Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Tradicionalmente la estructura empresarial y el poder económico costarricense estaban basados en la agricultura, fundamentalmente en la producción de café. Esta situación cambió como consecuencia del desarrollo industrial y del turismo.

Aunque en el sector manufacturero existe un gran número de empresas medianas y pequeñas que producen muy distintos productos, desde zapatos a maquinaria para el procesado de café, solo algunas grandes compañías tienen un porcentaje importante en la producción total. En este grupo se incluyen los productores de cerveza, aceite de palma, pinturas, plásticos para la construcción, productos de la leche, derivados del cacao y textiles. El procesamiento de alimentos está experimentando un gran desarrollo, especialmente frutas, pescado y carne. Las empresas estatales tienen el monopolio de la generación eléctrica, telecomunicaciones, refino y distribución del petróleo, banca (parcialmente), seguros y fabricación de alcohol. El sector manufacturero ha tenido un importante impulso con la instalación de grandes empresas multinacionales en zonas francas, que fabrican electrodomésticos, circuitos eléctricos y textiles.

A continuación se citan algunos de los grupos económicos privados más importantes. Pujol: materiales de construcción, el grupo vendió abonos Agro a Guatemala, banca (Banco Finadesa); Borbón: Prensa (Diario La Nación), cafetaleros, caña de azúcar; Arias: Caña de azúcar; Quirós: Banca (Banco del Comercio), distribución de Toyota; Jiménez de la Guardia: Prensa (Diario La Nación); Walmart: Supermercados (Más x menos, Palí y Rayo Azul); Alonso: Supermercados; Mesalles: cadena de supermercados Perimercados, granjas avícolas, fábrica de botes y latas metálicas, palmito, papel y cartón; Crespo: Cadenas de tiendas; Constenla: importador y distribuidor de diversos productos.

 

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Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación general, aproximada por la variación del IPC, fue del 0,77% en diciembre del 2016 (0,8% en diciembre del 2015), muy de cerca de lo proyectado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en su programa macroeconómico para el periodo 2017-2018, donde estimó que la variación del IPC sería de 0,7%. No obstante, la cifra se mantiene alejada del rango objetivo establecido por la autoridad monetaria (ubicado entre 2% y 4%).

Desde julio de 2015, el IPC cayó en una senda de variaciones interanuales negativas que se mantuvo hasta junio de 2016. A partir de julio, el indicador evolucionó de forma positiva pero sin lograr alcanzar una cifra de 1%. Estos datos, constituyen cifras históricas, las más bajas en 40 años. El Banco Central de Costa Rica aclaró en el Programa Macroeconómico 2016-2017 que esta nueva tendencia no obedeció a una política monetaria restrictiva, sino que respondió, de forma significativa, a la reducción en los precios internacionales de las materias primas, de bienes y servicios regulados y de algunos productos agrícolas.

Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el grupo que impactó en mayor medida el resultado del IPC, seguido del segmento de entretenimiento y cultura, así como comidas fuera del hogar y servicios de alojamiento.
 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

Dentro de la red de carreteras de Costa Rica se diferencia la Red Vial Nacional (RVN) y la Red Vial Cantonal (RVC). La primera son las rutas troncales nacionales y los ejes básicos de conexión regional por donde circula la mayor parte del tránsito nacional e internacional, que se subdivide a su vez en tres niveles jerárquicos: redes primarias, secundarias y terciarias. La Red Vial Cantonal incluye las rutas de integración territorial y acceso capilar final, estas son administradas directamente por los Cantones a diferencia de la RVN que es administrada por el Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT).

La carretera más importante es la Interamericana, que atraviesa con 664 kilómetros el país desde Panamá y llega hasta Nicaragua y que continúa hasta Norteamérica. Otras carreteras importantes son las que conectan la capital con las fronteras y con los puertos principales: San José-Limón y San José-Caldera.

La Red Vial total ofrece una cobertura territorial muy completa cuenta con casi 40.000 kilómetros de los cuales 7.600 pertenecen a la Red Vial Nacional y el resto a la Red Vial Cantonal. Sin embargo, del total de solo 10.000 kilómetros están pavimentados, siendo el resto caminos de tierra o lastre. La mayoría convergen en el Valle central, donde se encuentra la mayor parte de la actividad y población del país, pero atendiendo a las nuevas tendencias de distribución de la población y la actividad, se observa la necesidad de ampliar las rutas transversales.
Atendiendo al Reporte Global de Competitividad 2017-2018 del Foro Económico Mundial, Costa Rica se encuentra en la posición 110 sobre los 137 países participantes en cuanto a calidad de la infraestructura general y en la posición 123 de 137 en calidad de las carreteras. Esta posición es muy deficiente y además las perspectivas de futuro son descendientes.

En los últimos años la inversión en la mejora o recuperación de la infraestructura vial ha sido escasa, respondiendo en la mayor parte de los casos a situaciones de emergencia. El objetivo es reducir el número de emergencias o incluso eliminarlo, para ello existe una propuesta de desarrollo vial, el Plan Nacional de Transportes 2011-2035 que persigue la evolución desde la carencia funcional de la red actual hasta un sistema vial eficiente, estable y seguro. Para ello se plantea una estructura vial básica compuesta por cinco corredores principales y un conjunto de vías de mediana capacidad que distribuyen el tráfico hacia los principales centros de población, áreas de producción y zonas turísticas.

En mayo de 2016 se adjudicó el proyecto de rehabilitación y ampliación de los 107 kilómetros de carretera que une San José con Limón por 465 millones de dólares a la empresa China Harbour Engineering. El comienzo de la ejecución estaba previsto para finales de 2017, sin embargo debido a las trabas burocráticas del país, especialmente expropiaciones y reubicación de servicios públicos, las obras no comenzarán al menos hasta el segundo semestre de 2018.

Puertos

Costa Rica cuenta con siete puertos con tráfico internacional, cinco de ellos se encuentran en la vertiente del Pacífico y están gestionados por el Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (INCOP), mientras los otros dos se encuentran en la vertiente del Atlántico y están gestionados por la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA).

Según el informe del Plan Nacional de Transportes del MOPT, existen ciertas incongruencias en cuanto a las infraestructuras portuarias existentes: en primer lugar, se considera que el número de puertos con tráfico internacional es elevado, llegando en alguno de ellos a tener escaso o nulo tráfico. Sin embargo, el número de marinas deportivas es escaso en relación a la importancia del sector turístico en Costa Rica. Además, no existe ningún inventario, nomenclatura, catalogación y descripción formal de los puertos.

De estos siete puertos internacionales los principales son Puerto Caldera en la vertiente del Pacífico y Puerto Limón y Puerto Moín en el Atlántico, siendo este último el de mayor tráfico. Los siguientes puertos en importancia son Punta Morales, Fértica, Golfito y Puntarenas. Este último carece de tráfico de mercancías siendo su tráfico exclusivo de pasajeros.

En definitiva, se aprecia una gran dispersión de tráficos, además de estar algunos de los puertos ubicados a distancias muy cercanas, como es el caso de la distribución de contenedores y mercancía convencional entre Limón y Moín, que se encuentran a escasos 8 kilómetros. Asimismo, la distribución de los dos tráficos más importantes para el abastecimiento de la población como son los petróleos y granos, se concentran cada uno en su totalidad en una única instalación portuaria (Moín y Caldera respectivamente)

Por otro lado, las infraestructuras se encuentran en buen estado de conservación, todos los puertos excepto Puerto Caldera, cuyo rompeolas y muelles se encuentran parcialmente destruidos.

En cuanto a los proyectos recientes más relevantes se encuentra la construcción de la Terminal de Contenedores de Moín en Limón, con una inversión de US$1.100 millones por parte de la empresa concesionaria, APM Terminals, que estará en plena operación en febrero de 2019. Las mejoras más importantes que suponen este proyecto es la capacidad de albergar barcos de mayor calado (hasta 12.500 TEUs al finalizar la segunda fase) así como la velocidad de descarga de un buque, que pasará del promedio actual de tres días a un máximo de 22 horas, que supone a su vez una reducción significante del coste del exportador.

El estudio socio-económico realizado por la consultora danesa Qbis (2015) afirma que este gran proyecto supone un crecimiento económico estimado en un 23% y una rebaja de costes del 40% siempre y cuando se concluyan las mejoras de las infraestructuras que garantizan la conectividad con el resto del país: ruta 32, que conecta Limón con San José, ruta 257 que enlaza la ruta 32 con el puerto de Moín y ruta 4, que une el Caribe con el Norte del país, de donde proviene gran parte de la producción agropecuaria costarricense y de Nicaragua.
Por el momento, el Reporte Global de Competitividad 2017-2018 del Foro Económico Mundial clasifica a Costa Rica en cuanto a calidad de puertos en la posición 98 de los 137 países analizados.

Aeropuertos

El transporte aéreo en Costa Rica juega un papel fundamental en la conexión interna del país debido a la orografía del mismo y al mal estado de las infraestructuras terrestres. Asimismo, supone un pilar fundamental en el sector viajes y turismo, que representa el 14,4% del PIB del país. Sin embargo la valoración que hace la OMC indica la necesidad de mejora de la infraestructura aérea, que se presenta como una desventaja competitiva importante, principalmente en la oferta y el número de aerolíneas operadoras, que es un indicador clave del nivel de competencia en un mercado, así como en la calidad de los aeropuertos.

Los principales aeropuertos son el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría y el Aeropuerto Daniel Oduber Quirós, este último centrado en el mercado americano. El servicio proporcionado por los mismos se considera en general adecuado en cuanto a número de aeropuertos y distribución en el territorio se refiere.

En mayo del 2016 se adjudicó el contrato para realizar el estudio de emplazamiento para el nuevo aeropuerto internacional de Orotina, provincia de Alajuela, a 60 kilómetros de San José y cerca de las playas de la provincia de Puntarenas, en el Pacífico Central. Según el Plan Maestro el nuevo aeropuerto tendrá una capacidad para 7.8 millones de pasajeros anuales en la primera etapa y podría alcanzar los 15.2 millones una vez concluido. La inversión total es de 2.974 millones de dólares y estaría en operación en el año 2027.

En los últimos años se ha invertido en la mejora de las infraestructuras aéreas del país, sin embargo, a la hora de ejecutar nuevas infraestructuras de transporte en el país o desarrollar las existentes, la lentitud en el proceso expropiatorio convierte cualquier iniciativa en un proceso complejo y prolongado. Esta tarea pendiente es uno de los principales objetivos tratados en el Plan Nacional de Transporte de Costa Rica 2011-2035.

En los dos aeropuertos internacionales se han realizado inversiones en los últimos años, concretamente el aeropuerto Internacional Juan Santamaría ha recibido una inversión de 39 millones de dólares para la construcción del nuevo hangar, o los trabajos de mantenimiento de pavimentos en la pista de aterrizaje del aeropuerto Daniel Oduber. Los aeropuertos y aeródromos locales también han recibido inversión en mejoras, si bien de menor envergadura.

En cuanto al mercado, se observa que está adaptado a la población del país, muy concentrada en el Valle Central, esto supone que cualquier ruta que no tenga origen o destino a San José supone un incremento de precio significativo. Existen tres aerolíneas nacionales principales: Nature Air, SANSA y Air Costa Rica, esta última operativa desde 2017. En el mercado internacional se observa una escasa diversificación de destinos y de operadores, teniendo conexiones directas únicamente con países cercanos centroamericanos, que no son países fundamentalmente emisores de turismo: E.E.U.U., España y Alemania vía República Dominicana.

En general, la infraestructura aérea del país no es tan competitiva como debería siendo un pilar fundamental del turismo. En el Reporte Global de Competitividad 2017-2018 del Foro Económico Mundial, Costa Rica está situado en el puesto 64 de 137 países analizados. Esto supone una posición más competitiva en comparación con los países vecinos, excepto Panamá y también en relación al resto de infraestructura de transporte del país.
 

Energía

Los países de Centroamérica decidieron integrar sus sistemas eléctricos con la intención de aprovechar mejor los recursos energéticos y su infraestructura, y lograr una reducción en los costos de abastecimiento de sus demandas. La integración se reforzó cuando en 2014 entró en operación el Sistema de Integración Eléctrica para los Países de América Central (SIEPAC).

Además, existe el Mercado Eléctrico Regional, en adelante MER, que funciona como un séptimo mercado. Está superpuesto con los sistemas nacionales existentes, con regulación regional, en el cual los agentes habilitados por el Ente Operador Regional (EOR) realizan transacciones internacionales de energía eléctrica en la región centroamericana.

Los planes de desarrollo eléctrico del país son elaborados por el ICE en conformidad con las políticas y lineamientos generales del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y del Plan Nacional de Energía (PNE) que publican el Ministerio de Planificación y el Ministerio de Ambiente y Energía.

El Plan de Expansión de la Generación (PEG) sintetiza las estrategias del desarrollo eléctrico de la generación nacional para los siguientes 20 años, las posibilidades de las diferentes opciones tecnológicas y las necesidades de recursos en el futuro.

Estas estrategias son ajustadas cada dos años cuando se realiza un nuevo ciclo de planificación. Los objetivos energéticos del Plan se orientan a:

- Impulsar las acciones de reducción de emisiones en sectores clave (transporte, energía, agricultura, residuos sólidos) para catalizar el proceso de transformación hacia un desarrollo bajo en emisiones y la meta de Carbono Neutralidad del país en el marco de las Contribuciones Nacionales ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).

- Aumentar las energías limpias en la matriz energética para reducir su vulnerabilidad supliendo la demanda de energía, medida en el sector electricidad como el porcentaje de producción de energía eléctrica renovable.

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) está conformado por los Sistemas de Generación, Transmisión y Distribución. Todos los elementos del SEN están completamente interconectados en un solo sistema de transmisión.

El Sistema de Generación está estructurado como un servicio público regulado, donde el ICE es el responsable, por mandato legal. El ICE es una institución autónoma del Estado costarricense, verticalmente integrada en generación, transmisión y distribución. Además de poseer la mayor capacidad en plantas de generación, maneja la red de transmisión y distribuye cerca del 40% de la energía eléctrica. También es el propietario accionario de la empresa distribuidora más grande del país, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) vela por la calidad y el precio de los servicios públicos prestados por el ICE y las demás empresas del sector eléctrico.

La electricidad suple cerca de la quinta parte de las necesidades finales de energía del país. De los 161 338 terajulios (TJ) que consumió el país en el año 2015, el 21% fue cubierto con electricidad, mientras que los combustibles fósiles se usaron para suplir el 63% de la demanda final de energía. La biomasa residual de los procesos agroindustriales, como el bagazo y la cascarilla del café, aportó un 9%. La participación de la leña, que es una fuente no comercial de energía, llegó al 7%, presentando una reducción importante en su participación porcentual (con respecto al 11% del año 2011).

El sector que consume más energía es el de transporte que demanda el 50,3% de la energía total, seguido por el industrial con una demanda de 24,1% y el residencial con una demanda de 13,1%.

Según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENCE), Costa Rica produjo 99,06% de su electricidad con cinco fuentes renovables entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2017. Este criterio de oportunidad permite al país mantener estables los números de 2015 y 2016, cuando en ambos años se superó 98% de generación renovable.

