Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB por sectores en % Q1-Q3 2017
Agricultura, silvicultura y pesca4,45
Industria33,29
Minería10,36
Manufacturas13,21
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado2,86
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica0,5
Construcción6,36
Servicios62,26
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas14,43
Transportes y almacenamiento7,0
Hoteles y hostelería0,9
Información y comunicaciones2,36
Actividad financiera y aseguradora4,22
Actividad inmobiliaria9,85
Actividades profesionales, técnicas y científicas4,8
Actividades administrativas y servicios de apoyo2,54
Administración pública y defensa; seguridad social7,86
Educación2,58
Sanidad y servicios sociales3,68
Artes, entretenimiento y recreación0,93
Otros servicios0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio0,62
Total100

Fuente: Rosstat

PIB por componente del gasto en %  2017
Consumo 70,5
Consumo Privado52,2
Consumo Público18,1
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro0,2
Formación bruta 24
Exportación neta 5,5

Fuente: Rosstat

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Rusia tiene una economía saneada y poco endeudada, lo que le está permitiendo restablecer el equilibrio macroeconómico tras las periódicas perturbaciones que producen las sucesivas rondas de sanciones internacionales que sufre. En efecto, la deuda doméstica (74% del total) es superior a la externa (26% del total). La deuda externa se estima en 518.900 millones de dólares (el 33,7% del PIB), frente a la que Rusia cuenta con unas reservas internacionales equivalentes a más de 16 meses de importaciones. 

No obstante, esas sanciones internacionales lastran su crecimiento económico, que oscila entre el 1% y el 2% anual, situándose por debajo de lo que cabría esperar de un BRIC.

Tras un año de recesión (2015) y otro de crecimiento mínimo (2016), el PIB creció un 1,6% en 2017 y un 2,3% en 2018, año en el se superaron las previsiones de crecimiento en 5 décimas. El crecimiento fue impulsado, en primera instancia, por el consumo privado y, después, por la inversión privada. Los sectores más dinámicos siguen siendo la producción industrial, transporte y agricultura, aunque la economía continúa siendo altamente dependiente de las industrias extractivas de petróleo y gas. La crisis Irán–EE.UU. y las sucesivas extensiones del acuerdo OPEC+ son, por tanto, buenas noticias para la economía rusa. El Fondo anticipa un crecimiento 1,2% para 2019, debido al impacto de la subida de del IVA, .

El Gobierno aplica políticas económicas ortodoxas. En materia de política monetaria, el Banco Central (BC) fija el objetivo de inflación, a pasar de la necesidad de financiación más barata que reclama el sector industrial. Cerró 2018 con una tasa de inflación del 4,3%, algo por encima de lo previsto, como consecuencia, fundamentalmente, de la depreciación del rublo. Para 2019, el BC estima una tasa que oscile entre el 5% y el 5,5%, debido en parte a la subida del IVA. Para atajar el repunte inflacionista, el BC decidió el 8 de febrero de 2019 elevar el tipo de interés de referencia 0,25 puntos porcentuales, hasta el 7,75% y no se puede descartar que apruebe nuevas subidas, siempre en un escenario de rublo relativamente débil, que interesa para apoyar las exportaciones del sector no petrolero.

Debido a la subida de precios del petróleo, Rusia registró este año un superávit presupuestario del 3% del PIB. El Gobierno ha elaborado unos presupuestos para el horizonte temporal de tres años (2019-2021) que, sin dejar de priorizar la austeridad y la estabilidad frente al crecimiento económico, incluye una fuerte inversión en infraestructuras, para lo que se crea el Fondo de Desarrollo, que se irá nutriendo de contribuciones presupuestarias anuales, hasta alcanzar los 3.500 millardos de rublos (unos 47.000 millones de euros) en 2024. La inversión en infraestructuras es el elemento clave para acelerar el crecimiento económico en 2-3 años, si se ejecuta a buen ritmo y atrae FDI.

