Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2017
POR SECTORES DE ORIGEN
AGRICULTURA, SILVICULTURA Y PESCA
4,45
INDUSTRIA 33,29
MINERÍA Y EXTRACCIÓN DE HIDROCARBUROS 10,36
MANUFACTURAS 13,21
CONSTRUCCIÓN 6,36
SUMINISTRO DE ELECTRICIDAD, GAS, VAPOR, AIRE ACONDICIONADO Y AGUA 2,86
SUMINISTRO HIDRÁULICO, ALCANTARILLADO, GESTIÓN HIDRÁULICA0,50
SERVICIOS 62,26
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 7,01
COMERCIO Y REPARACIÓN DE AUTOMÓVILES Y MOTOCICLETAS 14,43
HOTELES Y HOSTELERÍA0,89
FINANZAS Y SEGUROS 4,22
INFORMACIÓN Y COMUNICACIONES2,36
INMOBILIARIO 9,85
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA 7,86
ACTIVIDADES PROFESIONALES, TÉCNICAS Y CIENTÍFICAS 4,80
ACTIVIDADES ADMINISTRATIVAS Y SERVICIOS DE APOYO2,54
EDUCACIÓN2,58
SANIDAD Y SERVICIOS SOCIALES3,68
ARTES, ENTRETENIMIENTO Y RECREACIÓN0,93
OTROS SERVICIOS0,49
ACTIVIDADES DE HOGARES COMO EMPLEADORES0,62
TOTAL 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 70,37
Consumo Privado 52,38
Consumo Público 17,98
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 23,86
FBCF 21,69
Var. existencias 2,17
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 26,04
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 20,69
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA 0,42
TOTAL 100,0
Fuente: Servicio Federal de Estadística de Rusia

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB por sectores en %  Q1-Q3 2017
Agricultura, silvicultura y pesca 4,5
Industria 32,7
Minería 4,5
Manufacturas 10,7
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 13,2
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 2,8
Construcción 0,5
Servicios 62,8
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 16,0
Transportes y almacenamiento 7,0
Hoteles y hostelería 0,8
Información y comunicaciones 2,3
Actividad financiera y aseguradora 4,3
Actividad inmobiliaria 9,4
Actividades profesionales, técnicas y científicas 4,3
Actividades administrativas y servicios de apoyo 2,3
Administración pública y defensa; seguridad social 8,0
Educación 2,7
Sanidad y servicios sociales 3,8
Artes, entretenimiento y recreación 1,0
Otros servicios 0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,6
Total 100

Fuente: Rosstat

PIB por componente del gasto en %   Q1-Q3 2017
Consumo 71,1
Consumo Privado 52,2
Consumo Público 18,5
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,4
Formación bruta 23,1
Exportación neta 5,1

Fuente: Rosstat

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Rusia tiene una economía saneada y poco endeudada, lo que le está permitiendo restablecer el equilibrio macroeconómico tras las periódicas perturbaciones que producen las sucesivas rondas de sanciones internacionales que sufre. En efecto, la deuda doméstica (74% del total) es superior a la externa (26% del total). La deuda externa se estima en 518.900 millones de dólares (el 33,7% del PIB), frente a la que Rusia cuenta con unas reservas internacionales equivalentes a más de 16 meses de importaciones. 

No obstante, esas sanciones internacionales lastran su crecimiento económico, que oscila entre el 1,5% y el 2% anual, situándose por debajo de lo que cabría esperar de un BRIC.

Tras dos años de recesión, el PIB creció un 1,5% en 2017. El FMI espera que crezca un 1,7% en 2018 y un 1,8% en 2019. El crecimiento es impulsado, en primera instancia, por el consumo privado y, después, por la inversión privada. Los sectores más dinámicos siguen siendo la producción industrial, transporte y agricultura, aunque la economía continúa siendo altamente dependiente de las industrias extractivas de petróleo y gas.

El Gobierno aplica políticas económicas ortodoxas. En materia de política monetaria, el Banco Central (BC) fija el objetivo de inflación, a pasar de la necesidad de financiación más barata que reclama el sector industrial. El BC estima que la tasa de inflación en 2018 oscilará entre el 3,8%-4,2% y en 2019 entre el 5% y el 5,5%, como consecuencia, fundamentalmente, de la depreciación del rublo. Para atajar el repunte inflacionista, el BC decidió el 14 de septiembre elevar el tipo de interés de referencia 0,25 puntos porcentuales, hasta el 7,50%, la primera subida desde diciembre de 2014, y no es descartable que apruebe nuevas subidas, siempre en un escenario de rublo relativamente débil, que interesa para apoyar las exportaciones del sector no petrolero.

Debido a la subida de precios del petróleo, se espera que Rusia alcance este año el equilibrio presupuestario. El Gobierno ha elaborado unos presupuestos para el horizonte temporal de tres años (2018-2020) que, en principio, priorizan la austeridad y la estabilidad frente al crecimiento económico. Los cálculos están realizados sobre supuestos relativamente conservadores como un precio de 43,8$ el barril de petróleo Ural, un tipo de cambio de 64,7=1$, una tasa de crecimiento anual del, 2,2% y la permanencia de las sanciones internacionales. En consecuencia, cualquier mejora en estos supuestos permitiría generar más capacidad de gasto y mejorar la cifra estimada de crecimiento económico anual. 

La nueva regla fiscal adoptada comenzó a aplicarse en enero de 2018 y tiene como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019. Según la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo). 

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones ha llevado al Gobierno a promover un cambio legislativo, que se ha mencionado en el epígrafe 1 de esta FE. Otra medida económica impopular adoptada aprovechando el ambiente de optimismo generado por la celebración del Mundial de Fútbol, en julio de 2018, ha sido el incremento del impuesto sobre el valor añadido (IVA), que pasará del 18 % actual al 20 % a partir del 1 de enero de 2019. La subida del IVA responde al objetivo del Gobierno de aumentar sus ingresos para financiar las promesas electorales del presidente ruso, Vladímir Putin, que se ha propuesto reducir a la mitad la pobreza y situar a Rusia entre las cinco mayores economías del mundo en un plazo de seis años. El Ejecutivo ruso espera incrementar la recaudación anual en 620.000 millones de rublos (9.767 millones de dólares al cambio de hoy) gracias a la reforma del IVA. La medida ha sido muy criticada por la población y por algunos expertos, que temen que la subida frene el consumo por el inevitable incremento de los precios, y afecte finalmente al crecimiento de la economía.

El Gobierno también espera incrementar la recaudación gracias a la reforma fiscal acometida en el ámbito de petróleo y gas, donde también a partir de 2019, se reducirá progresivamente la tasa sobre las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de 30% a cero en 2024. Simultáneamente, se incrementará progresivamente el tipo del impuesto sobre la extracción de condensados de petróleo y gas. El efecto neto de ambas medidas resultará, según el Gobierno, en unos ingresos fiscales a lo largo de seis años (2019-2024) de 7.400 millardos de rublos (unos 100.269 millones de euros).

Una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, para lo que se ha creado el “Fondo de Desarrollo”, que se dotará progresivamente y a partir de 2019, a través de operaciones de emisión de deuda pública y se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos  (unos 47.500 millones de €).

Dentro del paquete de sanciones estadounidenses y de la UE relacionadas con la anexión de Crimea y la intervención rusa en el este de Ucrania, las medidas que están teniendo un efecto negativo mayor en la economía son el embargo de determinadas tecnologías  del sector oil &gas y el impedir financiarse en los mercados internacionales a las empresas públicas de petróleo y gas, además de a otras grandes corporaciones de titularidad pública. Ambas están ralentizando o paralizando, incluyo, los grandes proyectos de inversión en el sector energético.

En agosto de 2018, EE.UU. impuso nuevas sanciones siguiendo una ley nacional relativa a la imposición de sanciones sobre aquellos que usen armas químicas y la UE le siguió unos meses después. Aunque estas sanciones no han sido particularmente duras, se espera que, bajo esta misma legislación, se imponga una nueva ronda de sanciones a finales de noviembre de 2018, mucho más dura. Cabe mencionar que es altamente improbable que Rusia de los pasos necesarios para cooperar con EE.UU y prevenir la imposición de esta ronda adicional.

Cabe destacar también el hecho de que EE.UU., a través de la Countering America's Adversaries Through Sanctions Act contempla un alcance extraterritorial y se reserva la opción de imponer sobre empresas no estadounidenses que hagan negocios con entidades rusas presentes en las diferentes listas de personas y entidades sanciondas. Por el momento ninguna empresa europea se ha visto afectada  (el único caso ha afectado a China).

Las sanciones internacionales han servido de acicate a Rusia, para ahondar en sus políticas de sustitución de importaciones y localización de la producción de las multinacionales extranjeras en su territorio, que habían sido lanzadas con carácter previo, para diversificar la estructura económica y reducir la dependencia de los hidrocarburos.

El comercio exterior ruso de bienes ascendió a 585.231 millones de dólares en 2017, lo que supone un aumento del 25,02% respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones en  2017 ascendieron a 359.151 millones, lo que supone un aumento un del 24,8% respecto a 2016. Las importaciones alcanzaron los 228.212 millones de dólares, lo que refleja un incremento del 24,5%.

Las exportaciones rusas no petroleras se vieron favorecidas en los últimos años por la depreciación del rublo frente al euro y al dólar (de 1$=38,4R de media en 2014 a 58R/$ a principios de 2018). Los productos más favorecidos han sido los agroalimentarios, químicos, caucho y plásticos. Globalmente, sin embargo, el comercio exterior ruso continúa dominado abrumadoramente por el sector energético. La venta de petróleo y derivados supuso el 42,21% de las exportaciones; el gas natural, el 11,51%.

Se observa un progresivo incremento del peso de China como socio comercial de Rusia en los últimos años, en detrimento de la UE. En concreto, en 2016, el 45,75% de las exportaciones Rusas iban a la UE y el 10,06% a China, mientras que en 2017 a la UE se dirigía el 44,42% y a China el 11,02%. Por el lado de las importaciones en  2016 38,25% de las importaciones rusas provenían de la UE y el 20,99% de China y en 2017, el 35,63% provenían de la UE y el 21,29% de China.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015 2016 2017
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 1365,865 1283,162 1.546
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 83.233 86.044

 92.037

Tasa de variación real (%) -2,8 -0,2 1,5
INFLACIÓN
Media anual 15,5 7 3,7
Final de periodo 12,9 5,4 2,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 12,8 10,25 8,75
Fin de período 11 10 7,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 146,3 146,5 146,8
Población activa (en millones) 76,5 76,6 76,2
% desempleo sobre población activa 5,6 5,5 5,5
SALDO FISCAL
% de PIB -3,4 -3,7 -1,3
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares 218,76 201,23 275,25
en % de PIB 15,944 15,646 17,35
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 343.512 285.674  359.151
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 182.902 182.267  228.212
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 160.610 103.407  115.422
en % de PIB                 11,76                8,06    7,90
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 68.829 25.543 35.436
en % del PIB 5,039 1,991 2,2
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares 518,5 511,7 518,9
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de USD                 5,5              6,6 7,7
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,4 2 1,9
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 368,4 377,7 432,7
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares 6,85 32,53 28,5
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar  72,88 60,66 57,6
Media rublo/dólar 60,66 66,9 58,33
Final de periodo rublo/euro 79,7 63,81 68,87
Media rublo/euro 67,43 74,06 65,78

Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional,

Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

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Principales objetivos de política económica

La política económica en los últimos años se ha orientado principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación. Una política fiscal conservadora permitió acumular un volumen considerable de recursos en el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, que se utilizaron, respectivamente, para la cobertura del déficit presupuestario y del Fondo de Pensiones.

El Presidente Putin señaló como aspectos básicos de la política económica durante su mandato:

• Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
• Reducción del peso del estado en la economía, continuando con el plan de privatización de empresas estatales tan pronto la coyuntura del mercado lo haga posible.
• Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

También se mantiene la línea de modernización y diversificación de la economía, concretada en un plan de 10 puntos propuesto por Medvédev y que incluía como aspectos principales la reducción de los impuestos sociales, el incremento de la eficiencia del gasto presupuestario, reducción de la corrupción y aumento de la protección a los accionistas minoritarios de las empresas. No obstante, su impacto ha tenido un efecto limitado.

La adhesión a la OMC facilitará en el medio plazo un conjunto de reformas y una serie de adaptaciones y ajustes en la legislación rusa para armonizarla con la normativa de este organismo. No obstante, el camino no será fácil y llevará su tiempo como ya se está observando. Las sanciones internacionales están llevando a Rusia a acelerar la política de sustitución de importaciones, lo que no siempre es compatible con la OMC. También está embarcada en una política de diversificación de sus fuentes de suministro, para lo que está estrechando relaciones económicas con China y Japón, a la vez que se ha propuesto dinamizar la Unión Euroasiática, para que se convierta en una verdadera unión económica en la que imperen las cuatro libertades de movimientos (mercancías, servicios, personas y capitales).

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Previsiones macroeconómicas

Las nuevas sanciones norteamericanas presionarán al rublo y generaran fuga de capitales durante el próximo año, según declaraciones de Maxim Oreshkin, Ministro de Desarrollo Económico de Rusia. Las autoridades reconocen la necesidad de revisar las previsiones económicas. Las autoridades manejaban un horizonte en el que el tipo de cambio USD/RUB fuese de 61 rublos este año y 63-64 el próximo. Sin embargo, a 26 de septiembre de 2018, el dólar se encuentra a 65,96 rublos.

En vista de lo anterior y del impacto que sobre la inflación podría tener la subida planeada del IVA., el gobierno de Rusia reducirá su pronóstico de crecimiento económico el próximo año. Según informan fuentes próximas al proceso de revisión de las previsiones, bajo la visión actualizada, el producto interno bruto crecerá 1,4 por ciento en 2019, en comparación con una proyección anterior de 2,2 por ciento. La subida de la tasa de IVA a 20% en 2019 (actualmente es el 18%) podría perjudicar el gasto de los consumidores ya este año. Sin embargo, un posible aumento en el gasto gubernamental no tendrá impacto hasta la segunda mitad del próximo año, con un crecimiento económico que se acelerará a partir de 2020.

Por su parte, el Banco Central Ruso, detectando riesgos pro-inflacionistas, reaccionó a mediados de septiembre con la primera subida del tipo de interés de referencia desde 2014 y extendiendo la moratoria, iniciada en agosto, en la compra de divisas bajo la regla fiscal. Estas medidas persiguen prevenir la depreciación del rublo.

Se espera que las cuentas públicas se mantengan saneadas. Sin embargo, la cuestión de la reforma de las pensiones todavía no se ha resuelto y la forma en la que se resuelva tendrá un importante impacto sobre la situación fiscal del país.

Por último, en el largo plazo, la incertidumbre generada por el régimen de sanciones y la tensa situación geopolítica afectarán a la atracción de inversión extranjera, sin la cual Rusia difículmente puede aumentar su productividad, aspecto clave del que depende la sostenibilidad económica del país en el largo plazo.

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en los últimos años ha sido marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo, intentando conseguir siempre un cierto equilibrio presupuestario o déficits por debajo del 0,5% del PIB.

La austeridad, en lugar del crecimiento económico, es concretamente lo que prioriza el presupuesto vigente, que recupera el horizonte temporal de tres años -de 2018 a 2019- haciéndolo más estable y previsible.

El presupuesto está calculado sobre la base de supuestos muy conservadores como un precio del petróleo de 40 dólares barril, un tipo de cambio de 1=70 rublos, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.

La nueva regla fiscal adoptada comenzará aplicarse desde el 1 de enero de 2018 y tiene como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019, algo que el FMI ve factible. A partir de la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. El precio de referencia del barril se ajustará anualmente un 2%, como máximo. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo). Sin embargo, las presiones sobre el rublo han llevado al Banco Central ruso ha paralizar hasta diciembre de 2018 la conversión en divisas de los ingresos generados por la venta de petróleo por encima del precio de referencia establecido en la regla fiscal. Se espera que estas compras se reanuden en 2019.

Otra medida económica impopular adoptada aprovechando el ambiente de optimismo generado por la celebración del Mundial de Fútbol, en julio de 2018, ha sido el incremento del impuesto sobre el valor añadido (IVA), que pasará del 18 % actual al 20 % a partir del 1 de enero de 2019. La subida del IVA responde al objetivo del Gobierno de aumentar sus ingresos para financiar las promesas electorales del presidente ruso, Vladímir Putin, que se ha propuesto reducir a la mitad la pobreza y situar a Rusia entre las cinco mayores economías del mundo en un plazo de seis años. El Ejecutivo ruso espera incrementar la recaudación anual en 620.000 millones de rublos (9.767 millones de dólares al cambio de hoy) gracias a la reforma del IVA. La medida ha sido muy criticada por la población y por algunos expertos, que temen que la subida frene el consumo por el inevitable incremento de los precios, y afecte finalmente al crecimiento de la economía.

El Gobierno también espera incrementar la recaudación gracias a la reforma fiscal acometida en el ámbito de petróleo y gas, donde también a partir de 2019, se reducirá progresivamente la tasa sobre las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de 30% a cero en 2024. Simultáneamente, se incrementará progresivamente el tipo del impuesto sobre la extracción de condensados de petróleo y gas. El efecto neto de ambas medidas resultará, según el Gobierno, en unos ingresos fiscales a lo largo de seis años (2019-2024) de 7.400 millardos de rublos (unos 100.269 millones de euros).

Las previsiones presupuestarias de partida del presupuesto 2017-2019 son las siguientes:

  2017 2018 2019
Evolución PIB 0,6% 1,7% 2,1%
Ingresos (M$) 241.000 245.000 248.000
Gastos (M$) 291.800 280.300 268.100
Saldo % PIB -3,2 -2,2 -1,2
Precio del petróleo $/b 40 40 40
Tipo de cambio $/R 70 70

70

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Política monetaria

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.

La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.

Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes: tipo de refinanciación básico, requisitos de reservas,  operaciones de mercado abierto, refinanciación de entidades crediticias, intervenciones en el mercado de divisas, fijación de objetivos de oferta monetaria, restricciones cuantitativas y emisión de bonos.

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. Ésta consistió, básicamente, en: 1) adopción el 10 de noviembre de 2014 de un régimen de flotación cambiaria de jure y de facto, con intervenciones en el mercado de divisas para preservar la estabilidad financiera (como resultado, se produjo una fuerte depreciación del rublo), 2) aplicar una política monetaria restrictiva a través del tipo de interés y 3) expansión de liquidez en divisas mediante la creación de una ventanilla blanda ad hoc. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha un plan anti-crisis a través de un programa de recapitalización destinado a la banca. La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Privatización de la economía

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado. Pese a que el número de empresas públicas ha disminuido en los últimos años, estas siguen representando alrededor de la mitad del PIB, y algunas de las más grandes ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Algunas empresas públicas se enfrentan con problemas de gobernanza. Las autoridades rusas están tomando medidas para mejorar la gestión empresarial y privatizar las empresas públicas, a fin de aumentar la productividad, la competencia y la eficiencia generales.

El Plan de privatización inicial 2014-2016 tenía como objetivo la retirada del Estado de todas las empresas públicas, excepto en el caso de los monopolios naturales y las empresas públicas de los sectores petrolero y de defensa. Sin embargo, aunque se han realizado algunas privatizaciones, la mayor parte de las transacciones importantes se han retrasado debido a la situación desfavorable del mercado. El Gobierno ha puesto en marcha un nuevo Plan de Privatización de activos 2017-2019 y las previsiones de privatización apuntan a VTB Bank, Russian Ralways y Russian Post aunque todavía no está cerrado ni hay informaciónes oficiales que lo confirmen.

Sustitución de importaciones

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones se ha convertido en un factor clave de apoyo a la producción agrícola y de algunas industrias manufactureras, principalmente la producción de bienes de consumo (por ejemplo, productos alimenticios, productos químicos de uso doméstico, cosméticos, y medicamentos). También ha contribuido al aumento de la producción de bienes de inversión, como maquinaria y equipo electrónico. Esto a su vez ha reducido en cierta medida la dependencia de las importaciones de tecnología en los sectores productivos. La Comisión también trata de lograr que el equipo suministrado por proveedores a las empresas estatales y privadas que reciben financiación pública estén producidos en el país siempre que sea posible, lo cual requiere licitaciones restringidas, al menos en algunos casos.

En materia de compras públicas, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permite dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

Reforma de las pensiones

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones ha llevado al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años en vez de los 60 y las mujeres, en el año 2034, a los 63 en vez de los 55. En julio de 2018, el Parlamento aprobó en primera lectura el proyecto de Ley, que ha levantado una inusual contestación social, por lo que se espera que se incorporen enmiendas al texto en segunda lectura, prevista para en octubre de 2018.

Desarrollo de infraestructuras  

Una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, para lo que se ha creado el “Fondo de Desarrollo”, que se dotará progresivamente y a partir de 2019, a través de operaciones de emisión de deuda pública y se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos  (unos 47.500 millones de €).  

El déficit presupuestario se financiará en 2018 recurriendo a la emisión de deuda pública y al National Welfare Fund. A partir de este año, en el que se alcanzará la consolidación presupuestaria, este Fondo se consagrará a financiar pensiones y educación, no permitiendo la normativa que lo rige dedicarlo a la financiación de infraestructuras.  

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