Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Los sectores más competitivos en Australia son los relacionados con la producción de materias primas, minerales y productos energéticos, construcción y servicios (financieros, educativos y sanitarios). Los grupos empresariales son de gran tamaño habiéndose producido procesos de concentración empresarial especialmente llamativos en el sector de la construcción de infraestructuras, la minería y las telecomunicaciones. Sorprende en ocasiones la presencia de un número muy reducido de operadores de gran tamaño en sectores clave para la economía, como son el transporte aéreo, la distribución comercial, o la comunicación audiovisual. Las causas que explican este fenómeno son, por un lado, el pequeño tamaño del mercado y por otro lado, las dificultades de entrada a estos sectores ya sea por razones regulatorias o de otro tipo.
 

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Precios (minoristas y mayoristas)

Australia es una economía de mercado, con instituciones fuertes y una regulación económica, con carácter general, eficiente y eficaz. Hay sectores con estructuras oligopolísticas como la distribución -como alimentos y automóviles- o, aunque matizable, los servicios financieros (banca minorista en manos de 4 grandes bancos). La relativa escasez de ciertos productos (por ejemplo, alimentos frescos de importación) hace que los precios de los mismos sean relativamente altos. La Australian Competition and Consumer Commission (ACCC) vela por el cumplimiento de la normativa de competencia en los distintos sectores. Por su parte, la Fair Work Commission establece salarios mínimos en un amplio número de sectores, en función de la edad y de la categoría de los trabajadores.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Según el Australian Infrastructure and Transport Statistics - Yearbook 2021, en el año 2020-2021 los proyectos de ingeniería en el país alcanzaron los 52.951,2 millones de AUD, de los cuales 10.696,5 millones fueron financiados por el sector público. De estos proyectos totales 29.214,7 millones de AUD correspondieron a los proyectos de transporte (5.211,8 millones de AUD por el sector público), 11.949,7 millones de AUD a los proyectos de energía (2.316,8 millones de AUD por el sector público), 5.678,7 millones de AUD a los proyectos de telecomunicaciones (6,4 millones de AUD por el sector público) y 6.108,1 millones de AUD al sector del agua (3.161,5 millones de AUD por el sector público).

Por lo que respecta a los presupuestos para 2021-2022 presentados por los gobiernos federales, estatales y territoriales de Australia, se han asignado un total de 248.000 millones de AUD durante cuatro años hasta 2024-2025 para financiar infraestructuras del sector público (10 % más que el año anterior), según el Australian Infraestructure Budget Monitor 2021-2022. El Gobierno Federal va a dedicar el 2,3 % del gasto gubernamental, con un total de 56.900 millones de AUD en cuatro años hasta 2024-2025. Las principales aportaciones a proyectos federales son 12.100 millones de AUD en infraestructuras de ferrocarril, 7.800 millones en carreteras de Queensland, 2.500 millones en infraestructuras de agua y 792 millones en tecnologías de energía limpia. A esto hay que añadir el gasto previstos por cada uno de los estados.
 

Transporte terrestre: Según el Australian Infrastructure and Transport Statistics – Yearbook 2021, en 2019-2020 los gobiernos gastaron 29.100 millones de AUD en carreteras, las cuales, según los últimos datos disponibles de 2018, contaban con una longitud total de 877.651 kilómetros. Las autopistas, pese al escaso número de kilómetros de los que disponen, soportan prácticamente la totalidad del tráfico rodado. En 2021, se movieron 230.100 millones de toneladas de mercancías por kilómetro a través del transporte por carretera. Asimismo, en 2020-2021, los pasajeros realizaron 155.500 millones de kilómetros en coche en las carreteras de las capitales. De esta manera, la mayoría del transporte interior se realiza por carretera.

Transporte aéreo:  Respecto al transporte por vía aérea, en 2020-2021 se desplazaron 1,1 millones de pasajeros en vuelos internacionales, frente a los 30,7 millones del año anterior a causa de la pandemia. Con todo, el transporte aéreo supone prácticamente el 99 % de los movimientos de pasajeros internacionales debido a las grandes distancias. También se desplazaron 21,5 millones de pasajeros en vuelos nacionales (por detrás del coche), frente a los 45,2 millones del año anterior. El aeropuerto de Sídney fue el más concurrido, ya que 7,8 millones de pasajeros utilizaron las instalaciones en 2020-2021, en comparación con los 32,2 millones de 2019-2020. El transporte aéreo solo supone el 4,9 % de las emisiones directas de gases de efecto invernadero de todos los medios de transporte, frente al 82 % del transporte por carretera. De la misma manera, en 2020, solo se produjeron 17 accidentes de aviación, frente a los 1.004 accidentes de tráfico mortales. Prácticamente todas las exportaciones australianas (sobre todo, correo, suministros médicos, marisco vivo o partes de alta tecnología con gran valor añadido) utilizan en algún momento el transporte aéreo, a excepción de las materias primas a granel.
 

Ferrocarril: Según el Australian Infrastructure and Transport Statistics – Yearbook 2021, en septiembre de 2021, había un total de 33.004 kilómetros de rutas ferroviarias abiertas. Además, en 2021, se movieron 453.100 millones de toneladas de mercancías por kilómetro a través del ferrocarril y, en el ejercicio fiscal 2020-2021, los pasajeros realizaron 7.200 millones de kilómetros por las redes ferroviarias pesadas. En las áreas metropolitanas, se realizaron 736 millones de desplazamientos de pasajeros por ferrocarril en 2017-2018, frente a los 588 millones de desplazamientos de diez años antes. En todos los estados existen ferrocarriles privados que atienden a las zonas agrícolas, mineras e industriales, hay un ferrocarril transaustraliano que cruza el país de este a oeste, desde Sídney hasta Perth, y un trayecto que une Alice Springs con Darwin que completa la línea que cruza el país de norte a sur (la ruta del Ghan, de Adelaida a Darwin). Actualmente, la industria del ferrocarril sigue en crecimiento debido a proyectos como el Sydney Metro (12.000 millones de AUD), en Nueva Gales del Sur; el Melbourne Airport Rail Link (10.000 millones de AUD), en Victoria; el Melbourne to Brisbane Inland Rail (14.500 millones de AUD), a nivel nacional; el Cross River Rail (5.400 millones de AUD), en Queensland; METRONET (3.000 millones de AUD), en Australia Occidental; el Geelong Fast Rail (4.000 millones de AUD), en Victoria; el Suburban Rail Loop, de Melbourne; o el Cross River Rail, de Queensland.
 

Tráfico marítimo: En cuanto al transporte marítimo, hay que tener en cuenta que Australia cuenta con 15.000 km de costa, por lo que el tráfico marítimo es fundamental para este país. Existen alrededor de 70 puertos de importancia, entre los que destacan el de Sídney, Newcastle, Fremantle, Melbourne, Brisbane, Gladstone, Dampier y Port Hedland. Según IBISWorld, la práctica totalidad del tráfico marítimo está dedicado al comercio internacional y representa un vínculo clave entre Australia y la economía mundial, por lo que el transporte doméstico tiene una importancia menor. Además, la gran mayoría de los volúmenes de comercio internacional de Australia se transportan por vía marítima, a través de diferentes rutas marítimas. Los buques portacontenedores a granel transportan grandes cantidades de mercancías, mientras que los portacontenedores transportan mercancías no a granel. En 2019-2020 se intercambiaron 7,9 millones de TEU (Twenty-feet Equivalent Unit) en los cinco principales puertos de contenedores. En 2020-2021, se movieron 111.900 millones de toneladas por kilómetro de carga a través del transporte marítimo de cabotaje.

 

Red de transporte Australiana (2021)
Carretera877.651 Km.
Carreteras asfaltadas381.185 Km.
Autopistas6.488,3 Km.
Aeropuertos418 (7 internacionales)
Con pistas pavimentadas349
Redes de distribución 
Gasoductos39.000 Km.
Oleoductos3.609 Km.
Acueductos y canales2.000 Km.
Ferrocarril33.004 Km.
Puertos70 importantes

Fuente:

Australian Infrastructure and Transport Statistics - Yearbook 2021 (carretera, autopistas y ferrocarriles), The World Factbook 2022 - CIA (aeropuertos), Department of Infrastructure, Transport, Regional Development and Communications (puertos) y Australian Pipelines and Gas Association (distribución)Telecomunicaciones:Telecomunicaciones: Según IBISWorld, el sector de servicios de telecomunicaciones generó en el año 2021-2022 unos ingresos de 34.968 millones de AUD, es decir, un -1,2 % menos con respecto a 2017, con unos beneficios de 419,6 millones de AUD (un margen de beneficio del 1,2 %, esto es, -0,9 puntos porcentuales respecto a 2017). El sector de las telecomunicaciones consta de 2.583 negocios, aunque cuatro empresas concentran el 81 % de la cuota de mercado: Telstra (38,6 %), SingTel Optus (17,2%), NBN Co (16,3%), TPG Corporation (8,9 %). En lo que respecta al empleo, se ha reducido un -3,3 % anual en los últimos cinco años y, actualmente, hay 41.760 empleados en este sector en el país, con unos salarios que ascienden, en total, a 3.700 millones de AUD al año. El sector presenta un nivel de exposición internacional moderado. No obstante, el peso de los operadores extranjeros ha crecido en los últimos diez años, ya que destacan algunos como SingTel Optus (con sede en Singapur) y TPG Corporation (Vodafone es su accionista mayoritario).    

Energía: Según el Australian Energy Update 2021, en el año 2019-2020, el consumo energético en Australia disminuyó un 2,9 % hasta los 6.014 PJ, lo que contrasta con el crecimiento anual medio del 0,7 % que se produjo desde 2008-2009 hasta 2018-2019. El sector que más energía consumió durante 2019-2020 fue el del transporte (26,5 % del uso total), seguido del suministro de electricidad (25,5 % del total), la industria manufacturera (17,1 % del total) y la minería (14,2 % del total). A pesar de estos datos, el consumo energético del sector del transporte descendió en 2019-2020 con respecto al año anterior (un -8,8৾%), debido, sobre todo, a las restricciones por la COVID-19 en la aviación. La pandemia también impactó de forma negativa en el consumo energético del sector del suministro de electricidad (un -2,8 %); del sector manufacturero (un -1,9 %), pese al consumo del refinado de azúcar y petróleo; del sector comercial (un -3,1 %); de la agricultura (un -11,0 %), que también se vio afectado por las sequías; y del sector de la construcción (un -5,6 %), en comparación con el periodo anterior. En cambio, el consumo energético aumentó con respecto a 2018-2019 para sectores como la minería (un 5,1 %) por el crecimiento de las exportaciones de GNL (gas natural líquido) y del mineral de hierro; el residencial (un 2,7 %), por el aumento del número de personas que trabajan y se encuentran en casa; y la gestión de agua y de residuos (un 21,8 % más) con respecto al año anterior.Como consecuencia del menor uso del transporte y del menor consumo de crudo por parte de las refinerías, el consumo de petróleo con fines energéticos cayó un -6,9 % en 2019-2020 con respecto al año anterior, al igual que el consumo de carbón, que disminuyó un -5,3 % en dicho periodo. Con todo, el petróleo siguió siendo la mayor fuente de consumo de energía primaria (un 37,3 % del total), seguido del carbón (un 28,4 %), el gas natural (un 27,4 %) y las energías renovables (un 7,0 %). El gas natural y las energías renovables fueron las únicas fuentes que experimentaron un mayor consumo en 2019-2020 respecto al año anterior, con un 3,8 % y un 4,6 % más, respectivamente, al tener en cuenta los sectores de la producción de GNL, de la generación de electricidad, del sector manufacturero y del residencial.

En total, la producción de energía aumentó un 1,7 % en 2019-2020 hasta los 20.055 PJ como resultado del aumento de la producción a partir de gas natural, con un 29,6 % de la cuota total (un 7,9 % más que en el año anterior); y de petróleo y GNL, un 4 % de la cuota total (un 18 % más que en el año anterior), a pesar de que la principal fuente es el carbón negro o hulla, con un 61,4 % del total. La producción de gas natural en el noroeste del país aumentó para responder a las exportaciones de GNL y, en particular, cabe destacar el aumento del gas de veta de carbón (una cuarta parte de la producción de gas en Australia). De la misma manera, es importante resaltar el aumento de gas licuado de petróleo (GLP) de origen natural, que aumentó un 47,8 % respecto a 2018-2019 (con un 0,8 % de la cuota total). En cambio, la producción energética de lignito (con un 2,1 % de la cuota total) disminuyó un -4,3 % en relación con el periodo anterior.
 

En cuanto a la generación de electricidad en Australia en el año 2019-2020, se mantuvo estable con un total de 955 PJ (265 TwH), la mayor generación total registrada en Australia, que incluye la generación industrial, con placas solares fotovoltaicas y la generación fuera de red. En este periodo, alrededor del 16 % de la electricidad del país se generó fuera del sector eléctrico (industria y hogares) y el 55 % de la energía se generó a partir de carbón, pero la generación eléctrica a partir de carbón y lignito cayó un 7 % y un 2 %, respectivamente. En cambio, la generación con gas natural aumentó un 5 % en este periodo (un 21 % de la generación total) y la generación renovable, un 15% (hasta un 23 %, o incluso el 24 %, del total). En este último caso, hay que destacar el aumento del 42 % de la generación solar, en especial, la fotovoltaica, al ser la que más ha crecido, y del 15 % de la generación eólica, ya que aportan, respectivamente, el 7,9 % y el 7,7 % del total. No obstante, también hay que destacar la contribución de la hidráulica (5,7 %).
 

La mayor parte de la producción energética australiana se exporta a otros países y las exportaciones netas representan el 70 % de la producción. En 2019-2020, las exportaciones alcanzaron los 16.290 PJ (un 2 % más que el año anterior), de los cuales se exportaron 11.062 PJ de energía a partir de carbón (68 % del total de las exportaciones), 4.393 PJ de GNL (27 % del total, un 48 % más) y 626 PJ de petróleo crudo (un 4 % del total, un 15 % más). Las importaciones de energía en 2019-2020 fueron de 2.244 PJ (un -6,9 % menos que el año anterior), de los cuales 1.328 PJ (59,2 %) provinieron de productos refinados y 696 PJ (31 %) fueron de crudo. En el caso de la energía del crudo, las importaciones cayeron un -17,3 % debido a la menor demanda del transporte y a la menor producción de las refinerías.
 

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En los últimos años, las tasas de participación y de actividad de Australia venían registrando una tendencia al alza y la tasa de paro una tendencia a la baja. Sin embargo, esta evolución se visto interrumpida como consecuencia de los shocks de oferta y demanda ocasionados por la propagación del coronavirus. El impacto de la perturbación en el mercado de trabajo australiano ha sido particularmente negativo, con una caída muy acusada de la tasa de participación -del 66% en junio de 2019 al 64% en junio de 2020- y de la tasa de empleo – del 74,2% en junio de 2019 al 70,8% en junio de 2020-, así como con un aumento de la tasa de paro del 5,3% en junio de 2019 al 7,4% en junio de 2020. En este periodo, 280.200 personas perdieron sus empleos con lo que el número total de parados se aproximó al millón (992.300). El pico de desempleo se produjo en julio de 2020, con una tasa de paro del 7,5%. Adicionalmente, la tasa de subempleo aumentó al 11.7%, un 3,5% superior respecto a junio de 2019. Por su parte, el número de subempleados superó los 1,5 millones personas, un 39.8% respecto al año anterior. En todo caso, ya hay señales de que el mercado de trabajo se estaría recuperando con el apoyo de las medidas de estímulo y con la relajación paulatina de las medidas de confinamiento. Efectivamente, algunos de los indicadores del marcado de trabajo apuntan hacia una mejoría en estos últimos meses de 2021. En términos cíclicamente ajustados, en marzo de 2021, la población en edad de trabajar ha ascendido a 16,604,800 personas y la tasa de participación se ha situado en el 66,3% -un 0,4% superior respecto al mismo mes en 2020-. Por estados y territorios, las tasas de participación más elevadas se registran en Northern Territory con un 72,7% y en Western Australia con un 68,4%, mientras que la tasa de participación más baja del país se produce en el estado de Tasmania (61,9%). En cuanto a la población empleada, en este mismo mes de marzo, el número de personas empleadas ha ascendido a 13,077,600 -un 0,6% superior al mismo mes que el año pasado- y la tasa de actividad ha registrado un 62,6%. Respecto a la población entre 15-64 años, la tasa de actividad asciende a 74,8%. Por su parte, el número de desempleados se ha situado en los 778.100. Aunque representa un aumento del 8,7% respecto al mismo mes del año pasado, sí que supone una disminución del 3,4% respecto a febrero de 2021. Por su parte, la tasa de paro se ha reducido al 5,6%, un 0,2% inferior respecto al mes anterior. Se trata de un resultado mejor de lo esperado. Las previsiones del FMI sitúan la tasa de paro de Australia en un 6% para este ejercicio. Finalmente, cabe indicar que la tasa de subempleo ha disminuido un 0,6% respecto al mes de febrero hasta el 7,9%.

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PIB per capita y distribución de la renta

Australia es un país con un elevado PIB per cápita que se sitúa por encima de la media de los países más desarrollados. En 2020, el PIB per cápita términos corrientes ha ascendido a los 76.761 AUD según el Australian Bureau of Statistics (ABS). De acuerdo con los datos publicados por el FMI en abril de este año, el PIB per cápita de Australia en ese mismo es 52.825 USD, un 3% inferior al del año anterior. Por otro lado, cabe destacar que las desigualdades en al distribución de la renta en Australia han disminuido sensiblemente desde el inicio del milenio. En todo caso, en el pasado año 2020, el índice de Gini para Australia ha empeorado ligeramente respecto a años anteriores y se ha situado en 0,481 (siendo 1 la mayor de las desigualdades). En Australia existen numerosos programas gubernamentales para el apoyo a los más necesitados: pensionistas, discapacitados, cuidadores, desempleados, estudiantes y familias con hijos. Existen, además, otros programas que favorecen las condiciones de vida de los veteranos de guerra y las viudas.

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Sector primario

La economía australiana depende, para sus exportaciones, del sector primario que, pese a emplear a menos del 5% de la población activa, mantiene un peso muy importante dentro de las exportaciones australianas.

Agricultura y ganadería: El sector (englobando agricultura, silvicultura y pesca) emplea en torno 291.000 personas, el 2,2% de la población activa (datos de febrero de 2022). En los últimos cinco años, el número de empleados en la industria ha caído un 10,4%. Tras años de crecimiento en el número de personas empleadas en esta industria, el mayor decrecimiento (-20,4%) se ha dado entre agosto de 2020 y febrero de 2022, ya que el país se enfrenta a una escasez de mano de obra en todos los sectores económicos como consecuencia del cierre de fronteras adoptado como respuesta a la pandemia de la COVID-19. La edad media de los trabajadores en este sector es de 51 años, siendo el 30,9% mujeres, y el salario medio promedio es de alrededor de 1.053 dólares australianos (AUD) por semana.Australia produce principalmente trigo, avena, cebada, sorgo, hortalizas, frutas, frutas, semillas oleaginosas, algodón, azúcar, tabaco y plantas forrajeras. A su vez, Australia es un gran productor y exportador de carne y lana. La mayor parte de la producción agrícola y ganadera es comercializada por los antiguos monopolios estatales, ahora privados, pudiendo citarse a la Australian Wheat Board (privatizado, pero que mantiene el monopolio de exportación de trigo), Australian Wool Innovation Limited y Meat and Livestock Australia. Por último, Dairy Australia es aún una empresa pública que promueve la producción y comercialización rentable de los lácteos. En lo referente al azúcar, el Commonwealth-Queensland Sugar Agreement regula la producción y contrata la comercialización interna y externa, decidiendo igualmente los beneficios a repartir entre molturadores y agricultores. El sector agrícola está permanentemente sometido a riesgos climatológicos (sequías e inundaciones) y, al mismo tiempo, a las fuertes oscilaciones del tipo de cambio del dólar australiano que afecta a la competitividad exterior de su producción. En este sentido, las últimas cosechas se han visto beneficiadas por los cambios en las temperaturas como consecuencia del fenómeno de La Niña que afecta al país, pese a las fuertes inundaciones causadas en la costa este.
 

El valor bruto de la producción total agrícola y ganadera tuvo un ligero crecimiento del 1,6% en 2019-20 hasta alcanzar los 61.000 millones de AUD a pesar de continuar en condiciones de sequía. Esto se debe en gran medida a la producción ganadera que aumentó un 5% hasta alcanzar en este periodo los 32.000 millones de AUD. Por su lado, la producción de cultivos agrícolas decayó un 5% con un valor de 28.000 millones de AUD en el mismo periodo. Entre la producción agrícola australiana, en orden de valor total producido en 2019-20, destacan: frutas y nueces, trigo, vegetales, cebada, heno, canola y algodón. En el sector ganadero destaca la producción de vacuno, ovino y porcino. Asimismo, es relevante el valor de la producción de leche, lana y huevos. En el subsector forestal, predominan los bosques de eucaliptos (76,8% sobre el total), siendo excedentarias las maderas duras para las necesidades internas. Por el contrario, existe un déficit en coníferas que debe ser cubierto por las importaciones. El sector agrícola es uno de los principales sectores exportadores y durante los últimos años ha presentado un continuo crecimiento. No obstante, cabe destacar el gran incremento en las exportaciones totales de cereal en 2021. En 2019 se alcanzó un mínimo de exportaciones desde 2007, con un valor de 4.950 millones de AUD. En 2021, las exportaciones de cereal australiano tuvieron un valor de 13.372 millones de AUD, un 142,6% más que en el año anterior. Así, las exportaciones de todas las partidas arancelarias de cereal han visto una fuerte crecida en 2021. Las partidas más beneficiadas han sido las de grano de sorgo (+740%), avena (+163%), trigo (+146%) y cebada (+105%). De acuerdo con el Department of Agriculture australiano, este incremento se debe a que las condiciones favorables para los cultivos han resultado en un aumento en el volumen de la mayoría de las exportaciones de cultivos, que combinado con los altos precios mundiales de los cereales, está impulsando el valor récord.
 

Pesca: Australia tiene la tercera Zona Económica Exclusiva (ZEE) más grande del mundo. La zona pesquera australiana, que abarca tanto el mar territorial como la ZEE, tiene una superficie de más de 8 millones de km2 y es mayor que la superficie de Australia continental. Sin embargo, es un productor menor, ya que la captura comercial total supone únicamente alrededor el 0,14% del tonelaje mundial. Esto se debe principalmente a la relativamente baja productividad biológica del medio marino australiano, y también a que las pesquerías australianas se gestionan cuidadosamente para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. A pesar de que el sector de la pesca comercial y la acuicultura australiana produce una amplia gama de productos, un número relativamente pequeño de especies constituye la mayor parte del valor de producción. La concentración de la producción significa que sólo tres grupos de especies (salmónidos, langostas de roca y langostinos) representan alrededor del 60% del valor de la pesca y la acuicultura australianas. El valor de la producción acuícola australiana aumentó un 27% en términos reales entre 2000-01 y 2016-17. El valor creciente de este sector fue en gran parte el resultado del aumento de la producción de salmónidos de Tasmania que compensa el descenso del valor del atún de acuicultura y las ostras perladas. En 2020 el valor de la producción pesquera y acuícola disminuyó un 2%, con 3.180 millones de AUD, sobre todo debido a la disminución de la pesca salvaje, que descendió un 12% mientras que la acuicultura aumentó un 10%, alcanzando los 1.600 millones de AUD, lo que supone un 51% del valor total. Tasmania es el principal estado productor, con un 34% del total, seguido de Western Australia (15%), South Australia (14%) y Queensland (10%).
El sector empleó en 2019-20 a 17.000 personas. De la totalidad de empleados en el sector, 10.000 corresponden a la industria de la pesca comercial, y los 7.000 restantes a la industria de la acuicultura. En 2019-20 las importaciones en términos de valor de estos productos disminuyeron ligeramente, hasta los 2.196 millones AUD. Las exportaciones también tienen una tendencia decreciente, con 1.411 millones AUD. Los principales destinos de las exportaciones australianas fueron China (770 millones AUD), Japón (215 millones AUD), Hong Kong (136 millones AUD), y EE. UU. (70,5 millones AUD), mientras que los principales orígenes de las importaciones fueron Tailandia (491 millones AUD), China (309 millones AUD) y Vietnam (301 millones AUD). Se prevé que el valor de la producción pesquera y acuícola aumente un 10% en 2021-22. El fuerte crecimiento del valor de la producción es consecuencia del aumento de los precios de los salmónidos, los langostinos y las ostras. También coincide con un período de mejora de las condiciones del mercado nacional e internacional para estos productos, a medida que las restricciones a la circulación de personas se suavizan tras los cierres del COVID-19 en 2020 y 2021.

Minería: Australia es uno de los principales productores y exportadores mundiales de minerales del mundo. El sector minero es uno de los pilares de la economía del país, representando más del 10% del PIB, y generando un valor añadido de 206.200 millones de AUD en 2021. En 2019-20 el sector empleó de forma directa a 238.000 trabajadores y el salario medio anual de los empleados ascendía a 123.844 AUD. En 2020 atrajo una inversión extranjera directa a Australia en torno a los 360.400 millones de AUD. Se trata del sector que más inversión atrajo, con un 35% de la inversión extranjera directa total. Las exportaciones de mineral de hierro registraron ya en 2018-2019 unos ingresos de 100.000 millones de AUD y se espera que en el ejercicio 2021-2022 alcancen los 135.000 millones. Australia es el mayor productor mundial de litio y uno de los cinco mayores productores de oro, mineral de hierro, plomo, zinc y níquel. También cuenta con los mayores recursos de uranio y el cuarto de carbón negro del mundo, respectivamente. Hay más de 350 minas en funcionamiento en todo el país, de las cuales aproximadamente un tercio se encuentra en Western Australia, un cuarto en Queensland y un quinto en New South Wales lo que los convierte en los tres principales estados mineros. Por volumen, las dos materias primas minerales más importantes de Australia son el mineral de hierro (29 minas) -de las que el 97% se extrae en Western Australia- y el carbón (más de 90 minas), que se extrae en su mayor parte en la costa este, en los estados de Queensland y New South Wales. A diferencia de la mayor parte de la producción mundial, la mayor parte (alrededor del 75%) del carbón negro en Australia se produce en minas a cielo abierto. 

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Sector secundario

Industria: en cuanto al sector industrial, Australia ha atravesado durante los últimos años por un proceso de desindustrialización como consecuencia de la falta de competitividad internacional de sus manufacturas, que tiene su origen principalmente en unos costes de producción muy elevados, especialmente de mano de obra, en comparación con sus vecinos asiáticos. Por otro lado, destaca el reducido tamaño de su mercado interior, una balanza comercial históricamente deficitaria en este sector económico y la necesidad de importar gran parte de los equipos productivos de la economía (equipos eléctricos, máquina-herramienta, maquinaria especializada, equipos químicos y otros productos científicos o de alta tecnología). Así las exportaciones de bienes industriales suponen el 7,2% del total. Por su parte, como resultado de este proceso de desindustrialización, la participación en el PIB de este sector se ha venido reduciendo, con una contribución actual de cerca del 6%. De igual manera, el empleo ha sufrido una caída del 4,8% en el último año (feb21-feb22), llegando en el mes de febrero de 2022 a los 854.700 empleados (6,4% de la población activa).

Construcción: El sector de la construcción supone más del 7% del PIB, es decir, se trata de uno de los sectores de mayor tamaño en la economía australiana. A su vez, este sector empleó a más de 1,16 millones de personas (dato de febrero de 2022), es decir, el 8,7% de la población activa. Durante el año 2021, el valor de la industria ha crecido en un 1,5%, impulsada por el crecimiento de la construcción de edificios no residenciales (+3,7%) y las reformas de edificios residenciales (+5,7%), que compensó la ligera caída de obra nueva en edificios residenciales (-0,8%). La evolución de la construcción difiere entre estados, concentrándose la reactivación de la construcción en Nueva Gales del Sur, Australia Meridional y Australia Occidental, con descensos en el resto de Estados y Territorios. Se espera un aumento en los proyectos de construcción debido a las actividades de reconstrucción y recuperación de las zonas afectadas por las inundaciones, así como por los planes presentados para las recientes elecciones. Según IBISWorld, Construction in Australia, el sector crecerá en torno al 1,5% durante los próximos cinco años. No obstante, debido a la incertidumbre generada por la crisis del Covid-19 la tendencia de estas previsiones puede verse afectada.
 

Otros sectores: para desarrollar la industria, la administración australiana se sirvió en el pasado del proteccionismo arancelario y de la atracción de capital extranjero, creándose así una industria pesada alrededor de la minería y una industria ligera en los sectores de automoción, químico, textil, de la construcción y eléctrico. Sin embargo, la decisión del gobierno de no prorrogar los subsidios a la industria del automóvil (Toyota, Ford y Holden - propiedad de General Motors-) provocó que estas empresas cesaran su actividad en 2017, y con ello, el cierre de la industria automovilística australiana. Otros sectores de interés son el de la alimentación y el siderúrgico. Por otro lado, los sectores que el gobierno trata de promocionar en la actualidad al margen de las infraestructuras y energías renovables son la biotecnología, nanotecnología, medioambiente/economía circular, tecnologías de la información, servicios financieros y la industria cinematográfica.

Asimismo, el Department of Industry, Science, Energy and Resources ha definido seis sectores industriales prioritarios: tecnología de recursos y procesamiento de minerales críticos, alimentación y bebidas, productos médicos, reciclaje y energías limpias, defensa y aeroespacial. Estos sectores tienen el potencial de generar resultados transformadores a largo plazo para la economía australiana. Australia es, además, competitiva en sectores de alto valor añadido como el equipamiento médico y hay una clara voluntad política de fomentar dichas industrias, incluido el sector defensa. Existe potencial también para la maquinaria agrícola, sistemas de riego, material eléctrico, electrónico o equipos de telecomunicaciones. Otro subsector interesante es el de suministros mineros, especialmente equipos y maquinaria dirigidas a optimizar procesos, aumentar la eficiencia energética de las explotaciones, suministro y tratamiento de aguas. De la misma forma la agricultura y la industria de alimentación también ofrecen buenas perspectivas para los productores españoles de bienes de equipo y componentes, así como para las ingenierías especializadas. De nuevo, la incertidumbre generada por la crisis de la pandemia mundial puede afectar la tendencia y potencial de estos sectores en Australia.

 

 

 

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Sector terciario

El sector de servicios sigue siendo el mayor de la economía australiana, representando cerca del 74% del PIB en 2021. El empleo en este sector representa el 78,3% de la población activa en Australia, con alrededor de 11 millones de empleados. Aunque la balanza de servicios es deficitaria, las exportaciones de servicios representan una cantidad significativa en la economía del país. El valor de dichas exportaciones de servicios alcanzó los 70.275 millones de AUD en 2020, lo que supuso un descenso anual de más del 30%. Esto fue debido al efecto de la COVID-19, lo que se aprecia también en la caída desglosada por servicios. Los descensos se registraron principalmente en los servicios de viajes, con una caída del 44% (28.800 millones de AUD) y en los servicios de transporte, con bajada del 42% (3.336 millones de AUD).

Transportes: en lo que respecta al transporte aéreo, la aerolínea Qantas cuenta con participación pública y es propietaria también de la aerolínea de bajo coste Jetstar. Según la Australian Competition and Consumer Commission, Qantas es el mayor grupo de aerolíneas con una cuota de mercado del 62% en enero de 2022, similar a su cuota de enero de 2019. Desde el 2000 la competencia ha aumentado con la entrada de Virgin (34% de cuota) que opera también vuelos de bajo coste desde 2013 a través de su filial Tiger Air. En cuanto al transporte por ferrocarril, en febrero de 2002 el gobierno federal y los gobiernos de los estados de New South Wales y Victoria privatizaron la gestión de la red de ferrocarril para el transporte de carga que hasta ese momento desempeñaban las empresas públicas Freight Corp y National Rail, mediante su venta a un consorcio formado por Lang Corp y Toll Holdings. La propiedad de las vías, excepto en el caso de Western Australia, sigue quedando en manos públicas.

Turismo: la COVID-19 ha provocado una caída drástica en el movimiento de viajeros en Australia durante los últimos dos años. Según los datos de Tourism Research Australia, en 2021 llegaron a Australia 223.736 viajeros internacionales, lo que supone una reducción del 86,9% y del 97,4% respecto a 2020 y 2021. El año pasado los países que más visitantes enviaron a Australia fueron Nueva Zelanda (88.740), Reino Unido (19.584), Estados Unidos (14.586), Singapur (13.023) e India (12.398). Se estima que el gasto de los turistas internacionales en el país durante 2021 fue de 2.400 millones de AUD, lo que representa un descenso del 94,8% respecto a 2019. Las pérdidas totales del turismo internacional entre marzo de 2020 y diciembre de 2021 alcanzaron los 72.800 millones de AUD debido a los cierres de fronteras internacionales. Durante el mismo periodo, el turismo doméstico registró pérdidas de 56.200 millones de AUD por viajes con pernoctación y 17.600 millones de AUD por viajes de un día. El 1 de noviembre de 2021, el Gobierno australiano comenzó a relajar las restricciones a los viajeros internacionales y el 21 de febrero de 2022 abrió las fronteras a todos los viajeros vacunados. Por otro lado, según las últimas estimaciones disponibles, el número de turistas australianos en España en 2017 alcanzó la cifra de 75.000. Cabe señalar que, según la Embajada de Australia en Madrid, muchos australianos visitan España incluyéndola dentro de un circuito continental y, por tanto, no señalan España como destino principal a efectos estadísticos. No obstante, el turista australiano tiene un poder adquisitivo muy alto lo que le convierte en un potencial cliente muy interesante para el sector turístico español.

Educación: Dentro de la partida de exportaciones de servicios de viajes cabe destacar los servicios relacionados con la educación. En 2021 había 570.626 estudiantes extranjeros matriculados en centros educativos en Australia, y cerca de la mitad de ellos estaban matriculados en la enseñanza superior. Las fronteras de Australia permanecieron cerradas a los estudiantes internacionales durante la mayor parte de 2021, lo que provocó una caída del 17% en el número de matriculaciones con respecto al 2020. En 2020, la bajada fue del 7%. Sin embargo, el número de visados concedidos a estudiantes internacionales aumentó un 34% en diciembre de 2021 en comparación con el mismo periodo de 2020, lo que supone una noticia alentadora de cara al 2022. Los cinco principales países de origen son China, India, Nepal, Vietnam y Malasia. Antes de la pandemia, en 2019, este sector contribuyó con más de 40.000 millones de AUD a la economía australiana.

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Privatizaciones

Las principales privatizaciones llevadas a cabo en Australia a nivel federal y estatal tuvieron lugar durante los años 90 -sector bancario, telecomunicaciones, seguros, infraestructuras del sector eléctrico y transporte aéreo (Qantas)-. En el siguiente enlace, puede verse una relación detallada de las privatizaciones que han tenido lugar en el país en las últimas dos décadas. La aplicación permite filtrar por año, sector y jurisdicción. https://infrastructure.org.au/chart-group/privatisations-asset-sales-by-year/

A nivel federal, hay planes a corto plazo para privatizar la corporación pública National Broadband Network (NBN Co.) una vez que el despliegue de su red de fibra óptica haya terminado. Se espera que NBN Co. presente flujos de caja positivos a partir del año fiscal 2022-23. Además, se estima que su EBITDA para entonces esté en el entorno de los 3.000 millones de AUD. En diciembre de 2020, el ministro de comunicaciones, Paul Fletcher, declaró que la citada Red Nacional de Banda Ancha estaba completa y totalmente operativa. Este anuncio constituye el primero de los 4 pasos necesarios para la privatización de la red, estimada en 57.0000 millones de AUD. No obstante, el proceso llevará tiempo y no se estima que finalice antes de 2022. Por otro lado, durante 2017 Sydney Airports decidió no ejercer su derecho de tanteo para construir el segundo aeropuerto de Sídney, Western Sydney Airport. Al no ejercer la opción, el proyecto quedó en manos del gobierno federal, quien decidió hacerse cargo del desarrollo y gestión del aeropuerto. En cualquier caso, las autoridades han indicado que la posible privatización todavía está sobre la mesa, una vez la construcción haya finalizado.

A nivel estatal, el estado de New South Wales es el más activo: en 2015 se cerró el arrendamiento lease a Hasting Funds Manager y a Spark Infrastructure por 10.300 millones de AUD de Transgrid, la empresa de distribución eléctrica de New South Wales. A finales de 2016, vendió el 50,4% de Ausgrid a varios fondos de pensiones locales por 16.200 millones de AUD. Durante 2017 se completó la venta de Endeavour Energy, que generó unos 4.000 millones de AUD al estado. El gobierno federal puso como condición que el 20% de Endeavour fuese adquirido por una empresa australiana. Por otra parte, a finales de 2018, Transurban adquirió el 51% de Sydney Motorway Corporation (SMC), empresa pública que gestiona el proyecto Westconnex. A principios de 2020, el gobierno de Gladys Berejiklian anunció su firme intención de privatizar el 49% restante. Por otro lado, a finales de 2019 las autoridades de este estado dieron a conocer sus planes para privatizar una parte de las plantaciones forestales de titularidad estatal (pertenecientes a Forestry Corporation). Con esta venta planificada para 2020, esperan recaudar 1.000 millones de AUD, que previsiblemente utilizarán para financiar la construcción de infraestructuras. Asimismo, en junio de 2021 se cerró la licitación para la operación de las rutas de autobús de la Región 9, una de las pocas zonas de Sídney gestionadas por el estado de NSW. El contrato tendrá una duración de 8 años y el ganador será anunciado en noviembre. Finalmente, cabe indicar que existen una serie de activos en el sector del agua cuya propiedad podría pasar a manos privadas. Entre éstos se encuentran Sydney Water y Hunter Water. No obstante, estas ventas, de momento, cuentan con pocas posibilidades de llegar a materializarse a corto plazo.

En septiembre de 2020, el gobierno de Australia Meridional adjudicó la gestión de la red de trenes de pasajeros de Adelaida a la compañía Keolis Downer por 2.140 millones AUD. El contrato tendrá una duración de 8 años.

En Queensland, el gobierno laborista de Anna Palaszczuk elegido en febrero de 2015 canceló el programa de privatizaciones (sobre todo, puertos) del anterior gobierno, que pretendía recaudar 37.000 millones de AUD y reducir así la abultada deuda estatal (80.000 millones de AUD), recuperando la máxima calificación crediticia AAA. Desde entonces, el gobierno de Palaszczuk ha renovado su compromiso de no llevar a cabo ninguna privatización. Con este fin, creó en 2020 el Queensland Future Fund. Este fondo, dotado con 5.000 millones AUD, busca, además de servir de instrumento de apoyo a las finanzas estatales, evitar una posible privatización de los activos públicos.

En marzo de 2021, el gobierno de Victoria anunció una privatización parcial de elementos clave de VicRoads, formando una alianza estratégica con el sector privado. De este modo, se subcontratará a una empresa privada para reestructurar y gestionar el sistema informático de licencias y matriculaciones por un periodo de hasta 40 años.

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