El Gobierno ha flexibilizado mínimamente la regla fiscal que comenzó a aplicarse en 2018 y según la cual todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos que van camino de conseguirse: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo). 

El Gobierno espera incrementar la recaudación gracias a la subida del IVA (del 18% al 20%) y a la reforma fiscal acometida en el ámbito de petróleo y gas, donde también a partir de 2019, se reducirá progresivamente la tasa sobre las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de 30% a cero en 2024. Simultáneamente, se incrementará progresivamente el tipo del impuesto sobre la extracción de condensados de petróleo y gas. El efecto neto de ambas medidas resultará, según el Gobierno, en unos ingresos fiscales a lo largo de seis años (2019-2024) de 7.400 millardos de rublos (unos 100.269 millones de euros).

Dentro del paquete de sanciones estadounidenses y de la UE relacionadas con la anexión de Crimea y la intervención rusa en el este de Ucrania, las medidas que están teniendo un efecto negativo mayor en la economía son el embargo de determinadas tecnologías  del sector oil &gas y el impedir financiarse en los mercados internacionales a las empresas públicas de petróleo y gas, además de a otras grandes corporaciones de titularidad pública. Ambas están ralentizando o paralizando, incluyo, los grandes proyectos de inversión en el sector energético.

Cabe destacar también el hecho de que EE.UU., a través de la Countering America's Adversaries Through Sanctions Act contempla un alcance extraterritorial y se reserva la opción de imponer sobre empresas no estadounidenses que hagan negocios con entidades rusas presentes en las diferentes listas de personas y entidades sanciondas. Por el momento ninguna empresa europea se ha visto afectada  (el único caso ha afectado a China).

Las sanciones internacionales han servido de acicate a Rusia, para ahondar en sus políticas de sustitución de importaciones y localización de la producción de las multinacionales extranjeras en su territorio, que habían sido lanzadas con carácter previo, para diversificar la estructura económica y reducir la dependencia de los hidrocarburos.

El comercio exterior ruso de bienes ascendió a 585.231 millones de dólares en 2017, lo que supone un aumento del 25,02% respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones en  2017 ascendieron a 359.151 millones, lo que supone un aumento un del 24,8% respecto a 2016. Las importaciones alcanzaron los 228.212 millones de dólares, lo que refleja un incremento del 24,5%.

Las exportaciones rusas no petroleras se vieron favorecidas en los últimos años por la depreciación del rublo frente al euro y al dólar (de 1$=38,4R de media en 2014 a 58R/$ a principios de 2018). Los productos más favorecidos han sido los agroalimentarios, químicos, caucho y plásticos. Globalmente, sin embargo, el comercio exterior ruso continúa dominado abrumadoramente por el sector energético. La venta de petróleo y derivados supuso el 42,21% de las exportaciones; el gas natural, el 11,51%.

Se observa un progresivo incremento del peso de China como socio comercial de Rusia en los últimos años, en detrimento de la UE. En concreto, en 2016, el 45,75% de las exportaciones Rusas iban a la UE y el 10,06% a China, mientras que en 2017 a la UE se dirigía el 44,42% y a China el 11,02%. Por el lado de las importaciones en  2016 38,25% de las importaciones rusas provenían de la UE y el 20,99% de China y en 2017, el 35,63% provenían de la UE y el 21,29% de China.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2015201620172018 previsiones
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes)1365,8651284,731.577,531.576,49
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes)83.23386.149 92.03798.379,5
Tasa de variación real (%)-2,80,31,62,3
INFLACIÓN
Media anual15,57,13,72,9
Final de periodo12,95,42,54,3
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual12,810,258,757,5
Fin de período11107,757,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones)146,3143,97143,99143,97
Población activa (en millones)76,576,676,376
% desempleo sobre población activa5,65,55,24,8
SALDO FISCAL
% de PIB-3,4-3,4-1,4 2,6
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares217,77206,2245 230,17
en % de PIB15,94416,0515,53 14,6
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares343.512281.700 353.500443.100 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares182.902191.500 238.100248.600
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares160.61090.200 115.400 194.500
en % de PIB11,767 7,3 11,7
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares68.82924.50033.200113.800
en % del PIB5,0391,92,16,9
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares518,5511,8518,1454
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de USD5,56,67,7 8,4
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios1,421,9 1,7
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares368,4377,7432,7468,5
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares6,8532,5328,5 8,8
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar 72,8860,6657,669,47
Media rublo/dólar60,6666,958,3366,47
Final de periodo rublo/euro79,763,8168,8779,46
Media rublo/euro67,4374,0665,7875,91
Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional, Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

