Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según la Secretaría de la OMC, la Federación de Rusia es la décima economía mundial, con un PIB nominal de unos 1.267 millardos de dólares EE.UU. en 2016. Es el país más grande del mundo; ocupa una octava parte de la superficie mundial habitada y posee una gran variedad de formas de terreno, con abundantes recursos minerales, energéticos, forestales e hídricos. Además, es el segundo productor de petróleo y gas del mundo y el cuarto de electricidad, y se ha convertido en una de las economías con mayor consumo de energía.

La economía rusa está relativamente diversificada. Los servicios comerciales son el sector que más contribuye a la producción, con una participación aproximada en el PIB del 66,8% en 2016, seguida de las industrias manufactureras; la explotación de minas y canteras; la construcción; y la agricultura y actividades conexas. La Federación de Rusia tiene uno de los mayores sectores manufactureros del mundo. Las principales industrias comprenden el petróleo y el gas, la minería, la transformación de piedras y metales preciosos, la construcción de aeronaves, la producción aeroespacial, la fabricación de armas y maquinaria militar, la ingeniería eléctrica, la producción de pasta de papel y papel, la industria del automóvil, el transporte, y la producción de maquinaria agrícola.

El producto interior bruto por actividad económica (a precios básicos) hasta el tercer cuarto de 2017 se dividía en los siguientes componentes: Agricultura, silvicultura y pesca, 4,5%; minería 4,5%; industrias manufactureras 10,7%; suministro de electricidad, gas y agua 13,2 %; construcción 0,5%  y servicios 62,8%.

En lo que respecta a la dependencia de la economía Rusia respecto a la explotación de hidrocarburos, cabe destacar que de enero a diciembre de 2017 la exportación de hidrocarburos y productos derivados representó alrededor de un 55% de las exportaciones de mercancías. En 2016 los ingresos públicos derivados de la explotación de hidrocarburos supusieron el 36% del total de los ingresos en el presupuesto federal, lo cual continúa la marcada tendencia descendente respecto a años anteriores (51% en 2014 y 43% 2015).

El sector servicios se compone de comercio al por mayor y al por menor, 16%; actividades inmobiliarias, 9,4%; transporte y almacenamiento, 7%; administración pública, defensa y seguridad social, 8%; actividad financiera y aseguradora, 4,3%; servicios sociales y de salud 3,8%.

Rusia es el noveno país más poblado del mundo, con unos 146,8 millones habitantes en 2016, así como 140 nacionalidades reconocidas y 40 grupos étnicos. Según los datos más recientes del Banco Mundial, pese a una disminución de la pobreza en los últimos años, en 2015 el 13,3% de la población seguía viviendo por debajo del umbral nacional de pobreza (frente al 17,8% en 2005). Ocupa el lugar 49 (entre 188 países) en el último índice de desarrollo humano (IDH) del PNUD.

La Federación Rusa se enfrenta a importantes retos demográficos, principalmente debido a las tasas de fertilidad relativamente bajas, las elevadas tasas de mortalidad prematura (especialmente entre los hombres)y la jubilación anticipada. Todos estos factores contribuyen a la disminución a largo plazo de la oferta de mano de obra. Además, se considera que existe un alto grado de desigualdad, y la desigualdad social regional apenas ha variado en el último decenio, pese a una mayor integración de los mercados laboral y de capitales y varios programas destinados a la convergencia. Esto se debe sobre todo a las grandes diferencias en recursos naturales entre las distintas regiones, la elección de los lugares de producción, legado de la época soviética, y una infraestructura deficiente en muchas regiones. No obstante, en promedio, la esperanza de vida en la Federación de Rusia, tanto para hombres como para mujeres, aumentó de 68,9 años en 2010 a 71,3 años en 2015, mientras que la tasa de crecimiento demográfico pasó del 0,02% en 2010 al 0,18% en 2016 (Información en línea del Servicio Federal de Estadísticas Estatales).

El 10 de noviembre de 2014, el Banco Central de Rusia adoptó un régimen de flotación cambiaria de jure y de facto, con intervenciones en el mercado de divisas para preservar la estabilidad financiera. La función principal del Banco Central, establecida en el artículo 75 de la Constitución, es proteger el rublo (Rub, la moneda nacional) y garantizar su estabilidad. La sostenibilidad del rublo se consigue manteniendo la estabilidad de los precios, que es el principal objetivo de la política monetaria. Otros objetivos del Banco Central son promover el desarrollo del sistema bancario, asegurar la solvencia del sistema nacional de pagos, y fortalecer los mercados financieros. La Federación de Rusia tiene un régimen cambiario libre de restricciones a los pagos y transferencias por transacciones internacionales corrientes.

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado. Pese a que el número de empresas públicas ha disminuido en los últimos años, estas siguen representando alrededor de la mitad del PIB, y algunas de las más grandes ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Algunas empresas públicas se enfrentan con problemas de gobernanza. Las autoridades rusas están tomando medidas para mejorar la gestión empresarial y privatizar las empresas públicas, a fin de aumentar la productividad, la competencia y la eficiencia generales.

El Plan de privatización inicial 2014-2016 tenía como objetivo la retirada del Estado de todas las empresas públicas, excepto en el caso de los monopolios naturales y las empresas públicas de los sectores petrolero y de defensa. Sin embargo, aunque se han realizado algunas privatizaciones, la mayor parte de las transacciones importantes se han retrasado debido a la situación desfavorable del mercado. El Gobierno ha puesto en marcha un nuevo Plan de Privatización de activos 2017-2019 y las previsiones de privatización apuntan a VTB Bank, Russian Ralways y Russian Post aunque todavía no está cerrado ni hay informaciónes oficiales que lo confirmen.

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones se ha convertido en un factor clave de apoyo a la producción agrícola y de algunas industrias manufactureras, principalmente la producción de bienes de consumo (por ejemplo, productos alimenticios, productos químicos de uso doméstico, cosméticos, y medicamentos). También ha contribuido al aumento de la producción de bienes de inversión, como maquinaria y equipo electrónico. Esto a su vez ha reducido en cierta medida la dependencia de las importaciones de tecnología en los sectores productivos. La Comisión también trata de lograr que el equipo suministrado por proveedores a las empresas estatales y privadas que reciben financiación pública estén producidos en el país siempre que sea posible, lo cual requiere licitaciones restringidas, al menos en algunos casos.

En materia de compras públicas, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permite dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB por sectores en %  Q1-Q3 2017
Agricultura, silvicultura y pesca 4,5
Industria 32,7
Minería 4,5
Manufacturas 10,7
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 13,2
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 2,8
Construcción 0,5
Servicios 62,8
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 16,0
Transportes y almacenamiento 7,0
Hoteles y hostelería 0,8
Información y comunicaciones 2,3
Actividad financiera y aseguradora 4,3
Actividad inmobiliaria 9,4
Actividades profesionales, técnicas y científicas 4,3
Actividades administrativas y servicios de apoyo 2,3
Administración pública y defensa; seguridad social 8,0
Educación 2,7
Sanidad y servicios sociales 3,8
Artes, entretenimiento y recreación 1,0
Otros servicios 0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,6
Total 100

Fuente: Rosstat

PIB por componente del gasto en %   Q1-Q3 2017
Consumo 71,1
Consumo Privado 52,2
Consumo Público 18,5
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,4
Formación bruta 23,1
Exportación neta 5,1

Fuente: Rosstat

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Rusia ha superado la crisis económica gracias a la acertada combinación de políticas aplicada, que consiguió, primero, estabilizar la economía tras el doble shock producido por la caída de los precios del crudo (un 45% entre 2014 y 2015) y las sanciones económicas por la anexión de Crimea en 2014. Así, aunque el PIB se contrajo un 2,8% en 2015, y en 2016 se redujo un 0,2 % (menos de lo previsto), creció un 1,5% en 2017 y el Gobierno espera que crezca un 1,6% en 2018. El crecimiento será impulsado, en primera instancia, por el consumo privado y, después, por la inversión privadas. Los sectores más dinámicos continúan siendo la producción industrial, transporte y agricultura, aunque la economía continúa siendo altamente dependiente de las industrias extractivas de petróleo y gas.

La ortodoxia económica seguida por el Gobierno Ruso, quedó reflejada en las políticas adoptadas durante la crisis, que incluyeron el mantenimiento del régimen de tipo de cambio flexible, incluso en los momentos de mayores ataques especulativos contra el rublo, que llegaron a situar el cambio a finales de 2015 en 1€=91,7 rublos, cuando en mayo de ese mismo año el cambio era 1€=55 rublos. La depreciación permitió que la caída en el valor de las exportaciones rusas fuera compensada en parte por una caída de las importaciones también, de forma que la balanza comercial y la balanza por cuenta corriente siempre mantuvo saldos positivos.

