Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

En los últimos 10 años el PIB ha tenido un crecimiento estable positivo, con la única excepción del año 2009 (-1,2%).

No obstante, se observa una moderada ralentización coyuntural, que se agudizó en el segundo trimestre 2012 (crecimiento 0), fruto del contagio del enfriamiento internacional, que está afectando ya a mercados fuertes como el asiático y el alemán.

En cualquier caso no se prevé una recesión en Suiza, que cuenta con una robusta coyuntura doméstica y el efecto estabilizador del cambio fijo mínimo para la economía exportadora.

La distribución sectorial del PIB presenta una mínima aportación del sector primario, un 27% de la industria y un 72% de servicios.

Desde 2010 la vida económica pública ha estado dominada por una triple problemática: la fuerza del franco, moneda de refugio en casos de crisis, y la consecuente debilitación de las exportaciones,  la ralentización del crecimiento del empleo así como las dificultades de Suiza como plaza financiera internacional.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Los cálculos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) arrojan que el nivel de precios en Suiza es el segundo más alto de Europa, un 50% por encima del nivel de precios medio de los 28 estados miembros de la Unión. Este hecho explica la conducta de los consumidores en las ciudades fronterizas, la multiplicación de los trabajadores fronterizos y las reacciones de las autoridades económicas y de la población en distintos ámbitos.

Por categorías de productos, las diferencias aumentan especialmente cuando nos referimos a servicios hospitalarios, productos cárnicos y productos de alimentación, en los que Suiza casi duplica a España. Otras partidas en las que destaca Suiza son las de vestido y calzado. Por otro lado, existen partidas en las que Suiza se aproxima a la media como son: electricidad, gas y otros combustibles, electrónica, mobiliario, software, maquinaria y equipamiento.

Entre las causas del alto nivel de precios, figura una combinación de múltiples factores;

• Una insuficiente competencia en algunos sectores relevantes, existencia de numerosas estructuras oligopolísticas, especialmente en la distribución comercial. Dos empresas, COOP y MIGROS absorben más del 70% de la distribución comercial minorista.

• Un mercado muy proteccionista y poco expuesto a la competencia internacional, sobre todo en el sector servicios y de productos agrarios (barreras técnicas, altos aranceles en el caso de algunos productos agroalimentarios, barreras no arancelarias, etc.).

• Una estructura de costes con elevados salarios comparados con el resto de Europa.

• Un consumidor, no sólo acostumbrado a adquirir servicios y productos de calidad a precios relativamente altos, sino también convencido de que la "calidad suiza" es superior a la de otros productos o servicios provenientes del exterior. Los consumidores están por tanto dispuestos a pagar un precio medio superior a cambio del origen nacional de la producción. El consumidor suizo acepta pagar un 50% más, para asegurar el origen nacional del producto.

En cuanto a la evolución de los precios, Suiza se caracteriza por una inflación muy baja e, incluso, los últimos años por registrar episodios de deflación. Así, se ha registrado una caída acumulada de precios entre 2012 y 2016, y a finales de 2019 se volvieron a ver tasas de variación de los precios negativas, que todo apunta a que persistirán durante la crisis COVID.

La inflación medida por el índice de precios del Banco Nacional Suizo ha sido virtualmente nula desde 2010, si bien es cierto que el franco se ha apreciado un 30% en el mismo periodo, disminuyendo los precios de los productos importados. Las partidas que en las cuales ha habido un aumento de los precios en la última década han sido la educación (12,7%), la vestimenta (9,0%), la energía (7,4%) y las bebidas alcohólicas y el tabaco. En sentido contrario, se observa deflación en las partidas de electrodomésticos (-11%), cultura y entretenimiento (-9,4%), transporte (-8%) y comunicación (-7,6%).

En algunas subpartidas de alimentos con importancia estratégica para la agricultura suiza también se han visto incrementos considerables de los precios desde 2010. Estos son los cítricos (20,8%), la carne de vacuno (17,9%), las patatas (15,6%) y la leche (10,7%). Estas partidas son vitales para los agricultores suizos, y por tanto las restricciones a la importación les han permitido aumentar los precios, o reducir la competencia, en el caso de los cítricos.

 

Esta evolución de los precios, junto al aumento desmedido de la aportación al PIB del comercio mayorista, indican una posible colusión de los importadores de productos alimenticios a Suiza, a la que el gobierno suizo haría la vista gorda, porque esta favorece a sus agricultores.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Energía

Suiza mantiene un déficit de comercio exterior energético, derivado de sus importaciones netas de petróleo crudo (9.501.000 t.), carbón (141.000 t.) y gas natural (119.510 TJ). No obstante, en 2018, Suiza registró un superávit en comercio electricidad (1.587 GWh). El 35,4% del consumo corresponde a carburantes, 25% a electricidad y 13,9% a combustibles para calefacción y 13,5% a gas natural. Los principales sectores de consumo son los hogares (28,2%), industria (18,2%), servicios (16,6%) y transporte (36%).

En los últimos años se viene observando una ligera tendencia decreciente del consumo energético. Ello se explica principalmente, por el moderado crecimiento de la actividad y por las buenas condiciones climatológicas registradas durante los últimos ejercicios. Los últimos años están siendo, de acuerdo con Méteosuisse, los años más calurosos desde 1864.

En cuanto a la energía eléctrica, las principales fuentes de energía primaria son la hidráulica (55,4%), la nuclear (36,1%) y la renovable (4,3%). En 2018, Suiza obtuvo un resultado exportador neto de 1.587 GWh y sus principales socios comerciales fueron Italia, Francia, Alemania y Austria.

La estructura del capital social del sector está formada en un 90% por entidades públicas (la compañía nacional ferroviaria SBB/CFF/FFS mantiene un 1%, los cantones y las municipalidades el resto), un 8% entidades privadas y en un 2% por entidades extranjeras.

La Estrategia Energética 2050 mantiene como objetivos: explotar el potencial de las energías renovables y la energía hidroeléctrica, aumentar la eficiencia energética e ir reemplazando de forma progresiva la energía nuclear por fuentes menos contaminantes.

Por lo que se refiere al petróleo, según el gobierno Suizo, se importa crudo principalmente de Nigeria (39%), Méjico (18%), Estados Unidos (12%), Kazajistán (8%) y Libia (6%). Este número es diferente según el Atlas CID, que atribuye a Kazajistán el 73% de las importaciones de crudo Suizas, y a Nigeria tan solo el 14%, en el año 2017.

En cuanto al petróleo refinado, solo hay datos del Atlas CID. Según estos, más del 90% del petróleo refinado proviene de la Unión Europea: Alemania (53%), Belgica (10%), Italia (9%), Francia (9%) y Holanda (7%). Alrededor del 70% de los productos petroleros importados por Suiza corresponden a combustibles como la gasolina (cerca del 25% del total) o el diésel (cerca del 25%).

Según Carbura, la asociación de importadores en Suiza, el sector cuenta alrededor de 60 importadores, de los cuales los siete primeros alcanzan una cuota de importación conjunta equivalente a dos tercios del total. Solamente existe una planta de refinería en Suiza, Cressier, tras el cierre en 2015 de la planta Collembey. El sector se caracteriza por estar conformado enteramente por capital privado y encontrarse abierto a inversiones extranjeras. La distribución está abierta al mercado competitivo y entre las principales empresas destacan, Avia, Agrola, BP, Ruedi Rüssle y Migrol, Tamoil, ENI Suisse, Shell y Coop.

Asimismo, Suiza es importador neto de gas, ya que la producción doméstica es inexistente. Los principales países de los que importa son Alemania (46%), Países Bajos (8%), Francia (8%) y Kazajistán (28%). Los importadores más relevantes son SwissGas AG (50%), Gasverbund Mittelland AG (GVM: 15%), Gaznat SA (10%) y Ail (5%).

El sector, fuertemente regulado, tiene una estructura de monopolios locales y la mayoría de las 86 empresas gasíferas pertenecen a los cantones y las municipalidades. Es frecuente que estas empresas no se dediquen en exclusiva al sector gasífero, sino que incluyan actividades de distribución de agua y electricidad. El tamaño de estas empresas varía considerablemente, nueve empresas abastecen a las grandes ciudades y venden el 50% del gas. Por otro lado los 43 suministradores más pequeños alcanzan solo el 10% del total de las ventas. La integración vertical es muy fuerte en el sector, especialmente hacia la distribución.

Los monopolios locales se organizan en cuatro asociaciones regionales: Erdgas Ostschweiz AG, GVM AG, Gaznat SA y Erdgas Zentralschweiz AG. Éstas compran la mayoría del gas a Swissgas AG, que sirve de industria vehicular para las importaciones, aunque también realizan importaciones directas de proveedores exteriores.

La nueva Estrategia Energética 2050 presenta como uno de los objetivos aumentar las energías renovables en el país. Suiza se encuentra dotada de recursos para la energía renovable, que en 2018 representó el 23,3% sobre el total del consumo energético. Las energías renovables que tienen mejores predicciones para los próximos años son la energía hidráulica y fotovoltaica. Por el contrario, la eólica tiene peor aceptación por parte de la sociedad. Por otro lado, en 2050 se producirá el apagón nuclear.

Transporte

A pesar de una geografía montañosa, Suiza se encuentra muy bien comunicada por carretera y por tren. El sector transportes, en general, representa una prioridad política que ocupa anualmente el tercer puesto, en cuanto a destinos de los recursos públicos. En 2020, los presupuestos prevén que el gasto público en transporte suponga un 13,8% del total, del orden d de 10.372 millones de francos suizos.

Dentro de los transportes, el ferroviario representa un pilar básico de la economía suiza y, por ende, una prioridad política a la que se destinan varios miles de millones anuales. La red de transporte público ferroviario (a través de la empresa pública SBB) se caracteriza por su amplia cobertura: interconexiones por horarios en cadencia entre los distintos medios de transporte y entre los distintos niveles de transporte (larga distancia, local y regional) y financiación entre los distintos niveles de la administración (federal - trenes interregionales, cantonal - trenes intracantonales y local - autoridades municipales).  Prácticamente todos los municipios importantes cuentan con una estación de tren y tienen asegurada la conectividad ferroviaria.

La prioridad del ferrocarril es patente y se pone de manifiesto en las horas punta de acceso a las principales ciudades, cuando el tráfico por carretera muestra claros síntomas de congestión, asumiendo la sociedad que dicha congestión es el coste que debe pagar el ciudadano por no utilizar el ferrocarril, lejos de reivindicar una ampliación de los accesos. La red ferroviaria cuenta con 5.200 km. de vías, y supone un coste de 6.700 millones de CHF, del cual un 80% irá destinado a transporte de pasajeros y un 20% a transporte de mercancías. Se trata de un sector altamente subvencionado, en el que el Estado cubre alrededor del 45% de los costes.

El gobierno federal pretende potenciar la utilización del transporte ferroviario, en detrimento del transporte por carretera. Para lograr este objetivo, se creó un fondo específico que cubre su financiación, con una dotación de 20.000 millones de CHF, al que se le añade el Fondo de Infraestructuras. No obstante, la principal fuente de financiación viene dada por los precios pagados por los viajeros.

La infraestructura ferroviaria más importante de las últimas décadas fue inaugurada en junio de 2016. Se trata del túnel de San Gotardo, que atraviesa los Alpes conectando Suiza e Italia. Con una longitud de 57 km es el túnel ferroviario más largo del mundo. El proyecto, con un coste de 9.830 millones de francos suizos consta de dos túneles separados que contienen una vía cada uno. Es parte del proyecto suizo AlpTransit, también conocido como New Railway Link through the Alps (NRLA) y fue galardonado con el premio European Railway Award en 2018.

El paso de San Gotardo es uno de los más importantes para atravesar los Alpes en el eje norte-sur de Europa. Desde 1980, el tránsito por esta ruta ha aumentado de manera exponencial, provocando la saturación de carreteras y trazados ferroviarios. A fin de solucionar estos problemas y de lograr un medio más rápido de cruzar los Alpes, los votantes suizos aprobaron la construcción de este túnel a través del Macizo de San Gotardo 600 m por debajo del túnel ferroviario preexistente. A través del trazado ferroviario antiguo los trenes de mercancías tenían limitado el peso máximo a 2.000 t, usando dos o tres locomotoras. Una vez completado el nuevo túnel, los trenes de mercancías de hasta 4.000 t atraviesan los Alpes sin locomotoras adicionales y los trenes de pasajeros pueden circular a 250 km/h, reduciendo sensiblemente los tiempos de viaje de los recorridos transalpinos.

El transporte por carretera también es una de las prioridades en la mejora de la red de transporte en Suiza, si bien y como ya se ha anticipado, frente al ferrocarril queda siempre relegado a un segundo plano. La apuesta por la movilidad sostenible supone además que no se acometen obras para el ensanchamiento de las principales autovías, la mayoría de las cuales permanecen sólo con dos carriles en cada sentido. Esta circunstancia provoca en los principales ejes de comunicación por carretera (Ginebra-Lausana-Berna-Zúrich) numerosos atascos y una caída severa de las velocidades medias.  

El Consejo Federal ha presupuestado invertir 3.485 millones de francos suizos en la red nacional de carreteras en 2020. Alrededor del 15% del presupuesto iría destinado a la construcción de nuevos tramos de carretera y el 85% para la renovación y mantenimiento de la red de carreteras existente, así como para la eliminación de tramos peligrosos. La financiación de estos proyectos proviene del fondo para la red de carreteras nacionales y la aglomeración de tráfico, NAF (Nationalstrassen - und Agglomerationsverkehrs-Fonds). Este fondo específico, aunque aprobado en febrero de 2017, entró en vigor en enero de 2018. Adicionalmente, en 2018 se acordó la primera concesión a la empresa Domo-Reisen para abrir líneas de autobuses de larga distancia. Se trata de tres líneas de larga distancia que conectan el territorio nacional desde junio de 2018.

La financiación del transporte por carretera ha cambiado tras la creación del NAF. A partir de 2020, el 10% de la recaudación del impuesto sobre los hidrocarburos se transferirá al NAF (250 millones de CHF/año aprox.), y se aplicará una tasa a los vehículos eléctricos (90 millones de francos suizos al año aprox.).

En cuanto al resto de transportes, Suiza únicamente tiene un puerto fluvial en Basilea sobre el río Rin. Además, hay tres aeropuertos internacionales de amplia conectividad internacional en las ciudades de Zúrich, Ginebra y Basilea. Berna, a pesar de ser la capital, tiene un aeropuerto muy pequeño, con pocos vuelos diarios y que conecta la capital suiza con pocas capitales europeas, entre las que no se encuentra Madrid. El transporte aéreo de pasajeros ha crecido sustancialmente en la pasada década, superando los 55 millones de pasajeros/año.

Telecomunicaciones

La industria de las telecomunicaciones en Suiza ofrece tres tipos de servicios diferentes y complementarios al mismo tiempo. Por lo tanto, es común que las compañías de telecomunicaciones operen al mismo tiempo ofreciendo servicios de telefonía fija, telefonía móvil y de acceso fijo a internet con banda ancha (WiFi).

En el sector de servicios de telefonía fija en Suiza operan 81 empresas, entre las que destacan como líderes por número de suscriptores Swisscom con un 58,3%, Sunrise con un 24,9% y Salt con un 16,8%.

En cuanto a las líneas de telefonía móvil operan 43 empresas, de las cuales son líderes por número de clientes Swisscom con un 59,9%, Sunrise con 19,5% y Salt (Orange) con 17,2%.

Por último, las cuotas de mercado en la prestación de servicios de acceso a internet con banda ancha se distribuyen de la siguiente manera entre las 162 empresas que conforman el mercado. Por número de suscriptores, Swisscom alcanza el 51,4% del total, siendo, por mucha diferencia, el operador más relevante del sector. El segundo operador con mayor número de suscriptores es Cablecom (19,3%), al que le siguen Sunrise (10,7%) y Quikline (4,6%). Del resto de compañías, ninguna alcanza siquiera el 1% de cuota de mercado. 

Con respecto a la propiedad de las empresas de la industria de telecomunicaciones, Swisscom es una empresa participada en un 51% por el Estado suizo, mientras que solamente Orange/Salt y UPC Cablecom son empresas con participación 100% extranjera.  

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

 

En 2019 la población activa fue de 5,1 millones de personas, el 57,9% de la población residente. Suiza es un país pequeño, de 41.285 kilómetros cuadrados, pero densamente poblado, con 207 habitantes por kilómetro cuadrado, frente a los 128,5 de la UE. Los principales núcleos de población se encuentran en los cantones de Zúrich (1,50 millones), Berna (1,03 millones), Vaud (0,79 millones) y Aargau (0,67 millones). Los cantones de Ginebra y Basilea tienen 495.249 y 194.766 habitantes respectivamente.

En cuanto a la distribución por sectores, al cierre de 2019 142.000 personas (3% del total) trabajaban en el sector primario, 994.000 (21%) en el secundario o industrial y 3.600.000 (76%) en el terciario o servicios.

El mercado laboral Suiza no tiene un componente estacional particularmente fuerte, a pesar de la importancia del turismo, debido a la importancia de la estación invernal. La tendencia desde 2010 ha sido un aumento constante del número de trabajadores, con la excepción de 2015, cuando la fuerte apreciación del franco por el abandono del tipo de cambio fijo dañó al empleo del sector industrial. A finales de 2018 el sector industrial recuperó los volúmenes de empleo previos a la medida de política cambiaria.

El dinamismo del sector farmacéutico y la insuficiencia de la oferta local de mano de obra da como resultado el incremento constante de la ocupación y de la migración con una participación creciente de extranjeros en el mercado de trabajo suizo. Un 33% de la mano de obra es en la actualidad de nacionalidad extranjera.

A la hora de analizar el desempleo en Suiza, destaca su reducidísima tasa de desocupación. Ahora bien, las cifras oficiales suizas incluyen únicamente a los desempleados inscritos en una agencia de empleo regional (RAV). Sin embargo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT/ILO), las personas que están desempleadas en el momento de la encuesta, que buscan trabajo activamente y están disponibles de inmediato, se deberían considerar desempleadas también. Suiza también calcula esta tasa de desempleo (ILO), que es publicada trimestralmente por la Oficina Federal de Estadística (OFS).

Las personas que no están registradas en un RAV (porque no tienen derecho a subsidios diarios, pagan impuestos o evitan ir a la oficina de empleo), pero sin embargo están buscando trabajo, no aparecen en la tasa de desempleo que publica la SECO. Esto lleva a una distorsión nada despreciable. Se estima que más de la mitad de los desempleados no están registrados en un RAV.

En febrero de 2020, el desempleo según la SECO fue del 2,6% (ajustado cíclicamente 2,4%), el nivel más bajo en diez años. Por el contrario, la tasa de desempleo según la OFS, medida con el criterio ILO, alcanzó un valor significativamente mayor del 4,3%.

En 2020 se espera un notable incremento del desempleo hasta niveles próximos al 4% como consecuencia de la crisis del COVD. Ya en junio de 2020 las tasas han ascendido desde el 2,3% de comienzos de año, a un 3,4%.

Ahora bien, tal y como ocurre en otros países con sistemas de interrupción de contrato sin causar baja como empleado, en Suiza existe un instrumento denominado, reducción de jornada, que permite la suspensión sin despido del trabajador por causas estipuladas (como por ejemplo; cuidado de hijos). Esta herramienta ha sido masivamente utilizada durante la pandemia por lo que las vigentes cifras de paro están lejos de reflejar la situación real del mercado laboral suizo.

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PIB per capita y distribución de la renta

En 2019, los suizos contaron con un PIB per cápita de 80.533 francos (aprox. 72.390 euros). En términos de riqueza en paridad de precios, en 2019 Suiza obtuvo 148 puntos (OCDE=100). En ese año solamente superaron a Suiza, Irlanda (190 puntos) y Luxemburgo (252 puntos), dos países cuyo PIB está muy distorsionado por el establecimiento de empresas subsidiarias con fines de evasión fiscal. Se puede afirmar que el país helvético es uno de los países con mayor nivel de vida en Europa.

Por otro lado, la distribución de la riqueza en Suiza, medida con el coeficiente de Gini, es de 32,7, lo cual indica una distribución de riqueza similar al resto de Europa. Se trata por tanto de una distribución muy equitativa, especialmente si se tiene en cuenta que Suiza tiene la mayor concentración de billonarios per cápita, para países con más de dos millones de habitantes.

A pesar de los apabullantes valores del PIB y de existir una distribución de la renta relativamente igualitaria, alrededor del 7,9% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Es decir, viven con menos de 2.293 CHF mensuales en el caso de una persona sola o menos de 3.968 CHF en el de una pareja con dos hijos. Aunque esta cantidad puede parecer excesivamente exigente, tiene su explicación en el elevado coste de la vida en suiza y la obligación de tener que soportar por cuenta del trabajador un seguro médico privado.

Finalmente, se observan grandes diferencias de riqueza entre los cantones suizos, pero estas diferencias son atribuibles al nivel de urbanización de cada cantón, más que a las diferencias norte-sur o costa-interior vistas en otros países. Los cantones más urbanos; Basilea ciudad (Industria farmacéutica), Zug (Evasión fiscal y Fintech), Ginebra (Sedes de multinacionales y banca privada) y Zúrich (Centro financiero) son los más ricos. Los cantones más pobres, y también los más rurales, Valais y Uri, tienen un PIB per cápita de 53,000 francos, comparable al español si se ajusta por el nivel de precios.

La zona alemana de Suiza tiene 6,4 millones de habitantes, y sus cantones más importantes son Zúrich, Basilea y Aargau. Varios de sus cantones contienen minorías francesas, italianas o romances. Las industrias farmacéutica, financiera, mecánica y biomédica se sitúan principalmente en el norte de la parte alemana de Suiza. Los cantones rurales más pobres (en términos suizos) son principalmente alemanes, y están en el centro y sur de suiza, en la vertiente atlántica de los Alpes.

La zona francesa de Suiza, conocida como la Romandía, está compuesta por los cantones de Vaud, Ginebra, Neuchatel y Jura, y tiene casi dos millones de habitantes. Muchas multinacionales y organizaciones no gubernamentales tienen sedes en la Romandía, que es además el centro de la industria relojera.

La zona italiana de Suiza, formada por un único cantón, Tesino, con una población de 350.000 personas. La ciudad más grande, Lugano, es un importante centro financiero. Además, Tesino cuenta con 4 de las 6 mayores refinerías de oro a nivel mundial. Con ello, la región es el séptimo cantón con más ingresos per cápita de la confederación.

 

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Sector primario

El sector agrario suizo se caracteriza por su reducido peso en la economía nacional y el pequeño tamaño de las estructuras productivas, lo que unido a la orografía hace al sector muy dependiente de las ayudas y las barreras comerciales. El territorio suizo está cubierto en un 31,3% por superficies boscosas, en un 25,3% por otros espacios improductivos, y en un 35,9% por explotaciones agrícolas. El 7,5% restante está compuesto por zonas urbanas.

Este sector únicamente representó el 0,7% del PIB en 2018. Desde el punto de vista del empleo, alrededor del 3,05% de la población activa nacional trabaja en el sector primario. Este reducido peso en la contribución económica contrasta enormemente con su importantísimo peso político y que ha marcado tradicionalmente una gran parte de las políticas económicas y comerciales del país, especialmente en lo concerniente a la protección del sector y su mercado.

En la actualidad la mayoría de las granjas tienen una estructura familiar y de tamaño pequeño y son exclusivamente ganaderas. Subsisten gracias a subsidios y ocupaciones secundarias. Por otro lado, las granjas orgánicas están ganando cada vez más importancia. El porcentaje de explotaciones ecológicas ha aumentado del 1% en 1990 al 14,5% en 2018. Por su parte, la industria adyacente de transformación alimentaria emplea cerca de 86.800 trabajadores.

Los principales productos agrícolas producidos en Suiza en términos de valor son: los cultivos denominados “especiales” por la Oficina Federal de Estadística (23,5%) productos lácteos (20,4%), ganado bovino (13,4%), cultivos forrajeros para el ganado (9,1%) y ganado porcino (8,6%). La ganadería local abastece a un 82% de la demanda interna cárnica. Aun así, Suiza importa carne y pescado por valor de más de 1.500 millones de CHF al año. Sin embargo, sólo tiene capacidad para producir el 35% de su demanda de fruta y verdura, con lo que existe una fuerte dependencia del exterior en el sector alimentario, llegando a importar frutas y verduras por cerca de 2.500 millones de CHF. En cuanto a las exportaciones, destacan las bebidas (alrededor de 2.000 millones CHF); el café, té y especias (cerca de 2.250 millones CHF); y azúcar, chocolate y repostería (más de 1.000 millones CHF)

Como sucede en otros países de su entorno, la agricultura suiza está en crisis, pues las granjas pequeñas ya no resultan rentables y, en muchos casos, ni siquiera son viables. Solo las granjas con más de 20 hectáreas se han resistido a la tendencia. Los agricultores suizos necesitan casi 3 mil millones de francos suizos anuales en pagos directos o subsidios del Estado, un 5,2% del presupuesto total de la Confederación. Algunos cálculos dan a entender que los gastos de la agricultura suponen a los contribuyentes suizos cerca de 4 mil millones de francos suizos al año. Los pagos directos no solo recompensan la sobreproducción, sino que tienen la ventaja de promover selectivamente los sectores agrícolas que trabajan de acuerdo con la política agraria suiza, como, por ejemplo, la agricultura ecológica. En la actualidad 7.032 granjas (14,5% de todas las granjas), cultivan según las estrictas exigencias de la agricultura ecológica. En el fondo, muchos productos agrícolas pueden ser importados a precios inferiores a los de producción nacional, pero el gobierno Suizo pretende mantener el autoabastecimiento en la producción alimentaria.

A pesar de su reducido peso en la generación de valor, la agricultura cuenta con un respaldo político enorme, así como con el apoyo de los consumidores y votantes. Fruto de ello, gran parte de la regulación económica y comercial del país está condicionada por la voluntad de preservar este sector y los canales de distribución nacional que lo sustentan. Asegurar el suministro doméstico de alimentos, materiales de construcción y energías renovables, es una prioridad de la política nacional. Con ello, además de mantener lo más descentralizada posible la actividad económica, se asegura también la protección del paisaje y la biodiversidad.

En definitiva, se trata de un sector políticamente muy importante, protegido por la Constitución suiza (art.104) por contribuir al logro de objetivos estratégicos: seguridad de abastecimiento, conservación del medio ambiente y dispersión de la población. Por ello, se trata de un sector fuertemente protegido, tanto frente al exterior (contingentes, tasas arancelarias, etc.) como en el interior (subvenciones, especialmente a agricultura biológica).

Los distintos gobiernos suizos han considerado muy conveniente el sostenimiento de la agricultura, por entender que la liberalización de la agricultura implicaría la pérdida del tradicional modo de vida alpino y supondría el fin de minorías particulares, como por ejemplo la población romanche de los Grisones. Esa voluntad de sostenimiento del sector agrícola ha condicionado toda la política comercial con sus países vecinos y los acuerdos con terceros. El elevado proteccionismo del sector es habitual en muchos países del mundo, especialmente en los más desarrollados, si bien en el caso suizo es especialmente acusado.

Acceso al mercado

Los aranceles con cláusula de nación más favorecida (NMF) sobre productos agrícolas en Suiza, basados en equivalencias ad valorem, alcanzan de media el 30%. Los aranceles más elevados se aplican a los sectores en los que la producción doméstica compite con las importaciones. De este modo, son los sectores cárnico y lácteo los que reciben los aranceles más altos, frecuentemente a través de sistemas de cuotas y aranceles.

Suiza utiliza un complejo sistema para el cálculo de los aranceles, con el que se quiere proteger tanto al sector agrícola, como a la industria alimentaria manufacturera que lo complementa. Adicionalmente a las medidas arancelarias, existe en Suiza una contribución obligatoria al fondo de garantía, que mantiene las reservas nacionales de ciertos productos. Los productos importados objeto de esta contribución son: granos, arroz, café, azúcar, grasas alimenticias y fertilizantes.

Ayudas al sector

La política agraria 2018 – 2021 es una continuación de la anterior política llevada a cabo entre 2014 y 2017. El objetivo continúa siendo asegurar la eficiencia del sector agrario, a través de los pagos directos al sector, aunque también se requieren adaptaciones a los retos del futuro. La política agraria 2022+ prevé una continuación de la tendencia proteccionista, y del fomento de las prácticas orgánicas y sostenibles en el uso de químicos en la agricultura. El gasto total se mantendrá en niveles similares a los de los años anteriores, en torno a 21 billones de CHF.

En particular, el papel de la política agraria tiene un peso importante en la configuración de futuros acuerdos comerciales. En este sentido, se plantean adaptaciones en el tradicional proteccionismo del sector agrario suizo, con el fin de facilitar acuerdos comerciales. Los acuerdos comerciales con economías en desarrollo (ej. MERCOSUR o India) pueden requerir una mayor apertura del sector agrario suizo.

El apoyo doméstico al sector agrícola consiste en tres ramas principales:

1. Pagos directos

 2. Mejoras fundamentales y ayudas sociales

 3. Producción y distribución

Desde 2009, el gasto de la Confederación  en la política agraria es de aproximadamente 3,4 millones de francos al año, o en torno al 5% del gasto público suizo. Aproximadamente 2,8 millones de francos corresponden a los pagos directos.

La mayor parte de este gasto se realiza mediante tres tipos de pagos. El Parlamento fijó los tipos de pagos para la aplicación de la política agrícola 2018-2021 de la siguiente manera: pagos directos por valor 11.250 millones; pagos de producción y venta por valor de 2.000 millones; y mejoras fundamentales y medidas sociales por valor de 600 millones de francos.

Dentro de la rama principal de los pagos directos pueden distinguirse siete categorías que justifican los mismos. La categoría más relevante son los pagos para asegurar la seguridad alimenticia, a la que se destina 1,094 millones de francos suizos al año. Después, los pagos por tierras de cultivos, 511 millones de francos suizos, tienen el fin de mantener los cultivos en las regiones más montañosas. Les siguen los pagos por sistemas de producción, 403 millones, dirigidos a potenciar la producción ecológica y sostenible, los pagos a la biodiversidad, 338 millones, y finalmente los pagos para la calidad del paisaje, 90 millones de francos suizos, que sirven de incentivo a proyectos regionales. Por último, los pagos para el uso eficiente de los recursos, 73 millones, sirven de estímulo para el uso de fertilizantes menos contaminantes.

Además, se realizan pagos por los subsidios de transición de 306 millones de francos para compensar las pérdidas ocasionadas a los ganaderos por la eliminación de pagos por cabeza de ganado.

Por otro lado, existen subvenciones del estado a ciertas ramas de la agricultura, como carne bovina, carne porcina, carne avícola y productos lácteos.

El sector lácteo dentro de la agricultura suiza tiene importantes efectos socioeconómicos y su apoyo supone una de las principales herramientas para la descentralización urbana de la población en Suiza. Esto se debe a que el 40% de las granjas son productoras de leche y en las regiones montañosas ésta puede suponer el único ingreso de las mismas. Por ese motivo, existen subvenciones en el sector lácteo para la elaboración de queso de más de 450 tipos. Se trata de un sector protegido dada su importancia doméstica. El suizo, de media, consume al año más de 350 kg de leche y sus derivados, de los cuales más de 21,7 kg son quesos. 

El grano, las semillas y el azúcar disfrutan de un suplemento al cultivo, destinado a potenciar la seguridad alimenticia y de abastecimiento del país. El apoyo al azúcar se amplificó en 2016, anticipándose a la eliminación del sistema de cuota europeo sobre el azúcar.

Suiza eliminó en 2010 los subsidios a la exportación en productos agrícolas básicos. No obstante, mantuvo los subsidios a los productos agrícolas transformados, a través de la “loi chocolatière”. El objetivo  de estos subsidios es compensar a la industria alimentaria por los precios elevados de las materias primas protegidas por aranceles. Los sectores que disfrutan de estos subsidios son algunos de los recogidos en los capítulos 15-22 del sistema armonizado: ciertos productos lácteos transformados y productos de la industria molinera.

El paquete de medidas de Nairobi de la OMC, aprobado en la Conferencia Ministerial de diciembre de 2015, obliga a los estados miembros desarrollados a eliminar las subvenciones a la exportación desde la entrada en vigor de la Decisión Ministerial. Sin embargo, Suiza se beneficia de la excepción prevista en la Nota 4º por la cual deberá eliminar las subvenciones a la exportación de productos elaborados y productos lácteos a más tardar a finales de 2020, habiendo eliminado en enero de 2016 “las subvenciones a la exportación de productos destinados a países menos desarrollados y notificando las subvenciones a la exportación aplicables a esos productos o categorías de productos en una de sus tres notificaciones más recientes de subvenciones a la exportación” (Organización Mundial del Comercio, 2015).  

Pese a este acuerdo, Suiza propuso la entrada en vigor en 2019 de dos nuevos instrumentos para contrarrestar el efecto del paquete de Nairobi. Estos instrumentos son: pagos directos para lácteos y cereales de consumo humano y un régimen de tratamiento interno mejorado para productos lácteos y cereales básicos. Es decir, sustituir las subvenciones a la exportación por apoyos al producto. La “loi chocolatière” que permitía las subvenciones a las exportaciones de productos agroalimentarios transformados fue suprimida en 2019. En sustitución, la Confederación Suiza abona a los agricultores una ayuda adicional para el trigo y la leche.

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Sector secundario

Suiza es uno de los pocos países occidentales que ha logrado conservar una sólida base industrial. A pesar de ello, desde 1960, cuando la industria suponía el 40% de la economía suiza, la aportación del sector secundario se ha visto reducida a un 25.7% del PIB Suizo (2018). La industria ha pasado de emplear al 50% de los trabajadores suizos en 1960 a tan solo el 21% en 2018.

Pese a ello y comparado con otras economías avanzadas, Suiza ha conseguido preservar su tejido industrial, concentrándose en la producción de bienes de nicho de muy alta calidad, sobre todo en sectores como la maquinaria, los instrumentos de precisión, la relojería o los productos farmacéuticos.  En la práctica es difícil establecer la diferencia entre un empleo del sector secundario y otro del sector terciario, dado que muchas empresas trabajan en ambos sectores. Por ello, en organismos como la SECO se habla de un proceso de ‘desindustrialización interna’ o terciarización, visto en muchas economías avanzadas,

La contribución de la industria al producto interior bruto (PIB) es del 26,4%, y pesan dentro del mismo especialmente la construcción (21%), y las industrias; farmacéutica (20,6%), electrónica (11,6%), de la alimentación (7,5%) y maquinaria (7,1%).  Las estadísticas oficiales muestran que se crearon 2.587 empleos en el sector secundario entre 2008 y 2019 en Suiza. En el mismo lapso se crearon 387.043 puestos de trabajo en el sector terciario.  

Existen en la actualidad dos principales corrientes que vienen afectando negativamente al empleo del sector industrial. Por un lado, y fruto de la persistente fortaleza del franco, numerosas empresas helvéticas del sector de la mecánica y maquinaria eléctrica están abandonando a sus proveedores locales para aprovisionarse en el extranjero y mantener su competitividad internacional. Además, la fortaleza del franco, con una apreciación del 44% respecto al euro desde el año 2000, encarece sustancialmente las exportaciones suizas. Por otro lado, la automatización ha conseguido que en los últimos 20 años la aportación de la manufactura al PIB suizo solo haya decrecido ligeramente, mientras su demanda de empleo relativa al resto de sectores ha disminuido considerablemente.

Pese a ser un país pequeño, Suiza es una potencia mundial en materia farmacéutica. Dos de los gigantes de este sector se reparten el 80% del mercado local. Novartis: Número 3 mundial, con 103.000 empleados, factura anualmente 47.475 millones de USD y tiene una capitalización de mercado de en torno a 200.000 millones de USD; y Roche: Número 5 mundial, con 97.735 empleados, una facturación de 61.500 millones de francos y una capitalización de mercado de en torno a 280.000 millones de USD. 

En el sector de bienes de consumo, la industria relojera es una de las más competitivas. El núcleo de esta industria se localiza en las ciudades de La Chaux de Fonds y Biel. Desde 2010 ha adquirido mayor importancia, gracias al aumento de la demanda del mercado asiático.

 

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Sector terciario

El sector servicios representa el 73,6% del PIB suizo y da empleo al 76% de la población activa. Las principales ramas del sector terciario son el comercio (14,7% del PIB), la administración (10,7%) y los servicios financieros (9,2 %).

Por otro lado, cabe destacar que, pese a no ser una potencia turística, el turismo en Suiza representa el 2,8% del PIB. En la estación invernal (Nov-Abr) Suiza recibe en torno al 43% de los turistas que la visitan cada año.

SALDO DE LA BALANZA DE SERVICIOS DE SUIZA

2014

2015

2016

2017

2018

2019

(Datos en Millones €)

M.€

M.€

M.€

M.€

M.€

M.€

Total Servicios

16.504

17.559

18.376

14.463

17.554

15.731

Servicios financieros

13.728

15.443

14.598

14.632

14.994

16.174

Derechos de licencias

3.487

3.973

8.893

9.168

10.273

10.706

Servicios de seguros y pensiones

4.251

4.522

5.595

5.841

4.790

4.924

Transporte

1.020

2.059

1.585

1.978

1.743

1.461

Servicios técnicos y comerciales

1.258

921

1.094

-291

-209

-1.428

Turismo

711

73

-430

-1.207

-1.171

-912

Telecomunicaciones, PC y TIC

-153

-424

-1.703

-3.368

-2.182

-3.951

Investigación y desarrollo

-4.553

-4.767

-6.242

-9.332

-8.188

-8.574

Servicios de consultoría

-7.261

-8.440

-7.966

-6.929

-6.931

-7.475

Otros servicios

4.015

4.199

2.951

3.971

4.437

4.806

Fuente: Banco Nacional Suizo. Elaboración propia. Ordenados por saldo medio en el periodo.

Última actualización: Mayo 2020.

 

.

Servicios financieros

Los servicios financieros y de seguros representan un peso importante en la economía suiza. Suponen el 9,5% del PIB del país y dan trabajo al 5,2% de los trabajadores (2018).

Suiza es líder mundial en banca privada o gestión de patrimonios. No obstante, los servicios financieros han tenido un crecimiento por debajo del resto de sectores de la economía desde la crisis financiera mundial, debido al aumento de regulación en el sector, los bajos tipos de interés, el aumento de la transparencia del aumento de la popularidad de los índices de mercado (ETFs). La banca y las aseguradoras se enfrentan, aun hoy, a un entorno complicado, a causa de bajos tipos de interés, costes elevados, menores márgenes al exportar (por la apreciación del franco) y el desarrollo de la regulación del sector.

Evolución de los servicios financieros

Peso en el PIB

Peso en el PIB excluyendo a los seguros

Peso en el empleo total

%

%

%

1995

8,7

n.d

5,6

1999

12,1

7,8

5,6

2003

11,9

7,3

5,8

2007

13,3

8,5

5,8

2011

10,4

5,8

5,9

2015

9,8

5,1

5,6

2018

9,5

4,8

5,2

Fuente: Oficina Federal de Estadística Suiza. Empleos equivalentes a tiempo completo.

Última actualización: Mayo 2020.

En el sector bancario Suizo hay 248 bancos con cuentas por valor de 3.2 billones de francos, entre los que se encuentran cuatro grandes bancos (con el 47,2% del valor de las cuentas), 24 bancos cantonales (18,2% del valor), 60 bancos regionales y cajas de ahorro (3,7%), 1 banco agrícola (7%) 43 bancos de inversiones (7,1%), 74 bancos extranjeros (6,9%), 23 filiales de bancos extranjeros (2,8%), 5 bancos privados (0,2%) y 14 instituciones bancarias (6,5%).

Un movimiento clave de la regulación del sector ha sido la adopción del principio de intercambio automático de información tributaria. El acuerdo firmado en 2015 con la Unión Europea recoge los estándares de intercambio automático de información tributaria previstos en la OCDE. En 2018 comenzó el intercambio de información entre Suiza y la UE. Suiza también tiene suscrito este tipo de acuerdos con los principales países y sigue ampliando por recomendación de la OCDE estos acuerdos con otros países. 

 

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