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Principales objetivos de política económica

La política económica en los últimos años se ha orientado principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación. Una política fiscal conservadora permitió acumular un volumen considerable de recursos en el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, que se utilizaron, respectivamente, para la cobertura del déficit presupuestario y del Fondo de Pensiones.

El Presidente Putin señaló como aspectos básicos de la política económica durante su mandato:

• Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
• Reducción del peso del estado en la economía, continuando con el plan de privatización de empresas estatales tan pronto la coyuntura del mercado lo haga posible.
• Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

También se mantiene la línea de modernización y diversificación de la economía, concretada en un plan de 10 puntos propuesto por Medvédev y que incluía como aspectos principales la reducción de los impuestos sociales, el incremento de la eficiencia del gasto presupuestario, reducción de la corrupción y aumento de la protección a los accionistas minoritarios de las empresas. No obstante, su impacto ha tenido un efecto limitado.

La adhesión a la OMC facilitará en el medio plazo un conjunto de reformas y una serie de adaptaciones y ajustes en la legislación rusa para armonizarla con la normativa de este organismo. No obstante, el camino no será fácil y llevará su tiempo como ya se está observando. Las sanciones internacionales están llevando a Rusia a acelerar la política de sustitución de importaciones, lo que no siempre es compatible con la OMC. También está embarcada en una política de diversificación de sus fuentes de suministro, para lo que está estrechando relaciones económicas con China y Japón, a la vez que se ha propuesto dinamizar la Unión Euroasiática, para que se convierta en una verdadera unión económica en la que imperen las cuatro libertades de movimientos (mercancías, servicios, personas y capitales).

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Previsiones macroeconómicas

Las nuevas sanciones norteamericanas presionarán al rublo y generarán fuga de capitales durante el próximo año, según declaraciones de Maxim Oreshkin, Ministro de Desarrollo Económico de Rusia. Las autoridades reconocen la necesidad de revisar las previsiones económicas. Las autoridades manejaban un horizonte en el que el tipo de cambio USD/RUB fuese de 61 rublos este año y 63-64 el próximo. A 1 de enero de 2019, el dólar se encuentra a 66,6 rublos.

En vista de lo anterior y del impacto que sobre la inflación podría tener la subida del IVA, el Gobierno de Rusia es conservador en su pronóstico de crecimiento económico para 2019, el cual, de acuerdo a declaraciones realizadas en febrero de 2019 por el ministro de economía, se ha situado en el 1,3%.  La subida del tipo del IVA al 20% podría contraer el consumo privado, que podría ser compensado en parte por el aumento del consumo público, aunque esto no se notará hasta la segunda parte del año. La autoridades anticipan que el crecimiento económico se acelerará a partir de la segunda mitad del año 2019 cuando las medidas fiscales se hagan efectivas.

Por su parte, el Banco Central Ruso, para atajar las tensiones inflacionistas subió dos veces el tipo de interés (en septiembre de 2018 y en diciembre de 2018), situándolo en el 7,75%, nivel que debía ser suficiente para mantener la inflación en torno al 4%-5%. No obstante y dada la tendencia de los precios, en junio de 2019 se ha rebajado el tipo de interés al 7,5% para tratar de mantener la inflación en el objetivo fijado.

