Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La estructura económica tunecina es la propia de una economía de servicios. Estos suponen algo más del 50% de su PIB. El sector secundario contribuye con el 23,7% y se concentra principalmente en la industria manufacturera. El sector primario supone el 10,9% del PIB del país. La agricultura es la principal fuente de ingresos en las zonas rurales.

Las actividades más importantes en 2020 (último año con datos completos disponibles) fueron el comercio (12%), la enseñanza pública y privada (8%), otros servicios (7%), los servicios financieros (5%), el transporte (4%) y las industrias mecánica y eléctrica (4%).

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (2020)
POR SECTORES DE ACTIVIDAD
AGRICULTURA Y PESCA 10,9%
INDUSTRIA MANUFACTURERA 14,7%
INDUSTRIA NO MANUFACTURERA 9,1%
SERVICIOS 53,2%
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO NACIONAL 97,8%
Público 22,3%
Privado 75,5%
AHORRO NACIONAL BRUTO 4%
FORMACION BRUTA DE CAPITAL FIJO 13,3%
VARIACIÓN DE STOCKS -2,5%
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 41,2%
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 49,8%

 Fuente: Instituto Nacional de Estadística de Túnez. Última actualización: febrero de 2022

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía tunecina vive una de sus peores crisis desde la revolución de 2011. Es una economía que depende altamente del turismo (un sector muy castigado por el terrorismo), y la ayuda exterior, pues el apoyo financiero de los donantes es esencial para la instauración de una democracia duradera. Esta débil situación económica se ha visto agravada por la pandemia de la Covid19, la inestabilidad política y las tensiones sociales, con una UGTT instalada en la senda de las reivindicaciones excesivas.

En diciembre, el Banco Mundial revisó a la baja las previsiones de crecimiento económico de Túnez para el año 2021 al 3%, tras haberla rebajado ya en junio de 5,3% a 4%, y pronosticó un crecimiento económico del 3,5% para 2022 y 2023, respectivamente.

La inflación, que parecía mantenerse estable, ha aumentado en los últimos meses y se situó en el 6,6% en diciembre de 2021. El Banco Central de Túnez mantiene el tipo de interés de intervención en el 6,25% desde octubre de 2020.

El déficit por cuenta corriente mejoró en 2020, reduciéndose al 6,8%. Sin embargo, el déficit público se ha disparado al 10,1% si bien el FMI prevé que se reduzca progresivamente hasta el 2,5% en 2024. El aumento del gasto público causó un fuerte deterioro de las finanzas públicas y un rápido aumento de la deuda pública. A octubre de 2021, la deuda pública representaba el 81,47% del PIB -deuda exterior: el 49,36% del PIB.

El dinar se mantiene estable frente al euro y al dólar. El FMI estima que el tipo de cambio real del dinar está sobrevalorado en un 15%.

A 30 de noviembre de 2021, el BCT tiene unas reservas en divisas de 20 264,7 MDT (6 235 M€), equivalente a 118 días de importación.

En octubre de 2021, Túnez solicitó un nuevo préstamo al FMI que ascendería a 4 000 millones de dólares. Sin embargo, la situación política ha retrasado las negociaciones con el FMI, que sigue condicionando la ayuda a la implementación de una serie de reformas. El FMI realizó una visita virtual del 14 al 22 de febrero para debatir sobre las politicas económicas y las reformas dentro de un nuevo programa de apoyo financiero. En la última emisión de DEG, 740 millones de dólares fueron acordados a Túnez.

Túnez necesita 8 548 MTND (en torno a 2 622 M€) para equilibrar su presupuesto de 2022. El gobierno afrontará este año vencimientos de deuda por 10 025 MTND (en torno a 3 075 M€), siendo el 55,4% deuda exterior. El 4 de febrero se publicó un decreto presidencial (nº 2022-68) sobre la emisión de obligaciones nacionales por 1 400 MDT. Este decreto prevé también la suscripción de un crédito bancario sindicado en divisas por 1 500 MDT, la emisión de bonos del tesoro a 52 semanas por 800 MDT y de bonos del tesoro asimilables por 3 600 MDT.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

 

  2018 2019 2020
PIB
PIB (M USD a precios corrientes) 39.985 39.617 39.226
Tasa de variación real (%) 2,5 1 -8,2
INFLACIÓN
IPC media anual (%) 7,3 6,5 5,6
IPC fin de período (%) 6,9 6,8 4,8
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) - - -
Fin de período (%) 6,75 7,75 6,25
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x1.000 habitantes) 11,65 11,78 11,9
Población activa (x 1.000 habitantes) n.d. n.d. n.d.
% desempleo sobre población activa 15,4 14,9 16,2
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB 4,8 3,5 3
DEUDA PÚBLICA
En M USD n.d. n.d. n.d.
En % de PIB 78,2 72,3 84,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
En M USD 15.152 15.933 16.632
% variación respecto a período anterior 13,2 4,9 4,4
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)      
En M USD 18.367 19.232 19.911
% variación respecto a período anterior 7,88 4,9 3,5
SALDO B. COMERCIAL
En M USD -5.950 -5.438 -5.057
En % de PIB -15,4 -13,7 -7,0
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En M USD -4.429 -4.042 -3.711
En % de PIB -11,2 -10,1 -8,3
DEUDA EXTERNA
En M USD 32.300 34.900 36.100
En % de PIB 94,1 104,5 109,9
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
En M USD - - -
En % de exportaciones de b. y s. 17,8 18,3 15,3
RESERVAS INTERNACIONALES
En M USD 5.200 7.400 6.500
En meses de importación de b. y s. 2,5 5,2 3,6
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA Y DE CARTERA
En M USD 723 958 1.093
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
Media anual (%) 3,127 3,285 3,207
Fin de período 3,349 3,155 3,306
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 2,647 2,933 2,811
Fin de período 2,973 2,839 2,723

Fuentes: FMI, BCT, INS

Última actualización: febrero 2022

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Principales objetivos de política económica

En relación con la estrategia de desarrollo a medio plazo y reformas estructurales, el programa económico del Gobierno anterior tenía como objetivos: 

-frenar el deterioro de la situación financiera del país.

-relanzamiento de la economía

-creación de empleo

-realización de los proyectos de infraestructura en suspenso

-desarrollo regional y equilibrio entre las regiones.

-racionalización del régimen de compensación (subvenciones al consumo).

-reforma de los regímenes de pensiones y seguridad social.

-estimular las finanzas publicas

Las actuaciones afectarán  a:  reforma fiscal; revisión de la ley de inversiones; simplificación de procedimientos administrativos, fiscales y aduaneros;  reestructuración del sector hotelero para eliminar los hoteles de menor calidad y disminuir la oferta; en el sector de telecomunicaciones acceso abierto a  las líneas internacionales, hasta ahora monopolio de Tunisie Telecom; se estudia la posibilidad de que la STEG, Sociedad tunecina de electricidad y Gas y Tunisie Telecom puedan alquilar sus redes a otros operadores; facilitación de las autorizaciones de franquicias; mayor liberalización de la ley de partenariado público privado;  reforma del sistema financiero y recapitalización bancaria comenzando por el incremento de fondos de la STB (Sociedad Tunecina de Banca), el Banco Nacional Agrícola y el Banco de la vivienda una vez finalicen las auditorias que se están realizando sobre estos bancos; promoción del mercado de capitales; reforma de la legislación de compras públicas; lucha contra la corrupción; reforma del sistema de enseñanza superior y de la formación profesional; independencia de la justicia. 

El nuevo gobierno ha establecido como prioridades el control de precios para el mantenimiento del poder adquisitivo de la población y la elaboración de un plan quinquenal de desarrollo, el duodécimo, que se supone estará basado en el anteriormente elaborado en septiembre.

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Previsiones macroeconómicas

 

La inestabilidad política, la lentitud de las reformas económicas y las tensiones sociales siguen condicionando la evolución a corto y medio plazo. Las perspectivas económicas en Túnez, condicionadas también por la situación de seguridad, se han visto revisadas a la baja por el FMI, que en sus perspectivas mundiales de octubre de 2021 estima un menor ritmo de crecimiento y una ralentización del PIB hasta 2026.

A pesar del repunte en julio de 2021, la inflación podría ir cayendo hasta situarse en el 4,9% en 2026. El mejor comportamiento de las exportaciones y el turismo permitiría reducir el déficit por cuenta corriente hasta el 7,4%. La deuda del gobierno central crecería progresivamente hasta el 99,1% del PIB en 2026.

Las anteriores perspectivas positivas se han visto ensombrecidas por la pandemia de Covid-19, que ha afectado muy negativamente a la economía tunecina.

En el contexto interno, el potencial de crecimiento a largo plazo de Túnez es importante, siempre que se solucione el problema de seguridad, se consiga cierta estabilidad política y social y se lleven a cabo las reformas necesarias.

En el contexto exterior, mayores precios mundiales del petróleo podrían generar presiones sobre los déficits fiscal y exterior. Una ralentización de la economía europea y mayores tensiones en el comercio mundial afectarían negativamente a las exportaciones y remesas tunecinas. La deuda pública es sostenible, pero puede verse perjudicada por una depreciación del dinar. La deuda externa se mantendría resiliente ante los shocks, salvo una fuerte depreciación del dinar.

  2022 2023 2024 2025 2026
Evolución PIB (%) 3,3 2,5 2,3 2,2 2,1
IPC (variación últimos 12 meses, %) 6,1 5,2 5,1 5,0 4,9
Deuda pública (% PIB) 92,7 95,2 96,8 97,4 99,1
Balanza comercial (% PIB) -14,8 -13,4 -12 -10,7 -
Cuenta corriente (% PIB) -8,4 -8,0 -7,7 -7,5 -7,4
IED (% PIB) 2,6 2,6 2,7 2,7 -
Reservas (miles de millones de USD) 6,7 7,3 7,9 8,9 -
PIB nominal (MTND) 132.375 143.180 153.935 165.186 177.015
Población (millones de habitantes) 12,2 12,2 12,3 12,4 12,5

Fuente: FMI

Última actualización: octubre de 2021.

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Política fiscal y presupuestaria

 

La política fiscal contractiva adoptada por el gobierno tunecino en 2019 ha permitido reducir el déficit fiscal por segundo año consecutivo, pasando del 6% en 2016-17 a menos del 4% en 2019. Esta mejora responde a las medidas fiscales adoptadas, la reforma de las pensiones y el alza de los precios energéticos, que han ido acompañados de una mejora de la red de seguridad social. Mantener el control sobre el déficit es fundamental para reducir una deuda pública que alcanzó el 77% del PIB en 2018.

Sin embargo, esta evolución positiva se ha visto interrumpida por las medidas adoptadas para frenar la propagación de la pandemia y la crisis provocada por esta, se estima que el déficit crezca en 2020 hasta el 4,3% (en lugar de caer al 2,8% previsto en la Ley de Finanzas de 2020). A fecha de abril de 2020, el país ha obtenido financiación internacional por valor de 2.500 millones de dólares sobre una necesidad de cerca de 3.500 millones para cubrir el déficit, por lo que el país seguía necesitando financiación internacional por valor de 950 millones de dólares (2,6% del PIB). En ese mismo mes, el FMI aprobó un préstamo de 750 millones de dólares (la totalidad de su cuota) a través del Instrumento de Financiación Rápida (RFI). Este instrumento proporciona una vía más rápida para cubrir las necesidades urgentes que el programa Extendend Fund Facility, aprobado en 2016 y cuyo último desembolso fue aplazado por el FMI ante la falta de reformas por parte del gobierno tunecino.

En su petición al FMI, las autoridades tunecinas se muestran comprometidas con el mantenimiento de una política económica prudente y con recuperar la senda de la consolidación fiscal, una vez superada la crisis. Hasta el momento, el gobierno tunecino ha adoptado diversas medidas orientadas a limitar las presiones fiscales, entre las que se encuentran las siguientes.

La aprobación de un mecanismo automático de ajuste mensual de precios de la electricidad y del gas natural, eliminando gradualmente los subsidios (aprovechando la coyuntura de bajos precios internacionales del petróleo).

La reducción de la factura salarial presupuestada para el empleo público mediante límites a la contratación y recorte de horas extras.

Un aumento gradual de los precios del tabaco desde 2017, siguiendo indicaciones de la OMS.

La reprogramación temporal y específica de la inversión público no prioritaria (proyectos de desarrollo de infraestructuras no sanitarias o educativas).

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Política monetaria

Desde 2017, y en respuesta a las tensiones inflacionistas sufridas desde 2016, el Banco Central de Túnez ha adoptado una política monetaria restrictiva para mantener su objetivo de estabilidad de precios. Tras varias subidas, el tipo de interés de intervención se situó en el 7,75% en febrero de 2019. Entre las medidas adoptadas para mitigar el impacto de la lucha contra la propagación de la pandemia de Covid-19, el BCT rebajó el tipo de interés de intervención 100pp situándolo, en marzo de 2020, en el 6,75%. El 30 de septiembre el BCT ha bajado el tipo de interés 50pp situándolo en el 6,25%. Asimismo, y ante la necesidad de liquidez del sistema bancario, el BCT aumentó sus intervenciones en el mercado monetario.

Esta política restrictiva, junto a la apreciación del dinar frente a las principales divisas, ha permitido una caída de la inflación hasta el 6,7% en 2019 frente al 7,3% registrado en 2018. La inflación mantiene la tendencia a la baja, situándose en diciembre de 2020 en el 4,9% debido a la desaceleración del ritmo de crecimiento de los precios de productos manufacturados, alimentación y servicios. Cae también la inflación subyacente, que se ha situado en el 5,3% en agosto, el nivel más bajo desde finales de 2016. Sin embargo, la inflación ha sufrido un repunte y se situó en el 6,4% en julio de 2021.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El Plan Nacional de Desarrollo 2016-2020 tiene entre sus objetivos avanzar en la modernización de la administración pública, revisar el sistema de contratación pública, aprobar un nuevo Código de Inversiones y reformar el sistema fiscal y el sector financiero.

En 2016 se aprobó el Plan Estratégico Nacional Túnez Digital 2020, cuyo objetivo era pasar del puesto 87 al puesto 40 en el índice NRI (Network Readiness Index) elaborado por el Foro Económico Mundial. Sin embargo, en el último informe publicado por el Foro Económico Mundial en 2019, Túnez se sitúa en el puesto 81. El plan incluye 64 proyectos con una financiación total de 22 millones de euros. Sin embargo, en mayo de este año, el ministro de tecnologías de la comunicación y transformación digital, Mohamed Fadhel Kraiem, informó durante la Reunión del Consejo Estratégico para la Economía Digital que los proyectos no completados (cerca de la mitad) se programarían dentro del nuevo plan para 2020-2025.

En 2016, el decreto 2019-71 de 30 de septiembre de 2016 aprobaba el nuevo Código de Inversiones. En mayo de 2019 se aprobó la ley 2019-47 de 29 de mayo de mejora del clima de inversión

Sin embargo, la reforma del sistema de contratación pública presentada por la Alta Instancia para las Compras Públicas (HAICOP) en 2017 no ha sido implantada todavía. Del mismo modo, siguen pendientes la reforma fiscal y la reforma del sector financiero.

El PND identifica además cinco sectores prioritarios: infraestructuras de transporte, energía, agua, servicios y TIC y agricultura, para los que contempla 68 proyectos públicos con una inversión total de 50.000 millones de euros. Entre ellos, destacan tres planes de desarrollo regional (2.000 millones de euros), construcción y mejora de infraestructuras viarias (1.800 millones de euros) y la construcción y ampliación de puertos (1.100 millones de euros). Identifica además 16 proyectos público-privados con una inversión prevista de 6.000 millones de euros, entre los que destacan:

  • Construcción del puerto de Enfidha. Previsto desde 2015, se licitó la primera fase en febrero de 2020. Se espera que las obras empiecen este 2022.
  • Construcción de los muelles 8 y 9 del puerto de Radés. Este proyecto fue licitado sin adjudicación en 2018 y volvió a licitarse en julio de 2019. Sigue pendiente de adjudicación.
  • Modernización del puerto de Radés con la instalación del nuevo sistema de gestión de terminales portuarias TOS (Terminal Operating System). Este proyecto, que contaba con financiación del Banco Mundial, fue concluido en diciembre de 2019.
  • Construcción de la zona logística de Zaghouan.
  • Construcción de la central eléctrica de ciclo combinado de Radés, financiada por la cooperación japonesa (JICA) y puesta en marcha en julio de 2019.
  • Construcción de la ciudad deportiva de Sfax, que será financiada con una donación china y que actualmente está en la fase de realización de estudios de viabilidad.

 

El gobierno ha realizado un plan de rescate económico, que estará vigente durante 9 meses hasta el lanzamiento del plan de desarrollo 2021-2025, en marzo del año próximo. Este plan se basa en cuatro grandes ejes.

  1. Relanzamiento de los proyectos bloqueados. Se espera que, hasta diciembre de 2020, 27 autorizaciones de inversión sean sustituidas por un pliego de condiciones. Se va a crear una alta instancia para la puesta en marcha de proyectos en el interior del país y una sala de operaciones para mejorar el rendimiento del puerto de Radés y aumentar el tráfico de contenedores hasta 10 contenedores/hora.
  2. Apoyo a las empresas afectas por la crisis de Covid-19.
  3. Apoyo social a la población más vulnerable.
  4. Mejora de la gobernanza pública y la lucha contra la corrupción.

Actualmente el gobierno está preparando el plan de desarrollo 2023-2025, que se espera sea presentado ante el Presidente y el Consejo de Ministros a mediados de 2022.

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