Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

PIB por sectores en % 2020
AGRICULTURA, SILVICULTURA Y PESCA 5,3
INDUSTRIA 37,7
Minería 13,9
Manufacturas 15,9
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 2,1
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 0,3
Construcción 5,5
SERVICIOS 57,0
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 13,3
Transportes y almacenamiento 6,0
Hoteles y hostelería 0,7
Información y comunicaciones 2,2
Actividad financiera y aseguradora 4,8
Actividad inmobiliaria 16,6
Actividades profesionales, técnicas y científicas 3,9
Actividades administrativas y servicios de apoyo 2,2
Administración pública y defensa; seguridad social 5,2
Educación 0,3
Sanidad y servicios sociales 0,9
Artes, entretenimiento y recreación 0,4
Otros servicios 0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,0
TOTAL 100

Fuente: Federal State Statistics Service

PIB por componente del gasto en % 2020
Consumo 69,6
Consumo Privado 49,2
Consumo Público 20,1
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,3
Formación bruta 26,6
Exportación neta 3,8
Discrepancia estadística 0
TOTAL 100

Fuente: Federal State Statistics Service

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

El doble shock para la economía rusa de la pandemia y los bajos precios del petróleo en 2020, resultó en una contracción del PIB anual de un 2,9% y de su renta per cápita hasta los 25.978 $. En 2021, sin embargo, el panorama fue muy distinto, ya que impulsada por la subida de los precios del petróleo y la recuperación de la demanda internacional, la economía creció un 4,7%. Se espera que ese crecimiento se ralentice al 2,8% en 2022 y al 1,8%  en 2023. El desempleo se mantuvo en el 4,4% de la población activa en 2021 y el saldo presupuestario arrojó un superávit del 0,4% del PIB (frente al déficit del 4,1% previsto inicialmente), que se transformará en un superávit del 1,1% en 2022.

La economía rusa partía de una posición de solvencia envidiable para afrontar esta crisis -que sigue manteniendo-, construida sobre la base de una reducida deuda externa y superávits de la balanza de pagos por cuenta corriente y fiscales en 2018 y 2019. Además, las políticas monetaria y fiscal restrictivas aplicadas en los últimos años propiciaron la acumulación de importantes reservas internacionales y la dotación del Fondo Nacional de Bienestar (que se nutre de ingresos del petróleo) con una cantidad equivalente al 11,7% (187.570 millones de $) tras financiar medidas paliativas de los efectos de la pandemia.

El plan anti-crisis del Gobierno Ruso ha sido elogiado por el FMI y el BM por su efectividad y de él cabe destacar el impulso a los grandes proyectos de inversión en infraestructuras de transporte, salud y educación o “Proyectos Nacionales", lanzados en 2018, tras la reelección de Putin. El plan incluía asimismo, doce medidas dirigidas a la sustitución de importaciones, como el establecimiento de cuotas adicionales de productos locales en las compras públicas, incluidas las compras de empresas públicas.

La política monetaria consiguió la estabilidad de precios en los últimos tres años, pero preocupa sobremanera el aumento de precios de productos alimenticios, razón por la que el Gobierno ha establecido el control de precios en algunos productos básicos, así como cuotas de exportación a determinados cereales, a la vez que el Banco Central (BC) ha aumentado el tipo de interés de referencia hasta el 8,5%. A pesar de todo ello, la inflación cerró de 2021 en el 8,4%, la mayor tasa de los últimos seis años, por la especial incidencia de la subida del precios de productos alimenticios y continúa su tendencia ascendente en 2022.

El rublo,  tras recuperarse en 2021 con la subida del petróleo, se ha vuelto a depreciar a principios de 2022 por las tensiones con Ucrania, lo que alimenta la inflación importada.

