Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La distribución del PIB en Israel es la siguiente: Agricultura 2,1%, Industria 21% y Servicios 76,9%. Como en todas las economías modernas, el sector servicios es el que crece más rápido, pero el sector industrial sigue teniendo un peso relevante, a pesar de estar en desaceleración. La agricultura es relativamente importante, a pesar de las desfavorables condiciones climáticas y de la escasez de agua, sobre todo por su vínculo y origen innovador. se trata de una agricultura muy especializada en productos de alto valor añadido y muy tecnificada.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Israel había sido históricamente un país de fuerte inflación pero desde la introducción del nuevo shekel, en 1985, y la independencia del Banco Central el índice de precios ha venido teniendo un crecimiento moderado y situado de forma regular dentro del objetivo de inflación fijado, rango del 1-3% anual. No obstante, la tasa de inflación sobrepasó en ocasiones dicho objetivo, con tasas superiores al 3%, como en los años 2006 y 2009, debido en gran medida a las subidas en el precio de la vivienda. Desde 2014 la inflación tornó negativa, si bien este dato macroeconómico no se percibe a pie de calle, donde los precios aumentan, especialmente en vivienda (incremento del 40% en pocos años) y agroalimentación. De hecho, la OCDE ha recomendado a Israel desarrollar una serie de reformas que reduzcan el alto coste de la vida en Israel. Sin duda la apreciación de shekel en los últimos años es parte de la explicación de la inflación negativa. El Gobierno está desarrollando estas medidas. En lo que corresponde a la políticas macroeconómicas, la inflación negativa permite una política monetaria acomodaticia expansiva y una política fiscal ligeramente expansiva, tanto de aumento de gasto como de reducción de impuestos.

La inflación en 2019 fue del 0,6%.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

La infraestructura de transporte es la que corresponde a un país desarrollado, aunque al ser un país pequeño con la población bastante concentrada en el norte y centro, se produce un cierto retraso en las infraestructuras que es normal si se tiene en cuenta el crecimiento bastante rápido del parque de automóviles y la actividad.

Actualmente se está desarrollando con bastante intensidad el plan de Infraestructuras decidido por el Gobierno, que afecta principalmente a transporte/energía.

Cabe destacar el descubrimiento por Israel en 2009 y 2010 de dos importantes reservas de gas natural en el Mediterráneo, lo que convierte al país en autosuficiente e incluso en exportador de combustible gaseoso. Se prevé que, junto con una serie de pequeños yacimientos aún por descubrir, estos yacimientos de Tamar y Leviatán cubran la demanda interna de gas de Israel durante al menos los próximos 25 años y permitan además exportar cientos de miles de millones de metros cúbicos al extranjero.  

Probablemente estos no sean los únicos descubrimientos en los próximos años ya que se estima que el área submarina que se extiende desde Egipto hasta el norte de Turquía contiene más de 3,3 billones de metros cúbicos de gas natural. La jurisdicción israelí abarca cerca del 40 por ciento del total de estas aguas, por lo que si las estimaciones se confirman, las reservas naturales de gas de Israel pasarían a formar parte de las 25 mayores en el mundo, por delante de países como India o los Países Bajos.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El estado de Israel se ha nutrido de la emigración de millones de judíos de casi todos los países del mundo pero especialmente de Europa y los países árabes. Israel ha sabido gestionar el mercado de trabajo en una sociedad con un alto crecimiento demográfico y unos altos niveles de inmigración. La tasa de desempleo cerró en 2019 en el 3,4%, pleno empleo.

En Israel, hay que tener en cuenta que una gran parte de la población ultraortodoxa (los hombres principalmente) no son considerados como población activa, puesto que no tienen la intención de incorporarse al mercado laboral (la población ultraortodoxa significa alrededor de un 13% de la población del país). De la misma forma, la minoría árabe tampoco encuentra las mejores oportunidades en el mercado laboral y muchas veces tiende a autoexcluirse. La población activa, por tanto, es relativamente baja en comparación a la total en relación a otros países desarrollados. Estos hechos se intensifican en los sectores de la alta tecnología en los que Israel ha basado su crecimiento reciente, es más, se plantea como una de las claves para mantener la competitividad israelí la incorporación de las minorías árabes y ultraortodoxas no sólo al mercado laboral en general, sino sobre todo a los sectores de alta tecnología, para equilibrar el coste salarial sin perder productividad.

Israel destaca sobre todo por su capital humano en los sectores de alta tecnología.

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PIB per capita y distribución de la renta

Israel, que tradicionalmente fue un país bastante igualitario desde su fundación, ha visto ampliarse paulatinamente en los últimos años la desigualdad en la distribución de la renta. Esta tendencia a la desigualdad resultó en un índice de pobreza en 2016 del 22% (la definición estándar de umbral de pobreza es 1,25$ persona/día PPP mientras que en Israel son 7,3$ persona/día, PPP) y un índice de Gini de desigualdad de 0,389, bastante por encima de la media de la Unión Europea (0,288).

El índice de desarrollo humano PNUD en 2018: 0,906, puesto 22. Hay que tener en cuenta a este respecto el peso de la población religiosa (ultraortodoxos), en principio fuera del mercado laboral, y el menor desarrollo educativo de la población árabe.

El PIB per cápita (PPP) estimado en 2019 según el FMI fue de 39.121 US$. El PIB lleva creciendo 15 años ininterrumpidamente por encima del 2,5% anual; el dato de crecimiento en 2019 fue del 3,30%.

 

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Sector primario

El sector primario representa el 2,2% del PIB nacional, de acuerdo a cifras estimadas de 2019.

La agricultura y la ganadería siguen siendo importantes por producir productos mediterráneos, frutas, verduras, carne y productos lácteos con rendimientos elevados, se dice que los mayores del mundo. Además se trata de una agricultura muy tecnificada en la que destaca el extraordinario aprovechamiento del agua, un bien muy escaso y la utilización de semillas mediante procedimientos muy avanzados. Esta aplicación de las nuevas tecnologías ha conseguido que durante los últimos años la competitividad del sector haya experimentado un aumento considerable.

La balanza comercial agrícola precisa también de importaciones en determinados subsectores como pescado, carne, ciertas frutas, huevos, etc. especialmente en determinadas fases del año en la que las cosechas y, sobre todo, las fiestas judías, obligan a consumos más elevados.

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Sector secundario

El sector secundario representa el 23,9% del PIB nacional, de acuerdo a cifras  de 2019. Este porcentaje ha venido disminuyendo en estos años pasados.

La industria israelí sigue siendo importante, aunque al carecer de materias primas se ha concentrado en productos de alto valor añadido, dejando a un lado la producción de artículos más básicos o intermedios. Existe producción nacional de material de defensa, productos aeronáuticos, equipos de telecomunicaciones, productos de informática, productos químicos, medicamentos y otros productos químicos. También es importante la producción de fertilizantes.

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Sector terciario

El sector terciario representa el 73,91% del PIB nacional, de acuerdo a las cifras  de 2019.Tendencia a un crecimiento de este porcentaje.

Los servicios más importantes son el transporte, los servicios sanitarios y algunos conectados con la industria informática, como la programación. Pero la mayor fortaleza del sector es, sin lugar a dudas, la fuerte base científica y tecnológica con todas sus aplicaciones, que cada vez alcanzan a un mayor número de actividades económicas. ciberseguridad, fintech, software, internet, etc.

Otro subsector destacable es el turístico, en crecimiento continuo durante los últimos años, a pesar del ligero frenazo de 2015 debido a la crisis económico en Rusia (a Israel llegan cada año más de 400.000 turistas rusos) y a la apreciación de la moneda local israelí. En 2018 llegaron a Israel por primera vez más de 4 millones de personas, un 13% más que en 2017 y un 38% más que en 2016. Hay que tener en cuenta que a pesar de la guerra con Gaza en 2014 y recrudecimientos puntuales del conflicto entre Israel y Palestina las cifras se mantienen. Además, 77.000 españoles visitaron Israel en 2018.

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