Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Analizando con mayor detalle la composición del PIB desde el punto de vista de la oferta el epígrafe con mayor peso es el del sector de hidrocarburos, como cabía esperar del país con las mayores reservas comprobadas de crudo del mundo y las octavas de gas: viene representando aproximadamente un 12% del PIB, más del 40% de los ingresos fiscales y alrededor del 96% de las exportaciones totales de Venezuela.

 

Por lo que respecta a otros componentes sectoriales del PIB, la industria manufacturera reflejó hasta 2019 una contracción estimada de -48,5 %, -39,3% en 2018, consecuencia de los enormes problemas que padece. Fundamentalmente: dramática escasez de materias primas e inputs intermedios nacionales y gran dificultad para importarlos por escasez de divisas, e incertidumbre del marco jurídico. Algunas consideraciones: diversas industrias manufactureras se ven especialmente afectadas por la escasez de insumos a suministrar por las empresas básicas; la escasez de divisas ha provocado que los industriales venezolanos mantengan una deuda con sus proveedores extranjeros que se estima en, al menos, 9.000 M$; las cargas laborales no hacen más que subir; el racionamiento eléctrico condiciona los procesos productivos; la ineficiencia de los puertos (el tiempo promedio para nacionalizar la mercancía llega a 31 días) encarece los costes. Asimismo hay que resaltar que entre 2004 y 2017 el Gobierno expropió 1.171 empresas, el 30% del sector industrial: afortunadamente, este proceso parece haberse ralentizado en los últimos años si bien las expropiaciones continúan siendo utilizadas como amenazas veladas contra el sector privado. Como consecuencia de todo lo anterior, si bien el sector industrial en su conjunto continúa siendo el que más peso tiene en el PIB (alrededor del 14%) continúa decreciendo (en los 90s suponía el 18% del PIB) y apenas trabaja al 30% de su capacidad instalada.

 

También la construcción mostró un pobre resultado estimado en 2018 con una contracción del -52,2% y de 38% en 2019. El peso relativo de la construcción en el PIB viene reduciéndose en los últimos años hasta el actual 6% y la actividad es ejercida mayoritariamente por el sector público que representa el 60% (la mayor participación corresponde al sector petrolero).

 

Otro epígrafe que está mostrando un comportamiento negativo es el de la actividad comercial que en 2018 registra una contracción del -34,7,8%, reflejando una nueva contracción de -47,5 % para 2019: la disminución del poder adquisitivo provocada por la altísima inflación, la escasez de productos y la ley de Precios Justos que limita los márgenes comerciales para la importación y la producción al 30%, calculados sobre estructuras discrecionales de costes y con penas de hasta 14 de años de prisión por incumplimiento, pueden ser  algunos de los factores que explican estos resultados.

 

Entre los principales sectores que parecen haber registrado mejores resultados en 2018 destacan: comunicaciones -5.8% (representando el 12% del PIB) -37,2% en 2019 y Producción servicios del Gobierno General con -6,7%, -40,6% en 2019. Desde 2016 se han venido contrayendo todos los sectores del PIB, destacando las caídas en el sector construcción -42% , comercio -34% e instituciones financieras y seguros -32%. Para 2019 se produce una nueva contracción generalizada.

 

Desde la perspectiva de la demanda, el comportamiento negativo que está mostrando el PIB venezolano se explica por las fuertes caídas que están registrando tanto el consumo como la inversión privada y que neutralizan las aportaciones positivas al crecimiento de la demanda externa consecuencia, a su vez, de la caída de las importaciones.

 

Durante 2019 continuó el desplome de la producción petrolera y de la economía, que además acumula su séptimo año consecutivo de recesión. Al cierre de 2019, la economía venezolana ya arrastraba una caída acumulada del ingreso per cápita cercana al 80% desde 2013 (tan solo en 2018 cayó 19,6%), representando así el mayor desplome experimentado en tiempos modernos por país alguno que no haya estado en situación de guerra. El ingreso per cápita es hoy incluso inferior al del año 1950. Esta caída se ha exacerbado durante 2019, estimando el Fondo Monetario Internacional que la economía declinará nuevamente en 2020, y que lo hará a la alarmante tasa de 25% en 2019ída acumulada del PIB venezolano de 60% en los últimos seis años.

 

La hiperinflación sigue siendo el principal tema a resolver. Cerró en  2019 en 9.585% y 3.719% en 2020.

 

Por otro lado está la producción nacional. 2019 fue el sexto año de retroceso del Producto Interno Bruto Venezolano. La contracción del PIB fue  de 25.5% para 2019, lo que implica una caída acumulada de 78% desde 2013, contracción comparable solo con conflictos bélicos en la historia económica, para 2020 la caída estimada es de -30%.

Un aspecto clave de este colapso está relacionado con la producción petrolera. La caída de más de 510.000 barriles diarios hasta diciembre de 2019 produjo un mayor deterioro en 2020 con una producción promedio de 633 Barriles diarios, lo que incluso pone al país en riesgo de dejar de ser exportador de petróleo, con un bombeo destinado básicamente al consumo interno y al pago de deudas con China y Rusia. El sector privado alcanza unos niveles de actividad por debajo del 20% de su capacidad instalada y se aprecia una aguda disminución del consumo interno. Se estima que el PIB se ha reducido desde unos 400.000 millones de US$ en 2012 hasta apenas 55.475 M$ actualmente.

 

Desequilibrio fiscal: déficit público entre el 17 y 24% PIB, según analistas; y un nivel de deuda superior al 157% PIB. Para 2019 se produjo una reducción de las importaciones hasta unos 15.250 M$, descenso de la producción petrolífera y la continuidad de los subsidios.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)2015201620172018*
POR SECTORES DE ORIGEN 
AGROPECUARIO3,13,02,93,0
AGRICULTURA3,13,02,92,9
GANADERÍAn.dn.dn.dn.d
SILVICULTURA Y PESCAn.dn.dn.dn.d
INDUSTRIAL33,331,228,322,3
MINERÍA Y PETRÓLEO11,712,712,712,3
MANUFACTURAS13,011,510,18,5
CONSTRUCCIÓN6,24,32,41,5
ELECTRICIDAD Y AGUA2,42,73,13,3
SERVICIOS58,860,261,262,7
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO11,512,814,416,5
COMERCIO8,77,35,84,8
FINANZAS7,66,04,83,3
INMOBILIARIO10,310,811,412,6
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA14,216,618,719,9
OTROS SERVICIOS6,56,76,15,6
TOTAL100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO 
CONSUMO:88,089,091,8n.d.
Consumo Privado69,770,768,9n.d.
Consumo Público18,218,322,9n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL:26,214,56,0n.d.
Formación Bruta de Capital Fijo23,415,510,0n.d.
Var. existencias2,9-0,9-4,0n.d.
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS13,214,016,6n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS (menos)30,918,614,4n.d.
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA0,00,00,0n.d.
TOTAL96,598,9100,0n.d
Fuente: BCV * Estimado
Última actualización: noviembre 2020

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Venezuela cerró 2020 con una contracción estimada de 30% del PIB. Según el Banco Mundial, el FMI y la CEPAL está prevista una nueva caída del PIB en 2021, mucho más moderada entre 2 y 10 %. El tamaño de la economía es un quinto de lo que era en los años 50 y se prevé que se mantenga inmóvil a lo largo de este año. El sector privado alcanza unos niveles de actividad por debajo del 30% de su capacidad instalada y se aprecia una aguda disminución del consumo interno. Se estima que el PIB se ha reducido desde unos 400.000 M $ en 2012 hasta apenas 56.000 M$ en 2020. La inflación cerró en 3.719% en 2020 y se prevé que bajará hasta 1.500% en 2021.

 

Más allá de los nocivos efectos de la pandemia, el colapso de la actividad económica tiene raíces en la estrepitosa caída de la producción y venta de crudo a nivel internacional, agravada por los efectos de las sanciones comerciales de EE.UU. Según la  OPEP la producción promedio de Venezuela  fue de 557.000 barriles por día en 2020 volumen que está 45% por debajo de lo reportado para el año 2019. Venezuela produce actualmente 1.450 millones de bpd por debajo la cuota asignada de la OPEP establecida en 1.970 millones de bpd. El Gobierno estableció una meta de producción en 1.500.000 bpd para 2021. A lo anterior se añade la paralización de la inversión pública y privada producida por la prolongada depresión y el clima fragilidad institucional en se conduce Venezuela, así como la caída del consumo y del ingreso real, consecuencias directas de la inflación galopante.

Venezuela tiene la inflación más alta del mundo. La Asamblea Nacional calcula la inflación siguiendo la metodología del Banco Central, según esta fuente, la inflación acumulada en 2019 fue de 9.586 % mientras que a diciembre de 2020 la inflación acumulada fue de 3.719 %.

El total de deuda a diciembre de 2020 se estima  en  197.500 M $. La deuda externa del país es de unos 177.000 M $  equivalente a un  300% del PIB. Aproximadamente el 46% del stock corresponde al gobierno central y el 41% a PDVSA; a eso se suman deudas tanto con el sector público como con el sector privado de China y Rusia. También se incluyen los fallos pendientes del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) por concepto de las expropiaciones, que representan aproximadamente el 11% de la deuda total. La conjunción de acumulación de deuda externa, elevadas tasas de interés y caída del precio y de la producción de petróleo quintuplicó la carga de la deuda como porcentaje de las exportaciones hasta que la misma llegó a alcanzar el 54% de las exportaciones petroleras en 2016. Esto precipitó el default de la deuda en bonos ese mismo año. Aun estando en default con los mercados de capitales y agencias multilaterales, el repago de la deuda a China y Rusia en especie diezmaba la disponibilidad de recursos líquidos para el país. Se estima que solo el 38% de las exportaciones petroleras genera recursos líquidos para el país. Actualmente, el poco servicio de deuda que hace Venezuela está en los intereses pagados a China (se presume que China ha otorgado un periodo de gracia sobre el monto principal) y otras obligaciones de PDVSA con socios en empresas mixtas, las cuales se ejecutan a través de swaps de petróleo crudo por diésel.

Por lo que se refiere a las variables fiscales, el último dato oficial publicado a junio de 2015, es el relativo al déficit público de 2013, -1,9 % del PIB, si bien estas estadísticas se refieren exclusivamente al saldo fiscal del Gobierno Central sin tener en consideración los datos del resto de la Administración del Estado: según observadores independientes el déficit fiscal de Venezuela, que arrastra ya 15 años consecutivos, se ha podido situar  entre el 17 y el 26 % del PIB. Respecto al nivel de Deuda en términos de PIB, las estimaciones apuntan a unos porcentajes de 118% en 2018 y de 300% en 2020.

Con relación al sector exterior, el deterioro de los precios del petróleo en el mercado internacional afectó los principales indicadores del sector externo En 2018, la cuenta corriente mostró un superávit  de 8.613 M$,  que se explica por el superávit alcanzado en la balanza de mercancías de 20.895 M$ y por los balances negativos en las cuentas de servicios y de renta de 6.260 M$ y 7.973 M$. Las importaciones en 2018 alcanzaron la cifra de 12.800 M$, es decir, una contracción del 51% con respecto al nivel observado en 2015, convirtiéndose en el mecanismo predilecto empleado por el Gobierno para enfrentar la crisis. En 2019 y 2020, continuó la caída situándose en 9.550 y 5.104 M $ respectivamente. Las reservas internacionales, en diciembre de 2020 se sitúan en 6.386 M$.

Según el índice EMBI, el riesgo país se sitúa en septiembre de 2020 en 12.581 (más del doble del registrado en abril, 5.512) y la calificación de riesgo es con mucho la peor del mundo: C, de Moody´s y WD, de Fitch. Standard & Poor´s la clasificación del crédito de Venezuela en moneda extranjera de corto y largo plazo se mantiene en 'SD' y 'D'.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016201720182019
PIB    
PIB (M$ a precios corrientes)279.200144.32098.12079.250
Tasa de variación real (%)-16,3-15,7-19,6-31
Tasa de variación nominal (%)16,518,3n.d.n.d.
INFLACIÓN    
Media anual (%)254,91.51665.37419.906
Fin de período (%)274,4863130.0609.584
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL    
Media anual (%)202021,929,3
Fin de período (%)22,4922,5822,1122,11
EMPLEO Y TASA DE PARO    
Población (x 1.000 habitantes)31.02831.58231.94030.450
Población activa (x 1.000 habitantes)14.12414.07513.94512.540
% Desempleo sobre población activa10,315,819,620,5
DÉFICIT /a    
% de PIB-15,8-21,6-31,327
DEUDA PÚBLICA /b    
en M$148.707146.262147.500165.300
en % de PIB53%101%150%209%
EXPORTACIONES DE BIENES /c    
en M$27.40334.68033.67721.500
% variación respecto a período anterior-26%27%-3%-36%
IMPORTACIONES DE BIENES /c    
en M$16.37012.02320.87715.520
% variación respecto a período anterior-51%-27%74%-26%
SALDO B. COMERCIAL    
en M$11.03322.00718.8115.980
en % de PIB4,0%15%19%8%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE    
en M$- 3.8708.7066.298nd
en % de PIB-1,4%6,0%6,4%nd
DEUDA EXTERNA /d    
en M$128.895153.211158.104165.300
en % de PIB46,2%106,2%161,1%208,6%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA/b    
en M$16.35413.48412.339nd
en % de exportaciones de b. y s.59,6838,8836,64nd
RESERVAS INTERNACIONALES    
en M$10.9959.6628.8376.630
en meses de importación de b. y s.8,13,33,22,3
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA    
en M$1.068- 68886nd
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR    
media anual0,000010,0000154015.800
fin de período *0,000010,0000173046.600
Fuentes: Banco Central de Venezuela-BCV, Instituto Nacional de Estadística de Venezuela-INE, Ministerio de Economía y Finanzas MEFBD. /a:Estimado no se publican datos para el conjunto de la Administración del Estado /b:interna y externa, restringida al Gobierno Central, no incluye PDVSA, Ministerio de Finanzas /c: FOB, /d: pública y privada, restringida al Gobierno Central no incluye PDVSA* en IIIT 2018 se realizó una reconversión monetaria, el tipo de cambio se expresa en B soberanos para todos los años
Última actualización: diciembre 2020
    

 

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Principales objetivos de política económica

Durante 2019, como en años anteriores, la política económica viene supeditada teóricamente a la consolidación de la revolución bolivariana y a la consecución de los objetivos plasmados en el Plan Patria 2013-2019. Para ello, en lugar de aplicar medidas ortodoxas de política económica que permitieran corregir los graves desequilibrios que padece la economía venezolana (fiscal, de precios y cambiario principalmente), el Gobierno ha venido desarrollando una política económica que no ha hecho sino profundizar en un ineficiente y abultado gasto público, presiones inflacionistas y depreciación de la moneda.

Así, tanto la política fiscal como monetaria han tenido un marcado carácter expansivo que han generado un insostenible déficit público y un impresionante aumento de la liquidez monetaria y sus efectos inflacionistas, al tiempo que se ha mantenido el desplazamiento del sector privado, la desindustrialización del país y el casi único protagonismo del petróleo tanto desde el punto de vista de la producción como de la exportación venezolanas. En este contexto, las importaciones adquieren una importancia extraordinaria y el Estado reparte las divisas provenientes de las exportaciones del petróleo adjudicando discrecionalmente dólares baratos, aumentando continuamente la nómina pública y otorgando subsidios desmesurados.

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Previsiones macroeconómicas

Para 2021 se proyecta una contracción de 1,5 % lo que significa una ligera recuperación, pero insuficiente para salir de la prolongada recesión que alcanzará su octavo año consecutivo. La inflación rondaría los 1.500% con un déficit fiscal de 17.2 % PIB y un tipo de cambio de 6.7 M Bs por dólar al cierre del año, esta modesta recuperación se basaría en una relajación de las sanciones contra Venezuela con el nuevo Gobierno de EEUU y un repunte de las remesas por la disminución de los efectos del COVID-19 que va a tener una influencia en el consumo venezolano. En este sentido la OFAC extendió hasta mediados de 2021 la posibilidad de que Chevron continúe operando en el país para evitar  el colapso del sector petrolero, siendo la quinta vez desde 2019 que la OFAC permite a las empresas norteamericanas operar en Venezuela. Por su parte Repsol informó el pasado 27/11/2020 que mantendrá sus operaciones en Venezuela, mientras que Venezuela ha reanudado las exportaciones a China a pesar de las sanciones de EEUU. Unido a esto se prevén  los efectos de impulso de la economía que traería la controversial Ley Anti Bloqueo, que ha sido publicitada ante empresas rusas y chinas, que han mostrado interés en los sectores de petróleo y gas, minería, tecnología y salud. En materia de petróleo PDVSA espera que por medio de esta ley pueda cambiar el marco legal para la modificación en la composición de 13 empresas mixtas de forma que los socios extranjeros puedan detentar la mayoría de las acciones

Se prevé que la  economía seguirá cayendo pero a un ritmo menor porque ya está en el foso, continuará la hiperinflación, la contracción del PIB y el aumento en los casos de coronavirus, la economía seguirá en números rojos, aunque algunos sectores tendrán ciertas mejorías. La menor contracción de la economía puede abrir algunas oportunidades, se prevé crecimiento en algunos sectores, como alimentos, medicina, servicios de salud, servicios profesionales, comercio y telecomunicaciones. Se mantendrá el esquema de importar antes que producir, se espera que el volumen de importaciones aumente un 20% con un rol relevante en el abastecimiento del país.

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal desarrollada en Venezuela, basada en un gasto público a veces desmesurado e ineficiente y en ocasiones incontrolado, es excesivamente expansiva y es el origen de los problemas económicos que padece el país; paralelamente, la opción escogida de monetización de los elevadísimos déficit públicos alcanzados exige una política monetaria igualmente expansiva en exceso que, entre otros males, provoca las mayores tasas de inflación del mundo.

La última información publicada se refiere al déficit público de 2013 referido exclusivamente al del Gobierno Central sin incluir al del resto del sector público: según esa información, el déficit fue del 1,9% del PIB con un gasto público de 102,7 M$ y unos ingresos de 95,5 M$. Siguen sin publicarse datos pero todos los observadores coinciden en señalar que el déficit público total, no solo el del Gobierno Central, ha podido alcanzar la insoportable tasa del -27 % del PIB.

Según los datos para 2013, el gasto público (22,8 % del PIB) fue  principalmente gasto corriente, 83%, con una subida del 39% respecto a 2012. Pero en el análisis de la política fiscal que se aplica en Venezuela y, más concretamente, en el del gasto público hay que tener muy presente que son muchos los actores que intervienen en su ejecución y que no se dispone de información puntual sobre sus actuaciones: las cifras oficiales no incluyen los presupuestos paralelos gestionados por diversas entidades. Cuando se inició el boom de ingresos en 2004, el Gobierno comenzó a crear un gasto paralelo a través de fondos especiales y opacos, ajenos al control de la Asamblea Nacional, sobre cuya gestión no se publica información oficial: estos fondos se encargan, en principio, de financiar proyectos sociales y cubrir las insuficiencias de recursos de los entes oficiales. Asimismo, hay que tener también en cuenta el caso de PDVSA, importantísima unidad de gasto sobre cuya situación financiera es complicado hacer valoraciones exactas pues a la habitual incertidumbre con relación al precio del petróleo hay que agregar las dudas sobre el monto exacto de su producción, exportación,  plan de inversiones, costes y endeudamiento.


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Política monetaria

Como acompañamiento de la política fiscal expansiva, desde 2006 el Gobierno aplica una exageradamente expansiva política monetaria que se materializa en continuos y progresivos incrementos de la liquidez monetaria (M2). En 2014 aumentó un 65%, en 2015 aumento 100,5, en 2016 159% y 1.123 % en 2017 de acuerdo a las cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela .Para 2018 las cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela indican una Liquidez Monetaria (Var%) de 63.257,25 y de 4.946% para 2019.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La Bolsa de Valores de Caracas (BVC) es la única operativa en el país, tras la desaparición de la de Maracaibo. La BVC es una institución de carácter privado que actúa bajo la vigilancia de la Comisión Nacional de Valores (CNV). La BVC está operada mediante sociedades de corretaje, éstas son empresas autorizadas por la CNV para realizar todas aquellas actividades de intermediación de títulos valores y actividades conexas. Cuando una sociedad de corretaje es admitida en una bolsa de valores puede emplear la denominación de Casa de Bolsa. A la Bolsa de Valores de Caracas pertenecen 63 casas de bolsa, siendo cada una propietaria de una acción y habiendo sido aprobado su ingreso como miembro por la institución. La Bolsa de Valores de Caracas se encuentra en el octavo lugar en América Latina, de un total de 17 Bolsas en la región.

Todas las operaciones se realizan a través del Sistema Integrado Bursátil Electrónico (SIBE) La Bolsa de Caracas cuenta con tres índices, uno de carácter general, el Índice Bursátil de Capitalización (IBC), y dos sectoriales, el financiero y el industrial. El IBC es el promedio aritmético de la capitalización de una muestra de 11 títulos escogidos sin discriminar el tipo de actividad a los cuales pertenecen (los 4 con los que se obtiene el índice financiero, y los 7 que conforman el industrial), mientras que los Índices Financiero e Industrial tienen canastas diferentes. Los índices son calculados diariamente por la BVC y de su administración se ocupa un comité creado para tal fin.

La Bolsa de Valores de Caracas es, en términos nominales, la bolsa que más creció a nivel global en este año. En 2019, se revalorizó aproximadamente 5.520,53% en promedio, muy lejos de los mejores rendimientos anuales que han ofrecido los diferentes mercados de renta variable en el mundo. No obstante, esto está lejos de ser una buena noticia para los inversores del país, ya que en un contexto hiperinflacionario y de constantes depreciaciones de la moneda, esta cifra es poco significativa. Además, tras tres años consecutivos batiendo al tipo de cambio, el Índice de la Bolsa de Valores de Caracas (IBC) se ha quedado rezagado con el tipo de cambio paralelo en 2019. Y es que, tras la última jornada bursátil del lunes 30 de diciembre, el incremento que tuvo el índice más representativo del mercado presento un rezago de 37,22% frente al aumento del dólar en el mercado paralelo.

Entre las acciones que destacaron en 2019 con un mayor incremento en sus precios, se encuentran: Grupo Zuliano, Corporación Grupo Químico y Siderúrgica Venezolana Sivensa, con incrementos de 17.930,30%, 16.439.23% y 16.263,26%, respectivamente.

El rendimiento en su conjunto mostrado por las 27 acciones que cotizan activamente en la pizarra de la Bolsa de Valores de Caracas fue de un 8.402,33%. Este incremento parecería suficiente para defender al corro bursátil como la mejor opción de protección frente a la depreciación de la moneda y la constante devaluación que se vive en una economía tan distorsionada como la venezolana, pero en 2019 no alcanzó ese objetivo.

Entre enero y noviembre de 2019, el Índice Bursatil Caracas presentó una volatilidad diaria 0,40% superior a la del tipo de cambio paralelo, equivalente a una brecha total de más de 80% en el periodo de 11 meses. Esto indica que invertir en la Bolsa de Valores de Caracas es, considerablemente, más riesgoso que comprar dólares. Sin embargo, la continua sobrevaluación que ha presentado el bolívar en este 2019 ha propiciado una pérdida del poder de compra en dólares. Lo que también incorpora un factor de riesgo a la simple adquisición de divisas.

En los últimos años,  debido a la profunda crisis económica que atraviesa el país, el corro bursátil se ha reducido de manera considerable. En la actualidad, los montos transados son considerablemente menores a los de la década de los ‘90, cuando incluso -en 1997- alcanzaron los 15 millones de dólares diarios. Además, hoy en día cotizan 27 acciones, menos del 20% de las que había en pizarra a finales del siglo pasado.

Desde la actualización de la Ley de Mercado de Valores el 31 de diciembre de 2015, el mercado de capitales ha mantenido un lento pero constante crecimiento. Y es que a pesar de la crisis económica severa que ya alcanza en 2020 su séptimo año consecutivo de recesión, los distintos agentes han considerado al mercado de valores no sólo como un instrumento de cobertura sino también como una opción de financiamiento. Según datos proporcionados por la Superintendencia Nacional de Valores, en el período de enero a noviembre de 2018 se hicieron 39 ofertas públicas de diferentes tipos en la Bolsa de Valores de Caracas (BVC). En el mismo periodo de 2019 se contabilizan 75 ofertas públicas. Es decir, un aumento de aproximadamente 93%.

La Bolsa de Caracas no escapa de la realidad macroeconómica del país. Sin embargo, precedentes históricos en América Latina, como los de Perú y Chile, permiten pensar que en un futuro cercano, el mercado de valores será uno de los principales músculos para la recuperación económica de Venezuela.

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