Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Si se analiza la composición del PIB sueco por el lado de la oferta, el desglose del Valor Añadido Bruto por sectores de actividad muestra un fuerte peso del sector servicios, que supone por encima de la mitad del valor añadido bruto total (51,84% del total en 2019). En particular, los servicios de distribución y comercio minorista (10,50%), y los servicios profesionales (10,07%) son los que más peso tienen. Por su parte, el sector secundario constituye cerca de una cuarta parte del valor añadido bruto (24,98% en 2019), siendo la industria de manufacturas (14,68%) y la construcción (6,79%) los principales sectores. El sector primario ocupa una proporción menor del total de la economía sueca, un 1,62% en 2019. Por último, cabe destacar el sensible peso de la administración pública, que ocupa una quinta parte de la economía sueca.

Atendiendo a la composición del PIB sueco por el lado de la demanda, el consumo constituye la principal contribución, por encima del 70%, situándose el consumo de los hogares por encima del 45% y constituyendo el consumo público una parte relativamente sensible del PIB, en torno al 26%. La Inversión ha oscilado en los últimos años en torno al 25% del PIB. Por su parte, en un país eminentemente abierto y dependiente del sector exterior como Suecia, importaciones y exportaciones han ganado peso en el último lustro, ofreciendo el saldo neto siempre una contribución positiva al crecimiento sueco. 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

La siguiente tabla muestra un desglose de la composición del PIB por componentes del gasto, expresado en porcentaje de PIB, y de la composición del PIB por sector de actividad, expresado en porcentaje del Valor Añadido Bruto (VAB): 

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2016 2017 2018 2019
POR SECTORES DE ORIGEN (% PIB)
SECTOR PRIMARIO o AGROPECUARIO 1,58 1,63 1,57 1,62
Agricultura y ganadería 0,70 0,77 0,70 nd
Silvicultura 0,85 0,83 0,84 nd
Pesca 0,30 0,30 0,30 nd
SECTOR SECUNDARIO o INDUSTRIAL 24,51 24,96 24,83 24,98
Minería 0,42 0,62 0,65 0,73
Industria manufacturera 14,89 14,71 14,70 14,68
Construcción 6,30 6,76 6,71 6,79
Electricidad y agua 2,90 2,86 2,76 2,78
SECTOR TERCIARIO o SERVICIOS 52,36 51,82 51,90 51,84
Distribución 10,95 10,85 10,41 10,50
Transporte 4,31 4,21 4,14 4,08
Hostelería y restauración 1,80 1,79 1,79 1,78
Información y comunicación 7,21 7,07 7,49 7,57
Servicios financieros 4,49 4,09 3,96 3,86
Servicios inmobiliarios 8,24 8,32 8,61 8,67
Servicios profesionales 9,91 10,15 10,27 10,07
Otros servicios  5,46 5,34 5,24 5,31
INSTITUCIONES SIN ÁNIMO DE LUCRO AL SERVICIO DE HOGARES 1,31 1,32 1,31 1,30
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 20,24 20,28 20,39 20,25
TOTAL 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO (% VAB)
CONSUMO 72,22 71,74 71,76 71,31
Consumo Privado 45,86 45,72 45,70 45,35
Consumo Público 26,37 26,02 26,06 25,96
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL 24,72 25,72 26,01 25,15
EXPORTACIONES  42,69 43,73 45,68 47,01
IMPORTACIONES 39,63 41,20 43,45 43,48
TOTAL 100 100 100 100
Fuente: SCB
Última actualización: Julio 2020

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía sueca, que había mostrado una situación económica predominantemente estable en los últimos ejercicios con un crecimiento sólido y sostenido tras permanecer relativamente inmune a la crisis de inicios de la década, vio ralentizarse su crecimiento en 2018 y entró en una fase de desaceleración en 2019. La economía se sumergirá en una recesión en 2020 si a la desaceleración que venía experimentando desde 2019 se le suman los efectos de la crisis originada por la propagación del COVID-19. En 2019, la tasa de crecimiento interanual del PIB sueco se situó en 1,2% según datos del Instituto de Estadística de Suecia (SCB), lo que supone una sustancial ralentización respecto al 2,2% de 2018. La desaceleración se ha acentuado en el primer trimestre de 2020, en el que se ha alcanzado un crecimiento interanual del 0,4% del PIB.

La tasa de inflación en 2019 se situó en un 1,6%, levemente por debajo del objetivo de inflación del 2% que guía la política monetaria sueca en los últimos ejercicios (inflation targeting). Tras un período de cerca de dos años con tipos negativos, el Banco Central de Suecia (Riksbank) acordó en diciembre de 2019 subir los tipos de interés en un cuarto de punto, situándolos en 0%. La decisión fue controvertida, en tanto que distintas voces abogaban por aplazar esta decisión en un contexto de desaceleración económica. La inflación desde entonces se ha debilitado sensiblemente, y tras adentrarse en valores negativos en abril, el mes de mayo de 2020 se cerró con una tasa del 0,0%.

La tasa de desempleo en 2019 se situó en un 6,8% lo que equivale a 372.700 personas desempleadas, lo que supone un aumento con respecto al 6,3% del año anterior. El número de empleados entre 15 y 74 años sigue incrementándose cada año y se situó en 2019 en 5.131.600, lo que supone un incremento de 34.200 empleados si se compara con el año anterior. Durante 2020 la tasa de desempleo ha seguido aumentando sensiblemente con respecto al cierre de 2019, situándose en mayo de 2020 en un 9,0%, lo que equivale a un total de 496.500 desempleados. El número de empleados se ha reducido a lo largo de 2020, cifrándose en mayo en 5.023.200 personas, lo que supone una tasa de empleo del 66,7%.

En cuanto a las políticas de oferta, cabe destacar las reformas en el terreno educativo orientadas a lograr una mayor adecuación entre la formación y las necesidades del mercado laboral, con el fin de cubrir la escasez laboral que existe en algunos sectores, como la construcción, educación, sanidad, ciencia, ingeniería y tecnologías de la información y la comunicación (TICs).

En cuanto al sector exterior, la balanza comercial sueca fue superavitaria en 2019, alcanzándose un superávit comercial de bienes y servicios de 178.000 millones de SEK en 2019, frente a los 112.500 millones de SEK de 2018. En 2019 las exportaciones de bienes y servicios de Suecia se cifraron en 2.377.800 millones de SEK (un 7,6% más que en 2018), correspondiendo a 1.667.300 millones de SEK en exportaciones de bienes y 710.500 millones de SEK de exportaciones de servicios. Por su parte, las importaciones de bienes y servicios ascendieron a 2.199.800 millones de SEK (un 4,9% más que en 2018), de las cuales 1.492.700 millones de SEK corresponden a importaciones de bienes y 707.000 millones de SEK corresponden a importaciones de servicios. En el primer trimestre de 2020 las exportaciones de bienes y servicios han ascendido a 598.400 millones de SEK y las importaciones a 527.300 millones de SEK, alcanzándose un superávit de 71.200 millones de SEK (un 56% mayor que el logrado en el primer trimestre del año anterior).
 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

CUADRO 1: PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS  2016 2017 2018 2019
PIB
PIB (Millones € a precios corrientes) 466.193 480.215 470.747 474.144
Tasa de variación real (%) 2,4 2,5 2,2 1,2
Tasa de variación nominal (%) 3,6 4,7 4,4 4
INFLACIÓN
Media anual (índice; 2015=100) 101,01 102,71 104,61 106,29
Fin de período (%) 1,6 1,5 2 1,7
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) -0,4816 -0,5 -0,5 -0,255
Fin de período (%) -0,5 -0,5 -0,25 0
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población  9.995.153 10.120.242 10.230.185 10.327.589
Población activa (x 1.000 habitantes) 7.323 7.403 7.461 7510
% Desempleo sobre población activa 6,9 6,7 6,3 6,8
SALDO PRESUPUESTARIO
% de PIB 1 1,4 0,7 0,5
DEUDA PÚBLICA
en Millones € 196.190 195.405 182.710 170.268
en % de PIB 42,4 40,7 38,8 35,9
EXPORTACIONES DE BIENES
en Millones € 203.254 212.453 215.391 224.550
% variación respecto al período anterior 1,22% 4,53% 1,38% 4,25%
IMPORTACIONES DE BIENES
en Millones € 183.340 198.519 204.422 207.740
% variación respecto a período anterior 2,80% 8,28% 2,97% 1,62%
SALDO B. COMERCIAL
en Millones € 20.802 15.367 11.797 18.226
en % de PIB 4,46% 3,20% 2,51% 3,84%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en Millones € 16.493 14.733 11.836 19.926
en % de PIB 3,5 3 1,9 3,9
DEUDA EXTERNA
en Millones € 823.429 862.241 804.216 778.926
en % de PIB 176,63% 179,55% 170,84% 164,28%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en Millones € nd nd nd nd
en % de exportaciones de b. y s. nd nd nd nd
RESERVAS INTERNACIONALES
en Millones € 57.491 52.960 52.348 49.134
en meses de importación de b. y s. 3,5 3,3 3 nd
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en Millones € 17.307 12.657 3.646 17.660
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
media anual 9,4704 9,6313 10,2567 10,5892
fin de período 9,5669 9,8497 10,2753 10,4336
Fuentes: SCB, Riksbanken, Riksgalden
Última actualización: Julio 2020

 

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Principales objetivos de política económica

Tras las elecciones de septiembre de 2018, el nuevo gobierno para la legislatura 2018-2022 recae en una coalición en minoría formada por el Partido Socialdemócrata y los Verdes, con el apoyo del Partido de Centro y el Partido Liberal. Para hacer posible esta formación de gobierno, estos cuatro partidos han negociado en enero de 2019 un acuerdo que contiene 73 puntos que detallan detenidamente los principales objetivos políticos de la legislatura. Entre las principales medidas en el ámbito de la política económica cabe destacar lo siguiente:

En primer lugar, cabe esperar una reforma impositiva, con el objetivo de reducir los impuestos sobre el trabajo y la empresa, y contribuir a que se alcancen los objetivos medioambientales y climáticos. Esta reforma podría introducir una reducción de los impuestos de asalariados y jubilados, así como un recorte de la cuota patronal para los empresarios. Del mismo modo, la reforma impositiva podría suponer la desaparición del llamado impuesto adicional para las rentas más altas. Las bases para una reforma fiscal incluyen también un objetivo de reducción del endeudamiento de las unidades familiares. 

El acuerdo entre los cuatro partidos también se propone introducir modificaciones en el mercado laboral, incorporando mayor flexibilidad y reduciendo los costes para el empresario, pero aumentando también su responsabilidad en la formación continua y en la conversión de puestos de trabajo. Se contemplan cambios en el seguro de desempleo, de forma que más personas puedan beneficiarse del mismo, y un aumento de las excepciones a la regla de prioridad.

El acuerdo señala también la necesidad de mejorar de las comunicaciones, con un mejor mantenimiento del trazado ferroviario, y podría dar luz verde para un cuestionado megaproyecto: las nuevas vías para el tren de alta velocidad entre Estocolmo, Malmö y Gotemburgo. La financiación, sin embargo, no está solucionada. 

El acuerdo también hace énfasis en la necesidad de mejorar la educación, promover una mejor integración de los migrantes, o introducir medidas que coadyuven a la consecución del objetivo de alcanzar el 0% de emisiones de gases de efecto invernadero en 2045.

La política monetaria tiene como objetivo según el Banco Central de Suecia (Risksbank) “mantener la estabilidad de precios”. El Banco Central interpreta este objetivo como una ratio de inflación media-baja y estable, lo que se traduce en un 2% anual. Tras varios años con inflación cercana a cero, el Riksbank ha mantenido tipos negativos, siendo la última bajada registrada de un -0,35% a un -0,5% en febrero de 2016, a pesar de que la actividad económica se estaba fortaleciendo. A lo largo del segundo semestre de 2018 la inflación se ha acelerado alcanzando (e incluso rebasando) el nivel objetivo del 2%. En reacción a ello, y ante los problemas que suscita la política monetaria demasiado expansiva de los ejercicios anteriores, las autoridades monetarias elevaron el tipo de interés un cuarto de punto en diciembre de 2018, situando la tasa repo en -0,25%. Cabe esperar mayores subidas en el año 2019 y siguientes. Por otro lado, el programa de recompra de bonos del Estado se interrumpió en diciembre de 2017 y no cabe esperar que se retome.

En cuanto a la política fiscal, las autoridades fiscales suecas aprobaron a finales de 2017 un paquete fiscal por el que se asume el compromiso de alcanzar un superávit público estructural anual de al menos 0,33% del PIB y se fija como objetivo mantener la deuda pública en torno a un 35% del PIB.

 

 

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Previsiones macroeconómicas

Según el último informe presentado en junio de 2020 por el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (NIER), agencia estatal adscrita al ministerio de finanzas sueco, la propagación del covid-19 provocará una contracción de la economía sueca que, si bien será sensible, no será tan abultada como la que se experimentará en promedio en el conjunto de países de la Unión Europea. Tras haber alcanzado un pico en el primer semestre de 2018 y haber encadenado tasas de crecimiento por encima del 2% en 2017-2019, la economía sueca de desaceleró en 2019 y se esperaba que continuara su ralentización en 2020. La irrupción del coronavirus ha provocado una crisis que conducirá a una contracción de la economía del 5,7% en 2020, y se espera una posterior recuperación con un crecimiento del 3,4% en 2021. 

La caída esperada del PIB en 2020 se explica por la contracción de los componentes que han supuesto una mayor contribución al crecimiento en los últimos años: por un lado el sector exterior, pues ante el parón del comercio internacional debido al covid-19 se espera que las exportaciones caigan un 10% en 2020, y por otro la inversión, que en los últimos años ha alcanzado niveles elevados, dando lugar a un bajo nivel de utilización de la capacidad instalada tras la propagación del covid-19. Por ello se espera una abultada contracción de la inversión en 2020 y no se anticipa una verdadera recuperación de este indicador hasta 2022. La débil actividad en el sector manufacturero se explica por la débil demanda externa y por la disrupción de las cadenas de suministro internacionales. 

Por su parte, el mercado de trabajo verá revertida en 2020 la buena tendencia cosechada en los últimos años. Pese a los ambiciosos planes de protección de empleo, a los que cerca de medio millón de trabajadores se han acogido, se espera que el desempleo se sitúe en dobles dígitos en 2020 y no se anticipa que pueda regresar a niveles anteriores al covid-19, por debajo del 7%, hasta 2024. 

La disciplina fiscal ejercida por las autoridades suecas en los últimos ejercicios ofrece a Suecia un margen de maniobra a la hora de intervenir para suavizar el impacto de la crisis económica ocasionada por la propagación del covid-19. La relajación de los objetivos recogidos en el marco fiscal, reformado precisamente en 2019, permitirá dotar a la política fiscal de un tono muy expansivo en 2020, con un gasto público que se espera que pase del 48% del PIB al 55% del PIB. por lo que se espera que el superávit público registrado en los últimos períodos se torne en un déficit público del 5,6% del PIB en 2020 (el mayor déficit desde la crisis de principios de los años 90), y la deuda pública ascienda a final de año a un 46% del PIB (44% del PIB medida en los términos de Maastricht, muy por debajo todavía del techo de Maastricht del 60%). En cualquier caso, las finanzas suecas podrán seguir considerándose sólidas, pese al esfuerzo realizado por combatir los efectos de la crisis.

Por último, tras la subida de tipos del Riksbank en diciembre 2019, situando la tasa repo en 0%, la inflación se ha mostrado débil, por debajo del 1% durante 2020, y en nuevo contexto económico caracterizado por una demanda débil y un bajo crecimiento de los salarios, no se espera que vaya a repuntar en los próximos años. Pese a ello, NIER no anticipa recortes en la tasa repo y, en cambio, se espera que Riksbank pueda optar por incentivar la demanda mediante la recompra de títulos de deuda, con el objeto de rebajar los intereses a largo plazo. Se espera que la tasa repo permanezca inalterada los próximos tres años y no sea hasta 2024 cuando se produzca una serie de pequeños incrementos.  

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

Suecia cerró 2019 con una posición fiscal muy sólida, que le ofrece un margen de maniobra para combatir las dificultades económicas que se derivarán de la propagación del covid-19. 

Tras la crisis económica mundial de 2008, Suecia consiguió sanear rápidamente las finanzas públicas. Tras unos años de déficits presupuestarios que alcanzaron el saldo más desfavorable en 2014 con un déficit del 2%, Suecia logró una consolidación fiscal y desde 2015 ha obtenido superávits públicos principalmente a causa de un fuerte incremento los ingresos por impuestos, debidos al crecimiento del consumo privado y los aumentos de las tasas. Según datos del Instituto Nacional de Investigación Económica (NIER), el superávit público se cifró en 2017 en un 1,4%, por encima del saldo objetivo recogido en los presupuestos. En 2018 y 2019, se ha mantenido el superávit público, si bien se ha visto recortado, cifrándose en 0,8 y 0,3% del PIB respectivamente. 

La deuda pública sueca, que antes de la crisis de los años 90 llegó a ser muy elevada, ha ido disminuyendo de forma progresiva en términos de porcentaje del PIB gracias al ejercicio de una política fiscal prudente. Tras alcanzar un máximo en términos brutos consolidados (criterio de Maastricht) del 44,9% del PIB en 2014, la deuda pública sueca se ha ido reduciendo paulatinamente hasta situarse en 2019 en un 35,9% del PIB, un nivel significativamente inferior al umbral estipulado por la Unión Europea en los criterios de Maastricht, que fija el techo para la deuda pública de los Estados Miembros en un 60% del PIB.

Por otra parte, en los últimos años se ha hecho un esfuerzo en reducir gradualmente la deuda pública denominada en moneda extranjera (un 15% del total en 2015), para mitigar de este modo la exposición al riesgo cambiario, para reducir de este modo los riesgos sin un incremento de los costes esperados. Asimismo, se han puesto en marcha nuevas medidas para aumentar la transparencia y simplificar el cálculo de la deuda pública.

Este buen desempeño en la gestión de las cuentas públicas suecas obedece al hecho de que Suecia cuenta con un marco fiscal (fiscal framework) con un amplio apoyo político, que impone unos objetivos exigentes y que ofrece una gran credibilidad institucional. El 2019 el marco fiscal ha sido objeto de modificación, siendo los principales cambios la introducción de un límite a la deuda pública del 35%, con un margen de tolerancia de 5 puntos porcentuales, una rebaja del objetivo de superávit cíclico, que pasa del 1% al 0,33%, y un refuerzo del mandato del Consejo de Política Fiscal (Finanspolitika rådet), que monitoriza la política fiscal y evalúa las previsiones. El gobierno ha anunciado que permitirá flexibilidad para poder disponer del margen suficiente para poder responder ante las necesidades derivadas de las dificultades económicas planteadas por el covid-19.

La imposición en Suecia es de las más elevadas de entre los países de la Unión Europea. En 2018, la carga impositiva en Suecia ascendió al 43,8% del PIB, sensiblemente por encima de la media europea (39,2% del PIB). Atendiendo a los tipos impositivos indirectos en Suecia, el tipo general del IVA es del 25%, existiendo tipos reducidos del 6% y 12% para ciertos productos. Con respecto a la imposición directa, el tipo nominal impuesto sobre sociedades se sitúa en el 22%. Por su lado, los impuestos sobre la renta tienen carácter estatal y local. Los impuestos sobre la renta estatales comprenden dos tramos (el inferior con un tipo impositivo del 20%, para las rentas que superen los 430.200 SEK; y el superior con un tipo del 25%, para las rentas superiores a 625.800 SEK), mientras que los locales comprenden un rango de entre 29,19% y 35,11%.

En relación con la gestión de las cuentas públicas, en Suecia se presentan dos presupuestos: el Presupuesto de Política Fiscal de Primavera, y los Presupuestos del Estado a finales de año (con el detalle de los gastos para el siguiente año).

 

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Política monetaria

El Banco de Suecia (Riksbank) es una institución independiente, responsable del ejercicio de la política monetaria del país. Si bien según los patrones de la UE su independencia no es perfecta ya que es el Parlamento el que determina la distribución de dividendos, su modo de actuar se considera bastante transparente dentro de los bancos centrales, en la medida en que publica un amplio resumen de las previsiones sobre las que basa su actuación y también de los debates en el seno de su comité monetario. En el ejercicio de la política monetaria, el Riksbank sueco ha seguido en los últimos años un objetivo de inflación (inflation targeting) con el objeto de lograr una estabilización de precios y, en particular, acercar y estabilizar la inflación en torno a un valor objetivo cercano al 2%. Pese a la consecución de un crecimiento económico sólido en los últimos ejercicios, y a los precios crecientes de las importaciones debidos a una corona depreciada, la inflación en sueca se ha mantenido por debajo del valor objetivo, por lo que la política monetaria ejecutada por la autoridad monetaria sueca ha sido sensiblemente expansiva.

El tipo del Banco de Suecia para operaciones dobles (repo rate) constituye el instrumento básico de la política monetaria. Desde finales del año 2011, este tipo de referencia ha seguido una evolución a la baja, cayendo desde un 2%, situándose desde febrero de 2015 por primera vez en Suecia en valores negativos, y alcanzando en 2016 su valor más bajo, de -0,5%. En los últimos años se intensificó el debate sobre la necesidad de frenar el tono marcadamente expansivo de la política monetaria. Por un lado, la consecución de niveles muy bajos de inflación justifica la necesidad de estimular el consumo y la inversión, para presionar al alza los precios. Esta línea ha sido defendida también por quienes creen oportuno ejercer la política monetaria de la mano del BCE y acompasar la modificación de los tipos con esta institución. Por otra parte existen opiniones que apuntan que el ciclo económico no ha justificado el ejercicio de una política monetaria tan laxa y señalan los efectos muy nocivos que ha tenido el mantenimiento de unos tipos tan bajos, en particular un fuerte incremento de la deuda de los hogares (debido al incremento en la demanda de hipotecas). En los meses de diciembre de 2018 y 2019 tuvieron lugar sendas intervenciones por las que el Riksbank incrementó el tipo de interés en 25 puntos básicos, situándolo en -0,25% en diciembre de 2018 y en 0% en diciembre de 2019. Estas intervenciones no han logrado sin embargo acercar la inflación a su valor objetivo del 2%. Si bien el año 2019 se cerró con una inflación de 1,7%, durante los primeros meses de 2020 la inflación se ha debilitado sensiblemente, manteniéndose por debajo del 1% e incluso alcanzando un valor negativo en el mes de abril.

Además de instrumentar la política monetaria a través de la tasa repo, la autoridad monetaria persigue también el objetivo de incrementar las expectativas de inflación con la puesta en marcha de un programa de adquisición de bonos del Estado por importe de 230 miles de millones de SEK (30 mil millones de euros), que si bien se interrumpió en diciembre de 2017, se retomó posteriormente y se espera que dure por lo menos hasta finales de 2020.

Por último, cabe reseñar el debate sobre la pertenencia a la Unión Bancaria. Suecia desearía formar parte, de algún modo, de dicha Unión, pero tal deseo es incompatible con su no-pertenencia al euro. Por ello, las autoridades suecas demandan que esta Unión se realice en condiciones difíciles de aceptar para los otros miembros, en particular que no sea el BCE (en el que Suecia, evidentemente, no tiene decisión) el único factor decisivo en las decisiones relativas a los bancos que formen parte de dicha Unión y que el BCE tenga que rendir cuentas de sus decisiones ante el Parlamento europeo (lo que resulta contradictorio con su independencia).

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En lo referido a las políticas estructurales de oferta, cabe destacar los siguientes aspectos:

Suecia es el líder europeo en materia de innovación y encabeza en 2020, por décimo año consecutivo, el "European Innovation Scoreboard" elaborado por la Comisión Europea. Suecia cuenta con una excelente base científica (segundo mayor número de publicaciones científicas por habitante en la UE), una fuerza de trabajo altamente cualificada y un conjunto de empresas internacionales innovadoras y altamente competitivas, tanto en las manufacturas como en los servicios (mayor gasto en I+D del sector privado en términos de PIB de la UE). Para ello, Suecia promueve una inversión contínua y ofrece un marco estable. Suecia asignó en 2018 un 3,3% del PIB a I+D, el mayor gasto en I+D en la UE, y tiene el objetivo de alcanzar un 4% en 2020. El lanzamiento de la "Smart Industry Initiative, en 2016, trata de crear un ámbito propicio para la innovación, y se ha reservado un presupuesto especial para investigación de 2,8 miles de millones de coronas suecas (cerca de 300 millones de euros) para el horizonte 2017-2020. Asimismo, Vinnova, la agencia gubernamental sueca de innovación ha asignado en junio de 2020 un presupuesto de 50 millones de coronas suecas para proyectos innovadores relacionados con el covid-19.

La política climática sueca ha sido muy exitosa y se fijó en junio de 2017 un objetivo ambicioso, consistente en emisiones netas nulas de gases de efecto invernadero para 2045, y negativas a partir de ese año. Para ello, el propósito de la administración sueca es lograr una transición a un sistema eléctrico renovable en 2040, y lograr que para 2030 la intensidad energética del país sea la mitad de la de 2005. Asimismo, se propone reducir las emisiones fuera del sistema de comercio de emisiones de la UE (ETS) en un 75%.   

Suecia cuenta con un mercado de distribución eléctrica dinámico y competitivo, totalmente liberalizado y con buena conectividad, con una concentración por debajo de la media de la UE y con unos precios de los más bajos de la UE. El gas, por su parte, tiene una muy baja penetración en los hogares suecos y los mercados de distribución no está muy desarrollado, siendo los precios relativamente altos y la imposición elevada (45% del precio). La industria sueca es muy intensiva en energía (en 2015 fue uno de los dos países de la UE con mayor intensidad energética). Para corregirlo, la administración sueca propuso en 2018 un programa de eficiencia energética para la industria sueca. Asimismo, la imposición medioambiental en suecia es relativamente baja desde 2010 (la imposición medioambiental ascendió al 2,1% PIB en 2018, frente a la media europea de 2,$%, y la imposición energética fue de 1,6% PIB frente a la media europea de 1,8%). En los últimos años ha habido una tendencia a reducir o eliminar las exenciones y reducciones impositivas al carbono y la energía. Por último, entre las iniciativas recientes para hacer la economía más verde cabe destacar el incremento de los impuestos a la aviación en 2018.

En cuanto al sector de transporte, la administración sueca ha presentado un Plan Nacional de Infraestructuras 2019-2025, en el que cabe destacar como objetivo la transición del tráfico por carretera al tráfico ferroviario o marítimo con el objeto, entre otros, de reducir el impacto ambiental. Ello supone un notable número de inversiones ferroviarias y portuarias en los próximos años. asimismo, la autoridad de transportes está estudiando la posibilidad de invertir en una red ferroviaria de alta velocidad que interconecte las principales ciudades del país.

 

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