Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según la Secretaría de la OMC, la Federación de Rusia es la décima economía mundial, con un PIB nominal de unos 1.267 millardos de dólares EE.UU. en 2016. Es el país más grande del mundo; ocupa una octava parte de la superficie mundial habitada y posee una gran variedad de formas de terreno, con abundantes recursos minerales, energéticos, forestales e hídricos. Además, es el segundo productor de petróleo y gas del mundo y el cuarto de electricidad, y se ha convertido en una de las economías con mayor consumo de energía.

La economía rusa está relativamente diversificada. Los servicios comerciales son el sector que más contribuye a la producción, con una participación aproximada en el PIB del 66,8% en 2016, seguida de las industrias manufactureras; la explotación de minas y canteras; la construcción; y la agricultura y actividades conexas. La Federación de Rusia tiene uno de los mayores sectores manufactureros del mundo. Las principales industrias comprenden el petróleo y el gas, la minería, la transformación de piedras y metales preciosos, la construcción de aeronaves, la producción aeroespacial, la fabricación de armas y maquinaria militar, la ingeniería eléctrica, la producción de pasta de papel y papel, la industria del automóvil, el transporte, y la producción de maquinaria agrícola.

El producto interior bruto por actividad económica (a precios básicos) hasta el tercer cuarto de 2017 se dividía en los siguientes componentes: Agricultura, silvicultura y pesca, 4,5%; minería 4,5%; industrias manufactureras 10,7%; suministro de electricidad, gas y agua 13,2 %; construcción 0,5%  y servicios 62,8%.

En lo que respecta a la dependencia de la economía Rusia respecto a la explotación de hidrocarburos, cabe destacar que de enero a diciembre de 2017 la exportación de hidrocarburos y productos derivados representó alrededor de un 55% de las exportaciones de mercancías. En 2016 los ingresos públicos derivados de la explotación de hidrocarburos supusieron el 36% del total de los ingresos en el presupuesto federal, lo cual continúa la marcada tendencia descendente respecto a años anteriores (51% en 2014 y 43% 2015).

El sector servicios se compone de comercio al por mayor y al por menor, 16%; actividades inmobiliarias, 9,4%; transporte y almacenamiento, 7%; administración pública, defensa y seguridad social, 8%; actividad financiera y aseguradora, 4,3%; servicios sociales y de salud 3,8%.

Rusia es el noveno país más poblado del mundo, con unos 146,8 millones habitantes en 2016, así como 140 nacionalidades reconocidas y 40 grupos étnicos. Según los datos más recientes del Banco Mundial, pese a una disminución de la pobreza en los últimos años, en 2015 el 13,3% de la población seguía viviendo por debajo del umbral nacional de pobreza (frente al 17,8% en 2005). Ocupa el lugar 49 (entre 188 países) en el último índice de desarrollo humano (IDH) del PNUD.

La Federación Rusa se enfrenta a importantes retos demográficos, principalmente debido a las tasas de fertilidad relativamente bajas, las elevadas tasas de mortalidad prematura (especialmente entre los hombres)y la jubilación anticipada. Todos estos factores contribuyen a la disminución a largo plazo de la oferta de mano de obra. Además, se considera que existe un alto grado de desigualdad, y la desigualdad social regional apenas ha variado en el último decenio, pese a una mayor integración de los mercados laboral y de capitales y varios programas destinados a la convergencia. Esto se debe sobre todo a las grandes diferencias en recursos naturales entre las distintas regiones, la elección de los lugares de producción, legado de la época soviética, y una infraestructura deficiente en muchas regiones. No obstante, en promedio, la esperanza de vida en la Federación de Rusia, tanto para hombres como para mujeres, aumentó de 68,9 años en 2010 a 71,3 años en 2015, mientras que la tasa de crecimiento demográfico pasó del 0,02% en 2010 al 0,18% en 2016 (Información en línea del Servicio Federal de Estadísticas Estatales).

El 10 de noviembre de 2014, el Banco Central de Rusia adoptó un régimen de flotación cambiaria de jure y de facto, con intervenciones en el mercado de divisas para preservar la estabilidad financiera. La función principal del Banco Central, establecida en el artículo 75 de la Constitución, es proteger el rublo (Rub, la moneda nacional) y garantizar su estabilidad. La sostenibilidad del rublo se consigue manteniendo la estabilidad de los precios, que es el principal objetivo de la política monetaria. Otros objetivos del Banco Central son promover el desarrollo del sistema bancario, asegurar la solvencia del sistema nacional de pagos, y fortalecer los mercados financieros. La Federación de Rusia tiene un régimen cambiario libre de restricciones a los pagos y transferencias por transacciones internacionales corrientes.

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado. Pese a que el número de empresas públicas ha disminuido en los últimos años, estas siguen representando alrededor de la mitad del PIB, y algunas de las más grandes ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Algunas empresas públicas se enfrentan con problemas de gobernanza. Las autoridades rusas están tomando medidas para mejorar la gestión empresarial y privatizar las empresas públicas, a fin de aumentar la productividad, la competencia y la eficiencia generales.

El Plan de privatización inicial 2014-2016 tenía como objetivo la retirada del Estado de todas las empresas públicas, excepto en el caso de los monopolios naturales y las empresas públicas de los sectores petrolero y de defensa. Sin embargo, aunque se han realizado algunas privatizaciones, la mayor parte de las transacciones importantes se han retrasado debido a la situación desfavorable del mercado. El Gobierno ha puesto en marcha un nuevo Plan de Privatización de activos 2017-2019 y las previsiones de privatización apuntan a VTB Bank, Russian Ralways y Russian Post aunque todavía no está cerrado ni hay informaciónes oficiales que lo confirmen.

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones se ha convertido en un factor clave de apoyo a la producción agrícola y de algunas industrias manufactureras, principalmente la producción de bienes de consumo (por ejemplo, productos alimenticios, productos químicos de uso doméstico, cosméticos, y medicamentos). También ha contribuido al aumento de la producción de bienes de inversión, como maquinaria y equipo electrónico. Esto a su vez ha reducido en cierta medida la dependencia de las importaciones de tecnología en los sectores productivos. La Comisión también trata de lograr que el equipo suministrado por proveedores a las empresas estatales y privadas que reciben financiación pública estén producidos en el país siempre que sea posible, lo cual requiere licitaciones restringidas, al menos en algunos casos.

En materia de compras públicas, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permite dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB por sectores en %  Q1-Q3 2017
Agricultura, silvicultura y pesca 4,5
Industria 32,7
Minería 4,5
Manufacturas 10,7
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 13,2
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 2,8
Construcción 0,5
Servicios 62,8
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 16,0
Transportes y almacenamiento 7,0
Hoteles y hostelería 0,8
Información y comunicaciones 2,3
Actividad financiera y aseguradora 4,3
Actividad inmobiliaria 9,4
Actividades profesionales, técnicas y científicas 4,3
Actividades administrativas y servicios de apoyo 2,3
Administración pública y defensa; seguridad social 8,0
Educación 2,7
Sanidad y servicios sociales 3,8
Artes, entretenimiento y recreación 1,0
Otros servicios 0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,6
Total 100

Fuente: Rosstat

PIB por componente del gasto en %   Q1-Q3 2017
Consumo 71,1
Consumo Privado 52,2
Consumo Público 18,5
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,4
Formación bruta 23,1
Exportación neta 5,1

Fuente: Rosstat

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Rusia superó la recesión económica gracias a la acertada combinación de políticas aplicada, que consiguió, primero, estabilizar la economía tras el doble shock producido por la caída de los precios del crudo (un 45% entre 2014 y 2015) y las sanciones económicas por la anexión de Crimea en 2014. Así, aunque el PIB se contrajo un 2,8% en 2015, y en 2016 se redujo un 0,2 % (menos de lo previsto), creció un 1,5% en 2017 y un 1,7% interanual en el primer semestre de 2018. El crecimiento será impulsado, en primera instancia, por el consumo privado y, después, por la inversión privada. Los sectores más dinámicos siguen siendo la producción industrial, transporte y agricultura, aunque la economía continúa siendo altamente dependiente de las industrias extractivas de petróleo y gas.

El Gobierno mantiene las políticas económicas ortodoxas a nivel macroeconómico. En materia de política monetaria, el Banco Central fija el objetivo de inflación, a pasar de la necesidad de financiación más barata que reclama el sector industrial.

Tras la tasa máxima de inflación (final del periodo) del 12,9% alcanzada en 2015, la inflación en 2016 fue del 5,4% y del 2,5% en 2017, por debajo del objetivo del 4% establecido por el Gobierno. Como factor principal, cabe apuntar que la apreciación del rublo a lo largo de 2016 abarató el precio de las importaciones (aunque en 2017 el rublo vuelve a depreciarse, pero nunca llegando a los niveles de 2015). En segundo lugar, también se debe tener en cuenta el descenso de los precios agroalimentarios, en especial, del trigo, por el incremento de la producción. Sin embargo, un aumento de los precios de los alimentos por cambios en la oferta y la demanda, la caída del rublo en los cuartos segundo y tercero de 2018 debido a las tensiones geopolíticas y la previsible caída a finales de noviembre de 2018 si se establecen nuevas sanciones han generado una dinámica inflacionista. Para atajar la misma, el Banco Central ruso decidió el 14 de septiembre elevar el tipo de interés de referencia 0,25 puntos porcentuales, hasta el 7,50%, la primera subida desde diciembre de 2014.

Para 2018 se espera una tasa similar a la de 2017. Esta positiva evolución de la inflación ha permitido aumentar ligeramente la renta real de los consumidores y podría abrir la puerta a aplicar una política monetaria más flexible, algo fundamental para estimular el crecimiento económico en estos momentos.

El déficit público se situó en 2016 en 3,4% del PIB y se redujo hasta un 2,2% en 2017. Según las previsiones del Gobierno, se alcanzará la consolidación presupuestaria en 2018, con un déficit del 0,8% del PIB. El Gobierno ha elaborado unos presupuestos para el horizonte temporal de tres años (2018-2020) que, en principio, priorizan la austeridad y la estabilidad frente al crecimiento económico. Los cálculos están realizados sobre supuestos relativamente conservadores como un precio de 43,8$ el barril de petróleo Ural, un tipo de cambio de 64,7=1$, una tasa de crecimiento anual del, 2,2% y la permanencia de las sanciones internacionales. En consecuencia, cualquier mejora en estos supuestos permitiría generar más capacidad de gasto y mejorar la cifra estimada de crecimiento económico anual. 

La nueva regla fiscal adoptada comenzará aplicarse desde el 1 de enero de 2018 y tiene como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019, algo que el FMI ve factible. A partir de la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. El precio de referencia del barril se ajustará anualmente un 2%, como máximo. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo). Sin embargo, las presiones sobre el rublo han llevado al Banco Central ruso ha paralizar hasta diciembre de 2018 la conversión en divisas de los ingresos generados por la venta de petróleo por encima del precio de referencia establecido en la regla fiscal. Se espera que estas compras se reanuden en 2019.

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones ha llevado al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años en vez de los 60 y las mujeres, en el año 2034, a los 63 en vez de los 55. En julio de 2018, el Parlamento aprobó en primera lectura el proyecto de Ley, que ha levantado una inusual contestación social, por lo que se espera que se incorporen enmiendas al texto en segunda lectura, prevista para en octubre de 2018.

Otra medida económica impopular adoptada aprovechando el ambiente de optimismo generado por la celebración del Mundial de Fútbol, en julio de 2018, ha sido el incremento del impuesto sobre el valor añadido (IVA), que pasará del 18 % actual al 20 % a partir del 1 de enero de 2019. La subida del IVA responde al objetivo del Gobierno de aumentar sus ingresos para financiar las promesas electorales del presidente ruso, Vladímir Putin, que se ha propuesto reducir a la mitad la pobreza y situar a Rusia entre las cinco mayores economías del mundo en un plazo de seis años. El Ejecutivo ruso espera incrementar la recaudación anual en 620.000 millones de rublos (9.767 millones de dólares al cambio de hoy) gracias a la reforma del IVA. La medida ha sido muy criticada por la población y por algunos expertos, que temen que la subida frene el consumo por el inevitable incremento de los precios, y afecte finalmente al crecimiento de la economía.

El Gobierno también espera incrementar la recaudación gracias a la reforma fiscal acometida en el ámbito de petróleo y gas, donde también a partir de 2019, se reducirá progresivamente la tasa sobre las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de 30% a cero en 2024. Simultáneamente, se incrementará progresivamente el tipo del impuesto sobre la extracción de condensados de petróleo y gas. El efecto neto de ambas medidas resultará, según el Gobierno, en unos ingresos fiscales a lo largo de seis años (2019-2024) de 7.400 millardos de rublos (unos 100.269 millones de euros).

