Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Estructura del PIB por componentes del gasto.

Por el lado del gasto, en 2021 el consumo privado fue el motor de la actividad económica de EE. UU. con una aportación del 93% al Producto Interior Bruto, notablemente superior a la contribución de años anteriores. La aportación de la inversión privada también creció respecto a años previos, representando un 17,2% del PIB; y el sector público disminuyó su peso representando un 1,4% del PIB. En el año 2021, la balanza comercial de EE. UU. restó de manera considerable al PIB nacional, con un -24,4%. La contribución de importaciones creció hasta el -32,8% y las exportaciones bajaron hasta el 8,4%.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (VALOR AÑADIDO) 2018 2019 2020 2021
AGROPECUARIO 0,9 0,8 0,9 1,1
AGRICULTURA Y GANADERÍA - 0,6 0,7 0,9
SILVICULTURA Y PESCA - 0,2 0,2 0,2
INDUSTRIAL 18,5 18,1 17,6 18
MINERÍA 1,6 1,4 0,9 1,2
MANUFACTURAS 11,2 10,9 10,8 11,1
CONSTRUCCIÓN 4,1 4,2 4,3 4,1
ELECTRICIDAD Y AGUA 1,6 1,6 1,6 1,6
SERVICIOS 80,6 81,1 81,5 80,9
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 3,2 3,2 2,7 2,8
INFORMACIÓN 5,1 5,3 5,6 5,6
COMERCIO 11,3 11,4 11,9 11,9
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 3,1 3,1 2,4 2,9
BANCA Y SEGUROS 7,9 8,0 8,8 8,5
EDUCACIÓN Y SANIDAD 8,6 8,8 8,7 8,4
SERVICIOS PROFESIONALES 12,5 12,8 12,9 13,0
INMOBILIARIO 13,3 13,0 13,2 12,7
ARTE Y ENTRETENIMIENTO 1,1 1,2 0,8 0,9
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS 12,4 12,3 12,5 12,1
OTROS SERVICIOS 2,1 2,0 2 2,1
TOTAL: 100,0 100,0 100,0 100
 
PIB POR COMPONENTES DEL GASTO (%)  2018 2019 2020 2021
CONSUMO PRIVADO 67,9 67,9 67,6 93
INVERSIÓN (FBCF) PRIVADA 17,6 17,5 17,2 29,3
CONSUMO E INVERSIÓN PÚBLICOS 17,4 17,5 18,3 1,4
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 12,3 11,7 10,2 8,4
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -15,2 -14,6 -13,2 -32,8
TOTAL: 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Bureau of Economic Analysis. Última actualización: febrero 2021

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

El crecimiento anual desestacionalizado del PIB de EEUU en 2021 fue del 5,7%. En términos nominales, la economía estadounidense superó el nivel de producción previo a la pandemia en el primer trimestre de 2021 y, en términos reales, en el segundo trimestre de 2021. La demanda interna vuelve a ser el principal motor de crecimiento de la economía estadounidense, tanto la demanda de consumo, que contribuyó con 5,3 puntos al PIB, como la demanda de inversión, que contribuyó con 1,7 puntos. Por subcomponentes, por el lado del consumo de bienes, destaca la demanda de productos textiles y bienes recreativos; por el lado de los servicios, la demanda de servicios sanitarios y la restauración y alojamiento; y, por el lado de la inversión, destacan los bienes de equipo informáticos y software. El gasto público tuvo una contribución casi nula y el sector exterior contribuyó negativamente (-1,4 puntos).

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2018201920202021
PIB real (miles de millones USD, a precios constantes de 2012)18.687,819.091,718.426,119.428,4
PIB (MM USD, a precios corrientes)20.611,921.433,220.893,722.997,5
Tasa de variación real (%)3,02,16-3,55,4
Tasa de variación nominal (%)5,54,0-2,310,1
INFLACIÓN
Media anual (%)2,41,81,24,7
Fin de período (%)1,92,31,47
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)1,962,230,450,25
Fin de período (%)2,51,750,250,25
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)328.231329.131330.034332.402
Población activa (x 1.000 habitantes) (media anual)162.025163.506160.788161.204
% Desempleo sobre población activa3,93,56,73,9
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-3,8-4,6-14,9-12,4
DEUDA PÚBLICA
en M USD21.974.09623.201.38027.721.34130.151.306
en % de PIB105,2106,8129,0125,6
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD1.676.9501.652.4371.436.7821.761.968
% variación respecto al período anterior7,9-1,5-13,122,6
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD2.557.2512.516.7672.346.1922.852.650
% variación respecto al período anterior8,4-1,6-6,721,6
SALDO B. COMERCIAL BIENES
en M USD-880.301-864.331-909.409-1.090.682
en % de PIB-4,3-4-5,2-19,9
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M USD-449.693-480.226-647.210n.d.
en % de PIB-2,2-2,25-2,95n.d.
DEUDA EXTERNA
en M USD19.669.42220.600.88821.358,34323.674.701
en % de PIB95,695,399,498,6
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M USDn.d n.d  n.d  n.d
en % de exportaciones de b. y s. n.dn.d  n.d  n.d
RESERVAS INTERNACIONALES (excluido oro)
en M USD114.757118.438133.849240.197
en meses importación de b. y s. n.d.n.d. n.d.n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual1,181,121,141,18
fin de período1,151,121,221,14
Fuentes: Bureau of Economic Analysis, Bureau of Labor Statistics, Federal Reserve, Treasury Bulletin. Última actualización: marzo 2022

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Principales objetivos de política económica

Joseph R. Biden fue elegido presidente en un momento crítico. Además de hacer frente al problema inmediato de la crisis sanitaria y económica causada por la pandemia de la Covid-19; también se enfrenta a otros más latentes, como el cambio climático, la crisis migratoria, la discriminación racial y la desigualdad.

Los objetivos de la política económica de la administración Biden giran en torno a varios ejes principales: el apoyo a la lucha contra el cambio climático y la transición energética sostenible; el restablecimiento de prósperas relaciones internacionales en temas tanto comerciales como fiscales, apoyo a la industria y a los trabajadores nacionales; y mejora de la productividad del país a través de la mejora de la infraestructura.

La prioridad de la administración Biden al inicio de su mandato ha sido el control de la pandemia a través de medidas de confinamiento social, imposición de uso de mascarilla obligatoria en transporte público y un programa de vacunación masivo y gratuito para los ciudadanos. Otra prioridad de la administración ha sido la reactivación de la demanda para enfocar la economía estadounidense hacia la recuperación. Para ello, Biden firmó en marzo el American Rescue Plan, un paquete fiscal de 1,9 billones de dólares destinados a ayudar a familias y empresas afectados por la pandemia, la reapertura de los colegios de forma segura y la distribución de la vacuna. Asimismo, en noviembre de 2021 se aprobó el Infraestructure Bill que transfiere fondos a estados y entes locales para mejorar la red de infraestructuras de transporte y energía.

Paralelamente, la Casa Blanca realizó otra propuesta de paquete fiscal, el Back Build Better. Este plan está enfocado por un lado a aportar ayudas para las familias de clase media estadounidenses mediante financiación de la educación; ampliaciones del cuidado infantil; programas nacionales de bajas médicas y ampliaciones de créditos fiscales para familias y ciudadanos sin hijos. Por otro lado, la transición energética es el otro pilar de este paquete, ya que tiene el objetivo de reducir la dependencia sobre los combustibles fósiles a través de la inversión en energías renovables.

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Previsiones macroeconómicas

El Congressional Budget Office, en sus proyecciones provisionales publicadas en julio de 2021, estableció el crecimiento previsto para la economía de Estados Unidos en un 7,2% en 2022 y en 3,8% en 2023. Después de alcanzar un déficit anual del -13,0% como consecuencia del covid-19, el CBO prevé que se estabilizará, con un -4,7% en 2022 y -3,1% en 2023. El desempleo por su parte se situaría en el 3,8% y 3,7% respectivamente, y la inflación en 2,1% en 2022 y 2023.

 20222023
PIB (cambio porcentual)7,2%3,8%
Inflación2,1%2,1%
Desempleo3,8%3,7%
Déficit Público-4,7%-3,1%

Fuente: An Overview of the Economic Outlook: 2021 to 2031

Según las previsiones de la Reserva Federal publicadas en diciembre de 2021 la economía crecería un 4% en 2022 y un 2,2% en 2023, con una tasa de desempleo del 3,5% en ambos años. La inflación, por su parte, se situaría en 2,6% en 2022 y 2,3% en 2023.

 20222023
PIB (cambio porcentual)4,0%2,2%
Inflación2,6%2,3%
Desempleo3,5%3,5%

Fuente: Economic projections of Federal Reserve Board members 

El Fondo Monetario Internacional, en sus previsiones de crecimiento de enero de 2022, estableció la previsión del crecimiento de EE. UU. para el año 2022 en 4,0% y del 2,6% en 2023. Por otro lado, sus predicciones sobre la inflación sitúan el IPC en el 3,5% en 2022 y el 2,7% en 2023. En cuanto al desempleo, en 2022 descendería hasta el 3,5%, bajando al 3,0% en 2023. El déficit público, por su parte, descendería al -6,9% en 2022 y el -5,8% en 2023. Por último, respecto al sector exterior, el organismo prevé un déficit por cuenta corriente del 3,5% en 2022 y del 3,3% en 2023.

 20222023
PIB (cambio porcentual)4,0%2,6%
Inflación3,5%2,7%
Desempleo3,5%3,0%
Déficit Público-6,9%-5,7%
Saldo por cuenta corriente (% del PIB)-3,5%-3,3%

 Fuente: World Economic Outlook, October 2021

 El informe de diciembre de 2021 de la OCDE prevé un crecimiento del PIB del 3,7% en 2022 y un 2,4% en 2022. En cuanto al empleo, se estima que se situará en el 3,8% en 2022 y el 3,4% en 2023. El deflactor del consumo privado alcanzaría el 3,9% en 2022 y el 2,5% en 2023. En cuanto al déficit público, se espera una cifra del -7,2% en 2022 y del -5,5% del PIB en 2023. Por último, el saldo por cuenta corriente se situaría en el -3,8% en 2022 y -3,9% en 2023.

 20222023
PIB (cambio porcentual)3,7%2,4%
Inflación3,9%2,5%
Desempleo3,8%3,4%
Déficit Público-7,2%-5,5%
Saldo por cuenta corriente (% del PIB)-3,8%-3,9%

Fuente: OECD Economic Outlook 108 database 

La Comisión Europea presentó sus estimaciones de otoño de 2021, según las cuales la economía estadounidense crecería un 4,5% en 2022 y un 2,4% en 2023. La inflación crecería hasta el 3,3% en 2022 y el 2,2% en 2023. Se prevé que el desempleo se sitúe en el 4,2% en 2022 y el 4,0% en 2023. Por último, el déficit público sería de un -7,9% del PIB en 2022 y un -6,8% en 2023, y el déficit por cuenta corriente se situaría en el -3,6% en 2022 y -3,5% en 2023.

 20222023
PIB (cambio porcentual)4,5%2,4%
Inflación3,3%2,2%
Desempleo4,2%4,0%
Déficit Público-7,9%-6,8%
Saldo por cuenta corriente (% del PIB)-3,6%-3,5%

Fuente: European Commission, November 2021

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Política fiscal y presupuestaria

El proceso presupuestario

El año fiscal gubernamental comienza el 1 de octubre de cada año, y se extiende hasta el 30 de septiembre del siguiente. De esta forma el presupuesto en vigor, correspondiente al año fiscal 2022, comenzó el 1 de octubre de 2021 y finalizará el 30 de septiembre de 2022.

La elaboración del presupuesto comienza aproximadamente un año y medio antes de que el presupuesto entre en vigor, cuando las diferentes agencias empiezan a elaborar sus propuestas, que enviarán a la Casa Blanca. A continuación, el presidente presenta al Congreso su propuesta fiscal para el próximo año fiscal. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado elaboran sus enmiendas, y un comité con miembros de ambas Cámaras elabora una única versión, que define los límites de gastos generales, y que cada Cámara vota. Después, los Comités de Asignaciones de cada Cámara dividen la parte de gasto voluntario (discretionary spending) entre 12 subcomités, que elaboran otros tantos proyectos de asignación sobre cómo se repartirán los fondos para cada organismo (defensa, energía y agua…). Finalmente, el pleno de la Cámara de Representantes y el Senado votan cada uno de sus 12 proyectos de ley; si se aprueban, ambas versiones irán a un comité para fusionarlas, y ambas Cámaras votarán la misma versión. Aprobada la versión final la propuesta va al presidente para su firma y entrada en vigor.

El presupuesto anual cubre tres áreas de gasto:

  • Gasto voluntario (discretionary spending): financiación de las agencias federales, que el Congreso establece anualmente (en torno a un tercio del presupuesto).
  • Intereses sobre la deuda (aproximadamente un ocho por ciento del presupuesto).
  • Gasto obligatorio (mandatory spending): financiación para la Seguridad Social, Medicare, beneficios para veteranos y otros gastos requeridos por la ley (más de la mitad del presupuesto).

Existe una manera de modificar el presupuesto anual para avanzar rápidamente en la legislación fiscal de alta prioridad: un proceso legislativo especial llamado Reconciliation. Creado por el Congressional Budget Act de 1974, permite al Congreso aprobar leyes sobre impuestos, gastos y el límite de la deuda con sólo una mayoría simple en el Senado (51 votos, o 50 si el vicepresidente deshace el empate), evitando la amenaza del filibuster y eliminando el requisito de 60 votos a favor en el Senado para aprobar cualquier ley. Actualmente el Senado se encuentra dividido al 50%, demócratas y republicanos tienen 50 escaños cada uno, pero el voto de calidad de la vicepresidente demócrata permite la utilización del método de Reconciliation para aprobar un proyecto de ley de impuestos y gastos. Desde su creación se ha utilizado en 22 ocasiones para promulgar leyes presupuestarias, incluida la más reciente, el American Rescue Plan de marzo de 2021.

Evolución del déficit público federal

Desde el año 2001, cuando se registró un superávit del 1,2% del PIB, el Gobierno ha completado 21 años consecutivos con déficits presupuestarios, tendencia que muy probablemente continuará en los próximos ejercicios fiscales. Entre 2002 y 2008 los déficit fiscales se situaron siempre por debajo del 3,5% del PIB. Durante los años correspondientes a la Gran Recesión (2009-2012), incrementaron los déficits públicos situándose en un rango entre el 6 y el 10% del PIB. A partir del 2013, el crecimiento económico permitió reducir paulatinamente los déficit públicos respecto al PIB hasta situarse en el 2,4% del PIB en 2015, para luego ir incrementándose de nuevo.En 2020, como consecuencia del COVID19, el déficit se situó en el 15% del PIB, la cifra más alta desde 1945.

La política fiscal durante la Covid-19

La política fiscal de 2020 y 2021 ha sido ultraexpansiva, resultado de la ágil respuesta del Congreso a los estragos de la pandemia, mediante la promulgación de medidas para apoyar el sistema sanitario, promover la vacunación y, entre otras medidas de apoyo a familias y empresas, reforzar el sistema de ayuda al desempleo, financiar empresas afectadas y transferir dinero a las familias más desfavorecidas. La política fiscal de 2022 es, en cambio, contractiva, dominada por la dificultad del partido demócrata de promulgar leyes presupuestarias que cumplan con sus objetivos electorales de aumentar el gasto social y la inversión en medidas orientadas a la lucha contra el cambio climático.

Las leyes presupuestarias más significativas aprobadas desde febrero de 2020 son las siguientes:

  1. El 25 de marzo de 2020 finalizan las negociaciones del paquete de ayudas más ambicioso, el Coronavirus Aid, Relief and Economy Security Act (CARES), de aproximadamente 2,2 billones de dólares, que incluye 250.000 millones de dólares para transferencias directas a ciudadanos estadounidenses; 350.000 millones de dólares para pequeñas y medianas empresas de menos de 500 empleados a través de un programa de garantía de préstamos a los prestatarios elegibles (PPP, Paycheck Protection Program); 260.000 millones de dólares para financiar y complementar varios programas de subsidios de desempleo (expansión de 13 semanas de los beneficios del seguro por desempleo, subsidio por desempleo para trabajadores autónomos y trabajadores con contratos de tiempo parcial, complemento los subsidios existentes con 600 dólares semanales y compensación parcial de la reducción del salario ante reducciones de jornada); y un fondo de 500.000 millones de dólares para las empresas más afectadas, del cual parte sirve como garantías para los programas de préstamos de la Federal Reserve . El CBO estimó que este paquete añade 1,5 billones de dólares al déficit del año fiscal de 2020 y 450.000 millones de dólares al déficit del año fiscal de 2021.
  2. El 24 de abril de 2020 se aprobó el Paypack Protection Program and Health Care Enhancement Act, que incrementa en 380.000 millones de dólares los fondos para el programa de préstamos para pequeñas y medianas empresas PPP. También complementa otras medidas para hacer frente a la pandemia. El CBO estimó en 483.000 millones de dólares la contribución de esta ley al déficit del año fiscal de 2020.
  3. El 27 de diciembre de 2020 se firma la ley presupuestaria de 2021 de 1,41 billones de dólares y que incluye un nuevo paquete de estímulo fiscal de 900.000 millones de dólares destinado a realizar transferencias directas a familias, nuevos subsidios de desempleo federales que complementen los subsidios estatales, una reposición de 325.000 millones de dólares al PPP y ayudas a diversos sectores económicos. El CBO estima que este nuevo paquete de transferencias añade 682.869 millones de dólares al déficit de 2021.
  4. El 11 de marzo de 2021 se firma el American Rescue Plan, la primera gran medida aprobada con la administración Biden por un monto total de 1,9 billones de dólares. Se aprueban 420.000 millones de dólares para transferencias directa en función de la situación familiar; 246.000 millones de dólares para ampliar los subsidios por desempleo; 143.000 millones en deducciones fiscales por hijo; y 75.000 millones de dólares se destinarán a la respuesta a la pandemia. Hay dos medidas nuevas respecto a paquetes anteriores. Una es la aprobación de 350.000 millones de dólares para apoyar las cuentas de estados, municipios y otros entes locales. La otra, 130.000 millones de dólares destinados a la reapertura de colegios. Supone añadir 1,1 billones de dólares al déficit público federal de 2021 y 0,5 billones al déficit de 2022.
  5. El pasado 15 de noviembre se aprobó el Infraestructure Bill para transferir fondos a estados y entes locales con el fin de mejorar las infraestructuras de transporte y energía del país. De acuerdo con el CBO, está ley añadirá 256.000 millones de dólares al déficit en los próximos 10 años, incrementándose los desembolsos a partir de 2024, año en que se espera añadir 29.203 millones al déficit.

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Política monetaria

La Reserva Federal y la ejecución de la política monetaria

La política monetaria en los EE. UU. es diseñada y ejecutada por la Reserva Federal, un organismo público-privado independiente del ejecutivo compuesto por el Board of Governors y por los Bancos Regionales de la Reserva Federal. El Board of Governors es una agencia pública de EE.UU. cuya sede se encuentra en Washington, DC. Está formada por siete miembros que son nombrados por el presidente de EE.UU., con consejo y consentimiento del Senado, por un plazo de 14 años. El presidente de la junta, a fecha de redacción de este informe, es Jerome Powell, que fue nombrado en febrero de 2018 y reelegido en febrero de 2022. La junta remite dos veces al año al Congreso un informe sobre el estado de la economía y la dirección de la política monetaria, y su presidente debe prestar declaración sobre este informe. Los Bancos Regionales de la Reserva Federal, el lado privado de la institución, son doce: Boston, Nueva York, Filadelfia, Cleveland, Richmond, Atlanta, Chicago, St. Louis, Minneapolis, Kansas City, Dallas y San Francisco. La Reserva Federal publica ocho veces al año el informe de coyuntura económica conocido como Beige Book.

La Reserva Federal debe desarrollar una política monetaria para fomentar las condiciones económicas que permitan alcanzar su doble mandato: estabilidad de precios (tasa de inflación del 2%) y máximo empleo sostenible. Para ello asume las siguientes funciones denominadas convencionales de política monetaria:

  • Monopolio de la impresión de moneda. Actúa como banco de los bancos, participando en las transacciones de éstos como proveedor de dinero en efectivo y como cámara de compensación. Asimismo, los bancos poseen depósitos o saldos en la Fed, tanto saldos de compensación como las reservas obligatorias.  
  • Coeficientes de reservas legales. Los bancos están obligados a mantener una cantidad de fondos en forma de reservas para satisfacer salidas inesperadas de dinero. Los bancos pueden mantenerlas en efectivo o como depósitos en la Reserva Federal.
  • Operaciones de mercado abierto. Se trata de la herramienta más frecuente y efectiva de la Fed para modificar la oferta monetaria. Mediante la compra de valores del Estado nacional en el mercado inyecta dinero en la economía y mediante su venta detrae liquidez del sistema. El precio de estos valores se determinará en el mercado, en función de la oferta y la demanda. Las operaciones de mercado abierto son dirigidas por el FOMC, el Comité Federal de Mercado Abierto.
  • Control del tipo de interés de los fondos federales o federal funds rate. Esto permite influir directamente sobre los tipo de interés e, indirectamente, en el nivel de actividad de la economía.
  • Cambios en el tipo de descuento. Los bancos pueden pedir prestadas reservas directamente a la Fed en su ventanilla de descuento y la tasa de descuento es el tipo de interés al que la Fed presta ese dinero.
  • Operaciones con moneda extranjera. Las compras y ventas de moneda extranjera se realizan a través del FOMC en cooperación con el Tesoro, que tiene la responsabilidad en este tipo de operaciones. La FED no tiene objetivos de tipo de cambio, ni niveles deseados para el precio del dólar, sino que actúa para contrarrestar movimientos desordenados en los mercados de divisas.

El Federal Open Markets Committee se tiene que reunir al menos cuatro veces al año, aunque por lo general se reúne unas ocho veces. En estas reuniones, cada uno de los miembros del FOMC y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal expresan su punto de vista sobre el estado y las perspectivas de futuro de la economía y, en consecuencia, la dirección que debe seguir la política monetaria. El Comité debe alcanzar el consenso sobre cuál debe ser la política monetaria, que se incorporará a una directiva para el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, ya que éste es el banco que ejecuta las transacciones del sistema de cuentas de mercado abierto.

Medidas no convencionales y la normalización de la política monetaria

La Reserva Federal ha utilizado habitualmente el tipo de interés como herramienta para alcanzar sus objetivos macroeconómicos. Sin embargo, con los tipos de interés a corto plazo cercanos a cero desde la Gran Recesión, la Reserva Federal se ha visto obligada a utilizar herramientas de política monetaria no convencionales.

Una herramienta no convencional principal es el Quantitative Easing, que implica la compra de bonos y valores a largo plazo por parte de la Reserva Federal, con la finalidad de bajar los tipos de interés de mercado a largo plazo y aumentar la liquidez del mercado. Esta herramienta fue utilizada masivamente durante la crisis de la Gran Recesión con el fin de reducir la incertidumbre en los mercados de capitales y estabilizar los precios de los activos. Tras la ejecución de tres programas de Quantitative Easing, en 2014 la FED comenzó a reducir los estímulos monetarios de forma gradual, acabando con su programa de compra de activos en octubre de 2014. En el año 2015, la FED inició el proceso de normalización monetaria, anunciando la subida de los tipos de interés de referencia; en octubre de 2019 estos se situaban en el 1,75%. Asimismo, en octubre de 2017 la Fed finalmente empezó a ejecutar el proceso de reducción de su balance general tras la sustancial expansión producida dentro del programa Quantitative Easing.

Sin embargo, la llegada del coronavirus obligó a la Reserva Federal a volver a adoptar medidas extraordinarias, comprando títulos públicos y mortgage-backed securities que han provocado que el balance de la Fed se dispare de nuevo.

La política monetaria durante la Covid-19

El 5 de marzo de 2020 la Federal Reserve inició una serie de medidas extraordinarias semejantes a las aplicadas durante la Gran Recesión con el fin de estabilizar el sistema financiero y evitar situaciones de falta de liquidez ante la volatilidad generada por la pandemia del coronavirus. En dos ocasiones, de manera extraordinaria antes de la fecha prevista, la junta de gobernadores anunció dos bajadas del rango de tipos de interés de más de 25 puntos básicos. La primera, de 50 puntos básicos hasta la horquilla situada entre el 1 y el 1,25%. La segunda, una bajada del rango de tipos de interés en 100 puntos básicos, de tal forma que el rango de tipos de interés hasta situar el rango de tipos de interés entre el 0 y el 0,25%. 

Asimismo, escalonadamente la Fed anunció las siguientes medidas dentro de política convencional:

  • Aumento de la cantidad de efectivo que está inyectando en el sistema financiero con el objetivo de evitar un aumento no deseado en las tasas de interés que supere el rango objetivo, con un incremento temporal del efectivo que está dispuesto a prestar diariamente en el mercado de repos de los 100.000 a los 500.000 M$ en el mercado de repos a un mes y 1 billón de $ en el mercado de repos a tres meses.
  • Ventana de descuento. Reducción del coste de la primera línea de crédito hasta el 0,25%. Al reducirlo más que la bajada anunciada para el rango de tipos de interés, estrecha el gap entre estos dos instrumentos.
  • Anima a las instituciones depositarias a utilizar el crédito intradía.
  • Anima a los bancos a utilizar los buffers acumulados desde la Gran Recesión con las empresas y familias que requieran más financiación. Mencionan que las entidades financieras más grandes disponen de 1,3 billones de dólares de capital común y 2,9 billones de dólares de activos líquidos de alta calidad.
  • Reduce la ratio del requisito de reservas al 0%.
  • Acción coordinada entre el BCE, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá reducir en 25 puntos básicos el coste de los acuerdos swaps dentro de las líneas ya existentes a raíz de la Gran Recesión, además de comenzar a ofrecer acuerdos semanales con un plazo de 84 días además de los modificar el plazo de los acuerdos a 7 días ya existentes a acuerdos de 1 día. Este acuerdo de swaps de divisas se ha ampliado posteriormente a otros bancos centrales. Asimismo, se pone en marcha el establecimiento de un mecanismo para financiar el mercado de repos con otros bancos centrales, el Foreign and International Monetary Authorities Facility (FIMA), mediante acuerdos de recompra a un día con una prima de riesgo de 25 puntos básicos sobre el Interest on Excess Reserves (IOER).