Por último se debe señalar que en el Reporte Global de Competitividad 2017-2018 del Foro Económico Mundial Costa Rica se situó en la posición 37 de 137 países en calidad de suministro eléctrico.
 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La tasa de desempleo en 2017 es del 9,3%, al mismo nivel que en 2015 y ligeramente superior respecto al 2016, cuando la tasa era del 9,1%. El porcentaje de población ocupada es de un 51,7%, siendo para hombres de un 66,3% y de mujeres un 37,0%. La tasa de ocupación se ha visto reducida debido al incremento de población en edad de trabajar, sin embargo, el nivel de desempleo nacional se ha mantenido estable.

Alguna de las actividades cuya población ocupada se redujo, especialmente en la zona urbana, fue en el comercio y reparación de vehículos, disminuyendo en 36.000 personas y empleadas por hogares, 29.000 menos. En cuanto al empleo masculino se ha reducido en 12.000 trabajadores menos las actividades relacionadas con la explotación de minas y canteras suministros de gas, vapor y otros. Por parte del empleo femenino, destaca el aumento de la ocupación en el sector de la agricultura, ganadería y pesca con 9.000 empleadas más.

En cuanto al sector que más porcentaje de la población ocupa se mantiene el agropecuario y agrícola junto con la ocupación artesanal, construcción, mecánica y manufacturas. En general, la mayor parte de la población tiene puestos de calificación media, mientras que la ocupación en puestos de calificación alta se redujo con respecto al año anterior.

Por último, el porcentaje de ocupados con empleo informal en el primer trimestre de 2017 es del 43,2%, cerca de 891.000 personas. Esto se debe principalmente al incremento de las empresas no constituidas o sin balances contables formales de su actividad, aunque también forman parte de este grupo las personas asalariadas no inscritas en la seguridad social a través del empleador y ayudantes no remunerados. 

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PIB per capita y distribución de la renta

El índice de Gini que ha publicado el Banco Mundial para el año 2015 fue de 48,2, lo que muestra una mejora de la distribución de la renta por segundo año consecutivo. Dentro del Centroamérica se considera que Costa Rica posee una de las mejores distribuciones de la renta.

El PIB per cápita en 2017 fue de $11.856,79, lo que representa un 0,17% de incremento con respecto al año anterior, cuando el PIB por habitante alcanzó $11.836,44. Esto ubica a Costa Rica como un país de ingreso medio-alto y con el PIB per cápita más elevado de la región centroamericana,  por detrás de Panamá.

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Sector primario

El sector primario está constituido por cuatro subsectores: agricultura, pesca, minería y silvicultura. En el año 2017 según datos de BCCR, estas actividades generaron alrededor del 5,5% del PIB. Para el año 2018 se estima un crecimiento del Valor Agregado Agropecuario 2,3%, que supone una desaceleración respecto al año 2017 cuando el crecimiento fue del 3,8%. En cuanto al subsector de la minería la previsión de 2018 es del 3,7%, mientras que en 2017 fue del 1,5%. Sin embargo, este crecimiento es menor al de los últimos dos años cuando la tasa de variación se situaba por encima del 10%. Al contrario sucede con el sector agropecuario que a pesar de la desaceleración, la tasa de variación es superior a la media del 2% registrada en los últimos cinco años. Por subsectores, el agrícola supone el 71,7% del valor, seguido por el sector pecuario, 18%, y la pesca y acuicultura (1,9%).

En relación a productos de exportación, la piña y el plátano son los protagonistas del crecimiento del VAA, suponen el 41,2% del mismo y obtuvieron una tasa de variación interanual del 9,0% la piña y del 5,5% el plátano. El café es asimismo otro producto relevante en cuanto a producción del país, sin embargo en el último año 2017 decreció un -2,2%.

El sector agropecuario fue en el tercer trimestre de 2016 el segundo generador de empleo con una participación del 11,7% dentro de la población ocupada del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica. Este dato es un -2,7% inferior al del mismo periodo del año anterior 2015, aunque junto con la ocupación artesanal, construcción, mecánica y manufacturas calificadas siguen siendo los sectores que mayor porcentaje de la población emplean.

En cuanto al comercio internacional, las exportaciones del sector agrícola constituyen el 26,2% (2016) del total de las exportaciones del país. Esto supuso un aumento del 9,8% con respecto al año anterior 2015 gracias al buen desempeño de la piña y plátano debido a las buenas condiciones climáticas del año.

Asimismo, el jugo de piña tiene un papel importante en las exportaciones ya que registró un aumento del 38,0% en el año 2016 fomentado por el repunte de las exportaciones hacia Holanda y Bélgica. También España y otros países de Europa han sido protagonistas en el aumento de las exportaciones, pero las ventas totales que absorben siguen siendo muy inferiores en comparación a Estados Unidos (principal destino) u otros países centroamericanos.

En lo relativo a las importaciones de origen o uso agropecuario estas aportaron en el año 2016 el 15,5% del total importado por el país, y registraron un incremento del 5,8% en comparación con el 2015. Los principales productos importados son: el maíz amarillo seguido por la soja, el trigo, arroz y pescado. En total suponen el 20,1% del total de productos agropecuarios importados. Los principales países proveedores son Estados Unidos (38,0%), México (5,9%) y China (4,4%).
 

 

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Sector secundario

The Economist Intelligence Unit prevé que en 2018 el sector secundario crezca un 3,5% en términos del PIB con respecto al año anterior. En el año 2017, el sector secundario representó aproximadamente un 22% del PIB y empleó a un 19% de la población. Costa Rica no es un país muy industrializado, pero es el más industrializado de la región.

El sector secundario costarricense está compuesto por la industria tradicional alimentaria, formada en las décadas de los años 60 y 70, y por una industria más nueva establecida en las zonas francas, de orientación exportadora y en su mayoría manufacturera. En el segundo caso, las empresas con mayor volumen de negocio son las que se dedican a la producción de medicamentos, productos farmacéuticos y equipos eléctricos.

La industria manufacturera creció un 3,9% en el año 2017 y se prevé un crecimiento del 4,2% en 2018, debido a una mayor actividad de empresas adscritas a regímenes especiales de comercio que producen para el mercado externo, en especial las dedicadas a la producción de alimentos (preparados de juegos y conservas) y equipamientos e instrumentos médicos. La producción de empresas en régimen definitivo registró un menor dinamismo, en particular de productos de café, edición e impresión y lácteos.

Las divisiones de este rubro que más valor aportan a la industria son los instrumentos médicos, los productos cárnicos, los productos lácteos, los equipos eléctricos y hasta el año 2014 los componentes electrónicos. El cierre de Intel de su mayor fábrica exportadora en el país y su cambio a un centro de desarrollo e investigación, refleja la tendencia predominante en el país hacia la inversión en el sector servicios, dado que presenta el mayor empuje y mejores expectativas para el futuro.

La división industrial de alimentos, bebidas y tabaco, fue la más importante en términos de producción industrial en 2013, generando alrededor del 50% de la producción total.

La división de textiles, vestido y cuero aportó el 3% de la producción industrial.

La división de medicamentos y productos farmacéuticos representa más del 25% de las exportaciones.

La evolución de la industria manufacturera ha sido oscilante dependiendo mucho de la evolución de las exportaciones de las zonas francas principalmente a Estados Unidos. Cabe señalar que las empresas en Zonas Francas han aportado un 5% del PIB en el año 2016.

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Sector terciario

El sector servicios es el de más importante de la economía costarricense. Según las estimaciones del BCCR para el 2017, el sector aportará el 68,4% del producto interno bruto (PIB) nacional, lo que supone un incremento del 2,1% respecto al 2014. A pesar de que el crecimiento de la producción de bienes de consumo sea mayor y se haya recuperado de las tendencias negativas sufridas durante los períodos de 2000-2001 y 2008-2009, el sector servicios sigue suponiendo el principal motor económico y el BCCR prevé que seguirá aumentando el porcentaje.

Según estimaciones de The Economist, el crecimiento vendrá impulsado por la prestación de servicios profesionales y la fabricación de alta tecnología. A pesar de la baja productividad en algunos subsectores de los servicios domésticos, el sector de las telecomunicaciones está creciendo rápidamente ya que son servicios vinculados a los sectores de la alta tecnología y de exportación. El turismo seguirá estando fuertemente ligado a la demanda de los Estados Unidos, pero la falta de infraestructuras socavará el potencial del sector a medio plazo.

El crecimiento de los servicios en Costa Rica es fruto principalmente de la atracción de la inversión en diversos sectores: turismo, servicios médicos, tecnologías digitales, telecomunicaciones, construcción, ingeniería arquitectura y diseño, entretenimiento audiovisual, desarrollo de software y servicios empresariales. Además, han sido muy importantes las pocas limitaciones a la inversión y el comercio con servicios, así como los acuerdos comerciales aprobados para hacer factible lo anteriormente descrito.

Los servicios que mayor aportación realizarán al PIB en 2017 serán los servicios enseñanza y salud (14,6%), servicios de actividades profesionales (11,7%), servicios comerciales al por mayor y al por menor (9,3%), las actividades inmobiliarias (8,2%) y actividades financieras y de seguros (4,9%).

La situación actual de este sector se caracteriza por la apertura de ciertos mercados como el de seguros y el de las telecomunicaciones, ya que la entrada de empresas y capital privado está dinamizando su actividad económica.

En cuanto al primero de ellos, la liberalización se realizó en 2008 y el incremento de la competencia presionó los precios a la baja y a pesar del empeoramiento de resultados coyuntural del sector, con la entrada de más aseguradoras al mercado se aumentó el volumen de negocio y, por lo tanto, la aportación del sector al PIB.

El fin del monopolio que tenía el Instituto Costarricense de la Electricidad (ICE) del sector de las telecomunicaciones se produjo en el mes de noviembre de 2011. Desde entonces nuevos teleoperadores han entrado se han posicionado en el mercado, como Movistar y Claro, además de Kölbi, la operadora perteneciente al ICE.

El turismo es uno de los principales motores de la economía de Costa Rica. De junio de 2016 a junio de 2017 se generaron divisas superiores a los 4.000 millones de dólares, lo que equivale aproximadamente al 7% del PIB. Según el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el turismo emplea directamente a unas 150.000 personas y a otras 450.000 de manera indirecta. El total de empleos directos como proporción de la fuerza laboral es del 6,7% (2016). El país tiene como principal atractivo sus bellezas naturales y además alberga a cerca de 4,5 % de la biodiversidad del planeta. De tal manera que en los últimos años Costa Rica se ha consolidado como destino ecoturístico.

Según el Informe de Competitividad turística de 2017 publicado por el Foro Económico Mundial, Costa Rica ocupa el cuarto puesto de Latinoamérica en el índice de competitividad de viajes y turismo por detrás de México, Brasil, Panamá y el 38º mundial, mejorando en cuatro posiciones los resultados de 2015.

Costa Rica siempre ha tenido un superávit en la balanza de exportación de servicios, ya que las importaciones han sido históricamente menores a las exportaciones. En 2016 exportaciones de servicios se cifraron en 8.700 millones de dólares, con un crecimiento promedio anual en el último quinquenio del 7,5%. Destaca el subsector de servicios empresariales muestra potencial para seguir creciendo: aumentó un 27% entre el 2014 y el 2016, y representa una tercera parte de este sector. Las importaciones ascendieron a aproximadamente 3.200 millones de dólares. Dichas cifras de importación y exportación de servicios arrojan una balanza positiva de 5.500 millones de dólares en 2017.

Para el 2017 también se reportó el avance de Costa Rica en América Latina en la categoría de exportador de servicios modernos, al pasar del quinto al tercer puesto, desplazando a Chile y a México y siendo superado solo por Brasil y por Argentina.

Según el BCCR la composición porcentual de la exportación de servicios en 2016 es la siguiente (datos del BCCR): viajes (44,4%), otros servicios empresariales (33,2%), servicios de informática e información (13,4%), transportes (4,5%) y servicios de transformación (2,3%).

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