Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

De acuerdo con los datos provisionales del NESDB, en el año 2019 el sector primario supuso el 8,0% del PIB, el sector secundario el 30,9% y el terciario el 61,1%. Con respecto a los años anteriores, expuestos en el cuadro, la contribución del sector primario e industrial ha decrecido, en favor del sector servicios.

El análisis de la estructura del PIB por componentes del gasto en 2019 refleja que la mayor parte del gasto ha derivado de la demanda interna. En concreto, el consumo privado es el que mayor peso ha tenido, con una aportación del 50,1% del PIB. El gasto de consumo final privado se desaceleró con respecto al trimestre anterior, a lo que contribuyó principalmente el debilitamiento del poder adquisitivo de los hogares debido a los menores ingresos de los hogares tanto del sector agrícola como del no agrícola y al bajo nivel del índice de confianza de los consumidores por cuarto trimestre consecutivo. Estos factores hicieron que los hogares gastaran con cautela.

Además, a la luz de la rápida difusión de COVID-19, se impusieron restricciones a los viajes en todo el mundo. No obstante, la tasa de inflación se mantuvo baja, especialmente en los productos energéticos. El consumo público, al igual que el consumo privado, ha sufrido un decrecimiento relativo en los últimos años hasta alcanzar el nivel del 16,1%.

Por otro lado, la inversión (pública y privada) ha supuesto el 22,6%, lo cual confirma una leve tendencia positiva en comparación con los años anteriores.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 8,4 8,3 8,1
INDUSTRIAL 32,9  32,7 32,3
MINERÍA 2,7 2,5 2,5
MANUFACTURAS 27,2 27,2 26,7
ELECTRICIDAD Y AGUA 3 3 2,6
SERVICIOS 58,6 59 59,6
CONSTRUCCIÓN 2,8 2,6 2,5
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 8 8 8,2
COMERCIO 15 15,5 15,8
FINANZAS 7,7 7,5 7,5
INMOBILIARIO 2,4 2,4 2,4
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 6,1 5,9 5,8
OTROS SERVICIOS 16,6 17,1 17,4
TOTAL 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO      
   Consumo Privado 49 47,8 48,9
   Consumo Público 16,9 16,4 16,5
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO
   FBCF 21,1 22,8 22,8
   Var. existencias -2,9 -0,3 2,4
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 68,5 68,2 64,9
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 53,7 54,6 56
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA -2,7 -1,6 0,9
TOTAL 100 100 100

Fuente: NESDB y Banco de Tailandia

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Siguiendo el ritmo del Sudeste Asiático, Tailandia ha crecido al 6 o 7% en los últimos 50 años, con picos del 9-10% y la grave crisis de 1997-98 de la que se recuperó rápido.  El avance socioeconómico ha elevado el PIB per cápita  hasta 7.808 $ en 2019, 19.228 $ en PPA. Se considera un caso de éxito, un país "upper middle income". El Human Development Index, UNDP ha pasado de 0.57 en 1990 (91º de 130 países) a 0.76 en 2018 (77º de 189).  En los últimos años se evidencia la debilidad de su modelo por la dependencia de la exportación de manufacturas y del turismo, la escasez de mano de obra y su modesta productividad, la falta de inversión por bajas expectativas, la gran desigualdad y la concentración de poder oligopolístico. Agotados los motores de su economía, el crecimiento se venía moderando.  

En 2018 el PIB creció el 4,3% pero en 2019 se frenó al 2,4%. El Gobierno lo achacó a factores externos como las tensiones comerciales y la apreciación del Baht que afectó a las exportaciones y al turismo. Otros apuntaban factores internos como la atonía del consumo por el endeudamiento de las familias (78% del PIB), la inversión privada frenada por la incertidumbre y el apalancamiento empresarial y dificultades para ejecutar las inversiones públicas presupuestadas. Del lado de la oferta se achacaba a la pertinaz sequía.  En otoño 2019 se lanzaron dos paquetes de estímulo de 15.000 M $ consistentes en gasto al consumo y el turismo interno, condonación de deudas, ayudas a vivienda social y a agricultores afectados por la sequía. Meros alivios a corto plazo al consumo para sostener el crecimiento.

Las previsiones para 2020 rondaban el 2,5% en un marco de incertidumbre internacional.  Hasta que llegó el COVID. Ya en abril el WEO/FMI predijo un descenso del 6,7%. El Bank of Thailand, que en abril preveía el -5,3%, en junio predijo un -8,1%.  Otros recientes pronostican el -10%.  Los primeros datos han sido de un descenso del 1,8% interanual en el primer trimestre y el 12, 2% en el segundo. No se espera que la situación mejore mucho en el tercero y cuarto ante los varios shocks de oferta y de demanda en China, en Asia y en todo el mundo, tanto en exportaciones como en el turismo. 

Con cinco meses de retraso, en febrero se aprobó el presupuesto del año fiscal 2020. Un presupuesto expansivo con un gasto creciente que no merece ya la pena detallar pues ha quedado desbordado. El déficit rondará el 7 u 8% con más paquetes de soporte a las rentas, estímulo del gasto y sostenimiento de las empresas. En marzo 2020 se anunció un primero por 12.000 M $ y un segundo de 4.000 M. En abril se anunció otro por 53.000 M $, un total cercano al 15% del PIB aunque aproximadamente sólo la mitad tiene repercusión presupuestaria, las otras son de naturaleza monetaria y financiera. Algunas medidas se han ejecutado rápidamente, otras están por concretarse. Su financiación será en buena parte con endeudamiento dentro del margen que permitía la deuda pública del 43%.  

En julio 2020 se agravó el disenso entre el equipo económico dirigido por el Vice Primer Ministro Somkid y el resto del Gobierno, siendo sustituidos seis Ministros del área.  Del nuevo equipo no se espera un cambio radical, intenta fomentar el crecimiento hacia el mercado local más que hacia el exterior. Está liderado por dos tecnócratas, el Vice Primer Ministro para Asuntos Económicos y Ministro de Energía Sr Suttanapong  y el Ministro de Finanzas. Para este puesto se nombró a un alto ejecutivo bancario, Sr Predee, quien dimitió a las pocas semanas. El puesto aún no se ha cubierto. El cambio coincidió con el  fin de mandato y relevo del Gobernador del Bank of Thailand.  Se ha constituído un Centro Coordinador  para dirigir la estrategia de reconstrucción económica post COVID.  Algunos comentarios apuntan a una pobre coordinación de la acción gubernamental. 

En 2019 el IPC alcanzó el 0,7%, los últimos 3 años por debajo del objetivo. En julio 2020 la tasa interanual ha descendido hasta el -0,98% por el descenso en alimentos y combustibles. Los bajos precios de los alimentos frescos y una inflación subyacente baja (0,40%) pueden cronificarse en deflación.      

El desempleo estaba hasta marzo 2020 en un envidiable 1,1%, cifra que no ocultaba el empleo precario y el subempleo de baja productividad bastante generalizado. En 2019 ya se registraron descensos en el empleo industrial con cierres de fábricas que se están agravando en 2020 por una situación crítica para la industria como para el turismo. Se habla de entre 4 y 10 millones de empleos en grave riesgo, un escenario inconcebible en Tailandia. 

El Baht (THB) se apreció en 2018 y en 2019 lo hizo un 8,8% ante el $, fue la divisa asiática que más se apreció. Los fundamentos de la economía (reservas y superávit corriente) le convirtieron en moneda refugio para la inversión asiática. Para frenar la apreciación, el Bank of Thailand rebajó el tipo de referencia 25 puntos básicos tres veces, con poco efecto.  En febrero y marzo 2020, ante las pésimas perspectivas de la exportación y el turismo por el coronavirus, se depreció.  En marzo se decidió recortar 25 pb y otros 25 en mayo para dejarlo en el 0,50%. El Baht se depreció un 10% para ser muy volátil desde entonces.  Tras el cambio de Ministros del área económica y el Gobernador del Bank of Thailand, el baht es una de las monedas débiles de Asia.   

La balanza comercial y la balanza por cuenta corriente han tenido superavit en los últimos años. El superávit corriente fue el 11% en 2017 por los ingresos del turismo y el superávit comercial. En 2018 se redujo al 7,5% del PIB y para  2019 fue 6,8% del PIB. Las reservas de divisas alcanzaron  cifras record (224.300 M$) en diciembre 2019, supusieron 10,5 meses de importaciones.  Entre enero y junio 2020 tanto la importación (-18,1%) como la exportación (-23,2%) o el turismo se han reducido considerablemente. En el segundo semestre el descenso continúará, quizás moderandose. El superávit corriente probablemente quede hacia el 4% del PIB.  Las reservas exteriores se han mantenido (250.400 M$ en julio).  

En 2019 la exportación descendió el 2,6%. Electrónica y caucho fueron las partidas más  afectadas. Joyería y metales preciosos salvaron de una caída mayor. La destinada a China descendió el 3,8%. La importación bajó un   4,6%, en gran medida materias primas y productos intermedios para las manufacturas a exportar. Para 2020 se espera un importante descenso de ambos flujos por una industria (automoción, electrónica) integrada en las cadenas de valor. Tendrá gran efecto macroeconómico al ser la exportación el 68% del PIB. La dependencia de la exportación es una grave vulnerabilidad. 

En 2019, pese a la apreciación del Baht, llegaron 40 millones de turistas, el 27% chinos. Una gran dependencia en un sector que supone más del 15% del PIB y más del 18% del empleo.  Los ingresos crececieron a ritmo algo menor. En el primer trimestre 2020 cayeron dramáticamente (-76%) con un descenso aún mayor en el segundo y previsiblemente en el tercero. El sector está devastado.

La inversión extranjera se desplomó tras el golpe de estado de 2014 para ser desde entonces emisor neto de capital. En 2017-18 las entradas de inversión directa se recuperaron hasta 6.660 M$ y 10.400 M$ para descender otra vez en 2019 a 4.146 M$.  En cuanto a su inversión en el extranjero fueron 16.960 y 18.440 M$ en 2017-18 para descender a 11.850 M$ en 2019. Varias empresas tailandesas son importantes inversores en Asia con intereses en Europa y algunos América. En 2020 ambos flujos se han reducido de forma importante. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 2020
Evolución del PIB (%) (p) 3,3 3,9 4,8 2,4 -8,1
PIB por habitante($) (PPP)  16.928 17.895 19.126* 20.267*  --
PIB absoluto (M$) (p corrientes) 411.839 455.378 490.120 543.200*  --
IPC (var últ 12 meses %)  0,19 0,66 1,1 -3 -3,4
Tasa de Descuento (%)  1,5 1,5 1,5 0,75* 0,5
Desempleo (%)  1 1,2 1,2 1,1  --
Exportaciones (M$) (p) 215.388 236.634 252.486 246.244 97.899
Exportaciones a UE (M$) 13.602 15.016 15.142 14.948 4.054
Importaciones (M$) (p) 194.198 221.519 249.232 237.727 88.808
Importaciones desde UE (M$) 20.669 22.316 22.906 23.009 6.435
IED recibida (M$) (neta)  2.810 6.660 10.400 4.146*  --
IED emitida (M$) (neta)  13.362 16.960 18.440 11850  
Saldo por cuenta corriente (% PIB) 11,7 9,6 5,6 6,8  
Reservas exteriores (M$)  171.900 202.600 205.641 224.300 237.245
Saldo presupuestario (% PIB) -2,7 -2,7 -2,5 -2,5 6-7%
Deuda externa (Millardos $) 132,2 155,2 161 170,7  --
% servicio de la deuda/exportaciones  5,8 5,7 6,2 6,6  --
Tamaño sector público (% PIB)  21,4 21,7 22,3 24,6  --
Fuente Fondo Monetario Internacional; Bank of Thailand; National Economic and Social Development Board (NESDB); Ministry of Commerce

 

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Principales objetivos de política económica

Los objetivos de la política económica a medio y largo plazo pueden dividirse en tres grandes áreas:

1. Desarrollar una política macroeconómica expansiva orientada a alcanzar tanto objetivos a corto como a largo plazo de la agenda de reformas del gobierno;
2. Salvaguardar la estabilidad financiera;
3. Desarrollar el potencial de crecimiento.

A este respecto, a corto plazo, la política fiscal debería asegurar la gestión prudente de los recursos públicos mientras que sirve al propósito de inducir un crecimiento económico sostenido. Además, el gobierno buscará la movilización de ingresos mediante la mejora en el cumplimiento de las obligaciones tributarias y la gestión de las finanzas públicas, así como el objetivo de ampliar las bases de ingresos.

Para mantener la estabilidad financiera, han tomado la decisión de incluir a las Instituciones Financieras Especializadas bajo la supervisión y regulación del Banco de Tailandia. Asimismo, el gobierno prepara una nueva ley de responsabilidad fiscal y una reforma sobre los precios de la energía para reducir las subvenciones cruzadas entre fuentes energéticas.

Las medidas fiscales serán el principal método de estímulo de la economía, por lo que las autoridades ven la actual política monetaria como suficientemente expansiva, dado el actual crecimiento de la economía. Los ambiciosos planes de inversión del gobierno son esenciales para la mejora de las infraestructuras, la recuperación económica y la atracción de la inversión privada.

Por otro lado, las reformas estructurales estarán encaminadas a los siguientes objetivos:
- Fortalecer la posición financiera de las compañías propiedad del Estado (SOEs por sus siglas en inglés) para limitar futuras cargas fiscales y reestructurar la organización.
- Promover la eficiencia y la transparencia de las operaciones realizadas por las SOE.
- Aumentar el valor añadido de la producción en Tailandia mediante un plan a 7 años lanzado por el BOI.

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Previsiones macroeconómicas

El FMI rebajó la previsión económica para 2020 a una contracción del 6,7%, lo que lo convierte en el peor desempeño entre los demás países de la ASEAN. La revisión se atribuye al costo económico de la COVID-19. De acuerdo con el Informe de Política Monetaria trimestral de marzo 2020 del Banco de Tailandia, la economía se contraerá un 5,3% en 2020, pero se recuperará y expandirá un 3,0% en 2021.

El Economist Intelligence Unit actualmente pronostica que la economía global se contraerá en un 2.5% este año. Es probable que emerja como uno de los de peor desempeño y está en camino de registrar la contracción más pronunciada en el sudeste asiático, con un 5,9%.

PREVISIONES DE CRECIMIENTO DEL PIB (%)
Organismo 2020
Fondo Monetario Internacional -6,7
Economist Intelligence Unit -5,3
Banco Asiático de Desarrollo (junio 2020) -6,5
Banco de Tailandia (junio 2020) -8,1

Fuente: FMI; Economist Intelligence Unit; Banco Asiático de Desarrollo; Banco de Tailandia.

 

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Política fiscal y presupuestaria

Las autoridades acordaron que la política fiscal expansiva será clave para mantener el impulso del crecimiento. Han sido optimistas en cuanto a los retrasos en el presupuesto del años fiscal 2020 y han informado de que el desembolso no va a afectar materialmente al gasto público.

En primer lugar, hubo una provisión para el presupuesto del año fiscal 2019 para cubrir los gastos de dicho años antes de que el presupuesto del año fiscal 2020 entre en vigor; en segundo lugar, los retrasos en los nuevos proyectos para los que se preveían desembolsos serán temporales.

Se espera que la postura fiscal siga siendo expansionista para el año fiscal 2020.

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Política monetaria

El desarrollo de la política monetaria cambió tras la crisis financiera de 1997 y la intervención del FMI. Desde entonces el Banco Central fija su objetivo en términos de inflación, a fin de mantener la estabilidad de precios.

Igualmente tiene encomendados objetivos de crecimiento, por lo que el Consejo de Política Monetaria actúa en favor del crecimiento una vez conseguido el objetivo de estabilidad de precios. El Banco Central es un organismo independiente, cuyo Consejo de Política Monetaria, integrado por siete miembros -tres del Banco de Tailandia (BOT) y cuatro miembros externos - es responsable de decidir el rumbo de la política monetaria.

En diciembre de 2019, se votó por unanimidad la reducción del tipo de interés en 0,25 puntos porcentuales de 1,25 a 1%. El Comité evaluó que la economía se expandiría a una tasa mucho más baja en 2020 que el pronóstico anterior debido al brote de COVID-19, la promulgación tardía de la Ley de Gastos Presupuestarios Anuales y la sequía.

Debido a la COVID-19, ha habido una necesidad urgente de coordinar las medidas financieras y fiscales, así como de apoyar la provisión de liquidez y la reestructuración de la deuda de las empresas y los hogares. En marzo de 2020, el Comité celebró una reunión especial y votó, por unanimidad, reducir el tipo de interés en 0,25 puntos porcentuales, de 1,00 a 0,75%, con efecto el 23 de marzo de 2020. Esto se ha debido a que el impacto del brote de COVID-19, el cual ha afectado gravemente a la economía. Finalmente, se redujo la tasa de interés en 0,25 puntos porcentuales nuevamente hasta un mínimo histórico del 0,5% el 20 de mayo de 2020.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El Gobierno es consciente de la necesidad de llevar a cabo políticas estructurales que incrementen el crecimiento potencial a medio y largo plazo y mantengan la competitividad de la economía.

Por ello, el Gobierno del país realizó algunas variaciones con respecto al Plan de Infraestructuras anterior y que quedan plasmadas en el nuevo plan de 2015-2022. Las más importantes son la reducción de la inversión en infraestructuras ferroviarias (aunque sigue siendo la inversión más importante como se ha comentado en apartados anteriores) y el aumento en inversiones aeroportuarias, lo que incrementaría el gasto final del proyecto hasta los 3,3 billones de bahts (84.500 M€ aproximadamente).

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la necesidad de mejorar la distribución de la renta entre regiones, ya que la brecha entre las zonas más ricas (Bangkok y centro) frente a las pobres (nordeste, norte y extremo sur) está creciendo. Tanto el gobierno anterior de la Primera Ministra Yingluk con su esquema de apoyo al arroz, como el Gobierno de la Junta Militar han desarrollado programas de corte populista.

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