Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

.La economía sudafricana muestra a nivel agregado la estructura típica de un país desarrollado, con un dominio claro del sector servicios y una importancia mínima del sector primario.

Dentro del sector primario destaca la minería que contribuyó en 2019 un 6,8% a la economía sudafricana. En especial, las grandes explotaciones de carbón y de piedras preciosas del país. La gran riqueza mineral de Sudáfrica ayudó al desarrollo económico en sus orígenes. Hoy en día, el sector de la minería no predomina en la economía como consecuencia del desarrollo de otros sectores, el agotamiento de algunas explotaciones y la conflictividad laboral e incertidumbre regulatoria que asola la industria. La agricultura, la ganadería y la pesca aportan menos del 3% del PIB, pero emplean a un 9% de la mano de obra del país.

En el sector secundario, la industria supone un 12,2% de la economía, mientras que la construcción no llega al 4%. Lo restante, lo aporta la producción de electricidad, agua y gas. Dentro de la industria, destacan los sectores del automóvil, el químico y el petroquímico. El sector siderúrgico ha sido tradicionalmente importante, pero el aumento del precio de la electricidad ha impactado negativamente en esta industria.

En el sector terciario, destaca el sector financiero y de servicios a empresas, con una elevada presencia en los países de la región, representando más del 20% del PIB del país. Le siguen en importancia los servicios públicos (15,5%) y el sector comercial (alrededor del 14%), cuyas grandes compañías de distribución están también sólidamente establecidas en los países vecinos.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

TABLA 3: PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD

Precios contantes, millones de rands

SECTORES DE LA ACTIVIDAD 2017 % 2018 % 2019 %
SECTOR PRIMARIO 312.037 10,0% 304.671 9,7% 295.203 9,4%
Agricultura, silvicultura y pesca 77.515 2,5% 74.157 2,4% 69.049 2,2%
Minería 234.522 7,5% 230.514 7,3% 226.154 7,2%
SECTOR SECUNDARIO 557.526 17,9% 560.481 17,8% 553.600 17,6%
Agua, gas y electricidad 65.329 2,1% 65.932 2,1% 65.619 2,1%
Construcción 109.008 3,5% 107.665 3,4% 104.150 3,3%
Industria 383.189 12,3% 386.884 12,3% 383.831 12,2%
SECTOR TERCIARIO 1.968.520 63,1% 1.994.453 63,4% 2.017.745 64,1%
Comercio y hostelería 429.224 13,8% 431.669 13,7% 431.720 13,7%
Transportes y comunicaciones 268.993 8,6% 273.193 8,7% 272.179 8,6%
Finanzas y servicios a las empresas 628.972 20,2% 640.368 20,4% 655.040 20,8%
Servicios públicos 472.497 15,1% 478.693 15,2% 486.617 15,5%
Otros servicios sociales y personales 168.834 5,4% 170.530 5,4% 172.189 5,5%
TOTAL 2.838.083 91,0%* 2.859.605 91%* 2.866.548 91,0%*

Fuente: Statistics South Africa, junio 2020.
*La suma total de los porcentajes no equivale al 100% ya que faltan los ingresos públicos obtenidos al restar las subvenciones de los impuestos recaudados.

En el lado de la demanda del PIB de 2019, el capítulo más importante lo constituyó el consumo, en el cual destaca el privado, un 62% del total, frente al público que supuso tan solo el 20,6%. La inversión no alcanzó el 19% el pasado año.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Crecimiento económico

En el último trimestre de 2019 Sudáfrica entró en recesión técnica (si bien el conjunto del año tuvo un crecimiento del 0,2%), perpetuando y acentuando la crisis económica que sufre el país desde 2015. Esta crisis se explica principalmente por los problemas que tiene el país de productividad provocados por factores como la ineficiencia en las empresas e infraestructuras, una mano de obra no cualificada, los numerosos casos de corrupción o una excesiva carga burocrática. Los problemas en el suministro eléctrico que vienen dándose en los últimos años, y que afectan gravemente a toda la actividad productiva, son una clara manifestación de que el país necesita renovarse y atraer inversión privada (indispensable para Sudáfrica) para lograr su desarrollo económico. En particular, el sector minero y manufacturero, ambos claves en las exportaciones del país, se han visto profundamente perjudicados en el último año. Lo anterior, ha provocado rebajas en la calificación crediticia de Sudáfrica por las principales agencias.

En este débil contexto irrumpió la pandemia sanitaria y las medidas de confinamiento, implantadas desde finales de marzo, deteriorando significativamente todos los indicadores macroeconómicos. La economía de Sudáfrica experimentó en el segundo trimestre un desplome histórico, con un descenso del PIB del 51%, con respecto al primero, reflejando los estragos que el confinamiento ha causado en el país (un 17% en términos interanuales). Cabe destacar que las medidas adoptadas por el Gobierno fueron de las más estrictas a nivel mundial, con la mayor parte de la actividad económica detenida hasta finales de mayo. La minería y la industria vieron reducida fuertemente su actividad. Por el lado de la demanda, se desplomó la inversión y las exportaciones también retrocedieron. Se espera que con el avance del país hacia la “nueva normalidad” y la reapertura de sus fronteras el próximo 1 de octubre, los siguientes trimestres sean más optimistas.

Pese a lo anterior, el gobierno sudafricano presentó una modificación presupuestaria en junio para hacer frente a la situación excepcional, en la cual se prevé una contracción del PIB del 7% para el conjunto del año. Ya en julio el Banco de la Reserva de Sudáfrica recortó este pronostico situando la caída en el -7,3% y, recientemente, el Ministro de Finanzas ha declarado que la economía sudafricana se contraerá en más de un 7% del PIB (la primera contracción del conjunto del año desde 2009).

Cuentas públicas

El deterioro en las cuentas públicas observado en los últimos años y que había llevado a la pérdida de la calificación crediticia del nivel inversión se ha acentuado con el impacto económico de la pandemia y del confinamiento. En las últimas proyecciones, el Gobierno sudafricano pronosticó un déficit presupuestario del 15,7% del PIB y una deuda del 81,8% del PIB para 2020, los mayores niveles en la Sudáfrica democrática. El país africano debe hacer frente a los gastos derivados de los programas de alivio social adoptados durante el confinamiento y a la caída de ingresos provocada por la pérdida de impuestos (unos 4.800 millones de dólares). Además, otro de los retos es la rigidez de los gastos, derivada de la inexistencia de medidas contundentes para controlarlos, y las políticas económicas intervencionistas, como la necesidad de mantener viva la empresa pública de electricidad y de rescatar a la aerolínea de bandera, fuertemente endeudada.

Inflación y política monetaria

El IPC de julio de 2020 cayó al 3,2%, reflejando la debilidad de la demanda en pleno confinamiento, la menor tasa en muchos años. Por su lado, el banco central sudafricano ha reaccionado agresivamente, reduciendo significativamente el tipo de interés director. El recorte fue de 100 puntos básicos en marzo y otros 50 puntos en mayo y 25 en julio hasta situarlo en el 3,5%.

Sector exterior y tipo de cambio

Durante 2019 el tipo de cambio mantuvo un nivel depreciado en comparativa histórica. Sin embargo, en marzo de 2020 la moneda sufrió una depreciación de alrededor del 25%, por la huida generalizada de capitales de los mercados emergentes y por la llegada de la pandemia y del confinamiento al país. A finales de septiembre de 2020 el tipo de cambio es de alrededor de 19,5 rands por 1 euro. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

TABLA 2: PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS

DATOS ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 2020
PIB
PIB M.USD (3) 296.273 349.433 368.135 358.839 369.854
Tasa de variación real (%) (1) 0,4 1,4 0,8 0,2 -0,1
(QI 2020)
INFLACIÓN
Media anual (%) (1) 6,4 5,3 4,7 4,1 n.d.
Fin de período (%) (1) 6,8 4,7 4,5 4,0 3,2
(Jul 2020)
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) (2) 6,90 6,88 6,59 6,63 n.d.
Fin de período (%) (2) 7 6,75 6,75 6,5 3,5
(Ago 2020)
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x1.000 habitantes) (1) 55.653 55.700 57.700 58.775 59.622
Población activa (x1.000 habitantes) (1) 21.849 22.051 22.668 23.109 23.452
(Mar 2020)
% Desempleo sobre población activa (1) 26,5 26,7 27,1 28,7 30,1
(Q1 2020)
DEUDA PÚBLICA
BRUTA en M.USD (3) 152.468 183.987 208.769 207.162 n.d.
en % de PIB (3) 51,46 53,02 56,71 59,87 64,19
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS
en MM.USD (4) 91 104 110 112 114
% variación respecto periodo anterior (7) -5,22 14,3 5,8 1,8 1,8
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS
en MM.USD (4) 89 99 109 110 113
% variación respecto periodo anterior (7) -11 11,2 10,1 0,9 2,7
SALDO B. COMERCIAL
en M.USD (4) 1,6 4,5 1,3 1,8 1,6
en % de PIB (4) 0,5 1,3 0,3 0,5 0,4
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M.USD (4) -8.503 -8.878 -13.064 -11.239 -13.400
en % de PIB (4) -2,9 -2,5 -3,5 -3,3 -3,7
DEUDA EXTERNA
en M.USD (2) 142.833 173.286 172.400 185.357 155.624
(Mar 2020)
en % de PIB (4) 48,2 49,6  46,8 51,1 51,0
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M.USD (6) 13.921 14.705 23.383 17.974 n.d.
en % de exportaciones de b. y s. (6) 14,3 13,4 19,9 n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en M.USD (6) 47.180 50.723 51.600 53.800 51.500
en meses de importación de b. y s. (6) 5,47 5,26 4,84 n.d. n.d.
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en M. USD (5) 2.235 2.007 5.334 4.625 n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual (2) 14,71 13,30 13,23 14,43 n.d.
fin de período (2) 13,62 12,29 14,36 14,11 17,29
(Ago 2020)
Fuentes: (1) STATS South Africa; (2) SA Reserve Bank; (3) IMF World Economic Outlook Database, October 2019; (4) IMF, Article IV report, 2020 (5) UNCTAD - World Investment Report; (6) World Bank; (7) Elaboración propia con datos de la propia tabla.

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Principales objetivos de política económica

En 2013, el gobierno aprobó el ambicioso Plan de Desarrollo Nacional 2030, el programa que sirve de referencia a largo plazo para el diseño de la política económica, industrial y social del país. El objetivo principal es reducir significativamente la pobreza y la desigualdad en Sudáfrica en 2030. Según este, el Índice de Gini debe disminuir hasta el 0,6. Para ello, las metas a cumplir son las siguientes: aumentar el empleo y la renta per cápita; invertir en educación (mejorar tanto la oferta como la calidad), sanidad y transporte público; obtener seguridad alimenticia y asegurar que la propiedad de los activos productivos está repartida en toda la población.

La política económica sudafricana se caracteriza por ser desarrollista e intervencionista. El sector público es el protagonista y motor del crecimiento económico e interviene a través de numerosas empresas públicas y agencias que proporcionan gran número de servicios y productos. Se pone especial énfasis en el desarrollo de la industria, para lo que se ha diseñado un plan específico: Industrial Policy Action Plan (IPAP). Los ministerios que dirigen la política económica del país se encargan de seleccionar qué sectores son los estratégicos para liderar el país y se establecen medidas de corte proteccionista: subsidios y ayudas fiscales, principalmente. En particular, el Gobierno ha categorizado como sectores prioritarios y multiplicadores del crecimiento al de la automoción, la fabricación de metales, equipos ferroviarios, plásticos y la industria farmacéutica y química. En el largo plazo, aparecen el sector minero, energético y las TIC.

En cuanto a la desigualdad, el Gobierno ha retomado el debate político sobre las políticas de redistribución de la tierra, una reivindicación histórica en la lucha contra el apartheid. En 2018 la ANC anunció la voluntad de modificar la Constitución para permitir la expropiación sin compensación. Hoy en día la posición del Ejecutivo no es clara ya que existe una división interna en el partido, lo que ha incrementado la incertidumbre sobre este asunto.

 

En el corto plazo, el empeoramiento de los indicadores financieros y las rebajas en la calificación crediticia en los últimos años, están forzando al gobierno a otorgar prioridad a la consolidación de las cuentas públicas, lo cual pasa necesariamente por el saneamiento de las empresas públicas, en especial de SOUTH AFRICAN AIRWAYS y ESKOM. Estas empresas estarían quebradas si no fuera por los rescates regulares que reciben del presupuesto nacional. El problema financiero en ESKOM es tan grande que en 2018 el ministro de finanzas declaró que el presupuesto nacional no tenía suficiente tamaño como para salvar a la empresa. 

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Previsiones macroeconómicas

La llegada al poder de Ramaphosa generó grandes expectativas de cambio para dejar atrás un periodo caracterizado por la crisis económica y política y por el fuerte deterioro del clima de negocios, derivado de una política económica errática y populista. Sin embargo, los retos a los que se enfrenta la nueva administración son mayúsculos: una débil situación económica y una crisis sanitaria sin precedentes.

El Gobierno ha centrado sus planes de recuperación en sectores estratégicos para Sudáfrica, como el energético, y en la implantación del Plan de Inversión en Infraestructuras. El presidente Ramaphosa ha apostado así por atraer inversión internacional como motor para la recuperación económica. No obstante, la inversión extranjera continúa siendo reacia al encontrar barreras de entrada en el país. En particular, la ley de discriminación positiva racial o la reciente revisión de la cláusula de propiedad de la Constitución para permitir la expropiación sin compensación. Así mismo, las empresas públicas son un peligro para la sostenibilidad de las finanzas públicas, pero la concepción desarrollista de las mismas y los intereses creados impiden la necesaria reestructuración.

En este débil contexto irrumpió la pandemia y las medidas de confinamiento, implantadas desde finales de marzo, deteriorando significativamente todos los indicadores macroeconómicos. El último dato disponible es del segundo trimestre de 2020, en el cual la economía cayó un 17%, reflejando los estragos que el confinamiento ha causado en el país. Cabe destacar que las medidas adoptadas por el Gobierno fueron de las más estrictas a nivel mundial, con la mayor parte de la actividad económica detenida hasta finales de mayo.

 

Pese a todo, el consumo y la inversión no se recuperan y el crecimiento en el próximo año se prevé decepcionante. El gobierno sudafricano presentó una modificación presupuestaria en junio para hacer frente a la situación excepcional y el Ministro de Finanzas ya ha declarado que la economía sudafricana se contraerá en más de un 7% (la primera contracción del conjunto del año desde 2009).

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Política fiscal y presupuestaria

Política fiscal

Sudáfrica ha mostrado un comportamiento fiscal prudente manteniendo estable el endeudamiento público. No obstante, desde 2015, y en paralelo al deterioro de la coyuntura económica y política, la situación financiera de la administración ha ido empeorando. Mención especial merece la situación insostenible de varias empresas públicas desde 2017; en particular, SOUTH AFRICAN AIRWAYS y ESKOM. Lo anterior, provocó una rebaja en la calificación crediticia de la deuda soberana por las principales agencias internacionales de rating.

Con el fin de revertir la situación, el Gobierno implementó un proceso de consolidación fiscal en 2017 para estabilizar la ratio de deuda pública (53% en 2023/2024) y evitar así nuevas rebajas en la calificación crediticia de la deuda soberana. El 1 de abril de 2018 entró en vigor la reforma del IVA, un aumento del 1%, que situó el tipo en el 15%. Esta reforma ha demostrado ser insuficiente para aumentar los ingresos y hacer frente a la rigidez del gasto público de la administración Ramaphosa. Lo anterior, dificulta el manejo fiscal y se espera un déficit presupuestario para el año 2020/2021 del 15,7% del PIB y un endeudamiento del 51%. Varias empresas públicas y privadas han anunciado recientemente la elaboración de planes de reestructuración y sostenibilidad financiera.

 

Sin embargo, las agencias de calificación alertaron de la situación actual y modificaron sus previsiones económicas para Sudáfrica con la llegada de la pandemia al país. Moody’s rebajó en marzo la calificación a nivel subinversión (al igual que S&P); mientras que Fitch fue más allá y degradó en abril la calificación crediticia sudafricana a nivel de bono basura.

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Política monetaria

La política monetaria tiene como objetivo mantener la inflación en la banda del 3%-6%, objetivo que el Banco Central de Sudáfrica ha conseguido gracias a su independencia del Gobierno. En el último año la entidad se ha visto obligada a reaccionar de manera agresiva y reducir significativamente el tipo de interés director. En marzo el recorte fue de 100 puntos básicos y en mayo se rebajó otros 50 puntos, hasta situarse en el 3,5%. 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Reformas estructurales

Las reformas estructurales tan esperadas y necesarias han sido inexistentes en los últimos años. No ha habido reformas estructurales para flexibilizar la legislación laboral o de visados, ni tampoco modificaciones en el sistema educativo, privatizaciones de empresas públicas, una reducción de las cargas administrativas o ayudas para la promoción de la investigación, el desarrollo y la innovación. La nueva administración se ha centrado en el problema más urgente: la gobernanza y sostenibilidad financiera de las empresas públicas.

 

Por otra parte, el Gobierno se ha propuesto facilitar la resolución de obstáculos legales y administrativos que la inversión extranjera encuentra en el país y está llevando a cabo grandes esfuerzos a nivel diplomático y legislativo para lograrlo. Reflejo de lo anterior es la ley de regulación de inversiones exteriores que entró en vigor en 2018 y que introdujo certidumbre jurídica. A pesar de ello, la ley ha sido duramente criticada sobretodo por representantes de la Unión Europea. 

 

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