Las exportaciones rusas en 2020 ascendieron a 320.447 millones de dólares, lo que supuso una caída del 23,7% respecto a 2019, motivada por la caída del volumen y precio de las exportaciones energéticas, que representaron en 2020 un 51,4% del total de exportaciones. En 2021, por el contrario, las exportaciones superaron los 500.000 millones de dólares. Las importaciones alcanzaron los 231.155 millones de dólares en 2020, registrando una caída del 9,2%, lo que permitió que 2020 se cerrara con superávit comercial y también con un superávit por cuenta corriente del 2% del PIB, que se amplió en 2021 por encima del 2,8% previsto a principios de año por el FMI, lo que permitió una superávit de la balanza por cuenta corriente del 5,7% del PIB, que se ampliará en 2022 al 4,4% .

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2018 2019 2020 2021
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 1.653 1.689 1.431 1.571
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 103.862 109.193 103.524 114.227
Tasa de variación real ( %) 2,5 1,3 -3,6 3,0
INFLACIÓN
Media anual 2,5 4,2 3,1 6,5
Final de periodo 4,3 3,0 4,0 8,1
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 7,5 7 5.066
Fin de período 7,75 6,25 4,25 7,5
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 146,8 146,7 146,8 146,2
Población activa (en millones) 72,5 71,9 70,4 75,3
 % desempleo sobre población activa 4,8 4,6 5,8 4,3
SALDO FISCAL
 % de PIB 2,9 1,9 -4,6 -2,3
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares 242,1 266,4 280,1 242,5
en % de PIB 14,6 15,8 19,5 15,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 443.9 419.9 320.4 374.1
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 248.9 254.6  231.1 252.7
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 195 165.3 89.3 121.5
en % de PIB 11,8 9,8 6,2 7,7
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 115.7 64.8 29.0 41.4
en % del PIB 7 3,8 2 2,6
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares 455.1 491.4 467,4 472,3
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de USD 6.6 7.1 79
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,7 1,1 1,7 N.D.
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 468.5 554.4 583.4 624.2
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA NETA
en millones de dólares 20.453 11.856 -1.750 N.D.
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar  69,47 61,91 73,87 70,52
Media rublo/dólar 62,93 64,62 72,11 73,67
Final de periodo rublo/euro 68,87 79,46 90,68 82,28
Media rublo/euro 65,78 75,91 83,99 87,85
Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional, Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

 

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Principales objetivos de política económica

A medio y largo plazo, la evolución económica dependerá fundamentalmente de los siguientes factores: (1) evolución de los precios internacionales de petróleo y gas, (2) velocidad de ejecución de los proyectos nacionales y (3) competitividad de las nuevas industrias creadas por la política de importaciones así como capacidad de competir en los mercados internacionales.

Los objetivos de reindustrialización, impulsado por el gobierno a través del programa SPIC 2.0, (actualizado en noviembre de 2020) buscan fomentar la creación o modernización de la producción industrial a través de la aprobación de una lista de tecnologías modernas que permitan introducir mejoras tecnológicas y desarrollar la producción industrial vanguardista en territorio ruso.

Por lo que respecta a los intereses económicos de España, Rusia sigue siendo un mercado estratégico de gran interés por su tamaño, cercanía e influencia regional. En aquellos sectores en que la política de sustitución de importaciones hace prácticamente inviable la exportación española, se recomienda apoyar a nuestras empresas para geolocalizar su producción en Rusia. España debe, asimismo, apoyarse en la UE para salvaguardar sus intereses comerciales en Rusia, denunciando aquellas barreras técnicas que más puedan afectar a nuestros sectores de mayor exportación. 

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Previsiones macroeconómicas

En su discurso sobre el estado de la Federación, a comienzos de 2020, el presidente Putin incidió en dos temas sociales con fuerte trasfondo económico que orientarán la política de los próximos años, en concreto, combatir el declive demográfico e incrementar el poder adquisitivo de la población.

Respecto al primer objetivo, Ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, destinó 66.700 millones de dólares a esta partida, que se añaden a los 417.000 millones de dólares contemplados en el presupuesto de 2018 y que tenían como objetivo financiar programas sociales y el ambicioso plan de mejora de las infraestructuras. Su objetivo es elevar la tasa de natalidad de 1,5 a 1,7 niños por mujer en los próximos cuatro años a través de diferentes medidas de fomento.