Una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, para lo que se ha creado el “Fondo de Desarrollo”, que se dotará progresivamente y a partir de 2019, a través de operaciones de emisión de deuda pública y se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos  (unos 47.500 millones de €).

El déficit presupuestario se financiará en 2018 recurriendo a la emisión de deuda pública y al National Welfare Fund. A partir de este año, en el que se alcanzará la consolidación presupuestaria, este Fondo se consagrará a financiar pensiones y educación, no permitiendo la normativa que lo rige dedicarlo a la financiación de infraestructuras.

Dentro de las sanciones, la medida que está teniendo un efecto negativo mayor en la economía es el impedir financiarse en los mercados internacionales a las empresas públicas de petróleo y gas, además de a otras grandes corporaciones de titularidad pública. En su momento, el Banco Central de la Federación Rusa sorteó el problema ofreciendo líneas de financiación alternativas, lo que generó confianza en su capacidad de estabilizar la economía, pero no cabe duda que la medida ha reducido drásticamente las inversiones en grandes proyectos y lastra el crecimiento a largo plazo. El endurecimiento de las sanciones norteamericanas en 2017, que permite en ciertos casos sancionar la financiación de proyectos fuera del territorio ruso, siempre que el 33% del proyecto sea de titularidad rusa, agudiza este problema.

En lo que respecta a las sanciones del 6 de abril de 2018 al sector del aluminio ruso, encabezado por el magnate Oleg Deripaska, es de los más afectados. En este sentido, cabe destacar que el que las sanciones se hayan dirigido sobre todo hacia este sector entronca con la política proteccionista de Trump, y que Rusia ha respondido elevando sus aranceles a productos de aluminio y acero estadounidenses. Al margen de esto, esta ronda de sanciones supuso una importante caída del rublo y un periodo de fuertes fluctuaciones. A 3 de septiembre de 2018, el tipo de cambio es de 79,083 EUR/RUB (el 5 de abril era 70,6251 EUR/RUB). El paulatino fortalecimiento de los precios de petróleo desde inicios del 2018 parece estar reforzando menos el rublo de lo que lo solía hacer.

Continúan aplicándose las políticas de sustitución de importaciones y de diversificación de suministradores, que se pusieron en marcha para hacer frente a la inflación que provocó por la depreciación del rublo y, sobre todo, al shock de oferta producido por sus propias medidas de retorsión contra la Unión Europea y otros países occidentales (v.gr. prohibición de importaciones agroalimentarias frescos). Estas políticas han tenido el efecto deseado y han ganado cuota de mercado países de Oriente Medio, África y Sudamérica, en detrimento de los países europeos.

La economía rusa está poco endeudada. La deuda doméstica (74% del total) es superior a la externa (26% del total). La deuda externa se estima en 521.877 millones de dólares (el 33,7% del PIB), frente a la que Rusia cuenta con unas reservas internacionales de 395.300 millones, equivalentes a 16,8 meses de importaciones. 

El acuerdo alcanzado por Rusia y los países de la OPEP para congelar la producción mundial de petróleo y la reactivación de la economía mundial han conseguido que el precio del barril de petróleo se sitúe muy por encima de los 40$, lo que facilita la consecución de objetivo fiscal y contribuye a la estabilidad o apreciación del rublo, muy ligada a su evolución.

El comercio exterior ruso de bienes ascendió a 585.231 millones de dólares en 2017, lo que supone un aumento del 25,02% respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones en  2017 ascendieron a 357.767 millones, lo que supone un aumento un del 25,19% respecto a 2016. Las importaciones alcanzaron los 227.464 millones de dólares, lo que refleja un incremento del 24,74%.

Las exportaciones rusas no petroleras se vieron favorecidas en los últimos años por la depreciación del rublo frente al euro y al dólar (de 1$=38,4R de media en 2014 a 58R/$ a principios de 2018). Los productos más favorecidos han sido los agroalimentarios, químicos, caucho y plásticos. Globalmente, sin embargo, el comercio exterior ruso continúa dominado abrumadoramente por el sector energético. La venta de petróleo y derivados supuso el 42,21% de las exportaciones; el gas natural, el 11,51%.

Se observa un progresivo incremento del peso de China como socio comercial de Rusia en los últimos años, en detrimento de la UE. En concreto, en 2016, el 45,75% de las exportaciones Rusas iban a la UE y el 10,06% a China, mientras que en 2017 a la UE se dirigía el 44,42% y a China el 11,02%. Por el lado de las importaciones en  2016 38,25% de las importaciones rusas provenían de la UE y el 20,99% de China y en 2017, el 35,63% provenían de la UE y el 21,29% de China.

A pesar de la disminución de los ingresos del petróleo, la balanza por cuenta corriente siempre se ha mantenido en superávit. Tras registrar su nivel más bajo en 2016 (2,4% del PIB) se espera que el resultado para 2017 sea, según estimaciones del FMI, del 3,2%.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015 2016 2017
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 1365,865 1283,162

1469,34 (estimación FMI);

1.128 (Q1-Q3)

PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 83.233 86.044

92.536 (estimación FMI);

65.814 (Q1-Q3) 

Tasa de variación real (%) -2,8 -0,2

1,79 (estimación FMI);

1,6 (respecto Q1-Q3 2016)

INFLACIÓN
Media anual 15,5 7 3,7
Final de periodo 12,9 5,4 2,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 12,8 10,25 8,75
Fin de período 11 10 7,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 143,5 146,1 146,8
Población activa (en millones) 76,5 76,6 76,2
% desempleo sobre población activa 5,6 5,5 5,1
SALDO FISCAL
% de PIB -3,4 -3,7 -1 (estimación FMI)
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares 218,76 201,23 275,25 (estimación FMI)
en % de PIB 15,944 15,646 17,351 (estimación FMI)
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 343.512 285.674  321.052 (enero-noviembre)
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 182.902 182.267  204.978 (enero-noviembre)
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 160.610 103.407  116.074,44 (enero-noviembre)
en % de PIB                 11,76                8,06    7,90
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 68.829 25.543 41.462 (estimación FMI)
en % del PIB 5,039 1,991 2,822 (estimación FMI)
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares 50,12 51,27 51,17
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en % del PIB                   0,40                0,39    0,36
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,4 1,5 1,4 (estimacion FMI)
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 368,4 377,7 395,3 (estimación FMI)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares 6,85 32,53 17,39 (Q1-Q2)
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar  72,88 60,66 57,6
Media rublo/dólar 60,66 66,9 58,33
Final de periodo rublo/euro 79,7 63,81 68,87
Media rublo/euro 67,43 74,06 65,78

Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional,

Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

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Principales objetivos de política económica

La política económica en los últimos años se ha orientado principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación. Una política fiscal conservadora permitió acumular un volumen considerable de recursos en el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, que se utilizaron, respectivamente, para la cobertura del déficit presupuestario y del Fondo de Pensiones.

El Presidente Putin señaló como aspectos básicos de la política económica durante su mandato:

• Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
• Reducción del peso del estado en la economía, continuando con el plan de privatización de empresas estatales tan pronto la coyuntura del mercado lo haga posible.
• Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

También se mantiene la línea de modernización y diversificación de la economía, concretada en un plan de 10 puntos propuesto por Medvédev y que incluía como aspectos principales la reducción de los impuestos sociales, el incremento de la eficiencia del gasto presupuestario, reducción de la corrupción y aumento de la protección a los accionistas minoritarios de las empresas. No obstante, su impacto ha tenido un efecto limitado.

La adhesión a la OMC facilitará en el medio plazo un conjunto de reformas y una serie de adaptaciones y ajustes en la legislación rusa para armonizarla con la normativa de este organismo. No obstante, el camino no será fácil y llevará su tiempo como ya se está observando. Las sanciones internacionales están llevando a Rusia a acelerar la política de sustitución de importaciones, lo que no siempre es compatible con la OMC. También está embarcada en una política de diversificación de sus fuentes de suministro, para lo que está estrechando relaciones económicas con China y Japón, a la vez que se ha propuesto dinamizar la Unión Euroasiática, para que se convierta en una verdadera unión económica en la que imperen las cuatro libertades de movimientos (mercancías, servicios, personas y capitales).

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Previsiones macroeconómicas

El FMI revisó al alza el crecimiento de la economía en 2017, situándolo en 2%,  por un factor puntual como ha sido la nueva normativa que ha obligado a las empresas de e-commerce a incrementar su inventario, lo que ha aumentado la producción. Es algo que solo afectará a este año, por lo que la previsión de crecimiento para 2018 volverá a ser 1,5%.  En general, el FMI espera que la tasa se mantenga en unos niveles moderados entre el 1,5% y el 2% anual en años sucesivos.

La inflación media anual será 4% 2017 y se estima un 4,6% en 2018. La balanza por cuenta corriente continuará arrojando crecientes superávits (69.300 millones de $ en 2017 y 81.000 millones de $ en 2018), como consecuencia de una recuperación del valor de las exportaciones, por la tendencia al alza de los precios del petróleo y del gas.

El FMI prevé que el déficit público disminuya progresivamente en los próximos años e, incluso, que se alcance el equilibrio en la balanza fiscal primaria en 2019 (-1,9% del PIB en 2017, -1,2% del PIB en 2018 y -0.7% del PIB en 2019), según avance el proceso de consolidación fiscal, con una disminución progresiva el gasto público en términos de PIB. La deuda externa pública se incrementará ligeramente en los próximos años, pero continuará siendo muy baja (4,5% del PIB en 2017;  5,3% en 2018 y 5,8% en 2019).

La deuda externa privada es mucho más elevada que la pública y se prevé una ligera disminución en los próximos años (28,9%en 2017, 27,8 % en 2018 y 27,0% en 2019).

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en los últimos años ha sido marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo, intentando conseguir siempre un cierto equilibrio presupuestario o déficits por debajo del 0,5% del PIB.

La austeridad, en lugar del crecimiento económico, es concretamente lo que prioriza el presupuesto vigente, que recupera el horizonte temporal de tres años -de 2018 a 2019- haciéndolo más estable y previsible.

El presupuesto está calculado sobre la base de supuestos muy conservadores como un precio del petróleo de 40 dólares barril, un tipo de cambio de 1=70 rublos, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.

El Gobierno ha establecido una regla fiscal en virtud de la cual, todo ingreso adicional a los 40$/barril estimados y se ingresará en un Fondo de Reserva para gasto social. El objetivo es amortiguar el impacto en la economía de los vaivenes de los precios internacionales del petróleo. 

Las previsiones presupuestarias de partida del presupuesto 2017-2019 son las siguientes: 

  2017 2018 2019
Evolución PIB 0,6% 1,7% 2,1%
Ingresos (M$) 241.000 245.000 248.000
Gastos (M$) 291.800 280.300 268.100
Saldo % PIB -3,2 -2,2 -1,2
Precio del petróleo $/b 40 40 40
Tipo de cambio $/R 70 70 70

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Política monetaria

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.

La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.

Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes: tipo de refinanciación básico, requisitos de reservas,  operaciones de mercado abierto, refinanciación de entidades crediticias, intervenciones en el mercado de divisas, fijación de objetivos de oferta monetaria, restricciones cuantitativas y emisión de bonos.

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. Ésta consistió, básicamente, en: 1) mantenimiento de la flexibilidad en el tipo de cambio a pesar de la fuerte devaluación del rublo, 2) aplicar una política monetaria restrictiva a través del tipo de interés y 3) expansión de liquidez en divisas mediante la creación de una ventanilla blanda ad hoc. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha un plan anti-crisis a través de un programa de recapitalización destinado a la banca.

La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Los principales objetivos a medio y largo plazo son:

Reducción del déficit comercial no energético al 6-7% del PIB.

Modernización y diversificación de la economía, a través de la mejora del clima de inversión.

Obtención de recursos a largo plazo para la construcción de infraestructuras prevista en el programa de modernización.

Reducir el tiempo necesario para la conexión a la red de 281 días a 45 en 2015 y 40 en 2020.

Retomar el plan de privatizaciones que quedó aparcado porque la coyuntura económica no es propicia.

Desarrollo de una política rusa de apoyo a la exportación.

Desarrollo de una política de apoyo a la PYME

Profundizar en las políticas de autoabastecimiento y sustitución de importaciones. 

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