Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

PIB por sectores en % 2019
AGRICULTURA, SILVICULTURA Y PESCA 3,8
INDUSTRIA 35,9
Minería 12,6
Manufacturas 14,6
Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado 2,6
Suministro hidráulico; alcantarillado, gestión hidráulica 0,5
Construcción 5,6
SERVICIOS 60,3
Comercio mayorista y minorista; reparación de automóviles y motocicletas 13,7
Transportes y almacenamiento 6,6
Hoteles y hostelería 0,9
Información y comunicaciones 2,6
Actividad financiera y aseguradora 4,2
Actividad inmobiliaria 9,5
Actividades profesionales, técnicas y científicas 4,4
Actividades administrativas y servicios de apoyo 2,1
Administración pública y defensa; seguridad social 7,5
Educación 3,2
Sanidad y servicios sociales 3,4
Artes, entretenimiento y recreación 1,0
Otros servicios 0,6
Actividades de hogares como empleadores; bienes y servicios indiferenciados producidos por los hogares para uso propio 0,6
TOTAL 100

Fuente: Federal State Statistics Service

PIB por componente del gasto en % 2019
Consumo 68,7
Consumo Privado 50
Consumo Público 18,3
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,4
Formación bruta 23,1
Exportación neta 7,6
Discrepancia estadística 0,6
TOTAL 100

Fuente: Federal State Statistics Service

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Según las primeras estimaciones del FMI, el doble shock que supone para la economía rusa la pandemia COVID-19 y los bajos precios del petróleo desde comienzos de 2020, resultará en una contracción del PIB anual de un 6,6% frente al crecimiento del 1,9% previsto antes de la crisis. El Banco Central ha reconocido una contracción del PIB del 4,2% en el primer semestre, pero sus previsiones son más optimistas y anticipa una reducción del PIB del 4.5%-5% anual, así como un crecimiento del 3,5%-4,5% en 2021. El número de desempleados podría llegar hasta el 10% de la población activa, frente al 4%-5% habitual. El saldo presupuestario, por su parte, se tornará en un déficit del 6% del PIB y el consolidado, del 8,5% del PIB.

La economía rusa partía de una posición de solvencia envidiable para afrontar esta crisis. Sin apenas deuda externa (27,2% del PIB), a los tradicionales superávits de la balanza de pagos por cuenta corriente se añadieron en los ejercicios 2018 y 2019 superávits fiscales de 2,9% y 1,8% del PIB, respectivamente. Además, las políticas monetaria y fiscal restrictivas aplicadas en los últimos años propiciaron la acumulación de importantes Reservas Internacionales y la dotación del Fondo Nacional de Bienestar (que se nutre de ingresos del petróleo) con una cantidad equivalente al 10% del PIB, que le está permitiendo financiar parte de las medidas paliativas de los efectos de la pandemia.

El Gobierno Ruso ha aprobado un plan anti-crisis 2020-2021 de 64.408 M€ (que se suma a un primer paquete de 42.557 millones de euros de ayudas directas a familias y al pago de salarios de empresas privadas), que  consta de tres fases: la primera pretende estabilizar la economía antes de fin de año; la segunda, completar la recuperación económica hasta el 1 de julio de 2021; y la tercera conseguir un crecimiento sostenible a partir del 1 de julio de 2021.

Este paquete consta de 500 medidas específicas, entre las que caben destacar: grandes proyectos de inversión en infraestructuras de transporte (carreteras y autovías) y energéticas, la reducción del IVA para el sector hotelero y organizaciones turísticas, así como apoyos para reducir el coste del transporte aéreo y ferroviario. Asimismo se establecen mecanismos para compensar parte de los costes de homologación y certificación de productos que se exportan, el desarrollo de instrumentos financieros de largo plazo y la emisión de bonos de infraestructura por hasta un 12.881M€ hasta 2024.

El plan incluye, asimismo, doce medidas dirigidas a la sustitución de importaciones. El aumento del volumen de compras públicas para ayudar a los productos rusos (en especial, de PYMES), a los que se asignan cuotas de suministros. Para ello se introdujeron enmiendas en la Ley 44-FZ, de compras públicas y en la Ley 223-FZ, de adquisiciones de las empresas públicas.

Respecto a los años anteriores, como la economía rusa venía creciendo a una tasa del 1,5%-2% anual, para imprimir un mayor dinamismo  el Gobierno aprobó en 2018 los ya mencionados “proyectos nacionales”, un ambicioso plan de inversión pública en infraestructuras, salud y educación con cargo al Fondo de Desarrollo. El Gobierno de Mishiustin los ha dotado de mayor realismo, ampliando su plazo de ejecución de 2024 a 2030 y poniendo el énfasis en la digitalización de la economía, el desarrollo tecnológico y los proyectos de infraestructura con mayor sentido económico.

La política monetaria consiguió la estabilidad de precios. El Banco Central (BC) fija el objetivo de inflación y su tasa terminó 2018 en el 3,7% y 2019 por debajo del 3,5%, lo que ha permitido al Banco Central reducir progresivamente el tipo de interés de referencia, que está actualmente en el mínimo histórico de 4,25.

La cotización del rublo mantiene una correlación con los precios del petróleo, por ello, sufrió una fuerte caída a principios de 2020, de la que se recuperó ligeramente gracias a los acuerdos en el marco de la OPEP+, si bien no termina de remontar, porque también le afectan la incertidumbre económica y la amenaza de nuevas sanciones.

Las exportaciones rusas en 2019 ascendieron a 447.710 millones de dólares, lo que supone un aumento un del 1% respecto a 2017. Las exportaciones petroleras suponen alrededor del 46% de esa cifra, por lo que en 2020 se anticipa una importante caída de su valor, respecto al año anterior. Las importaciones alcanzaron los 255.700 millones de dólares, lo que refleja un incremento del 2,8%. Además del superávit comercial, Rusia registró un habitual superávit por cuenta corriente del 5,7% en 2019.

Se observa un progresivo incremento del peso de China como socio comercial de Rusia en los últimos años, en detrimento de la UE. La UE continúa siendo el principal inversor en Rusia, pero China amenaza con desbancarla puesto que, actualmente, Rusia representa el 6% del total de la inversión de China en el exterior.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2017201820192020 previsiones
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes)1.5791.658

1.686

1.593
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes)92.101103.876109.663103.632
Tasa de variación real (%)1,62,31,2-5,5
INFLACIÓN
Media anual3,52,54,3n.d
Final de periodo2,54,34,24,0
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual8,757,57,06,0
Fin de período7,757,756,256,0
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones)143,99143,97

144,38

144,38
Población activa (en millones)74,975,174,774,7
% desempleo sobre población activa5,24,84,86,7
SALDO FISCAL
% de PIB-1,52,91,51,3
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en miles de millones de dólares244,7242,1266,4280,1
en % de PIB15,514,615,816,3
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares359.151443.100447.710451.000
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en millones de dólares228.212248.693 255.700264.500
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares130.939194.407192.010186.500
en % de PIB8,311,711,410,9
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares31.580112.74496.10277.312
en % del PIB2,06,85,74,5
DEUDA EXTERNA final del periodo
en miles de millones de dólares518,1454,0456,3465,0
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de USD6,67,78,45,4
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios1,91,71,11,7
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares432,7468,5517,5551,5
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares32,5328,58,810
TIPO DE CAMBIO
Final de periodo rublo/dólar 57,6069,4761,9168,83
Media rublo/dólar58,2962,9364,6269,76
Final de periodo rublo/euro63,8168,8779,4677,59
Media rublo/euro74,0665,7875,9176,58
Fuentes: Servicio Federal de Estadísticas Estatales, Banco Central de la Federación Rusa, Fondo Monetario Internacional, Servicio Federal de Aduanas, Ministerio de Finanzas de la Federación Rusa

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Principales objetivos de política económica

La política de estímulo económico que representan los Proyectos Nacionales ha sustituido en los últimos años a la política económica orientada principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación, con el objetivo de incrementar la renta per cápita, garantizar las prestaciones sociales y fomentar la natalidad. Los principales fundamentos de esta política son:

  • Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
  • Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

Las sanciones internacionales están llevando a Rusia a acelerar la política de sustitución de importaciones y la localización de la producción en su territorio, lo que no siempre es compatible con la OMC. También está embarcada en una política de diversificación de sus fuentes de suministro, para lo que está estrechando relaciones económicas con China y Japón, a la vez que se ha propuesto dinamizar la Unión Euroasiática, para que se convierta en una verdadera unión económica en la que imperen las cuatro libertades de movimientos (mercancías, servicios, personas y capitales).

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Previsiones macroeconómicas

En su discurso sobre el estado de la Federación, a comienzos de 2020, el presidente Putin incidió en dos temas sociales con fuerte trasfondo económico que orientarán la política de los próximos años, en concreto, combatir el declive demográfico e incrementar el poder adquisitivo de la población.
Respecto al primer objetivo, Ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, destinó 66.700 millones de dólares a esta partida, que se añaden a los 417.000 millones de dólares contemplados en el presupuesto de 2018 y que tenían como objetivo financiar programas sociales y el ambicioso plan de mejora de las infraestructuras. Su objetivo es elevar la tasa de natalidad de 1,5 a 1,7 niños por mujer en los próximos cuatro años a través de diferentes medidas de fomento de la natalidad. La agencia de estadísticas estatal, Rosstat, cifraba la reducción de la población en 300.000 personas en 2019, tres veces superior al año anterior, lo que incide negativamente en las perspectivas de crecimiento económico, ya que de continuar este ritmo, se estima que, en veinte años, la población rusa apenas alcanzaría los 125 millones, frente a los 146 millones actuales, una cifra insuficiente para sostener la economía.
Para alcanzar el segundo objetivo, se ha aumentado el gasto social en 2020, lo que impulsará el consumo privado en 2.650 millones de euros en 2020 y en 5.714 millones de euros en 2021. Se espera otro impulso al crecimiento derivado de la inversión en capital fijo. La tasa de crecimiento de capital fijo se acelerará hasta el 5% en 2020 y superará el 6% en 2021. Como resultado la demanda de inversión aumentará en 7.143 millones de euros e incrementará un punto porcentual la tasa de crecimiento del PIB de este año. El Gobierno pretender implementar de manera inmediata todas estas medidas. Se espera la aprobación en el corto plazo de la nueva Ley de protección de inversiones, una vez que se acordó la eliminación en el borrador de la ley de las provisiones contradictorias. Las medidas (de acuerdo con las estimaciones del Ministro de Desarrollo económico) contribuirán a un incremento adicional de entre el 0,3 y el 0,8% del PIB de los próximos años.
No obstante, las consecuencias económicas de la pandemia han frenado el avance de estos objetivos. Para el 2020, el FMI estima un decrecimiento del 5,5 % de la economía rusa. Sin embargo, es preciso añadir que esta se encuentra en una situación más fuerte de cara a los efectos de la crisis que en anteriores ocasiones.
El Banco Central de Rusia ha estimado que la economía rusa va a necesitar varios trimestres para recuperarse y llegar a niveles previos a la crisis del coronavirus.
La balanza de pagos por cuenta corriente continuará arrojando superávits en el medio plazo, a pesar de que la incertidumbre generada por el régimen de sanciones y la tensa situación geopolítica afectarán a la atracción de inversión extranjera, sin la cual Rusia difícilmente puede aumentar su productividad, aspecto clave del que depende la competitividad de la economía rusa. Tanto las importaciones como las exportaciones se han reducido en el último trimestre, como ha ocurrido en todo el mundo, como consecuencia de la pandemia por coronavirus. Rusia ha aprovechado esta situación para incidir en su política de sustitución de importaciones.

 

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Política fiscal y presupuestaria

Como se ha comentado, hasta el lanzamiento de los “proyectos nacionales”, la política fiscal en los últimos años fue marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo. El objetivo de la misma es un déficit público de 0,5%
El presupuesto abarca un periodo de tres años, para dotarlo de previsibilidad y estabilidad. Actualmente, estamos en el presupuesto 2019-2021. Sigue formulándose con unos supuestos de partida conservadores, en concreto, un precio del petróleo en torno a los 40 dólares/barril, un tipo de cambio de 1EUR=70RUB, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.
Esta regla fiscal comenzó a aplicarse desde el 1 de enero de 2018 y tenía como objetivo conseguir un superávit presupuestario del 1% a partir del 2019 (ahora el 0,5%). También a partir de la mencionada regla, todo ingreso generado por un precio del barril de petróleo Ural de 40 dólares/barril (en términos reales de 2017), se ingresará en el Fondo de Reserva (el National Welfare Fund), en lugar de incrementar el gasto. El precio de referencia del barril se ajustará anualmente un 2%, como máximo. La Ley de presupuestos establece, además, un límite de gasto corriente (éste no podrá superar la suma de los ingresos del sector no petrolero y el ingreso básico de gas y petróleo).
La crisis producida por el coronavirus ha generado una serie de efectos perjudiciales para la economía rusa, que han tratado de ser parcialmente corregidos por una serie de medidas que engloban aproximadamente el 2,9 % del PIB. Este paquete se va a aumentar hasta el 5 % del PIB en los ejercicios de 2020 y 2021, con el objetivo de contribuir a la recuperación de la economía. Parte de estas ayudas han contemplado préstamos con interés cero a sectores especialmente afectados por la crisis, apoyo a pequeñas y medianas empresas con exenciones fiscales y sociales, subsidios a desempleados y a personas con niños y enfermos a cargo, así como aplazamientos en el cobro de algunos impuestos para los contribuyentes que cumplan con los requisitos que se establecen en la Ley. Además, se han garantizado salarios de empleados de empresas especialmente afectadas por la crisis, con la condición de que mantengan el 90 % de su plantilla al final de la crisis.

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Política monetaria

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado para ello por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.
La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.
Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes: tipo de refinanciación básico, requisitos de reservas, operaciones de mercado abierto, refinanciación de entidades crediticias, intervenciones en el mercado de divisas, fijación de objetivos de oferta monetaria, restricciones cuantitativas y emisión de bonos.
El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. También ejecutó el programa de recapitalización destinado a la banca que aprobó el Gobierno. La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa.
Se espera que la política monetaria acompañe esta estrategia de crecimiento, sin renunciar a la estabilidad de precios, ya que el Banco Central (BC) fija el objetivo de inflación. La tasa de inflación terminó 2018 en el 3,7% y 2019 por debajo del 3,5%, lo que ha permitido al Banco Central reducir el tipo de interés de referencia hasta el 5,5%. A pesar de ello, el rublo tiene a apreciarse con la subida del petróleo, lo que perjudica a las exportaciones no petroleras.
Como respuesta a la crisis del coronavirus, el BC ha aprobado una serie de medidas de carácter temporal, tales como la introducción de un instrumento de refinanciación para entidades financieras, aumento del límite para las operaciones de swaps financieros en moneda extranjera, así como la apertura de una línea de crédito de hasta 500.000 millones de rublos (6.400 millones de euros) para pequeñas y medianas empresas, entre otras.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Privatización de la economía
El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado.
El sector público empresarial representa, según el FMI, aproximadamente el 33% del PIB y algunas de las más grandes empresas ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Lejos de disminuir, ha aumentado en los últimos dos años, porque el estado se ha visto obligado a rescatar a algunos bancos y empresas afectados por las sanciones internacionales.
El Plan de Privatizaciones, se ha tenido que aparcar, porque las sanciones no crean un contexto propicio para vender los activos del Estado a buen precio.
Sustitución de importaciones
El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.
La sustitución de las importaciones afecta a todos los sectores económicos del país en mayor o menor medida.
Rusia no es signatario del Acuerdo sobre compras públicas (GPA) de la OMC e impone fuertes restricciones de acceso. El artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, y el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas concede prioridad a los proveedores de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La normativa introduce con carácter general una rebaja nominal del 15% del precio, que puede incrementarse en ciertos sectores. Adicionalmente, se introdujo la norma de “el tercero fuera” (en cuanto hay 2 ofertas de empresa de la UEEA, se descartas ofertas de empresas de otra región), que se aplica a medicamentos, químico, ruedas, transporte, muebles y textiles.
Reforma de las pensiones
Precisamente, los problemas que plantea la demografía para el sostenimiento del sistema de pensiones llevaron al Gobierno a promover un cambio legislativo para incrementar la edad de jubilación progresivamente a partir de 2019, de forma que en el año 2028 los varones se jubilarán a los 65 años y las mujeres a los 63.
Desarrollo de infraestructuras
Como se ha mencionado en apartados anteriores, una de las promesas electorales de Putin fue la mejora de las deficientes infraestructuras de transporte, para lo que se ha creado el “Fondo de Desarrollo”, que se dotará progresivamente y a partir de 2019, a través de operaciones de emisión de deuda pública y se espera que alcance en 2024 la cifra tope establecida por Ley de 3.500 millardos de rublos (unos 47.500 millones de €).

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