Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Evolución reciente del PIB

La economía argentina tiene una tendencia histórica a alternar períodos de fuerte crecimiento con crisis significativas.

Tras la crisis de 2001 y 2002, que llevó al "corralito" y supuso una contracción del PIB del 20,9% en 4 años, Argentina comenzó a experimentar una cierta mejora que se transformó en un crecimiento robusto en el período 2003-2007 (a tasas del 8% anual), principalmente debido al aumento del consumo privado y la inversión. Las exportaciones también jugaron un rol importante en la recuperación, con un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos años.

En 2008 el fuerte crecimiento se vio frenado por la crisis internacional y por el enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, que paralizó parte de la actividad económica del país durante cuatro meses. La tasa de crecimiento del PIB ese año se vio reducida con respecto a los cinco años previos, alcanzando el 6,8%.

Esta tendencia negativa iniciada en 2008 se vio acentuada en 2009, cuando se produjo un estancamiento de la actividad: el crecimiento del PIB fue del 0,9%. Este estancamiento se debió a la crisis financiera internacional unida a la fuerte sequía que tuvo lugar en al primera mitad del año pasado. Pero en el último trimestre de 2009 comenzó a observarse una recuperación de la economía que se confirmó en los primeros meses de 2010 y finalmente el año cerró con un crecimiento del 9,2%, gracias a la buena cosecha de soja, al dinamismo de la industria, al fuerte incremento del gasto público, que ha permitido la recuperación de la demanda interna; y a la evolución de las monedas de los principales socios comerciales de Argentina (entre ellos, Brasil).

Resumiendo, el PIB de Argentina creció a una tasa promedio anual de 6,9% durante 2007-2011.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció en 2012 un 1,9%, lo que supone una fuerte desaceleración respecto al crecimiento del año anterior (8,9%). Se trata de la menor tasa de crecimiento de la economía desde el año 2009, cuando la economía creció un 0,85%, ya que la tasa de crecimiento de la economía para el resto de años desde 2003 ha sido superior al 5%.

La mayoría de los economistas proyecta para 2013 un moderado crecimiento económico (2-3%) y una inflación en alza (en torno al 28%). Estos datos contrastan con las previsiones del gobierno que espera un 2013, tal y como contempla el presupuesto de 2013, una inflación anual del 5,8%, el cambio USD/ARS a 5,10 y un crecimiento del PIB del 4,4%.

Estructura económica

La economía argentina se basa principalmente en los sectores de servicios que suponen más del 60% del PIB frente a los sectores productores de bienes que suponen algo más del 25%.

En Argentina existen aproximadamente 703 mil empresas de las cuales el 90% tienen menos de diez trabajadores, 5,5% entre 11 y 100 y 1,5% más de 100. En cuanto a sectores, los más relevantes son el comercio y la industria, con el 53,7% y 11,3% respectivamente. En términos regionales más del 70% se genera en el Centro y Buenos Aires.

El desempeño de los diferentes componentes del PIB durante 2012 fue el siguiente: los sectores productores de bienes cayeron un 1,92%, principalmente arrastrados por la agricultura, ganadería y silvicultura que disminuyó un 11,33%, la construcción que cayó un 2,64% y la pesca que bajó un 1,73%. Estas caídas se vieron suavizadas por el crecimiento del sector de suministro de electricidad, gas y agua que creció un 4,83%.

Por su parte, el sector de los servicios creció un 4,18% en el año 2012, principalmente impulsada por la intermediación financiera que creció casi un 20%. También destacan sectores como el transporte, almacenamiento y comunicaciones, la administración pública y defensa y el sector de la enseñanza, servicios sociales y de salud todos ellos con crecimientos superiores al 4%.

Evolución del PIB en 2012

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció muy levemente en 2012. Entre los sectores más dinámicos destacan “Intermediación Financiera” y entres los sectores que peor comportamiento tuvieron está la construcción.

Inflación

El Índice de Precios al Consumo para el área del gran Buenos Aires (IPC-GBA) calculado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) mostró un incremento de los precios del 10.8% anual en 2012. Estas cifras son sin embargo muy criticadas por analistas independientes desde que el organismo fuera intervenido por el Gobierno en 2007. De acuerdo con estimaciones privadas, la cifra real de inflación se situaría en el 25,6% en 2012.

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Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación representa uno de los principales problemas en el horizonte económico de Argentina.

La evaluación de la inflación en Argentina ha sido una cuestión controvertida desde hace años. Desde 2007 las cifras oficiales del instituto de estadísticas oficiales (INDEC) fueron cuestionadas, lo que llevó al FMI a una declaración de censura hacia Argentina en 2013, y a dejar de publicar publica datos de inflación argentina para los años 2014-2016. Tras la visita del FMI en septiembre de 2016 se ha suspendido la moción y el nuevo gobierno está restableciendo el sistema estadístico. Aun así, no existen series fiables continuas para esos años y solo se tienen datos de inflación interanuales desde 2017.

Por ello, aparecieron mediciones alternativas, superiores a las oficiales: algunas basadas en las medias de algunas provincias, otras en provincias representativas, y varias consultoras privadas. Algunos miembros del congreso (de la oposición al anterior gobierno) empezaron a hacer público un índice basado en la media de distintas estimaciones privadas, denominada “inflación congreso”. Al no ser pública la metodología ni la cobertura del índice también ha sido cuestionado.

Según el último dato publicado por el INDEC, de febrero de 2020, el IPC muestra un aumento del 2,0% comparado con el mes de enero. El IPC acumulado desde principio de año es del 4,3%. Asimismo, la subida respecto al mismo mes del año anterior es del 50,3%.
 

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Como consecuencia de la crisis financiera que está atravesando el país, desde el tercer trimestre de 2018 se ha frenado la reactivación de la inversión en infraestructura que había comenzado en 2017 para resolver los problemas de insuficiencia y deterioro en los sectores de energía, transporte y comunicaciones.

La inversión en infraestructura pasó de representar el 6% del PIB en los noventa al 3% en la década posterior, mientras que la inversión privada se contraía del 5% al 0,7% en el mismo período. A ello contribuyó un marco regulatorio confuso y volátil (con rupturas de contratos), un mercado de capitales local poco desarrollado y un clima de negocios adverso. Además, han dificultado la inversión privada la devaluación de 2002, que afectó muy negativamente a las empresas con deudas en dólares, y la congelación de las tarifas, salvo subidas puntuales, desde hasta 2001 hasta 2016.

En el contexto actual de renegociación de la deuda y priorización del gasto social, la inversión en infraestructura se reducirá y se verá limitada a la financiación bilateral (especialmente en energía) y de organismos multilaterales (el BID, principal prestamista, tiene pendientes desembolsos por 3.875 M$ ya aprobados y puede ampliar en 3.200 M$ el programa de préstamos estipulado para 2020).

El principal objetivo en materia de energía es evitar los cuellos de botella en las épocas de alta demanda (verano e invierno), ampliando las redes de transporte de alta tensión, y avanzar en la generación hidroeléctrica, siendo los proyectos más avanzados “Cóndor Cliff-La Barrancosa” y “Chihuido”, así como la central nuclear Atucha III (se ha suspendido la construcción de Atucha IV). Por el contrario, en energías renovables no se prevén nuevos proyectos de envergadura y podrían verse comprometido parte de los 3.700 MW en construcción, que representan una inversión de 5.200 M$, por los problemas de financiación.

La red nacional de caminos tiene una longitud de 38.744 kilómetros que, sumando la red provincial y municipal, alcanza los 500.000 kilómetros. En 2020, la crisis financiera y la provocada por el COVID-19 ha provocado una paralización de la obra pública en el primer semestre del año. Además, el Estado nacional ha estatizado cinco corredores viales que eran manejados por privados por falta de inversiones. Por otra parte, continuará el proyecto del Túnel de Agua Negra, que cuenta con financiación multilateral, aunque podría sufrir modificaciones.

La red ferroviaria argentina es una de las más largas del mundo (47.059 kilómetros), pero la infraestructura del transporte de larga distancia de pasajeros y mercancías está infrautilizada y presenta graves deficiencias, mientras que la red de cercanías está colapsada. En 2020, continuará la inversión en el Belgrano Cargas, que cuenta con financiación del Banco de Desarrollo de China, y las obras de mejora en la red de cercanías de la Ciudad de Buenos Aires. Otro proyecto destacado es la conexión ferroviaria entre Vaca Muerta y Bahía Blanca, aunque está sujeto a la obtención de financiación.

En infraestructuras marítima y fluvial, Argentina cuenta con 38 puertos marítimos a lo largo de la costa atlántica y 25 fluviales, siendo los más importantes los de Buenos Aires, Bahía Blanca y Rosario. La concesión del Puerto de Buenos Aires venció en 2019 y el Gobierno de Macri lanzó la licitación para su renovación (2.000 M$), pero en 2020 ha sido suspendida por el Gobierno de Fernández. Por su parte, el Sistema Nacional de Aeropuertos cuenta con 67 aeropuertos de los cuales 24 son internacionales. Del total, 33 están concesionados en favor de AA2000 y 3 de London Supply.

Por otra parte, Argentina presenta aún niveles de inversión insuficientes en la red de telecomunicaciones, aunque en los últimos años las operadoras han aumentado notablemente sus inversiones. Cuenta con una de las tasas de penetración de teléfono móvil más altas de América Latina, pero el funcionamiento de la red presenta problemas de congestión y deficiencias de coordinación interjurisdiccional.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La estimación de 2020 señala una población total de 45.376.763 personas en el país. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en el cuarto trimestre de 2019, la tasa de actividad fue del 47,2%, la tasa de empleo fue del 43% y la desocupación fue del 8,9%. Estos porcentajes suponen 13.436.000 de personas económicamente activas. La población ocupada fue de 12.240.000 personas y las personas desocupadas fueron 1.196.00. La presión sobre el mercado laboral se manifestó también en la población ocupada demandante de empleo, con una tasa del 19% o 2.549.000 personas que aumentó en un porcentaje de 1,7% interanual.


 

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PIB per capita y distribución de la renta

 De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el PIB per cápita de Argentina se ubica alrededor de los 9.887 $ (2019). El efecto de la devaluación hizo que cayera respecto al año anterior en un 15%.La tasa de pobreza viene recogida por el INDEC, en base a una cesta tipo cuya compra determina un umbral de pobreza. Como resultado de la crisis iniciada en Abril de 2018, y el aumento de la inflación y valor de esta cesta, los niveles de pobreza han aumentado. Los últimos datos recogidos por el INDEC, primer semestre de 2019, indican que el porcentaje de hogares argentinos por debajo de la línea de pobreza es del 25,4%; estos comprenden el 35,4% de las personas. En el contexto de la Encuesta Permanente de los Hogares, publicada trimestralmente por el INDEC, se conoció el valor del Coeficiente de Gini (medida de la desigualdad de los ingresos en una economía) para el tercer trimestre de 2019, el coeficiente de Gini es 0,449. Lo que supone un aumento respecto los años anteriores: 0,440 en 2018, 0,437 en 2017 y 0,428 en 2016, y un amento respecto al segundo trimestre de 2019 en el que se ifraba en 0,434.

 

 


 

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Sector primario

Las dotaciones geográficas y climáticas de la Argentina han supuesto una clara ventaja a la producción de cereales y oleaginosas o frutas y verduras, además de fomentar el desarrollo de la silvicultura. El país se beneficia de unas condiciones naturales que le posicionan como el cuarto país con más tierra para cosechar, casi una hectárea per cápita. Asimismo, Argentina se reconoce mundialmente por su producción cárnica, destacando la industria bovina, ovina y porcina. La pesca tiene un peso proporcional menor dentro del conjunto de estas actividades, pero no por ello desdeñable. En los siguientes epígrafes se detalla y desglosa sucintamente varias de las partidas que, en su totalidad, representan alrededor del 10% del PIB argentino.


AGRICULTURA

La actividad derivada del campo argentino supone un segmento fundamental en su economía. Se trata de un sector altamente competitivo, generador del 22% del empleo privado y principal exportador del país: más de la mitad de las exportaciones de bienes. Estos datos los recoge la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, cuyo informe registra una producción de 109 millones de toneladas de granos en 2018. La cifra supone una caída del 20% respecto al ciclo previo de 2016/2017, principalmente por las fuertes sequías que pusieron al país en una emergencia agrícola en varias regiones. La tendencia del ciclo se caracterizó por la consolidación del trigo y una caída en el maíz y la soja, aunque, como se descubre en los siguientes epígrafes de este documento, estas tendencias cambian radicalmente en 2019 debido a la mejora en los rendimientos.

Respecto a la superficie total implantada para siembra directa, los últimos datos globales se registran en 2018, donde el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo) apunta un total de 27.212.133,5 hectáreas. La siguiente tabla divide la superficie por cada cultivo:  

Cultivo Superficie
Oleaginosas 14.391.625 ha.
Cereales 11.386.352 ha.
Forraje, bosques y montes 9.169.204 ha.
Cultivos industriales 893.697 ha.
Frutales 514.701 ha.
Legumbres 363.441 ha.
Fuente: INDEC. Censo Nacional Agropecuario 2018

Cereales

Con un total de 62.060 explotaciones (en 2018), los cereales abarcaron un alto porcentaje de la superficie cultivada. El principal cereal cultivado fue el maíz para grano, y donde más protagonismo tuvo fue en la provincia de Córdoba seguido de Buenos Aires y Santa Fe. El segundo cultivo fue el trigo, y el tercer cultivo en importancia dentro de los cereales fue la cebada cervecera. La siguiente gráfica comprende la proporción de cada cultivo, donde la categoría de «otros» alberga productos como la avena para grano, el centeno para grano, el alpiste, el mijo para grano, la quinua o el maíz pisingallo (destinado comúnmente al consumo humano).

Las proporciones de cada cultivo sobre el total de cereales se dividen en: un 56% de maíz para grano, un 34% de trigo para pan, un 5% de cebada cervecera, un 2% de sorgo, un % de arroz y un restante del 2% entre otros.

Los siguientes datos desglosan están información y ofrecen una comparativa con datos más actualizados de 2019, donde los rendimientos mostraron tendencias al alza en su mayoría   

  Superficie cosechada Producción
Cereal 2017/2018 (ha.) 2018/2019 (ha.) Variación 2017/2018 (Tm.) 2018/2019 (Tm.) Variación
Maíz para grano 7.138.620 7.232.761 1% 43.462.323 56.860.704 31%
Trigo 5.822.173 6.050.953 4% 18.518.045 19.459.727 5%
Cebada 1.019.710 1.209.995 19% 3.737.469 5.061.069 35%
Sorgo para grano 437.463 342.623 -22% 1.563.445 1.601.435 2%
Avena para grano 218.399 238.166 9% 491.713 571.630 16%
Arroz 198.170 183.285 -8% 1.367.968 1.189.866 -13%
Centeno para grano 45.034 49.321 10% 86.098 86.566 1%
Alpiste 14.495 26.708 84% 22.278 41.137 85%
Mijo 1.800 2.188 22% 2.254 4.140 84%
Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería y Pesca para estimaciones agrícolas

Respecto a sus exportaciones sus principales receptores son Estados Unidos, Brasil, Jordania Paraguay. El maíz llega a 106 mercados internacionales y cuenta con la tercera posición mundial en número de exportaciones.

Oleaginosas

En lo que concierne a las oleaginosas, en 2018, fueron 44.062 explotaciones las que centraron su actividad en este cultivo. La principal oleaginosa fue la soja, con 42.148 explotaciones, o el 88% del total de la superficie para estos cultivos. Las provincias productoras de la soja en importancia son Buenos Aires, seguido de Córdoba Y Santa Fe.

Además, cabe destacar que Argentina es el tercer productor de soja a nivel mundial, solo superado por EE. UU. y Brasil, y primer exportador de aceite y harina de soja. Resulta, sin embargo, esencial resaltar que se trata de un producto volátil e intrínsecamente sujeto a las condiciones meteorológicas, el sector puede experimentar cambios considerables en las estimaciones. Por ejemplo, en 2017, la variación negativa fue de 37,5% respecto al año anterior a pesar de haber sido otras las expectativas. No obstante, como se aprecia en la tabla 3, en 2018/2019 el aumento del rendimiento de producción por hectárea sembrada fue un récord histórico. Esta cosecha dio un total de 55 millones de toneladas, y un valor en exportación de 16.000 millones de dólares, 4.000 millones más que el ciclo anterior.

Para 2019/2020, según la Bolsa de Comercio de Rosario, las estimaciones apuntan a 17,3 millones de hectáreas sembradas y un total de 51,5 millones de toneladas producidas.

Se debe asimismo reconocer la tendencia expansiva de la producción de granos y oleaginosas. La misma experimentó un fuerte crecimiento en los últimos años, doblándose entre las temporadas 1995/96 y 2006/07 (cuando fue de 96 millones de toneladas). Los rendimientos han experimentado una cierta mejoría, pero es el incremento de la superficie cultivada el principal impulsor del aumento de producción. Este aumento de superficie cultivada se produjo a coste de terrenos ganaderos, terrenos dedicados a otros cultivos y terrenos de reciente puesta en explotación (principalmente a través de la deforestación de bosques).

En el terreno de las exportaciones, cabe destacar que Argentina exporta sus productos derivados del cultivo de soja principalmente con sus socios comerciales como son Estados Unidos, China y Brasil.

El segundo cultivo en importancia es el girasol, aunque con mucha distancia del primero, con un total de 5.902 explotaciones. El tercer lugar lo ocupa el maní, representando el 3% del total de la superficie y con la provincia de Córdoba a la cabeza de esta plantación.

La proporción de cada cultivo sobre el total de oleaginosas se repartió en 2018 de la siguiente manera. Un 88% de soja, un 8% de girasol, un 3% de maní y un 1% de otros, donde la categoría «otros» se compone de oleaginosas como la chía, la colza, el lino o el cártamo, entre otras.

En la siguiente tabla se amplía en detalle la superficie y producción de algunos cultivos para las campaña 2017/2018 y 2018/2019:

  Superficie cosechada Producción
Cereal 2017/2018 (ha.) 2018/2019 (ha.) Variación 2017/2018 (Tm.) 2018/2019 (Tm.) Variación
Soja 16.318.060 16.575.887 2% 37.785.927 55.263.891 46%
Girasol 1.678.031 1.875.938 12% 3.537.545 3.825.750 8%
Maní 443.864 387.014 -13% 921.231 1.337.229 45%
Cártamo 34.799 28.646 -18% 27.839 24.327 -13%
Colza 18.220 18.574 2% 35.449 39.689 12%
Lino 12.400 14.246 15% 13.575 19.515 44%
Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería y Pesca. Estimaciones agrícolas

Cultivos industriales

Dentro de los cultivos industriales se encuentran productos como el algodón, la autóctona yerba mate, el tabaco, el té, la mandioca o la caña de azúcar. Esta última supone el 42,6% de la superficie total de estos cultivos industriales, según las cifras desde el 1 de julio de 2017 hasta el 30 de junio de 2018. La caña de azúcar ocupa 381.137,5 hectáreas en todo el país y que, según el INDEC, se calcula alcanzó 2,1 millones de toneladas en crudo para 2018.

En 2018 los precios internacionales del azúcar cayeron, debido, principalmente, al aumento de la producción. El precio promedio de la tonelada de azúcar en el mercado de la Bolsa de Londres en 2018 fue de 343,66 dólares, lo que supone una caída del 20,7% con respecto a 2017. No obstante, según apuntan publicaciones de 2019 del Ministerio de Agricultura y Ganadería y Pesca esta tendencia de precios a la baja podría experimentar una mejora por el déficit que se espera en 2019/2020 después dos años de exceso en oferta, un hecho que podría reactivar la participación de los países emergentes. Asimismo, se hace hincapié en la ventana de oportunidad que supone la caña de azúcar en la generación energética por biomasas. Una oportunidad que si logra acompañarse de un nivel de desarrollo suficiente podría generar altas ventajas en el sector y una mejora en la eficiencia de las energías renovables y sostenibilidad medioambiental.

En cuanto a las exportaciones de este producto, experimentaron un descenso del 41,2% en 2018 con respecto al año anterior, acercándose a valores de 2015, tras dos años superando la franja de los 200 millones de dólares. Según un informe de 2019 por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, la industria azucarera enfrenta dificultades operativas para insertarse en el comercio exterior. De entre los factores que ralentizan las exportaciones el Ministerio señala las dificultades de las compañías locales por la subida de costes, la menor utilidad de capacidad instalada y la tendencia contractiva de los precios. En 2018 el principal destino de exportación fue Estados Unidos con un 41% del azúcar crudo, seguido de Reino Unido con un 30% o Nueva Zelanda con un 25%. El azúcar blanco se dirige principalmente a Chile, en un 53%. 

FRUTALES 

Respecto al cultivo frutícola, la diversidad climatológica ya mencionada permite que la plantación y recolecta de frutas en Argentina se complemente con la del hemisferio norte. En 2018, Argentina exportó fruta fresca por un valor de 2.582 millones de dólares. Hoy en día, la fruta con certificado ecológico representa, dentro de las manzanas en particular, una interesante fuente de ingresos con valor añadido. En estas cifras, cabe resaltar que más del 85% del valor está representado por uvas, limones, peras y manzanas.

En junio de 2018, Argentina contaba con 28.500 explotaciones para plantaciones frutales, lo que suma un total de 514.700,8 hectáreas totales dispuestas para esta categoría. Dentro de esta disposición geográfica, un 36,0% lo ocupan las plantaciones de vid, 11,3% para limoneros, 10,3% olivos, 3,9% peras y 3,7% manzanas. El porcentaje restante lo ocupan las mandarinas, nogales, ciruelos, miel, ajo, melocotones y otros frutales. 

Uvas y vinos

El principal cultivo dentro de la categoría frutícola fue la vid, con un total de 185,251 hectáreas donde 133.453,0 específicamente, se encuentran en la provincia de Mendoza, a la que le sigue en importancia San Juan. Recordamos que supone el 36% de la superficie implantada de frutales.

La producción de uva argentina se divide en función de su destino de la siguiente manera: un 97,8% va a la elaboración de vinos y mostos, el 1,9% a pasas y el 0,3% es para su consumo en fresco. En 2018, la producción principal destinada a vinos y mostos ha aumentado un 11,8%, después de 3 años de caídas.

En cuanto al vino, los datos de 2017/2018 no fueron muy positivos. En 2017 se experimentaron caídas tanto en el mercado interno (-5,4%) como en el mercado externo (-7,3%) respecto al mismo periodo del año anterior. No obstante, según el Observatorio Vitivinícola Argentino el balance de 2019 registró un aumento en ventas, en el que crecieron los despachos un 4,2% en 10 meses (7.327.000 hectolitros) y las exportaciones 3,1% en 11 meses, convirtiendo al vino en la única bebida con números positivos tras haber caído a niveles mínimos en 2018. Esto se debe, entre otros, a la mejora de las exportaciones tras la devaluación del peso argentino en agosto de 2019 y la alta calidad de la cosecha del año. El consumo interno también consiguió sortear la fuerte crisis económica, y creció un 1,4% frente a la caída de productos similares como la cerveza o licores.

Para 2020, el sector busca consolidar el crecimiento mediante la penetración de mercado, la recuperación de ocasiones de consumo el trabajo sobre la accesibilidad, y mediante la extensión del portfolio y los formatos.

Por último, cabe puntualizar que, en lo respectivo a las exportaciones, el vino fraccionado, expresado en volumen, creció un 3,1% (una exportación de más de 1.773.000 hectolitros) de enero a noviembre de 2019. El vino a granel saltó un 21% al alza con más de 983.000 hectolitros en los mismos meses. Asimismo, el futuro de los acuerdos MERCOSUR-UE podría hacer avanzar el posicionamiento de los vinos argentinos dentro del segmento de vinos del Nuevo Mundo, donde compite con países de esta categoría que ya cuentan con acuerdos de libre comercio como Chile o Sudáfrica y otras potencias como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda.

