Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Estructura del PIB por componentes del gasto.

Por el lado del gasto, en 2018 el consumo privado destacó como motor de la actividad económica de EE.UU., con una aportación del 68% al Producto Interior Bruto estadounidense. La inversión privada y el sector público, tanto consumo como inversión, representaron un 17,8% y 17,2% del PIB, respectivamente. En el año 2018, las exportaciones aumentaron. El déficit comercial se incrementó en este último año debido al mayor crecimiento de las importaciones. Las exportaciones supusieron un 12,4% del PIB, mientras que las importaciones representaron un 15,4% del PIB.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2015 2016 2017 2018
AGROPECUARIO 1,0 0,9 0,9 0,8
AGRICULTURA - - - -
GANADERÍA - - - -
SILVICULTURA Y PESCA - - - -
INDUSTRIAL 18,5 17,9 18,2 18,7
MINERÍA 1,4 1,2 1,4 1,6
MANUFACTURAS 11,7 11,1 11,2 11,4
CONSTRUCCIÓN 3,8 4,0 4,0 4,1
ELECTRICIDAD Y AGUA 1,6 1,6 1,6 1,6
SERVICIOS 80,6 81,2 80,9 80,6
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 3,1 3,1 3,1 3,2
INFORMACIÓN 5 5,3 5,4 5,5
COMERCIO 11,9 11,7 11,6 11,5
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 3,0 3,0 3,0 3,0
BANCA Y SEGUROS 7,5 7,7 7,5 7,4
EDUCACIÓN Y SANIDAD 8,6 8,8 8,7 8,7
SERVICIOS PROFESIONALES 12,3 12,3 12,5 12,6
INMOBILIARIO 13,1 13,3 13,3 13,3
ARTE Y ENTRETENIMIENTO 1,1 1,1 1,1 1,1
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS 12,8 12,8 12,6 12,2
OTROS SERVICIOS 2,2 2,1 2,1 2,1
TOTAL: 100,0 100,0 100,0 100,0
 

 

PIB POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2015 2016 2017 2018
CONSUMO PRIVADO 67,5 68,2 68,4 68,1
INVERSIÓN (FBCF) PRIVADA 17,6 16,9 17,3 17,8
CONSUMO E INVERSIÓN PÚBLICOS 17,8 17,6 17,3 17,2
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 12,4 11,9 12,1 12,4
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -15,3 -14,6 -15,0 -15,4
TOTAL: 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Bureau of Economic Analysis. Última actualización: abril 2019

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En 2018 la economía estadounidense se expandió un 2,9%, cifra superior al 2,4% del PIB de 2017 y al 1,6% de 2016, pero en sintonía con las tasas de crecimiento experimentadas tras la crisis económica del final de la pasada década si se excluye el impulso que ha dado la reforma fiscal de finales de 2017 a la demanda nacional. EEUU está viviendo actualmente el periodo de expansión económica más duradero de su historia aunque, tras la expansión del 3,1% intertrimestral del PIB, tasa anualizada, durante el primer trimestre de 2019, el segundo trimestre creció un 2,0% intertrimestral, tasa anualizada, con signos de desaceleración de la producción manufacturera, la demanda de inversión y la demanda de exportaciones.

El principal motor del crecimiento es la demanda de consumo privado, incrementándose un 3,0% en 2018 y un 2,6% en 2017. En el segundo trimestre de 2019 contribuyó con 3,0 puntos al crecimiento del PIB. Dentro del consumo privado destaca la evolución de la demanda de bienes contribuyendo en 1,7 puntos al crecimiento, mientras la demanda de servicios contribuyo con 1,3 puntos.

La demanda de inversión creció un 5,1% en 2018 y un 4,4% en 2017, destacando el incremento significativo de la inversión en propiedad intelectual, con un 7,4% en 2018, la inversión en bienes de equipo, con un 6,8% y la inversión en estructuras, con un 4,1%, frente a la inversión residencial, que disminuyó un 1,5%. En el segundo trimestre de 2019 la contribución de la inversión al crecimiento del PIB ha sido negativa, de -1,2 puntos, destacando la variación de existencias (-0,9 puntos), la inversión en estructuras (-0,4 puntos) y la inversión residencial (-0,1) mientras el resto de los componentes han experimentado contribuciones modestas pero positivas.

El sector exterior en 2108 estuvo caracterizado por la evolución del déficit comercial que fue de 621.037 millones de dólares, 68.260 millones superior al de 2017 y el mayor registrado desde 2008. En el conjunto de 2018 las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 3,0% mientras que las importaciones lo hicieron un 4,4%. Los últimos datos de 2019 correspondientes al mes de agosto muestran un déficit acumulado de 428.739 millones de dólares, superior al déficit de 399.288 millones del mismo periodo en 2018, debido principalmente al mayor volumen de importaciones.

