Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

DISTRIBUCIÓN SECTORIAL DEL PIB

% PIB AÑO 2019
Agricultura y pesca2
Sector industrial (incluyendo minería y construcción)47
Servicios 51


 

COMPOSICIÓN DEL GASTO DEL PIB 2019 (Current Prices)
 2019 (Millones de SAR)%
Producto Nacional Bruto 2.973.626100,00%
Consumo Privado 1.157.81938,9%
Consumo Gubernamental 709.17123,8%
Inversión Bruta en Capital Fijo657.03022%
Variación de existencias 155.2635,4%
Exportación de  Bienes y Servicios 1.071.42036%
Importación de Bienes y Servicios 777.07726,1%

Fuentes: General Authority For Stastistics. Tipo de cambio 1USD=3,75SAR. Nota: Hay que tener en cuenta que las importaciones se restan para calcular el PIB.  

La agricultura es muy limitada, dadas las extremas condiciones climáticas del país. La participación del petróleo y sus transformados juega un papel preponderante en la estructura del PIB. La construcción y los servicios también han jugado un papel destacado, siendo los mismos los principales sectores donde más se ha diversificado la economía, más allá del petróleo.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

ESTRUCTURA PORCENTUAL DEL PIB POR SECTORES  2019
Agricultura, silvicultura y pesca2,3
Explotación de minas y canteras (sin incluir petróleo crudo y gas natural)0,4
Petróleo crudo y gas natural37,8
Manufacturas (sin incluir refino de petróleo)8,4
Refino de petróleo3,5
Electricidad, gas y agua1,3
Construcción4,5
Comercio mayorista y minorista, restaurantes y hoteles9,3
Transporte, almacenamiento y comunicaciones6,2
Servicios financieros, inmobiliarios, préstamos a empresas y de seguros10,3
Servicios públicos y otros servicios16

Fuente: Saudi Arabian Monetary Agency. General Authority For Statistics.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En torno al 80% de los empleados saudíes trabajan en el sector público. A esto hay que añadir la incorporación de la mujer al mercado laboral. Otro dato a tener en cuenta es la alta tasa de paro en Arabia Saudí, sobre todo juvenil (esta cerró en 2019 en un 30%). La estrategia Visión 2030 busca resolver ese problema y, además, reducir la dependencia del petróleo, para lo que el gobierno busca fuentes de ingresos distintas, como la introducción del IVA (inicialmente 5% e incrementada a partir del 1 de julio de 2020 hasta el 15%), una mayor diversificación económica, incrementar la inversión extranjera directa del 3,8% al 5,7% del PIB y privatizar parte de los activos del Estado (se espera que la contribución del sector privado a la economía pase del 40% al 65% del PIB). Otros objetivos son la diversificación de las exportaciones (promoviendo que las de productos no petrolíferos supongan hasta el 50% de la petrolífera), la reducción del paro del 12,7% al 7% (fomentando la contratación de empleados saudíes y desincentivando aún más la de trabajadores extranjeros) y el incremento de la participación de las PYMES en el PIB desde el 20% actual al 35%.

Los recortes de oferta acordados entre la OPEP y Rusia originaron en su momento una apreciable recuperación de los precios del petróleo desde mediados de 2017 hasta mediados de 2019. Arabia Saudí había reducido su producción por debajo de los 10 millones de b/d y desde finales de 2017 los precios se consolidaron en torno a los 65 $/b, lo cual permitía cierto margen de maniobra pero obligaba al país a una política macroeconómica vigilante. Recuérdese que el coste del crudo saudí FOB Ras Tanura es de $ 9/barril. Sin embargo, la reducida demanda china, resultante de la amortiguación de su crecimiento y del impacto del coronavirus, repercutió negativamente sobre los precios del crudo. En este contexto, Arabia Saudita y Rusia rompieron su acuerdo en marzo de 2020 y la primera anunció un incremento de su producción hasta de 13 M barriles/día, lo que es un 30%superior a la cuota asignada. Esto acentuó el hundimiento de los precios del crudo. Ante las nefastas consecuencias que previsiblemente esta estrategia (que buscaba principalmente ganar cuota de mercado frente a Rusia) podía tener sobre ambas economías, a principios de mayo de 2020, Rusia y Arabia Saudí se comprometieron frente a sus socios de la OPEP + a cumplir los acuerdos de recortes en la oferta. La reducción supone la retirada de 20 millones de b/d del mercado (el 20% de la demanda mundial). Dicho acuerdo durará dos años. Esto, acompañado de la esperada pero débil recuperación económica posterior al COVID-19, previsiblemente ayudarán a recuperar el equilibrio de precios en el merecado del petróleo en el entorno de los 40$/b Brent.

El crecimiento del PIB en 2019 ha sido un magro 0,4%, lo que arroja sombras de duda sobre la recuperación de la economía tras los cambios adoptados en 2016 y 2017, que han tenido un impacto restrictivo en la coyuntura económica: el frenazo en la puesta en marcha de nuevos proyectos, los incrementos de la presión impositiva y la aplicación de medidas que penalizan la contratación de trabajadores inmigrantes.

Fruto de las medidas puestas en marcha, así como de la coyuntura económica, la economía saudí presenta en 2020 macromagnitudes sólidas y resultados aceptables de las principales variables. La deflación está presente y el nivel de desempleo (12,7%) es aceptable, pues aunque afecta sobre todo a los saudíes, no genera problemas sociales por la capacidad asistencial del Estado con la población local. Los indicadores fiscales arrojan un déficit presupuestario creciente, situado oficialmente en el 6,4 % para en 2020, debido a los menores ingresos petroleros, a la difícil puesta en marcha de una serie de impuestos indirectos (IVA, impuestos especiales) y al insuficiente aumento de los precios interiores de la energía y el agua, que todavía no reflejan suficiente los costes de producción. Las nuevas tasas sobre los trabajadores extranjeros, que disminuyen a ojos vistas, no compensan. Los indicadores de comercio exterior son muy positivos, con un saldo de 110.700 M US$ en 2019. La deuda del estado crece sin cesar y ya alcanza el 38,8 % del PIB. Las reservas de divisas están en torno a los 471.000 M.US$, suficientes para casi 25 meses de importaciones, pero en descenso ininterrumpido en los últimos años.

En el Presupuesto de 2020 (aprobado en el Consejo de Ministros de 9/12/2019), el Gobierno ha decidido reducir el gasto público en un 2,7%, hasta los 1.020MM SAR, como consecuencia de la incertidumbre asociada a la reducción de la producción de petróleo en el marco de los acuerdos de la OPEP+. Se estima que los ingresos públicos se situarán en torno a los 833 MM SAR, un 9% por debajo de lo estimado para 2019. El 62% de dichos ingresos procederán del petróleo. Del presupuesto de la Administración Central para 2020, el 18,9% va destinado a Educación, un 17,8% a Defensa, un 16,4% a Sanidad y Servicios Sociales, otro 13,8% a Políticas de Diversificación de la Economía, un 10% a Seguridad Interior y Administración Regional y un 5,5% a Infraestructuras y Transportes. El resto se repartirá en otros departamentos (Servicios Municipales, otros gastos de mantenimiento de la Administración Pública, etc.).

En 2020, se espera que el déficit alcanzará los 187 MM SAR (un 6,4% del PIB), comparado con los 131 MM SAR (4,7% del PIB) de 2019. Este incremento, contra de lo perseguido por Vision 2030, se atribuye principalmente a la volatilidad de los precios del petróleo y al riesgo asociado a las guerras comerciales. No va a ser así. La situación ha empeorado sustancialmente.

Gran parte del déficit se financiará a través de la emisión de deuda, la cual se preveía inicialmente que alcanzara los 754 MM SAR en 2020, un 26% del PIB, comparado con 678 MM SAR (24% PIB) en 2019. DEl incremento del IVA y la reducción de subsidios contribuirán a ese objetivo.Todas estas previsiones podrían verses considerablemente alteradas como consecuencia de la situación vivida en el mercado del petróleo, así como por el impacto económico del COVID-19. Arabia Saudí deberá financiarse en los mercados internacionales de capitales y en el mercado interior a través de los bonos islámicos (sukuks). Otra fuente de financiación del déficit serán las ingentes reservas de divisas que el país posee. Una tercera será la privatización de parte de las empresas del Estado (PIF).

La política económica aplicada en los últimos años deriva de los objetivos marcados por la estrategia Visión 2030. La oscilación de los precios del petróleo en los últimos años ha impactado en la economía saudí, no solo a nivel exterior (durante 2015 y 2016, la caída del valor de las exportaciones provocó déficits por cuenta corriente por valor de 56MM$ y 23MM$, respectivamente), sino también a nivel interno (en 2015 y 2016 el déficit fiscal llegó a suponer el 15,8% y el 12,9% del PIB, respectivamente). Estos desequilibrios dejan en evidencia la vulnerabilidad de la economía saudí a los precios del petróleo. Para el año 2020, se preveía un superávit por cuenta corriente del 6,3% del PIB.  

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS20152016201720182019
PIB 
PIB (MM$ a precios corrientes)654,3644,9686,7 783,5 779,3
Tasa de variación real (%)4,11,7-0,72,2 - 0,3
Tasa de variación nominal (%)-13,5-1,46,510,6 0,434
Tasa de inflación 
Fin de período (%)2,23,40,42,2 0,2
Media anual (%)1,22,1-0,82,5 -2,1
Tipo de depósito 
Media anual (%)1,21,42,22,8 2,25
Población y desempleo 
Población (M habitantes)30,431,532,733,4 34,2
Población activa (M habitantes)11,712,713,814,1 12,9
% Desempleo registrado sobre la población activa11,512,512,612,7 12,0
Saldo fiscal 
% de PIB-14,8-12,8-9,2-4,6 -4,5
      
Exportaciones de bienes 
En MM$203,5183,6221,1294,5 260,0
% variación respecto a período anterior-40,60%-9,80%20,40%33,1 -11,7
Importaciones de bienes 
En MM$159,3127,8123,4124,3 134,7
% variación respecto a período anterior0,5-19,8-6,70,8 -2,4
Saldo balanza comercial 
En MM$44,355,897,7170,2 125,3
En % de PIB6,88,714,821,7 16,3
Saldo balanza por cuenta corriente 
En MM$-56,7-23,816,472,3 27,3
En % de PIB-8,7-3,72,29,2 3,4
Deuda externa 
En MM$ stock171,5189,3205,1215,2 234,5
En % de PIB26,229,429,927,5 29,5
Servicio de la deuda externa 
En MM$13,113,918,822,6 25,2
En % de exportaciones de bienes6,47,68,57,9 9,6
Reservas internacionales 
En MM$616,4535,8496,4496,5 494,1
En meses de importación de bienes y servicios46,450,349,947,2 45,0
Inversión extranjera directa recibida 
En MM$ 871,4N#A 
Tipo de cambio con US $  
Media anual3,753,753,753,75 3,75
Fin de período3,753,753,753,75 3,75

Fuente: General Authority of Statistics; SAMA, EIU

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Principales objetivos de política económica

Tradicionalmente los objetivos de política económica del gobierno saudí han sido la diversificación de la economía para hacerla menos dependiente del petróleo y la industrialización del país. Estos dos objetivos suponen desarrollar el sector no petrolero, fundamentalmente, la industria así como aumentar el nivel de empleo de la población saudí.

La crisis fiscal derivada de la bajada de los precios del petroleo de mediados del 2015 hizo que en un primer momento se optara por continuar con la política de inversiones mediante deuda y descenso de las reservas de divisas.

En abril de 2016 se aprobó un nuevo plan de desarrollo llamado "Visión 2030", que ya hemos analizado en el punto 3.3 de este informe. El objetivo de la política económica, en la actualidad, persigue una política de reducción paulatina del déficit público, sobre todo en proyectos no directamente productivos. Al mismo tiempo, se persigue una privatización progresiva de muchos servicios públicos. La incidencia de bajos precios del crudo inducidos por la política saudí en el seno de OPEP+ lo va a obstaculizar sine die.

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Previsiones macroeconómicas

Para 2019 se esperaba un crecimiento de la economía saudí del 2%, ligeramente inferior al de 2018 debido a una menor contribución del petróleo a la economía, asociada a sus compromisos de menor producción dentro los acuerdos de la OPEP. La nueva situación apunta a una recesión que probablemente se convierta en depresión. El sector no petrolífero es el objetivo estratégico. La Visión 2030 iba a suponer ayudas para todos los proyectos que supongan mayor diversificación de la economía. Sin embargo, el sector privado va muy a remolque de los planes y proyectos oficiales. Por eso su participación en el devenir económico del país es todavía complementaria.
Acelerar la diversificación de la economía es un objetivo difícil de cumplir. No obstante, se están dando algunos pasos, como por ejemplo fomentar el turismo, la industria del entretenimiento y el intento de atraer la inversión extranjera, mejorando el marco legal para las empresas extranjeras.
En lo que a saldo presupuestario se refiere, a pesar del continuado déficit presupuestario que se ha venido sufriendo en los últimos años, el Gobierno había apostado por un presupuesto ligeramente expansivo en 2020, basado en la mejora de los ingresos por exportaciones de petróleo, pero también gracias a otras fuentes de ingresos públicos como la introducción del IVA a una tasa del 5%, desde principios de 2018 y los aumentos de los impuestos especiales sobre los hidrocarburos y el tabaco.
Para lograr un cierto y cómodo déficit presupuestario, el gobierno había adoptado medidas orientadas a aumentar la efectividad en la gestión del IVA y posiblemente l aumento al 10% de su tipo. Continuaba la reforma de los precios de la energía para alinearla con los costes reales y con la aplicación de la tasa a expatriados, entre otras. Gran parte de déficit se iba financiar a través de la emisión de deuda. Arabia Saudí deberá financiarse en los mercados internacionales de capitales y en el mercado interior a través de los bonos islámicos (sukuks). Otra fuente de financiación del déficit serán las ingentes reservas de divisas que el país posee. Otra, la venta del activos de estado en poder del PIF.

En el mercado laboral, continúa fuerte el proceso de saudización. La tasa de paro para la población saudí se sitúa en 2020 en torno al 12,7%, con tendencia a disminuir. Se introducirán medidas para flexibilizar las exigencias de saudización, aunque el objetivo a largo plazo es crear más empleos de más valor añadido para los saudíes y disminuir la alta participación de los asalariados con bajos ingresos, sobre todo inmigrantes, en el mercado de trabajo. Los mecanismos son variados: desde las prohibiciones a los extranjeros para trabajar en distintos sectores (a abril 2020, la última medida ha sido prohibir que el taxi, UBER y similares puedan ser operados por no saudíes) a obligar a las empresas extranjeras radicadas en Arabia Saudita a que contraten personal teóricamente muy cualificado. Este segundo recurso se convierte generalmente para las empresas en el equivalente a un impuesto más.

Por último, en lo que a Sector Exterior se refiere, no se ha conseguido aumentar el superávit por cuenta corriente, en gran parte debido al empeoramiento en la balanza comercial. Por un lado, los precios del petróleo han caído (las cifras futuras serán espeluznantes para el país) y las exportaciones no petroleras no remontan. Por otro, las importaciones han caído y las salidas de remesas también. La inversión extranjera se ha recuperado ligeramente. Las previsiones a día de hoy no pueden ser establecidas, pues dependen de escenarios muy cambiantes.

En definitiva, las previsiones económicas son negativas. Las causas son la caída brutal de los precios del petróleo y el parón global derivado del COVID-19. A ello hay que sumar la guerra del Yemen o las tensiones permanentes con Irán.

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Política fiscal y presupuestaria

El déficit fiscal se ha situado en el 6,3 % del PIB en 2019. La situación de los precios el petróleo (motivados por la menos demanda de la RP China, por la muy mejorable gestión de los intereses de los miembros de la OPEP+ en la reunión de primeros del mes de marzo de 2020 por parte saudí y por la epidemia del virus COVID19 procedente de la propia RP China va a situar el déficit en 2020 en dos dígitos, generando una situación análoga a la de 2015 y 2016. Esta situación de deterioro profundo y acelerado encuentra a Arabia Saudita en un momento de grandes cambios sociales y económicos y va a incidir fuertemente sobre los segundos.

La ahora necesariamente diferida consolidación fiscal pasará por un cambio estratégico en la OPEP+ y por la instauración de un sistema impositivo de nuevo cuño. Antes de la incidencia de la pandemia, el gasto publico corriente - que normalmente representa casi el 80% del gasto total del gobierno - deberá reducirse, con el impacto que ello tendrá en la materialización de los faraónicos proyectos que integran la llamada Vision2030. Hasta hace poco, el gobierno financiaba sus déficits a través su enorme stock de reservas extranjeras, con un valor de 489 MM de US $ en 2019, pero éste se halla descendiendo rápidamente. Conscientes de la necesidad de proteger sus reservas, el gobierno se ha decantado por financiar los déficits mediante emisión de deuda. Siendo esto insuficiente y elevándose el porcentaje de duda pública sobre el PIB (38,3% prevista anteriormente para 2020), tampoco la venta de acciones de ARAMCO (a enero 2020, $ 26.000 M) ha sido satisfactoria. Sólo resta ajustar vía descenso del gasto.

 

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Política monetaria

La política monetaria aplicada por el Banco Central de Arabia Saudí (SAMA) va dirigida a mantener la estabilidad de los precios y la paridad con el dólar de Estados Unidos. La paridad fija 1$USA=3,75RS ha proporcionado una base nominal estable que transmite confianza al mercado. Esto ha contribuido a la estabilidad macro económica del país. Los ciclos económicos de ambas economías son distintos y por tanto Arabia Saudí debería hacer uso de una política monetaria más flexible para financiar proyectos en el sector no petrolífero. La situación a mediados de 2020 hace que SAMA esté modificando permanentemente los tipos de interés, siguiendo la línea de la Reserva Federal.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Durante el reinado del rey Abdullah se produjo un paulatino proceso de reformas sociales y económicas en Arabia Saudí. Las previsiones, si la actual situación de precios del petróleo se estabiliza a un nivel sustancialmente más alto, son de que se siga en la senda marcada de ambiciosos programas de reformas y de modernización, acompañado de fuertes inversiones públicas. Las expectativas apuntan a un retraso considerable.

A mediados de 2016 se presentó un nuevo plan llamado "Visión 2030" con un horizonte de tres lustros. Se trata de un plan para: 1) reducir la dependencia del petróleo, 2) desarrollar el sector privado, 3) incrementar los ingresos fiscales no petrolíferos y 4) aumentar el empleo. Está por ver la capacidad para ponerlo en marcha y su impacto real. No obstante, se está exigiendo a las empresas que quieran conseguir contratos en algunos sectores, como por ejemplo el petrolero, el petroquímico y en las energías renovables, aumentar el grado de valor añadido nacional como fórmula para favorecer sus ofertas.

Paralelamente se anunció también un National Transformation Plan que afectará a todos los aspectos de la sociedad de Arabia Saudí. Será un programa de privatización y de reforma económica de amplio alcance para intentar situar la economía de Arabia Saudí lejos de su dependencia de las exportaciones de petróleo y del gasto público.

El plan se está desarrollando por parte del Ministro de Economía y Planificación bajo la autoridad del príncipe heredero, Mohammed bin Salman. Una primera medida ha sido la venta de una parte de Aramco (por $ 26.500 M) para dotar un Fondo de Inversión. La idea es privatizar o vender 146 entidades propiedad del estado.

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