Para alcanzar el segundo objetivo, el gasto social en 2020 aumentó, lo que impulsó el consumo privado en 2.650 millones de euros en 2020 y se prevé que aumente en 5.714 millones de euros en 2021. Se espera otro impulso al crecimiento derivado de la inversión en capital fijo. La tasa de crecimiento de capital fijo se aceleró hasta el 5 % en 2020 y superará el 6 % en 2021. Como resultado la demanda de inversión aumentará en 7.143 millones de euros e incrementará un punto porcentual la tasa de crecimiento del PIB de este año.

No obstante, las consecuencias económicas de la pandemia han frenado el avance de estos objetivos. En 2020, la contracción fue menos severa que en muchos otros países del G20 debido a una importante respuesta política junto a un sector de servicios relativamente pequeño, un gran porcentaje de empleo público protegido y unas restricciones que excluyeron gran parte del sector industrial. Con esto, el FMI estima un crecimiento del 3% de la economía rusa para el año 2021.
La balanza de pagos por cuenta corriente continuará arrojando superávits en el medio plazo, a pesar de que la incertidumbre generada por el régimen de sanciones y la tensa situación geopolítica afectarán a la atracción de inversión extranjera, sin la cual Rusia difícilmente puede aumentar su productividad, aspecto clave del que depende la competitividad de la economía rusa. Tanto las importaciones como las exportaciones volverán (según las previsiones) a experimentar un crecimiento de cara al ejercicio 2021 (todavía lejos de alcanzar valores previos a la pandemia) después de verse reducidas en el último trimestre de 2020.

En la actualización más reciente de las Perspectivas de la Economía Mundial (enero 2021), el FMI revisó sus proyecciones de crecimiento de Rusia, indicando 3% para 2021 y 3,9% para 2022 (lo que representa una diferencia de +0,2% y +16% respectivamente con respecto a las proyecciones de la OMC de octubre de 2020). Por su parte, el Banco de Rusia mantiene su pronóstico de crecimiento para 2021–2024, y se estima que crecerá entre un 4% y un 4,5% en 2021 y entre un 2% y un 3% en los próximos años, en línea con una senda de crecimiento sostenido.

Con la debida consideración a los ritmos reales de crecimiento de los precios, el Banco de Rusia revisó su pronóstico de inflación para 2021 significativamente al alza en 7.4-7.9%. En 2022, se espera que la inflación disminuya a 4.0-4.5%. El impacto de los factores proinflacionarios puede verse reforzado por las elevadas expectativas de inflación y los efectos secundarios asociados. Una mayor presión al alza sobre los precios puede provenir de interrupciones persistentes en las cadenas de producción y suministro, escasez de mano de obra y cambios estructurales en el mercado laboral inducidos por una pandemia. Además, las nuevas olas de la pandemia pueden sumarse a las presiones inflacionarias. La demanda está cada vez menos influenciada por las restricciones, mientras que la oferta se está reduciendo a medida que se suspenden las operaciones comerciales. 

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Política fiscal y presupuestaria

Política fiscal y presupuestaria

En el contexto del presupuesto 2019-21, la regla fiscal se relajó por un período limitado para dar cabida a un mayor gasto en infraestructura en el marco de 13 proyectos nacionales presentados en mayo de 2018. Si bien inicialmente la regla tenía como objetivo un déficit primario del 0% del PIB, en su versión revisada apunta a un déficit del 0,5% del PIB.

