Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Serbia es una economía en transición con baja renta, lo que se refleja en la estructura del PIB desde la perspectiva del gasto. La demanda interna (108,8% del PIB en 2019) tiene una importancia muy superior a la demanda externa (-8,8% del PIB) como motor de la actividad económica. El sector exterior suele restar crecimiento a la economía debido al déficit comercial crónico que registra Serbia. No obstante lo anterior, desde 2012 se constata un proceso de cierta corrección de los desequilibrios exteriores, en el marco del cual la demanda externa gana importancia como propulsor de la actividad económica. Así, la tasa de cobertura (exportaciones/importaciones) ha pasado del 59% en 2012, al 73,4% en 2019.  El consumo total de la economía es relativamente elevado en relación a la producción interna (85,2% del PIB), teniendo el consumo privado una importancia muy superior a la del consumo público. Otro rasgo característico de la economía serbia es la contribución insuficiente de la inversión a la demanda (22,4% del PIB), aunque ha subido en los últimos años.

Por sectores, en 2019 el valor añadido por el sector primario supone el 6,2% del PIB, el de la Industria un 25,7% y los Servicios un 51,2% del PIB. Los impuestos netos suponen el restante 17%.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

SERBIA. PRODUCTO INTERIOR BRUTO (1)
  EUR mill. (p. corr) % s/ total % variación
  2017 2018 2019 2018 2019 2018 2019
PIB POR COMPONENTES DE GASTO
Consumofinal, del cual: 33.120,4 36.780,9 39.237,2 85,8% 85,2% 11,0% 6,7%
Consumo final de los hogares 26.732,1 29.186,7 30.849,7 68,1% 67,0% 9,2% 5,7%
Consumo final del sector público 6.003,6 3.942,6 7.857,7 9,2% 17,1% (2) -34,3% 99,3%
Consumo final ISFLSH 384,7 499,5 525,7 1,2% 1,1% 29,8% 5,2%
Consumo colectivo 2.892,2 3.152,1 ... 7,4% ... 9,0% ...
Formación bruta de capital fijo 6.961,3 8.592,6 10.333,4 20,1% 22,4% 23,4% 20,3%
Variación de existencias 958,9 1.121 520,7 2,6% 1,1% 16,9% -53,6%
Exportaciones 19.782,7 21.754,9 23.928,7 50,8% 51,9% 10,0% 10,0%
Importaciones -23.105,7 -25.404,2 -27.963,1 -59,3% -60,7% 9,9% 10,1%
Producto Interior Bruto (PIB) 37.717,5 42.845,2 46.060,0 100,% 100,0% 13,6% 7,5%
PIB POR COMPONENTES DE OFERTA
Agricultura, sector forestal y pesca  2.266,4 2.717,5 2.836,5 6,3% 6,2% 19,9% 4,4%
Total sector primario 2.266,4 2.717,5 2.836,5 6,3% 6,2% 19,9% 4,4%
Minería, Manufacturas, Electricidad y gas, Aguas y tratamiento de aguas 8.201,8 9.006,4 9.193,9 21,0% 20,0% 9,8% 2,1%
Construcción 1.748,2 1.908,7 2.617,6 4,4% 5,7% 9,2% 37,1%
Total sectorsecundario 9.949,9 10.915,1 11.811,6 25,5% 25,7% 9,7% 8,2%
Comercio mayorista y minorista, Transportes y almacenaje, Hoteles y restauración 6.127,0 7.180,9 7.763,5 16,8% 16,9% 17,2% 8,1%
Información y comunicaciones 1.741,7 2.056,3 2.250,7 4,8% 4,9% 18,1% 9,5%
Servicios financieros y seguros 1.165,0 1.285,5 1.382,2 3,0% 3,0% 10,3% 7,5%
Sector inmobiliario 3.060,6 3.015,3 3.164,4 7,0% 6,9% -1,5% 4,9%
Servicios profesionales, científicos y técnicos y Servicios administrativos y auxiliares 1.861,7 2.647,5 2.844,2 6,2% 6,2% 42,2% 7,4%
Administración Pública y defensa, Educación, Sanidad y Servicios sociales 3.972,3 4.582,9 5.037,0 10,7% 10,9% 15,4% 9,9%
Artes yespectáculos y servicios de ocio y Otros servicios 926,1 1.017,2 1.136,6 2,4% 2,5% 9,8% 11,7%
Total sector terciario 18.854,3 21.785,7 23.578,5 50,8% 51,2% 15,5% 8,2%
Total VAB 31.070,7 35.492,2 38.212,7 82,8% 83,0% 14,2% 7,7%
Impuestos netos subsidiosa los productos 6.646,9 7.407,7 7.820,2 17,3% 17,0% 11,4% 5,6%
Producto Interior Bruto (PIB) 37.717,6 42.845,2 46.039,6 100,0% 100,0% 13,6% 7,5%
Fuente: Oficina de Estadística de Serbia
(1) Excluido territorio de Kosovo
(2) Gastos de consumo colectivo incluidos

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía de Serbia se encontraba en una fase expansiva en el momento de recibir el impacto del COVID-19. El año 2018 se había mostrado mucho más activo que el anterior, con un incremento del 4,4% y en 2019 el crecimiento del PIB ha sido del 4,2%. Los próximos tres años, las diversas instituciones internacionales preveían que la tasa se situaría entre el 3,5 y el 4%. En estos momentos, con la pandemia, las estimaciones de Banco Mundial y FMI la sitúan en una caída del PIB en 2020 de 2,5 o 3%, respectivamente. El dato de crecimiento del primer trimestre de 2020 (5%), aún no recoge apenas los efectos del estado de emergencia que comenzó a mediados de marzo.

En gran medida la expansión económica de estos años se ha asentado en la demanda interna, que en 2018 ha supuesto un 108,4% de la demanda total. La inversión ha sido en los últimos años un importante soporte de la recuperación, con una contribución en 2018 del 18,7%. La demanda exterior detrajo 8,4% de la demanda total. La tendencia ha continuado en 2019, aunque aún no están disponibles las cifras completas de estas variables. En cuanto a la IDE, los resultados para el conjunto del año 2019 han sido claramente superiores a los de 2018, alcanzándose los 3.583 millones de euros (13% de incremento). Las importaciones de bienes aumentaron un 8,9% durante el año 2019, lo que indica que continúa la buena situación de la industria nacional. Las exportaciones aumentaron durante 2019 un 7,7% por el mantenimiento de la demanda de los principales socios comerciales.A pesar de los buenos resultados en los primeros meses de 2020, los datos para enero - mayo indican el primer impacto negativo de la pandemia: las exportaciones han disminuido un 9,5% y las importaciones un 7%.

La política fiscal ha mostrado una orientación fuertemente contractiva en los últimos años. El déficit público pasó del 6,6% del PIB en 2014 al superávit del 1,1% del PIB en 2017, lo que representa una mejora inédita de las finanzas públicas. En 2018 se ha conseguido de nuevo superávit, del 0,6% del PIB y en 2019, un déficit del 0,2% del PIB para tratar de estimular la economía. La mejora del saldo general se acompañó de mejoras similares del déficit primario y del déficit estructural. Estos resultados positivos se apoyan en el aumento de la recaudación por el mayor crecimiento y la mayor eficiencia recaudatoria, complementada por un menor gasto público logrado mediante ahorros y menores subsidios a empresas públicas e inversores privados, intereses y otros gastos. Los datos para primer trimestre de este año indican un déficit del 3,6% del PIB. La previsión del BM es ahora un déficit del 7,3% del PIB. Mientras tanto, la deuda pública ha pasado del 75,1% del PIB en 2015 al 52% del PIB en 2019 y 52,4% en abril de 2020 pero subirá, según el BM, hasta el 57% a lo largo del año.

El Banco Nacional de Serbia ha confirmado repetidamente la orientación expansiva de la política monetaria. A lo largo de los tres últimos años el tipo de interés de referencia se ha reducido progresivamente desde el 10,5% hasta el 2,25% decidido en noviembre de 2019. En marzo se ha rebajado hasta el 1,75%, en abril al 1,5% y en junio al 1,25% para tratar de estimular la demanda ante la crisis económica que está provocando la pandemia de COVID-19. La inflación ha sido tradicionalmente uno de los grandes desequilibrios macroeconómicos de Serbia con tasas de crecimiento en el rango de dos dígitos, pero en los últimos ejercicios parece bastante controlada. En 2017 la inflación fue del 3% y en 2018, del 2%. En 2019 ha continuado la reducción hasta el 1,3% de marzo de 2020 y solo 0,7% en mayo, debido a la menor demanda. El tipo de cambio del dinar serbio se ha mostrado bastante estable desde 2017, incluso con cierta apreciación permitida por el BNS.

En cuanto al mercado de trabajo, las Encuestas Laborales trimestrales (armonizadas con la metodología Eurostat) muestran una reducción de la tasa de paro, desde el 17,7% en 2015 al 9,7% en 2019, pero se prevé que repunte hasta el 13,9% en 2020. En el primer trimestre de 2020 aún no se han notado los efectos del confinamiento y la tasa se ha mantenido en el 9,7%.

La corrección de los desequilibrios exteriores de Serbia se ha revertido en 2017. El déficit de la balanza comercial de bienes pasó del 9,9% del PIB en 2016 al 13,8% en 2019. Por su parte, el déficit de la balanza corriente se incrementó al 5,2% de 2017 y 2018 llegando al 6,9% en 2019 y al 8,7% en el primer trimestre de 2020.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

SERBIA. PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS 
  2018 2019 2020
PIB (EUR mill.)  42.78045.908 11.025 (1T 2020)
PIB, t.c. (%) 4,4 4,2 5 (1T 2020)
Exportaciones (EUR mill.)  16.27117.533,4 6.421 (enero-mayo 2020)
Exportaciones , t.c. (%) 8 7,7 -9,5 (enero-mayo 2020) 
Importaciones (EUR mill.)  21.91823.875,1 8.927,7 (enero-mayo 2020)
Importaciones, t.c. (%) 13 8,9 -7
Tasa de cobertura (X/M, %)  74 73,4 71,9
Tasa de apertura (X+M, % PIB) 89 90,20 -
Tipo de interés de referencia (%) 3,00 2,25 1,25 (junio 2020)
Precios de consumo, t.c. ( %) 2,0 1,9 0,7 (mayo 
Población  7.001.444 6.963.764 -
PIB per cápita (EUR) 6.137 6.592 -
Tasa de desempleo (%)  12,7 9,7 9,7 (mayo 2020)
Salario bruto medio (EUR) 610 700,05 696,50 (abril 2020)
Salario neto medio (EUR) 443 508,69 503 (abril 2020)
Tipo de cambio RSD:EUR (fin periodo) 118,28 117,6 117,6 (mayo 2020)
Deuda externa (EUR mill.) 26.901 28.417,929.034,30 (1T 2020)
Reservas de divisas (EUR mill.) 11.262 13.378,514.344,5 (mayo 2020)
Balanza corriente (EUR mill.)  -2.223 -3.160-961,3 (T1 2020)
Balanza corriente (% PIB) -5,2 -6,9 8,7% (T1 2020)
Déficit público (% PIB)  0,6 -0,2 -4,1 (1T 2020)
Deuda pública (% PIB) 53,6 52,0 52,4 (1T 2020)
Fuente: NBS, Oficina de Estadísticas de Serbia, Min. Finanzas
(1) Excluido territorio de Kosovo

 

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Principales objetivos de política económica

El principal objetivo del gobierno de Serbia debe ser ahora el impulso a la actividad económica, tras el impacto de la pandemia. Pero al mismo tiempo, deberá tratar de regresar lo antes posible a la disciplina fiscal, el mantenimiento del control de la inflación y la estabilidad cambiaria, la atracción de inversión extranjera y el estímulo a la local, la reducción del desempleo y la mejora de las infraestructuras, con especial atención a las urbanas (agua, residuos, transporte). Entre las reformas estructurales, sin duda la más necesaria es la relativa a las empresas públicas no saneadas, la de las escalas laborales en la administración pública y también la reforma fiscal. Por último, aunque no sea propiamente una política económica, para poder impulsar decididamente la inversión y la actividad económica en general, es necesario reforzar la seguridad jurídica, garantizando un correcto funcionamiento del sistema judicial. 

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Previsiones macroeconómicas

Antes del estallido de la pandemia del COVID-19, la previsión de la Comisión Europea para el crecimiento del PIB en 2020 era del 3,8%, algo inferior al 4,2% registrado en 2019. El Banco Mundial preveía un 3,9%. En estos momentos, con la pandemia, las estimaciones de Banco Mundial y FMI la sitúan en una caída del PIB en 2020 de 2,5 o 3%, respectivamente.

Desde el punto de vista de la política macroeconómica, habrá un paréntesis en las medidas implementadas hasta ahora por Serbia dirigidas a mantener la estabilidad macroeconómica, consolidación fiscal, reducción de la deuda y reformas estructurales. Para hacer frente al parón económico, el gobierno anunció un paquete de medidas valorado en unos 5.100 millones de euros, que engloba medidas fiscales, subsidios a empleados, liquidez a empresas y pagos directos a los ciudadanos. 

En lo que se refiere a las cuentas públicas en 2019, se ha registrado un ligero déficit del 0,2% del PIB, debido a la intención de impulsar más la demanda con inversión y gasto público, aunque la coyuntura económica favorable ha ayudado a un incremento mayor de ingresos y una reducción también superior de gastos, en parte por mala gestión de los fondos para infraestructuras. El Consejo Fiscal recomendaba antes de la crisis aprovechar la buena situación fiscal para dar un estímulo a la economía vía inversión en infraestructuras y mejora de salarios, pero de forma racional. 

En 2019 la tasa de inflación se ha reducido hasta el 1,9%. En mayo de 2020, la tasa continúa en el 0,7%. En este sentido, cabe valorar positivamente la gestión por parte del Banco Nacional de Serbia, que ha venido aplicando recientemente una política monetaria acomodaticia, sin poner en peligro el control de la inflación y manteniendo la estabilidad del dinar.

La tasa de paro sigue siendo elevada, aunque viene disminuyendo en los últimos trimestres, hasta el 9,7% a finales de 2019 y se mantuvo en el mismo nivel en el primer trimestre de 2020. Las autoridades confiaban en que la tasa seguiría cayendo ligeramente debido a la mejora de la actividad esperada, que ahora se verá interrumpida.   

El déficit de la balanza corriente se ha situado en el 6,9% del PIB en 2019, superior al del año anterior. Las condiciones favorables del contexto internacional así como el aumento de la inversión extranjera que podían haber permitido una reducción del déficit han sido neutralizadas por la fuerte demanda interna. Así, en el primer trimestre de 2020, el déficit de la balanza comercial llegó a ser un 8,7%.

Por su parte la deuda pública continuó bajando de forma marcada, desde el 71,9% del PIB en 2016 hasta el 52% del PIB en 2019 y 52,4% en el primer trimestre de 2020.  

En definitiva, se trata de una gestión macroeconómica en general adecuada, con particular éxito en la consolidación fiscal y el mantenimiento de la inflación, pero con aspectos a corregir fundamentalmente en las empresas públicas deficitarias, con un número elevado de empleados y mal gestionadas, que drenan enormes recursos del presupuesto. La tasa de paro cae, pero hay un porcentaje importante de empleo precario y por otro lado, una economía sumergida que se estima ronda el 30% del PIB, lo que tampoco ayuda a que mejoren los ingresos fiscales y así haya más recursos para invertir en la necesaria mejora de las infraestructuras. Para esta inversión, es necesario también mejorar la capacidad de gestión del presupuesto.

Con todo, la confianza en Serbia por parte de los inversores internacionales ha mejorado en los años recientes, no sólo por algunas políticas adecuadas sino también por el acuerdo con el FMI, lo que podría haber permitido una continuación del crecimiento económico a buen ritmo en los próximos años. De hecho, las agencias de calificación de riesgos Standard & Poor's y Moody's mejoraron su calificación de la deuda soberana serbia hasta el nivel BB a finales de 2017 y algunas lo han vuelto a hacer en septiembre de 2019 (Fitch a BB+) y diciembre (S&P a BB+ con perspectiva estable). Fitch ha anunciado a finales de marzo que mantiene por ahora su calificación. La calificación de Moody´s a finales de 2019 fue Ba3 estable. La UE y sus instituciones financieras, que están apoyando desde el inicio de esta crisis, continuarán apoyando fuertemente reformas y proyectos de infraestructura una vez que pase. También otros donantes bilaterales, como Alemania, China o Rusia, continuarán o incluso incrementarán su apoyo financiero. Una de las claves será la adecuada gestión de estos fondos y la mejora de la administración, pero en todo caso, las perspectivas económicas son positivas para Serbia. 

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Política fiscal y presupuestaria

En la última década Serbia ha registrado importantes avances en la conducción de su política fiscal y en particular los últimos tres años han mostrado una fuerte reducción de su déficit público desde el 6,3% del PIB en 2014 hasta alcanzar superávit en 2017 y en 2018 y un déficit del 0,2% del PIB en 2019. En el primer trimestre de 2020 el déficit público llegó a ser el 4,1% del PIB y es muy probable que siga creciendo como resultado de la pandemia. Las finanzas públicas pueden ser una importante fuente de desequilibrios macroeconómicos y la mayoría de analistas considera que, a pesar de los avances realizados en los últimos años, la situación fiscal de Serbia sigue requiriendo actuaciones estructurales y vigilancia constante. El Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea recomiendan avanzar en el proceso de consolidación estructural, corrigiendo el bajo nivel de ingresos tributarios, limitando las iniciativas de gasto no presupuestadas, concretando los costes de resolución de bancos públicos, liquidando atrasos pendientes y controlando la ejecución de garantías públicas, factores todos que pueden suponer un lastre para el equilibrio fiscal. El acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional de febrero de 2015, por un importe aproximado de 1.200 millones de euros, concluyó en febrero de 2018 y ha constituido un anclaje importante en este proceso de consolidación. Durante las últimas visitas técnicas a Serbia, incluyendo las realizadas ya a finales de 2018 y en 2019 dentro del marco del nuevo Instrumento de Coordinación de Políticas, el Fondo Monetario Internacional ha evaluado positivamente la gestión macroeconómica llevada a cabo por el Gobierno, pero ha destacado la necesidad de continuar con las reformas estructurales, sobre todo de la administración local y empresas públicas.   

El nivel de gasto público consolidado es relativamente alto en relación al grado de desarrollo económico del país, situándose en el 42,3% en 2019. Esto se debe al importante peso que tienen las pensiones y los salarios públicos en el gasto. Serbia cuenta con una regla de indexación que liga salarios públicos y pensiones a la inflación y a la tasa de crecimiento real del PIB en abril y noviembre de cada año. Esta regla sólo ha dejado de aplicarse cuando se pusieron en marcha las medidas urgentes de consolidación de finales de 2014. En cuanto a los salarios públicos, la aplicación generosa de la regla de indexación y los incrementos discrecionales de la remuneración (primas) han aumentado este gasto de forma consistente por encima de la tasa de crecimiento de la economía, salvo en 2014. El Estado se enfrenta también a un cierto gasto derivado de los subsidios y la ejecución de garantías otorgadas a favor de empresas estatales. Las reformas estructurales acometidas recientemente por el Gobierno han reducido de forma gradual el gasto público y la coyuntura favorable ha ayudado a reducir algunas partidas, de forma que instituciones como el Consejo Fiscal de Serbia, aun recomendando precaución en el gasto, consideran que ahora es más factible y necesario cierto estímulo fiscal a la economía. 

Del mismo modo, Serbia tiene un nivel de ingresos públicos relativamente elevado en relación al PIB, comparándose favorablemente con otras economías emergentes. Los ingresos del sector público cayeron sustancialmente durante la crisis internacional, desde su pico del 39,0% del PIB en 2012. No obstante en los últimos ejercicios el nivel de ingresos se ha recuperado de nuevo, colocándose en 2019 en el 42,3% del PIB. La principal fuente de ingresos son los impuestos indirectos (17% del PIB). Pero el hecho de que la segunda fuente de ingresos sean las cotizaciones sociales (12,7%), lo que penaliza la creación de empleo, es una diferencia significativa con otras economías de la región,. Los impuestos directos sobre la renta tienen una representación marginal (3,8%) debido a la falta de desarrollo de mecanismos de control tributario y al importante papel de la economía informal. También tienen gran importancia los ingresos no tributarios, que por su naturaleza tienden a ser más volátiles. 

La deuda pública había crecido en más de veinte puntos porcentuales en menos de cinco años, neutralizando las mejoras obtenidas por acuerdos previos de condonación de deuda. Este aumento se debió en gran medida a los efectos de la crisis internacional, pero también a la citada emisión de garantías a favor de empresas públicas y a las recapitalizaciones bancarias. Sin embargo, desde 2015 se ha registrado un descenso pronunciado de la deuda pública del 74,6% (2015) al 52% del PIB en 2019.

En cuanto a los resultados en 2020, es de esperar que las medidas económicas que se han tomado para intentar aliviar el impacto económico de la pandemia provoquen un aumento del gasto y de la deuda pública mientras que los ingresos públicos bajen por la baja actividad económica. 

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Política monetaria

La conducción de la política monetaria es responsabilidad del Banco Nacional de Serbia. En concreto, el principal objetivo del banco central, según lo establecido en la constitución de 2006 y en su Ley fundacional es la estabilidad de precios. 

Desde 2009 el Banco viene aplicando una estrategia de fijación de un objetivo de inflación (inflation-targeting), estableciendo un objetivo anual central (actualmente en el 3%) y una banda de tolerancia a las desviaciones (+/-1,5%). Hasta 2012 la inflación siempre había sido notablemente superior al valor objetivo. Desde entonces Serbia ha sufrido un proceso de desinflación que ha mantenido en ocasiones los precios por debajo del límite inferior de la banda de desviación, sin que el Banco haya por ello tomado ninguna medida excepcional. Desde 2017 la inflación ha vuelto a estar dentro de estos límites. El principal instrumento de la política monetaria es el key policy rate o tipo de interés de referencia en las operaciones de mercado abierto (1,25% desde el 11.6.2020). Otros instrumentos de menor importancia son los tipos marginales de crédito y depósito, que se fijan con un margen de +/-2% (desde el día 11.3 junto con la rebaja del tipo oficial) sobre el tipo de referencia; el coeficiente de reservas y las intervenciones en el mercado de divisas. El Banco Nacional de Serbia también tiene una herramienta equivalente a los préstamos a mayor plazo del Banco Central Europeo. 

El Banco es responsable también de gestionar las expectativas sobre el tipo de cambio del dinar serbio. El régimen de cambios actual es de flotación intervenida, siendo frecuentes las actuaciones del Banco Nacional de Serbia en operaciones con euros, dólares y franco suizo. 

El principal reto del banco central ha sido asentar sus credenciales anti-inflacionistas en una economía marcada por la hiperinflación de los años noventa y la alta inflación de la etapa posterior, lo que ha conseguido en los últimos años. Esta trayectoria ha conducido a la economía serbia a una elevada eurización, cuya principal consecuencia es una menor eficiencia en los canales de la política monetaria. En este contexto, el Banco Nacional de Serbia destaca por el uso de herramientas de política monetaria no convencionales, como los coeficientes de reservas (para obligar a las entidades bancarias a internalizar los riesgos cambiarios) o los controles de composición de carteras.  

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Serbia y otros países de los Balcanes están incorporados a un proceso, inspirado en el Semestre Europeo, que no solo supone una mayor coordinación de las políticas estructurales entre Serbia y las instituciones de la Unión Europea, sino que requiere detallar las medidas económicas que acometerán las autoridades a lo largo del año y sus correspondientes plazos. Este Semestre Europeo para los Balcanes tiene varios hitos a lo largo del año. El Gobierno de Serbia presenta un Programa Nacional de Reformas Económicas, que contiene un cuadro macroeconómico y fiscal y una descripción de las reformas económicas que Serbia acometerá durante el año para impulsar el crecimiento. Entre febrero y abril la Comisión evalúa este Programa, consulta sus detalles con las autoridades serbias y, finalmente, prepara su valoración y una propuesta de recomendaciones específicas para Serbia. En mayo el Consejo (ECOFIN) de la Unión Europea discute dicha propuesta y aprueba las recomendaciones definitivas para Serbia y los otros países de los Balcanes. Durante el verano se realizan consultas a nivel de Ministros para mejorar la coordinación entre las instituciones europeas y los países de los Balcanes. Finalmente, en otoño de cada año el Consejo (ECOFIN) revisa los progresos realizados por Serbia y realiza observaciones para su consideración de cara a la elaboración del Programa del año siguiente. 

El Programa Nacional de Reformas Económicas 2019-2021 establece como objetivos prioritarios del Gobierno serbio la aceleración del proceso de adhesión a la Unión Europea, la estabilidad macroeconómica, frenar el crecimiento de la deuda y continuar implementando reformas estructurales, especialmente en el sector público. Estos objetivos se plasman en reformas estructurales más concretas que las autoridades se comprometen a ejecutar a corto y medio plazo:

  • Desarrollo del mercado y de las infraestructuras energéticas. Armonizando reglas técnicas y mejorando las redes eléctricas y de gas. 
  • Incrementar eficiencia energética. En regulaciones y financiación de proyectos.
  • Mejorar la capacidad y calidad de las infraestructuras y los servicios de transporte. Alineando normas con la UE y mejorando la competitividad para atraer tráfico a Serbia.  
  • Reforma del sector ferroviario. Establecimiento de empresas ferroviarias sostenibles operando conforme a reglas del mercado y mejora de las redes y los servicios ofrecidos.
  • Mejora de la competitividad y status de las sociedades agrícolas. Mediante el establecimiento de la infraestructura institucional para aplicar los fondos IPARD.
  • Mejora de la competitividad en el sector industrial. Priorizando las ramas con mayor potencial de crecimiento.
  • Transformación de la administración fiscal. Simplificación de procedimientos, formación de funcionarios y mejora de actividades en lucha contra la economía sumergida.
  • Mejora de la gestión de las inversiones de capital. Se creará una plataforma y una metodología única para la planificación de proyectos de capitales e inversión. 
  • Paquete de medidas para mejorar el acceso a la financiación de las PYMEs.  Incluyen un mejor acceso a la financiación mediante una mejora de las condiciones de los créditos bancarios, y el acceso a un mayor número de potenciales fuentes de financiación.
  • Sistema sostenible de financiación de proyectos medioambientales. Mediante la mejora del funcionamiento del Fondo Verde.
  • Reforma de las empresas públicas. Mediante la introducción de un gobierno corporativo en las empresas públicas, la reforma del sector ferroviario, y de las empresas Srbijagas y EPS.
  • Simplificación de los procesos para las empresas. Se llevará a cabo una simplificación de los procesos administrativos y una unificación de los mismos en único punto de contacto.
  • Establecer una plataforma de información común para todos los niveles de inspección en Serbia. Esta plataforma ayudará a simplificar y mejorar la coordinación de las inspecciones.
  • Mejorar el sector geoespacial como apoyo a la inversión. Aportando datos adecuados para mejorar el entorno de los negocios.
  • Programa de apoyo a la innovación y al desarrollo tecnológico en los sectores público y privado. Se busca implementar un sistema de transferencia de tecnología para llevar a cabo proyectos conjuntos de investigación científica tanto en el sector público como en el privado.
  • Desarrollo y mejora de la infraestructura de comunicaciones de banda ancha, mejorando los servicios públicos electrónicos. 
  • Mejorar las condiciones de seguridad de los productos y eliminar barreras al comercio. Para incrementar la competitividad de Serbia. 
  • Cualificaciones orientadas al mercado de trabajo. Establecimiento de un sistema de calificaciones nacional marco que mejore las competencias. 
  • Mejorar la eficacia de las políticas de contratación, con especial énfasis en la juventud y los parados de larga duración. Mediante paquetes de ayudas se busca incentivar a las empresas en la contratación de estos sectores de la población en mayor riesgo a la hora de integrarse en el mercado laboral.
  • Mejora de la adecuación, calidad y objetivos de las medidas sociales. Mediante el aumento de la adecuación de las prestaciones en efectivo y la mejora de la accesibilidad a los servicios sociales por una parte, y por otra vinculando los sistemas de información de los distintos sectores.

En relación con los objetivos anteriores, y en el marco del diálogo económico con los Balcanes occidentales y Turquía. en mayo de 2019 el Consejo ECOFIN emitió las siguientes recomendaciones específicas para Serbia:

  • Mantener un objetivo fiscal cercano al equilibrio en el medio plazo. Contener el gasto en salarios y pensiones como porcentaje del PIB. Implementar la reforma de salarios públicos en 2020. 
  • Continuar mejorando la composición del gasto público para incrementar el gasto de capital en porcentaje del PIB. Desarrollar mecanismo para priorizar y controlar todas las inversiones independientemente de la fuente de financiación.
  • Continuar abordando el problema de la morosidad y finalizar el proceso de privatización de los bancos públicos. Continuar promoviendo el uso del dinar.
  • Ajustar gradualmente el precio de la electricidad a los costes de producción, incluidas las necesarias inversiones en la red y para respetar normas medioambientales. Finalizar reforma de empresas púbicas como Srbijagas, EMS y EPS
  • Finalizar una nueva estrategia industrial, adoptar legislación sobre vehículos de inversión alternativos y consultar al sector privado sobre normativa que les afecte.
  • Reducir los altos costes laborales no salariales en las escalas inferiores, adoptar  medidas y financiación para políticas activas de empleo de trabajadores de de mujeres y jóvenes. Incentivar el empleo formal en sectores no agrícolas.

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