Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

En los últimos 10 años el PIB ha tenido un crecimiento estable positivo, con la única excepción del año 2009 (-1,2%).

No obstante, se observa una moderada ralentización coyuntural, que se agudizó en el segundo trimestre 2012 (crecimiento 0), fruto del contagio del enfriamiento internacional, que está afectando ya a mercados fuertes como el asiático y el alemán.

En cualquier caso no se prevé una recesión en Suiza, que cuenta con una robusta coyuntura doméstica y el efecto estabilizador del cambio fijo mínimo para la economía exportadora.

La distribución sectorial del PIB presenta una mínima aportación del sector primario, un 27% de la industria y un 72% de servicios.

Desde 2010 la vida económica pública ha estado dominada por una triple problemática: la fuerza del franco, moneda de refugio en casos de crisis, y la consecuente debilitación de las exportaciones,  la ralentización del crecimiento del empleo así como las dificultades de Suiza como plaza financiera internacional.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Según los cálculos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el nivel de precios en Suiza es el más alto de Europa a elevada distancia del resto de los países. De acuerdo con los últimos datos publicados por Eurostat, el índice del nivel de precios, convertidos con PPA, se situó en Suiza en el año 2015 en 163 puntos (EU 28= 100), 25 puntos por encima de Noruega, que, con 138 puntos, es el segundo país más caro. Se produce así, como consecuencia de la apreciación del franco un distanciamiento de Suiza de los países más caros del resto del continente durante los últimos años, que explica la conducta de los consumidores en las ciudades fronterizas, la multiplicación de los trabajadores fronterizos en este mercado y las reacciones de las autoridades económicas y de la población en distintos ámbitos.  Francia se encuentra a 59 puntos de Suiza, Alemania a 63 puntos y España a 72 puntos en el índice.
Por categorías de productos las diferencias aumentan especialmente cuando nos referimos a productos de alimentación, en los que Suiza se sitúa 72 puntos por encima de la media, prácticamente duplicando a España.
Otras partidas en las que destaca Suiza son: vestido (sólo superada por Islandia) y comunicaciones (sólo superada en este caso por el Reino Unido.)
Por otro lado, existen partidas en las que Suiza se aproxima a la media como son: electricidad y gas, mobiliario y aparatos electrónicos.
Entre las causas del alto nivel de precios, figuran una combinación muy amplia de factores:  Una insuficiente competencia en algunos sectores relevantes, existencia de numerosas estructuras oligopolísticas, especialmente en la distribución comercial (dos empresas, COOP y MIGROS absorben más del 70% de la distribución comercial); un  mercado muy proteccionista y poco expuesto a la competencia internacional, sobre todo en el sector servicios y de productos agrarios (barreras técnicas, altos aranceles en el caso de algunos productos agroalimentarios, barreras no arancelarias etc); una estructura de costes con elevadísimos salarios en términos comparativos con el resto de Europa; así como un  consumidor, no sólo acostumbrado a adquirir servicios y productos de calidad a precios relativamente altos, sino también convencido de que la "calidad suiza" es superior a la de otros productos o servicios que vengan del exterior. Los consumidores están por tanto dispuestos a pagar un precio medio muy superior a cambio del origen nacional de la producción (el consumidor Suizo acepta pagar como media un 40% más, para asegurar el origen nacional del producto).  

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

A pesar de una geografía montañosa, Suiza se encuentra muy bien comunicada por carretera y por tren. El sector transportes, en general, representa una prioridad política que ocupa anualmente el tercer puesto, en cuanto al destinos de los recursos públicos.   
Dentro de los transportes, el ferroviario representa un pilar básico de la economía suiza y por ende, una prioridad política a la que se destinan varios miles de millones anuales. La red de transporte público ferroviario (a través de la empresa pública SBB) se caracteriza por su amplia cobertura: interconexiones por horarios en cadencia entre los distintos medios de transporte y entre los distintos niveles de transporte (a larga distancia, local y regional) y financiación entre los distintos niveles de la administración (federal (trenes interregionales, cantonal (trenes intracantonales) y local (autoridades municipales).  Prácticamente todos los municipios importantes cuentan con su estación y tienen asegurada la conectividad ferroviaria.
La prioridad del ferrocarril es patente y se pone de manifiesto en las horas punta de acceso a las principales ciudades, cuando el tráfico por corretera muestra claros síntomas de congestión, asumiendo la sociedad que dicha congestión es el coste que debe pagar el ciudadano por no utilizar el ferrocarril, lejos de reivindicar una ampliación de los accesos.
De aquí al 2020 el gobierno federal debe potenciar la utilización del transporte ferroviario, en detrimento del transporte por carretera. Para lograr este objetivo se ha creado un fondo específico que cubra su financiación, con una dotación de 20.000M CHF, al que se le añade el Fondo de Infraestructuras. No obstante, la principal fuente de financiación viene dada por los consumidores que pagan elevados precios.
La infraestructura ferroviaria más importante de las últimas décadas se ha inaugurado en junio 2016. Se trata del nuevo túnel de base de San Gotardo, que atraviesa los Alpes conectando Suiza con Italia. Con una longitud de 57 km es el túnel ferroviario más largo del mundo. El proyecto, con un coste de 9.830MCH consta de dos túneles separados que contendrán una vía cada uno. Es parte del proyecto suizo AlpTransit, también conocido como New Railway Link through the Alps (NRLA).
El paso de San Gotardo es uno de los más importantes para atravesar los Alpes en el eje norte-sur de Europa. Desde 1980, el tránsito por esta ruta ha aumentado de manera exponencial, provocando la saturación de carreteras y trazados ferroviarios. A fin de solucionar estos problemas y de lograr un medio más rápido de cruzar los Alpes, los votantes suizos decidieron construir este túnel a través del Macizo de San Gotardo a 600 m por debajo del túnel ferroviario existente. A través del trazado ferroviario actual los trenes de mercancías tienen limitado el peso máximo a 2.000 t, usando dos o tres locomotoras. Una vez completado el nuevo túnel, los trenes de mercancías de hasta 4.000 t podrán atravesar los Alpes sin locomotoras adicionales y los trenes de pasajeros podrán circular hasta 250 km/h reduciendo sensiblemente los tiempos de viaje de los recorridos transalpinos.
Suiza únicamente tiene un puerto fluvial en Basilea sobre el río Rin.
Hay tres aeropuertos internacionales con amplia conectividad internacional en las ciudades de Zúrich, Ginebra y Basilea. Berna, a pesar de ser la capital, tiene un aeropuerto muy pequeño, con pocos vuelos diarios y que conecta la capital suiza con pocas capitales europeas, entre las que no se encuentra Madrid.
Suiza mantiene un déficit de comercio exterior en materia energética. Aproximadamente el 36% del consumo corresponde a carburantes, 25% a electricidad y 15% combustibles derivados del petróleo, siendo la industria (36%) y las economías domésticas los principales sectores de consumo. En los últimos años se viene observando una tendencia decreciente del consumo energético. Ello se explica principalmente, por el moderado crecimiento de la actividad y por las buenas condiciones climatológicas registradas durante los últimos ejercicios. Los últimos años están siendo, de acuerdo a Méteosuisse, los años más calurosos desde que se dispone de datos (1864).
Por lo que al sector energético se refiere y muy especialmente al sector eléctrico, las principales fuentes de energía primaria son la hidráulica y la nuclear, esta última muy controvertida y contestada por la población.

 reemplazando de forma progresiva la energía nuclear por fuentes menos contaminantes. La estrategia energética será sometida a referéndum en junio y aunque políticamente cuanta con un respaldo mayoritario resulta muy controvertida dentro del sector pues apuesta por un mercado semi-liberalizado en el que los consumidores subsidian indirectamente de forma cruzada a la industria. 
 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En 2016 la población activa fue de 5,05 millones de personas, el 59'6% de la población residente. Es un país pequeño (41.285 kilómetros cuadrados) pero densamente poblado: con una densidad de 206 habitantes por kilómetro cuadrado, frente a los 117 de la UE-27. Las principales núcleos de población se encuentran en Zúrich (1,2 millones), Ginebra (0'53 millones), Basilea (0'5 millones) y Berna y municipios colindantes (0'35 millones). 
El débil crecimiento de los últimos años se ha visto reflejado también en el mercado laboral de Suiza.   De acuerdo con los datos de la Secretaría de Estado de Economía (en adelante, SECO), en enero de 2017, 164.466 personas se encontraban en situación de desempleo, aproximadamente 5,094 más que el mes anterior. La tasa de desempleo (desestacionalizada) en diciembre de 2016 ha sido del 3,5%, lo que representa un 0,2% menos que en enero de 2017. En abril de 2017 la tase ha disminuido hasta un 3,3%. Aunque estos valores son anormalmente bajos en un contexto internacional, para Suiza son históricamente elevados y objeto de preocupación.

 

 

 

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PIB per capita y distribución de la renta

Según la Oficina Federal de Estadística, en 2015 los suizos contaron con un PIB per cápita de 77.943 francos, un 0,3% menos que en 2014. Sin embargo, es el quinto más acaudalado del mundo. En términos de Paridad del Poder Adquisitivo (PPAs), en 2015 tuvo una renta per cápita en PPP de alrededor de 62.200 CHF (Alemania 47.800 CHF). A pesar de estos valores apabullantes y de existir una distribución de la renta avanzada (la desigualdad en la distribución de la renta en Suiza fue ligeramente inferior a la media europea),  alrededor del 7,6% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza; es decir con menos de 2.600 CHF mensuales en el caso de una persona sola o menos de 4.050 CHF en el de una pareja con dos hijos. La OCDE calcula que el 9,3% de los niños suizos viven en estado de pobreza.
De acuerdo con la encuesta de la Oficina Federal de Estadística suiza, el país helvético es uno de los países con mayor nivel de vida en Europa. El nivel de vida general en Suiza, medido por la media de la renta disponible equivalente (expresada en términos de nivel de poder adquisitivo, sin imputar los alquileres) se encontraba entre las más altas de Europa, junto con Noruega y Luxemburgo. En Suiza, este ingreso fue 1,7 veces superior que en Italia y 1,3 veces mayor que en Alemania o Francia. A pesar del alto nivel de los precios en Suiza (medido en términos de paridad de poder adquisitivo), la situación financiera de la población de Suiza, una vez descontados los impuestos obligatorios, es más desahogada que en la mayoría de países de la Unión Europea.

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Sector primario

 

El sector agrario suizo se caracteriza por su reducido peso en la economía nacional y el pequeño tamaño de las estructuras productivas, lo que unido a la orografía hace al sector  muy dependiente de las ayudas y las barreras comerciales.  El territorio suizo está cubierto en un 36% por bosques y en un 31% por explotaciones agrícolas. Ambos sectores únicamente representan el 0'8% del PIB (2016).
A pesar de su reducido peso en la generación de valor, cuenta con un respaldo político tal, así como con tal apoyo de los consumidores y votantes, que gran parte de la regulación económica y comercial de todo el país, viene claramente justificada en la voluntad de preservar este sector y los canales de distribución nacional que los sustentan.  
Sin duda es una prioridad de la política nacional, tener asegurado el mayor suministro doméstico de alimentos, materiales de construcción y energía renovables, además de mantener lo más descentralizada posible la actividad económica, al tiempo que se asegura la protección del paisaje y la biodiversidad.
En definitiva, se trata de un sector políticamente muy importante, protegido por la Constitución suiza (art.104) por contribuir al logro de objetivos estratégicos: seguridad de abastecimiento, conservación del medio ambiente y dispersión de la población. Por ello, se trata de un sector fuertemente protegido, tanto frente al exterior (contingentes, tasas arancelarias, etc.) como en el interior (subvenciones, especialmente a la agricultura biológica).
Desde el punto de vista del empleo, alrededor del 3% de la población nacional trabajaba en la agricultura. Muchos de los granjeros que quedan sobreviven porque tienen una segunda ocupación.
El sector agrario abastece a un 93% de la demanda interna cárnica, pero sólo el 46% de la demanda de productos agrícolas (vegetales), con lo que existe una fuerte dependencia del exterior en el sector alimentario. Destacan en la producción agraria suiza la carne y muy especialmente el sector lácteo: casi la mitad de los agricultores son activos en este campo. Además, el sector de transformación anterior representa 10.000 puestos de trabajo. Asimismo, los productos lácteos y el queso son los principales productos de la exportación suiza.
Como sucede en otros países de su entorno, la agricultura suiza está en crisis. Las granjas pequeñas ya no resultan rentables y, en muchos casos, ni siquiera son viables. Las granjas con más de 20 hectáreas se han resistido a esa tendencia. Los agricultores suizos necesitan 2.500 millones de francos por año en pagos directos o subsidios del Estado. Algunos cálculos dan a entender que los gastos de la agricultura suponen a los contribuyentes suizos unos 4.000 millones de francos por año. Los pagos directos no solo recompensan la sobreproducción, sino que tienen la ventaja de promover selectivamente los sectores agrícolas que trabajan de acuerdo con la política agrícola suiza, por ejemplo la agricultura ecológica. En la actualidad, más del 11 por ciento de la tierra fértil se cultiva según las estrictas exigencias de la agricultura ecológica. En el fondo, muchos productos agrícolas pueden ser importados a precios mucho más bajos que los de la producción nacional, pero Suiza se empeña en mantener un nivel de autoabastecimiento en la producción alimentaria.
Los distintos gobiernos suizos han considerado muy conveniente el sostenimiento de la agricultura por entender que la liberalización de la agricultura, implicaría la pérdida del tradicional modo de vida alpino y eso supondría el fin de las minorías particulares; por ejemplo, la población romanche de los Grisones.
Esa voluntad de sostenimiento del sector agrícola ha condicionado toda la política comercial con sus países vecinos y en los acuerdos con terceros. El elevado proteccionismo del sector es la tónica habitual. 

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Sector secundario

Suiza es uno de los pocos países occidentales que ha logrado conservar una sólida base industrial. Del año 1960 a la fecha, la aportación del sector manufacturero suizo al PIB nacional se ha reducido del 40 a un 23%. Los empleos en la industria cayeron del 50% al 22%. Pese a ello y comprado con otras economías avanzadas, Suiza ha conseguido preservar su tejido industrial, concentrándose en la producción de bienes de nicho de muy alta calidad, sobre todo en sectores como la maquinaria, los instrumentos de precisión, la relojería o los productos farmacéuticos.  En la práctica es difícil establecer la diferencia entre un empleo del sector secundario y otro del sector terciario, dado que muchas empresas trabajan en ambos sectores.   Por ello, se empieza a hablar en Suiza (i.e. SECO), de un proceso de ‘desindustrialización interna’, en el sentido de que sus actividades se inclinan cada vez más a los servicios.
La contribución de la industria al Producto Interior Bruto (PIB) ronda el 23%, y pesan dentro del mismo especialmente el sector mecánico y de la maquinaria eléctrica, con especial mención al sector de la relojería, y el sector farmacéutico.  No obstante, las estadísticas oficiales muestran que se perdieron 31 360 empleos en la actividad industrial entre 2008 y 2015 en Suiza. En el mismo lapso se crearon 261.700 puestos en el sector terciario (salud, social, educativo, etcétera).  Se trata de un fenómeno que se observa en todos los países occidentales pero que a Suiza le ha afectado especialmente desde que el 15 de enero del 2015 el Banco Nacional Suizo (BNS) abandonara el tipo de cambio mínimo entre el franco suizo y el euro.  
Existen en la actualidad dos principales corrientes que vienen afectando negativamente al empleo del sector industrial. Por un lado, y fruto de la persistente fortaleza del franco, numerosas empresas helvéticas del sector de la mecánica y maquinaria eléctrica están abandonando a sus proveedores locales para aprovisionarse en el extranjero y mantener su competitividad internacional. Por otro lado, esa fortaleza del franco, así como la ralentización del crecimiento internacional, así como el impacto de los “Smart watches” en la industria relojera, vienen afectando negativamente a la importante industria relojera del país.   
Pese a ser un país pequeño, Suiza es una potencia mundial en materia farmacéutica. Dos de los gigantes de este sector se reparten el 80% del mercado local. Novartis: Número 2 mundial, cuenta con 119.500 empleados, factura 50.600 millones de dólares anuales y genera 9.700 millones de beneficios netos y Roche: Número 5 mundial, tiene 80.600 empleados, una facturación de 47.500 millones de francos y utilidades de 8.900 millones anuales. 
Por lo que se refiere al sector de bienes de consumo la industria joyera y relojera es una de las más competitivas a nivel mundial. El núcleo de esta industria se localiza principalmente en la ciudad de Biel (grupo Swatch Rolex). En los últimos años, el sector de la construcción ha adquirido importancia como motor de crecimiento económico.  

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Sector terciario

 

El sector de servicios  representó en 2014 el 75% del PIB suizo y dio empleo a cerca del 74% de la población activa.  Destacan los servicios financieros (especialmente la banca, 8% del PIB) junto con el sector turístico como las dos ramas de actividad económica más importantes.

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