Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Serbia es una economía en transición con baja renta, lo que se refleja en la estructura del PIB desde la perspectiva del gasto. La demanda interna (108,8% del PIB) tiene una importancia muy superior a la demanda externa (-8,9% del PIB) como motor de la actividad económica (Oficina de Estadística de Serbia, 2018). El sector exterior suele restar crecimiento a la economía debido al déficit comercial crónico que registra Serbia. No obstante lo anterior, desde 2012 se constata un proceso de corrección de los desequilibrios exteriores, en el marco del cual la demanda externa gana importancia como propulsor de la actividad económica. Así, el ratio de exportaciones/importaciones ha pasado del 59.3% en 2012, al 85,6% en 2017.  El consumo total de la economía es relativamente elevado en relación a la producción interna (87,8% del PIB), teniendo el consumo privado una importancia muy superior a la del consumo público. Otro rasgo característico de la economía serbia es la contribución insuficiente de la inversión a la demanda (18,5% del PIB).

Por sectores, en 2017 el valor añadido por el sector primario supone el 8,1% del PIB, el de la Industria un 24,9% y los Servicios un 50,4% del PIB. Los impuestos netos suponen el restante 16,6%.

 

 

 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

SERBIA. PRODUCTO INTERIOR BRUTO (1)

   
  EUR mill. (p. corr) % s/ total % variación
  2015 2016 2017 2016 2017 2016 2017
PIB POR COMPONENTES DE GASTO        
Consumo final, del cual: 30.443,6 30.516,9 33.120,4 88,2% 87,8% 0,2% 8,5%
Consumo final de los hogares 24.702,9 24.629,6 26.732,1 71,1% 70,9% -0,3% 8,5%
Consumo final del sector público 3.420,3 3.488,6 6.003,6 10,1% 15,9% 2,0% 72,1%
Consumo final ISFLSH 308,3 356,2 384,7 1,0% 1,0% 15,5% 8,0%
Consumo colectivo 2.012,2 2.030,2   5,9%   0,9%  
Formación bruta de capital fijo 5.926,0 6.123,8 6.961,3 17,7% 18,5% 3,3% 13,7%
Variación de existencias 387,7 464,3 958,8 1,3% 2,5% 19,7% 106,5%
Exportaciones 15.631,5 17.384,9 19.782,7 50,2% 52,4% 11,2% 13,8%
Importaciones -18.897,8 -19.596,8 -23.105,7 -56,6% -61,3% 3,7% 17,9%
Producto Interior Bruto (PIB) 33.491,0 34.616,6 37.717,6 100,0% 100,0% 3,4% 9,0%
PIB POR COMPONENTES DE OFERTA     
Agricultura, sector forestal y pesca  2.268,3 2.239,4 2.266,4 6,5% 6,0% -1,3% 1,2%
Total sector primario 2.268,3 2.239,4 2.266,4 6,5% 6,0% -1,3% 1,2%
Mine, Manufacturas, Electricidad y gas, Aguas y tratamiento de aguas 7.176,2 7.379,5 8.201,8 21,3% 21,7% 2,8% 11,1%
Construcción 1.515,7 1.529,3 1.748,2 4,4% 4,6% 0,9% 14,3%
Total sector secundario 8.691,9 8.908,8 9.949,9 25,7% 26,4% 2,5% 11,7%
Comercio mayorista y minorista, Transportes y almacenaje, Hoteles y restauración 5.292,8 5.470,0 6.127,0 15,8% 16,2% 3,3% 12,0%
Información y comunicaciones 1.460,7 1.587,4 1.741,8 4,6% 4,6% 8,7% 9,7%
Servicios financieros y seguros 1.005,2 1.058,3 1.164,9 3,1% 3,1% 5,3% 10,1%
Sector inmobiliario 2.973,6 2.973,6 3.060,6 8,6% 8,1% 0,0% 2,9%
Servicios profesionales, científicos y técnicos y Servicios administrativos y auxiliares 1.557,3 1.712,8 1.861,7 4,9% 4,9% 10,0% 8,7%
Administración Pública y defensa, Educación, Sanidad y Servicios sociales 3.620,2 3.628,1 3.972,3 10,5% 10,5% 0,2% 9,5%
Artes y espectáculos y servicios de ocio y Otros servicios 845,6 869,2 926,1 2,5% 2,9% 2,8% 6,5%
Total sector terciario 16.755,4 17.299,4 18.854,3 50,0% 50,0% 3,2% 9,0%
Total VAB 27.715,6 28.447,6 31.070,7 82,2% 82,4% 2,6% 9,2%
Impuestos netos subsidios a los productos 5.775,4 6.169,0 6.646,9 17,8% 17,6% 6,8% 7,7%
Producto Interior Bruto (PIB) 33.491,0 34.616,6 37.717,6 100,0% 100,0% 3,4% 9,0%
Fuente: Oficina de Estadística de Serbia    
(1) Excluido territorio de Kosovo    

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En febrero de 2015 Serbia alcanzó un acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional por un importe aproximado de 1.200 millones de euros que ha concluido en febrero de 2018. Las autoridades serbias anunciaron desde el principio que no preveían disponer de este crédito, que tendrá carácter precautorio, y así ha sido. El principal objetivo de este acuerdo era reforzar la credibilidad de las políticas económicas de Serbia, que debía cumplir una condicionalidad económica y fiscal acordada con el Fondo y quedaba sujeta a una especial supervisión durante la duración del programa.

La economía de Serbia se encuentra en una fase expansiva. En los últimos años las tasas de crecimiento de la economía serbia han sido muy volátiles y la recuperación débil y errática. En 2014 Serbia entró en recesión por tercera vez desde el inicio de la crisis, con una caída aproximada del PIB del 1,8%. No obstante, en el momento presente la recuperación económica, sobre cuya solidez existían dudas, parece bien asentada. Durante el año 2015 Serbia registró un crecimiento del 0,7% del PIB y en 2016 del 2,7%. La tasa de crecimiento del PIB en 2017 ha quedado en el 1,9%, tasa inferior a lo esperado inicialmente, principalmente consecuencia de un invierno extremamente frío. Sin embargo, el año 2018 ha comenzado mucho más activo, con un incremento del PIB del 4,6% en el primer trimestre. Para el conjunto de 2018, el Banco Mundial estima una tasa del 3% y la Comisión Europea, un 3,3%. 

En gran medida la recuperación económica de estos años se asienta en la recuperación de la demanda interna, que en 2017 ha supuesto un 108,8% de la demanda total. Aunque las rentas salariales siguen siendo bajas y el nivel de desempleo bastante elevado, se notan ciertos avances positivos en ambos segmentos (un ligero aumento de salarios en el sector privado, una bajada de la tasa de paro oficial); las nuevas políticas de empleo también han contribuido a mejorar la situación de jóvenes y parados de larga duración, que son los segmentos más desfavorecidos. En cuanto al consumo público, las medidas de ajuste incorporadas tanto de partida como de urgencia al Presupuesto de 2014 (recortes progresivos de salarios públicos y pensiones, despidos en determinadas áreas de la administración, eliminación de las aportaciones a las empresas públicas deficitarias), provocaron una caída de esta partida del 1,9% durante dicho ejercicio; en 2015 los recortes discrecionales resultaron en una reducción adicional del consumo público del orden del 1,5%. En 2016, se registró un crecimiento del consumo público del 0,2%. Esta última tendencia ha seguido en 2017 y las anunciadas subidas de salarios públicos y pensiones incrementarán este dato aún más en 2018. La inversión ha sido en los últimos años un importante soporte de la recuperación, tornando la caída del 3,6% registrada en 2014 en una expansión del 0,3% durante 2015. En 2016 contribuyó al PIB por el lado de la demanda con un 17,7%, igual que en 2015. En 2017, esa contribución ha subido al 18,5%. En cuanto a la IDE, los resultados para el conjunto del año 2017 han sido claramente superiores a los de 2016, alcanzándose los 2.544 millones de euros (58% de incremento). En los cuatro primeros meses de 2018 se ha registrado una IDE de 871 millones de euros, lo que supone un incremento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior.

La demanda exterior detrajo 8,9% de la demanda total. Las importaciones aumentaron un 14,1% durante el año 2017 (3,7% en 2016), lo que indica una importante mejora de la actividad de la industria nacional. Las exportaciones aumentaron durante 2017 un 11,2% (misma tasa que en 2016) por el mantenimiento de la demanda de los principales socios comerciales. El sector agrícola registró peores cosechas que en 2016. FIAT y los otros grandes exportadores industriales mantuvieron su producción y se vieron favorecidos por la mejora de la demanda en los mercados europeo y americano. 

Desde la perspectiva de la oferta, el indicador de producción industrial, que se contrajo un 1,2% en 2014, se recuperó hasta crecer un 7,1% en 2015. En 2016 este indicador registró un crecimiento para todo el año del 12,1%. Las industrias que más han crecido son los bienes de capital y las manufacturas. En 2017, la industria registró una tasa de crecimiento de tan solo 3,5%. El crecimiento más importante se ha registrado en manufacturas (6,4%). 

La política fiscal ha mostrado una orientación fuertemente contractiva en los últimos años. El déficit público pasó del 6,6% del PIB en 2014 al 0,2% del PIB en 2016, alcanzándose un superávit del 1,2% del PIB en 2017, lo que representa una mejora inédita de las finanzas públicas. En el primer trimestre de 2018 el superávit ha alcanzado el 0,6% del PIB. La mejora del saldo general se acompañó de mejoras similares del déficit primario y del déficit estructural. Esto es resultado del crecimiento de los ingresos tributarios por encima de lo esperado, así como del cobro de dividendos atrasados de algunas empresas públicas. Por el lado de los gastos, además de las medidas puntuales (one-off) de saneamiento se ha dejado notar la eliminación de los subsidios a numerosas empresas públicas deficitarias. Estos resultados positivos se apoyan en el aumento de la recaudación del IVA y de los impuestos especiales por el mayor crecimiento y la mayor eficiencia recaudatoria, complementada por un menor gasto público logrado mediante ahorros (40%) y menores subsidios a empresas públicas e inversores privados, intereses y otros gastos. Mientras tanto, la deuda pública pasó del 75,1% del PIB en 2015 al 73,5% en 2016. La caída ha continuado en 2017, con un dato de 61,5% del PIB en 2017.  

El Banco Nacional de Serbia ha confirmado repetidamente la orientación expansiva de la política monetaria. A lo largo de los dos últimos años el tipo de interés de referencia se ha reducido progresivamente desde el 10,5% hasta el 3% decidido en abril de 2018. Durante este periodo las autoridades monetarias han considerado que los riesgos de deflación justificaban este enfoque. 

La inflación ha sido tradicionalmente uno de los grandes desequilibrios macroeconómicos de Serbia con tasas de crecimiento en el rango de dos dígitos, pero en los últimos ejercicios parece bastante controlada, lo que ha reforzado notablemente las credenciales del Banco Nacional de Serbia. En el 2016 los precios del consumidor subieron un 1,2%, que está por debajo de la banda inferior del objetivo del Banco Nacional de Serbia (4%+/-1,5%). En 2017 la inflación fue del 3% y en mayo de 2018, del 2,1%.

El tipo de cambio del dinar serbio se vio afectado a principios de 2014 por la inestabilidad mostrada en los mercados financieros internacionales por diversas monedas de economías emergentes, obligando al Banco Nacional de Serbia a aumentar la frecuencia de sus intervenciones. No obstante, desde entonces el dinar se ha mostrado mucho menos vulnerable y volátil, gracias a la mejora de la confianza provocada por las positivas revisiones del Fondo Monetario Internacional, la mejora del sentimiento inversor y, sobre todo, al mantenimiento de las medidas expansivas del Banco Central Europeo. Ello ha llevado al dinar a depreciarse solo un 3,7% en 2014 y otro 2,9% en 2015, un ritmo de depreciación suave que ha permitido a Serbia compensar el diferencial de inflación frente a la eurozona y mejorar marginalmente su tipo de cambio real. Por el contrario, el tipo de cambio frente al dólar ha sufrido una depreciación del 27,3% en el mismo periodo. Desde abril de 2017 y durante los meses transcurridos de 2018 se ha producido la tendencia contraria y el BNS ha permitido cierta apreciación del dinar.     

En cuanto al mercado de trabajo, las Encuestas Laborales trimestrales (armonizadas con la metodología Eurostat) muestran cierta reducción de la tasa de paro, que ha registrado una bajada del 17,7% en 2015 al 13% en 2016. En  2017, este indicador fue del 14,7% y en el primer trimestre de 2018, se ha situado en el 14,8%

Los desequilibrios exteriores de Serbia han continuado corrigiéndose en el último año, si bien el ritmo de esta corrección se ha ralentizado. El déficit de la balanza comercial pasó del 12,8% del PIB en 2014 al 11,3% en 2015 y al 10,8 en 2016. Por su parte, el déficit de la balanza corriente se redujo del 6,0% al 4,8% y 4,0% en esos mismos periodos. En los últimos meses la política expansiva del Banco Central Europeo, la caída de la prima de riesgo de Serbia y el aumento de la demanda de la deuda pública han animado las entradas de capital, mejorando la posición de reservas internacionales. En 2017 la balanza corriente mostró un déficit del 5,7% del PIB.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

SERBIA. PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS 

 

 

2015

2016

2017

PIB (EUR mill.) 

32.908

34.141

36.795

PIB, t.c. (%)

0,7%

2,7

1,9%

Exportaciones (EUR mill.) 

12.040

13.432

19.330

Exportaciones , t.c. (%)

8,1%

11%

11%

Importaciones (EUR mill.) 

16.388

17.068

22.365

Importaciones, t.c. (%)

4,4%

4,2%

14%

Tasa de cobertura (X/M, %) 

73,5%

79%

86,4%

Tasa de apertura (X+M, % PIB)

86,4%

89%

113,0%

Tipo de interés de referencia (%)

4,50%

4,00%

3,25%

Precios de consumo, t.c. ( %)

1,50%

1,6%

3%

Población 

 

7.143.921

7.040.272

PIB per cápita (EUR)

4.720  

4.879

5.186

Tasa de desempleo (%) 

17,7%

15,3%

14,70%

Salario bruto medio (EUR)

586

599

 632

Salario neto medio (EUR)

366

337

459

Tipo de cambio RSD:EUR (fin periodo)

121,63

123,47

118

Deuda externa (EUR mill.)

26.513

25.727

25.735

Reserva de divisas (EUR mill.)

10.378

10.205

9.962

Balanza corriente (EUR mill.) 

-1.577

-1.075

-2.090

Balanza corriente (% PIB)

-4,7

-3,1

-5,3

Déficit público (% PIB) 

-3,7%

-1,3%

1,2%

Deuda pública (% PIB)

74,7%

71,9%

61,5%

 

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Principales objetivos de política económica

Como principales objetivos de la política económica de Serbia, cabe destacar la continuación de la disciplina fiscal (aunque ahora ya con margen para aplicar políticas más expansivas), el mantenimiento del control de la inflación y la estabilidad cambiaria, la atracción de inversión extranjera, la reducción del desempleo y la mejora de las infraestructuras, con especial atención a las urbanas (agua, residuos, transporte). Entre las reformas estructurales, sin duda la más necesaria es la relativa a las empresas públicas no saneadas, pero también la reforma fiscal. 

 

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Previsiones macroeconómicas

Las últimas previsiones macroeconómicas completas preparadas por el Gobierno serbio son las correspondientes al Programa Nacional de Reformas Económicas 2018-2020 (Ministerio de Finanzas, enero de 2018). En este documento se proyecta un crecimiento del PIB para 2018 del 3,5%, bastante mejor que el del año 2017 (1,9%) que se vio afectado por las malas condiciones meteorológicas del invierno (y a una deficiente gestión energética y agrícola, en opinión del Consejo Fiscal).  

Desde el punto de vista de la política macroeconómica, parece que continuarán las medidas dirigidas a mantener la estabilidad macroeconómica, reducción de la deuda y en especial, continuar implementando reformas estructurales, en concreto en lo que respecta a las empresas públicas. El Consejo Fiscal de Serbia, que en ejercicios anteriores ha criticado las previsiones oficiales como infundadamente optimistas, en su último análisis las considera realistas y adecuadas para la planificación presupuestaria. El buen comportamiento de la inversión, debido a la estabilización macroeconómica, la adopción de reformas estructurales y el programa de saneamiento bancario debería impulsar la demanda interna, así como la positiva evolución de los principales socios comerciales debería impulsar la externa.  

En lo que se refiere al déficit público en 2017, finalmente no sólo no ha existido, sino que se ha conseguido un superávit del 1,2% del PIB, debido a factores temporales que afectarían a un incremento mayor de ingresos y una reducción también superior de gastos.

En 2017 la tasa de inflación ha aumentado ligeramente (3%), pero dentro de la banda objetivo del Banco Nacional de Serbia, que se fija con un margen +/-1,5%. En este sentido, cabe valorar positivamente la gestión por parte del Banco Nacional de Serbia, que ha venido aplicando recientemente una política monetaria acomodaticia, sin poner en peligro el control de la inflación y manteniendo la estabilidad del dinar.

Existe consenso, por el contrario, en el mantenimiento de una tasa elevada de paro, aun teniendo en cuenta que ésta ha disminuido hasta el 14,8% en el primer trimestre de 2018. No se esperan grandes reducciones de este indicador, debido a la reestructuración de empresas públicas en marcha. Las autoridades confían, no obstante, en que la tasa caerá ligeramente debido a la mejora de la actividad durante los dos próximos años.   

El déficit de la balanza corriente se ha situado en el 5,7% del PIB. Para este año, la Comisión y el FMI esperan que las condiciones favorables del actual contexto internacional, que permitiría una reducción del déficit, sean neutralizadas por la recuperación de la demanda interna. No obstante, mucho dependerá de las exportaciones del sector agrícola y del automóvil. 

Por su parte la deuda pública se situó en el 71,9% del PIB en 2016, y en el 61,5% en 2017. Todo apunta a que continuará reduciéndose en este año.  

En definitiva, se trata de una gestión macroeconómica en general adecuada, con particular éxito en la consolidación fiscal y el mantenimiento de la inflación, pero con aspectos a corregir fundamentalmente en las empresas públicas deficitarias, con un número elevado de empleados y mal gestionadas, que drenan enormes recursos del presupuesto. La tasa de paro sigue siendo elevada, hay un porcentaje importante de empleo precario y por otro lado, una economía sumergida que se estima ronda el 30% del PIB, lo que tampoco ayuda a que mejoren los ingresos fiscales y así haya más recursos para invertir en la necesaria mejora de las infraestructuras. 

Con todo, la confianza en Serbia por parte de los inversores internacionales parece haber mejorado en los años recientes, no sólo por algunas políticas adecuadas sino también por el acuerdo con el FMI, lo que podría permitir una continuación del crecimiento económico a buen ritmo en los próximos años. De hecho, las agencias de calificación de riesgos Standard & Poor's y Moody's mejoraron su calificación de la deuda soberana serbia hasta el nivel BB a finales de 2017. La UE y sus instituciones financieras continuarán apoyando reformas y proyectos de infraestructura. También otros donantes bilaterales, como China o Rusia seguirán o incluso incrementarán su apoyo financiero. Una de las claves será la adecuada gestión de estos fondos y la mejora de la administración, pero en todo caso, las perspectivas económicas son positivas para Serbia. 

 

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Política fiscal y presupuestaria

En la última década Serbia ha registrado importantes avances en la conducción de su política fiscal y en particular los últimos tres años han mostrado una fuerte reducción de su déficit público desde el 6,3% del PIB en 2014 hasta alcanzar superávit del 1,2% del PIB en 2017. Pese a ello, las finanzas públicas pueden ser una importante fuente de desequilibrios macroeconómicos y la mayoría de analistas considera que la situación fiscal de Serbia sigue requiriendo actuaciones estructurales y vigilancia constante. El Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea recomiendan avanzar en el proceso de consolidación estructural, corrigiendo el bajo nivel de ingresos tributarios, limitando las iniciativas de gasto no presupuestadas, concretando los costes de resolución de bancos públicos, liquidando atrasos pendientes y controlando la ejecución de garantías públicas, factores todos que pueden suponer un lastre para el equilibrio fiscal. El acuerdo de financiación con el Fondo Monetario Internacional de febrero de 2015, por un importe aproximado de 1.200 millones de euros, ha concluido en febrero de 2018 y ha constituido un anclaje importante en este proceso de consolidación. Durante las últimas visitas técnicas a Serbia, el Fondo Monetario Internacional ha evaluado positivamente las reformas macroeconómicas llevadas al cabo por el Gobierno pero ha destacado la necesidad de las reformas estructurales, sobre todo de la administración local y empresas públicas.   

El nivel de gasto público consolidado es relativamente alto en relación al grado de desarrollo económico del país y ha mostrado un crecimiento en los últimos años, aunque moderado más recientemente, situándose en el 43% en 2017. Esto se debe al importante peso que tienen las pensiones y los salarios públicos en el gasto. Serbia cuenta con una regla de indexación que liga salarios públicos y pensiones a la inflación y a la tasa de crecimiento real del PIB en abril y noviembre de cada año. Esta regla sólo ha dejado de aplicarse cuando se pusieron en marcha las medidas urgentes de consolidación de finales de 2014. En cuanto a los salarios públicos, la aplicación generosa de la regla de indexación y los incrementos discrecionales de la remuneración (primas) han aumentado este gasto de forma consistente por encima de la tasa de crecimiento de la economía, salvo en 2014. El Estado se enfrenta también a un importante gasto derivado de los subsidios y la ejecución de garantías otorgadas a favor de empresas estatales. Aunque las reformas estructurales acometidas recientemente por el Gobierno han reducido de forma gradual el gasto público, instituciones como el Consejo Fiscal de Serbia recomiendan precaución en el gasto.

Del mismo modo, Serbia tiene un nivel de ingresos públicos relativamente elevado en relación al PIB, comparándose favorablemente con otras economías emergentes. Los ingresos del sector público cayeron sustancialmente durante la crisis internacional, desde su pico del 39,0% del PIB en 2012. No obstante en los últimos ejercicios el nivel de ingresos se ha recuperado rápidamente hasta alcanzar el 44,2% del PIB en 2017. La principal fuente de ingresos son los impuestos indirectos (17% del PIB). Pero el hecho de que la segunda fuente de ingresos sean las cotizaciones sociales (12,7%), lo que penaliza la creación de empleo, es una diferencia significativa con otras economías de la región,. Los impuestos directos sobre la renta tienen una representación marginal (3,8%) debido a la falta de desarrollo de mecanismos de control tributario y al importante papel de la economía informal. También tienen gran importancia los ingresos no tributarios, que por su naturaleza tienden a ser más volátiles.

La deuda pública ha crecido en más de veinte puntos porcentuales en menos de cinco años, neutralizando las mejoras obtenidas por acuerdos previos de condonación de deuda. Este aumento se debe en gran medida a los efectos de la crisis internacional, pero también a la citada emisión de garantías a favor de empresas públicas y a las recapitalizaciones bancarias. Aunque desde 2015 se ha registrado un descenso de la deuda pública del 74,6% (2015) al 73,8% del PIB en 2016 y al 61,5% en 2017, el nivel de deuda sigue siendo elevado.  

 

 

 

 

 

 

 

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Política monetaria

La conducción de la política monetaria es responsabilidad del Banco Nacional de Serbia. En concreto, el principal objetivo del banco central, según lo establecido en la constitución de 2006 y en su Ley fundacional es la estabilidad de precios. 

Desde 2009 el Banco viene aplicando una estrategia de inflation-targeting, fijando un objetivo de inflación anual central (actualmente en el 3,0%) y una banda de tolerancia a las desviaciones (+/-1,5%). Hasta 2012 la inflación siempre había sido notablemente superior al valor objetivo. Desde entonces Serbia ha sufrido un proceso de desinflación que mantiene los precios por debajo del límite inferior de la banda de desviación, sin que el Banco haya por ello tomado ninguna medida excepcional. Caso diferente ha sido el de 2017, cuando la inflación ha vuelto a estar dentro de estos límites. El principal instrumento de la política monetaria es el key policy rate o tipo de interés de referencia en las operaciones de mercado abierto. Otros instrumentos de menor importancia son los tipos marginales de crédito y depósito, que se fijan con un margen de +/-2,5% sobre el tipo de referencia; el coeficiente de reservas y las intervenciones en el mercado de divisas. El Banco Nacional de Serbia también tiene una herramienta equivalente a los préstamos a mayor plazo del Banco Central Europeo. 

El Banco es responsable también de gestionar las expectativas sobre el tipo de cambio del dinar serbio. El régimen de cambios actual es de flotación intervenida, siendo frecuentes las actuaciones del Banco Nacional de Serbia en operaciones con euros, dólares y franco suizo. 

El principal reto del banco central ha sido asentar sus credenciales anti-inflacionistas en una economía marcada por la hiperinflación de los años noventa y la alta inflación de la etapa posterior. Parece que lo está consiguiendo recientemente. Esta trayectoria ha conducido a la economía serbia a una elevada eurización, cuya principal consecuencia es una menor eficiencia en los canales de la política monetaria. En este contexto, el Banco Nacional de Serbia destaca por el uso de herramientas de política monetaria no convencionales, como los coeficientes de reservas (para obligar a las entidades bancarias a internalizar los riesgos cambiarios) o los controles de composición de carteras.

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Hasta fechas recientes el documento oficial más útil para analizar el programa de políticas estructurales del Gobierno de Serbia era la Estrategia Fiscal que presentaba el Ministerio de Finanzas en diciembre de cada año. No obstante, este documento adolecía de dos defectos. Por un lado, siendo un instrumento de apoyo a la elaboración del presupuesto, la Estrategia Fiscal no contemplaba de forma consistente las distintas prioridades, directrices y estrategias de los restantes Ministerios. Por otro, la Estrategia Fiscal no constituía un programa de acción, sino un mero catálogo de objetivos generales de la política económica.

Esta situación ha cambiado con la incorporación de Serbia y otros países de los Balcanes a un proceso, inspirado en el Semestre Europeo, que no solo supone una mayor coordinación de las políticas estructurales entre Serbia y las instituciones de la Unión Europea, sino que requiere detallar las medidas económicas que acometerán las autoridades a lo largo del año y sus correspondientes plazos. Este Semestre Europeo para los Balcanes tiene varios hitos a lo largo del año. El Gobierno de Serbia ha presentado un Programa Nacional de Reformas Económicas, el cual contiene un cuadro macroeconómico y fiscal y una descripción de las reformas económicas que Serbia acometerá durante el año para impulsar el crecimiento. Entre febrero y abril la  Comisión evalúa este Programa, consulta sus detalles con las autoridades serbias y, finalmente, prepara su valoración y una propuesta de recomendaciones específicas para Serbia. En mayo el Consejo (ECOFIN) de la Unión Europea discute dicha propuesta y aprueba las recomendaciones definitivas para Serbia y los otros países de los Balcanes. Durante el verano se realizan consultas a nivel de Ministros para mejorar la coordinación entre las instituciones europeas y los países de los Balcanes. Finalmente, en otoño de cada año el Consejo (ECOFIN) revisa los progresos realizados por Serbia y realiza observaciones para su consideración de cara a la elaboración del Programa del año siguiente. El ERP para el período 2018-2020 puede consultarse en la página Web del Ministerio de finanzas: http://www.mfin.gov.rs

El Programa Nacional de Reformas Económicas 2018-2020 establece como objetivos prioritarios del Gobierno serbio la aceleración del proceso de adhesión a la Unión Europea, la estabilidad macroeconómica, frenar el crecimiento de la deuda y continuar implementando reformas estructurales, especialmente en el sector público. Estos objetivos se plasman en reformas estructurales más concretas que las autoridades se comprometen a ejecutar a corto y medio plazo:

  • Transformación de la administración fiscal. Simplificación de procedimientos, formación de funcionarios y mejora de actividades en lucha contra la economía sumergida.
  • Mejora de la gestión de las inversiones de capital. Se creará una plataforma y una metodología única para la planificación de proyectos de capitales e inversión. 
  • Desarrollo del mercado y de las infraestructuras energéticas. Armonizando reglas técnicas y mejorando las redes eléctricas y de gas. 
  • Mejorar la capacidad y calidad de las infraestructuras y los servicios de transporte. Alineando normas con la UE y mejorando la competitividad para atraer tráfico a Serbia.  
  • Reforma del sector ferroviario. Establecimiento de empresas ferroviarias sostenibles operando conforme a reglas del mercado y mejora de las redes y los servicios ofrecidos.
  • Mejora de la competitividad y status de las sociedades agrícolas. Mediante el establecimiento de la infraestructura institucional para aplicar los fondos IPARD.
  • Mejora de la competitividad en el sector industrial. Priorizando las ramas con mayor potencial de crecimiento.
  • Paquete de medidas para mejorar el acceso a la financiación de las PYMEs.  Incluyen un mejor acceso a la financiación mediante una mejora de las condiciones de los créditos bancarios, y el acceso a un mayor número de potenciales fuentes de financiación.
  • Reforma de las empresas públicas. Mediante la introducción de un gobierno corporativo en las empresas públicas, la reforma del sector ferroviario, y de las empresas Srbijagas y EPS.
  • Simplificación de los procesos para las empresas. Se llevará a cabo una simplificación de los procesos administrativos y una unificación de los mismos en único punto de contacto.
  • Establecer una plataforma de información común para todos los niveles de inspección en Serbia. Esta plataforma ayudará a simplificar y mejorar la coordinación de las inspecciones.
  • Mejorar el sector geoespacial como apoyo a la inversión. Aportando datos adecuados para mejorar el entorno de los negocios.
  • Programa de apoyo a la innovación y al desarrollo tecnológico en los sectores público y privado. Se busca implementar un sistema de transferencia de tecnología para llevar a cabo proyectos conjuntos de investigación científica tanto en el sector público como en el privado.
  • Desarrollo y mejora de la infraestructura de comunicaciones de banda ancha. 
  • Mejorar las condiciones de seguridad de los productos y eliminar barreras al comercio. Para incrementar la competitividad de Serbia. 
  • Cualificaciones orientadas al mercado de trabajo. Establecimiento de un sistema de calificaciones nacional marco que mejore las competencias. 
  • Mejorar la eficacia de las políticas de contratación, con especial énfasis en la juventud y los parados de larga duración. Mediante paquetes de ayudas se busca incentivar a las empresas en la contratación de estos sectores de la población en mayor riesgo a la hora de integrarse en el mercado laboral.
  • Mejora de la adecuación, calidad y objetivos de las medidas sociales. Mediante el aumento de la adecuación de las prestaciones en efectivo y la mejora de la accesibilidad a los servicios sociales por una parte, y por otra vinculando los sistemas de información de los distintos sectores.

En relación con los objetivos anteriores, y en el marco del diálogo económico con los Balcanes occidentales y Turquía. en mayo de 2018 el Consejo ECOFIN emitió las siguientes recomendaciones específicas para Serbia:

  • Usar ingresos extra para reducir la deuda. Fijar como objetivo a medio plazo un presupuesto equilibrado. Adoptar un sistema vinculante de reglas fiscales.
  • Continuar mejorando la composición del gasto público para incrementar el gasto de capital en porcentaje del PIB. Desarrollar mecanismo para priorizar y controlar todas las inversiones independientemente de la fuente de financiación.
  • Conducir la política monetaria conforme al objetivo de inflación, considerar más flexibilidad del tipo de cambio, continuar abordando el problema de la morosidad y finalizar el proceso de privatización de los bancos públicos. Continuar promoviendo el uso del dinar. .
  • Ajustar gradualmente el precio de la electricidad a los costes de producción, incluidas las necesarias inversiones en la red y para respetar normas medioambientales. Incrementar inversiones en eficiencia energética. Finalizar reforma de empresas púbicas como Srbijaga
  • Finalizar una nueva estrategia industrial y respetar las reglas de ayudas de estado. Aplicar la ley sobre tasas, de forma que los gravámenes parafiscales sean predecibles y basados en el servicio recibido. Asegurar que los controles fitosanitarios en frontera son predecibles y basados en el riesgo.
  • Reducir los altos costes laborales, adoptar también medidas para emplear trabajadores de grupos vulnerables, incluidos los beneficiarios de ayuda social, así como introducir la educación y formación dual. Enfocar mejor la ayuda social y hacer frente al empleo no declarado.

 

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