Dentro de las medidas no convencionales de política monetaria destacan:

  • Ampliación de las operaciones de compra de títulos del Tesoro en todo el rango de vencimientos como forma de abordar las interrupciones altamente inusuales en el mercado de valores del Tesoro.
  • Inició del cuarto programa de Quantitative Easing mediante la compra de letras y bonos del Tesoro y títulos garantizados con hipotecas, incluyendo los títulos garantizados con hipotecas, sin establecer límite alguno.
  • Puesta en marcha con capital del Departamento de Tesoro de una serie de mecanismos para inyectar liquidez contra colateral en mercados financieros. Así se crean varios mecanismos: un Mecanismo de Financiación de Papel Comercial (CPFF) para respaldar a los emisores estadounidenses de papel comercial (cesó el 31 de marzo de 2021); un Mecanismo de Crédito para Distribuidores Primarios (PDCF) que puede estar garantizado por una amplia gama de títulos de deuda con grado de inversión, incluidos papeles comerciales y bonos municipales, y una amplia gama de valores de renta variable (se detuvo el 31 de marzo de 2021). La tasa de interés cobrada será la tasa de crédito primaria, o tasa de descuento, en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Un Mecanismo de Liquidez de Fondos de Inversión del Mercado Monetario (MMLF) para apoyar el flujo de crédito a los hogares y las empresas (cesó el 31 de marzo de 2021); un Mecanismo de Crédito Corporativo del Mercado Primario (PMCCF) para la emisión de nuevos bonos y préstamos (el programa dejó de comprar nuevos bonos el 31 de diciembre de 2020); un Mecanismo de Crédito Corporativo del Mercado Secundario (SMCCF) para proporcionar liquidez a los bonos corporativos pendientes (el SMCCF dejó de comprar bonos después del 31 de diciembre de 2020); un Mecanismo de Préstamos de Valores respaldados por Activos a Plazo (TALF), para apoyar el flujo de crédito a consumidores y empresas (el programa dejó de conceder nuevos préstamos a partir del 31 de diciembre de 2020). Por último, el Main Street Lending Program, un programa para apoyar a las pequeñas y medianas empresas y a los empleadores sin ánimo de lucro afectados por la Covid-19 (terminó el 8 de enero de 2021).

La política monetaria tras el COVID 19

El 16 de septiembre de 2021 la Federal Reserve inició su nueva estrategia de política monetaria y de objetivos a largo plazo dando prioridad al objetivo de maximización de empleo sobre el objetivo de inflación del 2% y dejando abierta la posibilidad de que esta se mantenga por encima del 2% por un tiempo no determinado siempre que las expectativas a largo plazo de inflación estén fijadas en ese umbral.

No obstante, la persistencia de la inflación subyacente por encima del 2% ha llevado al FOMC a anunciar, en noviembre de 2021, el adelanto de la finalización del programa de compras de activos, tanto de títulos del Tesoro estadounidense como de Mortgage Backed Securities con la previsión de que el programa se finalice a mediados de marzo. Así, en noviembre y diciembre se han rebajado los topes de compras de títulos del Tesoro estadounidense y de Mortgage Backed Securities en 10.000 millones de dólares y 5.000 millones de dólares mensuales respectivamente, de tal modo que en diciembre el volumen de compras máximo ha sido de 60.000 millones de dólares de títulos del Tesoro estadounidense y de 30.000 millones de dólares de Mortgage Backed Securities. A partir de enero la rebaja mensual de los topes máximos será de 20.000 millones de dólares y 10.000 millones de dólares respectivamente. El gobernador anunció el 2 de marzo ante el Congreso que, en la próxima reunión de la Junta de Gobernadores, el 15 de marzo, se aprobará la subida del rango de los tipos de interés. Sería la primera subida desde 2018.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

3.3.1 Reforma del sistema de tributación internacional:

El 4 de noviembre de 2021 137 países acordaron la aceptación de la Declaración de una solución de dos pilares para abordar los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía, donde la implicación de la Secretaria del Tesoro Yellen y la administración Biden fue decisiva para alcanzar el acuerdo.Los países signatarios se han comprometido a aprobar las reglas del Pilar I en la legislación en 2022 y ponerlas en vigor en 2023, pero existen dudas importantes sobre si muchos países pueden cumplir con ese plazo. Por ejemplo, implementar el Pilar 1 en los Estados Unidos probablemente requerirá una mayoría de dos tercios en el Senado para cambios en los tratados fiscales, lo que parece difícil en el clima político actual y con una mayoría exigua de los demócratas que cuentan con cincuenta de los cien escaños más el voto de calidad de la Vicepresidenta Kamala Harris. 

La implementación potencial del Pilar I tiene como objetivo poner fin al mosaico de impuestos digitales unilaterales al que se enfrentaban las grandes empresas digitales estadounidense. Además, los países deben renunciar a los impuestos sobre las empresas que no alcanzan el umbral de ingresos para las reglas de reasignación. El pardido republicano critica el coste que va a suponer para Estados Unidos, país que cuenta con un gran número de empresas multinacionales que prestan servicios digitales. En aquellos países con los que EE.UU. no tenga un acuerdo de doble imposición dichas multinacionales no podrán desgravarse los impuestos que paguen donde residan sus consumidores, y en los países con los que se tenga un acuerdo, supondrá una merma en los ingresos de la administración tributaria federal estadounidense.

En el caso del pilar 2, no existe una oposición manifiesta de los parlamentarios republicanos dado que supone reducir la competencia entre países para reducir sus impuestos de sociedades. No obstante, para EE.UU. implica realizar una serie de cambios legislativos en la figura impositiva que utiliza para gravar los ingresos que obtienen sus subsidiarias en jurisdicciones fiscales con tipos impositivos bajos. Dicha figura impositiva, Global Intangible Low-Taxed Income (GILTI) es en cierta medida similar al impuesto mínimo que se basa en el mecanismo denominado “anti-erosión global de bases” (GloBE) del pilar 2 sujeta a la regla Income Inclusión Rule (IIR), que aplicaría un impuesto complementario a los ingresos de una empresa gravados en un determinado país por debajo del tipo mínimo acordado. Sin embargo, el acuerdo de la OCDE reconoce problemas en la aplicación del pilar II con el GILTI tal como esta definido actualmente. Existen actualmente varias iniciativas legislativas (el presupuesto de 2022 y el Build Back Better) para cambiar el código tributar con el fin de elevar el tipo del GILTI y adaptarlo al acuerdo. Otra alternativa sería reemplazar el GILTI por una nueva figura impositiva similar al GloBE.

3.3.2 Política Comercial:

Durante la Administración Trump, la política comercial de EE. UU. fue algo errática y no exenta de controversias; caracterizada por un claro sesgo proteccionista. Se realizó un despliegue hasta entonces nunca visto en el uso de todos los instrumentos comerciales a su alcance y dejando en un segundo plano o incluso a veces obviando la dimensión multilateral. Todo ello ha conducido a una pérdida de poder e influencia de EE. UU.  en el ámbito del comercio internacional y que la actual Administración está intentando recuperar.

El proteccionismo de la anterior Administración tuvo su punto álgido en 2018 con la imposición de medidas por motivos de seguridad nacional al acero y aluminio, generando una tensión comercial nunca vista. Este mismo año, comenzó un procedimiento de implantación de aranceles bajo la Sección 301 de la Trade Act de 1974 a productos chinos con relación a la transferencia de tecnología americana y propiedad intelectual, el cual ha continuado vigente durante la actual Administración y que debería finaliza en julio de 2022. En el caso del largo conflicto Airbus-Boeing, EE. UU. empezó a aplicar medidas a partir del 18 de octubre de 2019, por un valor de 7.500 M$ que consistían en un arancel adicional del 15% para aeronaves completas y del 25% para una serie de productos, fundamentalmente agrícolas, sobre todo de Francia, Alemania, Reino Unido y España, países que conforman el consorcio Airbus. Las medidas penalizaron fuertemente las importaciones de productos españoles agroalimentarios (principalmente aceite de oliva, vinos, quesos y aceitunas). La UE impuso medidas de represalia por las ayudas a Boeing a partir de noviembre por valor de 4.000 M$ (arancel del 15% para aeronaves civiles y 25% para una variedad de productos agrícolas e industriales). Por otro lado, en junio de 2020, el USTR inició otra investigación bajo la sección 301 de la Trade Act de 1974, en este caso, sobre las tasas a los servicios digitales contra varios países, entre ellos España. Tras su conclusión, en junio de 2021 el USTR impuso medidas arancelarias, incluyendo contra productos españoles (calzado, bolsos, cinturones, pulpo, artículos de cristal, gambas y sombreros) que sin embargo se decidió una moratoria en su aplicación por un periodo de seis meses en tanto se negocia una solución multilateral en la OCDE sobre los principios de tributación internacional.

Con la llegada de la Administración Biden en 2021, se ha dado un giro en cuanto a las relaciones con las que llaman sus antiguos aliados y economías afines. El eje central de la misma está siendo la defensa de los trabajadores estadounidenses, apostando también por un trabajo de calidad y con mejoras salariales y sociales. Se está poniendo especial énfasis en articular mecanismos para promover la competitividad de EE. UU., fomentar la innovación en sectores claves o reducir la dependencia externa (por ejemplo, en cuanto a semiconductores). No se abandona el objetivo de luchar contra las prácticas desleales de terceros países, pero la idea de la nueva Administración es hacerlo de una forma más razonable y efectiva, modernizando los instrumentos comerciales existentes o diseñando otros nuevos en caso de que fuera necesario. Otro elemento diferenciador, respecto a la política de Trump, es que la actual administración está siendo receptiva a encontrar soluciones negociadas y se ha decantado a favor del multilateralismo y la cooperación con socios estratégicos como la UE, lo que ha generado expectativas para dinamizar y reforzar las relaciones transatlánticas. La cumbre bilateral UE-EE. UU. de junio de 2021 fue prueba de la nueva dinámica, con avances en varios temas de especial relevancia. Así, se acordó suspender durante un plazo de 5 años la aplicación de aranceles por el conflicto Airbus-Boeing, existente desde 2004, siendo el más largo de la historia de la OMC, y crear un grupo de trabajo para establecer disciplinas en las subvenciones al sector aeronáutico. La creación del Consejo de Comercio y Tecnología y el arreglo sobre imposición internacional a las empresas transnacionales en el seno de la OCDE que ponía fin a la disputa conocida como ‘tasa digital’, son muestras de esta mayor cooperación.

Tras la paralización por la anterior Administración del Acuerdo de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) entre UE- EE. UU. la creación del Consejo de Comercio y Tecnología (TTC, por sus siglas en inglés) no retoma las negociaciones para un acuerdo comercial, sin embargo, pretende servir como foro de cooperación y de diálogo continuo sobre buenas prácticas en aspectos claves del comercio, la economía y la tecnología. Sus objetivos son profundizar en la relación comercial y de inversiones; cooperación en políticas claves tecnológica, digital y de cadenas de suministro; cooperación en política reguladora; desarrollo de estándares compatibles; evitar nuevas barreras técnicas al comercio; promoción de la innovación y el liderazgo tecnológico e industrial de empresas de la UE y EE. UU. El TTC no es legalmente vinculante, y tiene como principio preservar la autonomía regulatoria (y estratégica) de ambas partes. A nivel político presiden el consejo los VP y comisarios de competencia (Vestager) y comercio (Dombrovskis), y los secretarios de Estado (Blinken), Comercio (Raimondo) y la USTR (Tai). A nivel técnico, el TTC está compuesto por diez grupos de trabajo que irán informando al nivel político. Por el momento, el TTC es una Plataforma de alto nivel, que ha favorecido que entre UE- EE. UU. el diálogo esté siendo más ágil y eficaz, hecho que se ha dejado patente ante las acciones de ambas partes frente a Rusia por su invasión a Ucrania.

Con relación a la zona de Asia y Pacífico y, tras la salida de EE. UU. durante la Administración Trump del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, Trans-Pacific Partnership Agreement (TPP), un acuerdo comercial del que EE. UU.  era parte junto con 11 países de la cuenca del Pacífico entre los que se encuentran Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Nueva Zelanda, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam; EE. UU. ha presentado una nueva estrategia comercial, a la que ha denominado Indo-Pacific Economic Framework (IPEF). EE. UU. presenta este futuro acuerdo como una herramienta para conseguir que esta área sea libre y abierta, próspera, segura y resiliente y para ello quiere alcanzar un acuerdo comercial (en el que quede excluido el acceso a mercados) pero que en cambio incluya estándares de ciberseguridad, trabajo y medioambiente. El objetivo de EE. UU. es también el de recuperar su histórico liderazgo en esta área y para ello, se están intensificando sus cinco alianzas regionales (Australia, Japón, Corea del Sur, Filipinas y Tailandia) y se están fortaleciendo las relaciones con países como India, Indonesia, Malasia, Mongolia, Nueva Zelanda, Singapur, Taiwan, Vietnam y las Islas del Pacífico. No obstante, la no inclusión en este tipo de acuerdo de un acceso a mercados ha suscitado varias dudas sobre la viabilidad de este, incluso dentro del Congreso de EE. UU.

Respecto a China, en enero de 2020, EE. UU. (bajo la Administración Trump) y China firmaron la Fase I de un acuerdo comercial. En este acuerdo China se comprometió a realizar reformas estructurales en su régimen económico y comercial en importantes áreas como la transferencia forzosa de tecnología y la defensa de propiedad intelectual e industrial. Dicho acuerdo, que incluía una serie de compromisos comerciales por ambas partes, ha sido incumplido por la parte China, principalmente en lo referente al compromiso de compra de productos agrícolas a EE. UU; pero también en cuanto a temas de propiedad intelectual y acceso a mercados. Con la llegada de la nueva Administración, se ha estado reclamando el cumplimiento de estos compromisos, fundamentalmente en cuanto a compras se refiere, alcanzando la fecha de su finalización, diciembre 2021, sin que esto se haya producido. Por ello, desde octubre de 2021, EE. UU. ha iniciado un nuevo enfoque estratégico y un plan para colaborar con socios comerciales a nivel regional, bilateral y multilateral. Al mismo tiempo, está trabajando para responsabilizar a China del incumplimiento del Acuerdo y garantizar un campo de juego más equitativo a través de herramientas comerciales nacionales.

En cuanto al Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA por sus siglas en inglés) entró en vigor el 1 de julio de 2020 y mediante el mismo se da a Estados Unidos un mayor acceso al mercado lácteo de Canadá, incentiva una mayor producción doméstica de automóviles y camiones, aumenta las regulaciones medioambientales y laborales, e introduce y actualiza las protecciones de propiedad intelectual. No obstante, ha habido alguna disputa, solucionada dentro del marco de este acuerdo como, por ejemplo, por los aranceles establecidos por EE. UU. a los paneles solares canadienses. Para llegar a una solución, se estableció un panel, el cual ha dictaminado en febrero de 2022 a favor de Canadá. Otra disputa en el marco de este Acuerdo, esta vez resuelta favorablemente para EE. UU. ha sido en relación a las restricciones canadienses a la importaciones lácteas procedentes de EE. UU.

Recientemente, se ha anunciado que se van a iniciar las conversaciones con Reino Unido, tal vez para retomar las negociaciones iniciadas por la anterior Administración en cuanto a un acuerdo comercial. Por el momento, en cuanto a negociaciones comerciales y durante el año 2021, la actual administración no ha mostrado mucho interés; aunque en el año 2022 se han anunciado las estrategias ya comentadas anteriormente, especialmente con la zona asiática.

3.3.3 Política energética:

La llegada del presidente Biden ha supuesto un cambio radical en la política energética de Estados Unidos de la administración precedente, favoreciendo la expansión del papel de las energías renovables en el mix energético, principalmente de generación solar y eólica, con el objetivo de lograr eliminar las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2035. Se han paralizado las nuevas prospecciones de hidrocarburos en el área protegida de Alaska, la emisión de nuevas licencias para fracking en terrenos federales y las obras de conexión de hidrocarburos con Canadá. La lucha contra el cambio climático es el objetivo central de la política en su agenda, aunque el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y sus consecuencias sobre los mercados globales de hidrocarburos podría llevar a la administración actual a facilitar el incremento de la producción de energía fósil.

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