Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

En los últimos 10 años el PIB ha tenido un crecimiento estable positivo, con la única excepción del año 2009 (-1,2%).

No obstante, se observa una moderada ralentización coyuntural, que se agudizó en el segundo trimestre 2012 (crecimiento 0), fruto del contagio del enfriamiento internacional, que está afectando ya a mercados fuertes como el asiático y el alemán.

En cualquier caso no se prevé una recesión en Suiza, que cuenta con una robusta coyuntura doméstica y el efecto estabilizador del cambio fijo mínimo para la economía exportadora.

La distribución sectorial del PIB presenta una mínima aportación del sector primario, un 27% de la industria y un 72% de servicios.

Desde 2010 la vida económica pública ha estado dominada por una triple problemática: la fuerza del franco, moneda de refugio en casos de crisis, y la consecuente debilitación de las exportaciones,  la ralentización del crecimiento del empleo así como las dificultades de Suiza como plaza financiera internacional.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Según los cálculos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el nivel de precios en Suiza es el más alto de Europa a elevada distancia del resto de los países. De acuerdo con los últimos datos publicados por Eurostat, el índice del nivel de precios, convertidos con PPA, se situó en Suiza en el año 2016 en 161,2 puntos (EU 28= 100), 11 puntos por encima de Islandia y 20 puntos por encima de Dinamarca y Noruega. Se produce así, como consecuencia de la apreciación del franco un distanciamiento de Suiza de los países más caros del resto del continente durante los últimos años, que explica la conducta de los consumidores en las ciudades fronterizas, la multiplicación de los trabajadores fronterizos en este mercado y las reacciones de las autoridades económicas y de la población en distintos ámbitos. Francia se encuentra a 53 puntos de Suiza, Alemania a 58 puntos y España a 70 puntos en el índice.

Por categorías de productos las diferencias aumentan especialmente cuando nos referimos a servicios hospitalarios, productos cárnicos y educación. Los productos de alimentación, en los que Suiza se sitúa los 178 puntos, prácticamente duplicando a España. Otras partidas en las que destaca Suiza son vestido y calzado.

Por otro lado, existen partidas en las que Suiza se aproxima a la media como son: electricidad, gas y otros combustibles, aparatos electrónicos, mobiliario, aparatos audio visuales, software, maquinaria y equipamiento.

Entre las causas del alto nivel de precios, figura una combinación muy amplia de factores.

• Una insuficiente competencia en algunos sectores relevantes, existencia de numerosas estructuras oligopolísticas, especialmente en la distribución comercial. Dos empresas, COOP y MIGROS absorben más del 70% de la distribución comercial.

• Un mercado muy proteccionista y poco expuesto a la competencia internacional, sobre todo en el sector servicios y de productos agrarios (barreras técnicas, altos aranceles en el caso de algunos productos agroalimentarios, barreras no arancelarias, etc.).

• Una estructura de costes con elevadísimos salarios en términos comparativos con el resto de Europa.

• Un consumidor, no sólo acostumbrado a adquirir servicios y productos de calidad a precios relativamente altos, sino también convencido de que la "calidad suiza" es superior a la de otros productos o servicios que vengan del exterior. Los consumidores están por tanto dispuestos a pagar un precio medio muy superior a cambio del origen nacional de la producción. El consumidor Suizo acepta pagar como media un 40% más, para asegurar el origen nacional del producto.

En cuanto a la inflación, 2017 es el primer año, desde 2011, que muestra un dato positivo de inflación. De media la inflación se ha situado en 0,5%. Las partidas que han promovido en mayor medida el aumento de los precios han sido servicios (35%) y los precios del petróleo (25%). También ha contribuido la depreciación del franco suizo que hace que los precios de los productos importados, medidos en francos, sean más caros.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte
A pesar de una geografía montañosa, Suiza se encuentra muy bien comunicada por carretera y por tren. El sector transportes, en general, representa una prioridad política que ocupa anualmente el tercer puesto, en cuanto a destinos de los recursos públicos.

Dentro de los transportes, el ferroviario representa un pilar básico de la economía suiza y por ende, una prioridad política a la que se destinan varios miles de millones anuales. La red de transporte público ferroviario (a través de la empresa pública SBB) se caracteriza por su amplia cobertura: interconexiones por horarios en cadencia entre los distintos medios de transporte y entre los distintos niveles de transporte (a larga distancia, local y regional) y financiación entre los distintos niveles de la administración (federal - trenes interregionales, cantonal - trenes intracantonales y local - autoridades municipales). Prácticamente todos los municipios importantes cuentan con su estación y tienen asegurada la conectividad ferroviaria.

La prioridad del ferrocarril es patente y se pone de manifiesto en las horas punta de acceso a las principales ciudades, cuando el tráfico por corretera muestra claros síntomas de congestión, asumiendo la sociedad que dicha congestión es el coste que debe pagar el ciudadano por no utilizar el ferrocarril, lejos de reivindicar una ampliación de los accesos.

De aquí al 2020 el gobierno federal debe potenciar la utilización del transporte ferroviario, en detrimento del transporte por carretera. Para lograr este objetivo se ha creado un fondo específico que cubra su financiación, con una dotación de 20.000M CHF, al que se le añade el Fondo de Infraestructuras. No obstante, la principal fuente de financiación viene dada por los consumidores que pagan elevados precios.

La infraestructura ferroviaria más importante de las últimas décadas se ha inaugurado en junio 2016. Se trata del nuevo túnel de base de San Gotardo, que atraviesa los Alpes conectando Suiza con Italia. Con una longitud de 57 km es el túnel ferroviario más largo del mundo. El proyecto, con un coste de 9.830 millones de francos suizos consta de dos túneles separados que contienen una vía cada uno. Es parte del proyecto suizo AlpTransit, también conocido como New Railway Link through the Alps (NRLA). Este proyecto ha sido galardonado con el premio European Railway Award en 2018.

El paso de San Gotardo es uno de los más importantes para atravesar los Alpes en el eje norte-sur de Europa. Desde 1980, el tránsito por esta ruta ha aumentado de manera exponencial, provocando la saturación de carreteras y trazados ferroviarios. A fin de solucionar estos problemas y de lograr un medio más rápido de cruzar los Alpes, los votantes suizos decidieron construir este túnel a través del Macizo de San Gotardo a 600 m por debajo del túnel ferroviario existente. A través del trazado ferroviario actual los trenes de mercancías tienen limitado el peso máximo a 2.000 t, usando dos o tres locomotoras. Una vez completado el nuevo túnel, los trenes de mercancías de hasta 4.000 t podrán atravesar los Alpes sin locomotoras adicionales y los trenes de pasajeros podrán circular hasta 250 km/h reduciendo sensiblemente los tiempos de viaje de los recorridos transalpinos.

El transporte por carretera, aunque secundario, también es una de las prioridades en la mejora de la red de transporte en Suiza. El Consejo Federal ha acordado invertir 1,9 mil millones de francos suizos en la red nacional de carreteras en 2018. Alrededor del 15% del presupuesto iría destinado a la construcción de nuevos tramos de carretera y el 85% para la renovación y mantenimiento de la red de carreteras existente, así como para la eliminación de tramos peligrosos. La financiación de estos proyectos proviene por primera vez del fondo para la red de carreteras nacionales y la aglomeración de tráfico, NAF (Nationalstrassen - und Agglomerationsverkehrs-Fonds). Este fondo específico, aunque aprobado en febrero de 2017, entró en vigor el uno de enero de 2018.

Adicionalmente, en 2018 se ha acordado la primera concesión a la empresa Domo-Reisen para abrir líneas de autobuses de larga distancia. Se trata de tres líneas de larga distancia que conectarán el territorio nacional, cuya puesta en funcionamiento se ha previsto para finales de marzo de 2018.

Suiza únicamente tiene un puerto fluvial en Basilea sobre el río Rin.

Hay tres aeropuertos internacionales con amplia conectividad internacional en las ciudades de Zúrich, Ginebra y Basilea. Berna, a pesar de ser la capital, tiene un aeropuerto muy pequeño, con pocos vuelos diarios y que conecta la capital suiza con pocas capitales europeas, entre las que no se encuentra Madrid.

Telecomunicaciones
En el sector de servicios de telefonía fija en Suiza operan 84 empresas, entre las que destacan como líderes por número de suscriptores Swisscom con un 62,3%, UPC Cablecom con un 11,8% y Sunrise con un 9,1%. En cuanto a las líneas de telefonía móvil operan 13 empresas, de las cuales son líderes por número de contratos Swisscom con un 53,4%, Sunrise con 18,4% y Orange (ahora Salt) con 18,5%. Swisscom es una empresa participada en un 51% por el Estado, mientras que solamente Orange/Salt y UPC Cablecom son empresas con participación 100% extranjera.

Energía
Suiza mantiene un déficit de comercio exterior en materia energética. Aproximadamente el 35% del consumo corresponde a carburantes, 25% a electricidad y 15% combustibles derivados del petróleo. Los principales sectores de consumo son los hogares (27,7%), industria (18,5%), servicios (16,5%) y transporte (36,4%).

En los últimos años se viene observando una tendencia decreciente del consumo energético. Ello se explica principalmente, por el moderado crecimiento de la actividad y por las buenas condiciones climatológicas registradas durante los últimos ejercicios. Los últimos años están siendo, de acuerdo a Méteosuisse, los años más calurosos desde que se dispone de datos (1864).

En cuento a la energía eléctrica, las principales fuentes de energía primaria son la hidráulica (59,9%), la nuclear (33,5%) y energía renovable (4,5%). En 2015 Suiza obtuvo un resultado exportador neto de 1 bn KWh y sus principales socios comerciales fueron Italia, Francia, Alemania y Austria.

En 2014, 334 empresas produjeron el 90% del total de la producción eléctrica. La estructura del capital social del sector está formado en un 88,7% por entidades públicas (la compañía nacional ferroviaria SBB/CFF/FFS mantiene un 1,3%, los cantones un 56,7% y las municipalidades un 30,6%), en un 7,5% por entidades privadas y en un 3,9% por entidades extranjeras.
La Estrategia Energética 2050 mantiene como objetivos: explotar el potencial de las energías renovables y la energía hidroeléctrica, aumentar la eficiencia energética e ir reemplazando de forma progresiva la energía nuclear por fuentes menos contaminantes.

La demanda de petróleo en Suiza se cubre enteramente por las importaciones de crudo. Los principales proveedores en 2015 fueron Nigeria (39%), México (17%), Estados Unidos (12%), Kazajstán (8%) y Libia, Azerbaiyán y Turquía 6%, respectivamente. En cuanto al petróleo refinado el 99% proviene de la Unión Europea: Alemania (51%), Italia (13%), Francia (12%), Países Bajos (12%) y Bélgica (9%).

Según Carbura, la asociación de importadores en Suiza, el sector cuenta alrededor de 59 importadores, de los cuales los ocho primeros alcanzan una cuota de importación superior a dos tercios del total. Solamente existe una planta de refinería en Suiza, Cressier, tras el cierre en marzo de 2015 de la planta Collembey. El sector se caracteriza por estar conformado enteramente por capital privado y encontrarse abierto a inversiones extranjeras. La distribución está abierta al mercado competitivo y entre las principales empresas destacan, Avia, Agrola, BP, Ruedi Rüssle y Migrol, Tamoil, ENI Suisse, Shell y Coop.

Así mismo, Suiza es importador neto de gas, ya que la producción doméstica es inexistente. Los principales países de los que importa son Alemania (63%), Países Bajos (20%) y Francia (14%). Los importadores más relevantes en 2015 fueron Swiss Gas AG (50%), GVM (15%), Gaznat SA (9%) y Ail (3%).

El sector, fuertemente regulado, tiene una estructura de monopolios locales y la mayoría de las 86 empresas gasíferas pertenecen a los cantones y a las municipalidades. Es frecuente que estas empresas no se dediquen en exclusiva al sector gasífero, sino que incluyan actividades de distribución de agua y electricidad. El tamaño de estas empresas varía considerablemente, siendo nueve empresas, las que abastecen a grandes ciudades, las que venden el 50% del gas en Suiza. Los 43 suministradores más pequeños alcanzarían solamente el 10% del total de las ventas. La integración vertical es muy fuerte en el sector, especialmente hacia la distribución.
Los monopolios locales se organizan en cuatro asociaciones regionales: Gasverbund Mittelland AG, Erdgas Ostschweiz AG, Gaznat SA y Erdgas Zentralschweiz AG. Éstas compran la mayoría del gas a Swissgas AG, que sirve de industria vehicular para las importaciones, aunque también realizan importaciones directas de proveedores exteriores.

La nueva Estrategia Energética 2050 presenta como uno de los objetivos aumentar las energías renovables en el país. Suiza se encuentra dotada de recursos para la energía renovable, que hasta 2015 representó el 23% sobre el total del suministro energético. Las energías renovables que tienen mejores predicciones para los próximos años son la energía hidráulica y fotovoltaica. Por el contrario, la energía eólica tiene peor aceptación por la sociedad.

 

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En 2017 la población activa fue de 5,03 millones de personas, el 59,8% de la población residente. Es un país pequeño, 41.285 kilómetros cuadrados, pero densamente poblado, 206 habitantes por kilómetro cuadrado, frente a los 117 de la UE-27. Los principales núcleos de población se encuentran en Zúrich (1,2 millones), Ginebra (0,53 millones), Basilea (0,5 millones) y Berna y municipios colindantes (0,35 millones).
El mercado laboral está compuesto por un total de 5,034 millones de personas activas. El sector secundario ocupa a algo más del 21% de las personas ocupadas, mientras que el sector terciario asciende al 78%.
El empleo en Suiza sufrió fuertemente la apreciación del franco al abandonar en 2015 el tipo de cambio fijo. Los sectores exportadores industriales fueron los primeros en notar esta caída y en 2016 el efecto negativo comenzó a revertirse. A finales de 2017 el sector industrial ha recuperado los niveles de empleo previos a la medida de política cambiaria. Por el contrario, el sector servicios sufrió el aumento del desempleo de forma más rezagada, alcanzando los niveles más críticos a finales de 2016. Es por ello que este sector ha comenzado la recuperación en la segunda mitad de 2017 y a comienzos de 2018 aún no ha recuperado los niveles de empleo previos.
Actualmente, la evolución favorable de la economía suiza en su conjunto está resultando en un clima más positivo para el empleo. Las estadísticas de empleo muestran un aumento de la ocupación de 24.900 puestos a jornada completa en 2017, un 0,6% más que en el mismo trimestre de 2016. Estos datos indican que el mercado laboral ha remontado las caídas en el empleo que siguieron a la apreciación del franco suizo en 2015.
Particularmente fuerte ha sido la subida en el empleo en el sector farmacéutico (4%) y en la industria maquinaria (2,1%). También en el sector servicios se ha dado una evolución positiva, aunque menos dinámica, con un aumento de 17.500 puestos en el último trimestre de 2017 respecto al mismo trimestre en 2016. A la subida en el sector terciario ha contribuido el empleo en turismo. Por el contrario se ha registrado una bajada del empleo en el sector de los servicios financieros.
En conjunto, la dinámica de crecimiento y la aceleración de la economía real en 2017 dejan buenas sensaciones para la evolución del mercado de trabajo. Especialmente optimista se muestra el sector industrial, que fue el primero en sufrir la caída en el empleo tras la apreciación del franco suizo al abandonar el tipo de cambio fijo en 2015.
 

 

 

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PIB per capita y distribución de la renta

En 2017 los suizos contaron con un PIB per cápita de 78.605 francos suizos (70.770 euros), un 0,3% menos que en 2014. En términos de paridad del poder adquisitivo (PPA), en 2016 tuvo una renta per cápita en PPA de 161 puntos (EU-28=100). En ese año solamente superan a Suiza, Irlanda (183 puntos) y Luxemburgo (258 puntos).

A pesar de estos valores apabullantes y de existir una distribución de la renta avanzada, ya que la desigualdad en la distribución de la renta en Suiza fue ligeramente inferior a la media europea, alrededor del 7,6% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Es decir, viven con menos de 2.600 CHF mensuales en el caso de una persona sola o menos de 4.050 CHF en el de una pareja con dos hijos. La OCDE calcula que el 9,3% de los niños suizos viven en estado de pobreza.

De acuerdo con la encuesta de la Oficina Federal de Estadística suiza, el país helvético es uno de los países con mayor nivel de vida en Europa. El nivel de vida general en Suiza, medido por la media de la renta disponible equivalente (expresada en términos de nivel de poder adquisitivo, sin imputar los alquileres) se encontraba entre las más altas de Europa, junto con Noruega y Luxemburgo. En Suiza, este ingreso fue 1,7 veces superior que en Italia y 1,3 veces mayor que en Alemania o Francia. A pesar del alto nivel de los precios en Suiza, la situación financiera de la población, una vez descontados los impuestos obligatorios, es más desahogada que en la mayoría de países de la Unión Europea.

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Sector primario

El sector agrario suizo se caracteriza por su reducido peso en la economía nacional y el pequeño tamaño de las estructuras productivas, lo que unido a la orografía hace al sector muy dependiente de las ayudas y las barreras comerciales. El territorio suizo está cubierto en un 36% por bosques y en un 31% por explotaciones agrícolas.

Este sector únicamente representa el 0,6% del PIB en 2017. Desde el punto de vista del empleo, alrededor del 3,2% de la población nacional trabaja en agricultura. En la actualidad la mayoría de las granjas tienen una estructura familiar y de tamaño pequeño. Éstas sobreviven gracias a los subsidios y a ocupaciones secundarias. No obstante, la industria de transformación alimentaria ocupa alrededor de 10.000 puestos de trabajo.

Los principales productos agrícolas, en términos de valor, producidos en Suiza son productos lácteos, casi la mitad de los agricultores son activos en este campo, y ganadería (vacuna, porcina y avícola). El sector agrario abastece a un 93% de la demanda interna cárnica, pero sólo el 46% de la demanda de productos agrícolas (vegetales), con lo que existe una fuerte dependencia del exterior en el sector alimentario. En cuanto a las exportaciones, destacan bebidas no alcohólicas, chocolate, productos lácteos, queso y productos derivados del tabaco. Tradicionalmente Suiza ha mantenido una posición de importador neto de productos agrícolas.

Como sucede en otros países de su entorno, la agricultura suiza está en crisis. Las granjas pequeñas ya no resultan rentables y, en muchos casos, ni siquiera son viables. Las granjas con más de 20 hectáreas se han resistido a esa tendencia. Los agricultores suizos necesitan 2,8 mil millones de francos suizos anuales en pagos directos o subsidios del Estado. Algunos cálculos dan a entender que los gastos de la agricultura suponen a los contribuyentes suizos unos 4 mil millones de francos suizos al año. Los pagos directos no solo recompensan la sobreproducción, sino que tienen la ventaja de promover selectivamente los sectores agrícolas que trabajan de acuerdo con la política agraria suiza, por ejemplo la agricultura ecológica. En la actualidad, más del 11 por ciento de la tierra fértil se cultiva según las estrictas exigencias de la agricultura ecológica. En el fondo, muchos productos agrícolas pueden ser importados a precios mucho más bajos que los de la producción nacional, pero Suiza se empeña en mantener un nivel de autoabastecimiento en la producción alimentaria.

A pesar de su reducido peso en la generación de valor, cuenta con un respaldo político tal, así como con tal apoyo de los consumidores y votantes, que gran parte de la regulación económica y comercial de todo el país, viene claramente condicionada por la voluntad de preservar este sector y los canales de distribución nacional que los sustentan. Sin duda es una prioridad de la política nacional, tener asegurado el mayor suministro doméstico de alimentos, materiales de construcción y energía renovables, además de mantener lo más descentralizada posible la actividad económica, al tiempo que se asegura la protección del paisaje y la biodiversidad.

En definitiva, se trata de un sector políticamente muy importante, protegido por la Constitución suiza (art.104) por contribuir al logro de objetivos estratégicos: seguridad de abastecimiento, conservación del medio ambiente y dispersión de la población. Por ello, se trata de un sector fuertemente protegido, tanto frente al exterior (contingentes, tasas arancelarias, etc.) como en el interior (subvenciones, especialmente a la agricultura biológica).

Los distintos gobiernos suizos han considerado muy conveniente el sostenimiento de la agricultura por entender que la liberalización de la agricultura, implicaría la pérdida del tradicional modo de vida alpino y eso supondría el fin de las minorías particulares; por ejemplo, la población romanche de los Grisones. Esa voluntad de sostenimiento del sector agrícola ha condicionado toda la política comercial con sus países vecinos y en los acuerdos con terceros. El elevado proteccionismo del sector es la tónica habitual.

Acceso al mercado

Los aranceles con cláusula de nación más favorecida (nmf) sobre productos agrícolas en Suiza, basados en equivalencias ad valorem, alcanzaron de media el 30,8% en 2016. Los aranceles más elevados se aplican a los sectores en los que la producción doméstica compite con las importaciones. De este modo son los sectores cárnico y lácteo los que reciben los aranceles más altos.

Suiza utiliza un complejo sistema para el cálculo de los aranceles, con el que se quiere proteger tanto al sector agrícola, como a la industria alimentaria manufacturera.

Adicionalmente a las medidas arancelarias, existe en Suiza una contribución obligatoria al fondo de garantía, que garantiza mantener las reservas nacionales de ciertos productos. Los productos importados objeto de esta contribución son grano, arroz, café, azúcar, grasas alimenticias y fertilizantes.

Ayudas al sector

La política agraria 2018 – 2021 es una continuación de la anterior política llevada a cabo entre 2014 y 2017. El objetivo continúa siendo asegurar la eficiencia del sector agrario, a través de los pagos directos al sector, aunque también se requieren adaptaciones a los retos del futuro.

En particular, el papel de la política agraria tiene un peso importante en la configuración de futuros acuerdos comerciales. En este sentido, se plantean adaptaciones en el tradicional proteccionismo del sector agrario suizo, con el fin de facilitar acuerdos comerciales. En especial, acuerdos comerciales con economías en desarrollo (MERCOSUR, México, Malasia e India) pueden requerir una mayor apertura del sector agrario suizo. Además, los avances en biotecnología y la digitalización, también son factores que la nueva política agraria 2018 – 2021 quiere abordar.

El apoyo doméstico al sector agrícola consiste en tres ramas principales:

1. Pagos directos
2. Mejoras fundamentales y ayudas sociales
3. Producción y distribución

El gasto anual del estado en el sector agrícola, a través de estas tres ramas, asciende a 3,7 mil millones de francos suizos, de los cuales aproximadamente 2,8 corresponden a los pagos directos.

Dentro de la rama principal de los pagos directos pueden distinguirse siete categorías que justifican los mismos. La categoría más relevante son los pagos para asegurar la seguridad alimenticia, a la que se destina 1,1 mil millones de francos suizos al año. Después, los pagos por tierras de cultivos, 0,5 mil millones de francos suizos, tienen el fin de mantener los cultivos en las regiones más montañosas. Los pagos por sistemas de producción, 0,45 mil millones, dirigido a potenciar la producción ecológica y sostenible. Los pagos a la biodiversidad, 0,3 mil millones de francos suizos, y los pagos para la calidad del paisaje, 0,1 mil millones de francos suizos, que sirven de incentivo a proyectos regionales. Por último, los pagos a la eficiencia de los recursos, sirve de estímulo para la aplicación de fertilizantes con bajas emisiones contaminantes, y los pagos transicionales, son una compensación por los posibles cambios en la política agraria que perjudique a ciertos segmentos del sector.

Además, existen subvenciones del estado a ciertas ramas de la agricultura, como carne bovina, carne porcina, carne avícola y productos lácteos.

El sector lácteo dentro de la agricultura suiza tiene importantes efectos socio económicos y su apoyo supone una de las principales herramientas para la descentralización de la población en Suiza. Esto se debe a que el 40% de las granjas son productoras de leche y en las regiones montañosas puede suponer el único ingreso de las mismas. Por este motivo, existe una subvención en el sector lácteo para la elaboración de queso.

El grano, las semillas y el azúcar disfrutan de un suplemento al cultivo, destinado a potenciar la seguridad alimenticia y de abastecimiento del país. El apoyo al azúcar se amplificó en 2016, anticipándose a la eliminación del sistema de cuota europeo sobre el azúcar.

Suiza eliminó en 2010 los subsidios a la exportación en productos agrícolas básicos. No obstante, mantuvo los subsidios a los productos agrícolas transformados, a través de la “loi chocolatière”. El motivo de estos subsidios es compensar a la industria alimentaria por los precios elevados de las materias primas protegidas por aranceles. Los sectores que disfrutan de estos subsidios son algunos de los recogidos en los capítulos 15-22 del sistema armonizado: ciertos productos lácteos transformados y productos de la industria molinera.

El paquete de medidas de Nairobi, aprobado en la Conferencia Ministerial de diciembre de 2015, obliga a los estados miembros desarrollados a eliminar las subvenciones a la exportación desde la entrada en vigor de la Decisión Ministerial. Sin embargo, Suiza se beneficia de la excepción prevista en la Nota 4º por la cual deberá eliminar las subvenciones a la exportación de productos elaborados y productos lácteos a más tardar a fines de 2020, siempre que eliminara en enero de 2016 “las subvenciones a la exportación de productos destinados a países menos adelantados y que haya notificado las subvenciones a la exportación aplicables a esos productos o categorías de productos en una de sus tres notificaciones más recientes de subvenciones a la exportación” (Organización Mundial del Comercio, 2015).

Pese a este acuerdo, Suiza propone la entrada en vigor en 2019 de dos nuevos instrumentos para contrarrestar el efecto del paquete de Nairobi. Estos instrumentos son: pagos directos para lácteos y cereales de consumo humano y un régimen de tratamiento interno mejorado para productos lácteos y cereales básicos.
 

 

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Sector secundario

Suiza es uno de los pocos países occidentales que ha logrado conservar una sólida base industrial. A pesar de lo anterior, del año 1960 hasta hoy, la aportación del sector manufacturero suizo al PIB nacional se ha visto reducida del 40% a un 25%. Los empleos en la industria han caído del 50% al 21%. Pese a ello y comparado con otras economías avanzadas, Suiza ha conseguido preservar su tejido industrial, concentrándose en la producción de bienes de nicho de muy alta calidad, sobre todo en sectores como la maquinaria, los instrumentos de precisión, la relojería o los productos farmacéuticos. En la práctica es difícil establecer la diferencia entre un empleo del sector secundario y otro del sector terciario, dado que muchas empresas trabajan en ambos sectores. Por ello, se empieza a hablar en Suiza (i.e. SECO), de un proceso de ‘desindustrialización interna’, en el sentido de que sus actividades se inclinan cada vez más a los servicios.
 
La contribución de la industria al producto interior bruto (PIB) ronda el 25%, y pesan dentro del mismo especialmente el sector mecánico y de la maquinaria eléctrica, con especial mención al sector de la relojería, y el sector farmacéutico. No obstante, las estadísticas oficiales muestran que se perdieron 23.127 empleos en la actividad industrial entre 2008 y 2017 en Suiza. En el mismo lapso se crearon 389.855 puestos en el sector terciario (salud, social, educativo, etc.).

Existen en la actualidad dos principales corrientes que vienen afectando negativamente al empleo del sector industrial. Por un lado, y fruto de la persistente fortaleza del franco, numerosas empresas helvéticas del sector de la mecánica y maquinaria eléctrica están abandonando a sus proveedores locales para aprovisionarse en el extranjero y mantener su competitividad internacional. Por otro lado, esa fortaleza del franco, así como la ralentización del crecimiento internacional y el impacto de los “Smart Watches” en la industria relojera, vienen afectando negativamente a la importante industria relojera del país.

Pese a ser un país pequeño, Suiza es una potencia mundial en materia farmacéutica. Dos de los gigantes de este sector se reparten el 80% del mercado local. Novartis: Número 2 mundial, cuenta con 119.500 empleados, factura 50.600 millones de dólares anuales y genera 9.700 millones de beneficios netos y Roche: Número 5 mundial, tiene 80.600 empleados, una facturación de 47.500 millones de francos y utilidades de 8.900 millones anuales. Por lo que se refiere al sector de bienes de consumo la industria joyera y relojera es una de las más competitivas a nivel mundial. El núcleo de esta industria se localiza principalmente en las ciudades de La Chaux de Fonds y Biel. En los últimos años, el sector de la construcción ha adquirido importancia como motor de crecimiento económico.
 

 

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Sector terciario

El sector de servicios representó en 2017 el 71% del PIB suizo y dio empleo a cerca del 76% de la población activa. Las principales ramas económicas en el sector terciario son comercio y hostelería (14% del PIB), servicios financieros y aseguradores (9% del PIB) y transporte y comunicaciones (8% del PIB),

El comercio y la hostelería se han visto resentidos en los últimos años por haber sido afectados fuertemente por la eliminación del tipo de cambio mínimo. No obstante, estos sectores muestran mejoría a partir del segundo trimestre de 2016. 

SALDO DE LA BALANZA DE SERVICIOS DE SUIZA 2013 2014 2015 2016 2017
(Datos en Millones €) M.€ M.€ M.€ M.€ M.€
Total Servicios (excluye turismo) 16.034,49 15.275,56 16.328,29 17.735,11 17.081,64
Total Servicios  16.515,31 15.995,78 16.438,20 17.504,34 17.043,32
Servicios financieros 14.096,11 13.647,46 15.307,84 14.493,19 14.507,10
Tasas de licencias y patentes 5.138,67 3.074,63 3.022,84 8.134,68 9.056,61
Servicios de seguros 3.950,42 4.250,69 4.547,92 5.554,15 5.791,33
Resto de Servicios 3.224,98 4.156,99 4.428,12 3.137,69 4.298,60
Servicios de transporte 373,81 1.033,83 2.093,57 1.503,49 2.109,30
Servicios técnicos y comerciales 659,65 1.229,34 869,90 1.458,17 462,92
Turismo 480,82 720,23 109,91 -230,77 -38,32
Telecomunicaciones, TIC y servicios de información -1.523,16 -149,19 -423,76 -1.768,92 -3.145,43
Servicios de asesoría y consultoría -6.527,39 -7.296,96 -8.441,73 -8.080,79 -6.854,09
Investigación y desarrollo -3.358,59 -4.671,22 -5.076,41 -6.696,55 -9.144,70

Fuente: Banco Nacional Suizo. Elaboración propia.
Última actualización: Abril 2018.

Los servicios financieros y aseguradores representan un peso importante en la economía suiza. Suponen el 9% del PIB del país y ocupan en 2017 a un 3,5% del total del empleo.
Suiza es líder mundial en Banca Privada o de gestión de patrimonios. No obstante, los servicios financieros han tenido un crecimiento por debajo del resto de sectores de la economía desde la crisis financiera mundial. La banca y las aseguradoras se enfrentan, aun hoy, a un entorno complicado, a causa de bajos tipos de interés, costes elevados, menores beneficios de exportación (una vez se cambia la divisa extranjera a francos suizos) y desarrollo de la regulación del sector.

Evolución de los servicios financieros Peso en el PIB Peso en el empleo total
% %
2006 11,70 6,10
2011 10,30 6,20
2015 9,50 5,60
2017 9,07 3,56

Fuente: Organización Mundial del Comercio y Banco Nacional Suizo. Elaboración propia.
Última actualización: Febrero 2018.
 

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Privatizaciones

El sector de servicios representó en 2017 el 71% del PIB suizo y dio empleo a cerca del 76% de la población activa. Las principales ramas económicas en el sector terciario son comercio y hostelería (14% del PIB), servicios financieros y aseguradores (9% del PIB) y transporte y comunicaciones (8% del PIB),

El comercio y la hostelería se han visto resentidos en los últimos años por haber sido afectados fuertemente por la eliminación del tipo de cambio mínimo. No obstante, estos sectores muestran mejoría a partir del segundo trimestre de 2016. 

SALDO DE LA BALANZA DE SERVICIOS DE SUIZA 2013 2014 2015 2016 2017
(Datos en Millones €) M.€ M.€ M.€ M.€ M.€
Total Servicios (excluye turismo) 16.034,49 15.275,56 16.328,29 17.735,11 17.081,64
Total Servicios  16.515,31 15.995,78 16.438,20 17.504,34 17.043,32
Servicios financieros 14.096,11 13.647,46 15.307,84 14.493,19 14.507,10
Tasas de licencias y patentes 5.138,67 3.074,63 3.022,84 8.134,68 9.056,61
Servicios de seguros 3.950,42 4.250,69 4.547,92 5.554,15 5.791,33
Resto de Servicios 3.224,98 4.156,99 4.428,12 3.137,69 4.298,60
Servicios de transporte 373,81 1.033,83 2.093,57 1.503,49 2.109,30
Servicios técnicos y comerciales 659,65 1.229,34 869,90 1.458,17 462,92
Turismo 480,82 720,23 109,91 -230,77 -38,32
Telecomunicaciones, TIC y servicios de información -1.523,16 -149,19 -423,76 -1.768,92 -3.145,43
Servicios de asesoría y consultoría -6.527,39 -7.296,96 -8.441,73 -8.080,79 -6.854,09
Investigación y desarrollo -3.358,59 -4.671,22 -5.076,41 -6.696,55 -9.144,70

Fuente: Banco Nacional Suizo. Elaboración propia.
Última actualización: Abril 2018.

Los servicios financieros y aseguradores representan un peso importante en la economía suiza. Suponen el 9% del PIB del país y ocupan en 2017 a un 3,5% del total del empleo.
Suiza es líder mundial en Banca Privada o de gestión de patrimonios. No obstante, los servicios financieros han tenido un crecimiento por debajo del resto de sectores de la economía desde la crisis financiera mundial. La banca y las aseguradoras se enfrentan, aun hoy, a un entorno complicado, a causa de bajos tipos de interés, costes elevados, menores beneficios de exportación (una vez se cambia la divisa extranjera a francos suizos) y desarrollo de la regulación del sector.

Evolución de los servicios financieros Peso en el PIB Peso en el empleo total
% %
2006 11,70 6,10
2011 10,30 6,20
2015 9,50 5,60
2017 9,07 3,56

Fuente: Organización Mundial del Comercio y Banco Nacional Suizo. Elaboración propia.
Última actualización: Febrero 2018.
 

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