Otras acciones adoptadas en su día fueron moderadas medidas de estímulo económico, una política monetaria restrictiva, inyecciones en capital y apertura de líneas de refinanciación para los bancos que se vieron privados de la financiación internacional por las sanciones, así como recortes en partidas no esenciales del gasto público.

El Gobierno continúa aplicando políticas económicas ortodoxas a nivel macroeconómico.

Dentro de las sanciones, la medida que está teniendo un efecto negativo mayor en la economía es el impedir financiarse en los mercados internacionales a las empresas públicas de petróleo y gas, además de a otras grandes corporaciones de titularidad pública. En su momento, el Banco Central de la Federación Rusa sorteó el problema ofreciendo líneas de financiación alternativas, lo que generó confianza en su capacidad de estabilizar la economía, pero no cabe duda que la medida ha reducido drásticamente las inversiones en grandes proyectos y lastra el crecimiento a largo plazo. El endurecimiento de las sanciones norteamericanas en 2017, que permite en ciertos casos sancionar la financiación de proyectos fuera del territorio ruso, siempre que el 33% del proyecto sea de titularidad rusa, agudiza este problema.

Continúan aplicándose las políticas de sustitución de importaciones y de diversificación de suministradores, que se pusieron en marcha para hacer frente a la inflación que provocó por la depreciación del rublo y, sobre todo, al shock de oferta producido por sus propias medidas de retorsión contra la Unión Europea y otros países occidentales (v.gr. prohibición de importaciones agroalimentarias frescos). Estas políticas han tenido el efecto deseado y han ganado cuota de mercado países de Oriente Medio, África y Sudamérica, en detrimento de los países europeos.

Tras el máximo de inflación del 15,5 % alcanzado en 2015, la inflación media en 2016 fue del 7% y del 3,7% en 2017, por debajo del objetivo del 4% establecido por el Gobierno. Como factor principal, cabe apuntar la apreciación del rublo a lo largo del último año, que ha abaratado el precio de las importaciones. En segundo lugar, el descenso de los precios agroalimentarios, en especial, del trigo, por el incremento de la producción.

Para 2018 se espera una tasa similar a la de 2017. Esta positiva evolución de la inflación está permitiendo aumentar la renta real de los consumidores y aplicar una política monetaria más flexible (el Banco Central está recortando los tipos de interés de referencia paulatinamente), lo que debería contribuir positivamente al crecimiento económico. El déficit público se situó en 2016 en 3,4% del PIB y se redujo hasta un 2,2% en 2017. Según las previsiones del Gobierno, se alcanzará la consolidación presupuestaria en 2018, con un déficit del 0,8% del PIB. El Gobierno ha elaborado unos presupuestos para el horizonte temporal de tres años (2018-2020) que, en principio, priorizan la austeridad y la estabilidad frente al crecimiento económico, a pesar de las elecciones presidenciales. Los cálculos están realizados sobre supuestos relativamente conservadores como un precio de 43,8$ el barril de petróleo Ural, un tipo de cambio de 64,7=1$, una tasa de crecimiento anual del, 2,2% y la permanencia de las sanciones internacionales. En consecuencia, cualquier mejora en estos supuestos permitiría generar más capacidad de gasto y mejorar la cifra estimada de crecimiento económico anual. 

La nueva regla fiscal adoptada comenzará aplicarse desde el 1 de enero de 2018 y tiene como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019, algo que el FMI ve factible. A partir de la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. El precio de referencia del barril se ajustará anualmente un 2%, como máximo. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar a la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo).

El déficit presupuestario se financiará en 2018 recurriendo a la emisión de deuda pública y al National Welfare Fund. A partir de este año, en el que se alcanzará la consolidación presupuestaria, este Fondo se consagrará a financiar pensiones y educación, no permitiendo la normativa que lo rige dedicarlo a la financiación de infraestructuras.

La economía rusa está poco endeudada. La deuda doméstica (74% del total) es superior a la externa (26% del total). La deuda externa se estima en 521.877 (el 33,7% del PIB) y cuenta con unas reservas internacionales de 395.300 millones de $, equivalentes a 16,8 meses de importaciones. 

El acuerdo alcanzado por Rusia y los países de la OPEP para congelar la producción mundial de petróleo y la reactivación de la economía mundial han conseguido que el precio del barril de petróleo se sitúe muy por encima de los 40$, lo que facilita la consecución de objetivo fiscal y contribuye a la estabilidad o apreciación del rublo, muy ligada a su evolución.

Las exportaciones rusas no petroleras se vieron favorecidas en los últimos años por la depreciación del rublo frente al euro y al dólar (de 1$=38,4R de media en 2014 a 58R/$ a principios de 2018). Los productos más favorecidos han sido los agroalimentarios, químicos, caucho y plásticos. Globalmente, sin embargo, el comercio exterior ruso continúa dominado abrumadoramente por el sector petrolero. Petróleo y gas representaron el 36,7% del valor de las exportaciones en 2016 y los productos del petróleo el 16,1%.

El comercio exterior ruso ascendió a 473.438 millones de dólares en 2016, lo que supone una disminución respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones en  2016(281.850) se redujeron un 17,4% respecto a 2015.

Las importaciones ascendieron a 191.588 millones de dólares en 2016, manteniéndose prácticamente al mismo nivel que en 2015. Los ingresos derivados del petróleo disminuyeron un 21,7% hasta 128.850 millones de dólares en 2016, debido a los bajos precios del barril.

Se observa un progresivo incremento del peso de China como socio comercial de Rusia en los últimos años, en detrimento de la UE. En concreto, en 2015, el 48,2% de las exportaciones Rusas iban a la UE y el 8,3% a China, mientras que en 2016 a la UE se dirigía el 45,7% y a China el 9,8%. Por el lado de las importaciones el 38,4% de las importaciones rusas provenían de la UE y el 19,1% de China y en 2016, el 38,3% provenían de la UE y el 20,9% de China.

Como se ha comentado, a pesar de la disminución de los ingresos del petróleo, la balanza por cuenta corriente siempre se mantuvo con superávit. En 2016, registró su nivel más bajo, con un superávit del 2,4% del PIB, por la reducción del superávit de la balanza comercial, por un mayor dinamismo de las importaciones, en especial, de maquinaria, bienes de equipo y transporte, que representaron el 47,2% del total importado en 2016, por las inversiones industriales, alentadas por la depreciación del rublo y las ayudas. Para 2017, se espera que el superávit se sitúe en el 3,2% del PIB.

En definitiva, el Gobierno Ruso ha conseguido generar confianza en los agentes económicos, lo que se comienza a notar por el incremento en la demanda de deuda soberana de la Federación y en los proyectos de inversión privados en sectores productivos.

El reto ahora es conseguir cifras de crecimiento más elevadas, dado que la media de crecimiento anual de los países emergentes está en el 3,7%, según datos del BM. Con los parámetros económicos actuales, la economía rusa puede crecer en torno al 1%-2% anual en el próximo lustro, algo insuficiente para una economía emergente. A nivel estructural, un país que no crece demográficamente, como es el caso de Rusia, necesita incrementar la renta per cápita de sus habitantes para transformarse en una economía avanzada. Para ello, se requiere una fuerte inversión en infraestructuras de todo tipo y, en especial, de transporte. Además, la Administración debe continuar trabajando en facilitar la actividad de las empresas, algo que queda reflejado las posiciones escaladas en el ranking “Doing Business”, que elabora el Banco Mundial. Así, en el informe  2018, Rusia ocupa el puesto 35 del ranking global, lo que supone una mejora respecto al puesto 40 de 2017. También debe conseguirse un reparto más equitativo de la riqueza. Según un reciente estudio Global Wealth Report de Credit Suisse, Rusia es el país menos equitativo de los 38 países más ricos del planeta. En Rusia, el 10% de la población ostenta el 77% de la riqueza. Por último, habría que profundizar en la diversificación de la economía y en la reducción del peso del sector público, que según el Servicio Estatal Anti Monopolio, pasó del 35% en 2005 al 70% en 2015.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014 2015 2016 2017
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 2063,663 1365,865 1283,162

1469,34 (estimación FMI);

1.128 (Q1-Q3)

PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 79.200 83.233 86.044

92.536 (estimación FMI);

65.814 (Q1-Q3) 

Tasa de variación real (%) 0,7 -2,8 -0,2

1,79 (estimación FMI);

1,6 (respecto Q1-Q3 2016)

INFLACIÓN
Media anual 7,8 15,5 7 3,7
Final de periodo 11,4 12,9 5,4 2,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 9,91 12,8 10,25 8,75
Fin de período 17 11 10 7,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 143,4 143,5 146,1 146,8
Población activa (en millones) 71,5 72,3 72,3 -
% desempleo sobre población activa 5,2 5,6 5,5 5,1
SALDO FISCAL
% de PIB -1,1 -3,4 -3,7 -1 (estimación FMI)
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares 326,27 218,76 201,23 275,25 (estimación FMI)
en % de PIB 15,642 15,944 15,646 17,351 (estimación FMI)
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 497.359 343.512 285.674  321.052 (enero-noviembre)
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 287.063 182.902 182.267  204.978 (enero-noviembre)
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 210.296 160.610 103.407  116.074,44 (enero-noviembre)
en % de PIB                      10,19                   11,76                8,06    7,90
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 57.513 68.829 25.543 41.462 (estimación FMI)
en % del PIB 2,787 5,039 1,991 2,822 (estimación FMI)
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares 53,97 50,12 51,27 51,17
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en % del PIB                         0,42                     0,40                0,39    0,36
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,5 1,4 1,5 1,4 (estimacion FMI)
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 385,5 368,4 377,7 395,3 (estimación FMI)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares 22,03 6,85 32,53 17,39 (Q1-Q2)
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar  56,26 72,88 60,66 57,6
Media rublo/dólar 37,97 60,66 66,9 58,33
Final de periodo rublo/euro 68,34 79,7 63,81 68,87
Media rublo/euro 50,46 67,43 74,06 65,78

Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional,

Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

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Principales objetivos de política económica

La política económica en los últimos años se ha orientado principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación. Una política fiscal conservadora permitió acumular un volumen considerable de recursos en el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, que se utilizaron, respectivamente, para la cobertura del déficit presupuestario y del Fondo de Pensiones.

El Presidente Putin señaló como aspectos básicos de la política económica durante su mandato:

• Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
• Reducción del peso del estado en la economía, continuando con el plan de privatización de empresas estatales tan pronto la coyuntura del mercado lo haga posible.
• Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

También se mantiene la línea de modernización y diversificación de la economía, concretada en un plan de 10 puntos propuesto por Medvédev y que incluía como aspectos principales la reducción de los impuestos sociales, el incremento de la eficiencia del gasto presupuestario, reducción de la corrupción y aumento de la protección a los accionistas minoritarios de las empresas. No obstante, su impacto ha tenido un efecto limitado.

La adhesión a la OMC facilitará en el medio plazo un conjunto de reformas y una serie de adaptaciones y ajustes en la legislación rusa para armonizarla con la normativa de este organismo. No obstante, el camino no será fácil y llevará su tiempo como ya se está observando. Las sanciones internacionales están llevando a Rusia a acelerar la política de sustitución de importaciones, lo que no siempre es compatible con la OMC. También está embarcada en una política de diversificación de sus fuentes de suministro, para lo que está estrechando relaciones económicas con China y Japón, a la vez que se ha propuesto dinamizar la Unión Euroasiática, para que se convierta en una verdadera unión económica en la que imperen las cuatro libertades de movimientos (mercancías, servicios, personas y capitales).

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Previsiones macroeconómicas

El FMI revisó al alza el crecimiento de la economía en 2017, situándolo en 2%,  por un factor puntual como ha sido la nueva normativa que ha obligado a las empresas de e-commerce a incrementar su inventario, lo que ha aumentado la producción. Es algo que solo afectará a este año, por lo que la previsión de crecimiento para 2018 volverá a ser 1,5%.  En general, el FMI espera que la tasa se mantenga en unos niveles moderados entre el 1,5% y el 2% anual en años sucesivos.

La inflación media anual será 4% 2017 y se estima un 4,6% en 2018. La balanza por cuenta corriente continuará arrojando crecientes superávits (69.300 millones de $ en 2017 y 81.000 millones de $ en 2018), como consecuencia de una recuperación del valor de las exportaciones, por la tendencia al alza de los precios del petróleo y del gas.

El FMI prevé que el déficit público disminuya progresivamente en los próximos años e, incluso, que se alcance el equilibrio en la balanza fiscal primaria en 2019 (-1,9% del PIB en 2017, -1,2% del PIB en 2018 y -0.7% del PIB en 2019), según avance el proceso de consolidación fiscal, con una disminución progresiva el gasto público en términos de PIB. La deuda externa pública se incrementará ligeramente en los próximos años, pero continuará siendo muy baja (4,5% del PIB en 2017;  5,3% en 2018 y 5,8% en 2019).

La deuda externa privada es mucho más elevada que la pública y se prevé una ligera disminución en los próximos años (28,9%en 2017, 27,8 % en 2018 y 27,0% en 2019).

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en los últimos años ha sido marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo, intentando conseguir siempre un cierto equilibrio presupuestario o déficits por debajo del 0,5% del PIB.

La austeridad, en lugar del crecimiento económico, es concretamente lo que prioriza el presupuesto vigente, que recupera el horizonte temporal de tres años -de 2018 a 2019- haciéndolo más estable y previsible.

El presupuesto está calculado sobre la base de supuestos muy conservadores como un precio del petróleo de 40 dólares barril, un tipo de cambio de 1=70 rublos, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.

El Gobierno ha establecido una regla fiscal en virtud de la cual, todo ingreso adicional a los 40$/barril estimados y se ingresará en un Fondo de Reserva para gasto social. El objetivo es amortiguar el impacto en la economía de los vaivenes de los precios internacionales del petróleo. 

Las previsiones presupuestarias de partida del presupuesto 2017-2019 son las siguientes: 

  2017 2018 2019
Evolución PIB 0,6% 1,7% 2,1%
Ingresos (M$) 241.000 245.000 248.000
Gastos (M$) 291.800 280.300 268.100
Saldo % PIB -3,2 -2,2 -1,2
Precio del petróleo $/b 40 40 40
Tipo de cambio $/R 70 70 70

La primera mitad de 2017 arroja datos positivos de cumplimiento presupuestario, ya que se ha registrado un déficit de tan solo un 1,2% del PIB y se espera que no supere los 2,1% del PIB a finales de año.

La primera mitad de 2017 arroja datos positivos de cumplimiento presupuestario, ya que se ha registrado un déficit de tan solo un 1,2% del PIB y se espera que no supere los 2,1% del PIB a finales de año.

A pesar del gran peso del sector público en la economía (en torno al 70% del PIB), el programa de privatizaciones no es ambicioso, estimándose unos ingresos de 700M$ aproximadamente en ese periodo.

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Política monetaria

La primera mitad de 2017 arroja datos positivos de cumplimiento presupuestario, ya que se ha registrado un déficit de tan solo un 1,2% del PIB y se espera que no supere los 2,1% del PIB a finales de año.

A pesar del gran peso del sector público en la economía (en torno al 70% del PIB), el programa de privatizaciones no es ambicioso, estimándose unos ingresos de 700M$ aproximadamente en ese periodo.

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.

La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.

Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes: tipo de refinanciación básico, requisitos de reservas,  operaciones de mercado abierto, refinanciación de entidades crediticias, intervenciones en el mercado de divisas, fijación de objetivos de oferta monetaria, restricciones cuantitativas y emisión de bonos.

La importante depreciación del rublo a partir de 2014 tuvo un importante impacto sobre la inflación que repuntó hasta el 11,4% en 2014 , alcanzó un máximo del 15,5 % en 2015. No obstante,  se logró controlar y la tasa terminó 2016 en un 5,4 %. La desaceleración de precios continuó en 2017 se situó en torno al 4%, lo que permitió que el Banco Central recortara el tipo de interés de referencia del 10% al 7,75% Sin embargo, se observa una ligera tendencia al alza de precios, como consecuencia de la depreciación del rublo y una cierta reactivación del consumo.

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. Ésta consistió, básicamente, en: 1) mantenimiento de la flexibilidad en el tipo de cambio a pesar de la fuerte devaluación del rublo, 2) aplicar una política monetaria restrictiva a través del tipo de interés y 3) expansión de liquidez en divisas mediante la creación de una ventanilla blanda ad hoc. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha un plan anti-crisis a través de un programa de recapitalización destinado a la banca.

La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Los principales objetivos a medio y largo plazo son:

Reducción del déficit comercial no energético al 6-7% del PIB.

Modernización y diversificación de la economía, a través de la mejora del clima de inversión.

Obtención de recursos a largo plazo para la construcción de infraestructuras prevista en el programa de modernización.

Reducir el tiempo necesario para la conexión a la red de 281 días a 45 en 2015 y 40 en 2020.

Retomar el plan de privatizaciones que quedó aparcado porque la coyuntura económica no es propicia.

Desarrollo de una política rusa de apoyo a la exportación.

Desarrollo de una política de apoyo a la PYME

Profundizar en las políticas de autoabastecimiento y sustitución de importaciones. 

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