Cítricos, peras y manzanas

Si clasificamos la producción frutícola argentina dentro del marco internacional, el país se posiciona dentro del liderazgo mundial en la producción de cítricos y es uno de los principales productores de limones en el mundo. La producción de cítricos se reparte entre dos zonas principales: por un lado, el área Noroeste, especializada en naranjas, pomelos y limones; por otro, el área Noreste, centrada en la producción de naranjas y mandarinas. La plantación limonera en la campaña 2017/2018, como segundo cultivo frutal en importancia, ocupó 58.328,1 hectáreas, y la provincia con mayor superficie fue la de Tucumán. Según el Ministerio de Agricultura, de los 7,5 millones de toneladas de producción mundial, Argentina produjo 1.550.000 millones de toneladas, después de los 2.580.000 de México en 2018. Las exportaciones 2017/2018 en julio lo situaron en el cuarto lugar después de México (750.000 ton), Turquía (520.000 ton), Sudáfrica (330.000 ton) y Argentina con 270.000 toneladas.

Según los datos de SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), Río Negro y Neuquén exportaron en 2018, 313.000 toneladas de peras y 90.000 toneladas de manzanas. Los principales receptores de la pera fueron Brasil, Rusia y Estados Unidos que concentran el 70% de la oferta exportable de peras con 100.300 toneladas (+14% respecto a 2017), 83.200 (+38%) y 40.000 ton (+25%) respectivamente.

En relación a la manzana, las cifras se atomizan y los tres principales receptores concentran el 50% de la oferta. Estos países fueron Brasil con 19.600 (+65%), Rusia con 17.000 toneladas (+50%) y Paraguay con 13.200 toneladas.

Respecto a la producción de manzanas y peras, cabe resaltar que Argentina, en su sector frutícola, cuenta con la regulación de SENASA cuyas normativas y sistemas de control son equivalentes a los requisitos internacionales concediéndoles la posición de primeros productores y exportadores de peras del hemisferio sur y en la categoría orgánica de manzanas hacia la Unión Europea, en un sector que involucra a más de 4.000 productores sobre todo en las provincias de Río Negro, Neuquén y Mendoza.

GANADERÍA

Argentina ha sido tradicionalmente uno de los grandes productores y exportadores mundiales de carne vacuna. Sin embargo, el sector ha enfrentado diferentes problemas en la última década, puesto que ha existido un control a las exportaciones de carne vacuna, para mantener bajos los precios internos. Una tendencia que parece comenzar a contrarrestarse a partir de 2017.

A pesar de que los precios de exportación de la carne vacuna han registrado un fuerte crecimiento durante los últimos años, desde el mínimo en 2004, los bajos precios internos, a los que se vieron forzados a destinar la mayor parte de la producción desincentivaron mucho la producción. El precio real del vacuno ha sufrido vaivenes en los últimos años. Si tomamos como referencia el precio del año 2007, el precio de la carne vacuna aumentó hasta llegar a un máximo en 2011 de un 57,6% más que en 2007. Según los últimos datos del mejor mes del año octubre 2019 que ofrece el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna, las exportaciones de carne bovina lograron un valor de 363 millones de dólares, un 96% más del promedio del mismo mes en 2018. Por lo que los precios parecen mostrar una tendencia al alza. El valor de exportación total de 2019 fue de 3.108.451.000 USD.

En 2018, la producción total de carne vacuna alcanzó las 3.060 mil toneladas, lo que supone un incremento interanual del 7,7% y en 2019, las cifras que ofrecen las autoridades aumentaron esta cifra a 3.134 mil toneladas medida en res con hueso. El consumo interno, por su parte, alcanzó los 56,37 kilos per cápita, cifra un 1,89% inferior a la de 2017 y que continúa disminuyendo en 51,33 en 2019.

En cuanto al volumen de exportación de carne vacuna, en 2018, se experimentó un aumento del 78% con respecto al 2017. Esta tendencia creciente continuó, y de noviembre 2018 a octubre 2019, las exportaciones acumuladas argentinas de vacuno acumulado supusieron 777.000 toneladas de res con hueso. La carne bovina, en octubre 2019 también se situó con niveles significativamente superiores del mes anterior, +17,3%, y un gran distanciamiento en la variación interanual, en un +66,6%, considerando el peso producto sin incluir vísceras.

En cuanto a la avicultura, el sector cerró en 2019 con un elevado consumo interno y muy prometedoras cifras en cuanto a exportaciones. De enero a agosto de 2019 se registraron 499.464 cabezas, un incremento interanual del 5,9%. La producción en el mismo periodo fue de 1.445.000 de toneladas, lo que implica que la misma aumentó un 5,1% respecto a 2018. El consumo aparente fue de 43,10 kg por habitante, un incremento de 1,2%. Hasta 2014 nunca esta carne había superado los 40 kg per cápita, y son cifras registradas a pesar de la fuerte alza de precios. Donde se observa un crecimiento muy sustancial, es en el aumento de las exportaciones, del 33,4%, alcanzando un total de 164.000 toneladas y un valor de 200 millones de dólares.

La carne porcina muestra tendencias al alza en los últimos años tanto en faena, como producción y consumo. En 2019, la faena de ganado porcino en cabezas acumulaba 6.831.039, un ligero aumento del 0,8% respecto a 2018. La producción porcina también se elevó en un 1,5% pasando de 621 a 630 mil toneladas contabilizadas en res con hueso. En cuanto al consumo de carne porcina, de 2018 a 2019 no hubo mucha variación y el promedio de consumo de todos los meses de 2019 fue de 14 kg per cápita. Las exportaciones se vieron beneficiadas con una variación interanual del 10% logrando en 2019 25.575 toneladas exportadas.

PESCA

Argentina cuenta con un amplio espacio marítimo que permite la existencia de una gran diversidad de especies. En 2019 se capturaron 778.127,8 toneladas de más de 75 especies, una variación casi imperceptible de la cifra del ciclo anterior. Según los datos del Ministerio de Agricultura el total de capturas marítimas por especie en 2019 se dividía en un 59% de peces, un 28% de crustáceos y un 13% de moluscos. De estas, la merluza, el calamar y el langostino fueron las principales capturas. Existen en la actualidad más de 1.000 buques argentinos operando diariamente en la Zona Económica Exclusiva.

Del monto total capturado, acumulado de 2019 hasta el 30/11, se exportaron 441.474 toneladas por valor de 1.708.695 dólares, lo que representa una disminución en volumen del 3,2% y -14,5% en valor respecto al ciclo de 2018. Los principales destinos de las exportaciones son China, España, Estados Unidos, Italia, Brasil y Japón.

