Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Analizando con mayor detalle la composición del PIB desde el punto de vista de la oferta el epígrafe con mayor peso es el del sector de hidrocarburos, como cabía esperar del país con las mayores reservas comprobadas de crudo del mundo y las octavas de gas: viene representando aproximadamente un 12% del PIB, más del 40% de los ingresos fiscales y alrededor del 96% de las exportaciones totales de Venezuela.  

Por lo que respecta a otros componentes sectoriales del PIB, la industria manufacturera reflejó hasta 2020 una contracción estimada de -34,9 %,  mejorando a un -3,% en 2021, consecuencia de los enormes problemas que ha venido padeciendo: escasez de materias primas e inputs intermedios nacionales e incertidumbre del marco jurídico. Algunas consideraciones: diversas industrias manufactureras se ven especialmente afectadas por la escasez de insumos a suministrar por las empresas básicas;  el racionamiento eléctrico condiciona los procesos productivos; la ineficiencia de los puertos (el tiempo promedio para nacionalizar la mercancía llega a 31 días) encarece los costes. Asimismo hay que resaltar que entre 2004 y 2017 el Gobierno expropió 1.171 empresas, el 30% del sector industrial: afortunadamente, este proceso parece haberse ralentizado en los últimos años si bien las expropiaciones continúan siendo utilizadas como amenazas veladas contra el sector privado. Como consecuencia de todo lo anterior, si bien el sector industrial en su conjunto continúa siendo el que más peso tiene en el PIB (alrededor del 14%) continúa decreciendo (en los 90s suponía el 18% del PIB) y apenas trabaja al 30% de su capacidad instalada. 

También la construcción mostró un mejor resultado estimado en 2020 con una contracción del -31,6% y un crecimiento de 1,8% en 2021. El peso relativo de la construcción en el PIB viene reduciéndose en los últimos años hasta el actual 6% y la actividad es ejercida mayoritariamente por el sector público que representa el 60% (la mayor participación corresponde al sector petrolero). 

Otro epígrafe que venía mostrando un comportamiento negativo es el de la actividad comercial que en 2019 registraba una contracción de -47,5 % mejorando a -40,1% en 2020 y 1,8%  de crecimiento en 2021: la ligera mejora del poder adquisitivo provocada por la mejoría de la inflación, la dolarización de la economía y la limitada aplicación de la ley de Precios Justos, pueden ser  algunos de los factores que explican estos resultados. 

Entre los principales sectores que parecen haber registrado mejores resultados en 2021 destacan: agricultura 1,1%, minería 2,1% comunicaciones -0,7 % (representando el 12% del PIB),  Producción servicios del Gobierno General con -6,9%, (-40,3% en 2020), Comercio 1,4% y Servicios no petroleros 1%.

Desde la perspectiva de la demanda, el comportamiento negativo que está mostrando el PIB venezolano ha mejorado y  se explica por las menores caídas que están registrando tanto el consumo como la inversión privada.

Durante 2021 continuó el desplome de la producción petrolera y de la economía, pero a un ritmo menor aunque acumula su octavo año consecutivo de recesión. Al cierre de 2021, la economía venezolana se ha contraído un 1% frente a la contracción de -30% de 2020.

La inflación anual, según el Banco Central ha venido disminuyendo desde 2021, la inflación acumulada a diciembre fue de 686.4% lo que indicaría que el país habría salido del ciclo hiperinflacionario en el que se mantenía desde 2017, al acumular 12 meses continuados por debajo del 50% de inflación, tras registrar en diciembre un 7,6%. En abril de 2022 ha continuado la desaceleración de la inflación, según el Banco Central se ha situado en 4.4 % mientras que la inflación acumulada es de 222,3%, y ya es el octavo mes consecutivo con un aumento de precios inferior a dos dígitos. La inflación acumulada en lo que va de año hasta abril es de 16,3% Por otro lado está la producción nacional. 2019 fue el sexto año de retroceso del Producto Interno Bruto Venezolano. La contracción del PIB fue  de 25.5% para 2019, lo que implica una caída acumulada de 78% desde 2013, contracción comparable solo con conflictos bélicos en la historia económica, para 2020 la caída estimada es de -30%.

Un aspecto clave de este colapso está relacionado con la producción petrolera. La producción de 510.000 barriles diarios hasta diciembre de 2020 se transformó en una ligera mejoría en 2021 con una producción promedio de 633 Barriles diarios. El sector privado alcanza unos niveles de actividad por debajo del 20% de su capacidad instalada y se aprecia un ligero aumento del consumo interno. No obstante,  se estima que el PIB se ha reducido desde unos 400.000 millones de US$ en 2012 hasta apenas 58.709 M$ actualmente.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)2015201620172018*
POR SECTORES DE ORIGEN 
AGROPECUARIO3,13,02,93,0
AGRICULTURA3,13,02,92,9
GANADERÍAn.dn.dn.dn.d
SILVICULTURA Y PESCAn.dn.dn.dn.d
INDUSTRIAL33,331,228,322,3
MINERÍA Y PETRÓLEO11,712,712,712,3
MANUFACTURAS13,011,510,18,5
CONSTRUCCIÓN6,24,32,41,5
ELECTRICIDAD Y AGUA2,42,73,13,3
SERVICIOS58,860,261,262,7
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO11,512,814,416,5
COMERCIO8,77,35,84,8
FINANZAS7,66,04,83,3
INMOBILIARIO10,310,811,412,6
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA14,216,618,719,9
OTROS SERVICIOS6,56,76,15,6
TOTAL100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO 
CONSUMO:88,089,091,8n.d.
Consumo Privado69,770,768,9n.d.
Consumo Público18,218,322,9n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL:26,214,56,0n.d.
Formación Bruta de Capital Fijo23,415,510,0n.d.
Var. existencias2,9-0,9-4,0n.d.
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS13,214,016,6n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS (menos)30,918,614,4n.d.
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA0,00,00,0n.d.
TOTAL96,598,9100,0n.d
Fuente: BCV * Estimado
Última actualización: noviembre 2020

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

 Venezuela muestra una recuperación que, ratifica un cambio de tendencia positivo. Durante el primer trimestre de 2022 la economía venezolana ha mantenido la tendencia que estuvo perfilándose desde el segundo semestre de 2021, se ha desacelerado la contracción real del PIB y muestra señales de reversión, la inflación interanual se sitúa en tres cifras bajas, y la pandemia no ha causado mayores estragos sobre el debilitado sistema de salud como para que las autoridades restablezcan restricciones de movilidad.

La economía venezolana cerró 2020 con una contracción estimada de 30% del PIB. En 2021, según estimaciones de la Delegación de la UE, el PIB se ha contraído un -1% y se prevé que crecerá 6.9% en 2022 favorecida por un mayor consumo en dólares por las remesas y mayores precios del petróleo, mientras que los analistas locales estiman un crecimiento de 9.8%, el FMI la prevé un crecimiento de 1.5% en su último informe de perspectiva y la CEPAL estima un crecimiento de 5%. En resumen, las proyecciones comienzan a mostrar perspectivas mejores, la recuperación depende del grado de progreso en la liberalización del mercado, de las sanciones estadounidenses, las posibilidades de aumentar la producción de petróleo y de una mayor estabilidad política ante las negociaciones entre el gobierno y la oposición. 

El tamaño de la economía es un quinto de lo que era en los años 50. El sector privado alcanza unos niveles de actividad por debajo del 30% de su capacidad instalada y se aprecia una aguda disminución del consumo interno. Se estima que el PIB se ha reducido un 80%, desde unos 400.000 M $ en 2012 hasta apenas 54.920 M$ en 2021. Sin embargo, el presente año los precios están subiendo a un ritmo más lento, debido a que persisten las restricciones a los créditos y a la dolarización de facto de la economía. La inflación anual, según el Banco Central ha venido disminuyendo desde 2021, la inflación acumulada a diciembre fue de 686.4% lo que indicaría que el país habría salido del ciclo hiperinflacionario en el que se mantenía desde 2017, al acumular 12 meses continuados por debajo del 50% de inflación, tras registrar en diciembre un 7,6%. En abril de 2022 ha continuado la desaceleración de la inflación, según el Banco Central se ha situado en 4.4 % mientras que la inflación acumulada es de 222,3%, y ya es el octavo mes consecutivo con un aumento de precios inferior a dos dígitos. La inflación acumulada en lo que va de año hasta abril es de 16,3% 

 

Más allá de los nocivos efectos de la pandemia, el colapso de la actividad económica tiene raíces en la estrepitosa caída de la producción y venta de crudo a nivel internacional, agravada por los efectos de las sanciones comerciales de EE.UU. En este sentido se prevé que EE.UU. alivie las sanciones sobre Venezuela, el Departamento del Tesoro de EE. UU. prorrogó hasta el 31/06/2022 su autorización para que Chevron, Halliburton,Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford Int continúen realizando  negocios en Venezuela y es previsible que para esa fecha se permita una mayor actividad de estas empresas norteamericanas , en caso de confirmarse esta medida, también los operadores petroleros de la UE en el país (ENI, Repsol, Maruell Prom, Shell, Equinor y Total) podrían reanudar sus exportaciones a Europa.  De acuerdo con estimaciones de Ecoanalítica, los ingresos por exportaciones petroleras pasarían de 6.900 M $ en 2021 a 16.200 M$ en 2022, un incremento de 134% en los ingresos que ahora dependen en su totalidad de PDVSA y su operatividad especial para evadir las sanciones ante la paralización de la producción de los socios extranjeros de la empresa pública venezolana. Según la OPEP en 2021, la producción promedio de Venezuela fue de 636.000 barriles por día, un incremento de 11.8% con respecto a 2020, para 2022 se estima un promedio de 900.000 bpd. Venezuela produce actualmente 1.450 millones de barriles por día (bpd) por debajo de la cuota asignada de la OPEP. Sin embargo, ha mantenido la recuperación de la producción en lo que va de año. La producción petróleo aumentó en abril un 6,4% con respecto a marzo, de acuerdo con el reporte publicado por la OPEP basado en cifras oficiales, en abril el país produjo un total de 775.000 barriles por día, lo que representa un incremento de 47.000 bpd en comparación con marzo, según fuentes secundarias a la OPEP, la producción en abril fue de 707.000 bpd, un crecimiento de 2% con respecto a marzo.  

El total de deuda a diciembre de 2021 se estima en 197.500 M $. La deuda externa del país es de 196.143 M $ equivalente a un 257% del PIB. Aproximadamente el 60% del stock corresponde al gobierno central y el 40% a PDVSA; a eso se suman las deudas tanto con China y Rusia. También se incluyen los fallos pendientes del CIADI por concepto de las expropiaciones, que representan aproximadamente el 11% de la deuda total. La conjunción de acumulación de deuda externa, elevadas tasas de interés y la caída del precio y de la producción de petróleo disparó la carga de la deuda como porcentaje de las exportaciones hasta que la misma llegó a alcanzar el 2000% de las exportaciones petroleras en 2020. Esto precipitó el default de la deuda en bonos 2017. Aun estando en default con los mercados de capitales y agencias multilaterales, el repago de la deuda a China y Rusia en especie diezma la disponibilidad de recursos líquidos para el país. Se estima que solo el 38% de las exportaciones petroleras genera recursos líquidos. Actualmente, el poco servicio de deuda que hace Venezuela está en los intereses pagados a China (China otorgó un periodo de gracia sobre el monto principal en 2020) y otras obligaciones de PDVSA con socios en empresas mixtas, las cuales se ejecutan a través de swaps de petróleo crudo por diésel. Venezuela se encuentra en un “default selectivo”, ya que el gobierno elige a quién puede dejar de pagar (porque tenga un menor poder o peso nacional o internacional) y a quién no se puede permitir el lujo de no pagarle. Se estima que desde 2017, más de 8.000 millones de dólares en bonos se encuentran impagados y con cada nuevo vencimiento esta cifra sigue aumentando.  

Por lo que se refiere a las variables fiscales, a falta de datos oficiales y según observadores independientes el déficit fiscal, que tiene ya 16 años consecutivos, se ha situado entre el 17 y el 26 % del PIB.  

Según el índice EMBI, el riesgo país  ha venido bajando y  se sitúa a 27 de mayo de 2022 en 33.978 puntos (63.879 hace 3 meses) y la calificación de riesgo es con mucho la peor del mundo: C, de Moody´s; WD, de Fitch., y B- de Standard & Poor´s. La clasificación del crédito de Venezuela en moneda extranjera de corto y largo plazo se mantiene en C.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

 

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS  2018 2019 2020 2021
PIB        
PIB (M$ a precios corrientes) 98.120 79.250 55.475 54.920
Tasa de variación real (%) -19,6 -31 -30 -1
Tasa de variación nominal (%) -31.6 -35.0 -24.0 n/d
INFLACIÓN        
Media anual (%)              65.374                19.906                  2.355               19,49  
Fin de período (%)            130.060                  9.584                  3.779             686,40  
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL        
Media anual (%) 21,9 29,3 33 43,3
Fin de período (%) 22,11 30,60 52,90 43,70
EMPLEO Y TASA DE PARO        
Población (x 1.000 habitantes) 31.940 32.769 66.100 33.430
Población activa (x 1.000 habitantes) 13.945 10.788 10.480 9.915
% Desempleo sobre población activa 19,6 27,3 45,7 38
DÉFICIT /a        
% de PIB -31,3 27 19,5 17,2
DEUDA PÚBLICA /b        
en M$ 147.500 165.300 177.500 181.200
en % de PIB 182.4 157.2 197.5 229
EXPORTACIONES DE BIENES /c        
en M$              33.677                27.804                  8.978               9.381  
% variación respecto a período anterior -3% -17% -68% 4%
IMPORTACIONES DE BIENES /c        
en M$              12.800                  7.955                  9.013               8.699  
% variación respecto a período anterior 6% -38% 13% -3%
SALDO B. COMERCIAL        
en M$              20.895                22.971                  5.302               1.600  
en % de PIB 21% 29% 10% 3%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE        
en M$                8.613                  5.350   -             2.010    n/d 
en % de PIB 8,8% 6,8% -3,6% n/d
DEUDA EXTERNA /d        
en M$            158.104              165.300              177.250           177.352  
en % de PIB 161,1% 208,6% 319,5% 322,9%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA/b        
en M$                4.817                       35                     927                    97  
en % de exportaciones de b. y s.                14,30                    0,13                  10,33                 1,03  
RESERVAS INTERNACIONALES        
en M$                8.837                  6.630                  6.367             10.917  
en meses de importación de b. y s.                    8,2                      8,3                    14,9                 15,4  
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA        
en M$                   886    nd   nd   nd 
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR        
media anual 0,00054              0,0158            0,375145                 3,48  
fin de período * 0,00073 0,0466 1,0386 4,59
Fuentes: Banco Central de Venezuela-BCV, Instituto Nacional de Estadística de Venezuela-INE, Ministerio de Economía y Finanzas MEFBD. /a:Estimado no se publican datos para el conjunto de la Administración del Estado /b: Servicio pagado estimado EIU /c: FOB, /d: pública y privada, restringida al Gobierno Central no incluye PDVSA* en IIIT 2021 se realizó una reconversión monetaria, el tipo de cambio se expresa en B digitales para todos los años
Última actualización: abril 2022
       

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Principales objetivos de política económica

Durante 2019, como en años anteriores, la política económica viene supeditada teóricamente a la consolidación de la revolución bolivariana y a la consecución de los objetivos plasmados en el Plan Patria 2013-2019. Para ello, en lugar de aplicar medidas ortodoxas de política económica que permitieran corregir los graves desequilibrios que padece la economía venezolana (fiscal, de precios y cambiario principalmente), el Gobierno ha venido desarrollando una política económica que no ha hecho sino profundizar en un ineficiente y abultado gasto público, presiones inflacionistas y depreciación de la moneda.

Así, tanto la política fiscal como monetaria han tenido un marcado carácter expansivo que han generado un insostenible déficit público y un impresionante aumento de la liquidez monetaria y sus efectos inflacionistas, al tiempo que se ha mantenido el desplazamiento del sector privado, la desindustrialización del país y el casi único protagonismo del petróleo tanto desde el punto de vista de la producción como de la exportación venezolanas. En este contexto, las importaciones adquieren una importancia extraordinaria y el Estado reparte las divisas provenientes de las exportaciones del petróleo adjudicando discrecionalmente dólares baratos, aumentando continuamente la nómina pública y otorgando subsidios desmesurados.

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Previsiones macroeconómicas

 

La economía venezolana cerró 2020 con una contracción estimada de 30% del PIB. En 2021, según estimaciones de la Delegación de la UE, el PIB se ha contraído un -1% y se prevé que crecerá 6.9% en 2022 favorecida por un mayor consumo en dólares por las remesas y mayores precios del petróleo, mientras que los analistas locales estiman un crecimiento de 9.8%, el FMI la prevé un crecimiento de 1.5% en su último informe de perspectiva y la CEPAL estima un crecimiento de 5%. En resumen, las proyecciones comienzan a mostrar perspectivas mejores, la recuperación depende del grado de progreso en la liberalización del mercado, de las sanciones estadounidenses, las posibilidades de aumentar la producción de petróleo y de una mayor estabilidad política ante las negociaciones entre el gobierno y la oposición. 

 

Se prevé que además de la evolución favorable del sector petrolero crezca también el sector no petrolero, en particular se espera un crecimiento de los sectores: comercial (10.8%), bancario (8.4) y agricultura (6%) en menor medida los servicios públicos y la manufactura privada también crecerán, pero a un ritmo más lento, debido al bajo gasto del Gobierno en servicios públicos y por el alto costo en dólares de los bienes generados localmente.

No obstante, estas previsiones podrían cambiar en función de la evolución y aparición de nuevas variantes de COVID y de la evolución del conflicto en Europa, que podría agravar las condiciones. Por otro lado, la mayor presión regulatoria sobre las transacciones en moneda extranjera, (el 28 de marzo de 2022 entró en vigor la nueva reforma a la Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras que fija en una tasa de 3% para las operaciones en moneda extranjera o criptomonedas), podrían contrarrestar parte de los beneficios obtenidos por el sector privado de la dolarización local, al afectar los costos operativos.

El Gobierno tiene una mayor holgura presupuestaria por el aumento de los precios del petróleo y la mayor presión fiscal, no obstante, esta posición no le permite retomar de momento una posición más intervencionista de la economía. En el sector externo, la bonanza por el alza de precios petroleros tiene como contrapartida las dificultades de comercialización relacionada  con el  sistema financiero ruso y las sanciones occidentales sobre ambos países. De igual forma, presiones inflacionarias globales en materias primas impactarán negativamente en una economía con inclinación importadora sin que eso necesariamente implique que los productores locales recuperarán competitividad.

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal desarrollada en Venezuela, basada en un gasto público a veces desmesurado e ineficiente y en ocasiones incontrolado, es excesivamente expansiva y es el origen de los problemas económicos que padece el país; paralelamente, la opción escogida de monetización de los elevadísimos déficit públicos alcanzados exige una política monetaria igualmente expansiva en exceso que, entre otros males, provoca las mayores tasas de inflación del mundo.

La última información publicada se refiere al déficit público de 2013 referido exclusivamente al del Gobierno Central sin incluir al del resto del sector público: según esa información, el déficit fue del 1,9% del PIB con un gasto público de 102,7 M$ y unos ingresos de 95,5 M$. Siguen sin publicarse datos pero todos los observadores coinciden en señalar que el déficit público total, no solo el del Gobierno Central, ha podido alcanzar la insoportable tasa del -27 % del PIB.

Según los datos para 2013, el gasto público (22,8 % del PIB) fue  principalmente gasto corriente, 83%, con una subida del 39% respecto a 2012. Pero en el análisis de la política fiscal que se aplica en Venezuela y, más concretamente, en el del gasto público hay que tener muy presente que son muchos los actores que intervienen en su ejecución y que no se dispone de información puntual sobre sus actuaciones: las cifras oficiales no incluyen los presupuestos paralelos gestionados por diversas entidades. Cuando se inició el boom de ingresos en 2004, el Gobierno comenzó a crear un gasto paralelo a través de fondos especiales y opacos, ajenos al control de la Asamblea Nacional, sobre cuya gestión no se publica información oficial: estos fondos se encargan, en principio, de financiar proyectos sociales y cubrir las insuficiencias de recursos de los entes oficiales. Asimismo, hay que tener también en cuenta el caso de PDVSA, importantísima unidad de gasto sobre cuya situación financiera es complicado hacer valoraciones exactas pues a la habitual incertidumbre con relación al precio del petróleo hay que agregar las dudas sobre el monto exacto de su producción, exportación,  plan de inversiones, costes y endeudamiento.


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Política monetaria

En materia de política monetaria, el Banco Central de Venezuela (BCV) ha adoptado diversas medidas para tratar de regular el ritmo de crecimiento de los agregados monetarios, basadas fundamentalmente en el manejo del encaje legal, el establecimiento de tasas de interés indexadas al movimiento del tipo de cambio para la cartera de créditos y una mayor intervención en el mercado cambiario. Las tasas de crecimiento de la base monetaria descendieron durante 2021, acentuando la tendencia iniciada en 2020. De una variación intermensual promedio del 24,7% en 2020, se pasó a una variación promedio del 14% en 2021. Como ha sucedido en los últimos años, en 2021 la principal fuente de expansión de la base monetaria fue la acción fiscal, especialmente mediante la compra de títulos de las empresas públicas no financieras, aunque la expansión fue menor que la observada en años anteriores. El ritmo de crecimiento del crédito destinado al sector privado también se desaceleró, al pasar de crecer a una tasa nominal intermensual promedio del 28,3% entre enero y octubre de 2020 a un promedio del 17,3% en el mismo período de 2021. En términos reales, a octubre de 2021, el crédito al sector privado se contrajo un 23,3% con respecto al mismo mes de 2020

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La Bolsa de Valores de Caracas (BVC) es la única operativa en el país, tras la desaparición de la de Maracaibo. La BVC es una institución de carácter privado que actúa bajo la vigilancia de la Comisión Nacional de Valores (CNV). La BVC está operada mediante sociedades de corretaje, éstas son empresas autorizadas por la CNV para realizar todas aquellas actividades de intermediación de títulos valores y actividades conexas. Cuando una sociedad de corretaje es admitida en una bolsa de valores puede emplear la denominación de Casa de Bolsa. A la Bolsa de Valores de Caracas pertenecen 63 casas de bolsa, siendo cada una propietaria de una acción y habiendo sido aprobado su ingreso como miembro por la institución. La Bolsa de Valores de Caracas se encuentra en el octavo lugar en América Latina, de un total de 17 Bolsas en la región.

Todas las operaciones se realizan a través del Sistema Integrado Bursátil Electrónico (SIBE) La Bolsa de Caracas cuenta con tres índices, uno de carácter general, el Índice Bursátil de Capitalización (IBC), y dos sectoriales, el financiero y el industrial. El IBC es el promedio aritmético de la capitalización de una muestra de 11 títulos escogidos sin discriminar el tipo de actividad a los cuales pertenecen (los 4 con los que se obtiene el índice financiero, y los 7 que conforman el industrial), mientras que los Índices Financiero e Industrial tienen canastas diferentes. Los índices son calculados diariamente por la BVC y de su administración se ocupa un comité creado para tal fin.

La Bolsa de Valores de Caracas es, en términos nominales, la bolsa que más creció a nivel global en este año. En 2019, se revalorizó aproximadamente 5.520,53% en promedio, muy lejos de los mejores rendimientos anuales que han ofrecido los diferentes mercados de renta variable en el mundo. No obstante, esto está lejos de ser una buena noticia para los inversores del país, ya que en un contexto hiperinflacionario y de constantes depreciaciones de la moneda, esta cifra es poco significativa. Además, tras tres años consecutivos batiendo al tipo de cambio, el Índice de la Bolsa de Valores de Caracas (IBC) se ha quedado rezagado con el tipo de cambio paralelo en 2019. Y es que, tras la última jornada bursátil del lunes 30 de diciembre, el incremento que tuvo el índice más representativo del mercado presento un rezago de 37,22% frente al aumento del dólar en el mercado paralelo.

Entre las acciones que destacaron en 2019 con un mayor incremento en sus precios, se encuentran: Grupo Zuliano, Corporación Grupo Químico y Siderúrgica Venezolana Sivensa, con incrementos de 17.930,30%, 16.439.23% y 16.263,26%, respectivamente.

El rendimiento en su conjunto mostrado por las 27 acciones que cotizan activamente en la pizarra de la Bolsa de Valores de Caracas fue de un 8.402,33%. Este incremento parecería suficiente para defender al corro bursátil como la mejor opción de protección frente a la depreciación de la moneda y la constante devaluación que se vive en una economía tan distorsionada como la venezolana, pero en 2019 no alcanzó ese objetivo.

Entre enero y noviembre de 2019, el Índice Bursatil Caracas presentó una volatilidad diaria 0,40% superior a la del tipo de cambio paralelo, equivalente a una brecha total de más de 80% en el periodo de 11 meses. Esto indica que invertir en la Bolsa de Valores de Caracas es, considerablemente, más riesgoso que comprar dólares. Sin embargo, la continua sobrevaluación que ha presentado el bolívar en este 2019 ha propiciado una pérdida del poder de compra en dólares. Lo que también incorpora un factor de riesgo a la simple adquisición de divisas.

En los últimos años,  debido a la profunda crisis económica que atraviesa el país, el corro bursátil se ha reducido de manera considerable. En la actualidad, los montos transados son considerablemente menores a los de la década de los ‘90, cuando incluso -en 1997- alcanzaron los 15 millones de dólares diarios. Además, hoy en día cotizan 27 acciones, menos del 20% de las que había en pizarra a finales del siglo pasado.

Desde la actualización de la Ley de Mercado de Valores el 31 de diciembre de 2015, el mercado de capitales ha mantenido un lento pero constante crecimiento. Y es que a pesar de la crisis económica severa que ya alcanza en 2020 su séptimo año consecutivo de recesión, los distintos agentes han considerado al mercado de valores no sólo como un instrumento de cobertura sino también como una opción de financiamiento. Según datos proporcionados por la Superintendencia Nacional de Valores, en el período de enero a noviembre de 2018 se hicieron 39 ofertas públicas de diferentes tipos en la Bolsa de Valores de Caracas (BVC). En el mismo periodo de 2019 se contabilizan 75 ofertas públicas. Es decir, un aumento de aproximadamente 93%.

La Bolsa de Caracas no escapa de la realidad macroeconómica del país. Sin embargo, precedentes históricos en América Latina, como los de Perú y Chile, permiten pensar que en un futuro cercano, el mercado de valores será uno de los principales músculos para la recuperación económica de Venezuela.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex