Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

 El Sector Primario viene disminuyendo su participación en el PIB desde 1993 (en el primer semester de 2021 supuso tan solo un 1,9% del PIB). Lo mismo sucedió con la Producción Industrial y manufacturera cuya participación es, según cifras prliminares del primer semestre de 2021, un 31,2% del PIB (incluyendo la explotación de minas). Los servicios han crecido hasta suponer un 56.3% en 2021, lo que conlleva desarrollo y modernización de la estructura económica.

 

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Precios (minoristas y mayoristas)

La economía dominicana presenta un sistema de formación de precios relativamente libre, aunque subsiste la fijación pública en diversos bienes regulados tales como los combustibles, varios alimenticios, la electricidad, el agua, algunos tipos de transporte, entre otros. El Ministerio de Industria y Comercio es el competente para establecer y modificar estos renglones, algunos con periodicidad semanal.

Existen sin embargo áreas importantes sujetas a control por parte de algunos grupos monopolísticos u oligopolios (azúcar, grasas alimenticias, productos largos de acero, intermediación financiera, cerveza y otros) los cuales en la práctica tienen el mercado reservado con una práctica exclusión de la competencia exterior, y que orientan los precios domésticos. Su poder es grande y el organismo Procompetencia, que se creó hace casi una década para combatir posiciones dominantes, no ha instruido un solo expediente sustancial desde entonces. Aunque comienzan a abordar al menos estudios -si no ya expedientes y sanciones- sobre grado de concentración y posición dominante.

La evolución del IPC viene condicionada en buena medida por la dependencia dominicana de las importaciones y por la preocupación del Banco Central por el cambio del peso (para contener el coste del servicio de la deuda, denominada en dólares en su mayoría), que les mueve a intervenciones continuas en el mercado. La franja objetivo del B.C. para el índice es 3% / 5%. Al estar subvencionados varios componentes de la cesta de bienes y servicios, incluidos los combustibles, el índice oficial de precios no es plenamente representativo de la evolución. Actualmente, sin embargo, no nos hallamos ante una economía con problemas de inflación: el IPC registró una variación interanual de 8,5% al cierre de 2021, la mayor inflación en los últimos 10 años, vinculado fundamentalmente a la subida de precios de carburantes y de los fletes. 

Recientemente, en febrero de 2022, el presidente Abinader ha comunicado diversas medidas para responder a la distorsión de precios internacional y consecuente inflación local debido al conflicto entre Rusia y Ucrania. Entre ellas, las principals medidas son: aranceles cero para la importación de productos básicos y subvención hasta un 10% de materias primas; congelación de los precios de los combustibles hasta el tope de US$115 por barril de petróleo; aumento del subsidio al sector transporte; y la aplicación de precios de referencia para los productos de la canasta básica.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Comenzando con la Red de Comunicaciones terrestres, República Dominicana, según el Ministerio de Obras Públicas, dispone de 5.514 km. de carreteras; otros 8.672 km. de caminos vecinales; 5.519 km. de caminos temporales, y 1.071 puentes. Se les añaden 600 Km. de vías de peaje entre las que destacan el tramo Santo Domingo-aeropuerto, la carretera de Santo Domingo a Samaná (1 carril por sentido), el corredor a Bávaro en el Este y las circunvalaciones de la capital y Santiago. El peaje de la Carretera Santo Domingo-Samaná se ha reducido un 20% motivo del fideicomiso de RD Vial y el Ministerio de Obras Públicas, en vigencia desde enero de 2022. Las cuatro arterias principales absorben la mayoría del tráfico y se hallan en un estado de mantenimiento mediano. Algunas de las nuevas vías revisten la forma de concesión administrativa, aunque se han dado retrocesos y cambios de postura oficial rescindiendo contratos unilateralmente a los pocos años de explotación.

No existe red ferroviaria sólida, salvo algunos tramos de vía estrecha que se utilizan para el transporte de la caña de azúcar. Hubo una línea de 1.067 mm entre Sánchez y la Vega que se abandonó el pasado siglo. En ocasiones, especialmente durante la última campaña electoral, se ha hablado de una posible línea entre la costa Noroeste y el puerto de Haina (junto a la capital). En 2009 se abrió en la capital una línea de Metropolitano con 14 Km, a la que siguió una segunda de 34 Km. Una pequeña extensión denominada 2A finalizó en 2019 y se prepara alargar la línea 1. En febrero de 2022 han dado comienzo los estudios preliminares para el desarrollo de la Línea Ferroviaria Santiago de los Caballeros – Santo Domingo, a cargo de la consultora Española ALG Global Infrastructure Advisors, S.L. Otro Proyecto de movilidad urbana importante es el tren metropolitano (antigua línea 3) de Santo Domingo.

Los Puertos comerciales se limitan a Puerto Plata en el norte, tres junto a la capital (Haina, Caucedo y Santo Domingo) y, en la costa sur, San Pedro de Macorís y Barahona. Hay terminales para cruceros en Samaná, La Romana y Sans Souci (junto a la capital) más otra cerca de Puerto Plata, que es propiedad de una naviera extranjera. El principal puerto de carga es Haina. Más moderno, y segundo en movimiento de mercancías, es el multimodal privado de Caucedo, que forma parte del portafolio de DP World, líder mundial en operaciones portuarias. Ambos se encuentran próximos a la capital y están especializados en contenedores. En el periodo de enero a agosto de 2021 el Puerto de Haina (Haina Occidental y Haina Oriental) movió en concepto de importaciones y exportaciones unos 12.000 millones de kilogramos brutos en mercancia, y Caucedo alrededor de 5.109 millones (ONE 2021). El pequeño puerto de Sans Souci combina carga y pasaje (ferry a Puerto Rico). En 2022 comenzará la renovación del puerto de Manzanillo con un préstamo de inversion junto al BID de más de US$100 millones.

De los nueve aeropuertos internacionales existentes, el que más pasajeros recibe es el de Punta (58% del tráfico total de turistas extranjeros durante todo 2021); seguido por el de Las Américas, de la capital, (24% aprox.), el Cibao (7.6 %), La Romana (4.9 %), y Puerto Plata (4.4 %). Se anuncia la ampliación de otro aeropuerto en el sur oeste enfocado al desarrollo turístico que se proyecta para esta región.

La infraestructura de telecomunicaciones ha aumentado en los últimos años, especialmente la telefonía móvil, pero el país sigue a falta de red de fibra óptica en la mayor parte del territorio, aunque dentro del Programa nacional “República Digital” ya se instalaron 1,200 kilómetros de fibra óptica, como parte de la expansión de la Red Nacional de Fibra Óptica. En cuanto al acceso a banda ancha, conforme a las mediciones del Especial Anual Telecomunicaciones & Networking “Cifras de Banda Ancha en América Latina”, realizadas en 19 países de la region, República Dominicana ocupa el noveno lugar en velocidades de banda ancha fija (13,97 Mbps) y décimo segundo lugar en banda ancha móvil (15,35 Mbps). Aunque el servicio de Internet es ofrecido por más de cuarenta empresas diseminadas por todo el país, solo Claro y Altice tienen presencia significativa a nivel nacional; estas dos prestadoras se reparten más del 94% de los abonados. Según Indotel, al finalizer el primer semester de 2021, los abonados a televisión por suscripción está conformado por 799.224 suscriptores.

La actividad de energía y el agua durante el año 2021 creció un 6%; impulsado por el incremento en la facturación por servicios de electricidad a los sectores del gobierno general (21,3 %), industrial (8,4 %), residencial (3 %) y comercial (2,2 %).

La modificación de la Ley 112-00 de Hidrocarburos, propuesta por el presidente Abinader, continúa detenida a febrero de 2022 y es destacable que el país no produce hidrocarburos ni carbón, importando la totalidad de sus necesidades. Según el “Análisis del comportamiento de los precios de los combustibles en la República Dominicana” en 2021, las importaciones petroleras y sus derivados alcanzaron unos US$4,1 mil millones (un 90% superior al 2020). La importación es procesada en la refinería dominicana dominico-venezolana REFIDOMSA y sus destinatarios principales son el parque de vehículos y las centrales eléctricas, algunas de las cuales se están convirtiendo a ciclo combinado de gas.

En cuanto a la generación bruta de electricidad, destaca la participación de las plantas generadoras con tecnología diésel, con un aumento del 27%. Aunque actualmente la generación de energía eléctrica en la República Dominicana se basa principalmente en combustibles fósiles, el objetivo es alcanzar un 25% de fuentes renovables en 2025. De acuerdo a la Comisión Nacional de Energía, la generación conjunta de energía renovable en República Dominicana creció un 17,6 % respecto al año anterior; por lo que la generación de energía mediante “fuentes limpias” representó un 16,8 % del total, conformado de la siguiente manera: energía hidroeléctrica (7,3 %), eólica (6,1 %), solar (2,4 %) y de biomasa (1 %). Sin embargo, el país todavía hace frente a retos técnicos relacionados con imprecisiones en los pronósticos de generación, lo que hace que hasta el momento estas fuentes de energía no sean suficientemente costo-eficientes.

En 2021, la capacidad instalada de producción eléctrica de la República Dominicana, pese a que solo ingresó generación solar, creció un 3,2%, cerrando con una capacidad instalada de alrededor de 5.027,8 MW, (superior a los 4.870 MW de 2020). La realidad es que no toda esta capacidad más de 2.500 Mw brinda disponibilidad segura y a costo razonable, ya que se ve superada durante los picos de demanda. Su propiedad se reparte entre 14 empresas generadoras, en su mayoría privadas, dominando el panorama EGE Haina y la AES Dominicana. En 2020 (ultimo año del que se dispone datos, según la ADIE) la energía se produjo con siete fuentes primarias: sol (1.7%), biomasa (0.9%), viento (6.4%), agua (7.0%), carbón (37.1%), gas natural (30.0%) y derivados del petróleo (16.7%); y casi la mitad del fluido procede de centrales estatales o de capital mixto. La propiedad y administración de la red de transporte en alta tension es estatal (ETED); también lo es la distribución en media y baja tensiones, que está repartida geográficamente entre tres empresas (EDES). Su cobertura territorial es aceptable, pero hay núcleos importantes que se surten mediante sistemas autónomos de generación/distribución privados, como las grandes zonas turísticas de Bávaro, Punta Cana y Las Terrenas.

Desde octubre del 2018 y hasta 2021, un total de 301 MW de plantas eólicas y solares han sido instaladas en la República Dominicana, lo que representa el 8,43% de la capacidad instalada en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). Durante 2021, el presidente de la República, Luis Abinader, inauguró varios parques solares, incluyendo el Girasol, construida por ELECNOR y propiedad de la Empresa Generadora de Electricidad Haina (EGEHaina) en Yaguate, provincia San Cristóbal. La gestión y eficiencia de la distribución de la energía es uno de los retos pendientes más críticos que tiene SENI, por lo que buena parte de las industrias grandes dispone de generación propia y todo edificio de apartamentos, hoteles, comercios y viviendas tiene generadores diesel. Un Pacto Eléctrico para resolver el problema técnico financiero está sujeto a controversia desde hace años ante la presión del sector privado para que se privatice el sistema, a lo que se oponen el gobierno y sus reguladores: Corporación de Empresas Eléctricas Estatales, Superintendencia de Energía y Comisión Nacional de Energía.

El gas natural y el carbón mineral se mantuvieron en 2021 como los dos combustibles predominantes en la producción energética del país, en cuanto a su capacidad instalada. El primero representa más de 1.400 megavatios y el segundo 1.000 megavatios. El país carece de red de distribución de gas, utilizándose las botellas para uso domiciliario. Propagas tiene una terminal portuaria en S. Pedro Macorís con capacidad de 42 M de m3 de GNL que también alimenta por gaseoducto la térmica de Los Mina en la capital. Están en ampliación el muelle y dos depósitos para su actual capacidad en 600.000 barriles de propano. Un proyecto privado de gaseoducto entre Puerto Caucedo y S. Pedro alimentará la Central Quisqueya 1 y dos más cuando se conviertan a ciclo combinado. También es importante el proyecto de la Regasificadora de GNL en Manzanillo (el consorcio KMS ganó la licitación en 2008 para construirla y operarla por 20 años).

Por su parte, la producción nacional de agua creció un 7,8 % en 2021, en consistencia con el registro de mayores lluvias por vaguadas y depresiones tropicales como Fred y Grace, incidiendo positivamente en los embalses de las presas de Tavera y Monción. Además, el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), en conjunto con las corporaciones de acueductos y alcantarillados, se encargan de las medidas para optimizar el saneamiento y suministro de agua. Un 83% de la población tiene acceso a suministro de agua limpia (no potable). La red de alcantarillado tiene cobertura ínfima: incluso en Santo Domingo y otras ciudades no recoge más del 4% de las aguas residuales que, en su mayoría, se vierten luego sin tratar. La depuradora y red del Ozama, en la capital y el emisario submarino de Puerto Plata, ambos construidos para firmas españolas, son los primeros esfuerzos significativos en este sentido les seguirán Boca Chica, Bávaro y quizá Sosúa-Cabarete. República. La superficie agrícola regable se cifra en 340.000 Ha, el 85% de las cuales están cubiertas mediante canales y riego por inundación, siendo el resto captaciones mediante bombeo. Hay en el territorio 21 grandes presas destinadas tanto a generación eléctrica como a regulación de cuencas y regadío, aunque las aportaciones fluviales son irregulares y las cuencas hidrográficas pequeñas. La capacidad de embalse se estima a 2.000 hectómetros cúbicos. Uno de los últimos proyectos impulsados por el BCIE en República Dominicana es la Presa de Monte Grande.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según el boletín trimestral del mercado laboral, en octubre-diciembre de 2021 la ocupación alcanzó un total de 4.682.079 (formales e informales), para un incremento de 267.478 personas en relación a igual período del año anterior. Este nivel de ocupación resulta estadísticamente igual al del mismo trimestre del año 2019, por lo que se han recuperado los ocupados pre-pandemia. En 2021, un 74,2% de la población se encontraba en edad de trabajar; de estos, un 37,8% inactivos. El sector privado da ocupación al 36,3%, dando el Sector Público ocupación al 14%, el 39% son trabajadores por cuenta propia, mientras que el 5,8% son trabajadores de servicios domésticos. El 48,8 de los empleos son informales; es decir, sin cotizar a la Seguridad Social o que están adscritos a entidades no registradas.

CUADRO 4: VARIACIÓN POBLACIÓN OCUPADA POR SECTORES

Rama de Actividad Variación interanual de Ocupados (2020-2021)
Agricultura y Ganadería -28.157
Industrias Manufactureras y Minas -8.518
Electricidad, Gas y Agua 11.007
Construcción 65.094
Comercio al Mayor y Menor 31.835
Hoteles, Bares y Restaurantes 22.495
Transporte y Comunicaciones -411
Intermediación Financiera y Seguros 5.844
Administración Pública y Defensa -5.401
Otros en Servicios 65.697

Fuente: Banco Central

La tasa de paro pasó del 5,8% en 2020 al 7,4% en 2021. Esto supuso un incremento de 89.032 personas desocupadas en búsqueda de trabajo, según los datos del Boletín de Estadísticas Oficiales de Pobreza Monetaria en República Dominicana 2021. La distribución del empleo por sectores denota el peso que la agricultura sigue teniendo como proveedor de empleos en la nación. 

El grueso del empleo lo ofrecen las mini-PYMES y las PYMES: aproximadamente 1,5 millones de empresas que, según el Mº de Industria, Comercio y PYMES, suman 2,2 millones de puestos lo que equivale al 54.4% de la población ocupada del mercado laboral, aportando un significativo porcentaje al PIB de 38.6%. Dentro del ámbito industrial, 172.009 personas trabajan en empresas radicadas en las Zonas Francas y Especiales en 2019, cuya vocación es principalmente manufacturera y exportadora.

El nivel de preparación de la masa laboral es escaso y su productividad baja, obligando a las empresas a dedicar recursos y tiempo para formar a sus contratados. En sectores como la agricultura y la construcción domina la mano de obra de origen haitiano. El 13% de los niños  ejercen algún tipo de trabajo.

Las remuneraciones son bajas: el 65% de los salarios formales del sector privado no llegan a 250 € mensuales, más del 70% queda por debajo de 300 € y los salarios reales se encontraban en 2019 por debajo de su nivel de 10 años atrás. El Banco Central y Mº de Economía han venido reiterando la necesidad de elevarlos sustancialmente para asegurar la paz social, mejorar la distribución de la renta y estimular el consumo. En 2021, el salario mínimo en empresas privadas ha subido un 11% para las microempresas, hasta los 11.900 pesos (208 dólares) mensuales; y un 19% en el caso de las grandes empresas, hasta los 21.000 pesos (368 dólares).

Algunos sindicatos, en especial el de transportistas, disponen de particular capacidad de convocatoria y coerción que se traduce en huelgas y bloqueos en defensa de peticiones cualitativas o en rechazo de normativa técnica de mejoras; como el control de neumáticos. También han efectuado huelgas duraderas los médicos y los maestros, logrando mejoras salariales en 2017 y 2018. No obstante, el clima laboral es tranquilo en general.

 

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PIB per capita y distribución de la renta

El Índice de Desarrollo Humano coloca al país en el lugar 88 (2020) del mundo con un coeficiente de 0,756. En un tiempo en que la renta anual per cápita está en 8.638 (2021) uno de los problemas graves de República Dominicana es la pervivencia de un profundo desequilibrio en el reparto de renta y riqueza. El índice de GINI ha disminuido en 2020 con respecto a 2019 a 0,405.

El PNUD señala que el crecimiento económico de los últimos años apenas se ha extendido entre las grandes capas de la población. En 2020 la pobreza extrema rondaba el 3,5% y la pobreza general el 23,4%. Según el informe de CEPAL sobre Panorama Social, en República Dominicana la tasa de pobreza aumentaría entre un 1,5% y un 2,4% si no fuera por las remesas. Entre 2019 y 2020 la desigualdad del ingreso se redujo en 6% a nivel nacional, influenciado por los programas de mitigación de los impactos por el COVID 19. 

Otros indicadores elocuentes en este terreno son: el 70% de los sueldos de cotizantes a la Seguridad Social no alcanzan 330 €; un 60% de los hogares ingresa menos de 350 € al mes (sensiblemente por debajo de la canasta básica) el 50% de las viviendas tienen techado de simple chapa corrugada; una elevada porción poblacional no tiene acceso a agua potable a domicilio; menos del 4% de las viviendas urbanas vierten a red de alcantarillado con tratamiento sanitario.

 

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Sector primario

 En 2021 el Producto Interno Bruto (PIB) real alcanzó un crecimiento interanual de 12.3 % (con un valor de US$97.715 millones), uno de los mejores desempeños de toda América Latina. En el cuadro 1 se desglosa dicho crecimiento por sector económico en el período enero-diciembre de 2021, y su comparativa con 2020. Los sectores que registraron aumentos más significativos en su valor agregado real respecto al año anterior fueron: hoteles, bares y restaurantes (39,5%); construcción (23,4%); manufactura de zonas francas (20,3%) y transporte y almacenamiento (12,9%). Por otra parte, se evidenciaron variaciones interanuales negativas en los servicios financieros (-2.6 %); administración pública (-1,7%); enseñanza (-1.6 %); explotación de minas y canteras (-0,7 %) y salud (-0,3 %).

CUADRO 1: TASAS DE CRECIMIENTO PIB REAL POR SECTOR DE ACTIVIDAD 

3. ACTIVIDAD   2020   2021
Agropecuario  2,8%  2,6%
Explotación de minas y canteras -12,5  -0,7%
Manufactura local  -2,2%  10,6%
Manufactura zonas francas  -2,7%  20,3%
Construcción  -10,7%  23,4%
Servicios  -7%  9,9%
     Energía y agua  0,4%  6%
     Comercio  -4,8%  12,9%
     Hostelería y restauración  -47,5%  39,5%
     Transporte y almacenamiento  -7,6%  12,9%
     Comunicaciones  2,7%  4,6%
     Servicios financieros  7,1%  -2,6%
     Actividades inmobiliarias y de alquiler  3,8%  3%
     Administración Pública 0,8% -1,7%
     Enseñanza  -3,7%  -1,6%
     Salud  12,5%  -0,3%
     Otras actividades de servicios                      -11,1%  6,4%
Valor agregado  -6,3%  11,5%
Impuestos a la producción netos de subsidios  -11,6%  24,1%
Producto Interior Bruto -6,7% 12,3%

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Banco Central República Dominicana y ONE

2.1.1 Sector primario

La actividad agropecuaria en la que se incluye la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca aportaron durante 2020 el 6% del PIB. De acuerdo con el Informe de la economía Dominicana del Banco Central, este sector ha presentado un crecimiento interanual en 2021 frente a 2020 del 2,6; vinculado al crecimiento del 2,9% de la agricultura y del 1,1% de la ganadería, silvicultura y pesca.

Es importante destacar que el desempeño de esta actividad refleja aún el impacto de la crisis sanitaria de la Covid-19, y más recientemente, los efectos causados por el alza de los precios de materias primas y del petróleo, que han impactado al mercado internacional, incrementando a su vez los costes de producción y transporte. Para mitigar esto, el Banco Agrícola ha tomado medidas financieras, siendo el total de recursos desembolsados al cierre de 2021 de RD$31.335,8 millones (un 76,5% superior a 2020). Del total desembolsado, RD$20.592,4 millones fueron destinados a la agricultura, RD$4.976,3 millones a la ganadería, silvicultura y pesca y RD$5.767,1 millones para otras actividades relacionadas.

El crecimiento en 2021 del valor agregado del 2,9% del subsector de la agricultura viene motivado por un incremento en volúmenes de producción liderados por: el café (11,2%), el cacao (10,8%), el arroz (7,7%), el maíz (7%) frutas cítricas (5,4%), habichuelas (4,3%), caña de azúcar (4%), tubérculos, bulbos y raíces (2,5%), guineo (2,4%) y plátano (2,3%).

El principal motor de crecimiento del café (11,2%), ha sido el programa de fomento y renovación de plantas con resistencia a la enfermedad de la Roya del cafeto a través del Instituto Dominicano del Café (INDOCAFE); así como el plan del Ministerio de Agricultura en colaboración con el sector privado para recuperar tareas cafeteras.

En cuanto a la producción nacional de cacao (10,8 %); este resultado responde a condiciones climatológicas favorables durante los meses abril-junio en las provincias Duarte y Sánchez Ramírez, donde se encuentra la mayor concentración de este rubro; así como a las medidas de apoyo a los productores implementadas por el Departamento del Cacao del Ministerio de Agricultura.

La producción del arroz ha tenido un crecimiento del 7,7% impulsado por las medidas del gobierno para estabilizar los precios del cereal y garantizar su abastecimiento a la población (p. ej. Desarrollo de la variedades con mayor rendimiento y un financiamiento total a los productores de arroz de RD$6.145,7 millones).

El crecimiento del maíz (7,0%) a cierre del 2021, es explicado por la ejecución del Plan Nacional de Siembra de Maíz Híbrido de Alto Rendimiento, gestionado por el Ministerio de Agricultura, junto a AGRODOSA y el Banco Agrícola, con el objetivo de asegurar la autosuficiencia en el cultivo y amortiguar los efectos de los altos precios de los insumos para la producción de carne de pollo, cerdo y huevos.

El crecimiento del cultivo de caña de azúcar (4%), se ha debido fundamentalmente al apoyo activo, financiero y técnico, que están brindando los consorcios azucareros a los pequeños productores.

Es destacable que, pese al crecimiento que presenta este sector, la producción va destinada esencialmente a cubrir la demanda del mercado interno. La actividad agropecuaria dominicana genera 226.244puestos de empleo en toda la geografía nacional; es decir, emplea al 8,7% de la población ocupada, de la que el 86,6% trabaja de manera informal, según datos del Banco Central (BCRD).

En cuanto al volumen de producción este ha pasado de 105 millones de kilogramos en 2012 a 147 millones de kilogramos en 2019, mostrando un aumento de 40%. La superficie dedicada a actividades agropecuarias comprende 2.703.840 Ha, cuyo 55% se destina a cultivos de forma permanente y 19 Mt a pastos. El manto vegetal es escaso y la tierra no es muy feraz, precisando fertilizantes y sistemas de riego para alcanzar una productividad razonable en hortalizas y frutas. Los cultivos, incluso en las mejores tierras, siguen apuntando a producciones tradicionales y los cereales tienen dedicadas más de 200.000 Ha.

Desde la pasada década se viene desarrollando producción de hortalizas y verduras de calidad en invernaderos, así como de ciertas frutas entre las que destacan la piña y el banano orgánico. Sus destinos principales son la exportación y el suministro a las cadenas hoteleras, más el consumidor nacional con poder adquisitivo alto y medio. Buena porción de los invernaderos instalados son españoles. Salvo en la zona central (Constanza, El Cibao), las explotaciones adolecen de insuficiente capital y equipamiento. Se dan fuertes variaciones estacionales de precios coincidiendo con la recogida de los productos de consumo popular.

Es importante destacar el Programa Nacional de Pignoración de productos básicos de la canasta familiar agropecuaria, cuyo objetivo es evitar alzas en los precios favoreciendo a productores y consumidores. El Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y el Banreservas ha designado al Programa Pignoración de Arroz para la cosecha 2021-2022 RD$6,000 millones en financiación.

El desempeño positivo del subsector agrícola viene motivado en gran parte por las ayudas brindadas por el Ministerio de Agricultura a los pequeños y medianos productores. Entre los programas desarrollados destacan: Preparación de Tierras; Distribución de Semillas y Material Vegetativo; Reconstrucción de Infraestructuras Viales en Zonas de Producción, facilita el acceso a las explotaciones.

En cuanto a ganadería, Silvicultura y Pesca, el sector representó un 2,15% del PIB en 2021. Al cierre del 2021, el valor agregado de la ganadería, silvicultura y pesca tuvo un incremento de 1,1  %; ligado a la producción de pollo (10,9%), productos de la pesca (4,6%), huevos (2,3%) y ganado bovino (0,9%). Por otro lado, hubo una disminución en los niveles de producción de ganado porcino (-5,8%) y leche cruda (-3,4%).

La producción nacional de pollo y huevos muestra una variación interanual de 10,9% y 2,3% respectivamente. Esto se debe principalmente a los esfuerzos del Ministerio de Agricultura junto con la Asociación Dominicana de Avicultores (ADA) y el Banco Agrícola, para mejorar la producción, el crédito y la comercialización de este producto, y con ello mitigar la tendencia negativa experimentada por el sector durante 2020 y el primer trimestre de 2021. La carne de pollo destaca como primera fuente de proteína del dominicano de baja renta. Su cría cuenta con instalaciones relativamente modernas y buena distribución para su output. Destacar que, la carne de vacuno, muy dependiente de la importación de maíz, así como la carne de pollo, están protegidas por medidas administrativas.

Pesca y silvicultura son subsectores menores en comparación con la agricultura y la ganadería, por no existir ramo profesional de pesca de altura, puertos pesqueros, flota, lonjas o industria procesadora significativa. Según el Boletín de Competitividad Sectorial 2021 (BCS 2021), la superficie boscosa de la República Dominicana representa el 44.4% del territorio (2,1 millones de hectáreas); del que tan solo un 3,5% está destinado a plantaciones mientras que el resto es área boscosa natural. En relación a la pesca, las capturas anuales apenas suman 9.000 Tm en pescado (17% de la demanda nacional), principalmente lutánidos, más luego crustáceos y moluscos, principalmente langosta caribeña. Todo ello para un total de 9.400 pescadores y 4.220 pequeñas embarcaciones.

En otra vertiente del sector primario, el valor agregado generado por la minería dentro del Producto Interno Bruto (PIB) en la República Dominicana en el año 2020 ascendió a RD$89.231,2 millones, equivalente a un 2% del PIB. La minería presentó en 2021 una reducción de 0,7% respecto a 2020, asociado a la contracción en los volúmenes de producción de oro (-10,9 %) y plata (-10,7%), siendo el oro el rubro líder de la actividad, al representar alrededor del 70 % de la misma. Sin embargo, la producción de cobre aumentó en un 117,7%), así como el ferroníquel (28,2%, equivalente a 75.887,9 toneladas métricas), la arena, grava y gravilla (24,2%) y el yeso (1,8 %). Este crecimiento es cónsono con la evolución de la actividad de construcción. Asimismo, el director general de Minería informó que en los próximos tres años están programadas inversiones por unos US$3.400 millones.

 

 

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Sector secundario

El sector secundario o actividad industrial, que contempla también la explotación de minas y canteras,  supuso en 2020 un 14,4% en valor agregado del PIB. De éste, la explotación de minas y canteras supuso un 2%, la manufactura local un 10,9%, la manufactura de zonas francas un 3,5% y la construcción un 12,2% (BCS 2021).

Existen por otra parte explotaciones de alúmina/bauxita, algunas de las cuales se están cerrando al planearse futuros desarrollos turísticos en sus zonas. Las extracciones y cantería de mármol, gravas y arenas, han conocido amplio despliegue con la boyante de actividad constructiva en la presente década.

En segundo lugar, cabe escindir la actividad industrial en dos grandes grupos que se rigen por normativas y mercados distintos. Se trata, por un lado, de las Zonas Francas y Zonas Especiales fronterizas; y por otro lado, de la industria denominada “nacional”.

Las Zonas Francas y Especiales se rigen por la Ley 8-90 que instituyó un Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación; orientadas hacia la exportación, se concibieron años atrás como vector esencial de crecimiento.  De acuerdo al Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE), al mes de diciembre de 2021 el sector de zonas francas cuenta con más de 79 parques (presentes en 28 de 32 provincias del país) y 734 empresas que proporcionan un total de 183.232 empleos. Las zonas francas son un sector en auge en R. D.; un claro reflejo es el crecimiento del 21,7% en valor de las exportaciones de zonas francas registradas en 2021 (en términos absolutos se exportó US$1.000 millones más que en el año anterior).

Entre las empresas acogidas al regimen de zonas francas destacan las dedicadas a la manufactura de tabaco y sus derivados (16,5%), productos textiles (11,7%), productos farmacéuticos e instrumentos y equipos médicos (5%), calzados y sus componentes (3,5%), productos electrónicos (3,1%) y joyería (1,8%). Por otro lado, en 2021 se aprobaron 100 permisos para el establecimiento de nuevas empresas de zonas francas, las cuales proyectan crear 12.575 empleos directos, así como realizar inversiones por un monto de US$231,6 millones.

El sector manufacturero local presentó un crecimiento acumulado de 10,6% en 2021 (tras su disminución del -2,2% en 2020 a raíz de la pandemia). Este resultado se explica en gran medida por el aumento en el valor agregado actividades como: otras manufacturas (23,3%), fabricación de productos de la refinación de petróleo y químicos (21,3%), elaboración de bebidas y productos de tabaco (10%) e industria de alimentos (0,1%). Cabe mencionar que los préstamos destinados a la manufactura local en 2021 ascendieron a RD$112.7396 millones (un 13,2% superiores a 2020).

Entre las partidas con mayor crecimiento dentro de la Manufactura Local, encontramos a la Industria de alimentos con un crecimiento del 0,1% motivado en gran media por el desempeño en la elaboración de azúcar (5%), el procesamiento de carne (2.9%) y los otros productos alimenticios (2.2 %). En cambio, la elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal y los productos lácteos disminuyeron en 6,5% y 5,7%, respectivamente.

Destacar que la actividad de elaboración de bebidas y productos de tabaco presentó un crecimiento del 10% al cierre del año 2021, explicado principalmente por el aumento en el volumen de producción de ron (25%). Además, la producción de refrescos fue superior en un 10,7%; la producción de cerveza clara y oscura aumentó un 6,3% y la producción de cigarrillos disminuyó un 4,3%.

En cuanto a la fabricación de productos de la refinación de petróleo y productos químicos, República Dominicana refina parte de los hidrocarburos que consume (30.000 barriles sobre 115.000). El complejo petroquímico pertenece a REFIDOMSA. Procesa 8.000 barriles de diésel, fuel y gasolina a partes iguales, más unos 2.000 de LNG, y detenta privilegios de importación para refinados de combustibles líquidos. El 62% del combustible consumido en el país lo importan para AES, otros grandes generadores, Coastal, ESSO y privados menores. La distribución la lideran TEXACO, TOTAL, Martí y PROPAGAS. Para gas natural licuado hay una terminal en el Puerto de Caucedo y su monopolista privado proyecta otra en San Pedro de Macorís más gaseoducto costero hacia la capital, para alimentar centrales térmicas de la zona que se reconvierten a GNL.

En cuanto a cifras, la fabricación de productos de la refinación de petróleo y productos creció un 21,3 % en su valor agregado, ligado al desempeño en la refinación de petróleo (144,4%) y a la fabricación de sustancias y productos químicos (12,6%). Es importante destacar que este comportamiento responde a una mayor demanda local de combustibles tras la pandemia.

En cuanto a otras manufacturas, presentaron en 2021 un crecimiento acumulado del 23,3%. La capacidad de producción de acero (productos largos a partir de lingote importado) se aproxima a 400.000 Tm anuales. La de cemento (5,4 M Tm) se destina en su 75% al mercado local, dominada por CEMEX que junto con otra de participación española (Cementos Santo Domingo) copa el 40% del mercado. Un importante rubro entre los materiales de construcción son las pinturas, donde dominan dos marcas: Popular y Tropical.

El tejido empresarial dominicano es privado casi su totalidad. Varios sectores clave sufren elevada concentración, tanto desde el punto de vista del control del mercado como de la propiedad de los activos, que se traduce en déficit de competencia, presiones contra el acceso de bienes extranjeros, precios elevados menor variedad y calidad de la oferta. Entre las grandes entidades cabe citar Gerdau-Metaldom, monopolista de siderúrgicos largos desde su fusión en 2014; Mercasid, productora de todas las grasas alimenticias; el grupo León Jimenes (Cervecería Nacional y principal procesador de tabaco); el Grupo Corripio (acero, pinturas, distribuciones múltiples de bienes de consumo) duradero y commodities; dos notables familias que detentan finanzas, generación eléctrica, complejos turísticos o emporios azucareros son: Vicini (Grupo INICIA) y el Grupo Fanjul (que controla Central Romana). Otros emporios dominantes en la exportación, son Brugal, BEICA (ron Barceló), Rizek o Roig (Cacao).

La Construcción aporta el 12,2% del PIB (2021) tras haber crecido un 23,4% en 2021 2018 y un 10.4% en 2019, posicionándose como la actividad con mayor presencia en el crecimiento económico de 2021. Este crecimiento ha sido motivado por la inversión privada para el desarrollo de importantes proyectos residenciales de bajo y mediano costo, establecimientos comerciales y la ampliación de la capacidad turística instalada, así como la ejecución con capital público de los planes de reconstrucción y  mantenimiento de las vías de comunicación terrestre y mejoramiento urbano.

Además, para el tercer trimestre del año 2021, el sector construcción aportaba 421.483 empleos, lo que representaba el 9.73 % del total de los empleos del país. socialmente estabilizadora; en particular por lo que hace a la población flotante haitiana, que es la fuente esencial de su mano de obra. De nuevo dominan grupos familiares (Estrella, Bisonó, Mera) que, en el caso de gran obra pública, se asocian temporalmente con firmas extranjeras; en particular con las brasileñas Odebrecht y Andrade Gutierres que, durante décadas y hasta el salto de los escándalos de corrupción en 2017 se adjudicaron de manera sistemática carreteras, presas, arterias periurbanas y urbanas, o incluso centrales térmicas estatales, donde carecían de experiencia.(En lo que respecta al Subsector Eléctrico, su reseña figura en el epígrafe dedicado a Infraestructuras).

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Sector terciario

El sector Servicios es el principal de la economía dominicana (en 2020 generó el 60% del PIB). Actualmente, el 83% del total de empleos que ofrece a la sociedad dominicana el sector servicios se divide en subsectores: Administración pública (28.74%), Comercio (16.20%), otros servicios (14.18%) y Hoteles, Bares y Restaurantes (4.64%).

El subsector de Comercio creció un 12,9% en su valor agregado (significativamente superior al resultado negativo de -4,8% del año 2020), debido a la reactivación económica tras la pandemia. Conforma el núcleo principal del millón y medio de empresas del país -en su inmensa mayoría MINIPYMES informales de tipo familiar o unipersonal-. Cabe señalar su actual proceso de transformación que, en la capital, se refleja en los seis grandes complejos comerciales de varios cientos de locales y miles de metros cuadrados y plazas de aparcamiento cada uno, dirigidos a marcas, franquicias y zonas de ocio, para la incipiente clase media y alta.

En el curso de los últimos 25 años el Turismo se ha erigido como pilar clave del modelo de desarrollo y la economía dominicanos: tanto bajo el punto de vista de la producción y el empleo, como de generación de divisas por la doble vía de la inversión directa para erigir los complejos y del ingreso corriente aportado por los visitantes. Lo rige la Ley Orgánica N. 541-69, complementada por las de Fomento N. 158-01, los Decretos N. 1125-01 y N. 74-02, y la Ley 195-13 que enmienda la anterior. También la restauración está bastante desarrollada y disponiendo de buen nivel y amplia oferta aunque no barata.

Estamos ante un país turístico por excelencia; en 2020 la oferta habitacional era de 83.041 habitaciones (con 18 cadenas hoteleras españolas detentando el 60% de la capacidad) y pretende llegar a 10 millones de visitantes en 2023. La actividad turística ingresó en 2021 y gracias a los protocolos promovidos por el Gabinete de Turismo, un total de 5.680,6 millones de dólares y evidenció un crecimiento de 39,5% en su valor agregado, desempeño impulsado por la llegada de extranjeros no residentes un 115,1% superior respecto a 2020. La llegada acumulada de pasajeros no residentes al cierre de 2021 se ubicó en torno a 5 millones. En el mes de diciembre de 2021 la llegada de turistas registró un máximo histórico para el último mes del año alcanzando un total de 728.334 visitantes no residentes, superando en 17 % la afluencia de pasajeros que ingresaron al país en igual mes de 2019, previo pandemia.

El turista foráneo tiene una estancia media de 8,3 noches y zonas de destino principales en Punta Cana-Bávaro, La Romana, Puerto Plata y Samaná. Por nacionalidades destacan los estadounidenses y canadienses, que allegan el 59% del contingente total. Siguen Alemania, Rusia, España y Francia. El gasto adicional al de estancia resulta escaso porque domina el sistema del “todo incluido” que induce al visitante a no salir del recinto durante sus vacaciones.

Cabe destacar la gran afectación que ha tenido la Covid-19 al sector turístico del país, debido en gran medida a las restricciones de movilidad y cierres de fronteras decretados en todo el mundo, que ha afectado negativamente al flujo de turistas hacia República Dominicana en 2020. Ese año la actividad de hoteles, bares y restaurantes evidenció una contracción en su valor agregado de -47.5%. El sector hotelero registró una tasa de ocupación de 30.4%, significando una disminución de -41.2 puntos porcentuales respecto al año anterior (71.6%), como respuesta a la contracción experimentada en el flujo turístico de -62.7%. A su vez, estos factores influyeron en la reducción de -64.3% de los ingresos por turismo. Sin embargo, a partir del 1 de julio de 2020 se reanudaron las actividades turísticas en el país y se dio formal apertura a las fronteras aéreas y marítimas nacionales.

El sector de las Telecomunicaciones, a cierre de 2021 presentó un crecimiento interanual de 4,6 %, debido principalmente al aumento en 7,4 % en los servicios de telefonía móvil, siendo éste el de mayor contribución. Este sector lo comprenden comprenden 67 empresas. Ha evolucionado mucho, especialmente la telefonía móvil cuyo dinamismo ha llevado a disponer de 8,8 millones de líneas, casi una por habitante. A la altura de 2018 dominaba el prepago (6,7 millones), seguido de los fijos (2,2). En cuanto al acceso al internet, solo el 30.4% de los hogares tiene acceso a internet, casi la mitad de los niveles regionales, 60% (2019). En contraste, el 74.8% de las personas en la República Dominicana utiliza internet, mientras que el promedio regional es de 67%.

Se ha introducido tecnología nueva y aumentado la competencia, pero el mercado adolece de fuerte concentración. La proveedora CLARO/Codetel -perteneciente a Telmex- tiene el 78% de las 1,35 millones de líneas fijas (incluidas las de IP), seguida de Tricom (comprada en 2014 por el Grupo ALTICE) con el 20%. En móviles CLARO detenta el 51% seguida de Orange (Grupo ALTICE de nuevo, que la ha fusionado con Tricom en 2017) con 40%. En cuanto a Internet, cuyo precio está entre los más elevados del Caribe, los usuarios son ya 6,4 millones; de nuevo domina CLARO con 51%, seguida de Altice (mediante Tricom y Orange que cubre el 45%) y Wind Telecom. La fibra óptica y la red móvil 4 GLTE se hallan en proceso de extensión de su cobertura, todavía escasa. Hay 784.000 abonados a televisión de pago, dominando el panorama Claro (60%) seguida de Tricom-Altice (19%), Satelital Novavisión (7%) y Áster (6,7%). Gobierna el sector la Ley 153-98. El organismo regulador, INDOTEL, trata de perseguir los incumplimientos en el ofrecimiento de condiciones y de cobertura; adicionalmente reduce la indefensión de los usuarios ante problemas de facturación o de servicio.

El Transporte de pasajeros y mercancías es otro subsector relevante que ha experimentado un crecimiento en 2021 del 12,9% en su valor agregado; fundamentalmente debido a la reactivación de la actividad tras la pandemia y a la expansión a nivel nacional del parque vehicular público y autobuses privados (11,6%) y en otros servicios de transporte (30,9%). También se registró un aumento de 14,6% en la carga transportada derivada del crecimiento experimentado en las actividades agropecuarias, manufactura local y zonas francas, así como también de las importaciones.

Mientras que el transporte aéreo internacional tiene alto estándar y elevado volumen de viajeros, el terrestre (limitado al de carretera al no existir ferrocarriles) apenas se encuentra estructurado y acusa graves deficiencias de calidad y conflictos para sus poderosos sindicatos tanto a nivel nacional como urbano. El componente de cabotaje marítimo para mercancías es ínfimo y es frecuente que el mismo buque extranjero toque los dos puertos de la capital sucesivamente. El país tiene ocho aeropuertos internacionales y un total de 7.783 kms de red vial comprendida por redes troncales, regionales y locales (ver apartado 2.2).

El Sistema Financiero está actualmente constituido en el país por 48 entidades de intermediación financiera (EIF), desagregadas por tipo de entidad: 17 bancos múltiples, (representando un 88% de los activos – concentrados principalmente entre los tres mayores: el Banco de Reservas, propiedad del Estado pero de operativa comercial, tiene el 30% de los activos; el Banco Popular el 22,2%; y el BHD León 15,4%-), 10 asociaciones de ahorros y préstamos, 14 bancos de ahorro y crédito, 6 corporaciones de crédito y el Banco de Desarrollo y Exportaciones (BANDEX).

Según la Superintendencia de Bancos, el total de activos financieros de 2021 ascendieron a DOP 2,76 billones – 50.300 M US$ - (un 59,2% del PIB), con una tasa de crecimiento nominal del 16,2% en relación a 2020. Esta evolución ha sido impulsada principalmente por el incremento de la cartera de inversiones, el cual representa el activo con mayor participación en el crecimiento de los activos totales. Sin embargo, en cómputo global la cartera de crédito continúa siendo el componente más importante de los activos (51%), seguido de la cartera de inversiones (32,7%). Es importante destacar que la cartera de crédito ha conseguido tener un crecimiento real positivo muy reciente, a partir del ultimo trimestre de 2021; lo que ha conseguido apoyar la recuperación económica post-COVID.

Actualmente el Banco Central ha adoptado una política monetaria acomodaticia. De hecho, en un año (2021) se incrementó la tasa de política monetaria del 3% al 5%; y actualmente, en abril de 2022 la TPM es ya del 5,5%. En cuanto al mercado de seguros, este experimentó un crecimiento de 11,9% en términos de valor agregado real durante 2021.

En cuanto al Mercado de Valores se limita a transacciones de bonos (del Estado y del Banco Central, más algunas emisiones de empresas, principalmente eléctricas), que 22 "Puestos de Bolsa" colocan entre los ahorradores. Los instrumentos financieros más utilizados en la República Dominicana son los de renta fija. El volumen de emisiones nuevas supera 500 M€ anuales y las transacciones en el mercado secundario 5.500 M€. La capitalización total del mercado supera el 25% del PIB. Se detectan movimientos en pro de una nueva ley que propicie la negociación de acciones de empresas. La Superintendencia del Mercado de Valores es el órgano administrativo supervisor del mercado y sus participantes. Se espera un crecimiento sostenido del mercado de valores dominicano, el aumento de la tasa de política monetaria en los últimos meses, más la reducción en la liquidez, está hacienda que los rendimientos de los bonos crezcan a corto plazo.

Los Fondos de Pensiones son gestionados por una decena de Administradoras (AFP). En abril de 2021 la Superintendencia de Pensiones registra una cifra de cotizantes que alcanza 1,74 millones de personas; y el patrimonio de los Fondos de Pensiones se elevó a RD$864.049 millones, según el Resumen Estadístico Previsional de la Superintendencia de Pensiones (Sipen). El 49% de los activos están colocados en deuda estatal y el 30% en emisiones de empresas privadas. Recientemente se ha reflejado una reducción del rendimiento vinculada a la apreciación del peso dominicano frente al dólar. En cuanto a los Fondos de Inversión (SAFIs inscritas en el Registro de mercado de Valores y Productos, y gestionadas por ADOSAFI), 14 en la actualidad, gestionan un capital de apenas 150 M$.

 

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Privatizaciones

El Estado dominicano llegó a ser dueño en la era de Trujillo de un conjunto de compañías que, por el reducido tamaño económico del país, hacían del Gobierno un empresario significativo. Incluía aquél complejos azucareros, explotaciones mineras, tierras, generación y distribución eléctrica y múltiples industrias incluidas alimentarias, transportes y promotoras inmobiliarias.  Con ellas se constituyeron varios entes como el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE), la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), o el minero de La Rosario Dominicana.

Estos consorcios entraron en decadencia por mala gestión y mantenimiento,  falta de inversión y plantillas excesivas generándose cuantiosas deudas. Para la rehabilitación del conjunto se requería en los años 90 un monto anual de recursos próximo a la mitad de los ingresos estatales. En parte por imposibilidad física y en parte por arreglos políticos, en 1997 se promulgó la Ley 141/97 tendente a reformar y transformar la CDE, el CORDE, el CEA y la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera (CORPHOTEL).

En 2001, mediante Ley 124-01, se creó el Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (FONPER) con la misión de custodiar y administrar las acciones del Estado en las empresas afectadas por el proceso citado. Como fórmulas de privatización se definieron cuatro: capitalización con entrada de socios privados a título mixto, concesión, transferencia de acciones o venta de activos, siendo necesaria la aprobación del Congreso Nacional para las dos últimas. Pasaron así a privatizarse al 50%  o cederse bajo concesión buena parte de los ingenios azucareros y sus tierras de zafra, la generación eléctrica y su red de distribución, los Molinos del Ozama, La Tabacalera, Minas de Sal y Yeso y 19 hoteles. También fueron cedidos seis aeropuertos al consorcio  Aerodom por 30 años. De conformidad con su marco legal, los beneficios que el Estado obtenga de las empresas reformadas serán invertidos por el FONPER en programas y proyectos que promuevan el desarrollo.

Más tarde, sin embargo, se dieron algunas marchas atrás forzándose la recuperación estatal de la distribución eléctrica creándose las tres EDES que se reparten el país, el transporte en alta tensión (ETED), la Comisión Nacional de Energía, la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), co-participaciones en generación térmica y eólica a través del FONPER (p. ej. es socio mayoritario de la principal generadora del país, EGE-Haina), o la incautación por el CEA de algunas explotaciones azucareras que había cedido bajo concesión. El CORDE se quedó solamente con terrenos que, como el CEA, ha ido liquidando de manera muy controvertida.

En algunas iniciativas para gestionar infraestructuras viales, residuos urbanos e incluso explotación azucarera promovidas por empresas extranjeras mediante concesiones, los inversionistas se vieron obligados a salir  de sus concesiones a los pocos años del funcionamiento, y se perciben tendencias similares para con otras cual pudiera ser la carretera a Samaná, la refinería nacional, REFIDOMSA (vendida en su 50% a Venezuela hace apenas ocho años y cuya renacionalización al 100% se propugna). En la principal mina de oro, el inversionista canadiense se vió forzado en 2012 a renegociar su contrato de concesión por estimar el Gobierno que disfrutaba de condiciones demasiado ventajosas.

Así las cosas, no quedan apenas entidades productivas por privatizar, o su atractivo resulta escaso (la última sesión fue La Tabacalera con una participación vendida a socios japoneses en 2015). En febrero 2017 se dispuso la disolución del propio CORDE con liquidación de sus activos restantes, principalmente tierras; también quedó suprimido el CREP (Consejo de Reforma de la Empresa Privada). De todas formas, se producen simultáneamente iniciativas nuevas de titularidad estatal. Tal es el caso de centrales térmicas, o algunas vías terrestres y autovías de nueva traza construidos directamente por el Estado que se embarca en su explotación comercial. Los principales activos que le restan al Estado son los eléctricos de generación y de distribución, y la intención es seguir gestionándolos directamente. Ahora bien, pudiera verse forzado a abrirlos a inversionistas por una doble razón : cubrir el déficit presupuestario -en 2019 se habla abiertamente de vender un 50% de las nuevas centrales a carbón de Punta Catalina cuyo enganche a la red se prevé para fines de año y por otra parte, razones políticas que promueven un “Pacto Eléctrico” (aunque propuesto ya por la legislatura 2020-2024) con ocasión del cual el empresariado desea hacerse con la generación y distribución.

 

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