Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró durante el primer semestre de 2021 una variación interanual del 3,6%, tras un aumento significativo en los meses de mayo y junio, y recuperando así valores previos a la pandemia, llegando ya al 5,26% (noviembre 2021), fuera del rango meta estableció por el Banco de la República. En 2020, el IPC había sido de tan solo el 1,6%. 2019 cerró con una inflación del 3,8%, cifra inferior al 3,18% del 2018. Así, la inflación se sitúa ya dentro del rango meta de inflación establecido por el Banco de la República (2% - 4%).

Las divisiones que sufrieron un aumento de precios más notorio en 2020 fueron: Salud (4,96%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,80%), restaurantes y hoteles (3,43%), bebidas alcohólicas y tabaco (2,61%) y por último, restaurantes y hoteles (3,43%). En cuanto a ciudades, Cúcuta con un 2,89%, fue la ciudad que mayor costo de vida presentó en 2020, seguida por Popayán (2,68%) y Medellín (2,58%); las que registraron un IPC más bajo fueron Ibagué, Cartagena y Montería con un 0,22%, 0,35% y 0,77%, respectivamente.

CUADRO 3: IPC de Colombia en los últimos años

Años

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021 (nov)

IPC (%)

1,94

3,66

6,77

5,75

4,09

3,18

3,8

1,6

5,26

Fuente: DANE

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

INFRAESTRUCTURA

En el plano de la infraestructura de transporte, debido a las carencias en la infraestructura vial que caracterizan al país, existen diferentes iniciativas del Estado que convierten al sector de la construcción y la obra civil en uno de los principales motores de crecimiento de la economía. El Plan Nacional de Desarrollo (PND) para el periodo 2018-2022 contempla una inversión total en materia de infraestructuras de transporte de 1.096,1 billones de pesos colombianos (30.000 millones de euros, al cambio de 2018).

La apuesta del Gobierno es mejorar la eficiencia del transporte por tierra, mar y aire para mejorar los costos logísticos del transporte, ya que, debido a la topografía de Colombia, se exige el desarrollo de sistemas multimodales de transporte.

La red de carreteras de Colombia consiste en tres redes con una longitud total de más de 200.000 kilómetros de los cuales casi 20.000 kilómetros están a cargo del Estado (red básica), más de 40.000 kilómetros se encuentran a cargo de la red departamental (red secundaria) y en torno a 140.000 forman parte de la red terciaria. La red básica tiene siete carreteras principales norte-sur y ocho vías este-oeste. La red secundaria y terciaria tiene carreteras que permiten comunicaciones a las diferentes regiones con los principales centros urbanos.

En total, sólo aproximadamente el 20% de las vías están pavimentadas, con grandes diferencias entre la red básica (83%) y las vías terciarias (6%). Con el plan de carreteras de la cuarta generación (4G) se podrían adicionar otros 1.200 km a la red primaria actual.

Después de las carreteras, la red ferroviaria es el segundo medio de transporte de carga más utilizado en el país. Se dispone de 1.995 kilómetros de red férrea concesionada, de los cuales 1.672 km están bajo administración de la ANI y el resto del Instituto Nacional de Vías (INVIAS), básicamente utilizadas para transportar carbón. Adicionalmente, sólo existen dos redes ferroviarias privadas, entre Belencito y Paz del Río (39 Km) y entre segunda Cerrejón y Puerto Bolívar (145Km).

El país ha progresado de un sistema anticuado de transporte público de pasajeros urbanos a un nuevo sistema de transporte masivo. Bogotá, la ciudad líder en este sistema a través del Transmilenio y el sistema Integrado de Transporte Público (SITP), se ha convertido en un modelo para ciudades colombianas e internacionales con una especial apuesta por la movilidad eléctrica, si bien este no está exento de críticas debido al largo tiempo que necesita para realizar ciertos trayectos por la capital. Transmilenio es un sistema de transporte masivo que comenzó en diciembre de 2000. Este sistema puede transportar a 160 pasajeros por autobús a una velocidad promedio de 27km/hora, transportando en hora punta una media de 196.637 pasajeros. Cuenta con 114 estaciones en 84 kilómetros de red troncal y además da servicio a 663 kilómetros con su flota de alimentación a la red troncal. En cuanto a los autobuses urbanos, tienen una capacidad de 64 a 72 pasajeros. Sus recorridos van de los barrios lejanos a las estaciones terminales, lo que ayuda a tener acceso a un sistema de transporte más completo y eficiente.  

Debido a la abundancia de recursos hídricos, Colombia tiene una ventaja competitiva significativa en términos de transporte fluvial. La ruta fluvial está compuesta por alrededor de 16.877 kilómetros de ríos. La Red Primaria con 8.423 kilómetros sirve como medio de comunicación entre los puertos fluviales y las carreteras de acceso a varias capitales de departamento, mientras que la Red Secundaria, con 8.454 kilómetros cumplen una función de comunicación regional y local. Esta red transcurre del centro del país hacia los cuatro puntos cardinales, que conforman las vertientes hidrográficas del Magdalena, del Orinoco, del Atrato y del Amazonas. Los seis principales ríos navegables en Colombia son: el Magdalena, Meta, Cauca, Orinoco, Amazonas y el Atrato. La política del gobierno colombiano busca la rehabilitación de los ríos como medio para transportar pasajeros y carga, para ello se plantean dar bajo concesión la operación, mantenimiento y administración portuaria de los ríos Magdalena y Meta.

Finalmente, actualmente existen en Colombia 9 puertos que facilitan el transporte marítimo, estos son de tres tipos diferenciados:

·         Puertos de contenedores. El principal puerto de este tipo es Cartagena de Indias. Tradicionalmente el puerto de Buenaventura había sido el más importante, pero ha sido relegado por el gran auge del puerto de Cartagena.

·         Puertos de carbón a granel. El puerto con más tráfico es el de Santa Marta.

·         Puertos de granel líquido, principalmente petróleo.

Los principales puertos del país son:

•        Puerto de Buenaventura: tiene un calado de 12,5 metros en la bahía interna de 13,5 metros en la bahía externa. Se recalca la necesidad de un calado de 14,5 metros. Es el segundo puerto con mayor movilización de carga del país, con más de 1,6 millones de TEUS anuales al año. La ANI tiene en cartera, dentro del programa de concesiones 5G, la iniciativa privada para el Dragado del Canal de acceso al Puerto de Buenaventura (proyecto en etapa de estructuración) con el objetivo de proceder a una mayor profundización, ajustándose a los estándares de calado de la mayoría de puertos internacionales, que se encuentra entre los 14,5 y 16 metros

•        Puerto de Cartagena: profundidad (calado) de 14,7 metros (marea baja). Rango de marea aprox. 0.3 m. Moviliza una carga de 2,2 millones de TEUS (un TEU equivale a un contenedor de carga de 20 pies) anuales, contabilizando la carga de cada una de las terminales de contenedores que se encuentran en la zona portuaria cartagenera. Se sitúa como la zona con mayor tráfico portuario del país, con un 26 % de participación, desplazando a la de Ciénaga (Magdalena), que en los últimos años lideraba las estadísticas por la incidencia de la carga de carbón de exportación que usualmente se mueve por esa zona. Le sigue el Puerto de Buenaventura, que moviliza más de 1,6 millones de TEUS anuales al año

•        Puerto de Barranquilla: tras los últimos trabajos de dragado del puerto, la profundidad es de 9,2 metros. Antes de iniciar los trabajos, el puerto local mantenía restricciones como consecuencia de la sedimentación del río Magdalena, que mantenía un calado de 8,2 metros, lo que obligó a desviar buques a los puertos de Santa Marta y Cartagena. El objetivo es alcanzar los 10 metros. Existen ciertos puntos críticos entre la boya de mar (K 0-2,8) a Bocas de Ceniza (K00) del canal navegable. El objetivo es remover en este sector 140.000 metros de sedimentos, y así mantener sin dificultades la actividad portuaria. Moviliza una carga de 160.000 TEUS anuales, según las últimas estadísticas de 2018.

Actualmente, existen dos iniciativas privadas para la construcción de dos puertos de importancia estratégica para el comercio internacional y competitividad del país, como son Puerto Antioquia y Puerto Pisisí, cuyas inversiones superan los 800 millones de euros. A ello se une la iniciativa privada para construir el Dragado para el Canal de Buenaventura, enmarcado en el programa 5G y con una inversión de 133 millones de euros.

Respecto al transporte aéreo colombiano, está muy desarrollado y el sector experimenta una continua mejora tecnológica como ya se ha comentado anteriormente. Oficialmente hay 77 aeropuertos, 11 de los cuales son internacionales.

Por último, en cuanto a infraestructura social, destacan los proyectos de hospitales en Bogotá, concretamente en Bosa, Usme y Santa Clara, cuyo valor de construcción, equipamiento y mantenimiento asciende a 100 millones de euros para los dos primeros y a 150 millones para el tercero. En 2020, la Secretaría de Salud adjudicó el proyecto del Hospital de Bosa a la empresa española Grupo Ortiz y el Hospital Santa Clara a la también empresa española COPASA. Es reseñable que el Hospital de Bosa es el primer proyecto de infraestructura social del país contratado bajo el esquema de asociación público-privada (APP). Adicionalmente, existen 3 proyectos hospitalarios en fase de estructuración, como son el Hospital de Engativá, Hospital Materno Infantil y el Hospital Simón Bolívar, cuyas inversiones totalizan 157 millones de euros.

A continuación, se presentan los principales proyectos de transporte de los próximos años:

·         Las Concesiones Viales de Cuarta Generación o 4G constituyen el proyecto de infraestructura más ambicioso que se ha puesto en marcha en Colombia. Se trata de la construcción y la rehabilitación de más de 8.000 kilómetros de vías, que contemplan dobles calzadas (más de 1.370 km), 1.300 viaductos (146 km) y 159 túneles (125 km) a través de 40 proyectos, por un monto total de 15.000 millones de euros. Hasta la fecha, el gobierno colombiano ha adjudicado, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), 31 proyectos. La modalidad de contratación para todos los proyectos ha sido la de Asociación Público-Privada (APP). Durante el primer trimestre de 2021, el Gobierno de la República de Colombia, a través de la ANI, ha puesto en marcha la primera adjudicación de proyectos de Quinta Generación (5G). Se estima una inversión 10.756 millones de euros en 33 proyectos que se extienden a todos los tipos de transporte (carretero, portuario, aeroportuario, fluvial y férreo). En este sentido, el programa 5G destaca por con un fuerte enfoque multimodal y de sostenibilidad con el fin de incrementar el transporte de carga y de pasajeros en los corredores de comercio exterior y generar nodos turísticos en el Pacífico y Caribe, optimizando tiempos de los trayectos. 

En el caso de los proyectos 5G, el eje principal es la sostenibilidad, que se estructura en 4 niveles: el institucional, el ambiental, el económico y social y el financiero. El objetivo de estos proyectos es conectar el país y mejorar la calidad de vida de los colombianos, todo ello mediante un programa de inversión multimodal, tanto a nivel fluvial con el río Magdalena y el Canal del Dique, como ferroviario con el eje La Dorada-Chirguaná se conviertan en el eje principal de conectividad multimodal. La idea es que, una vez concluidas las obras, sea posible movilizar mercancías entre la costa Caribe y el interior del país, por río, tren o carretera.

Otros de los proyectos que se contemplan en la primera ola, son ampliar en 5 carriles el tramo ALO Sur de Bogotá, mejorando uno de los accesos más importantes a la capital; o la ampliación de los aeropuertos de Cali y Cartagena de Indias. 

·         Infraestructura ferroviaria.

o    Bogotá y Cundinamarca: El Regiotram de Norte consiste en un sistema de tren ligero que conectará Bogotá con los municipios al norte de Cundinamarca (Chía, Cajicá y Zipaquirá). La consultoría e interventoría ya se ha licitado, la última a favor del consorcio con presencia de la española Ardanuy, pero está previsto que el contrato de construcción, de un valor superior a los 4 millones de euros, se entregue en octubre de 2020. La interventoría del metro de Bogotá, después de haberse retrasa por el COVID-19, se firmó en septiembre de 2020 después de que la construcción fuese adjudicada en octubre a un consorcio formado por empresas chinas. A su vez, se viene adelantando la estructuración de la segunda línea del Metro de Bogotá, con vistas a licitarse durante el mandato de la alcaldía actual de la capital colombiana.

o    Medellín: Otro de los proyectos más ambiciosos en el ámbito ferroviario y de movilidad sostenible, es el Metro 80 de la 80 Medellín, con una inversión aproximada de 805 millones de euros. Más de 200 empresas nacionales e internacionales están interesadas en el proyecto, el cual conectará la zona occidental de la ciudad, a través de una tecnología de metro ligero. Además, se está diseñando el proyecto de Tren de Cercanías del Valle del Cauca, que contará con un trazado de 73,4km y conectará a las ciudades de Cali, Jamundí, Palmira y Yumbo. La adjudicación de las obras ha sido concedida a la empresa española IDOM. 

o    Actualmente están en curso importantes proyectos para reparación, mantenimiento, y operación de redes ferroviarias de mercancías bajo concesión:

-Sistema Ferroviario del Pacífico: se extiende sobre 498 kilómetros, atravesando el Departamento del Valle del Cauca. Los principales productos transportados son azúcar, café, cereales y madera. 

-Sistema Ferroviario del Atlántico: se extiende sobre 1.493 kilómetros, conectando los dos principales centros de consumo del país (Bogotá y Medellín) con la Costa del Caribe. La concesión tiene 245 kilómetros. Los principales productos transportados son carbón, cemento, acero, café, cereales, papel y fertilizantes.

·         Modernización de aeropuertos. Destaca el proyecto de la construcción del nuevo aeropuerto de Cartagena, que se encuentra en la fase de prefactibilidad, requerirá una inversión cercana a los 650 millones de euros. El proyecto, que se espera que inicie su construcción en 2022 (en la primera de las 4 fases), podría aumentar el tráfico aéreo en la ciudad hasta los 30 millones de pasajeros anuales. El proyecto es una iniciativa privada y no requiere de recursos públicos. Por otra parte, la ANI ha priorizado la mejora de las instalaciones del aeropuerto del Dorado de Bogotá. Para ello, en la actualidad se está estructurando el proyecto de la construcción de una tercera pista, que permita aumentar el número de operaciones y el tráfico anual de pasajeros. Adicionalmente, Aeronáutica Civil lanzó en 2021 el proyecto para la construcción del Aeropuerto del Café, dividido en 3 fases, de las cuales, la primera ha sido adjudicada a la empresa española OHLA (antigua OHL). Se espera licitar la segunda y tercera fase a finales del año 2021.La inversión aproximada del proyecto asciende a 119 millones de euros 

·         La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Canoas, ubicada en el municipio de Soacha, tratará el 70% de las aguas residuales de Bogotá, con el objetivo de la descontaminación del río Bogotá. Afectará a 14 municipios, desde Soacha hasta Girardot. En enero de 2022 se prevé cerrar la estructuración del proyecto, que defina la modalidad de contratación, para abrir el proceso de recepción de ofertas en julio y adjudicar el contrato a finales de 2022.

ENERGÍA

El sector de las energías renovables en Colombia está viviendo un auge gracias a la apuesta decidida del gobierno nacional por afrontar una transición energética apoyada en las Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER), lo que ha sido recibido de buena manera por las empresas españolas con apetito inversor, que encuentran en Colombia el mercado más dinámico de la región para este sector de actividad. 

El gobierno colombiano ha apostado por pasar de tener menos de 50 MW instalados de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) a un mínimo de 1.500 MW. Con este fin, ha incluido en el nuevo PND la integración de estas fuentes dentro de la canasta energética del país. En este sentido, la principal herramienta que se incluye en el plan consiste en la obligación dirigida a los agentes comercializadores del Mercado de Energía Mayorista a que entre 8% y 10% de sus compras de energía provengan de fuentes no convencionales de energía renovable. 

El gobierno colombiano está llevando a cabo diversas iniciativas para impulsar estas fuentes de energía y han surgido diversas oportunidades comerciales en el sector privado a través de acuerdos de compra de energía. Además, por su posición geográfica, Colombia cuenta con una radiación solar constante durante todo el año. El país también ofrece importantes oportunidades para las empresas interesadas en proyectos de energía eólica, con una calidad excepcional de los vientos en La Guajira. El gobierno colombiano apuesta por que, en los siguientes años, Colombia pase de tener menos de 50 MW instalados de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) a un mínimo de 1.500 MW. Con este fin, ha incluido en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) la integración de estas fuentes dentro de la canasta energética del país. En este sentido, la principal herramienta que se incluye en el plan consiste en la obligación dirigida a los agentes comercializadores del Mercado de Energía Mayorista a que el 10% de sus compras de energía provengan de fuentes no convencionales de energía renovable. Ante este contexto, las empresas españolas están tratando de incursionar en el mercado para convertirse en referentes ante las instituciones colombianas.

Colombia cuenta con una Ley de Transición energética y actualmente hay en el país cerca de 200 proyectos de energías renovables no convencionales inscritos en UPME que podrían aportar al sistema eléctrico nacional unos 4.000 megavatios (MW) de potencia que comprometen inversiones por más de 6.000 M USD. En la segunda subasta de energías renovables se adjudicaron 10.186 MWh por un precio medio de $95 kWh. Lo que supone una capacidad total asignada de 1.298 MW, correspondiendo el 17,4% con energía fotovoltaica y el 82,6% restante con eólica. El foco para las empresas españolas está más en proyectos de hasta 20 MW, en los que son más competitivos y que no son tan dependientes de las subastas, sino que están basadas en el mercado no regulado. 

No obstante, en la Subasta de energía renovable del pasado 26 de octubre se realizó la adjudicación de 796,3 MW de un total de 2.878 MW de capacidad instalada en 3 años. En esta subasta se asignaron proyectos de 9 empresas generadoras, entre las que destacan tres filiales de empresas españolas:

• Powertis, desarrolladora de proyectos fotovoltaicos del grupo Soltec Power Holdings y que ganó bajo el nombre de Arrayanes, adjudicó a precios de entre 129,9 y 138 pesos por kWh. Los 530.079 kWh/día, serán satisfechos a través de su Parque Solar Manglares, de 99,9 MW.

• Ecoener, a través de su filial. Genersol, con su Parque Solar Sunnorte, de 35 MW, adjudicó 163.997,7 kWh/día, a precio 161,9 pesos por kWh.

• Solarpack, una vez se activó el mecanismo complementario, a través de su Parque Solar La Unión, de 100 MW se quedó con 623.997,5 kWh/día, a un valor de 175 pesos por kWh; y a través de La Mata, de 80 MW, adjudicó 499.097,6 kWh/día, a un valor de 182 pesos por kWh. En total, se adjudicó 1.123.095,1 kWh/día. 

Existe una normativa favorable al desarrollo y uso de las Fuentes No Convencionales de Energía Renovables (FNCER) como los beneficios fiscales de la ya existente ley 1745 de 2014 y la reciente Ley de Transición Energética (1 de julio de 2021), que contribuirá a seguir consolidando a Colombia como un referente mundial de sostenibilidad y la incorporación de energías renovables de fuentes no convencionales a su matriz de generación. Además, dicha ley de Transición Energética reconoce el hidrógeno azul y verde como fuentes no convencionales de energía renovable, que podrán aplicar a beneficios tributarios como la deducción del impuesto de renta, exclusión de IVA, exención de aranceles, depreciación acelerada, y reglamenta el uso de nuevas tecnologías de generación como la geotermia. 

Colombia, por sus características, ofrece la posibilidad de desarrollar proyectos en torno a energía solar, eólica, biomasa, geotérmica y mareomotriz. Se destaca la oportunidad que ofrece el norte de Colombia, donde la velocidad del viento de La Guajira es el doble que la del promedio mundial. Según reportes del Ministerio de Minas y Energía, el potencial de recursos eólicos y solares en esta región del país puede ser mayor que el potencial hídrico a nivel nacional. Además, al estar situado cerca del Ecuador, Colombia cuenta con una radiación solar alta y constante durante todo el año, especialmente en regiones como La Guajira, Atlántico, Antioquia y Valle del Cauca. Las energías renovables no convencionales se encuentran en una fase de desarrollo temprana y tiene todavía un peso residual en el total del mix energético nacional, aunque en los últimos años se ha visto un rápido crecimiento de los proyectos asociados a las FNCER. Por ello, el país continúa apostando al desarrollo de las energías renovables.

Así, a pesar de ser un pequeño emisor en términos relativos comparado con el resto del mundo (menos del 1 % de las emisiones mundiales), Colombia anunció recientemente su compromiso de neutralidad de carbono a 2050 y de reducción del 51 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a 2030, meta que se encuentra entre las más ambiciosas de la región. 

Los contratiempos climáticos, la necesidad de cumplimiento de los compromisos internacionales en materia ambiental (Acuerdo de París) y recientemente la crisis del coronavirus hacen aún más necesario tomar posiciones en materia de transición energética para garantizar la confiabilidad del sistema, cumplir con dichos objetivos y reactivar la economía. 

Las oportunidades en Colombia en materia de energías renovables están atrayendo a muchas empresas españolas presentes en toda la cadena de valor del sector. Tanto desarrolladores, comercializadores, proveedores de insumos, epecistas, operación y mantenimiento, asesoría externa y financiadores están teniendo una presencia considerable en el sector con aliados locales y participando en proyectos de transferencia de conocimiento.

Otra apuesta por la modernización energética es el Plan de Hidrógeno Verde, lo que supondría un gran paso para la descarbonización de la economía. En la hoja de ruta, que será clave en el plan de Transición Energética que Colombia tiene trazado para los próximos años, se destaca que el hidrógeno es una pieza clave para alcanzar la carbono neutralidad que Colombia espera lograr en el año 2050.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El porcentaje de población activa entre población con más de 15 años es del 70% y las mujeres representan un 43% del total de la población activa.

La tasa de desempleo en Colombia en 2020 fue de 20,2%, fue la más alta de los últimos años, agravada por la situación del COVID-19. Ahora, a octubre de 2021, esta cifra ha mejorado estableciéndose en el 11,8% ya que sectores con impacto alto por la pandemia como turismo, transporte, comercio al por menos o entretenimiento emplean a más de 7 millones de personas y se vieron afectados por la prolongación del confinamiento en abril, mayo y junio.

En 2020, el sector terciario o servicios es el que más ocupa a trabajadores colombianos con un 69,5% del total, seguido del sector secundario (17,6%) y finalmente el primario (12,9%). Por ramas de actividad, a nivel nacional el orden es el siguiente: comercio y reparación de vehículos (19,1%); agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura (15,8%); administración pública y defensa, educación y atención a la salud humana (11,4%); industria manufacturera (11,2%).

En todo caso, el elevado grado de informalidad que existe en el país hace que estas cifras pierdan representatividad. En el trimestre julio 2020 – febrero 2021, la proporción de informales ocupados para el total de 23 ciudades y sus áreas metropolitanas fue de 46,7%.

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PIB per capita y distribución de la renta

La renta per cápita alcanzó, según datos del FMI, una cifra de 6.680 dólares en 2019, valor que tras subir de 2017 a 2018 en más de $300, ha bajado ligeramente en 2021. La distribución de la renta en Colombia es muy desigual. Según datos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), el 1% de los mayores perceptores de la renta se queda con una quinta parte de la riqueza producida en Colombia, que es uno de los índices más altos del mundo, sólo superado por Estados Unidos. Así, los últimos datos disponibles del Banco Mundial (2021) establecen que Colombia tiene un Índice Gini de desigualdad de 53,8, empeorando respecto al año anterior.

Según los últimos resultados del informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) sobre pobreza y desigualdad del año 2021, el porcentaje de población que se encuentra bajo el umbral de pobreza aumenta respecto al año anterior, alcanzando un 23%. Por otra parte, el 6,5% de la población se encuentra en situación de pobreza extrema.

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Sector primario

Las principales actividades pertenecientes al sector primario (agricultura, ganadería, caza, silvicultura, pesca y explotación de minas y canteras) han supuesto en 2020 un 11,7% del PIB del país. Este porcentaje se ha mantenido estable durante los últimos cinco años gracias al crecimiento conjunto de la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca que ha sido superior al crecimiento promedio de la economía. En 2020, y a pesar de la crisis sanitaria, han crecido a un 13,6%. En cuanto a la explotación de minas y canteras, su porcentaje sobre el PIB se había estabilizado entorno al 5,5% antes de la pandemia. Sin embargo, en 2020 la su producción se redujo y tan solo supuso un 4,1% del PIB. 

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Sector secundario

En 2020, los porcentajes de las principales partidas del sector secundario por su peso sobre el PIB son: industrias manufactureras con un 11% y construcción con un 5%.

La industria manufacturera viene creciendo paulatinamente en valores del 6% frente al año anterior, aunque sufre una caída del 4,6% en el 2020. Su valor como porcentaje de PIB ha bajado en los últimos años.

El sector de la construcción ha obtenido peores resultados. En 2019, antes de la pandemia, había caído en un 1,9%. En 2020, la construcción se desploma y cae en un 27,7%, pasando de formar el 6,47% del PIB a tan solo el 5,02%. Durante el primer semestre de 2021el sector de la construcción empieza a recuperarse. Durante el segundo trimestre crece, gracias a la reactivación económica, en un 17,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta dinámica se explica por la construcción de edificaciones residenciales y no residenciales, por la construcción de carreteras y demás obras de ingeniería civil.

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Sector terciario

En el 2020, los sectores con mayor importancia fueron en su gran mayoría parte del sector terciario. Así, la administración pública y defensa representa el 16,5%, el comercio el 9,6% y actividades inmobiliarias también el 9,6% del PIB.  

Los sectores que más crecieron en 2020 fueron los relacionados con las actividades inmobiliarias (4,1%); finanzas y seguros (4%); y administraciones públicas (3,4%). Todos estos sectores experimentaron, sin embargo, un crecimiento menor respecto al cosechado en el año 2019. La tendencia es, pese a la crisis del coronavirus, positiva. No obstante, otros sectores como el de transporte, que en 2019 había crecido en un 8,2%, en 2020 sufrió un retroceso del 20,4%.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex