Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

DISTRIBUCIÓN SECTORIAL DEL PIB

% PIB AÑO 2020
Agricultura y pesca2
Sector industrial (incluyendo minería y construcción)41
Servicios 57

 

COMPOSICIÓN DEL GASTO DEL PIB 2020 (Current Prices)
 2020 (Millones de SAR)%
Producto Nacional Bruto 2.625.442100,00%
Consumo Privado 1.128.71243%
Consumo Gubernamental 749.11229%
Inversión Bruta en Capital Fijo692.93326%
Exportación de  Bienes y Servicios 691.61126%
Importación de Bienes y Servicios -636.926-24%

 Fuentes: General Authority For Stastistics. Tipo de cambio 1USD=3,75SAR. Nota: Hay que tener en cuenta que las importaciones se restan para calcular el PIB.
La agricultura está muy limitada, dadas las extremas condiciones climáticas del país. La participación del petróleo y sus transformados juega un papel preponderante en la estructura del PIB. La construcción y los servicios también han jugado un papel destacado, siendo los mismos los principales sectores donde más se ha diversificado la economía, más allá del petróleo.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

ESTRUCTURA PORCENTUAL DEL PIB POR SECTORES  2020
Agricultura, silvicultura y pesca2,6
Explotación de minas y canteras (sin incluir petróleo crudo y gas natural)0,5
Petróleo crudo y gas natural20
Manufacturas (sin incluir refino de petróleo)10
Refino de petróleo3,5
Electricidad, gas y agua1,7
Construcción6,7
Comercio mayorista y minorista, restaurantes y hoteles11
Transporte, almacenamiento y comunicaciones7
Servicios financieros, inmobiliarios, préstamos a empresas y de seguros15
Servicios públicos y otros servicios

22

 Fuente: General Authority for Statistics

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

El crecimiento del PIB en 2019 fue del 0,4%, lo que arrojaba sombras de duda sobre la recuperación de la economía tras los cambios adoptados en 2016 y 2017. En 2020 se ha producido una caída del PIB del 4,1%, fruto de la pandemia del COVID-19. Para 2021, se prevé un crecimiento del PIB en torno al 2%. El 80% de los empleados saudíes trabajan en el sector público. La tasa de paro juvenil en Arabia Saudí cerró 2020 en torno al 27,8%. La estrategia Vision 2030 busca resolver ese problema y, además, reducir la dependencia del petróleo, para lo que el gobierno busca fuentes de ingresos distintas, como la introducción del IVA ( incrementada a partir del 1 de julio de 2020 hasta el 15%),  mayor diversificación económica, aumentar la inversión extranjera directa del 3,8% al 5,7% del PIB y privatizar parte de los activos del Estado.
Otros objetivos son la diversificación de las exportaciones, la reducción del paro del 12,7% al 7% y el crecimiento de la participación de las PYMES en el PIB desde el 20% actual al 35%.
Se espera un gasto del estado de 1.058,6MM SAR (282,3MM $) en 2021 frente a los 1.076MM SAR de 2020, con recortes en el gasto corriente y en el de capital. Se espera un incremento de los ingresos para 2021 hasta los 999MM SAR frente a los 782MM SAR de 2020, gracias fundamentalmente a unos mayores ingresos procedentes del VAT y de unos mayores precios del petróleo. Esto haría que el déficit fiscal se redujera del 11,2% del PIB en 2020 al 2% en 2021.
Se espera que la deuda pública alcance en 2021 los 1.080MM SAR (36,8% del PIB) comparado con los 1.045 MM SAR (39,8% del PIB) en 2020. Las reservas de divisas están en torno a los 453.000 M.US$, en descenso ininterrumpido en los últimos años.  Arabia Saudí deberá financiarse emitiendo deuda en los mercados internacionales de capitales y en el mercado interior a través de los bonos islámicos (sukuks).
En comercio exterior, los indicadores también han empeorado: la balanza comercial  cerró 2020 con un superávit de 47MM$, frente a los 121MM$ de superávit en 2019. Para 2021, se prevé una mejora hasta los 106MM $. La balanza por cuenta corriente cerró 2020 con un déficit del 2,8%, frente al superávit del 4,8% de 2019. Para 2021 se espera un superávit del 4,3%.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 2020
PIB
PIB (MM$ a precios corrientes) 644,9 689 787 793 722
Tasa de variación real (%) 1,7 -0,7 2,4 0,3 -4,1
Tasa de variación nominal (%) -1,4 6,7 14,2 0,8 11,7
Tasa de inflación
Fin de período (%) 0,9 -1 1,9 -0,2 5,4
Media anual (%) 2 -0,8 2,5 -2,1 3,4
Tipo de depósito
Media anual (%) 1,4 2 3 3,1 1,5
Población y desempleo
Población (M habitantes) 31,8 32,6 33,4  34,2 35
Población activa (M habitantes) 12,7 13,8 14,1  12,9 13,3
% Desempleo registrado sobre la población activa 11,6 12,8 12,7 12 14,7
Saldo fiscal
% de PIB -12,9 -9,2 -5,9  -4,5 -11
           
Exportaciones de bienes
En MM$ 183,6 221,1 294,5 261,6 175
% variación respecto a período anterior -9,80% 20,42% 33,20% -11,17% -33%
Importaciones de bienes
En MM$ 127,8 123,4 125,6 140,3 120
% variación respecto a período anterior -19,80% -3,40% 1,80% 11,70% -14%
Saldo balanza comercial
En MM$ 55,7 98,4 168,7 121,3 55
En % de PIB 8,60% 14,30% 21,40% 15,30% 7,90%
Saldo balanza por cuenta corriente
En MM$ -23,8 10,4 72 38,2 -11
En % de PIB -3,7 1,5 9,1 4,8 -1,60%
Deuda externa
En MM$ stock 164,7 191,5 208,6 238,6 246
En % de PIB 25,50% 27,80% 26,50% 30,10% 35,10%
Servicio de la deuda externa
En MM$ 12,7 18,3 23,9 27,4 25,6
En % de exportaciones de bienes 7,6 8,8 8,6 10,7 16,4
Reservas internacionales
En MM$ 535,8 496,4 496,5 500 453,7
En meses de importación de bienes y servicios 50,5 48,3 47,4 42,8 45,3
Inversión extranjera directa recibida
En MM$  7 1,4 4,2 4,6 5,5
Tipo de cambio con US $ 
Media anual 3,75 3,75 3,75  3,75  3,75
Fin de período 3,75 3,75 3,75  3,75  3,75

Fuente: General Authority of Statistics; SAMA, EIU

 

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Principales objetivos de política económica

Tradicionalmente los objetivos de política económica del gobierno saudí han sido la diversificación de la economía para hacerla menos dependiente del petróleo y la industrialización del país. Estos dos objetivos suponen desarrollar el sector no petrolero, fundamentalmente, la industria así como aumentar el nivel de empleo de la población saudí.

La crisis fiscal derivada de la bajada de los precios del petroleo de mediados del 2015 hizo que en un primer momento se optara por continuar con la política de inversiones mediante deuda y descenso de las reservas de divisas.

En abril de 2016 se aprobó un nuevo plan de desarrollo llamado "Visión 2030", que ya hemos analizado en el punto 3.3 de este informe. El objetivo de la política económica, en la actualidad, persigue una política de reducción paulatina del déficit público, sobre todo en proyectos no directamente productivos. Al mismo tiempo, se persigue una privatización progresiva de muchos servicios públicos. La incidencia de bajos precios del crudo inducidos por la política saudí en el seno de OPEP+ lo va a obstaculizar sine die.

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Previsiones macroeconómicas

En 2020, fruto principalmente de la pandemia global vivida, la economía saudí ha sufrido una caída del -4,1% de su PIB. El sector no petrolífero es el objetivo estratégico. La Visión 2030 iba a suponer ayudas para todos los proyectos que supongan mayor diversificación de la economía. Sin embargo, el sector privado va muy a remolque de los planes y proyectos oficiales. Por eso su participación en el devenir económico del país es todavía complementaria.
Acelerar la diversificación de la economía es un objetivo difícil de cumplir. No obstante, se están dando algunos pasos, como por ejemplo fomentar el turismo, la industria del entretenimiento y el intento de atraer la inversión extranjera, mejorando el marco legal para las empresas extranjeras.
En lo que a saldo presupuestario se refiere, a pesar del continuado déficit presupuestario que se ha venido sufriendo en los últimos años, el Gobierno apostó por un presupuesto ligeramente expansivo en 2020, basado en la mejora de los ingresos por exportaciones de petróleo, pero también gracias a otras fuentes de ingresos públicos como la introducción del IVA, que inicialmente era del 5% y a mediados de 2020 se incrementó al 15%, así como los aumentos de los impuestos especiales sobre los hidrocarburos y el tabaco. Adicionalmente, la reforma de los precios de la energía para alinearla con los costes reales y con la aplicación de la tasa a expatriados, entre otras.

Las previsiones de gasto para 2021 ascienden a 990 MM SAR, con un nivel de gasto similar al del año anterior. El total de ingresos estimados asciende a 849 MM SAR, alrededor de un 10% superiores a 2020. Se prevé que los ingresos por impuestos supongan el 30%. El déficit fiscal se sitúa en 141 MM SAR (4,9% PIB), del que gran parte de déficit se financiará a través de la emisión de deuda, que se estima en 937MM SAR (32,7% del PIB). Arabia Saudí deberá financiarse en los mercados internacionales de capitales y en el mercado interior a través de los bonos islámicos (sukuks). Otra fuente de financiación del déficit serán las ingentes reservas de divisas que el país posee. Otra, la venta del activos de estado en poder del PIF.

En el mercado laboral, continúa fuerte el proceso de saudización. La tasa de paro para la población saudí se sitúa en 2020 en torno al 12,6%, con tendencia a disminuir. Se introducirán medidas para flexibilizar las exigencias de saudización, aunque el objetivo a largo plazo es crear más empleos de más valor añadido para los saudíes y disminuir la alta participación de los asalariados con bajos ingresos, sobre todo inmigrantes, en el mercado de trabajo. Los mecanismos son variados: desde las prohibiciones a los extranjeros para trabajar en distintos sectores, así como obligar a las empresas extranjeras radicadas en Arabia Saudita a que contraten personal teóricamente muy cualificado. Este segundo recurso se convierte generalmente para las empresas en el equivalente a un impuesto más.

Por último, en lo que a Sector Exterior se refiere, no se ha conseguido aumentar el superávit por cuenta corriente, en gran parte debido al empeoramiento en la balanza comercial. Por un lado, los precios del petróleo han caído (las cifras futuras serán espeluznantes para el país) y las exportaciones no petroleras no remontan. Por otro, las importaciones han caído y las salidas de remesas también. La inversión extranjera se ha recuperado ligeramente. Las previsiones a día de hoy no pueden ser establecidas, pues dependen de escenarios muy cambiantes.

En definitiva, las previsiones económicas son negativas. Las causas son la caída brutal de los precios del petróleo y el parón global derivado del COVID-19. A ello hay que sumar la guerra del Yemen o las tensiones permanentes con Irán.

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Política fiscal y presupuestaria

El déficit fiscal se ha situado en el 12 % del PIB en 2020. La situación de los precios el petróleo (motivados por la menos demanda de la RP China, por la muy mejorable gestión de los intereses de los miembros de la OPEP+ en la reunión de primeros del mes de marzo de 2020 por parte saudí y por la epidemia del virus COVID19 procedente de la propia RP China), generando una situación análoga a la de 2015 y 2016. Esta situación de deterioro profundo y acelerado encuentra a Arabia Saudita en un momento de grandes cambios sociales y económicos y va a incidir fuertemente sobre los segundos.

La ahora necesariamente diferida consolidación fiscal pasará por un cambio estratégico en la OPEP+ y por la instauración de un sistema impositivo de nuevo cuño. Antes de la incidencia de la pandemia, el gasto publico corriente - que normalmente representa casi el 80% del gasto total del gobierno - deberá reducirse, con el impacto que ello tendrá en la materialización de los faraónicos proyectos que integran la llamada Vision2030. Hasta hace poco, el gobierno financiaba sus déficits a través su enorme stock de reservas extranjeras, con un valor de 453 MM de US $ en 2020, pero éste se halla descendiendo rápidamente. Conscientes de la necesidad de proteger sus reservas, el gobierno se ha decantado por financiar los déficits mediante emisión de deuda. Siendo esto insuficiente y elevándose el porcentaje de deuda pública sobre el PIB hasta el 39,8%, tampoco la venta de acciones de ARAMCO (a enero 2020, $ 26.000 M) ha sido satisfactoria. Sólo resta ajustar vía descenso del gasto.

 

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Política monetaria

La política monetaria aplicada por el Banco Central de Arabia Saudí (SAMA) va dirigida a mantener la estabilidad de los precios y la paridad con el dólar de Estados Unidos. La paridad fija 1$USA=3,75RS ha proporcionado una base nominal estable que transmite confianza al mercado. Esto ha contribuido a la estabilidad macro económica del país. Los ciclos económicos de ambas economías son distintos y por tanto Arabia Saudí debería hacer uso de una política monetaria más flexible para financiar proyectos en el sector no petrolífero. La situación a mediados de 2020 hace que SAMA esté modificando permanentemente los tipos de interés, siguiendo la línea de la Reserva Federal.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Durante el reinado del rey Abdullah se produjo un paulatino proceso de reformas sociales y económicas en Arabia Saudí. Las previsiones, si la actual situación de precios del petróleo se estabiliza a un nivel sustancialmente más alto, son de que se siga en la senda marcada de ambiciosos programas de reformas y de modernización, acompañado de fuertes inversiones públicas. Las expectativas apuntan a un retraso considerable.

A mediados de 2016 se presentó un nuevo plan llamado "Visión 2030" con un horizonte de tres lustros. Se han establecido 96 objetivos estratégicos a a alcanzar mediante 13 programas de realización. Se trata de un plan para: 1) reducir la dependencia del petróleo, 2) desarrollar el sector privado, 3) incrementar los ingresos fiscales no petrolíferos y 4) aumentar el empleo. Está por ver la capacidad para ponerlo en marcha y su impacto real. No obstante, se está exigiendo a las empresas que quieran conseguir contratos en algunos sectores, como por ejemplo el petrolero, el petroquímico y en las energías renovables, aumentar el grado de valor añadido nacional como fórmula para favorecer sus ofertas.

Paralelamente se anunció también un National Transformation Plan que afectará a todos los aspectos de la sociedad de Arabia Saudí. Será un programa de privatización y de reforma económica de amplio alcance para intentar situar la economía de Arabia Saudí lejos de su dependencia de las exportaciones de petróleo y del gasto público.

El plan se está desarrollando por parte del Ministro de Economía y Planificación bajo la autoridad del príncipe heredero, Mohammed bin Salman. Una primera medida ha sido la venta de una parte de Aramco (por $ 26.500 M) para dotar un Fondo de Inversión. La idea es privatizar o vender 146 entidades propiedad del estado. Según el National Center for Privatization and PPP, la venta de activos del Estado en 2020 le reportó un beneficio de 3MM SAR. Para 2021, se estima que este podría alcanzar los 15MM SAR.

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