Se espera que las cuentas públicas se mantengan saneadas.

La balanza de pagos por cuenta corriente continuará arrojando superávits en el medio plazo, a pesar de que la incertidumbre generada por el régimen de sanciones y la tensa situación geopolítica afectarán a la atracción de inversión extranjera, sin la cual Rusia difícilmente puede aumentar su productividad, aspecto clave del que depende la competitividad de la economía rusa. Es más, de acuerdo a una consulta organizada por el grupo de comunicación Orta, el 50% de los consultados notificaron un empeoramiento en el clima de negocios del país a diferencia del año anterior en que solo un 22% de los consultados adoptó esta posición. Entre los principales problemas que citan los inversores en Rusia se encuentran; la corrupción (60%); falta de fuerza de trabajo cualificada (40%); tasas administrativas (40% en comparación con el 20% del año 2017) y la calidad de la Administración pública (20% en comparación con el 1% del año 2017).

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en los últimos años ha sido marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo, intentando conseguir siempre un cierto equilibrio presupuestario o déficits por debajo del 0,5% del PIB.

La austeridad, en lugar del crecimiento económico, es concretamente lo que prioriza el presupuesto vigente, que recupera el horizonte temporal de tres años -de 2017 a 2019- haciéndolo más estable y previsible.

El presupuesto está calculado sobre la base de supuestos muy conservadores como un precio del petróleo de 40 dólares barril, un tipo de cambio de 1=70 rublos, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.

Esta regla fiscal comenzó a aplicarse desde el 1 de enero de 2018 y tenía como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019. A partir de la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural /es decir, por encima de 43,8$/barril en 2018), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. El precio de referencia del barril se ajustará anualmente un 2%, como máximo. Con esta regla el Gobierno persigue dos objetivos: por un lado, reducir la vulnerabilidad de la economía respecto a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo y, por otro, generar un fondo de ahorro para afrontar la fuerte inversión en gastos sociales a que obliga la pirámide poblacional rusa (mucha población envejecida y de niños menores de 5 años, combinada con una reducida generación de los 90, que entra ahora en el mercado laboral). La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo).

Otra medida económica impopular adoptada aprovechando el ambiente de optimismo generado por la celebración del Mundial de Fútbol, en julio de 2018, fue el incremento del impuesto sobre el valor añadido (IVA), que pasó del 18 % al 20 % a partir del 1 de enero de 2019. La subida del IVA responde al objetivo del Gobierno de aumentar sus ingresos para financiar las promesas electorales del presidente ruso, Vladímir Putin, que se ha propuesto reducir a la mitad la pobreza y situar a Rusia entre las cinco mayores economías del mundo en un plazo de seis años. El Ejecutivo ruso espera incrementar la recaudación anual en 620.000 millones de rublos  gracias a la reforma del IVA. La medida ha sido muy criticada por la población y por algunos expertos, que temían que la subida frenase el consumo por el inevitable incremento de los precios, y afectase finalmente al crecimiento de la economía.

El Gobierno también espera incrementar la recaudación gracias a la reforma fiscal acometida en el ámbito de petróleo y gas, donde también a partir de 2019, se pretende reducir progresivamente la tasa sobre las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de 30% a cero en 2024. Simultáneamente, se  quiere incrementar progresivamente el tipo del impuesto sobre la extracción de condensados de petróleo y gas. El efecto neto de ambas medidas resultará, según el Gobierno, en unos ingresos fiscales a lo largo de seis años (2019-2024) de 7.400 millardos de rublos (unos 100.269 millones de euros).

De acuerdo a datos del Banco Mundial, el balance fiscal ha mejorado en todos los niveles del sistema presupuestario. Así el déficit presupuestario de 2017 de un 1,5% se convirtió en un superávit del 2,9% en 2018 y el superávit del presupuesto consolidado del Gobierno regional en 2018 paso a ser del 2,6% a diferencia del anterior año en que tuvo un déficit del 1,4%. Esta mejora se debió principalmente a la subida de precios de los hidrocarburos, unida a una posición más débil del rublo, una mejor administración fiscal y una política fiscal más conservadora. El déficit fiscal primario no petrolífero o gasístico mejoró reduciéndose a un 6,5% del PIB en 2018 a diferencia del anterior año en que fue de un 8,2%.

Las previsiones presupuestarias de partida del presupuesto 2017-2019 son las siguientes:

 201720182019
Evolución PIB0,6%1,7%2,1%
Ingresos (M$)241.000245.000248.000
Gastos (M$)291.800280.300268.100
Saldo % PIB-3,2-2,2-1,2
Precio del petróleo $/b404040
Tipo de cambio $/R707070

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Política monetaria

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.

La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.

Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes: tipo de refinanciación básico, requisitos de reservas,  operaciones de mercado abierto, refinanciación de entidades crediticias, intervenciones en el mercado de divisas, fijación de objetivos de oferta monetaria, restricciones cuantitativas y emisión de bonos.

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. Ésta consistió, básicamente, en: 1) adopción el 10 de noviembre de 2014 de un régimen de flotación cambiaria de jure y de facto, con intervenciones en el mercado de divisas para preservar la estabilidad financiera (como resultado, se produjo una fuerte depreciación del rublo), 2) aplicar una política monetaria restrictiva a través del tipo de interés y 3) expansión de liquidez en divisas mediante la creación de una ventanilla blanda ad hoc. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha un plan anti-crisis a través de un programa de recapitalización destinado a la banca. La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa.

Así, en cuanto al tipo de interés, el Banco central lo aumento al 7,75% en diciembre de 2018, con el objetivo de reducir el efecto negativo que el aumento del IVA podía ocasionar. Sin embargo, en 2019 ese aumento del IVA no aumentó la inflación en la medida que se esperaba lo que provocó que el Banco Central haya vuelto a establecer el tipo de interés en 7,5% en junio de 2019. En caso de que siga reduciéndose la inflación y continúe sin haber riesgos inflacionistas a corto plazo, podrán darse nuevos recortes en el tipo de interés.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Privatización de la economía

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado.

El sector público empresarial representa, según el FMI, aproximadamente el 33% del PIB y algunas de las más grandes empresas ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Lejos de disminuir, ha aumentado en los últimos dos años, porque el estado se ha visto obligado a rescatar a algunos bancos y empresas afectados por las sanciones internacionales.

El Plan de Privatización 2017-2019, se ha tenido que aparcar, porque las sanciones no crean un contexto propicio para vender los activos a buen precio.

Sustitución de importaciones

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones se ha convertido en un factor clave de apoyo a la producción agrícola y de algunas industrias manufactureras, principalmente la producción de bienes de consumo (por ejemplo, productos alimenticios, productos químicos de uso doméstico, cosméticos, y medicamentos). También ha contribuido al aumento de la producción de bienes de inversión, como maquinaria y equipo electrónico. Esto a su vez ha reducido en cierta medida la dependencia de las importaciones de tecnología en los sectores productivos. La Comisión también controla que las grandes corporaciones públicas y privadas adquieran fundamentalmente suministros de origen ruso o de otros países de la Unión Económica Euroasiática.

En materia de compras públicas, además, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permite dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

Reforma de las pensiones

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones ha llevado al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años en vez de los 60 y las mujeres, en el año 2034, a los 63 en vez de los 55. En julio de 2018, el Parlamento aprobó en primera lectura el proyecto de Ley, que levantó una inusual contestación social, por lo que el Gobierno realizó enmiendas al texto, manteniendo la edad de jubilación de los hombres (65) pero reduciendo el de la mujer a 60.

Desarrollo de infraestructuras  

Una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, para lo que se ha creado el “Fondo de Desarrollo”, que se dotará progresivamente y a partir de 2019, a través de operaciones de emisión de deuda pública y se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos  (unos 47.500 millones de €).  

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