Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

PIB por sectores en % 2021
AGRICULTURA, SILVICULTURA Y PESCA 4,2
INDUSTRIA 36,6
Minería 12,7
Manufacturas 16,0
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 2,4
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 0,5
Construcción 5,0
SERVICIOS 58,2
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 12,9
Transportes y almacenamiento 6,0
Hoteles y hostelería 0,8
Información y comunicaciones 2,7
Actividad financiera y aseguradora 4,5
Actividad inmobiliaria 9,9
Actividades profesionales, técnicas y científicas 4,4
Actividades administrativas y servicios de apoyo 1,8
Administración pública y defensa; seguridad social 7,1
Educación 3,1
Sanidad y servicios sociales 3,3
Artes, entretenimiento y recreación 0,9
Otros servicios 0,5
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,3
TOTAL + DISCREPANCIA ESTADÍSTICA 1% 100

Fuente: Federal State Statistics Service

PIB por componente del gasto en % 2021
Consumo 68
Consumo Privado 49,6
Consumo Público 17,8
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,6
Formación bruta 22,4
Exportación neta 9,6
Discrepancia estadística 0
TOTAL 100

Fuente: Federal State Statistics Service

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Las sanciones económicas sin precedentes impuestas a Rusia por su invasión de Ucrania van a sumir al país en una profunda crisis económica con visos de durar, además de aislarlo de las principales economías occidentales. Los inversores y exportadores internacionales tienden a abandonar el mercado en cumplimiento de las sanciones, así como por el riesgo reputacional y tardarán en recuperar la confianza en un mercado afectado por la incertidumbre. A corto plazo, no obstante, los altos precios del petróleo y la acertada gestión económica, están ayudando a amortiguar algo el impacto, que se dejará sentir más claramente a partir del tercer trimestre de 2022.

Rusia contaba hasta febrero de 2022 con unos índices de solvencia envidiables para afrontar cualquier crisis financiera, pero no suficientes para hacer frente a unas sanciones concebidas y aplicadas de manera coordinada por las principales economías occidentales, con el objetivo de hacer el mayor daño posible a su economía. La profundidad de la crisis económica rusa dependerá, en buena medida, de la duración de la guerra en Ucrania y de que el país conserve la capacidad de recibir ingresos en divisas – fundamentalmente dólares y euros- procedentes de sus exportaciones de petróleo y gas, ya que los hidrocarburos representan tradicionalmente en torno al 60% de los ingresos por exportación y el 40% de los ingresos fiscales rusos (previsible en 2022 estos porcentajes aumentarán sustancialmente). A modo indicativo, precios del petróleo en torno a los 90 dólares barril, generarían ingresos presupuestarios adicionales en 2022 superiores a los 11.000 millones de euros. A los precios actuales, Rusia ingresa diariamente unos 1.000 Mill € por exportaciones de petróleo y gas a la UE., su principal cliente como bloque, pero no el único. Es por ello que, siguiendo la estela de EE.UU., la nueva ronda de sanciones comunitaria incluyo reducir las importaciones de petróleo ruso (por el momento, se suprime la importación de petróleo y refinados transportados por barco a partir de finales de 2022) y, en la medida de lo posible, las de gas también, si bien la dependencia europea de las adquisiciones de gas por gaseoducto tardará en reducirse, al menos, dos años (Rusia suministra el 40% del gas que importa la UE). En un escenario de corte de gas como consecuencia de un embargo europeo o por represalia  rusa, el FMI estima la pérdida de producción en hasta el 6% del PIB y un fuerte incremento de la inflación en uno o dos años.

En el escenario más plausible a nivel macroeconómico, el FMI anticipa una contracción del PIB del 8,5% en 2022, que no se asemeja ya al pronóstico del Gobierno Ruso, puesto que el  viceprimer ministro ruso, Belousov, redujo recientemente la horquilla de la contracción al 3%-5%, como consecuencia de los elevados precios de los productos energéticos. Las proyecciones del Ministerio de Desarrollo Económico todavía estiman que el PIB se reducirá un 3,7% en 2023 y volverá a la senda del crecimiento en 2024, con una tasa del 2,6% y un escaso +2,1% en 2025. Por su parte, el Banco Central (BC) también ha reducido la inflación esperada a fin de año al del 17% al 14% y espera que sea del 7% en 2023 y del 4% en 2024. El tipo de interés de referencia ha sido reducido de nuevo y actualmente es del 9,5% (en tres meses el BC ha conseguido reducirlo desde 20% a un solo dígito gracias al control de la inflación). No obstante, la incertidumbre económica y la delicada situación de algunas entidades bancarias por el deterioro de su cartera de activos, probablemente impida que la rebaja de tipos se traduzca en fluidez de crédito hacia la economía real.

A la negativa evolución de estas variables, cabe añadir la previsión de un déficit público del 1,1% este año, consecuencia del coste de financiar la guerra en Ucrania y de los menores ingresos fiscales por la caída de la actividad económica. El déficit podrá ser financiado sin problemas con cargo al Fondo Nacional de Bienestar (NWF) - el fondo soberano ruso, que se nutre con ingresos petroleros y equivale al 9,1% del PIB, actualmente-, ya que las sanciones impiden realizar emisiones de deuda en los mercados financieros internacionales o recibir asistencia del FMI. También impiden al Banco Central acceder a más de la mitad de sus 639.600 mill. $ reservas internacionales, según datos de febrero de 2022. Además de gasto social, con el NWF el Gobierno quiere financiar un plan infraestructuras para el periodo 2022-25 de unos 70.000 Mill de€, por lo que disminuirá su dotación hasta el 6,8% del PIB en 2025.

Se anticipa para este año un superávit histórico de balanza de pagos por cuenta corriente (consecuencia del incremento de ingresos por exportación unido al desplome de las importaciones por sanciones, problemas de pagos y logísticos), que en enero-mayo de 2022 ascendió a 110.300 mill. de $, es decir, casi 3.5 superior al del mismo periodo del año anterior. Este superávit contribuye a mantener el tipo de cambio sobrevalorado, en niveles máximos de los últimos 7 años, lo que, además de perjudicar al sector exportador no energético, genera ciertos problemas al presupuesto, al disminuir los ingresos fiscales.

A pesar de su solvencia, Rusia puede incurrir en incumplimientos importantes de su deuda soberana en divisas, por los impedimentos que imponen las sanciones. Por ello, está articulando un sistema de pago en cuentas rusas en rublos, que podrán utilizarse para comprar divisas. Las agencias de rating han descontado un impago selectivo de deuda (impago de deuda solo en euros y dólares), cuyo impacto negativo queda anulado en buena medida por sanciones que impiden a Rusia acudir a los mercados internacionales.

Fuerte impacto económico ha tenido también la desconexión de una decena de bancos rusos del sistema de mensajería interbancaria SWIFT, el cierre del espacio aéreo de la UE y otros países occidentales a las aerolíneas rusas, las sanciones al sector aviación (no solo se embarga la venta de aviones, sino también de repuestos, combustibles, servicios de mantenimiento y arrendamiento financiero, resultando en que Aeroflot ha cancelado sus vuelos internacionales), sanciones al sector transporte por carretera y marítimo. Se embarga también la venta de tecnologías y material de doble uso de los que la industria rusa es especialmente dependiente. 

El equipo económico del Gobierno Ruso y el BC, muy acostumbrados a operar bajo sanciones desde 2014, adoptaron con agilidad medidas que consiguieron la estabilización del cuadro macroeconómico y apoyar al sector empresarial que, no obstante, se ve grave e irreversiblemente afectado por la ruptura de las cadenas de suministros y la caída de la renta disponible. El Gobierno adoptó medidas para aliviar la situación financiera de bancos y empresas y medidas de estímulo económico, sobre todo, del sector construcción. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2018 2019 2020 2021
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 1.653 1.689 1.431 1.571
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 103.862 109.193 103.524 114.227
Tasa de variación real ( %) 2,5 1,3 -3,6 3,0
INFLACIÓN
Media anual 2,5 4,2 3,1 6,6
Final de periodo 4,3 3,0 4,0 8,1
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 7,5 7 5.066
Fin de período 7,75 6,25 4,25 7,5
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 146,8 146,7 146,8 146,2
Población activa (en millones) 72,5 71,9 70,4 75,3
 % desempleo sobre población activa 4,8 4,6 5,8 4,3
SALDO FISCAL
 % de PIB 2,9 1,9 -4,6 -2,3
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares 242,1 266,4 280,1 242,5
en % de PIB 14,6 15,8 19,5 15,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 443.9 419.9 320.4 491.5
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares 248.9 254.6  231.1 293.4
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 195 165.3 89.3 198.1
en % de PIB 11,8 9,8 6,2 12.5
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 115.7 64.8 29.0 41.4
en % del PIB 7 3,8 2 2,6
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares 455.1 491.4 467,4 472,3
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de USD 6.6 7.1 79
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,7 1,1 1,7 N.D.
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 468.5 554.4 583.4 624.2
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA NETA
en millones de dólares 20.453 11.856 -1.750 N.D.
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar  69,47 61,91 73,87 70,52
Media rublo/dólar 62,93 64,62 72,11 73,67
Final de periodo rublo/euro 68,87 79,46 90,68 82,28
Media rublo/euro 65,78 75,91 83,99 87,85
Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional, Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

A medio y largo plazo, la evolución económica dependerá fundamentalmente de los siguientes factores: (1) evolución de los precios internacionales de petróleo y gas, (2) duración del conflicto en Ucrania y las consecuentes sanciones y (3) competitividad de las nuevas industrias creadas por la política de importaciones así como capacidad de competir en los mercados internacionales.

Los objetivos de reindustrialización, impulsado por el gobierno a través del programa SPIC 2.0, (actualizado en noviembre de 2020) buscan fomentar la creación o modernización de la producción industrial a través de la aprobación de una lista de tecnologías modernas que permitan introducir mejoras tecnológicas y desarrollar la producción industrial vanguardista en territorio ruso.

Por lo que respecta a los intereses económicos de España, Rusia sigue siendo un mercado estratégico de gran interés por su tamaño, cercanía e influencia regional. En aquellos sectores en que la política de sustitución de importaciones hace prácticamente inviable la exportación española, se recomienda apoyar a nuestras empresas para geolocalizar su producción en Rusia. España debe, asimismo, apoyarse en la UE para salvaguardar sus intereses comerciales en Rusia, denunciando aquellas barreras técnicas que más puedan afectar a nuestros sectores de mayor exportación. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

En su discurso sobre el estado de la Federación, a comienzos de 2020, el presidente Putin incidió en dos temas sociales con fuerte trasfondo económico que orientarán la política de los próximos años, en concreto, combatir el declive demográfico e incrementar el poder adquisitivo de la población.

Respecto al primer objetivo, Ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, destinó 66.700 millones de dólares a esta partida, que se añaden a los 417.000 millones de dólares contemplados en el presupuesto de 2018 y que tenían como objetivo financiar programas sociales y el ambicioso plan de mejora de las infraestructuras. Su objetivo es elevar la tasa de natalidad de 1,5 a 1,7 niños por mujer en los próximos cuatro años a través de diferentes medidas de fomento.

Para alcanzar el segundo objetivo, el gasto social en 2020 aumentó, lo que impulsó el consumo privado en 2.650 millones de euros en 2020 y se estima que haya aumentado en 5.714 millones de euros en 2021. Se espera otro impulso al crecimiento derivado de la inversión en capital fijo. La tasa de crecimiento de capital fijo se aceleró hasta el 5 % en 2020 y superó el 6 % en 2021. Como resultado la demanda de inversión aumentó en 7.143 millones de euros e incrementó un punto porcentual la tasa de crecimiento del PIB el año pasado.

No obstante, las consecuencias económicas de la pandemia han frenado el avance de estos objetivos. En 2020, la contracción fue menos severa que en muchos otros países del G20 debido a una importante respuesta política junto a un sector de servicios relativamente pequeño, un gran porcentaje de empleo público protegido y unas restricciones que excluyeron gran parte del sector industrial. Con esto, el FMI estima que en 2021 el PIB real de la economía rusa creció un 4,7% en términos interanuales.

El futuro, sin embargo, se plantea incierto frente a las previsiones a corto y medio plazo que se habían realizado. En este sentido, en la actualización más reciente de las Perspectivas de la Economía Mundial (octubre 2021), el FMI había actualizado a la baja las previsiones de crecimiento de Rusia para 2022, alcanzando hasta un 2,9%.  Unas proyecciones que iban acompañadas de una balanza de pagos por cuenta corriente  positiva en el medio plazo y un aumento de las exportaciones.

Tras el aumento de las tensiones en marzo de 2022, los nuevos paquetes de sanciones y los efectos de las mismas, se espera que las proyecciones sufran cambios drásticos. De hecho, las primeras revisiones estiman que a finales de 2022 la economía rusa se contraiga hasta un 10%. Si bien estos números se pueden ver alterados por los ingresos que el país reciba a tenor del aumento de precios de la energía.

Con respecto a los ritmos reales de crecimiento de los precios, en 2022 se esperaba una inflación de entre un 4-4.5%. Una cifra que a marzo de este año ha sido ya revisada, preveyendo que alcance hasta un 20%. Entre otros factores proinflacionarios, se deberá monitorizar una posible reducción de la oferta derivada de cortes en las cadenas de suministro y el aumento de los precios de los productos importados

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Política fiscal y presupuestaria

En el contexto del presupuesto 2019-21, la regla fiscal se relajó por un período limitado para dar cabida a un mayor gasto en infraestructura en el marco de 13 proyectos nacionales presentados en mayo de 2018. Si bien inicialmente la regla tenía como objetivo un déficit primario del 0% del PIB, en su versión revisada apunta a un déficit del 0,5% del PIB.

La consolidación fiscal posterior a la crisis de 2014/15 ha resultado que el país cuente con niveles muy bajos de deuda, así como en ahorros sustanciales en el Fondo Nacional de Riqueza ruso (NWF). El amplio margen de política fiscal permitió a las autoridades rusas montar una respuesta anticíclica y de salud pública considerable a la crisis económica causada por la pandemia en 2020, lo que ayudó a limitar la recesión económica. La respuesta de la política fiscal se concentró principalmente en medidas de gasto (alrededor del 3,5% del PIB), medidas de ingresos (0,4% del PIB) y préstamos y garantías (0,6% del PIB). En consecuencia, el déficit de las administraciones públicas, como porcentaje del PIB, se estima en 4,6% en 2020, en comparación con superávits de 2,9% y 1,9% en 2018 y 2019, respectivamente. El apoyo fiscal en 2020 se orientó al sector de la salud, hogares vulnerables y desempleados, a los sectores más afectados (principalmente PYMES) y a la prevención de despidos masivos. Específicamente, algunas de las medidas de apoyo contemplaban la extensión de los aplazamientos de impuestos para las empresas en los sectores más afectados, préstamos con interés cero a sectores especialmente afectados por la crisis, apoyo a PYMES con exenciones y reducciones fiscales y sociales, subsidios a desempleados y a personas con niños y enfermos a cargo, aplazamientos en el cobro de algunos impuestos para los contribuyentes que cumplan con los requisitos que se establecen en la Ley. Además, se garantizaron salarios de empleados de empresas especialmente afectadas por la crisis, con la condición de que mantengan el 90 % de su plantilla al final de la crisis.

El presupuesto 2021-23 prevé una consolidación fiscal significativa, con la expectativa de que los programas de apoyo ya no sean necesarios en la misma medida que en 2020. Sin embargo, según el FMI, a pesar de un aumento significativo en el endeudamiento en 2020, la combinación de deuda pública baja, necesidades de financiación bruta y existencia de colchones macrofiscales considerables, hacen que Rusia disponga de cierto margen fiscal para seguir apoyando a las empresas y los hogares que aún experimentan tensiones económicas y, al mismo tiempo, eliminar los programas que ya no son necesarios. Se prevé que las transferencias caigan más del 10% en términos reales en 2022, en comparación con el promedio prepandémico de 2017-19.

El presupuesto también tiene como objetivo eliminar muchas exenciones fiscales para el sector del petróleo y el gas como parte de la transición del impuesto a la extracción de minerales al impuesto a las ganancias. La Federación de Rusia también se beneficiaría de una mayor eliminación de los gastos fiscales ineficientes y desiguales en otros sectores, mientras que el gasto en asistencia social podría orientarse mejor para llegar a los más vulnerables y ayudar a reducir la pobreza y la desigualdad.

El FMI advierte a las autoridades rusas que si la situación económica volviera a debilitarse según lo previsto, las autoridades deberían considerar la posibilidad de ampliar aún más los aplazamientos, así como garantizar que las condiciones para convertir los préstamos subvencionados en subvenciones sigan siendo compatibles con la evolución económica subyacente. La ampliación del conjunto de sectores y empresas que reciben apoyo también podría entrar en juego si se instituyen bloqueos más restrictivos o si las tensiones internacionales repercuten más en la economía. 

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

Política monetaria 

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. También ejecutó el programa de recapitalización destinado a la banca que aprobó el Gobierno.

Como respuesta a la crisis del coronavirus, el BC aprobó una serie de medidas de carácter temporal, tales como la introducción de un instrumento de refinanciación para entidades financieras, aumento del límite para las operaciones de swaps financieros en moneda extranjera, así como la apertura de una línea de crédito de hasta 500.000 millones de rublos (6.400 millones de euros) para pequeñas y medianas empresas, entre otras.

En 2020, el Banco de Rusia continuó flexibilizando su política monetaria. El BC bajó la tasa de interés a un mínimo histórico de un 4,25 %, redujo la tasa clave del 7,25% al 6,00% anual e introdujo nuevas herramientas para proporcionar liquidez durante dicho período. Estas medidas fueron necesarias para mantener la inflación cercana al 4% durante el horizonte de proyección. Durante estos meses, la inflación se desaceleró más rápido de lo previsto. El BC también reanudó el ciclo de reducciones de tipos clave y pasó a una política monetaria acomodaticia.

En 2021, el BC llegó a colocar la tasa  de interés en el 9% para intentar hacer frente a las presiones inflacionistas que aparecieron en verano. No obstante, el inicio de las tensiones con Ucrania a comienzos de 2022 llevó la inflación hasta el 17,8% y derivó en un aumento de los tipos de interés hasta el 20%. Una cifra que, a junio de este año, se ha rebajado hasta el 11% al darse por controlados los riesgos financieros y al apreciarse el rublo hasta niveles de 2017.

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Privatización de la economía

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado.

El sector público empresarial representa, según el FMI, aproximadamente el 33 % del PIB y algunas de las más grandes empresas ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Lejos de disminuir, ha aumentado en los últimos dos años, porque el Estado se ha visto obligado a rescatar a algunos bancos y empresas afectados por las sanciones internacionales.

El Plan de Privatizaciones, se ha tenido que aparcar, porque la crisis económica y las sanciones no crean un contexto propicio para vender los activos del Estado a buen precio.

Sustitución de importaciones

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones afecta a todos los sectores económicos del país en mayor o menor medida.

Rusia no es signatario del Acuerdo sobre compras públicas (GPA) de la OMC e impone fuertes restricciones de acceso. El artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, y el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas concede prioridad a los proveedores de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La normativa introduce con carácter general una rebaja nominal del 15 % del precio, que puede incrementarse en ciertos sectores. Adicionalmente, se introdujo la norma de “el tercero fuera” (en cuanto hay 2 ofertas de empresa de la UEEA, se descartas ofertas de empresas de otra región), que se aplica a medicamentos, químico, ruedas, transporte, muebles y textiles.

Reforma de las pensiones

Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones llevaron al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años y las mujeres a los 63.

Desarrollo de infraestructuras

Como se ha mencionado en apartados anteriores, una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, por lo que se creó el “Fondo de Desarrollo” en 2019 cuya dotación es progresiva y, a través de operaciones de emisión de deuda pública, se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos (47.500 millones de €).

Tras numerosas recomendaciones por parte de instituciones internacionales, el gobierno ruso realizó recientemente regulaciones en cuanto al clima empresarial, el fomento de la competencia dentro y entre las regiones y el fortalecimiento de la gobernanza de las empresas estatales. Aún queda por ver qué tan efectiva será esta nueva ordenación para eliminar el gran laberinto de regulaciones, muchas de las cuales son un legado histórico. En 2021, el foco de las discusiones estructurales se centra en los grandes proyectos nacionales. Éstos presentan tanto una oportunidad para impulsar el crecimiento potencial de la economía como algunos riesgos. Una correcta ejecución podría mejorar sustancialmente la infraestructura, fortalecer las habilidades y aumentar la diversificación y las exportaciones.  

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex