Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

En la economía turca tiene un peso fundamental el sector servicios, en segundo lugar la industria que cuenta con una base fuerte y, por último, la agricultura sigue siendo un sector importante, aunque con una decreciente participación en el PIB, sigue teniendo una especial relevancia en términos de empleo ya que ocupa alrededor del 19,5% de la población activa en 2016.

Las últimas décadas han sido testigo de los intensos cambios en esta estructura; el sector primario suponía casi el 40% del PIB a principios de los 70, el sector servicios el 43% y el sector industrial el 17%, cifras muy distintas a las actuales. Los años posteriores a la crisis de 2001 estuvieron marcados por la constante disminución de la importancia del sector primario y del sector de la construcción.

Turquía cuenta con una importante base industrial, que en 2016 supuso el 28,5% del PIB, la agricultura un 6,1% y el sector servicios es el más importante con un 53,5% del PIB. En 2017 la Industria aumentó hasta representar el 29,2% del PIB, la agricultura el 6,1% y el sector servicios, de nuevo el de mayor peso, el 53,3%.

PRINCIPALES SECTORES PIB
AñoAgriculturaIndustriaServicios
Contribu.Crecim.Contribu.Crecim.Contribu.Crecim.
 %%%%%%
20147,17,724,114,157,711,8
20156,919,027,98,553,311,0
20166,1-1,928,513,253,511,2
20176,11729,222,0553,317,5

Fuente: Instituto Turco de Estadísticas. Última actualización: abril 2018 (datos en precios corrientes).

El crecimiento del PIB real de Turquía en 2015 del 6,1%, 3,2% en 2016 y 7,4% en 2017.

La economía turca se enfrenta a elementos distorsionadores como los conflictos regionales geopolíticos y su vulnerabilidad financiera, a lo que se ha sumado la incertidumbre política y la falta de confianza que junto con la devaluación de la moneda, la elevada inflación y el aumento del desempleo que la han afectado seriamente en los últimos años. Por otro lado, la economía turca acusa la influencia de los ciclos en su déficit por cuenta corriente, de forma que éste crece notablemente en épocas de bonanza económica impulsado por el déficit comercial. El déficit por cuenta corriente creció, por tanto, considerablemente en 2015 al 4,5% del PIB y en 2016 se mantuvo en 4,5%, y en 2017 fue del 5,54% del PIB, según el FMI.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)201520162017
POR SECTORES DE ORIGEN   
AGROPECUARIO (Agricultura, pesca y silvicultura)7,66,16,1
MANUFACTURAS15,616,717,5
CONSTRUCCIÓN4,48,88,6
INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN1,82,52,5
FINANZAS Y SEGUROS3,13,33,2
PROPIEDAD DE VIVIENDA9,77,87,2
ACTIVIDADES PROFESIONALES, ADMINISTRATVIAS Y DE SOPORTE2,15,35,4
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, EDUCACIÓN, SANIDAD Y TRABAJOS SOCIALES9,611,610,9
OTROS SERVICIOS1,01,91,9
POR COMPONENTES DEL GASTO   
CONSUMO (*)78,180,773,6
Consumo Privado (*)66,768,859,1
Consumo Público11,411,814,5
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO23,723,729,8
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS25,925,424,8
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS27,129,529,3
VARIACIÓN DE LOS STOCKS-0,6-0,21,1

(*) Elaboración propia a partir de datos de Turkstat

Fuente: Instituto Turco de Estadísticas. Última actualización: abril de 2018.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Entre 2010 y 2016 la economía turca creció a una tasa media anual de 6,7%. En 2016 el crecimiento del PIB fue de un 3,2%, debido a la incertidumbre política, causada fundamentalmente por el fallido golpe de estado de julio y las sanciones de Rusia. En 2017 la economía turca registró un crecimiento del 7,4%, liderado por el mercado doméstico y gracias al impulso crediticio y a los estímulos fiscales que han resultado en un fortalecimiento del crecimiento de la construcción, un incremento de las exportaciones fundamentalmente en Zona Euro y una recuperación del turismo.

El gobierno lanzó en 2017 un plan para impulsar la economía que se basó en un programa de garantías sobre préstamos y redujo los impuestos a la construcción, el mobiliario y los electrodomésticos para incentivar el consumo. En consecuencia, el consumo y los sectores de industria, servicios y construcción son los que más contribuyeron a la expansión de la economía.

La inflación y el desempleo son dos graves problemas de la economía turca, ambos en aumento: En 2017 la inflación interanual fue del 11,92% y en junio del 2018 el IPC fue del 15,39% que representa un incremento del 2,61%.En cuanto al desempleo, en marzo de 2018, último dato disponible, la tasa de desempleo registró un 10,1% y el desempleo juvenil (15-24 años) alcanzó una tasa del 17,7%. 

En 2017 las exportaciones turcas sumaron 156.994 MUSD, lo que representa un incremento del 10,1% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que las importaciones se incrementaron en un 17,7% con 233.804 MUSD.La tasa de cobertura en este periodo fue del 67,1%.

Las exportaciones turcas a la UE en 2017 representaron el 44,4% del total de las exportaciones; las importaciones desde la UE alcanzaron un 36,2% del total de las importaciones turcas.

Los principales destinos de la exportación turca en 2017 fueron: Alemania (9,6%); Reino Unido (6,1%); Irak y Emiratos Árabes (5,8%); EEUU (5,5%) e Italia (5,4%), España se situó en 8º lugar con un 4%; respecto a las importaciones procedieron principalmente de China (10,0%); Alemania (9,1%); Rusia (8,3%); EEUU (5,1%); Italia (4,8%); de España con un 2,7% en el 11º lugar.

Entre enero-mayo de 2018 las exportaciones turcas sumaron 69.309 MUSD con un 7,9% de incremento y las importaciones a Turquía 104.511 MUSD con un incremento del 17,2% respecto al mismo periodo de 2017. La tasa de cobertura en este periodo fue del 66,3% frente al 72,1% del mismo periodo del año anterior. En este periodo las exportaciones turcas a la UE aumentaron un 21% y las importaciones desde la UE lo hicieron en un 22%.

El déficit por cuenta corriente, según datos publicados por el Banco Central turco, en 2017 aumentó un 42% respecto al año anterior, un 5,5% del PIB.

Turquía, desde 2004 cumple holgadamente con el criterio de Maastricht de una deuda pública no superior al 60% del PIB y el máximo de déficit público anual de 3%, desde 2005 (salvo 2009). Desde 2012 el ejecutivo ha adoptado una orientación fiscal más expansiva y el déficit público inició una senda expansiva en 2014 registrando un 1,4%, pasando a un 1,2% en 2015 y un 2,3% del PIB en 2016 y 2017, según datos del FMI.

La deuda pública a finales de 2015 se situó en un 27,5% del PIB frente al 28,7% de 2014, su nivel más bajo en más de dos décadas. En 2016 se incrementó hasta el 28,1% del PIB. Según datos del FMI, en 2017 se mantuvo en el 28% (39% en divisas).

La política fiscal turca en los últimos ejercicios fue expansiva con un aumento del gasto público para estimular el consumo interno liderado por el incremento del salario mínimo, mayores dotaciones en sanidad, educación y seguridad, así como por incentivos fiscales en la segunda mitad de 2016 y a lo largo de 2017.

La política monetaria en los últimos años ha mantenido sus objetivos, fundamentalmente el control de la inflación, a pesar de que Banco Central turco soporta una elevadísima presión del Gobierno turco desde enero 2014, lo que ha llevado a perder su credibilidad en su independencia operativa. En noviembre de 2016 el Banco Central Turco (TCMB) subió el tipo de interés de referencia (repo a 1 semana) a 8,00%, ante la fuerte devaluación de la lira y con una inflación alejada del objetivo del Gobierno del 5%. A principios de 2017, el Banco Central reaccionó de nuevo a la depreciación de la lira y sobre la inflación mediante aumentos de tipos, incrementando el coste efectivo de financiación a la banca (Late Liquidity Window, LLW). Ante la fuerte depreciación de la lira y la inflación elevada, en abril de 2018 se elevaron los tipos de referencia, el de liquidez de última hora, al 13,5% y de nuevo el 23 de mayo se elevó dicho tipo al 16,5%. Por último el 28 de mayo se anunció la unificación de los diferentes tipos de interés de referencia, con efecto a partir del 1 de junio de 2018 que igualó la tasa repo semanal al tipo de interés oficial del Banco Central, e igual al tipo actual de financiación (16,5%) y el 7 de junio de 2018 se subió el tipo unificado al 17,75%.

El Banco Central turco (TCMB) mantiene una política de tipo de cambio flexible. La lira turca sufre una fuerte volatilidad que se inició a mediados de mayo de 2013, en 2015 la lira turca perdió un 25% y en 2016 perdió un 21% frente al dólar USA. Desde inicios de 2018 la lira turca se ha depreciado un 18%, solamente entre marzo y mayo de 2018 en un 14%. El tipo de cambio a 28 de junio de 2018 era de 5,3406 TL/€ y 4,6166 TL/$.

Las reservas internacionales siguen una senda decreciente desde 2013 pasando desde los 109.280 MUSD de diciembre de 2014 a los 82.658 MUSD de diciembre de 2017. A 30 de mayo de 2018 sumaban 81.269 frente a los 88.444 MUSD de 31 enero de 2018.

La deuda externa sigue en aumento, se incrementó un 2% en 2016 con 405.135 MUSD (47,0% del PIB) y en el tercer trimestre de 2017 la deuda externa bruta sumó 437.996 MUSD que representa un 51,9% del PIB, de acuerdo con datos del Tesoro turco.

La IED recibida, según datos del Banco Central turco, tiene una clara senda descendente que cabe relacionar con la inestabilidad política de los últimos años: en 2016 la inversión extranjera directa disminuyó un 30% respecto de 2015.  En 2017 la IED recibida disminuyó un 14,1% respecto al mismo periodo del año anterior y fue de 10.904 MUSD, y la emitida disminuyó un 18,8% y sumó 2.700 MUSD. Entre enero y abril de 2018, Turquía ha recibido un flujo neto de IED de 3.097 MUSD que representa una disminución del 22% y la inversión emitida sumó 1.319 MUSD, con un incremento del 6% respecto al mismo periodo del año anterior.

Moody’s revisó la calificación de la deuda de Turquía el 7 de marzo de 2018, rebajándola a Ba2 con perspectiva estable, en revisión en junio 2018. Standard & Poor’s el 1 de mayo de 2018, rebajó su calificación de la deuda para Turquía con BB- (perspectiva estable). Por último, la agencia Fitch rebajó la calificación el 13 julio 2018 en rating BB (perspectiva negativa).

El sector de turismo contribuye con un 12,9% al PIB y un 8,3% al conjunto del empleo total. En 2016 el número de turistas disminuyó un 30,1% con la llegada de 25,3 millones de turistas y los ingresos disminuyeron un 29%, con un total de 22.107 MUS$. En 2017 los ingresos por turismo fueron 26,3 mil MUSD que representa un incremento del casi 19% respecto al año anterior y el número de visitantes extranjeros en 2017 fue de 32,4 millones con un incremento anual del 27,8 %, Rusia fue el primer país de origen de los turistas que visitaron Turquía con 4,7 millones de turistas, seguido de Alemania con 3,6 millones e Irán con 2,5 millones.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS201520162017
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes)857.747862.744851.046
Tasa de variación real (%)6,13,27,4
Tasa de variación nominal (%)14,411,519
INFLACIÓN
Media anual (%)7,677,7811,13
Fin de periodo (%)8,818,5311,92
TIPOS DE INTERÉS DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)7,567,58 
Fin de periodo (%)7,508,008,00
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x1000 habitantes)78.74179.81580.810
Población Activa (x1000 habitantes)29.67830.53531.643
% de desempleo sobre población activa10,812,710,9%
DÉFICIT PÚBLICO
% del PIB1,52,32,3
DEUDA PÚBLICA
En MUSD (**)247.622233.026264.128
En % del PIB32,934,633,3
EXPORTACIONES DE BIENES
En MUSD143.839142.530156.994
% Variación respecto al período anterior-8,7-0,910,2
IMPORTACIONES DE BIENES
En MUSD207.234198.618233.804
% Variación respecto al período anterior-14,4-4,117,7
SALDO DE LA BALANZA COMERCIAL
En M.USD-63.396-56.084-76.737
En % del PIB (*)-8,8-6,5-9,1
SALDO DE LA BALANZA POR C.C
En MUSD-32.118-32.626-47.170
En % del PIB-4,5-4,5-5,5
DEUDA EXTERNA (BRUTA) 
En MUSD396.412405.135438.348
En % del PIB55,147,051,9
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA 
En MUSD21.78675.95280.649
En % de las exportaciones de b. y s.10,839,351,35
RESERVAS INTERNACIONALES 
En MUSD91.43190.61082.658
En meses de importación de b. y s.5,25,585,52
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
En MUSD18.00213.34310.904
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual2,75233,02473,641
Fin de periodo2,91813,51923,7592
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
Media anual3,02373,34414,1865
Fin de periodo3,18383,70994,4785

(*) Elaboración propia

(**) Elaboración propia a partir cifra original en TL

Fuente: Banco Central de Turquía. Instituto Turco de Estadísticas. Subsecretaría del Tesoro. The Economist Intelligence Unit. FMI. Banco Mundial

 

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Principales objetivos de política económica

Las líneas maestras de la política económica de Turquía han venido marcadas por el proceso de acercamiento a la UE y los sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los sucesivos acuerdos con el FMI supusieron para Turquía una mayor disciplina fiscal y mayor transparencia respecto al gasto público. Asimismo, Turquía se comprometía a hacer reformas que permitieran rebajar el gasto público (seguridad social y mayor eficiencia en el sistema sanitario público) e incrementar la recaudación de impuestos aumentando la base fiscal y persiguiendo el fraude. El último acuerdo stand-by con el FMI se aprobó en mayo de 2005 y tuvo una duración de tres años y un importe de 10.000 millones de dólares.

En lo relativo a la liberalización de los mercados, Turquía ha realizado diversas reformas económicas, como la privatización de antiguos monopolios estatales, apertura de mercados a empresas extranjeras o cambios en la legislación sobre inversiones extranjeras. La mayor parte de estas reformas se realizan con el apoyo de la Unión Europea y del FMI.

Los Programas a Medio Plazo (OPV), actualmente el OPV 2018-2020, marcan la política económica y fiscal del gobierno turco cuyo objetivo fundamental es disminuir gradualmente el déficit corriente y aumentar el crecimiento de la economía.

El Programa a Medio Plazo (OPV) para 2018-2020, que se publica anualmente a la vez que el presupuesto, marca la política económica y fiscal del gobierno turco cuyo objetivo fundamental es promover el crecimiento estable y sostenible de la economía, disminuir la inflación y aumentar el empleo y bienestar en el país, manteniendo la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal, al tiempo que se disminuya gradualmente el déficit corriente. Las prioridades se dirigen a: incrementar el ahorro doméstico; fomentar el crecimiento de la inversión privada y de las exportaciones; impulsar las reformas estructurales en la industria que posibiliten la mejora del nivel de productividad y tecnología, que aumente su competitividad en los mercados internacionales.

El actual Programa Económico a Medio Plazo 2018-2020 se ha elaborado de acuerdo con el 10º Plan de Desarrollo y como transición al 11º Plan de desarrollo (2019-2023). Las prioridades del programa son el crecimiento económico y aumento del empleo, marcando como objetivos principales: mantener la estabilidad macroeconómica; la mejora del capital humano y calidad de mano de obra; fomentar la producción de alto valor añadido; mejorar el clima de inversión y negocio e incrementar la capacidad institucional de sector público.

En este marco de programación 2018-2020 las medidas a llevar a cabo se dirigen a: bajar el nivel de inflación; mantener una disciplina fiscal y mejorar la balanza corriente; mejorar la calidad de la educación y formación; flexibilizar el mercado de trabajo; fomentar la exportación basada en innovación; facilitar la inversión y los negocios, así como la resolución legal de disputas económico comerciales y llevar a cabo reformas estructurales para fortalecer la capacidad institucional.

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Previsiones macroeconómicas

El Programa del Gobierno turco a Medio Plazo (OPV) para 2018-2020 parte de los supuestos de que durante este período disminuirá la incertidumbre y mejorará el ahorro interno y la entrada de inversión extranjera contribuyendo al crecimiento de la economía.

En el Programa a Medio Plazo (OPV) 2018-2020 del gobierno turco los principales objetivos macroeconómicos previstos son: un crecimiento del PIB del 5,5% mantenido para 2018-2020. Mientras que el FMI prevé un crecimiento del PIB del 3,5% en ese periodo.

En cuanto a la inflación en 2018-2020, el Banco Central de Turquía tiene como objetivo situar el IPC en un 5,0% en 2020, para lo que el objetivo programado para 2018 es del 7,0% y para 2019 del 6,0%. Para conseguir este objetivo se prevé aplicar en este periodo una política antiinflacionaria y continuar con la disciplina fiscal. El FMI en sus últimas previsiones ha situado la tasa de inflación interanual en Turquía para 2018 del 9,5% y del 8,5% para 2019.

Respecto al desempleo la previsión del Gobierno es que la tasa en 2018 sea del 10,5% y en 2019 en 9,9%. Mientras el FMI estima que el desempleo será del 10,7% en 2018 y del 10,4% en 2019 con el objetivo de alcanzar un 9,6% en 2020.

Respecto al sector exterior el objetivo es fomentar las exportaciones de bienes y servicios en sectores competitivos con potencial de crecimiento, valor añadido y alto contenido tecnológico que puedan disminuir la dependencia de las importaciones, así como incrementar los ingresos de turismo. El déficit por cuenta corriente está previsto en el Programa OPV se sitúe en el 4,3% en 2018  y en un 4,1% en 2019. Mientras el FMI estima que el déficit por cuenta corriente será del 4,6% PIB en 2018 y del 4,4% en 2019.

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Política fiscal y presupuestaria

Las políticas que ha llevado a cabo Turquía han venido marcadas por el proceso de acercamiento a la UE y los sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los sucesivos acuerdos con el FMI supusieron para Turquía una mayor disciplina fiscal y mayor transparencia respecto al gasto público. Asimismo, Turquía se comprometía a hacer reformas que permitieran rebajar el gasto público (seguridad social y mayor eficiencia en el sistema sanitario público) e incrementar la recaudación de impuestos aumentando la base fiscal y persiguiendo el fraude.

El déficit público en 2015 fue del 1,3% del PIB y la deuda pública del 32,9% del PIB. En 2016 los gastos se incrementaron en un 15,3%, fundamentalmente en seguridad, subsidio al salario mínimo, educación y salud, mientras los  ingresos presupuestarios lo hicieron un 14,8% respecto a 2015, resultando un déficit de 29.200 millones de TL ligeramente inferior al del objetivo del Programa del Gobierno (29.700MTL). En 2016, el déficit público fue del 2,3% del PIB y la deuda pública del 34,6% y en 2017 en déficit público fue del 2,3% del PIB y la deuda pública del 33,3%.

El Gobierno ha anunciado varias medidas para aumentar los ingresos mediante impuestos, enfocándose a una política fiscal más restrictiva. En este sentido, en septiembre de 2017 el Ministro de Finanzas propuso un borrador de proyecto de ley que incluía principalmente las siguientes medidas:

·        Subida de un 20 a un 22% el impuesto de sociedades para las compañías de la industria financiera. La medida entrará en vigor para todos los impuestos sobre sociedades a partir de la fecha 01 de enero de 2018.

·        Propuesta de incluir un impuesto sobre la renta del 1% a los beneficios no distribuidos de las empresas.

·        Reducción de un 75 a un 50% la exención aplicada a las ganancias de capital derivadas de la venta de inmuebles que se hayan mantenido al menos dos años (efectivo desde el 5 de diciembre de 2017).

·        Las "exenciones fiscales" en la Ley de Aduanas se cambian de "0"% de tasa de impuestos, por lo que el Gabinete puede aumentarlas al 50% y definir la tasa entre 0 y 50%.

·        Exención del impuesto a las ganancias corporativas otorgado a las ganancias derivadas de la cesión de las participaciones inmobiliarias y de participación de aquellos que adeudan dinero a los bancos y sus garantes a cambio de estas deudas, y otorgadas a las ganancias de los bancos derivadas de la venta de estas (los activos se amplían para incluir empresas financieras de leasing y financiamiento). La tasa de exención del 75% incluida en la ley actual se modifica al 50% para propiedades inmuebles y se mantiene una tasa de exención de 75% para acciones de participación (medida efectiva desde el 1 de enero de 2018).

·        La introducción de un impuesto sobre el valor añadido, obligatorio, para los no residentes que provean de servicios online que finalmente recaigan en un consumidor turco (efectivo desde el 1 de enero de 2018).

·        Aumento del 10 al 20% sobre ganancias en loterías y otros juegos de azar.

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Política monetaria

La política monetaria del Banco Central de la República de Turquía (CBRT) tiene como principal objetivo la estabilidad de precios, al tiempo que ejerce el apoyo de la estabilidad financiera, fundamentalmente mediante la contención de la volatilidad en los mercados nacionales (flujo de capital y nivel de endeudamiento). La contención de la inflación ha quedado marcada por el objetivo de alcanzar el 5% del IPC para 2017-2019, de acuerdo con el Banco Central Turco y el Programa a Medio Plazo del Gobierno.

La política monetaria continuó siendo restrictiva en 2017, como viene ocurriendo desde 2013. Desde de mayo de 2013, los acontecimientos mundiales han marcado la política monetaria y los movimientos en los mercados financieros. Las tasas de interés mundiales a niveles bajos han llevado a una tendencia sobre-endeudamiento a corto plazo y la deuda denominada en FX, lo que afecta negativamente a la estabilidad macroeconómica, por lo que se ha marcado el objetivo de endeudamiento prudente. En 2015 y 2016 el Banco Central Turco se enfrentó a una elevada volatilidad de la moneda y una inflación elevada, a lo que se sumó una caída de la inversión extranjera debido a la incertidumbre política generada por las elecciones y los conflictos geopolíticos de la región.

Desde mayo de 2013, la acusada depreciación de la lira turca viene teniendo efectos adversos sobre la inflación y las expectativas de inflación. Con el fin de contener el deterioro de la  inflación y el comportamiento de los precios, el Banco Central Turco (CBRT) ha implementado una política monetaria restrictiva desde principios de 2014. En 2015 y 2016 el Banco Central ha continuado aplicando una política monetaria restrictiva con medidas macroprudenciales con el principal objetivo de la estabilidad de precios y el mantenimiento de la estabilidad financiera. La política macroprudencial se relajó en primavera y luego en septiembre para apoyar el crecimiento del crédito y de la producción, como consecuencia el crédito minorista aumentó del 4 al 7% liderado por parte de los bancos estatales. A raíz del fallido intento de golpe de Estado, el 15 de julio de 2016, el CBRT redujo los requisitos de reservas, permitió un mayor uso de oro y divisas y ofreció liquidez ilimitada de Lira contra la garantía de la divisa. Sin embrago el crecimiento crediticio se redujo notablemente entre 2015 y 2016, pasando de más de un 15% a un 10% de crecimiento en 2016.

A pesar de ello, en 2015 y 2016 se registraron elevadas tasas de inflación debido fundamentalmente a la subida de precios en alimentos y a la volatilidad del tipo de cambio. Con estas políticas en 2015 se finalizó con un nivel de endeudamiento razonable y la mejora del saldo por cuenta corriente, no así en 2016 que la deuda empeoró si bien el saldo por cuenta corriente se mantuvo con un 4,5% al igual que en 2015 para en 2017 dar paso a un déficit del 5,54% .

El Banco Central turco (CBRT) aplica una política de tipo de cambio flexible. En 2015 los tipos de interés (repo a 1 semana) se mantuvieron casi contantes, con exclusivamente dos variaciones: una bajada al 7,75% en 21/01/2015 y otra al 7,50% el 25/02/2015 que se mantuvo hasta el 31/12/2015. El 25 de noviembre de 2016 el Banco Central turco subió el tipo de interés de referencia (repo a 1 semana) a 8,00%, ante la fuerte devaluación de la lira y con una inflación alejada del objetivo del Gobierno del 5%. Sin embargo la subida del tipo de interés no consiguió parar la caída de la lira.

La lira turca se depreció en 2015 un 25% respecto al dólar y un 11% respecto al euro, siendo el cambio a 31/12/2015 era de 3,1896 TL/EUR y de 2,9233 TL/USD. En 2016, y a fecha 31/12/2016, el tipo de cambio era de 3,7099 TL/EUR y de 3,5192 TL/USD. En 2017, el tipo de cambio a fecha 31/12/2017 fue de 4,4785TL/EUR y de 3,7592TL/USD, los tipos de cambio medios anuales fueron de 4,1865TL/EUR y 3,6410TLUSD. Esto supuso una depreciación de la lira turca de un 17% respecto al euro en 2016. Las reservas exteriores (excluido oro) han pasado de 109.280 MUSD en 2013 a 105.345 MUSD en 2014, 91.431 MUSD en 2015 y 82.557 MUSD en 2017.

Para 2018 el marco de la política monetaria seguirá focalizado en la estabilidad de precios, manteniendo como objetivo principal la reducción de la inflación. El objetivo para el periodo 2018-2020 sigue fijado en un 5%, y mantiene el tipo de interés (repo a 1 semana) en el 8%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Las líneas maestras de la política económica de Turquía han venido marcadas por el proceso de acercamiento a la UE y los sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A estos factores han venido a sumarse, desde finales de 2008, las medidas del Gobierno turco para contrarrestar los efectos de la crisis financiera internacional mediante una política expansiva tanto en materia fiscal como monetaria.

Los sucesivos acuerdos con el FMI supusieron para Turquía una mayor disciplina fiscal y mayor transparencia respecto al gasto público. Asimismo, Turquía se comprometía a hacer reformas que permitieran rebajar el gasto público (seguridad social y mayor eficiencia en el sistema sanitario público) e incrementar la recaudación de impuestos aumentando la base fiscal y persiguiendo el fraude. El último acuerdo stand-by con el FMI se aprobó en mayo de 2005 y tuvo una duración de tres años y un importe de 10.000 millones de dólares.

El Programa a Medio Plazo (OPV) diseña la política y objetivos a seguir en los 3 próximos años fija los objetivos macroeconómicos, las prioridades de política del Gobierno y las medidas a llevar a cabo es ese periodo, se publica al tiempo que el presupuesto anualmente, marca la política económica y fiscal del gobierno turco.

Para el periodo 2018-2020 el OPV se ha elaborado de acuerdo con el 10º Plan de Desarrollo y como transición al 11º Plan de desarrollo (2019-2023), lo que le ha dado una especial importancia. Las prioridades del programa son el crecimiento económico y aumento del empleo, marcando como objetivos principales: mantener la estabilidad macroeconómica; mejora del capital humano y calidad de mano de obra; fomentar la producción de alto valor añadido; mejorar el clima de inversión y negocio e incrementar la capacidad institucional de sector público.

En este marco de programación 2019-2020 las medidas a llevar a cabo se dirigen a: bajar el nivel de inflación; mantener una disciplina fiscal y mejorar la balanza corriente; mejorar la calidad de la educación y formación; flexibilizar el mercado de trabajo; fomentar la exportación basada en innovación; facilitar la inversión y los negocios, así como la resolución legal de disputas económico comerciales y llevar a cabo reformas estructurales para fortalecer la capacidad institucional.

El actual Plan Económico a Medio Plazo 2018-2020 dirige la inversión pública a infraestructuras de carreteras, puertos y ferrocarriles, priorizando el trasporte de mercancías; conexiones entre diferentes medios de transporte; regadíos y gestión del suelo que repercuta en una mayor producción agrícola; Inversiones en exploración minera y de recursos naturales. Así mismo, se contempla un incremento en la inversión en educación, infraestructura sanitaria y en I+D que aumente la capacidad tecnológica, lo que se considera como área prioritaria.   

Para la financiación de la inversión pública, además de la dotación presupuestaria, se va a acudir al modelo de PPP que está previsto extender a más sectores.

 

El FMI en su revisión del informe del artículo IV de Turquía (febrero de 2017) modificó sus recomendaciones por el deterioro económico registrado hasta entonces, fundamentalmente en servicios, desempleo, inflación y déficit corriente. Las recomendaciones del FMI están en dirección a endurecer la política monetaria (PM) a través de medidas de liquidez y requerimientos de reservas, para lo que se hace imprescindible asegurar la credibilidad e independencia de la PM, al tiempo que se recomienda aplicar una política fiscal acomodaticia. Son fundamentales el fomento del ahorro privado, la mejora de la competitividad y mejora el clima de negocios.

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