La consolidación fiscal posterior a la crisis de 2014/15 ha resultado que el país cuente con niveles muy bajos de deuda, así como en ahorros sustanciales en el Fondo Nacional de Riqueza ruso (NWF). El amplio margen de política fiscal permitió a las autoridades rusas montar una respuesta anticíclica y de salud pública considerable a la crisis económica causada por la pandemia en 2020, lo que ayudó a limitar la recesión económica. La respuesta de la política fiscal se concentró principalmente en medidas de gasto (alrededor del 3,5% del PIB), medidas de ingresos (0,4% del PIB) y préstamos y garantías (0,6% del PIB). En consecuencia, el déficit de las administraciones públicas, como porcentaje del PIB, se estima en 4,6% en 2020, en comparación con superávits de 2,9% y 1,9% en 2018 y 2019, respectivamente. El apoyo fiscal en 2020 se orientó al sector de la salud, hogares vulnerables y desempleados, a los sectores más afectados (principalmente PYMES) y a la prevención de despidos masivos. Específicamente, algunas de las medidas de apoyo contemplaban la extensión de los aplazamientos de impuestos para las empresas en los sectores más afectados, préstamos con interés cero a sectores especialmente afectados por la crisis, apoyo a PYMES con exenciones y reducciones fiscales y sociales, subsidios a desempleados y a personas con niños y enfermos a cargo, aplazamientos en el cobro de algunos impuestos para los contribuyentes que cumplan con los requisitos que se establecen en la Ley. Además, se garantizaron salarios de empleados de empresas especialmente afectadas por la crisis, con la condición de que mantengan el 90 % de su plantilla al final de la crisis.

El presupuesto 2021-23 prevé una consolidación fiscal significativa, con la expectativa de que los programas de apoyo ya no sean necesarios en la misma medida que en 2020. Sin embargo, según el FMI, a pesar de un aumento significativo en el endeudamiento en 2020, la combinación de deuda pública baja, necesidades de financiación bruta y existencia de colchones macrofiscales considerables, hacen que Rusia disponga de cierto margen fiscal para seguir apoyando a las empresas y los hogares que aún experimentan tensiones económicas y, al mismo tiempo, eliminar los programas que ya no son necesarios. Se prevé que las transferencias caigan más del 10% en términos reales en 2022, en comparación con el promedio prepandémico de 2017-19.

El presupuesto también tiene como objetivo eliminar muchas exenciones fiscales para el sector del petróleo y el gas como parte de la transición del impuesto a la extracción de minerales al impuesto a las ganancias. La Federación de Rusia también se beneficiaría de una mayor eliminación de los gastos fiscales ineficientes y desiguales en otros sectores, mientras que el gasto en asistencia social podría orientarse mejor para llegar a los más vulnerables y ayudar a reducir la pobreza y la desigualdad.

El FMI advierte a las autoridades rusas que si la situación económica volviera a debilitarse según lo previsto, las autoridades deberían considerar la posibilidad de ampliar aún más los aplazamientos, así como garantizar que las condiciones para convertir los préstamos subvencionados en subvenciones sigan siendo compatibles con la evolución económica subyacente. La ampliación del conjunto de sectores y empresas que reciben apoyo también podría entrar en juego si se instituyen bloqueos más restrictivos o si las tensiones internacionales repercuten más en la economía. 

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Política monetaria

Política monetaria 

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. También ejecutó el programa de recapitalización destinado a la banca que aprobó el Gobierno.

Como respuesta a la crisis del coronavirus, el BC aprobó una serie de medidas de carácter temporal, tales como la introducción de un instrumento de refinanciación para entidades financieras, aumento del límite para las operaciones de swaps financieros en moneda extranjera, así como la apertura de una línea de crédito de hasta 500.000 millones de rublos (6.400 millones de euros) para pequeñas y medianas empresas, entre otras.

En 2020, el Banco de Rusia continuó flexibilizando su política monetaria. El BC bajó la tasa de interés a un mínimo histórico de un 4,25 %, redujo la tasa clave del 7,25% al 6,00% anual e introdujo nuevas herramientas para proporcionar liquidez durante dicho período. Estas medidas fueron necesarias para mantener la inflación cercana al 4% durante el horizonte de proyección. Durante estos meses, la inflación se desaceleró más rápido de lo previsto. El BC también reanudó el ciclo de reducciones de tipos clave y pasó a una política monetaria acomodaticia.

Durante la segunda mitad de 2020, la tasa clave se redujo al 4,25% anual. En 2021, ésta se mantuvo hasta abril, donde el BC decidió cambiar la tasa clave, subiéndola dos veces consecutivas (primero a 4,5% y actualmente se encuentra en 7,5%). El Banco de Rusia considera, dentro de su política monetaria futura, la necesidad de una mayor reducción de las tasas clave en sus próximas reuniones. A medio plazo, a medida que la situación económica vuelva a la normalidad y la inflación se estabilice cerca del 4%, el Banco de Rusia estimará un posible tiempo y ritmo para regresar de una política monetaria acomodaticia a neutral, donde la tasa clave se mantendría dentro de un nivel neutral (rango de 5-6% anual).

La política monetaria ha sufrido un cambio a partir de la segunda mitad de 2021. La inflación había evolucionado significativamente por encima del pronóstico de julio del Banco de Rusia, pero el crecimiento de los precios se ha acelerado desde la segunda quincena de agosto impulsado en gran medida por factores temporales. Una cosecha más modesta de hortalizas y el aumento de los costes del ganado están detrás de una considerable aceleración de la inflación (8,1% en noviembre 2021) de los alimentos. Las altas expectativas de inflación están alimentando aún más la demanda actual. Como consecuencia principal, una amplia gama de bienes y servicios están experimentando un crecimiento de sus precios.

En general, la economía volvió a una senda de crecimiento a largo plazo en el segundo trimestre, con un rendimiento superior registrado en varios sectores. El crecimiento más lento en el tercer trimestre sugiere que la fase de recuperación ha terminado. La expansión económica está respaldada en gran medida por la demanda de los consumidores. El consumo de los hogares se vio reforzado por pagos únicos y el desempleo está cerca de mínimos históricos, con el número de vacantes cerca de su máximo histórico. Además, la creciente demanda interna y externa y los elevados beneficios empresariales respaldan la actividad inversora.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Privatización de la economía

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado.
El sector público empresarial representa, según el FMI, aproximadamente el 33 % del PIB y algunas de las más grandes empresas ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Lejos de disminuir, ha aumentado en los últimos dos años, porque el Estado se ha visto obligado a rescatar a algunos bancos y empresas afectados por las sanciones internacionales.
El Plan de Privatizaciones, se ha tenido que aparcar, porque la crisis económica y las sanciones no crean un contexto propicio para vender los activos del Estado a buen precio.

Sustitución de importaciones

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.
La sustitución de las importaciones afecta a todos los sectores económicos del país en mayor o menor medida.
Rusia no es signatario del Acuerdo sobre compras públicas (GPA) de la OMC e impone fuertes restricciones de acceso. El artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, y el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas concede prioridad a los proveedores de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La normativa introduce con carácter general una rebaja nominal del 15 % del precio, que puede incrementarse en ciertos sectores. Adicionalmente, se introdujo la norma de “el tercero fuera” (en cuanto hay 2 ofertas de empresa de la UEEA, se descartas ofertas de empresas de otra región), que se aplica a medicamentos, químico, ruedas, transporte, muebles y textiles.

Reforma de las pensiones

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones llevaron al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años y las mujeres a los 63.

Desarrollo de infraestructuras

Como se ha mencionado en apartados anteriores, una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, por lo que se creó el “Fondo de Desarrollo” en 2019 cuya dotación es progresiva y, a través de operaciones de emisión de deuda pública, se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos (47.500 millones de €).

Tras numerosas recomendaciones por parte de instituciones internacionales, el gobierno ruso realizó recientemente regulaciones en cuanto al clima empresarial, el fomento de la competencia dentro y entre las regiones y el fortalecimiento de la gobernanza de las empresas estatales. Aún queda por ver qué tan efectiva será esta nueva ordenación para eliminar el gran laberinto de regulaciones, muchas de las cuales son un legado histórico. En 2021, el foco de las discusiones estructurales se centra en los grandes proyectos nacionales. Éstos presentan tanto una oportunidad para impulsar el crecimiento potencial de la economía como algunos riesgos. Una correcta ejecución podría mejorar sustancialmente la infraestructura, fortalecer las habilidades y aumentar la diversificación y las exportaciones.  

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