La demanda del sector público se incrementó en un 1,7% en 2018 tras reducirse un 0,7% en 2017 y crecer un 1,8% en 2016. Durante el segundo trimestre de 2019 aportó 0,77 puntos al crecimiento del PIB, principalmente por la contribución de 0,52 puntos del gobierno federal.

El IPC en el mes de agosto de 2019 se aumentó en una décima respecto al mes anterior situándose en el 1,7%, variación interanual desestacionalizada. La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, se incrementó al 2,4% interanual.

La tasa de desempleo en septiembre se situó en el 3,5%, con un incremento en el empleo no agrícola de 136.000 puestos de trabajo, debajo de la media mensual de 161.000 en 2019. La tasa de actividad se mantuvo en el 63,2% de la población en edad de trabajar. La remuneración media por hora para el sector privado no agrícola aumentó un 2,9% interanual.

En el año fiscal 2018 el déficit presupuestario federal representó el 3,9% del PIB, por encima del 3,5% de 2017, y el 3,2% de 2016. Así 2018 se convierte en el tercer año consecutivo en el cual incrementa el déficit en términos de porcentaje del PIB. El Congressional Budget Office (CBO), en sus previsiones presupuestarias para el periodo comprendido entre 2019 y 2029 publicado el mes de agosto, estima un déficit de 960.000 millones de dólares, representando un 4,5% del PIB.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015 2016 2017 2018
PIB real (miles de millones USD, a precios constantes de 2012) 17.386,7 17.659,2 18.050,7 18.571,4
PIB (MM USD, a precios corrientes) 18.219,3 18.707,2 19.485,4 20.500,5
Tasa de variación real (%) 2,9 1,6 2,2 2,9
Tasa de variación nominal (%) 4,0 2,7 4,2 5,2
INFLACIÓN
Media anual (%) 0,1 1,3 2,1 2,4
Fin de período (%) 0,7 2,1 2,1 1,9
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 0,146 0,521 1,125 1,96
Fin de período (%) 0,375  0,750 1,50 2,5
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 321.368 324.304 325.719 328.231.337
Población activa (x 1.000 habitantes) 157,833 158.968 160.597 162.025
% Desempleo sobre población activa 4,9 4,7 4,1 3,9
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -2,4 -3,2 -3,5 -3,9
DEUDA PÚBLICA
en M USD 18.922.179 19.976.826 20.492.746  22.027.880
en % de PIB 101.8 105,7 103,7 105,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD 1.510.757 1.455.704 1.550.720 1.671.838
% variación respecto a período anterior -7,5 -3,6 6,5 7,2
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD 2.272.612 2.208.211 2.361.932 2.563.091
% variación respecto a período anterior -4,7 -2,8 6,9 7,8
SALDO B. COMERCIAL
en M USD -761.855 -752.507 -811.212 -621.037
en % de PIB 4,20 4,04 4,36 2,9
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M USD -434.598 -451.685 -466.246 -488.472
en % de PIB 2,6 2,4 2,3 2,4
DEUDA EXTERNA-2,4
en M USD 17.710.435 18.025.120 19.019.303 19.765.886
en % de PIB 97,7 96,8 98,1 96,5
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M USD n.d. n.d n.d   n.d   n.d
en % de exportaciones de b. y s.  n.d .n.d   n.d   n.d
RESERVAS INTERNACIONALES
en M USD 128.135 114.671 122.178 124.985
en meses de importación de b. y s. n.d. n.d n.d
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 1,11 1,11 1,13 1,18
fin de período 1,08 1,05 1,23 1,15
Fuentes: Bureau of Economic Analysis, Bureau of Labor Statistics, Federal Reserve, Treasury Bulletin. Última actualización:  abril 2019

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

Donald J. Trump fue elegido presidente con la promesa de dar un giro radical a la orientación de la política económica. No solo respecto a la aplicada por la administración demócrata anterior, sino también con algunos de los principios básicos de la filosofía de política económica estadounidense desde la posguerra.

Este giro se asienta en un diagnóstico de la situación económica que atribuye los problemas de empleo y de desigualdad a, por un lado, la permisividad frente a la competencia desleal y la inmigración del exterior y, por otro, a la excesiva injerencia de la administración en la actividad privada. De este modo, existe una disruptiva visión neoproteccionista que combina con la tradicional política económica republicana de las últimas cuatro décadas de reducir el tamaño y la influencia de la administración federal. Así, la reducción estimada en el crecimiento del PIB potencial (desde el 3% hasta el 2%), el estancamiento de la renta salarial mediana en términos reales o el descenso de las tasas de actividad y de empleo se atribuyen a la intervención del Estado y a la desindustrialización causada por el aumento de las importaciones desde China o México, en ocasiones facilitada por la deslocalización de multinacionales estadounidenses.

La política económica de la administración Trump tiene 4 ejes básicos: utilización de la política comercial para proteger la producción y el empleo doméstico, desregularización de la economía, ambiciosa reforma tributaria y fuerte aumento de la inversión en infraestructuras.

 

 

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El Fondo Monetario Internacional, en la revisión de las previsiones de crecimiento del informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés) de abril de 2019 ha revisado a la baja el crecimiento de EE.UU. del 2,7% al 2,3% para 2019, mientras que estiman una expansión del 1,9% en 2020 tras suavizarse el “momentum” generado del estímulo fiscal, acompañando a un crecimiento global moderado del 3,6% en el mismo año. Estima que el déficit público se incrementará hasta el 3% en 2018 y el 3,4% en 2019. En cuanto al desempleo, las previsiones lo sitúan en el 3,8% en 2019 y en el 3,7% para el año siguiente. Por otro lado, sus predicciones sobre la inflación sitúan el IPC en el 2% en 2019 y 2,7% en 2020. Respecto al sector exterior, el organismo prevé un déficit por cuenta corriente del -2,4% en 2019 y del -2,6% en 2020.

En el informe de Perspectivas Económicas de la OCDE de marzo de 2019 se destaca que el crecimiento económico global está perdiendo inercia, ahora alrededor del 3%, en gran parte debido al impacto de las guerras comerciales existentes y a una erosión del sector empresarial. Estiman un crecimiento del 3,3% del PIB en 2019 y del 3,4% en 2020, revisado a la baja en todas las economías del G20. Se valora que el crecimiento del empleo permanece sólido y la tasa de desempleo alcanzará el 3,9% en 2018 y el 3,6% en 2019. Se proyecta que la inversión empresarial disminuirá dada la menor confianza en inversores y consumidores, si bien las condiciones financieras siguen favorables con bajos tipos de interés y precios del crudo más bajos. Un débil crecimiento de la economía mundial afectará a las exportaciones, a las que atribuye un crecimiento moderado a medida que nuevos aranceles van diezmando el comercio global y añadiendo costes y precios más elevados. Se estima una balanza por cuenta corriente del -2,8% en 2018 y del 3,1% en 2019. Por último, se estima el déficit público en el 5,5% del PIB en 2018 y en el 6,1% en 2019.

Las últimas previsiones, de marzo de 2019, de la Reserva Federal para la economía americana sitúan el crecimiento interanual del PIB en el 2,1% para 2019 y 1,9% para 2020. En cuanto a la tasa de desempleo para 2019 la FED estima que se encontrará en 3,7% y 3,8% para 2020. Por último, la inflación se acercará al objetivo en 2019 y 2020, con tasas del 1,8% y 2,0%, respectivamente.

La Comisión Europea es optimista en cuanto al desempeño de la economía americana. En sus previsiones de otoño la CE sitúa el crecimiento del PIB en el 2,6% en 2019 y 1.9% en 2020. La inflación, por su parte estará en el 2,4% en 2019. Por otro lado, el déficit por cuenta corriente en porcentaje del PIB ascenderá al -2,9% en 2019. La cruz de estas previsiones es el déficit público que se situará en ese mismo año, según la CE, en el 6%.

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

La Gran Recesión provocó una respuesta agresiva de la política fiscal para tratar de estabilizar la economía. Junto con el deterioro de los ingresos fiscales, los estabilizadores automáticos y el aumento discrecional del gasto produjo un fuerte aumento del déficit presupuestario federal. Así, en el año fiscal 2009, la Congressional Budget Office (CBO) presentó un déficit de 1.412.700 millones de dólares, el -9.8% del PIB, casi un billón de dólares más que el año anterior. La mayor parte de este incremento procedió de los fondos del Troubled Asset Relief Program (TARP) y de los sistemas de cobertura médica Medicare y Medicaid. Los gastos en defensa aumentaron un 7,1%. El sector público incrementó su peso en la economía estadounidense hasta representar el 38,6% del PIB y la deuda pública paso a representar el 52,3% del PIB del 39,4% que representó en el año fiscal 2008.

Aunque la recesión se superó a mitad de 2009, la reducción del déficit fue muy gradual en los años posteriores, en un entorno político donde el procedimiento presupuestario se veía afectado por las discrepancias entre los dos principales partidos. En 2011 se aprobó la Budget Control Act, con el objetivo de alcanzar la consolidación fiscal a medio y largo plazo. En esta ley se contemplaba un recorte automático del gasto a partir del 1 de enero de 2013 en el caso de que no se llegara a un acuerdo en plazo de reducción del déficit de 1,2 billones de dólares en un período de 10 años. Ante la falta de acuerdo, en 2013 se puso en marcha el recorte automático del gasto (sequestration) obteniendo una reducción sustancial del déficit federal, un 37,4% respecto al año fiscal 2012. Como porcentaje del PIB, el déficit bajó al -4,1% y la deuda pública representó el 72,2% del PIB. Hasta el año 2015 se produce una paulatina reducción del déficit federal, alcanzando el 2,4% del PIB, y una ralentización de la expansión, e incluso una reducción en 2015, de la deuda pública. Sin embargo, en el año fiscal 2016 el déficit federal fue de 584.700 millones de dólares, el 3,2% del PIB, debido a que el incremento en ingresos no compensa la evolución del gasto social.

La política fiscal actual es producto de tres piezas legislativas: la reforma tributaria de diciembre de 2017, la ley presupuestaria para el gasto discrecional federal de 2018 y la Ley de Apropiaciones Consolidadas de 2018. La primera, la reforma tributaria, que pretende estimular la economía por el lado de la oferta, redujo permanentemente el tipo impositivo sobre sociedades al 21% y cambió la forma en que se grava la renta extranjera de las empresas acercándola al principio territorial de la mayoría de los países miembros de la OCDE. La ley también redujo los tipos sobre la renta individuales, aunque de manera transitoria, y amplió la base de ingresos sujetos a impuestos hasta 2025. Además, incluyó disposiciones que afectan la forma en que las empresas y los individuos calculan su ingreso sujeto a impuestos. Las otras dos piezas de la legislación inciden en el gasto. La Bipartisan Budget Act aumentó los límites de los fondos discrecionales para 2018 y 2019 y proporcionó fondos sustanciales para cubrir la asistencia de emergencia necesaria para atender las zonas afectadas por los huracanes que tuvieron lugar en 2017. La Consolidated Appropriations Act aumentó el gasto discrecional permitido cerca del nivel de los nuevos topes incrementados. En conjunto, las tres piezas de la legislación generaron un estímulo fiscal sustancial que respaldó un fuerte crecimiento económico en 2018 y se espera que continúe facilitando el crecimiento de la producción en los primeros tres trimestres de 2019.

Se prevé que el estímulo fiscal creado por el gran aumento de la financiación federal durante 2018 y parte de 2019 disminuya a finales de este año cuando se alcance el límite aprobado sobre el gasto discrecional. Además, con las leyes actuales, se proyecta una disminución del gasto de 38.000 millones de dólares para luego obtener un aumento de 4.000 millones en el año fiscal 2021. Tal disminución en los desembolsos discrecionales en relación con sus niveles del año fiscal 2019 reduciría el déficit del presupuesto federal en el corto plazo y frenaría el crecimiento económico. Asimismo, la CBO estima que la ley de impuestos de 2017 continuará teniendo efectos apreciables en la economía de los EE. UU. durante la próxima década. Las tasas de impuestos marginales más bajas que se aplicarán durante gran parte del período de proyección alentarán a los trabajadores a trabajar más horas y a las empresas a aumentar la inversión en capital productivo, aumentando así la producción potencial durante el período de proyección. Además, el mayor ingreso disponible después de impuestos aumentará la demanda de bienes y servicios de los hogares, elevando el PIB real por encima de su potencial y generando cierta presión inflacionaria durante la primera mitad del período de proyección. Esos efectos positivos en el crecimiento económico serán compensados en parte por los déficit más grandes creados por la ley tributaria. De hecho, tras reducirse en 2017 (686.000M$ y 3,8% del PIB) en 2018 y en parte como resultado de esta reforma, el déficit presupuestario aumenta en casi 100.000 millones de dólares hasta 779 millardos de dólares (3,8% del PIB). No obstante, dado que muchas disposiciones de la reforma tributaria son transitorias, la proyecciones de la CBO estiman que el crecimiento del PIB real caerá por debajo del crecimiento de la producción potencial, siendo positivo el efecto neto total sobre los niveles de inversión y empleo. Esto ocurre porque el efecto positivo sobre los incentivos de las disposiciones permanentes debería compensar con creces el efecto negativo de una mayor deuda federal.

Según las previsiones de la CBO publicadas en el mes de abril de 2019 para un periodo de 10 años hasta 2029, la economía seguirá creciendo como hasta ahora durante los dos próximos años, no obstante el ritmo de crecimiento disminuirá a partir de 2020. Por su parte, el déficit presupuestario está previsto que alcance los 900 millardos de dólares en 2019 y que exceda el billón de dólares a partir de 2022, fluctuando entre el 4,1% y el 4,7% del PIB. No obstante, esta previsión supone una reducción sustancial frente a la publicada en primavera de 2018.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

La política monetaria en los EE. UU. es diseñada y ejecutada por la Reserva Federal. La Reserva Federal es un organismo público-privado independiente del ejecutivo y está compuesta por el Board of Governors y por los Bancos Regionales de la Reserva Federal.

El Board of Governors es una agencia pública de EE.UU. cuya sede se encuentra en Washington, DC. Está formada por siete miembros que son nombrados por el Presidente de EE.UU., con consejo y consentimiento del Senado, por un plazo de 14 años. Los nombramientos son escalonados, uno cada dos años, de modo que ningún Presidente o Senado, pueda manipular la composición del mismo. El presidente del Board of Governors es nombrado por el Presidente de EE.UU. por un plazo de 4 años, con posibilidad de reelección hasta un máximo de 14 años. Normalmente, la mayoría de miembros del Board of Governors provienen de los sectores académico, bancario y financiero. El presidente, a fecha de redacción de este informe, es Jerome Powell, que fue nombrado en febrero de 2018 tras ejercer como miembro del Board of Governors desde 2012.

Dos veces al año, el Board of Governors debe remitir al Congreso un informe sobre el estado de la economía y la dirección de la política monetaria y su presidente debe prestar declaración sobre este informe.

Los Bancos Regionales de la Reserva Federal, el lado privado de la institución, son doce: Boston, Nueva York, Filadelfia, Cleveland, Richmond (Virginia), Atlanta, Chicago, St. Louis, Minneapolis, Kansas City (Misuri), Dallas y San Francisco.

La principal función de la Reserva Federal es asegurar el correcto funcionamiento del sistema monetario y para ello asume las siguientes funciones:

Tiene el monopolio de la impresión de moneda. Actúa como banco de los bancos, participando en las transacciones de éstos como proveedor de dinero en efectivo y como cámara de compensación. Asimismo, los bancos poseen depósitos o saldos en la Fed, tanto saldos de compensación, como las reservas obligatorias.  Es la encargada de controlar la oferta monetaria y lo hace a través de tres instrumentos: los requerimientos de reservas, la tasa de descuento y las operaciones de mercado abierto.

Principales instrumentos de política monetaria

  • Los coeficientes de reservas legales: los bancos están obligados a mantener una cantidad de fondos en forma de reservas para satisfacer salidas inesperadas de dinero. Los bancos pueden mantenerlas en efectivo o como depósitos en la Reserva Federal.  
  • Operaciones de mercado abierto: se trata de la herramienta más frecuente y efectiva de la Fed para modificar la oferta monetaria. La operación es sencilla: mediante la compra de valores del Estado nacional en el mercado inyecta dinero en la economía y mediante su venta detrae liquidez del sistema. Para ello el FOMC emite directivas al securities trading desk del Banco de la Reserva Federal de Nueva York indicándole las operaciones a realizar. El precio de estos valores se determinará en el mercado, en función de la oferta y la demanda.
  • Control del tipo de interés de los fondos federales o federal funds rate: se trata de otra herramienta a disposición de la Fed que le permite influir directamente sobre el tipo de interés e, indirectamente, en el nivel de actividad de la economía.
  • Cambios en el tipo de descuento: los bancos pueden pedir prestadas reservas directamente a la Fed en su ventanilla de descuento y la tasa de descuento es el tipo de interés al que la Fed presta ese dinero. El Board of Directors establece estos tipos, aunque está sujeto a la revisión del Federal Reserve Board.
  • Operaciones con moneda extranjera: las compras y ventas de moneda extranjera se realizan a través del FOMC en cooperación con el Tesoro, que tiene la responsabilidad en este tipo de operaciones. La FED no tiene objetivos de tipo de cambio, ni niveles deseados para el precio del dólar, sino que actúa para contrarrestar movimientos desordenados en los mercados de divisas, como movimientos especulativos que pueden crear problemas en el funcionamiento de este mercado o en los mercados financieros.

Las operaciones de mercado abierto son dirigidas por el FOMC, el Comité Federal de Mercado Abierto, que está formado por los siete miembros del Board of Governors, el director del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y cuatro presidentes del resto Bancos Regionales de la Reserva Federal (estos últimos son elegidos de forma rotatoria, por el plazo de un año).  

El FOMC se tiene que reunir al menos cuatro veces al año, aunque por lo general se reúne unas ocho veces. En cada una de estas reuniones regulares el Comité vota sobre la política monetaria que se llevará a cabo hasta la siguiente reunión. Debido a la confidencialidad de la información tratada, la asistencia a las reuniones se limita a los miembros del FMOC, los presidentes de los bancos de la Reserva Federal que no son miembros del FOMC, el jefe del System Open Market Account y un reducido número de personal del Board of Governors y del Reserve Bank.

En estas reuniones, cada uno de los miembros del FOMC y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal expresan su punto de vista sobre el estado y las perspectivas de futuro de la economía y, en consecuencia, la dirección que debe seguir la política monetaria. Tras esa primera intervención, cada uno de los participantes hace una serie de recomendaciones de política monetaria más explícitas. Finalmente el Comité debe alcanzar el consenso sobre cuál debe ser la política monetaria, que se incorporará a una directiva para el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, ya que éste es el banco que ejecuta las transacciones del sistema de cuentas de mercado abierto.

La política monetaria de la Reserva Federal durante los años de la crisis fue de carácter ultra-expansivo y no convencional. Mediante el instrumento denominado Quantitative Easing se da pie al suministro de liquidez a contrapartidas bancarias y no bancarias, la compra de importantes volúmenes de deuda pública y el mantenimiento de los tipos de interés entre el 0% y el 0,25%. Tras el programa de compra de deuda pública de la Fed, por valor de 600 millardos de dólares hasta junio de 2011, se puso en marcha un programa para cambiar la composición de la cartera de deuda, que vencía el 30 de junio de 2012. La Fed compró 400 millardos de dólares de títulos a largo plazo y vendió el mismo importe de títulos a corto plazo. La Fed prorrogó esta operación twist hasta finales de 2012 por importe de 267 millardos de dólares y puso en marcha una tercera fase de expansión cuantitativa en 2013 por importe de 85.000 millones de dólares mensuales, sin límite temporal. En 2014 la Fed comenzó a reducir los estímulos monetarios de forma gradual, acabando con su programa de compra de activos en octubre de 2014. En el año 2015, la Fed inició el proceso de normalización monetaria, anunciando la primera subida de los tipos de interés de referencia, desde los 0,125% a los 0,375%, a los que siguió dos subidas en 2016, hasta el 0,5%, tres subidas en 2017, hasta el 1,5%, y cuatro subidas en 2018 hasta alcanzar el 2,5%. En enero de 2019 Powell anunció el final de la estrategia de incrementos graduales de los tipos de interés. Los miembros del FOMC consideran, por un lado, que los tipos actuales de los fondos federales se encuentran ya dentro del rango estimado de lo que se considera tipo de interés neutral y, por otro, los últimos datos disponibles muestras unas menores expectativas de inflación en el medio plazo.
 
Asimismo, en octubre de 2017 la Fed inició un programa de reducción de su balance general para revertir la sustancial expansión de activos que tuvo lugar con la aplicación del programa conocido como Quantitative Easing. El proceso se basa en la fijación de un techo máximo mensual para la reducción del balance que ha ido incrementándose trimestralmente tanto para los activos en forma de bonos públicos estadounidenses como para los activos que son deuda de agencias y activos de agencias con garantía hipotecaria titulizados. Actualmente, se ha fijado el techo de reducción mensual para los activos en forma de bonos públicos estadounidenses en 30.000 millones de dólares, mientras que en el caso de los activos que son deuda de agencias y activos de agencias con garantía hipotecaria titulizados se ha fijado en 20.000 millones de dólares. En la reunión del 20 de marzo se anunció que la reducción de los activos en forma de bonos federales se reduciría paulatinamente de modo que a partir de mayo el techo de reducción se establecerá en los 15.000 millones de dólares mensuales para luego acabar con este programa a partir de octubre de este año. No obstante, se mantendrá la reducción de la cartera de activos de agencias con garantía hipotecaria con el techo establecido de 20.000 millones de dólares mensuales. Cabe resaltar que en 2007 el balance de la Reserva federal se situaba en torno a los 0,9 billones de dólares y, después de alcanzar un pico de 4,5 billones de dólares en 2015, a 18 de marzo de 2019 se situaba en los 3,96 billones de dólares.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Las principales propuestas de la Administración Trump y que marcaron su campaña electoral se pueden resumir en los siguientes puntos:
 
• Reforma del sistema de inmigración:

A los pocos días de tomar posesión del cargo, el presidente Trump prohibió la entrada de los nacionales de algunos países musulmanes por entender que eran un peligro para la seguridad nacional y suponían una amenaza. Esta medida fue paralizada por el Tribunal Superior de Justicia y suavizada en algunos de sus artículos por la Administración con la intención de poder poner en vigor la Ley. El sector empresarial se opuso enseguida a esta medida considerando que se podrían ver afectados los trabajadores más cualificados de multinacionales, sobre todo en el sector tecnológico.

Además, la lucha contra la inmigración de la Administración también ha llevado a la derogación de DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals) que afecta a los menores de edad y jóvenes que hasta ahora estaban protegidos contra la deportación por esta ley. Finalmente, el colectivo denominado DREAMers ha conseguido un periodo de transición de dos años en los que los jóvenes que se encontraban protegidos por esta ley pueden solicitar el permiso temporal de trabajo, número de la Seguridad Social y protección ante la deportación. Por otro lado, se ha imposibilitado a las llamadas Ciudades Santuario la utilización de recursos económicos para proteger a los inmigrantes ilegales llegados a estas ciudades.

En relación a los visados de trabajo, el presidente firmó en abril de 2017 la orden ejecutiva Buy American Hire American que busca elevar los salarios y las tasas de empleo de los trabajadores americanos y proteger sus intereses económicos mediante la aplicación rigurosa de las leyes de inmigración. Basándose en esa norma, el servicio de inmigración de EE.UU. (USCIS) ha tomado una serie de acciones para endurecer la concesión de visados (puede consultar el detalle en https://www.uscis.gov/sites/default/ files/USCIS/OPA_BAHA_Accomplishments_Infographic.pdf). De ellas, las que más afectan a las empresas españolas son relativas a los visados tipo H-1B, utilizados para la contratación de trabajadores altamente cualificados.

Por último, una de las medidas incluidas en este punto y que ha despertado rechazo, no solo en el país es la construcción de un muro con México para reducir la inmigración ilegal, el narcotráfico y el tráfico de armas que, según el Presidente iba a ser financiado por México. El enfrentamiento entre el presidente Trump y la nueva Cámara Representantes controlada por el Partido Demócrata sobre el montante de la partida presupuestaria para ese cometido llevó al cierre más largo de la Administración Federal (del 22 de diciembre de 2018 al 25 de enero de 2019).

Como resultado, nueve departamentos ejecutivos con aproximadamente 800,000 empleados estuvieron cerrados de forma parcial o total, lo que afectó a un cuarta parte de la actividad gubernamental. La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que el impacto sobre la economía estadounidense fue de, al menos, 11.000 millones de dólares. Tras una reapertura parcial, las dos cámaras del Congreso aprobaron una nueva dotación presupuestaria (1.375 millones de dólares frente a los 5.700 que reclamaba el presidente) para financiar la construcción del muro. El 15 de febrero de 2019 el presidente Trump anunció que había firmado el proyecto de ley para mantener abierto el gobierno. Al mismo tiempo declaró el estado de emergencia nacional por la crisis fronteriza, con el fin de desplazar fondos para la construcción del polémico muro fronterizo con México (el presidente espera obtener 8.000 millones de dólares).

•  Reforma del sistema impositivo:

El 22 de diciembre de 2017 Donald Trump firmó la Tax Cuts and Jobs Act, que supone la reforma tributaria más ambiciosa de los últimos 31 años. Se pueden resumir en cuatro los principios que han regido esta reforma: simplificar el código tributario; reducir la carga tributaria; adaptar el sistema tributario para que las empresas estadounidenses sean más competitivas internacionalmente; y repatriar billones de dólares que actualmente se mantienen en el extranjero para reinvertir en la economía estadounidense.

Respecto al impuesto sobre la renta, se mantienen los siete tramos aunque se modifican los tipos y los umbrales de cada tramo, reduciendo el tipo máximo al 37%, aplicable a partir de los 500.000 dólares de renta en declaración individual o 600.000 en conjunta; el mínimo exento se eleva a 24.000 dólares para declaraciones conjuntas y 12.000 para individuales, aunque como contrapartida se eliminan numerosas reducciones y gastos deducibles, varias de ellas objeto de gran controversia como la reducción de los impuestos sobre la renta, ventas o la propiedad satisfechos a los entes locales y a los estados que se limita hasta 10.000 dólares; y se incrementan los mínimos exentos para el impuesto sobre sucesiones y donaciones.

En cuanto al impuesto sobre sociedades, destaca la reducción del tipo impositivo del 35% actual al 21% con aplicación inmediata en 2018, de modo que pasa de ser el país con mayor tipo impositivo nominal del conjunto de los países miembros de la OCDE a ser el 16º. Asimismo, otras modificaciones significativas son la eliminación del denominado Impuesto Mínimo Alternativo, que pretendía evitar que las empresas utilicen lagunas fiscales para evitar pagar impuestos, o la exención del 100% de los dividendos percibidos de filiales extranjeras adaptando la fiscalidad internacional de los Estados Unidos a un sistema de tributación territorial en consonancias con los sistemas tributarios de otros países de la OCDE. Como medida transitoria, se establece un impuesto único del 15,5% en activos líquidos y del 8% en activos no realizables para los dividendos no distribuidos que se mantenían en el extranjero con el fin de evitar su tributación.

El impacto de esta reforma es discutido. El Consejo de Asesores Económicos considera que la TCJA ha tenido un considerable impacto en las velocidades relativas de ajuste a lo largo del cada margen económico: en particular, encuentra que la reducción del coste de capital ha tenido un efecto importante sobre las expectativas empresariales que ha llevado al aumento del gasto en capital, del empleo y de la compensación salarial. Los recortes de impuestos habrían reavivado así el motor económico de Estados Unidos, generando un crecimiento del 3% del PIB real durante los cuatro trimestres de 2018 y el crecimiento anual más rápido desde 2005. Otros economistas dudan de un efecto tan directo y se fijan en el impacto de la reforma sobre la evolución del déficit y la deuda pública en el medio plazo.

•  Reforma del sistema de Salud:

Una de las propuestas más importantes en la campaña electoral del Presidente Trump era la derogación de Obamacare. Según la nueva Administración, este programa ha hecho subir de manera generalizada las primas de los seguros de salud para los trabajadores americanos haciendo que en algunos casos sea incosteables, reduciendo las opciones para los trabajadores y haciendo subir significativamente la carga tributaria.

La derogación de Obamacare, sin embargo, no parece que vaya a resultar fácil para la nueva Administración: cuando tenían mayoría en las dos cámaras los republicanos no consiguieron la mayoría necesaria para poder derogar la Ley por los problemas presupuestarios y la pérdida de cobertura sanitaria por parte de millones de estadounidenses. La pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes dificultará todavía más la derogación del Obamacare.

•  Política Comercial:

La Administración Trump se ha erigido como defensora del "fair trade" o “comercio leal” y ha puesto en el punto de mira a los países o regiones con los que mantiene déficit comercial. Una de las primeras medidas del presidente al tomar posesión del cargo fue abandonar el Trans-Pacific Partnership (TPP), un acuerdo comercial firmado por EE.UU. con 11 países de la cuenca del Pacífico entre los que se encuentran Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Nueva Zelanda, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.
 
Asimismo, una de las principales iniciativas comerciales ha sido la renegociación del North American Free Trade Agreement (NAFTA) en el que se pretendían incluir nuevos capítulos que modernizasen el tratado, pero también la modificación o derogación de otros que resultaban de especial importancia para EE.UU. El nuevo NAFTA, denominado Tratado entre Méjico, Estados Unidos y Canada (T-MEC o USMCA por sus siglas en inglés) fue firmado por los tres presidentes el 30 de noviembre de 2018 durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires (Argentina) y está pendiente su entrada en vigor. El acuerdo da a Estados Unidos un mayor acceso al mercado lácteo de Canadá, incentiva una mayor producción doméstica de automóviles y camiones, aumenta las regulaciones medioambientales y laborales, e introduce y actualiza las protecciones de propiedad intelectual.

Por otro lado, la Administración americana dejó congelado el tratado con la UE (TTIP) que se venía negociando con la Administración Obama. En la actualidad se está intentando mejorar las relaciones comerciales entre ambos bloques según los términos establecidos en el encuentro del 25 de julio de 2018 entre los presidentes de EE.UU. y la Comisión europea, el cual concluyó con la adopción de una declaración conjunta para mejorar las relaciones transatlánticas.

Por último, la administración de EEUU se está valiendo de múltiples mecanismos como las investigaciones por motivos de seguridad nacional, por casos de antidumping y countervailing, así como medidas de salvaguardia, muchos de ellos en sectores estratégicos como el acero, productos agrícolas o relacionados con el sector energético. Desde la llegada del presidente ha aumentado sustancialmente el número de medidas de este tipo.
 
•  Política energética:

La política energética tiene como objetivos fomentar el uso del carbón en la energía eléctrica, reducir la carga administrativa en las inversiones en el sector y acabar con los incentivos públicos al desarrollo de energías renovables y otras medidas para frenar la emisión de los gases de efecto invernadero. En este sentido, cabe destacar la retirada de EE.UU del Acuerdo de París; la Orden Ejecutiva de 28 de marzo de 2017 para revisar el Clean Power Plan que instauró la administración Obama y la posterior propuesta de revocación presentada por la Evironmental Protection Agency; la imposición de tarifas o cuotas a la importación de paneles solares tras la decisión del U.S. International Trade Commission a favor de los productores estadounidenses Suniva y SolarWorld; y, por último, el aligeramiento de la regulación sobre las inversiones para la extracción de hidrocarburos en suelo federal.
 
Además, desde la Administración se impulsará la producción de energía nacional para reducir aún más la dependencia energética y los potenciales problemas de seguridad nacional, principalmente con los países de la OPEP. En este ámbito, también es importante destacar que todos los componentes que se emplean para la producción de energía se han catalogado como de interés para la seguridad nacional por lo que se aplicarán las medidas necesarias para reducir la dependencia exterior y favorecer la producción nacional, para así evitar potenciales riesgos.

Por último, la Administración Trump está impulsando los acuerdos de cooperación para comercializar internacionalmente la producción nacional de gas natural. Se pueden destacar los acuerdos firmados con Chile, Panamá y Jamaica dentro de la iniciativa América Crece para apoyar la inversión privada en proyectos en la región, o el apoyo del Departamento de Energía al desarrollo de proyectos energéticos dentro de la iniciativa Three Seas que incluye a los países de Europa Central y del Este miembros de la Unión Europea.

•  Política de infraestructuras:

El 12 de febrero de 2018 el presidente Trump reveló su propuesta de dotación presupuestaria para reconstruir y reformar las infraestructuras de EEUU. La Casa Blanca aspiraba a movilizar 1,5 billones de dólares en 10 años, si bien la aportación del gobierno federal sería bastante modesta, de tan sólo 200.000 millones y el resto quedaría en manos de las Administraciones estatales y locales así como del sector privado. Aparte de la financiación, la propuesta incluía la simplificación y reducción de los plazos para obtener los permisos para los proyectos de infraestructura. Esto se haría, sobre todo, acortando el proceso de revisión medioambiental. Esta iniciativa aún no se ha podido materializar debido a las diferencias entre los legisladores, principalmente sobre las fuentes de financiación. No obstante, se sigue trabajando para lograr un acuerdo bipartidista en materia de infraestructuras ya que ambos partidos son conscientes del enorme déficit que sufre el país en este ámbito.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex