Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Alemania presenta en el año 2012 la estructura económica propia de un país altamente desarrollado, donde la agricultura tiene un escaso peso en el PIB. El sector industrial es comparativamente más importante, que en otros países, pero también está perdiendo importancia frente al sector servicios, tanto en ocupación, como en generación de valor añadido.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

La tasa interanual del índice de precios al consumo en noviembre de 2018 ha sido del +2,3%. Los precios de la energía han subido respecto al mismo período del año anterior y en la comparación intermensual. Los bienes en general se han encarecido, así como los servicios, pero éstos últimos por debajo de la media. La inflación  subyacente es del 1,5%. La tasa media en 2017 fue del 1,8% tras un 0,5% en 2016.

En noviembre de 2018, el índice de precios a la producción industrial aumento un 3,3% respecto al mismo mes de 2017. La causa fundamental posiblemente sea el aumento en el precio de la energía.

Los sectores de red, en particular energía, ferrocarril, agua y correos, algo menos el de telecomunicaciones, se encuentran en régimen de monopolio u oligopolio, lo que dificulta la formación de precios de mercado competitivos. Además existen numerosas regulaciones e impuestos que distorsionan la formación de precios, tales como las primas a las energías renovables y numerosos impuestos sobre el consumo -alcohol, cerveza, lotería, seguros, etc.- 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

La red de autopistas alemana supera actualmente los 12.900 Kms. El uso de las autopistas en Alemania ha sido hasta ahora gratuito para los automóviles de turismo. Sin embargo Alemania ha aprobado la implantación de una viñeta. La UE la había rechazado inicialmente por una posible discriminación de los turismos nacionales frente al resto de vehículos comunitarios, pero finalmente la ha autorizado. No obstante algunos socios comunitarios van a a recurrir ante el Tribunal dela UE, como es el caso de Austria. 

Desde 2005, los vehículos de peso total autorizado superior a 12 Tm están obligados a satisfacer un peaje en autopistas - LKW-Maut-. Desde 2012 dicho peaje se aplica también en las carreteras federales – análogas a las nacionales en España -. A partir de octubre de 2015 comenzó a aplicarse el peaje igualmente para camiones de 7,5 toneladas. se está licitando actualmente la gestión del cobro de este peaje para el período 2018-2030; en el procedimiento está compitiendo una empresa española.  

La longitud total de la red viaria es de 230.000 kms., de los que aproximadamente algo menos de la quinta parte son autopistas y carreteras federales. Su mayor problema es el frecuente paso por las ciudades y pueblos en un país con tan alta densidad de población.

La velocidad en autopista, continúa sin limitación salvo, naturalmente, en los tramos señalizados. En las carreteras nacionales (Bundesstrassen), la velocidad máxima es de 100 Km/h. En las vías urbanas, el límite está en 50 Km/h, pero es muy frecuente verlo reducido a 30 Km/h en zonas residenciales. El límite de alcoholemia está en el 0,5 por mil.

La carretera es el medio más empleado para el transporte de mercancías; en 2017 se transportaron más de 3.643 millones de toneladas, el 79% del total. Le sigue a mucha distancia el ferrocarril con un 8% del total.

La red ferroviaria suma actualmente 37.877 kms., de los que casi 20.000 kms. están electrificados. La mitad del trazado dispone de dos ó más vías. Esto se traduce en una densidad de 106 kilómetros de vía por cada 1.000 km2, siendo la cuarta mayor densidad de la UE. Circulan a diario más de 630 trenes de largo recorrido, a intervalos de una hora, que enlazan más de 250 ciudades.

A la red anterior hay que añadir 2.407 kms. de metros y tranvías, así como 1.019 kms. de vías industriales, para un total de 41.303 kms.

Existen 2.369 kilómetros de línea de alta velocidad en Alemania, un 5,4% del total. El tren InterCityExpress (ICE), designa a los trenes de alta velocidad. Estos trenes fueron desarrollados a partir del año 1985 por Siemens. La tres primeras generaciones comenzaron a circular en los años 1990, 1996 y 2000 respectivamente. Las dos primeras ICE 1 e ICE 2  alcanzan una velocidad máxima de 280 km/h, el ICE 3 hasta 330 kms./h. La cuarta generación entró en funcionamiento en diciembre de 2017 y su velocidad máxima es de 280 kms./h. En total se espera que haya hasta 300 trenes de este nuevo modelo. 

Actualmente las líneas de alta velocidad enlazan entre si a las principales ciudades alemanas, como Munich, Hamburgo, Berlín, Frankfurt, Colonia y Hannover.

El precio medio por km. es de aproximadamente 0,13 Euros en segunda clase y 0,2 Euros en primera. En los trenes de largo recorrido hay que abonar, además, un suplemento fijo de 3 Euros. Un billete individual de ida a vuelta entre Berlín y Munich (585 kms.) cuesta entre 230€ y 270 €. Estas son las tarifas normales, pero hay modalidades de abonos reducidos para viajeros habituales, familias y grupos, que permiten reducir los precios a una banda entre 60 y 90 euros. El mismo trayecto en avión cuesta entre 130 y 160 euros.

Entre otros servicios que presta el ferrocarril, es interesante citar el de paquetería exprés, que garantiza la entrega en cualquier punto del país en la mañana siguiente al día del despacho. Los ferrocarriles transportaron un total de 349 millones de toneladas en mercancías durante 2017.

Los puertos marítimos canalizaron un tráfico de mercancías total de 300 millones de toneladas en 2017, de los que el 97% es tráfico de comercio exterior. Los puertos principales son Hamburgo, Bremen-Bremerhaven, Wilhelmshaven,  Rostock y Lübeck. Por Hamburgo pasaron 119 millones de toneladas.

Es también muy importante el tráfico interior y con el exterior por vía fluvial (ríos y canales), que se extiende por 7.700 Km navegables. El volumen de tráfico de mercancías por esta vía alcanzó los 223 millones toneladas, de las que el 75% corresponden a operaciones de comercio exterior. Destaca la vía del Rin, que comunica Basilea con Rotterdam a través de algunas de las principales zonas económicas alemanas. El puerto fluvial más importante es el de Duisburgo, por el que han pasado 52 millones de toneladas en 2017.

Alemania cuenta con 25 aeropuertos, que han sido utilizados en 2017 por 118 millones de pasajeros aproximadamente. La carga de mercancías transportada, incluyendo el correo postal, ascendió a unos 2,5 millones de toneladas. El aeropuerto más importante de Alemania y probablemente también de Europa es el de Frankfurt, por donde han pasado en 2017 más de 32 millones de pasajeros y 1,1 millones de toneladas en mercancías– la mitad del total – . Se encuentra además en un proceso de ampliación. Le siguen en importancia Munich, Düsseldorf y Berlín. En esta última se está construyendo un nuevo aeropuerto, que podría entrar en funciones a finales de 2020.

Se ha observado que diversos aeropuertos alemanes tienen problemas de viabilidad económica, especialmente los pequeños y medianos; varios de ellos sobreviven gracias a las subvenciones y dos, en Lübeck y Zweibrücken, ya se han declarado en quiebra, lo que indica un exceso de capacidad.

Al igual que la mayor parte de los países desarrollados, el suministro energético de Alemania es altamente dependiente de los combustibles fósiles. Las energías renovables por el momento aportan únicamente el 13,1% de la energía primaria consumida por el país, aunque este porcentaje está aumentando y el Gobierno alemán tiene como objetivo que las energías renovables sean la fuente energética principal. El resto se cubre con carbón, gas y petróleo. Mientras que la mayor parte del carbón  es extraído en Alemania el gas y el petróleo son importados, el primero sobre todo de Rusia, y el segundo del Oriente Medio.

En la generación eléctrica bruta las energías renovables se convirtieron en 2017 en la principal fuente con el 37% del total. Le sigue el carbón en sus dos vertientes de hulla y lignito, con el 36% del total.  El gas y la energía nuclear aportan aproximadamente el 13% cada uno. 

En 2011, a raíz del accidente en la central de Fukushima el Gobierno acordó un plan de abandono de la energía nuclear, que cesará de emplearse en el año 2022. Para sustituir el hueco dejado por la energía nuclear en la generación se confía en aprovechar la potencia de los campos eólicos offshore en el Mar del Norte. El concepto de ENERGIEWENDE o Transición Energética ha supuesto un cambio en el modelo energético propiciado por el Gobierno alemán, en el que habrá una disminución significativa de la utilización de los combustibles fósiles y de la energía nuclear, en favor de las energías renovables, con especial preponderancia de la energía eólica y de la solar. Una de las consecuencias más palpables de la transición energética ha sido la disminución del precio al por mayor - pero no al por menor - del kilowatio que ha vuelto las centrales térmicas de carbón y gas poco o nada rentables. Las dos principales empresas energéticas del país, Eon y RWE, cuyo modelo de generación estaba basado fundamentalmente en combustibles fósiles y nucleares, padecen actualmente una grave crisis, que les ha llevado a reestructurarse totalmente.

 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población empleada, según datos de la Agencia Federal de Estadística (DESTATIS) ascendió, en marzo de 2019, a 44,9 millones de personas. 

En abril 2019, la tasa de desempleo fue el 4,9%. En abril de 2018 la tasa de desempleo había sido del 5,3%. El número de parados registrados a finales de abril de 2019 fue de 2,23 millones. En abril de 2019 se mantenía la desigualdad entre el paro en los nuevos Länder del Este (6,4%) y en los antiguos (4,6%), pero la convergencia es evidente. El número de personas empleadas en Alemania en el primer trimestre de 2019 ascendió a 44,9 millones, de los cuales 40,7 millones son empleados por cuenta ajena y 4,2 millones son autónomos.

La tasa de desempleo juvenil - hasta 29 años de edad - fue en Alemania del 5,4% en 2018, la segunda más baja de la UE y la tercera de la OCDE- datos Eurostat-.

La legislación relativa a la negociación colectiva es ya bastante antigua, data de 1949, cuando la Constitución Alemana definió la negociación colectiva como un derecho de las asociaciones representativas de trabajadores y empleadores, en que el estado por norma general no debería intervenir. La Ley de Negociación Colectiva, TVG, Tarifvertraggesetz – fue promulgada en ese mismo año y no ha experimentado grandes modificaciones desde entonces.

Los convenios colectivos pueden ser de carácter sectorial, geográfico o una combinación de ambos. También es perfectamente posible que una empresa individual tenga su propio convenio – Volkswagen sería el ejemplo más notorio -.

En principio los convenios colectivos obligan únicamente a los trabajadores y empresarios representados en ellos. Sin embargo cabe la posibilidad de que el Ministerio de Trabajo declare por decreto, que un convenio sea de aplicación general a todo un sectorAllgemeinverbindlichkeitserklärung - siempre que se den dos condiciones:

  • Que en dicho convenio estuvieran representados aquellas empresas, que tuviesen empleada al menos a la mitad de los trabajadores ocupados en el marco de aplicación del convenio.
  • Que la generalización del convenio se justifique por razones de interés público.

Aunque el marco legal de la negociación colectiva ha permanecido prácticamente inalterado durante todo este tiempo – incluso después de la reunificación – sí que se ha observado una importante disminución de los acuerdos declarados de aplicación general, normalmente debido a la oposición por parte de los empresarios. Por otra parte los convenios colectivos incluyen cada vez con más frecuencia cláusulas de excepción – Öffnungsklauseln -, que permiten a las partes diferir el cumplimiento de los términos del convenio según los casos.

A partir de enero de 2015 entró en vigor en Alemania con carácter general y por primera vez el salario mínimo, fijado inicialmente en 8,5 euros la hora; en enero de 2019 ascenderá a 9,19 euros/hora y en enero de 2020 a 9,35 euros/hora. No obstante este salario no se aplica durante los primeros seis meses de contratación a los parados de larga duración.

Volver a índice de Estructura de la oferta

PIB per capita y distribución de la renta

El PIB per cápita de Alemania en 2018 en términos reales fue de 40.800 € . En España fue de 25.900 €. - datos Eurostat -. 

Las estadísticas de la UE otorgan a Alemania un PIB per cápita en 2017 de 124, medido en términos de PPP y siendo 100 la media de la UE-28, frente al 92 de España. En 2017 Eurostat calculaba para Alemania un coeficiente Gini del 29,1 - significando 0 la máxima igualdad y 100 la máxima desigualdad en la distribución de la renta disponible . Con este valor Alemania ocupa el puesto 12º en la UE-28.  España tiene un índice de 34,1 y ocupa la 24ª posición.

Otros datos, elaborados por la OCDE, revelan que desde 1990 el ratio entre el 10% de población más rica y el 10% más pobre ha pasado del 6 a 1, al 8 a 1. Pese a ello, la distribución de renta sigue siendo más igualitaria que en la OCDE, cuyo promedio es de 9 a 1.

En lo relativo a la distribución geográfica de la renta Alemania puede dividirse actualmente en tres grandes bloques: 

a. Las regiones del Norte y Oeste, en particular Renania del Norte y Baja Sajonia, tienen una renta per cápita más o menos similar a la media alemana. Estas regiones se apoyan económicamente en los sectores más tradicionales.   

b. Las regiones del centro y el sur, en particular Baden-Würtemberg y Baviera, son las regiones más ricas del país - con la excepción de la ciudad-Estado de Hamburgo, en el norte -; son las que presentan mayor dinamismo económico y su soporte económico está más basado en los servicios, el sector financiero y las nuevas tecnologías. 

c. Las regiones de la antigua RDA, en el Este. Se trata de las regiones más pobres y también con menor densidad de población, que han tenido que pasar por un largo y difícil período de reconversión de una economía centralizada a una de libre mercado. Su renta per cápita es la menor de Alemania aunque la zona está dando claras muestras de reactivación desde hace algunos años, en particular la región de Sajonia. 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector primario

El sector agrícola alemán ocupa a algo menos de un millón de personas, aproximadamente un 2% de la población ocupada y genera alrededor del 0,9% del PIB. La Superficie Agrícola Útil (SAU) ha descendido ligeramente en los últimos años y está constituida por unas 16,7 millones de hectáreas (año 2016). La tierra cultivable está formada por 11,8 millones de hectáreas (año 2016). El número de explotaciones asciende a 267.000, de las que el 90% son familiares.

El principal cultivo es el cereal, que ocupa el 54% de la tierra cultivable, destacando el trigo, el centeno y la cebada. Le siguen en importancia las plantas forrajeras (24%) y después los cultivos industriales (11,8%). Por volumen de producción también predominan los cereales y las plantas forrajeras, seguidas por las patatas. 

La explotación agrícola tiene características diferentes según se trate de los antiguos o los nuevos Länder:

En los antiguos Länder predomina la explotación de pequeño tamaño – 35 hectáreas de promedio. El trabajo asalariado consiste sólo en el 43% de la ocupación total, siendo el resto empresarios individuales o familiares.  

En los Länder de la antigua Alemania del Este, por el contrario, hay relativamente pocas explotaciones pero de mayor tamaño (197 hectáreas). Aquí el trabajo asalariado consiste en el 80% de la ocupación total.

De todos modos en todo el territorio nacional se está manifestando la misma tendencia hacia la concentración de las explotaciones, con su consiguiente disminución en número y aumento en superficie.

Alemania es el tercer país del mundo, tanto en importaciones como exportaciones agrícolas. En 2016 el grado de cobertura exterior fue del 88% y el déficit agrícola ascendió a unos 9.248 millones €.

Tras la última reforma de la PAC las ayudas recibidas por la agricultura alemana se situaron aproximadamente en los 4.769 millones de € en 2017. Las percepciones anuales hasta el año 2020 serán muy similares.

Alemania es el primer productor de leche de la UE y el 5º del mundo. Destaca asimismo el volumen del ganado porcino, siendo el primer productor de carne porcina de la UE, con un 22% del total. En carne vacuna, Alemania es el segundo productor con un 15% del total.

El sector pesquero da trabajo a unas 40.000 personas y reviste especial importancia en las regiones marítimas del Mar del Norte y Mar Báltico. El total anual de capturas tuvo un valor aproximado de 259 millones € en 2017. Sin embargo la producción sólo da para cubrir el 22% del consumo doméstico. Algo más de la cuarta parte de las capturas consisten en arenques. Las siguientes especies por volumen son la bacaladilla y la caballa. No obstante por valor de ventas la especie más importante son los cangrejos, más de la quinta parte del total.  

La minería alemana está especializada en el carbón y se concentra en dos variedades; la hulla, que se extrae en la cuenca del Ruhr, y el lignito, que se extrae asimismo en la cuenca del Ruhr y también en el centro y el este de Alemania.

El sector de la hulla no es competitivo, debido al alto coste de extracción, en comparación con el carbón de importación. Es por ello que el Gobierno alemán lo ha subvencionado,  de acuerdo primero con el Tratado CECA, que expiró en 2002, posteriormente con el Reglamento 1407/2002, que prorrogó el sistema de subvenciones hasta 2012 y finalmente de acuerdo con la Decisión del Consejo 2010/787, que lo prorroga nuevamente hasta 2018. El Gobierno ha implantado un sistema de subvenciones decrecientes, que ascendieron aproximadamente a 1.054 millones € en 2016 y disminuirán gradualmente hasta menos de 800 millones € en 2019. El 75% de la subvención es satisfecho por el Gobierno Federal y el 25% restante por el Gobierno del Land de Renania del Norte, donde están ubicadas las minas.

Por otra parte la propiedad de las minas ha sido transferida a una fundación, que se financia con los ingresos de la filial, que reúne las actividades del sector químico del grupo, una vez vendidas las ramas energética e inmobiliaria. Dicha filial, denominada Evonik, salió parcialmente a bolsa en abril de 2013, mientras otra parte del capital fue colocada entre inversores institucionales. Con los ingresos obtenidos se espera financiar los costes de cierre de las minas después de 2018.  

Alemania es el primer productor mundial de lignito, con una extracción anual de 171 millones de toneladas (2017). El 89% de la producción se emplea en la generación de electricidad y de calefacción urbana.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector secundario

La industria emplea a unos 6,2 millones de personas, aproximadamente el 13,7% de toda la población ocupada. Las características fundamentales son la elevada productividad y la fuerte orientación hacia los mercados exteriores.

En los primeros años 90 la aportación en valor añadido bruto del sector disminuyó, debido al importante desmantelamiento industrial operado en la antigua Alemania del Este tras la reunificación. Sin embargo posteriormente se ha mantenido más o menos estable durante los últimos 20 años, siendo de  22,9% en 2017, casi el mismo valor que en 1994. Este valor es un rasgo distintivo de la economía alemana dado que es bastante superior a la media de la UE (16,3%), así como de otras grandes economías como Gran Bretaña Y Francia. Por otra parte la contribución directa al PIB no capta toda la importancia de la industria para la economía alemana porque una parte de la cadena de valor se ha desplazado hacia servicios cercanos a la industria, para los que ésta constituye su principal demanda.   

Aunque aproximadamente el 96%  de las empresas son PYMES, dan empleo al  58% de la población ocupada en el sector y generan sólo el 46% de la facturación industrial total.

Por ramas de actividad la importancia principal corresponde a las más clásicas, como el automóvil, la química, maquinaria y  metalurgia. En las dos primeras más del 60% de la facturación procede de la exportación. Entre los sectores en ascenso destaca la biotecnología y el equipamiento de medio ambiente.

En los sectores del automóvil, maquinaria e industria química es donde se realiza el mayor gasto en I + D y también aquellos en que la balanza comercial arroja un superávit más elevado. La industria responde por el 87% de toda la investigación privada en I+D en Alemania. 

El sector industrial en general y la energía en particular están muy condicionados en los últimos años por las necesidades de ahorro y la normativa medioambiental. En particular constituye un problema la la imposición de remuneraciones mínimas a las energías renovables, que son repercutidas al consumidor; para muchas empresas dicha repercusión equivale ya al 50% de la factura eléctrica. Por otra parte aumenta la tributación de los combustibles fósiles y se limitan los derechos de emisión de gases con efecto invernadero.

En los últimos dos años se ha potenciado mucho, tanto desde el Gobierno, como desde la misma Industria el concepto de INDUSTRIE 4.0, relacionado con la aplicación de las tecnologías digitales y del Internet de las cosas a los procesos productivos y logísticos, de las que se promete un gran aumento de la productividad. 

 

 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector terciario

La modificación estructural más importante de la economía alemana en las últimas décadas ha sido el descenso en la participación del PIB del sector primario y el sector industrial frente al aumento del sector servicios. Así en 1970 el sector industrial más la construcción tenían aproximadamente el mismo peso en el PIB que los servicios, un 48%, y el sector primario un 4%. En los últimos años el sector servicios – sin contar la construcción - contabiliza alrededor de un 68% del PIB, mientras que el sector industrial aporta sólo el 22,9%. El sector primario, incluyendo la minería, equivale aproximadamente al 1%.

La construcción en Alemania es un sector dual; existe una multitud de pequeñas empresas, con facturación inferior a 1.000 millones de euros y sólo tres grandes empresas, de facturación superior a 3.000 millones de euros, que son Hochtief, Strabag y Züblin. De todos modos Hochtief, con una facturación casi cuatro veces superior a la de la segunda empresa, es la constructora más importante con cierta diferencia, aunque gran parte de su facturación la realiza en el extranjero. Desde 2011 Hochtief pertenece a la española ACS. Las grandes empresas tienden a concentrarse en el sector de la gran obra pública donde dominan el mercado, y las empresas medianas o pequeñas están más presentes en la construcción residencial, industrial o comercial.

Hasta ahora la modalidad de construcción PPP (Public Private Partnership) ha tenido un desarrollo inferior al habitual en otros países europeos. Ello se debe en parte a la falta de concesionalidad de las obras públicas, sobre todo las autopistas. Esta situación podria cambiar durante el año 2019, en que la gestión de las autopistas se va a trasladar a una nueva sociedad pública de derecho privado. Predomina el empleo de esta fórmula por parte de ayuntamientos y entes locales, en especial para la construcción y saneamiento de escuelas y edificios públicos. Últimamente, sin embargo, parece que se está considerando la posibilidad de potenciar la utilización de los PPP, como forma de compatibilizar las necesidades de inversión de la economía alemana, con la política de austeridad presupuestaria. 

Si en 1995 la construcción suponía casi el 6% del PIB, actualmente es un poco menos del 5%. No obstante, el actual bajo nivel de los tipos de interés y la buena situación del empleo han reavivado el mercado en los últimos tiempos y se está asistiendo a un boom de la actividad constructora, especialmente en Berlín y en las grandes ciudades.  

El aumento del sector servicios en su contribución al PIB ha tenido lugar principalmente por el aumento de empleo y recursos en el sector, mientras que en cambio el aumento de productividad ha sido siempre inferior al del sector productivo. Durante 2013, los servicios, incluída la construcción, dieron empleo al 82% de la población ocupada, correspondiente con unos 35 millones de personas, frente al 18% del sector industrial.

Por subsectores la evolución ha sido diferente. El subsector de servicios, financieros, que había aumentado considerablemente su peso dentro del total de los servicios, ha experimentado una fuerte reducción en los últimos años a consecuencia de la crisis financiera y ahora responde por menos del 4% del valor añadido bruto. La mayor aportación viene ahora del sector inmobiliario, seguido por el de comercio y el de servicios de transporte y comunicaciones. La misma evolución se ha venido observando en cuanto a la creación de empleo.

El descenso en la aportación al PIB por el sector productivo y el correlativo ascenso en el segmento de los servicios a empresas lleva a la conclusión de que ha habido un trasvase de empleo de aquél a éstos, originado por el aumento de la subcontratación o outsourcing de terceros por parte de la industria.

Al igual que con la industria, el sector servicios se está viendo afectado por el impacto de la digitalización; en particular el sector de la distribución  y el de los servicios financieros está experimentando una importante reestructuración, concretada en la quiebra o el declive de algunas empresas tradicionales y el ascenso de aquellas que mejor emplean las nuevas tecnologías para eliminar canales intermediarios y acceder directamente al cliente.  

Volver a índice de Estructura de la oferta

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex