Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Costa de Marfil ha experimentado en los últimos cinco años tasas de crecimiento del PIB de entre el 7,4% y el 8,8%, salvando así con fuerte dinamismo un periodo post-conflicto, en el que el país asienta las bases para recuperar su papel de potencia regional. En 2019 el FMI estima que el crecimiento se mantuvo en el 7,5 y que cerrará el 2020 con un avance del 7,3%.  Los esfuerzos políticos y económicos del país han estado centrados desde 2012 en devolver a Costa de Marfil a la esfera internacional, siendo el objetivo del gobierno hacer del país una economía emergente. El apoyo multilateral y la inversión privada están remando igualmente en este sentido; el país vuelve a atraer a las empresas que progresivamente fueron abandonando el país tras las crisis de 2002-2004 y 2010-2011. El entramado empresarial es relativamente diversificado y el desarrollo de infraestructuras (energéticas y de transporte, principalmente) está muy avanzado en términos comparativos en el continente, lo cual facilita sus comunicaciones con la región y su papel de suministrador de mercancías y energía, entre otros. En términos comerciales y empresariales, aunque Francia sigue teniendo un papel destacable en la economía marfileña, dados los lazos históricos que unen a los dos países, los empresarios del país tienen una visión liberal en lo que a las relaciones comerciales se refiere y los vínculos económicos están cada vez más diversificados. Las relaciones comerciales son fuertes con la región (Nigeria, Ghana, Burkina, Mali...), con la UE (Países Bajos, Francia, Alemania, Bélgica, España), EE.UU., China, Vietnam y la India, principalmente.

Desde el punto de vista de estructura del PIB, el sector primario aporta en torno al 23% del PIB marfileño, el secundario en torno al 31% y el terciario un 46% aproximadamente. La agricultura es uno de los sectores con mayor capacidad de generar empleo (se estima que da empleo al 35,5% de la población activa), siendo particularmente destacados productos como el cacao, el café, el anacardo, el caucho o las frutas tropicales. En la industria hay un importante y creciente peso de la industria agroalimentaria y de la minería (aún escasamente explotada en el país). Otro ámbito destacado es el comercio, destacando el Puerto de Abidjan como una de las principales entradas de mercancías de la región de África del Oeste. Cabe señalar igualmente la importancia de la economía informal, que emplea a la mayor de la población activa.

Geográficamente, la actividad económica se concentra en el sur del país, siendo Abidjan, la antigua capital, el centro financiero y comercial. La producción del cacao y el café se concentra en la región sudoeste, cuyo puerto para la exportación es el de San Pedro. Las plantaciones de otros cultivos tropicales ocupan las tierras del sur, donde también se concentran las principales industrias manufactureras. En contraste, el norte ha sido la región menos desarrollada del país, donde la principal actividad económica es la plantación de algodón. De hecho, la división de facto de Costa de Marfil durante la guerra civil entre un norte rebelde y el Gobierno del sur, ahondó en estas diferencias económicas.

En el ámbito social, el conflicto armado de las últimas décadas dejó una notable huella, con impacto en el ámbito de la salud, la educación (se estima que el 51% de la población es analfabeta) y el acceso a servicios básicos como el agua y la electricidad.

 

 

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Precios (minoristas y mayoristas)



Costa de Marfil es una economía de mercado, por lo que los precios están determinados por la confluencia de la oferta y la demanda. Además, como estado miembro de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (Union Economique et Monétaire Ouest Africaine, UEMOA) adoptó en mayo de 2002 la normativa comunitaria de competencia. Dicha normativa pretende evitar la posición dominante de ciertas empresas en el mercado así como la colusión entre empresas que limitaría la competencia.

Sin embargo, existen ciertos productos cuyo precio está regulado. Los más importantes son los precios de la energía (electricidad y derivados del petróleo como gasolina, gasóleo, gas butano y otros), el agua y, sobre todo, el precio de compra del cacao. Costa de Marfil es el mayor exportador mundial de este producto y los ingresos derivados de la venta del mismo son una variable importante para la economía marfileña. El precio de venta del cacao se fija en el mercado mundial y se puede consultar en la bolsa de Londres o bien en la página web de la Organización Internacional del Cacao (International Cocoa Organization, ICCO). Sin embargo, dentro del país los agricultores reciben un precio inferior al del mercado internacional e incluso inferior al precio oficial marcado por el Gobierno.

La inflación en el país es moderada, situándose en los últimos años la tasa de inflación en una banda entre el 0,5% y el 2%. Según los datos del FMI, la inflación media en 2018 fue del 0,4%, beneficiándose de la estabilidad de precios de toda la zona UEMOA.   

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

 

Costa de Marfil es un país que destaca, en el contexto africano, por sus infraestructuras, muchas de las cuales fueron construidas durante los años 60 y 70, bajo el mandato de Houphouët-Boigny. Una vez que se ha alcanzado la estabilidad política, el país está invirtiendo de manera prioritaria en el mantenimiento y la ampliación de algunas de estas infraestructuras, así como en la construcción de otras nuevas.

Transportes  

Costa de Marfil cuenta con 515 km de línea de costa, dos puertos (Abidjan y San Pedro), una red de carreteras de 82.000 km (6.743 km asfaltados), 4.000 km de vías urbanas asfaltadas, 1.100 km de vía ferroviaria que unen Costa de Marfil y Burkina Faso y una red de 5 aeropuertos. Según los datos oficiales, el sector de transportes representa en torno al 12% del PIB.

En los últimos años se ha invertido notablemente en la mejora de las infraestructuras de transporte por carretera y, a pesar de que nuevas inversiones seguirán siendo necesarias, Costa de Marfil tiene una de las mejores redes de transporte terrestre de la región. El organismo que gestiona la construcción y el mantenimiento de las carreteras en Costa de Marfil es la Agencia de Gestión de Carreteras (AGEROUTE) que depende del Ministerio de Infraestructuras Económicas. El gobierno quiere hacer de la mejora de las condiciones de transporte y de movilidad un eje prioritario del Plan Social en 2020. Para ello, va a dedicar 500 millardos de FCFA (unos 750 millones de euros para rehabilitar el 52% las pistas rurales y de las pistas de tierra, dentro del programa de mantenimiento de carreteras en curso. Ello corresponde a unos 40.000 km. de carretera de tierra (de los 75.000 que forman la red en la actualidad). En el ámbito de carreteras interurbanas, entre los proyectos más relevantes destacan: (i) la rehabilitación y asfaltado de la autopista de Yammoussoukro a Boauké (108 km), de la carretera de Mankolo a Senguela (62 km) y de la carretera Zouan Hounien-Touleupleu (47 Km). También están en estudio proyectos como: el asfaltado de la autopista de Abidjan a San Pedro (sección 1: Songon-Dabou-Grand Lahou, 105 km) y la autopista de Grand Bassam-Samo.

En cuanto al transporte urbano, el proyecto más relevante es el liderado por el Banco Africano de Desarrollo en Abidjan, al que se han dedicado ya 234 millones de euros en una primera fase para la construcción del 4º puente que comunicará el barrio de Plateau con el de Yopougon, iniciado en 2018. En una segunda fase, se dedicarán 312 millones de euros para (i) la construcción de la sección 2 y la rehabilitación de la sección 3 de la circunvalación Y4 ; (ii) la rehabilitación de la carretera de Dabou; (iii) la prolongación del Boulevard Latrille y (iv) la instalación de semáforos y de un sistema inteligente del control del tráfico. La Millenium Challenge Corporation 298 millones de dólares a proyectos de transporte en los próximos cinco años, empezando por la rehabilitación del Boulevard Giscard d'Estaing, el boulevard del puerto, el boulevard de la Paix y la vía rápida entre Yopougon y Adjamé. Dentro del gran proyecto para la rehabilitación de la bahía de Cocody en Abidjan, en septiembre de 2019 se iniciaron las obras para la mejora del cruce de l'Indénie, por un monto estimado de 36 millones de euros financiados por el Banco Islámico de Desarrollo (BID). El Banco Mundial, por su parte, concedió  en septiembre de 2019 un préstamo de 480 millones de euros para el proyecto de movilidad urbana de Abidjan (PMUA), de 6 años, con 4 líneas: (1) una línea de autobús rápido de tránsito (Brt); (2) apoyo a la Sociedad de Transportes de Abidjan (SOTRA); (3) modernización del sector del transporte artesanal; y (4) desarrollo del capital humano y operacional. El gobierno está impulsando la mejora de las vías urbanas de Yamoussoukro, con el lanzamiento en septiembre de 2019 de un programa de 32 millardos de FCFA (49 millardos de euros).

En cuanto a otras grandes obras de infraestructuras, está en marcha el proyecto de del puente de Azito, con una inversión 25 millardos de FCFA (38 millones de euros) para construir 969 metros sobre la laguna Ebrie que permitirán unir el barrio de Azito con la Ile Boulay. En 2019 se aprobó una inversión de 5 millardos de FCFA (7,6 millardos de euros) para la construcción de tres puentes elevados en los cruces de l'École de Police, de la Riviera 3 y de la Riviera Palmeraie. Están en estudio la construcción del puente de Vridi (2º acceso al puerto), la rehabilitación de los intercambiadores de Williamsville en Abobo, del cruce de Abatta y del cruce de Macaci y la rehabilitación del puente HKB.

Costa de Marfil tiene cinco aeropuertos operativos, el de Yamoussoukro, el de San Pedro, el de Korhogo, el de Bouaké y el aeropuerto de Abidjan (http://www.aeria-ci.com) también conocido como Aéroport International Félix Houphouët-Boigny d´Abidjan (FHB), siendo éste el más grande y el único que actualmente es internacional. Desde 1996 la explotación del aeropuerto de Abidjan ha sido confiada al operador privado AERIA y la de los aeropuertos del interior a SODEXAM. En la actualidad existen 35 destinos internacionales desde el aeropuerto de Abidjan; En la actualidad operan 25 compañías que cubren 40 destinos. Actualmente hay cuatro europeas: Air France, Brussels Airlines, Corsair y desde 2017, la compañía portuguesa TAP. En el resto destacan Emirates, Kenya Airways, SouthAfrican Airlines y Tunisair. Desde  2018 Ethiopian Airlines opera el vuelo Abidjan-Nueva York. El número de pasajeros en el aeropuerto FHB está en aumento, llegando hasta hasta los 2,2 millones en 2018. El tráfico interior también está creciendo notablemente. Para hacer frente a este crecimiento, en 2017 comenzaron las obras para la modernización del aeropuerto, un proyecto de 64 millones de euros, para la construcción de una segunda pista de aterrizaje, para aumentar la superficie para el aparcamiento de los aviones y para incrementar la capacidad del aeropuerto para la acogida de 5 millones de pasajeros en 2022. También se están modernizando los aeropuertos de San Pedro, Korhogo, Séguéla y Kong, por un monto de unos 90 millones de euros.

En cuanto al transporte marítimo, un nuevo código marítimo se adoptó en 2018, sustituyendo el anterior que tenía más de 50 años. Los principales puertos del país son el de Abidjan y el de San Pedro: 

·         El puerto de Abidjan (Port Autonome d'Abidjan, PAA) es el primero en África del Oeste en cuanto a toneladas de mercancías manipuladas, con un total de 25,8 millones de toneladas en 2019, un aumento del 7% respecto a 2018. Los intercambios con el exterior se realizan en un 95% por vía marítima y de ellos el 90% por el PAA. En él están presentes en torno al 60% de las empresas industriales de Costa de Marfil y el tránsito de mercancías a través de él genera el 85% de los impuestos aduaneros del país. La terminal 1 de contenedores está gestionada en régimen de concesión por la Société d´Explotation du Terminal de Vridi (SETV). Hay 30 sociedades que operan en el puerto, de las que 7 son claramente dominantes: Bolloré, CMA CGM, NECOTRANS, Sea Invest Shipping Agency, Maersk, y Global Manutention et Omenem Holding. Abidjan ambiciona convertirse en uno de los tres primeros puertos en África, y para ello se están dedicando casi 2.000 millones de euros. En 2019 se inauguró la ampliación del canal de Vridi, principal vía de acceso al PAA, un proyecto de unos 227 millones de euros que permitirá la entrada de barcos de más de 250 metros de largo y el transporte de 10.000 contenedores (frente a 3.500 hasta ahora). También se finalizó el proyecto de expansión de la segunda terminal del puerto, que será gestionada por el consorcio Bolloré-China Harbour Engineering Company-Bouygues, y que incluye el refuerzo de la terminal para el transporte de minerales. El 16 de enero de 2020 se iniciaron las obras para la construcción de una terminal de cereales, con un monto de 83 millones de euros, lo que permitirá al puerto a finales de 2022 recibir barcos de 13 metros de calado y disponer de una zona de almacenamiento de 10 hectáreas.

·         El puerto de San Pedro:  (Port Autonome de San-Pédro, PASP)  situado a 350 km de Abidjan, es un importante punto de tránsito de exportaciones e importaciones, principalmente de productos agrícolas (destacando el cacao, la madera, el café, el aceite de palma o el caucho) y minerales, jugando así un papel complementario al puerto de Abidjan. En 2019  transitaron por él más de 5 millones de toneladas, con un aumento del 24% respecto a 2018. El comercio de cacao explica en torno al 60% del volumen total de mercancías,  convirtiendo a este puerto en el más importante en la exportación de este producto. Al canalizar el comercio de la parte occidental de Costa de Marfil, es el puerto de referencia de los países limítrofes (Malí, Burkina Faso, Liberia y Guinea). Se están ejecutando diversas obras para modernizar el puerto, como la construcción de una cámara de frío, de un centro de provisión de gas y una gran terminal mineral, con un coste estimado de 458 millones de euros. También se está desplazando la terminal de contenedores, lo que permitirá aumentar la capacidad hasta más de 1.000.000 de contenedores a partir de 2021, dentro de un plan para la diversificación de las mercancías a exportar.

Por otro lado, cabe señalar que Costa de Marfil cuenta con una zona lagunar que se extiende por unos 300 km próximos a la costa, desde cerca de la frontera con Ghana hasta la zona de Grand Lahou, al oeste del país. A pesar de su gran potencial, no existen dispositivos marítimos de control del tráfico fuera de la zona portuaria y las posibilidades de explotación de la laguna para la pesca o la acuicultura están limitadas por la contaminación de sus aguas. Tras la liberalización del transporte lagunar, en Abidjan operan tres compañías: la Société des transports abidjanais (SOTRA),  y las más recientes y modernas Société de transport lagunaire (STL) y la Compagnie Ivoirienne de Transports Lagunaires (CITRANS), con un total de 43 barcos-autobus.

El transporte ferroviario se limita a la línea que une Abidjan con Ouagadugou, capital de Burkina Faso, administrada por la Sitarail (filial del grupo francés Bolloré). Esta vía férrea, de 1.238 km (700 km en territorio marfileño) soporta el 75% del transporte de mercancías dirigidas hacia el país vecino. Su importancia está centrada, principalmente, en el transporte de bienes de consumo importados (con destino a Burkina o al norte de Costa de Marfil), y el comercio de productos agrícolas de las zonas rurales hacia las urbanas.El volumen de mercancías transportadas alcanzó en 2018 las 800.000 toneladas, con el objetivo de llegar al millón en 2020, como resultado del aumento de los intercambios entre Costa de Marfil y Burkina Faso. Sin embargo, el tráfico de personas es mínimo en este sentido, por la falta de calidad del servicio. En 2020 se pretende iniciar los trabajos de rehabilitación de la línea, con una duración estimada de 8 años y un coste de 463 millones de euros. Concretamente, se pretende realizar una renovación de las vías, la modernización del sistema de seguridad, la rehabilitación de las estaciones, la construcción de puentes y de talleres de mantenimiento. Se prevé terminar la primera fase de estos trabajos en 2021. Hay una iniciativa incluso de mayor alcance, de cierre de la conexión entre Abidjan, Ouagadougou, Niamey, Cotonou y Lomé, que cubriría un total de 3034 km, con un coste de 6.000 millones de euros. También está prevista la construcción de la línea Man-san Pedro, para poder transportar los productos agrícolas y minerales hasta el puerto.

También se consiguió iniciar en 2017 el proyecto de tren ligero en Abidjan, con la construcción de una primera línea de Anyama a Port-Bouet. La inversión total para este proyecto será de unos 1.400 millones de euros, con una construcción de 37 kilómetros y 20 estaciones, y se estima que transportará a 530.000 pasajeros al día. Las obras las llevarán a cabo Bouygues y sus socios Colas Rail, Alstom y Keolis, estando prevista la finalización de la primera fase (Anyama Sud-Marcory VGE) para finales de 2022.

Telecomunicaciones

 El sector de las telecomunicaciones ha tenido una rápida expansión en Costa de Marfil, al igual que en otros países africanos, debido principalmente a la telefonía móvil, representando en la actualidad en torno al 8% del PIB y generando unos 200.000 empleos. Las instituciones y el entorno para las actividades del sector han cambiado dramáticamente en los últimos años. Según el índice del World Economic Forum que mide ambas cuestiones, Costa de Marfil pasó del puesto 130 (de 142) en 2012 al puesto 72 en 2016, siendo el único país en experimentar un progreso similar en este ámbito.

El órgano administrativo responsable de este sector es el Ministerio de Correos, de Tecnologías de la Información y de la Comunicación. De él dependen, a su vez, la ARTCI (Autorité de Régulation des Télécommunications), responsable de la regulación del sector, y la ANSUT (Agence Nationale du Service Universel des Télécommunications), responsable de la planificación del sector y la gestión de proyectos bajo tutela del Ministerio.

Existen dos operadores de líneas terrestres. La principal es Orange, cuya presencia en Costa de Marfil surge de la privatización en 1997 del antiguo monopolio estatal, Côte d´Ivoire Télécom (Citelecom) que fue adquirido parcialmente por France Telecom (luego Orange). El segundo operador, Arobase Telecom, fue adquirido por la multinacional sudafricana MTN en 2008.

En el mercado de la telefonía móvil, los principales operadores son Orange (casi 50% de tasa de penetración), MTN (34%), y Moov Telecom (propiedad en un 50% del grupo con sede en los Emiratos Árabes Unidos Etisalat). En  2016 se concedió la cuarta licencia para operar a LPTIC (Lybian Post Telecommunications and Information Technology Company), aunque las actividades de esta sociedad no han comenzado por cuestiones de organización de la misma. Según datos oficiales, en 2017 existían 32 millones de líneas de móvil en el país, reflejando una tasa del 128% de penetración. Gracias a la introducción de la tecnología 4G el uso de internet móvil está en rápida expansión. Otro servicio en fuerte crecimiento en el país es el de pagos por móvil, sustituyendo al acceso al sistema financiero tradicional, con un monto estimado de transacciones financieras por móvil de unos 17 millardos de FCFA al día (unos 25,5 millones de euros).  Desde septiembre de 2018 funciona la portabilidad del número móvil para permitir a los usuarios cambiar de operadora sin tener que cambiar el número.

En cuanto a la conexión a internet, en la actualidad hay 17 millones de abonados, el 68% de la población. El Gobierno ha realizado 5000 km de fibra óptica de los 7000 previstos, como parte de un programa para permitir la interconexión por fibra óptica de las principales ciudades del país, cubriendo todas las regiones administrativas. Este programa, denominado "Réseau National Haut Débit" (RNHD), debería finalizar a lo largo de 2020.


Energía

El sector de la energía es una de las claves para el desarrollo económico de Costa de Marfil. El país necesitaría aumentar de media un 10,4% su producción anual de energía durante los años 2016-2020 para dar soporte al crecimiento del PIB previsto y para mantener su condición de país exportador de electricidad en la región del África occidental. 

El sector energético entra dentro de las competencias del Ministerio de Petróleo y Energías Renovables, responsable último de las decisiones estratégicas y la gestión de la deuda del sector. Cabe destacar además las siguientes estructuras bajo su tutela:

• CI-ENERGIES (Societé des Energies de Côte d'Ivoire), el brazo ejecutor de la política energética del gobierno. De esta estructura dependen las gestiones de explotación y planificación del sector así como de control y seguimiento de los proyectos nuevos del mismo. La CI-ENERGIES se creó en 2011 en sustitución de las empresas hasta entonces responsables de estas labores, SOGEPE y SOPIE.
• ANARE , la Autoridad Nacional de Regulación del Sector Eléctrico


En lo que se refiere a la producción de energía eléctrica, Costa de Marfil cuenta con seis presas hidroeléctricas (Ayamé 1, Ayamé 2, Kossou, Taabo, Buyo et Fayé) y cuatro centrales térmicas (Vridi 1, CIPREL, AZITO y AGGREKO). En la actualidad el país cuenta con una capacidad de producción instalada de 2.200 MW, habiendo aumentado considerablemente desde 2011 (1.391 MW). En la actualidad hay proyectos para la construcción de 5 centrales hidroeléctricas nuevas hasta 2021 (Gribo Popoli, Boutubre, Louga, Daboitie y Tiboto), tras la inauguración de las centrales de Soubré y de Singrobo. El 6 de marzo de 2020 se iniciaron las obras de la 4º extensión de la central de Azito, un proyecto de 265 millones de euros que será ejecutado por la empresa española COBRA y que permitirá aumentar la capacidad de producción de la central hasta 700 MW.

En cuanto a las infraestructuras de transporte y distribución eléctrica, las inversiones de los últimos años permiten contabilizar en 2020 un total de 40.455 km de líneas de media tensión y 4.697 km de líneas de alta tensión. En la actualidad, en torno al 80,5% de la población marfileña vive en localidades electrificadas (tasa de acceso), aunque sólo el 71% de la población está abonado a la red eléctrica (tasa de electrificación). Aunque esta tasa ha aumentado notablemente en los últimos años, existe todavía una insuficiente extensión de la red de distribución eléctrica y un elevado coste de las conexiones a dicha red en términos comparativos con la renta de la población. El Programa de Electricidad para Todos (PEPT) fue lanzado en 2014, con el objetivo de hacer llegar la electricidad a 200.000 hogares en 2020. En mayo de 2020, este programa había conseguido aumentar el número de abonados a la electricidad de 1 millón en 2011 a 2,5 millones (lo que implica unos 5 millones de beneficiarios). Dentro del Programa Nacional de Electrificación Rural (PRONER), el Gobierno tiene el objetivo de electrificar todas las localidades de más de 500 habitantes en 2025. En la actualidad 6045 localidades del total de 8513 que existen en el país están conectadas,

Además, Costa de Marfil tiene operativas interconexiones eléctricas con Mali, Burkina y Ghana, permitiéndole esta última exportar electricidad hacia Togo y Benín. Está en ejecución un gran proyecto para la interconexión Costa de Marfil-Liberia-Sierra Leona-Guinea (TRANSCO CLSG), con un coste de 450 millones de dólares, que va a llevar a cabo la construcción y la explotación de una línea de alta tensión (225 kv) de 1300 km de largo. En febrero de 2020 se ha aprobado una operación de 30 millones de euros para reforzar la conexión eléctrica con Ghana, incluyendo la extensión de la línea de 400 kv, la extensión de la subestación de Akoupé Zeudji y la construcción de una subestación en Bingerville.

 Las energías renovables aún tienen poco peso en el mapa de generación eléctrica del país, aunque el objetivo del gobierno es que que representen el 40% del "mix" energético en 2030 (incluyendo la energía hidráulica). Debido a su potencia agro-industrial, Costa de Marfil cuenta con una de las reservas más importantes de biomasa de África, estimada en unas 15 toneladas al año. En este sentido, destaca la planta de Biokala, en proceso de construcción, que está previsto sea la mayor planta de biomasa del continente, con una inversión de 157 millones de euros y una potencia de 46 MW a partir de desechos de la producción de aceite de palma, cuya primera fase, de 23 MW, debería ser operativa en 2020.  En 2017 se iniciaron los trabajos del Proyecto integrado Daoukro Energías, que consiste en la construcción de una central fotovoltaica y térmica con biomasa. En noviembre de 2017 se anunció la inversión de 105 millardos de FCFA (unos 160 millones de euros) en un proyecto para el aprovechamiento de los residuos de la producción de aceite de palma en la región de Aboisso, para obtener una potencia eléctrica de 2X23 MW que producirá 337 GWh por año. También está en desarrollo un proyecto de biogas a partir de los desechos del vertedero de Akouédo de Abidjan.

En cuanto a la energía solar, se calcula que el potencial en el país es de unos 2-6 kWh por metro cuadrado al día, pudiendo llegar a una producción de energía fotovoltaica de 10.325 TWh. Los proyectos más interesantes se encuentran en el norte del país, destacando el de Poro, para la construcción de una planta solar de 66 MW, por un monto de unos 40 millones de euros, que podría estar operativa a finales de 2020. En octubre de 2018 el Gobierno aprobó la convención "Galilea" para diseñar, financiar, construir y explotar la central solar de Korhogo, de 25 de MW y un coste de unos 36 millones de euros.

En el ámbito de los hidrocarburos, Costa de Marfil quiere jugar el papel de "hub regional" para responder a la demanda de los países del golfo de Guinea. Para ello, pretende mejorar la gobernanza del sector, asegurar la disponibilidad de recursos y explorar la existencia de nuevos recursos. El país cuenta con una capacidad de producción de 32.287 barriles/día (2018), muy insuficiente para cubrir las necesidades de combustible del país para la producción de energía eléctrica. El objetivo del gobierno es alcanzar una producción de 200.000 barriles al día en 2020. La SIR (Société Ivoirienne de Raffinage) tiene una capacidad de refino de 3.800.000 TM de hidrocarburos refinados, estando destinados más o menos la mitad de ellos a la venta en el mercado nacional. A nivel de almacenamiento, la GESTOCI (Societé de Gestion des Stocks Petroliers de Cote d'Ivoire) cuenta con dos depósitos de capacidad total de 380.000 TM y el país registra un total de 300 km de tubería para el transporte de combustible y 900 camiones cisterna. Entre las dificultades que afronta Costa de Marfil en este ámbito está el hecho de que el Puerto Autónomo de Abidjan no puede recibir buques de más de 30.000 toneladas, lo cual repercute en términos de precio y plazos en lo que al aprovisionamiento de hidrocarburos del país se refiere.

Existe una empresa pública de gestión de los recursos petrolíferos de Costa de Marfil, PETROCI. Creada en 1975, está presente en los proyectos de exploración y explotación de los pozos en aguas marfileñas a través de participaciones industriales con las empresas extranjeras que operan en el país (Foxtrop International, Vanco, CNR, Tullow Oil, Edison International, Lukoil, Anadarko, Yam´s Petroleum). PETROCI opera tanto en el sector del upstream como en el downstream, con más de cuarenta estaciones de servicio y el 12% de la cuota del mercado. Es el mayor distribuidor de gas butano y el monopolista en la distribución de gas natural en el país. En mayo de 2019 PETROCI firmó 4 acuerdos para la exploración de recursos petrolíferos offshore con las sociedades Total y Eni, que canalizarán inversiones por 185 millones de dólares.

La producción total de productos petrolíferos alcanzó un total de 3.260.845 toneladas en diciembre de 2018, con una subida del 6,5% respecto al año anterior.

 Las perspectivas del gobierno en el sector de la energía pasan por confirmarse como polo energético de la subregión, para lo que tiene previsto: 

  • desarrollar un polo eléctrico con dos proyectos de centrales de carbón en San Pedro (de 350 MW cada una)
  • continuar con la construcción de nuevas centrales eléctricas (Sassandra, Cally y Comoé)
  • intensificar la producción de energías renovables (proyectos de minicentrales eléctricas, solares y biomasa)
  • continuar la producción de energía con ciclo combinado de gas
  • llevar a cabo la electrificación de todas las localidades de más de 500 habitantes
  • poner en marcha el proyecto de aprovisionamiento de gas natural licuado
  • proseguir con la exploración de reservas de gas natural en el país
  • rehabilitar y desarrollar toda la red de transporte de energía, en particular la construcción de 13 nuevas subestaciones, 2000 km de líneas de transporte y la extensión y refuerzo de las 14 subestaciones existentes

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según las últimas estadísticas disponibles de la Organización Internacional del Trabajo, en 2017 la tasa de actividad era del 56,1% de la población, más alta en el caso de los hombres (65,7%) que en el de las mujeres (46,2%). Según este organismo, la tasa de paro era en 2017 del 3,3%, aunque se estima que el subempleo podría alcanzar el 27%. Los servicios ocupan en la actualidad al 45,6% de la población trabajadora, seguidos de la agricultura, con el 41,9% y la industria con un 12,5%.

No obstante, estos datos son solo aproximaciones, pues es muy complicado dar una estimación fiable tanto de la población activa como de la tasa de paro. Ello se debe a varios factores como la amplitud de la economía sumergida, falta de capacidad técnica de los servicios estadísticos, el desplazamiento de la población a causa del conflicto político o falta de un censo adecuado.

Según el FMI, el sector informal representa en torno al 90% del empleo. Los jóvenes entre los 14 y los 35 años sufren una tasa de desempleo muy superior a la del resto de la población (6,5% en 2017, según la OIT), existiendo una especial dificultad en la reinserción en la sociedad de jóvenes que tomaron partido durante la crisis civil de 1999 a 2011.

Adicionalmente, el trabajo infantil en Costa de Marfil es una lacra. Si bien en la ley laboral marfileña se contempla una edad mínima para trabajar, la abolición del trabajo forzoso y el trabajo nocturno para los menores, la Organización Internacional del Trabajo sigue denunciando la existencia de trabajo infantil. En concreto, éste se concentra en las plantaciones de cacao, dado que los menores son una fuente de trabajo barata. Del mismo modo, hay niños entre 10 y 14 años trabajando en el sector urbano informal y se señalan numerosos casos de niños contratados en industrias mineras y pequeños talleres en condiciones muy peligrosas.

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PIB per capita y distribución de la renta

Costa de Marfil es un país de renta media baja. El FMI estima que el PIB per cápita en 2019 fue de 1.722 dólares y que podría alcanzar los 1.850 en 2020, habiéndose registrado un crecimiento del 27% acumulado en los últimos cinco años. Las proyecciones para los próximos años son de aumento; el FMI estima que si se mantiene el impulso reformista y el comportamiento económico es positivo, la renta nominal per cápita podría llegar a 2.341 dólares en 2024. Los incrementos de renta en el sector agrícola, fruto en parte a las recientes reformas en el sector del cacao, han contribuido a la reducción de la pobreza, que pasó del 48,9 en 2012 al 37,2% en 2018, como población que vive con menos de 1,90$ al día (calculado con el método de paridad de poder adquisitivo).

Uno de los objetivos prioritarios del gobierno en la actualidad es mejorar el acceso de la población a servicios públicos esenciales, en particular con la puesta en marcha de un seguro médico universal, que comenzó en 2017 como una experiencia piloto entre los estudiantes universitarios y se está extendiendo al resto de la población. El Gobierno ha puesto el acento en el sector social en los presupuestos para 2019 y 2020, dedicando aproximadamente el 10% de los recursos totales.

 

 pib pc 1987 2024 CI

   

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del FMI.

El coeficiente de Gini para el año 2008 (no existen datos actualizados) fue de 0,46, lo que significa que la distribución personal de la renta es desigual (cuanto más cerca de 1, más desigual es la distribución; un país escandinavo puede estar en el 0,25 y España está en el 0,32). Una de las implicaciones de esta desigualdad es que resta cierto interés a las cifras per cápita. El índice de pobreza que estima el Banco Mundial se situaría en el 46,3% en 2018, por debajo del 48,9% de 2012. En la clasificación del Índice de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD, Costa de Marfil se situó en 2019 en el puesto 165, ganando 5 puntos frente al año anterior.

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Sector primario

El sector primario es clave en Costa de Marfil, tanto en términos de producción como de empleo, siendo uno de los principales motores de la economía.

Agricultura

El Ministerio de Agricultura es el encargado de este subsector. El sector primario representa en la actualidad en torno al 20% del valor añadido bruto del país y da empleo a aproximadamente el 43,5% de la población activa (según datos del Banco Mundial), produciendo además dos tercios de las exportaciones totales del país. Hace diez años, la producción agrícola marfileña estaba casi exclusivamente centrada en el cacao, el plátano y el café, los tres cultivos orientados a la exportación introducidos en el periodo colonial. Sin embardo, en la última década ha tenido lugar una cierta diversificación. Así, además de ser el primer productor mundial de cacao, es actualmente el primer exportador de anacardo y el sexto de café. Es además el primer exportador de aceite de palma y el primer productor africano de caucho. En menor medida destaca también la producción de frutas tropicales, en especial la piña, el plátano (mayor exportador africano), el mango (tercer país exportador del mundo) destinados en parte a la exportación, la caña de azúcar y la nuez de cola.

 

% PIB sector primario CI

 

Fuente: Banco Mundial

 En los últimos años el sector ha estado creciendo en torno al 7% debido a la evolución favorable de los precios mundiales, a las buenas condiciones meteorológicas y a las adecuadas políticas adoptadas. Según los datos del gobierno, en 2018 el avance del sector primario fue del 4,2% (+11,2% en 2017), debido al dinamismo de la agricultura de exportación (+7%), como el cacao, las piñas y el anacardo. También la agricultura de otros productos de consumo interno y la ganadería registraron un crecimiento del 2,1%.

De tipo extensivo, la agricultura está caracterizada por la utilización insuficiente de insumos modernos como las semillas mejoradas (menos del 10% de la superficie es cubierto por material vegetal seleccionado) y los abonos (s (8 kg/ha frente a 17 kg/ha para el conjunto de África) y por un nivel bajo de riego y de mecanización. La inseguridad de la propiedad rural, las dificultades de los pequeños productores para acceder a la tecnología, a la información, a la formación y a la financiación son las principales barreras para la mejora de la productividad. Además, la insuficiencia de infraestructuras de recogida, de transformación y de conservación de los productos agrícolas afecta negativamente los costes y la rentabilidad de las actividades agrícolas.

Para hacer frente a todos estos problemas, el gobierno marfileño aprobó en noviembre de 2017 el II Plan Nacional de Inversión Agrícola (2018-2025), con un monto total de inversiones esperado de 11.905 millardos de FCFA (18.147 millones de euros), articulado en torno a cinco objetivos: el desarrollo de polos agrícolas, el acceso a la financiación, la adaptación de la agricultura al cambio climático, el refuerzo del partenariado público-privado y la inclusión de los jóvenes y las mujeres en la agricultura. 

 Cacao

De acuerdo con las estimaciones de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), los tres principales países productores de cacao producen en conjunto en torno al 70% de la producción mundial: Costa de Marfil el 39,8%, Ghana el 21,1% e Indonesia el 9,8%. Este sector es prioritario para la economía marfileña, aportando el en torno al 35-40% de los ingresos de la exportación del país, por lo que cuenta con una gran intervención pública. Costa de Marfil emplea entre cuatro y cinco millones de personas en el sector, entre agricultores comerciantes, cooperativistas, exportadores y transformadores locales. Hay en torno a tres millones de hectáreas cultivadas, que junto con las correspondientes a las plantaciones de café se estima que ocupan el 60% de las áreas cultivadas del país. Estas se concentran principalmente en el sur, siendo el puerto de San Pedro desde el que se llevan a cabo la mayor parte de las exportaciones. En septiembre de 2017, Costa de Marfil superó el nivel máximo de exportación de cacao, 2 millones de toneladas, creciendo un 30% respecto al año anterior. El objetivo para la campaña 2018/2019 es de llegar hasta un volumen de producción de 2,12 millones de toneladas. La mayor parte del cacao se exporta en grano (70%) y en productos semielaborados (30%).

Los sectores del cacao y del café se rigen por el Consejo del Café-Cacao (CCC) que fue creado en diciembre del 2011 y está respaldado por el Ministerio de Agricultura. Es un órgano encargado de asegurar la buena marcha del sector, controlar la calidad de los productos, acreditar a los operadores del mercado y proponer proyectos para mejorar la calidad y la producción. Asimismo, aconseja al Gobierno en la negociación de acuerdos internacionales.

La última reforma de 2013 perseguía mejorar la transparencia en la gestión, reorganizar la producción, acabar con la explotación infantil, implementar un mercado sostenible en el que exista una colaboración pública y privada, asegurar el beneficio a los productores, facilitar la comercialización nacional e internacional y mejorar la credibilidad de los organismos reguladores. Todo ello con el fin de mantener la posición de liderazgo en el mercado mundial de cacao, relanzar la producción de café y reducir la pobreza en las zonas rurales.

La producción de cacao se divide en dos temporadas diferentes al año; la primera y más importante se da entre enero y junio, y la segunda, menos cuantiosa, de julio a noviembre, diferenciando claramente las campañas de producción y comercialización, como se puede observar en el gráfico inferior.

 

Fuente: Le cacao en Côte d'Ivoire: étude de géographie régionale

Los precios del cacao y del café son establecidos internacionalmente por el mercado de commodities. Estos se pueden observar en base diaria o mediante una media mensual de los precios diarios facilitados en la página web del ICCO (Organización Internacional del Cacao). No obstante, el Gobierno de Costa de Marfil fija por cada campaña un precio mínimo al que se remunerará al productor, como se observa en la tabla a continuación, de cerca del 60% del precio de exportación. Tras una fuerte bajada en 2017, reflejando la bajada del precio del cacao en el mercado internacional y la mala calidad de la última cosecha, en las últimas campañas ha aumentado ligeramente hasta situarse en 825 FCFA en la campaña de octubre de 2019. Para la campaña intermedia a partir del 1 de abril de 2020, el gobierno ha mantenido ese mismo precio de 825 FCFA.

En la web del CCC se pueden descargar las listas de operadores del sector para las diferentes campañas. Algunos de los principales operadores son SIFCA, CARGILL y CEMOI. El objetivo del gobierno es aumentar la transformación local del cacao del 30% actual al 50%, por lo que a las filiales de multinacionales extranjeras se están sumando recientemente empresas marfileñas como Oct Holding, Ivcao, Tafi y Choco Ivoire.

Cabe, por último, señalar el movimiento estratégico del Gobierno de Costa de Marfil para trasladar la sede del International Cacao Organization (ICCO) de Londres a Costa de Marfil. Dicho traslado fue aprobado a finales de 2015 y la reunión de inauguración de la sede tuvo lugar en abril de 2017.

Café

Costa de Marfil era en los años 80 el primer productor de café del continente africano y el tercero del mundo, con una producción anual de unas 300.000 toneladas. Sin embargo, diversos factores como la baja fertilidad del suelo y la caída del precio internacional de esta materia prima han hecho caer la producción hasta las 126.000 toneladas actuales, principalmente de la variedad robusta, situándolo en tercer lugar entre los productores africanos, tras Etiopía y Uganda. No obstante, dada la bajada del precio del cacao, el café está en trayectoria ascendente en los últimos  cinco años. Con el fin de dinamizar este otro pilar de la agricultura marfileña, el Consejo de Café-Cacao ha adoptado un programa decenal de lanzamiento de este producto, con el objetivo de alcanzar las 200.000 toneladas al final de esta fase piloto en 2019. El centro nacional de investigación agronómica va a lanzar una variedad de café de 12 meses, con un alto rendimiento (3,5 toneladas por ha frente a 1,5 toneladas con la variedad tradicional), y rápida entrada en producción (12 meses frente a 5 años)


Aceite de palma

La producción marfileña de este producto es en la actualidad de unas 480.000 toneladas, siendo la segunda más importante de África del Oeste, tras Nigeria, y la cuarta en el continente, aunque el objetivo del gobierno es triplicar la producción en 2025. Actualmente, la producción de aceite de palma configura una verdadera cadena de valor, con 40.000 productores que se organizan en cooperativas y explotan 170.000 ha. La agroindustria realiza la primera transformación, ocupando unas 75.000 ha, y los refinadores son el tercer eslabón de la cadena, produciendo aceite refinado para cocinar, margarinas, jabones, etc.

La producción del aceite de palma en Costa de Marfil era tradicionalmente una industria que pertenecía al Estado. Tras la privatización de 1997, las plantaciones fueron divididas y vendidas a tres sociedades: PALM-CI, SIPEF-CI y Palmafrique. Hoy en día, las principales productoras de aceite de palma en el país son PALM-CI (70% del aceite bruto), SIPEF-CI (12%), SOGB (7-8%) y Palmafrique (7%). La economía marfileña es autosuficiente en aceite de palma, exportando el resto sobre todo a Burkina Faso, Mali y Níger.
 

Anacardo

Según los últimos datos oficiales, en 2019 la producción marfileña de anacardo alcanzó las 574.000  toneladas,con la previsión de llegar a 800.000 en 2020, lo que sitúa al país como primer productor mundial de este fruto, por delante de la India y Vietnam. En la actualidad se exporta el 90% del fruto sin transformar, en especial a la India, Vietnam y Brasil, aunque el objetivo del gobierno es alcanzar el 100% de la transformación local a finales de 2020. 

Caucho

Costa de Marfil es el primer productor africano y el séptimo mundial, representando en torno al 10% de la producción global. Este cultivo está en alza en el país en los últimos 15 años, alcanzando en 2017 las 600.000 toneladas, empleando a unos 165.000 productores. En 2018, la producción se incrementó un 2,9%. Las principales sociedades en la primera transformación del caucho son SAPH, Société des Caoutchoucs de Grand-Béréby y la Compagnie Hévéicole de Cavally.

Plátano

La producción de plátano creció un 2,5% y las exportaciones alcanzaron las 315.000 toneladas, situando a Costa de Marfil como el primer exportdor de los países de África, Caribe y Pacífico (ACP) hacia la UE. La producción de plátano es responsable de unos 9.000 empleos directos y 35.000 indirectos en el país.

Arroz

La producción anual de arroz en la actualidad es de 1,4 millones de toneladas, habiendo aumentado desde las 550.000 toneladas de 2011, pero por debajo del consumo anual estimado de 1,9 millones de toneladas. En 2017 cuatro empresas de la India, EEUU y Suiza anunciaron una inversión de 126 millardos de FCFA (192 millones de euros) para ampliar la producción hasta 2,6 millones anuales. El Gobierno creó en 2018 la Agencia de desarrollo de la filial del arroz (Aderiz) para ejecutar estrategia nacional que permita satisfacer las necesidades marfileñas de consumo de este producto. Esta estrategia ha sido actualizada en marzo de 2020, con el objetivo de llegar a la autosuficiencia de este producto en 2025 y la capacidad de exportación en 2025. Para ello, prevé proyectos de ricicultura irrigada, de racionalización de las parcelas, de producción de semillas de alto rendimiento y la mecanización total de la cadena de valor del arroz, con una inversión estimada de 150 millardos de FCFA (unos 225 millones de euros).

Algodón

La producción de algodón está creciendo en los últimos años, pasando de 413.000 toneladas en la campaña 2017-2018 a 460.000 en el periodo 2018-2019, lo que sitúa a Costa de Marfil como el 3er productor africano, tras Benin y Mali (superando por primera vez a Burkina Faso).  

Nuez de cola

Con una producción en 2018 de 260.000 toneladas (de las que se exportan 200.000), Costa de Marfil se ha convertido en el primer productor y exportador de nuez de cola. La obtención de este producto, muy apreciado por la industria agroalimentaria, ocupa a más de 2000 agricultores en el país.

Ganadería, pesca y acuacultura

El gobierno quiere que la ganadería, la pesca  la acuacultura representen el 6% del PIB en 2020, con un notable crecimiento desde 2016 (0,6% del PIB).

Las competencias de pesca corresponden al Ministerio de Recursos Animales y Pesqueros. La pesca es un sector importante en el país, tanto en lo que a alimentación de la población se refiere como de cara a la exportación y a las manufacturas del pescado (conservas), representando en torno al 1,5% del PIB. Se calcula que el sector pesquero genera unos 70.000 empleos directos y unos 400.000 indirectos. Las capturas anuales rondan las 100.000 toneladas al año, convirtiendo a Abidjan en un importante puerto atunero del Atlántico, por delante de Dakar (Senegal) y Tema (Ghana). Según datos oficiales, en 2016 las capturas de pescado sumaron 122.658 toneladas, un 12% más que el año anterior, pero sólo consiguiendo una cobertura del 31% de las necesidades internas de consumo. Ello refleja la fuerte dependencia del sector exterior para cubrir las necesidades alimenticias de la población marfileña, que consume cerca del 40% de las proteínas en forma de pescado. La industria de transformación ligada a la actividad pesquera es relevante, contando con varias compañías dedicadas principalmente a la conserva del atún, como Thunnus Overseas Group, Scodi, Airone y Castelli, que destinan gran parte de su producción a la exportación, especialmente a supermercados de Europa.

La autoridad portuaria es ambiciosa y quiere convertir Abidjan en el primer puerto atunero del mundo por capturas y el segundo por enlatado. El Código de Inversiones de Costa de Marfil contiene disposiciones para hacer más competitiva y permitir la modernización de la flota pesquera, a través de rebajas fiscales o subsidios para el sector.

Existe una gran actividad pesquera tradicional, tanto en aguas de la costa como de interior. En sus más de 500 kilómetros de costa, grupos de pescadores desarrollan la pesca en grandes canoas de madera, sobre todo en las áreas de Abidjan y San Pedro. En el interior se practica la pesca en lagunas que ocupan una superficie de más de 1.200 kilómetros cuadrados.

En cuanto a la ganadería, la tasa de cobertura actual de las necesidades de consumo en el país es del 48%, con una producción nacional de carne en 2018 de 63.000 toneladas, un 34% más que en 2011. La producción avícola pretende alcanzar las 60.000 toneladas en 2020.

Silvicultura

A pesar de que las reservas forestales se han visto diezmadas en los últimos años, la exportación de madera sigue siendo importante dentro del sector primario. Es una actividad regida por un sistema de concesiones administrativas, donde sólo se permite la exportación que haya sido procesada previamente en el país.

Minería

En Costa de Marfil, tradicionalmente (y al contrario del criterio que tienen la NACE comunitaria y la CNAE española), la minería se computa en el sector primario. 

El Ministerio de Industria y Minas tiene la competencia sobre el sector minero de Costa de Marfil. Dependiendo de dicho ministerio, la sociedad pública SODEMI (Société pour le Dévéloppement Minier de la Côte d’Ivoire) ofrece apoyo técnico en la prospección y la explotación de los recursos mineros, con frecuencia en asociación con el sector privado. 

El país dispone de yacimientos de oro, diamantes, níquel, hierro, granito, bauxita, coltán y manganeso, principalmente. Sin embargo, la actividad minera en Costa de Marfil, que supone casi un 3% del PIB y genera 53217 empleos directos e indirectos en la actualidad (datos de 2018) es baja si se compara con la de otros países de su entorno como Ghana, Mali o Burkina. La razón fundamental es que Houphouët-Boigny, presidente desde 1960 hasta 1993, no veía este sector con buenos ojos, a diferencia de la agricultura. No obstante, las cosas están cambiando, pues el Gobierno actual está claramente potenciando el sector y el ritmo al que están creciendo las explotaciones mineras así lo constata, siendo previsible que esta tendencia se mantenga a futuro. Según los últimos datos oficiales, en 2019 el sector minero facturó  762 millardos de FCFA, un 31% más que en el año anterior. En la actualidad hay 168 permisos de explotación en vigor, con 19 nuevas concesiones en 2019. El volumen total de inversiones realizadas en 2019 en la exploración y expansión minera fue de 136 millardos de FCFA, creando 13.993 empleos directos adicionales. La clave de esta expansión del sector ha sido el Código de minas aprobado en 2014, que facilitó y simplificó el acceso a las licencias de explotación. Una cuestión central ha sido el aumento de la duración de las explotaciones, de 7 a 10 años, con posibilidad de extensión por un año. Para 2020 las previsiones son de una producción al alza, debido al desarrollo de las pequeñas minas y la entrada en producción de la mina de bauxita de Bénéné.

La extracción de oro es la que más permisos de explotación registra, un 86% del total, estimándose las reservas en unas 600 toneladas. En la actualidad hay cinco minas de oro operadas por tres compañías: Barrick Gold opera la más importante, la de Korhogo, en producción desde hace 10 años. Endeavour Mining explota las minas de Ity y Agbaou, mientras que Perseus Mining produce en Sissengué y en Yaouré, esta última desde mayo de 2019. La producción alcanzó 32,5 toneladas de oro en 2019, un 33% más que en 2018, situando a Costa de Marfil como el séptimo productor de oro del continente africano. Para 2021 se espera tener operativas 7 minas de oro, con una producción estimada de 40 toneladas.

En abril de 2018 se abrió la mina de Bongoanou, la primera de extracción de bauxita en el país, con acceso a una reserva de 34,9 millones de toneladas de bauxita. Se espera que la producción anual sea de 750.000 toneladas de bauxita en bruto y de 315.000 toneladas de metales calcinados. Su explotación se hará en tres fases, con una inversión inicial de 24 millardos de FCFA (unos 36 millones de euros). 

En cuanto al manganeso, la producción alcanzó en 2019 un total de 1,2 millones de toneladas, un 48% más que el año anterior. Esta producción situa a Costa de Marfil en la decimotercera posición a nivel mundial. Respecto al níquel, la producción en 2019 fue de 660.144 toneladas, un 25,8% menos que en 2018.

La puesta en marcha del procedimiento de trazabilidad de la cadena del diamante ha permitido aumentar las autorizaciones de explotación, sumando un total de 9 certificados de Kimberley en 2018 (frente a 5 en 2017).

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Sector secundario

 

El sector secundario representa el 25% del PIB (según datos del Banco Mundial) y ocupa aproximadamente al 13% de la población activa. La industria de bajo nivel tecnológico domina el valor añadido del sector: la agroindustria aporta un 57%, la madera, impresión y el papel un 8%, el cemento un 8%, los plásticos y derivados un 8%, los metales un 7%, y el refino un 1%. Las industrias de medio y alto contenido aportan un 11% del valor añadido, concretamente la industria química el 9% y la producción de maquinaria el 2%.

La actividad industrial ha tenido una senda expansiva en los últimos años. Según los datos del gobierno, el sector secundario creció un 7,1% en 2018, en particular gracias a la expansión de la construcción y la obra pública (+16,5%), la industria agroalimentaria (+15,4%), la energía (+4,0%), los productos petrolíferos (+7,2%), y otras industrias manufactureras (+5,8%). Sin embargo, la evolución de la minería fue desfavorable (-3,2%).

En general, la industria marfileña se enfrenta a la paradoja de tener acceso a recursos locales de alta calidad, pero estar limitado por los altos costes de la energía, de la logística y de los recursos humanos. Por ello, a pesar de tener una capacidad de transformación manufacturera de relevancia frente a otras economías del África occidental, el país precisa importar muchos de los productos que se consumen, principalmente crudo (a pesar de ser país productor de petróleo), productos derivados del petróleo, materias primas para uso industrial, alimentos y bebidas, equipos industriales y productos farmacéuticos, entre otros.

La política industrial actual está enfocada en: (i) rehabilitar zonas industriales; (ii) crear nuevas zonas industriales y zonas francas; (iii) reforzar la competitividad de las empresas del sector; (iv) acelerar la transformación de materias primas agrícolas y mineras; (vi) promover la iniciativa privada y (vii) reforzar la inversión.

El gobierno ha encargado a la Agence de gestion et de développement des infrastructures industrielles (Agedi) las dos primeras tareas de esta política. Así, 10 localidades están incluidas en este programa, entre las cuales destacan Bouaké, Bonoua, Korhogo, Odienné, Séguéla y Yamoussoukro, la capital, que albergará una zona industrial de 750 ha. En Abidjan, que alberga todavía el 80% de las actividades industriales, existen tres polígonos (Vridi, junto al puerto, Yopougon y Koumassi) y un cuarto en desarrollo en el norte de la ciudad (Akoupé-Zeudji, PK 24), a 20 km, cuya ejecución ha sido en parte encomendada al grupo de origen chino China Harbour Engineering Company. En esta zona de 940 hectáreas se reagruparán más de 400 empresas, entre las cuales cabe destacar el grupo belga Sea-Invest, Brassivoire (consorcio de Heineken y CFAO), el conglomerado turco Limak y el marroquí Nexans.

Actividad industrial

La agroindustria atrae aproximadamente al 22% de las inversiones netas en el país, dado el gran potencial de realizar el procesado de múltiples productos como el cacao, el café, el algodón, el anacardo, el pescado o el tabaco. 

El grupo Sifca, principal creador privado de empleo en el país con 33.000 asalariados, está presente en la transformación de aceite de palma, caucho y azúcar, con la marca Sucrivoire.

En el sector del cacao se pretende pasar de la tasa de transformación actual del 33% al 50% en 2020. Los operadores más importantes están ampliando su producción: la singapuriense Olam, que se instaló en San Pedro en 2015, y el grupo francés CEMOI, que creó en 2015 una fábrica de chocolate en la zona industrial de Yopougon, en Abidjan, para procesar más de 10.000 toneladas anuales de cacao. Nestlé decidió en 2017 invertir 9 millones de euros en la ampliación de sus instalaciones de producción de bebidas a partir del cacao, alimentación infantil y café. Cargill anunció en agosto de 2019 que va a invertir unos 100 millones de dólares para ampliar su planta de transformación y crear la planta más grande del mundo.

La transformación de anacardo también está en aumento, aunque por el momento sólo se procesa el 9% del total, 68.514 toneladas en 2018, con un alza del 52% respecto a 2017. Los operadores locales se quejan de los altos costes de la electricidad, de la mano de obra especializada y de la tierra, en comparación con competidores como Vietnam o la India. En septiembre de 2019 el gobierno llegó a un acuerdo con 4 empresas transformadoras de anacardo (Nord Cajou, Fma Industry, Kiyo Côte d'Ivoire y Ivory Cashew Nuts) con diversos beneficios para promover su actividad.

En febrero de 2019 el Grupo Carré d'Or inauguró una nueva unidad industrial en Abidjan para la transformación del tomate, invirtiendo 20 millardos de FCFA (unos 30 millones de euros) para dotarse de una capacidad de producción anual de 60.000 toneladas de pasta de tomate y 35.000 toneladas de conservas.

En la actualidad está en ejecución un ambicioso proyecto financiado por el Banco Africano de Desarrollo por un monto de 80,9 millones FCFA (unos 121 millones de euros), para construir un polo agroindustrial en la región de Bélier. El objetivo es transformar unas 465.000 toneladas de diversos productos como el arroz, el maíz, la mandioca, el pescado y el cerdo, con una estimación de creación de unos 24.000 empleos en los próximos cinco años. Para ello se van a rehabilitar las infraestructuras agrícolas y ganaderas y se van a mejorar las condiciones de comercialización de los productos.

En junio de 2020 el gobierno marfileño firmó12 acuerdos de inversión para la transformación del caucho natural, por los que los inversores se comprometen a aumentar el volumen total de caucho transformado en al menos 400.000 toneladas hasta 2023. Las inversiones estimadas son de 56,6 millardos de FCFA (86,4 millones de euros), con el objetivo previsto de crear 1819 empleos.

Dentro del sector de manufacturas destaca también el sector textil, que tras ser impactado negativamente por la crisis vivida en el país, está siendo relanzado en la actualidad. El objetivo del gobierno es alcanzar el 25% del procesamiento del algodón en el país en 2020. Uno de los principales operadores en el sector, la empresa pública textil, CIDT (Compagnie Ivoirienne de Développment des Textiles), fue adquirida en febrero de 2017 por La Compagnie Ivoirienne de Cotton, quien planifica su reestructuración. 

En febrero de 2019 la empresa marfileña Sn Sotici inauguró una fábrica de construcción de tubos de Polietileno de alta densidad (PEHD), con una inversión de 10 millardos de FCFA (unos 15 millones de euros), para producir unas 20.000 toneladas anuales de estos tubos y cubrir parcialmente las necesidades de los sectores de agua y saneamiento, telecomunicaciones o minas.

En agosto de 2019 la empresa japonesa TOYOTA firmó un acuerdo para establecer en el futuro próximo una fábrica de ensamblaje de sus coches, la primera en África del Oeste. En septiembre de 2019 se ha hecho público el lanzamiento de la producción local de cerveza Heineken por la local Brassivoire, convirtiéndose Costa de Marfil en el 10º país africano en obtener una licencia de producción de esta marca.

También se están desarrollando progresivamente sectores con contenido tecnológico más elevado, como el de productos farmacéuticos, que cuenta en la actualidad con 6 unidades de producción en el país. La última en instalarse ha sido la india Africure, en marzo de 2020, en el parque tecnológico Mahatma Gandhi de la zona franca de Grand Bassam, con una inversión de 10 millones de euros, 125 empleos directos y 50 indirectos, para la producción de 50 medicamentos esenciales.

Construcción

El país precisa de inversión en el mercado residencial y la demanda de viviendas es alta, especialmente en Abidjan; dependiendo de la fuente, se puede estar hablando de la necesidad de construir unas 200.000-600.000 viviendas anuales.

En los años sesenta se creó la Société Ivoirienne de Construction et de Gestion Immobilière (SICOGI), sociedad anónima con capital mayoritario del Estado, con la intención de ofrecer viviendas sociales a las clases más desfavorecidas; actualmente es el mayor constructor de viviendas del país, y su actividad ha sido clave para el desarrollo residencial de Abidjan. Otro actor público o con participación de la administración pública en el mercado inmobiliario es la Société Ivorienne de Promotion Immobilière (SIPIM). La “Banque de l´Habitat de la Côte d´Ivoire – BHCI”, creada en 1994 está especializada en la financiación del mercado residencial y la actividad inmobiliaria, al que acuden empresas del sector de pequeño y mediano tamaño. El precio de materiales de construcción se ha elevado en los últimos años, especialmente del cemento, debido al alza de los materiales importados para su fabricación en el país. El mercado de cemento está dominado por dos filiales de la multinacional suiza Hodlercim, Société Ivoirienne de Ciments et Matériaux y Société de Ciment et de Matériaux de Côte d´Ivoire.

En los últimos años han continuado los planes para transferir instituciones de la capital financiera, Abidjan, a la capital política, Yamoussoukro, lo que precisa una dotación de viviendas nuevas en una cifra que rondaría las 20.000 unidades. Existe un plan específico para llevar a cabo este proyecto de transferencia de la capital, conocido como "Programa especial de transferencia de la capital a Yamoussoukro", que se inició por decisión de la Asamblea Nacional en 1983 y cuyo plan general de urbanismo vio la luz en 1997. El traslado administrativo no sólo tiene como objetivo reforzar Yamoussoukro, sino también liberar espacio en Abidjan.

El Banco Africano de Desarrollo está liderando un gran proyecto de más de 800 millones de dólares para la transformación urbanística de Abidjan, incluyendo el anterior Proyecto del Gran Abidjan. Se pretende construir desde 2017 a 2021 un total de 87.9 kilómetros de vías urbanas, un puente de 1.400 metros de largo y 6 intercambiadores, rehabilitar los semáforos de 89 intersecciones, establecer controles de calidad del aire, desarrollar sistemas de manejo de los desechos urbanos y mejorar la capacidad en control del tráfico, planificación urbana, movilización de recursos internos y protección del ecosistema. En noviembre de 2018 el Gobierno anunció planes para reestructurar los cinco barrios más precarios de Abidjan: dos en Abobo, dos en Adjamé y uno en Koumassi. También se están llevando a cabo grandes proyectos de rehabilitación de los edificios públicos, entre los que destacan en la actualidad la esplanada de la Presidencia, la torre BICICI, la torre del Cacao, la Biblioteca del renacimiento africano, la torre F y el mercado de Plateau.

En el campo de las infraestructuras de transporte el país presenta grandes oportunidades. Costa de Marfil, aun tras un par de guerras y años de abandono, cuenta con una de las mejores redes de carreteras de la región y serán necesarios trabajos de reconstrucción en muchos de los casos; a la vez, deberán ver la luz nuevos proyectos. La Administración marfileña entiende como prioritarias estas inversiones debido a la mejoría que suponen para la competitividad de su economía y su efecto positivo al facilitar la movilidad de la población en el país, lo que reforzaría el espíritu de unidad nacional en un país dividido étnica y políticamente. Básicamente, se estudian dos proyectos, un corredor este-oeste, que mejoraría los enlaces con Ghana, Guinea y Liberia, y otro eje longitudinal de norte a sur, que conectaría con Malí y Burkina Faso. Costa de Marfil cuenta con una agencia de gestión para su red de carreteras y autovías, denominada Agence de Gestion des Routes (AGEROUTE), así como un Centro de Estudios Técnicos y del Desarrollo (BNETD por sus siglas en francés), encargado de asesorar al Gobierno en proyectos de infraestructuras, cartografía, transporte, urbanismo, entre otros. Los ministerios con competencias en materia de construcción son: el Ministerio de Construcción y Urbanismo y el Ministerio de Infraestructuras Económicas. En febrero de 2017 se inició la rehabilitación de la autopista Singrobo-Yamoussukro, a la que se van a dedicar 14,3 millardos de FCFA (21,8 millones de euros). 

  La combinación de necesidades de infraestructuras y limitaciones presupuestarias ha generado un renovado interés en las colaboraciones público-privadas (PPP). El Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo trabajan junto con el Ministerio de Economía y Finanzas en el desarrollo de las PPP. El país ya cuenta con experiencia en este tipo de operaciones, en varios sectores (energía, agua, infraestructuras…),  y dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2016-2020 pretende llevar a cabo numerosos proyectos PPP para los que busca participación (http://www.ppp.gouv.ci). Entre los proyectos PPP más grandes en preparación destacan las nuevas centrales térmicas de San Pedro, la ampliación de las de Azito y Ciprel, el proyecto de desarrollo minero integrado del oeste o la rehabilitación de la villa histórica de Grand Bassam.

En el ámbito de los materiales de construcción, se estima que Costa de Marfil utiliza unos 4 millones de toneladas de cemento (datos de 2017), lo que le lleva a importar más de 300.000 toneladas anuales. La penuria de este producto causa tensiones en los precios y especulación, por lo que la administración está fomentando la construcción de cementeras. Así, en noviembre de 2017 la empresa Ciments de l'Afrique (CIMAF), puso en servicio su segunda unidad de producción en San Pedro, con una inversión de unos 52 millones de euros, y ha anunciado una inversión de 38 millones para la construcción de otra unidad de producción en Bouaké, que será operacional a partir de 2019. Otro operador de importancia es Lafarge Holcim, que en 2017 realizó una inversión de 24,5 millones de dólares para duplicar su producción hasta los 2 millones de toneladas anuales.

Gestión de residuos

Aunque en enero de 2018 se creó la Asociación Nacional de Gestión de Residuos (ANAGED), esta práctica es todavía muy limitada en el país. En febrero de 2019 se ha inaugurado la primera planta de separación y valorización de residuos secos industriales no peligrosos, como cartones, plásticos, metales y madera, realizada por la empresa Lassire Déchets Services, en Marcory.

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Sector terciario

El sector terciario representa en la actualidad en torno al 55% del PIB y emplea al 44% de la población. Según el Gobierno, este sector registró en 2018 un crecimiento del 9,2%, gracias al dinamismo de todos los subsectores, en particular el de transporte (+9%) las telecomunicaciones (+12,4%), el comercio (+8,4%) y otros servicios (+8,6%). Ello se explica por el vigor del sector secundario, un mejor aprovechamiento de los mercados, la subida de la demanda de servicios de transporte de carretera para las mercancías, así como la mejora de los ingresos en el país.

Distribución comercial

En Costa de Marfil convive la distribución comercial tradicional con la distribución moderna con estándares muy parecidos a los europeos. Se calcula que la distribución comercial mayorista y minorista, junto con los talleres de reparación, representan en torno al 13% del PIB. Según los datos oficiales, en 2018 el sector creció un 8,9%, gracias al buen comportamiento de las ventas de vehículos (+11%), productos farmacéuticos (+6,9%), productos de consumo personal (+10,4%) y productos de equipamiento del hogar (+3,4%)

La distribución comercial tradicional se lleva a cabo en grandes mercados populares (como, por ejemplo, el del barrio de Adjamé, en Abidjan, que funciona como un mercado mayorista a la vez que minorista), en pequeños comercios de productos básicos y de venta ambulante o informal en las calles.

Por su parte, existen grandes superficies comerciales, algunas ubicadas en grandes centros comerciales (Playce, Cap Sud, Cap Nord, Prima y Cosmos, inaugurado en noviembre de 2018) y otras como grandes supermercados a pie de calle. Muchos de estos comercios pertenecen al grupo Prosuma, con 20 marcas como por ejemplo SOCOCE, Casino, Hyper U, Bon Prix, Miniprix, Cash Ivoire, o Cash Center y 160 puntos de venta en Abidjan y también en San Pedro, Bouaké, Yamoussoukro y Daloa. Sin embargo, existen otros comercios como los supermercados Prima, Leader Price, Super-U o Carrefour, que abrió su tercer centro en Abidjan en 2018.  La empresa marfileña Mata PLC Holding tiene un acuerdo con los supermercados Día para la implantación de la cadena en el país a través de la franquicia CityDía; ya hay 20 supermercados abiertos en todo el país. Desde enero de 2020 el gigante de la distribucIón CFAO se instaló en el país con la marca SUPECO, abriendo un supermercado de proximidad en el barrio popular de Yopougon.

En cuanto al comercio especializado, dada su localización en el centro de África del Oeste, Costa de Marfil está atrayendo de forma creciente a empresas de distribución comercial especializada. Así, la empresa francesa FNAC de distribución de libros y de electrónica abrió dos establecimientos en Abidjan en 2016, como primeras inversiones en África subsahariana. Otra empresa francesa de bricolaje, Mr. Bricolage, se ha asociado con el grupo marfileño Yeshi para abrir una cadena de establecimientos en la región.

El comercio electrónico es todavía incipiente en el país, con dos plataformas principales: Yaatoo y Jumia. Yatoo es la plataforma de comercio electrónico de PROSUMA, creada en 2016 y con una diversificación creciente de productos. Actualmente ofrece cerca de 12.000 referencias, de las cuales el 90% son de franquicias del grupo Prosuma, pero cada vez más otros productos como calzado o ropa. Inicialmente los consumidores debían recoger sus compras en los supermercados de Abidjan, pero ya ha desarrollado su propio sistema de envío de las compras a domicilio. No obstante, Jumia, con sede en Lagos, sigue siendo el líder de la gran distribución en línea en Costa de Marfil, com más del 50% de las compras.

Sector financiero

El sector financiero de Costa de Marfil es el más importante de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA). Cuenta en la actualidad con 28 bancos comerciales, 2 institutos especializados en finanzas, 53 instituciones de microfinanzas, 4 operadores de telefonía móvil de los que 3 ofrecen productos monetarios y 21 compañías de seguros. No obstante, la tasa de bancarización de la economía es todavía del 19,5% (datos de 2019), un 2% superior a la del año 2018. Aunque la concesión de créditos se haya acelerado recientemente, (+11% en 2019) el crédito representa en torno al 30% del PIB, lo que es bajo según estándares regionales e internacionales. Desde julio de 2017 la BCEAO está aplicando el requisito de contar con un capital mínimo de 10 millardos de FCFA (15 millones de euros) para operar en la UEMOA. La aplicación de las normas de Basilea II y III se pretende realizar en un periodo de 5 años a partir de enero de 2018. Se está realizando una mejora de la información financiera a través del sistema del Bureau d'information sur le Crédit (BIC), que ha permitido reducir la asimetría de información y reducir el riesgo de morosidad. Este sistema, implantado en 2016, cuenta en la actualidad con un repertorio de 2.797.423 de personas inscritas.

En el marco de su Estrategia Nacional para la Inclusión Financiera, el gobierno anunció el 4 de marzo de 2020 que la interoperabilidad de los servicios financieros numéricos debería ponerse en marcha en este año. Ello permitirá a todo cliente enviar dinero a través de su teléfono móvil a otros destinatarios de compañías diferentes.

En febrero de 2019 se inauguró en Abidjan la sede regional en África de la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI), líder mundial en materia de política y regulación para la inclusión financiera.

La Bolsa Regional de Valores Mobiliarios (BRVM) de África del Oeste, con sede en Abidjan, es la bolsa común de los 8 países de la UEMOA,  la 12ª en importancia de toda África y la 3ª en África del Oeste, tras las de Nigeria y Ghana. A finales de 2019 el nivel de capitalización era de 4741 millardos de FCFA (7.200 millones de euros). Cuenta con 46 sociedades cotizadas, de las que el 75% son marfileñas. El resto, de sobre todo de Burkina Faso y Senegal.  Tras unos años de fuerte crecimiento entre 2012 y 2015, la tendencia reciente de los indicadores es a la baja, aunque el número de sociedades cotizadas ha crecido notablemente, así como las emisiones de obligaciones.  Del total de las empresas que cotizan en la BRMV,  la mayoriía pertenecen al sector financiero, al industrial, a la distribución comercial y a la agricultura.

En febrero de 2020 se realizó la primera operación de titulización de activos de una entidad bancaria en UEMOA, por NSIA Banque Côte d'Ivoire, por un monto de 40 millardos de FCFA (61 millones de euros), con la ayuda de la CFI (Banco Mundial) por un 43,8% del total. También en ese mes se lanzó la nueva plataforma de supervisión del mercado (SMARTS Market Surveillance), desarrollada por NASDAQ, para el seguimiento en tiempo real de las transacciones.

En el ámbito de los seguros, las cuatro empresas más importantes son Saham, Sunu Group, NSIA y Allianz, concentrando casi el 70% de la facturación del sector. El grupo tunecino Comar decidió en diciembre de 2017 instalar una filial en Costa de Marfil, ampliando un servicio que en la actualidad no llega más que al 4% de la población y que representa en torno al 3,4% del PIB, aunque en progresión en los últimos años.

 

 

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Privatizaciones

Costa de Marfil no cuenta con demasiadas empresas públicas. Entre las más destacadas estarían las del ámbito petrolífero (la PETROCI y la SIR). El Estado es también propietario de algunos de los principales hoteles del país, quedando la gestión en manos privadas. La mayor parte de los servicios públicos, como el agua o la electricidad, son gestionados por empresas privadas en régimen de concesión. En todo caso, no parece haber en estos momentos ningún proceso destacado de privatización de empresas públicas.

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