 


 

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Sector secundario

Según el INDEC, el sector secundario sumó 8.069.027 millones de pesos (190.000 millones de dólares aprox.) en precios corrientes al PIB 2018, suponiendo un 34,26% del mismo. Dentro del sector, la Industria manufacturera es la que presenta un mayor tamaño, con 6.203.219 millones de pesos (146.000 millones de dólares aprox.), un 26,34% del PIB, seguido por el sector de la Construcción, con 1.108.480 millones de pesos (26.000 millones de dólares aprox.), un 3,87% del PIB, y la Electricidad, Gas y Agua, con 757.238 millones de pesos (18.000 millones de dólares aprox.), un 3,22% del PIB.

Industria

El sector industrial se vio enormemente afectado por la crisis que sufrió Argentina en 2001, con una caída de la producción del 23% y de los empleos del 28% entre 1998 y 2002. La industria metal-mecánica y la textil fueron los sectores más afectados.

Tras la devaluación, la industria recuperó parte de su dinamismo. Los primeros sectores en verse beneficiados fueron los orientados al mercado doméstico. Después seguirían los sectores dedicados a la transformación de materias primas, y otros sectores industriales con un importante componente de exportación, como el automóvil. Esto a su vez estimuló la industria local de bienes de capital. El sector industrial creció entre 2 y 3 puntos por encima del crecimiento del PIB durante los primeros años de la recuperación, para después tener un comportamiento similar al del PIB. El uso de la capacidad instalada alcanzó niveles récord y comenzaron a producirse nuevas inversiones en el sector industrial. El resultado de todo este proceso fue un fuerte crecimiento del sector industrial a niveles muy altos, que se prolongó hasta finales de 2008.

En consonancia con lo ocurrido en los demás sectores de la economía, en 2009 se produjo una fuerte reducción del crecimiento de la industria: la producción industrial aumentó en el último año apenas un 0,4% frente al 5% de 2008. Desde finales de 2009, la actividad industrial creció un 9,7% interanual y en el año 2011 creció un 6,5%. Durante los siguientes años, las cifras han sido correlativas a la evolución de la economía del país. En 2018, el país entró en una grave contracción económica producida por la falta de divisas, la crisis agropecuaria y la inflación. Como consecuencia, la industria ha visto reducida su actividad.

De acuerdo con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), la variación acumulada anual de la actividad industrial a diciembre de 2019 presenta una disminución del 6,4%. Según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), la actividad industrial se redujo un 4,6% durante 2019.

La industria automotriz representa el 2,01% del PIB en 2018, un total de 473.672 millones de pesos. Se fabricaron 466.649 unidades y fueron vendidas 467.187 unidades en 2018. Las exportaciones por su parte registraron en un aumento respecto al año anterior, alcanzando los 8.300 millones de pesos. El principal destino es Brasil, que recibe más del 69% de lo exportado.

La elaboración de productos minerales no metálicos muestra un aumento del 42% con respecto a 2017 (precios corrientes). En 2018, el valor bruto de producción fue de 190.194 millones de pesos, un 0,8% del PIB.

La industria alimentaria y de bebidas es el subsector de mayor importancia. Se estima que equivale a más de un tercio del sector industrial, 2.192.103 millones de pesos, un 9,3% del PIB de Argentina. Creció un 38,6% en 2018, sin tener en cuenta la inflación.

Los datos de la industria textil arrojan un aumento del 30,8% hasta los 101.751 millones de pesos. Su peso en el PIB es muy reducido comparado con otras industrias esenciales. La industria del papel y cartón representa el 0,68% del PIB, 160.565 millones de pesos. La última gran industria del país es el sector químico, 760.378 millones de pesos, el 3,22% del PIB.

Sector energético

La generación neta de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional, que no incluye la generación utilizada como insumo en el proceso de producción de las centrales eléctricas, creció un 2,9% en el cuarto trimestre de 2019 respecto al mismo período del año anterior. El gas distribuido, que no incluye lo entregado a las centrales eléctricas, aumento un 16,7%. Los derivados del petróleo seleccionados para el cálculo del ISE, medidos en toneladas equivalentes de petróleo (TEP), indicaron un incremento del 6,5% (INDEC).

Del total de la generación consumida en el año, un 66,8% fue de origen térmico, seguido a mucha distancia por la energía hidráulica (27%), la nuclear (3%) y las renovables (3,2%).

El precio medio monómico (precio real, de coste) de energía se situó en 2.441,9$/MWh en diciembre de 2019, un 5,97% respecto a noviembre 2019. Comparado con diciembre 2018, creció un 39,74 %. El precio de la energía ha sufrido una fuerte subida en los últimos años, aumentando gradualmente desde los 50$/MWh en los que se situaba en 2004 a casi alcanzar los 2.900$/MWh.


En 2019, la generación neta de energía eléctrica fue de 131.246 (Gigavatios hora). El 33% de las empresas consultadas por el INDEC afirman que la demanda interna no variará en el siguiente trimestre, y la totalidad de firmas consultadas cree que no exportará.

El gas entregado neto de centrales eléctricas supuso 23.392 millones de m3 en 2019, un 2,2% menos que en 2018.

En materia de producción de derivados del petróleo, para el mismo periodo se presenta un aumento general del 6,5%. Se observó un aumento en gasoil neto de centrales eléctricas, naftas, combustible para retropropulsión, gas licuado de petróleo y kerosene.

Durante el 2019 se incrementó la autogeneración de energía eléctrica en la minería y en la industria manufacturera un 2,34%, alcanzando los 16.144.430 MW/h. Específicamente, 8.646.092 MW/h en minería y 7.498.338 MW/h en industria manufacturera.

En cuanto a la producción de biodiesel, presentó una disminución de 12% en comparación con 2018, suponiendo 2.147.270 toneladas.

Por último, la balanza comercial Argentina se encuentra en situación de déficit energético. Aunque el déficit energético fue noticia durante la década del 2000, se ha ido reduciendo progresivamente. De acuerdo con el Instituto Argentino de Energía (IAE), el primer cuatrimestre de 2019 muestra un superávit comercial energético de 96 millones de dólares, logrando revertir un déficit de 271 millones de dólares en igual periodo del año anterior.

Construcción

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) elaborado por el INDEC, muestra la evolución del sector según el comportamiento de la demanda de un conjunto de insumos representativos y cubre la construcción pública y privada a nivel nacional. Durante el mes de enero de 2020 el índice cayó un 13,5% con respecto al mismo mes del año anterior. El dato acumulado durante el año 2019 registra una disminución del 9,4% con respecto al 2018.

Complementando los datos del ISAC, se publica información sobre los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción en el sector privado. La información se refiere a puestos de trabajo sobre los que se efectúan aportes y contribuciones al sistema previsional (Seguridad Social). Este indicador registró en el mes de diciembre de 2019 una bajada del 12,4% con relación al mes anterior. Por su parte, en comparación con el mismo mes del año pasado, el dato de diciembre registró una disminución del 5,2%, que lo deja en 374.059 empleados.

La superficie a construir, medida por los permisos de edificación otorgados para la ejecución de obras privadas en una muestra representativa de 60 municipios, registró en el mes de enero de 2020 una disminución del 31% con relación al mes anterior, 629.580 m2. Además, comparándolo con el mismo mes de 2019, el dato de enero registró un incremento del 7,45%.

Por su parte, en lo que respecta a los principales insumos para la construcción, si se analizan las variaciones del consumo acumulado durante enero de 2020, se observa bajadas de 63,6% en asfalto y 43,1% en hormigón elaborado y subidas de 5,9% en pisos y revestimientos cerámicos, 3,4% en ladrillos huecos, 2,9% en placas de yeso y 0,5 en yeso.

Por último, señalar que la encuesta cualitativa asociada al ISAC, revela las expectativas desfavorables de empresas del sector para el 2020, tanto se dediquen a realizar principalmente obras privadas o públicas. Las causas del empeoramiento de las expectativas son fundamentalmente la caída de la actividad económica, los atrasos en la cadena de pagos y la inestabilidad de los precios.

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Sector terciario

Según INDEC, el valor bruto de las actividades del sector terciario en precios corrientes en el tercer trimestre del año 2019 (último dato disponible en fuentes oficiales) fue de 12.014.167 millones de pesos*, lo que se tradujo en una participación en el PIB del 62,73 %.

Dentro del agregado, el rubro que más peso tiene en ese mismo año es el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con 2.918.699 millones de pesos, seguido por la actividad inmobiliaria, con 2.254.877 millones de pesos.

*Expresado a precios corrientes.

Turismo

Los siguientes son datos recogidos por la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y las Estadísticas de Turismo Internacional, ambas elaboradas por el INDEC.

En enero de 2020, últimos datos disponibles, se estimó un total de 314. mil llegadas de turistas no residentes, suponiendo una disminución interanual de 7,4%. El acumulado de 2019 fue de 3.065,2 mil llegadas de turistas, lo que supone un incremento del 11,1% respecto del año anterior. Las salidas al exterior de turistas residentes en Enero de 2020 alcanzaron los 305 mil, lo que significó una disminución del 19% con respecto al mismo mes del año anterior. El saldo acumulado de salidas de 2019 es de 3.950,3 mil, lo que supone una caída del 11,9%.

En Enero de 2020, los turistas no residentes llegados a los aeropuertos argentinos provinieron principalmente de Europa (25,6%), Brasil (24%), Estos Unidos y Canadá (15,7%) y Resto de América (14,4%).

La estancia promedio de los turistas no residentes fue 14,1 noches. La mayor estancia promedio es de 19,3 noches y se observó en los turistas residentes en Europa. Seguidos por el bloque “Resto de América”, con 17,6 noches. Las pernoctaciones de los turistas no residentes sumaron 3.989,8 miles de noches, 10% inferior con respecto a Enero de 2019.

Los turistas residentes que partieron del Aeropuerto de Ezeiza y del Aeroparque Jorge Newbery tenían como destinos principales Brasil (28,6%), “Resto de América” (20%) y Europa (17,2%).

La estancia promedio de los turistas residentes fue 17,5 noches. Europa presentó la mayor estancia promedio, 25,8 noches. Las pernoctaciones sumaron 4.240,8 miles de noches, un 9% menos que Enero de 2019.

Como en muchos otros sectores, la relación entre Argentina y España en lo que se refiere al turismo es muy relevante. En 2019 viajaron a España 725.125 argentinos, un 2 % más que el año anterior. Por otra parte, de acuerdo con los datos provisionales del Ministerio de Turismo de Argentina, en 2019 visitaron Argentina 215.617 turistas españoles, lo que representa un incremento del 8,31% respecto al año anterior.
 

Sector Financiero

En Argentina, la actividad bancaria está regulada por la Ley N° 21.526 de 1977, según la cual el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es la autoridad de aplicación y, como tal, emite normas reguladoras y controla las entidades incluidas en la Ley (autorización y condiciones de operación dentro de la industria bancaria; definición de las operaciones permitidas, prohibidas y limitadas; controles monetarios; cumplimiento de determinadas relaciones técnicas; presentación de información; sistema de contabilización y control; disolución y liquidación; etc.).

Las tenencias de personas físicas o jurídicas extranjeras (no residentes en Argentina) en entidades bancarias locales con capital extranjero deben superar el 30% del capital (ya sea en forma directa o indirecta) o bien el accionista extranjero debe tener la posibilidad de controlar un número de votos a fin de imponer sus decisiones en las asambleas de accionistas. Además, debe estar inscrito en el Registro de Inversiones Extranjeras. Los bancos extranjeros sólo pueden efectuar operaciones en Argentina como bancos de inversión o comerciales y deben contar con la autorización previa del BCRA para poder establecer sucursales en el país. Por otra parte, existen requisitos de capital mínimo para poder funcionar.

Clasificación:

Bancos comerciales
Estatales: nacionales, provinciales y municipales.
Bancos privados locales de capital nacional: cooperativos y no cooperativos
Extranjeros: bancos y sucursales de bancos extranjeros.
•Bancos de inversión
Bancos estatales provinciales.
Bancos locales con capital extranjero.
Bancos hipotecarios
• Bancos de desarrollo
• Cajas de ahorro
• Compañías financieras
• Sociedades de ahorro y préstamo para la construcción de viviendas y otros inmuebles • Cajas de crédito
• Representaciones

Las operaciones financieras se realizan principalmente en pesos (moneda de curso legal), en dólares estadounidenses y en títulos públicos.

En total a 31 de diciembre de 2019, última fecha con datos disponibles había 78 entidades en el sistema financiero, de las cuales 63 son bancos. De estos bancos, 13 son públicos y 50 privados. De los privados, 34 son bancos locales de capital nacional y 9 de capital extranjero, además de 7 sucursales de entidades financieras del exterior. Existen además 15 entidades no bancarias, todas ellas compañías financieras.

En cuanto al mercado monetario, todas las masas monetarias han aumentado en los últimos años. Si tomamos el M3 (billetes y monedas en circulación más los depósitos en pesos y dólares), observamos que la cifra total a mediados de Marzo de 2020 asciende hasta los 4.890 millones de pesos, un crecimiento interanual del 42,3%.

Las reservas internacionales y principales pasivos del BCRA han evolucionado de diferente manera. Las reservas internacionales a 1 de marzo de 2019 alcanzaron 44.040 millones de dólares US, lo que una caída del 35% respecto agosto de 2019, momento en que empieza la disminución progresiva de las mismas. Por su parte, el total de los pasivos principales del banco central argentino asciende a 15 de Marzo de 2020 a 7.124.387.409 miles de pesos (111.202.283 mil dólares a esa fecha).

Además, el Informe de estabilidad financiera del segundo semestre de 2019, último emitido por el BCRA, destaca una serie de claves acerca de la situación actual del sistema financiero de Argentina. En primer lugar, indica que en los últimos meses el sistema financiero argentino demostró resiliencia ante un contexto desafiante, proveyendo servicios de intermediación y de medios de pago y conservando márgenes prudenciales de liquidez y solvencia, dentro de un marco regulatorio prudencial en línea con los estándares internacionales.El conjunto de entidades financieras operó en un marco de mayor incertidumbre —inherente al proceso electoral reciente—, en donde se registró una mayor volatilidad del tipo de cambio, salida de depósitos en moneda extranjera y crecientes presiones sobre los precios de los títulos públicos. Dada la evolución reciente de las principales variables financieras y del sector real de la economía, el BCRA espera un escenario operativo desafiante para el sistema financiero de cara a 2020.

El crédito bancario en pesos pasó de representar el 11,7% del PIB en septiembre de 2019, una disminución del 0,9% respecto al primer trimestre del año. En términos reales supone una disminución del 9,8% respecto al primer trimestre y del 27,7% respecto a 2018. Por tanto, Argentina continúa siendo un país con un nivel de intermediación bancaria en el sector privado relativamente reducido, que además se encuentra en disminución dada la debilidad económica observada en el último año.

Mercado de capitales

Este mercado reúne diversos operadores a fin de que interactúen en la oferta pública de títulos valores. A través de este mercado tanto las empresas como el gobierno obtienen financiación por parte de inversores mediante una serie de operaciones relacionadas con la negociación de acciones y títulos de deuda públicos y privados.

Los operadores que constituyen el mercado de capitales se agrupan de la siguiente manera:

1. Mercado bursátil
• Bolsas de comercio • Mercados de valores • Agentes de bolsa • Sociedades de bolsa
• Sociedades emisoras o cotizantes • Caja de Valores
• Fondos comunes de inversión
• Sociedades gerentes
• Sociedades depositarias

2. Mercado abierto o extrabursátil
• Agentes del mercado abierto
• Mercado abierto electrónico

Todos estos operadores son supervisados y controlados por la Comisión Nacional de Valores, entidad que autoriza y controla las partes intervinientes y los mercados en los que tiene lugar la oferta pública de valores.

En la Argentina operan actualmente 14 bolsas de comercio, 6 de las cuales tienen mercados de valores adheridos y están autorizadas para la cotización de títulos valores: Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, La Plata y Rosario. La más antigua y más importante de ellas es la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), fundada en 1854.

La inestabilidad macroeconómica cíclica de Argentina, sus períodos de alta inflación, la falta de grandes compañías nacionales y la ausencia de inversores significativos han sido los principales problemas que han impedido el desarrollo de un mercado de capitales significativo en el país. Durante los años 90 el mercado de acciones creció rápidamente gracias a las privatizaciones, el crecimiento de la economía y la llegada de inversión extranjera. Sin embargo con la crisis del 2001 esta tendencia se revirtió. El Merval (índice de referencia de la Bolsa de Buenos Aires), alcanzó sus mínimos históricos a mediados de 2002. Desde entonces la actividad del mercado de capitales creció significativamente.

En 2011, el índice de precio de las acciones del MERVAL tuvo un promedio de 3.107 puntos, valor que aumentó significativamente hasta situarse en 11.065 puntos en 2015. El 30 de junio de 2016 cerró ligeramente por debajo de los 22.000 puntos lo que ha ido subiendo hasta alcanzar el 1 de julio de 2019 los 41.507,48 puntos, tras lo cual sufrió una gran caída en Agosto hasta los 21.426 punto y posteriormente recuperase para cerrar el año en 33.786. Por su parte, el Índice General de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, ha pasado de los 171.821 puntos de media en 2011 a los 471.298 en 2015 y en enero de 2018 llegó a estar por encima de los 1.501.000 puntos. A día 25 de Marzo de 2020 este valor se sitúa en los 1.104.555 puntos.

Por otro lado, la capitalización del mercado, es decir, el valor del capital de las acciones a finales de 2019, sumaba $2.328 miles de millones, equivalente a unos U$S 32.540 millones. A modo de referencia, en 2015 la cifra de cierre no llegó a 201 mil millones de dólares. El número total de compañías que cotizaban en bolsa en 2015 era de 101, lo que supone 6 e menos que en 2010, y en la actualidad, el número de compañías cotizando se ha reducido a 90.

Por último, destacar el surgimiento de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA). Organismo cuyo toque de campana se realizó el 23 de mayo de 2017 y que pretende adaptarse a las necesidades de la nueva Ley 26.831 del mercado de capitales. Integra la actividad del Mercado de Valores de Buenos Aires con el apoyo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Actualmente, 104 empresas cotizan en el BYMA.
 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex