Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Omán es un país de renta media-alta con una economía de tamaño pequeño. En 2017 registró un PIB de 72.548 millones de dólares, equivalente a menos de un 6% del PIB español, un PIB por habitante de 17.406 dólares y una renta per cápita, según paridad de compra, de 45.464 dólares. Según el Centro Nacional de Estadísticas el Índice de Gini estaría en o,31 en 2015.

 

 

Por otra parte, Omán tiene una economía muy dependiente del petróleo y del gas natural: aproximadamente el 35% del PIB, el 80% de los ingresos públicos y dos terceras partes de las exportaciones proceden de estos recursos naturales. Desde mediados de los 90, Omán está ejecutando planes quinquenales –actualmente el IX Plan Quinquenal 2016-2020- en una estrategia de desarrollo económico basada en dos ejes: la reducción de su dependencia económica de la explotación de los hidrocarburos y la integración de la población omaní en el mercado laboral. Con el fin de alcanzar estos objetivos mediante medidas legislativas e inversión pública se ha promovido la modernización y ampliación de la red de infraestructuras de transporte, el desarrollo industrial y el fomento de los sectores turístico, minería, logística y pesca. También en el ámbito social se ha impulsado la mejora de los sistemas educativo y sanitario. Muchas de las reformas estructurales e iniciativas que se han implantado han pretendido crear un entorno más favorable para la actividad económica y, en particular, para la participación del sector privado en la economía. Asimismo, se ha buscado un desarrollo económico equilibrado para cohesionar las distintas regiones del país. En todo caso el gobierno sigue dedicando muchos recursos para aumentar la productividad de los pozos de hidrocarburos existentes y para la exploración de nuevos yacimientos.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Históricamente la inflación en Omán ha sido moderada y estable, la más reducida en la región del Golfo. Durante la década de los 90 la tasa interanual de inflación nunca superó el 2%, tendencia que se mantuvo hasta 2006. Después la inflación comenzó a acelerarse hasta alcanzar con el inicio de la crisis financiera mundial del 2008 un máximo interanual (de los últimos 25 años) del 12,6%. Desde entonces la tasa de crecimiento interanual se ha ido moderando al mitigarse los tres principales factores que la espoleaban: el aumento del precio del petróleo y de los alimentos y la devaluación del dólar.

En 2012 la tasa de crecimiento interanual del IPC se situó en el 2,9% y en los años siguientes se ha mantenido siempre por debajo del 2%. Los datos de los 3 últimos años 2015, 2016 y 2017 la sitúan en 0,1%, 1,1% y 1,6%, respectivamente. En 2018 se ha rebasado hasta el 2,14%. 

El tipo de cambio fijo frente al dólar también está ayudando a anclar las expectativas inflacionistas. 

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte

Omán ha realizado en las últimas décadas numerosas inversiones destinadas a modernizar sus infraestructuras de transporte con el fin de cohesionar el país y aprovechar su ventajosa situación geográfica. Actualmente dispone de una red de carreteras asfaltadas de unos 29.685 kilómetros que une los principales núcleos urbanos del país. En la red de autovías y autopistas destacan: la autopista de Batinah, finalizada en 2018 comunica con Emiratos Árabes Unidos; la autopista Mascate-Nizwa-Abu Dhabi; la autopista Sohar-Buraimi; y la autopista Al Amerat – Sur.

La mayoría de las importaciones entran en Omán por los puertos de Sohar (a unos 200 kilómetros al norte de Mascate) y de Salalah (en la costa sur, a unos 1.100 kilómetros de Mascate). En agosto de 2014 el puerto de Mascate (Sultán Qabús, situado en la ciudad antigua de Matrah) dejó de operar como puerto comercial para dedicarse exclusivamente al turismo. Así, toda la actividad comercial se ha trasladado al puerto de Sohar, que fue construido tanto para dar salida a las mercancías que se producen en esa zona industrial, como para suministrar a Mascate y a la zona norte del país, donde se concentra la mayoría de la población. Salalah, el 39º del mundo en TEU en 2018, es el único puerto entre Europa y Singapur que puede acomodar a barcos de contenedores clase-S (los más grandes del mundo), y uno de los principales puertos de tránsito de la zona. Estos puertos ofrecen tránsitos semanales con España pasando por Emiratos Árabes Unidos, existiendo sólo una empresa que ofrezca tránsitos directos a Omán, desde Valencia a Salalah. Los principales puertos españoles con los que operan son Barcelona y Valencia.

El Gobierno ha promovido la construcción de un gran puerto comercial en Duqm, que aún no está operativo en su totalidad y que servirá como salida a un nuevo polo industrial en el este del país. El objetivo es potenciar a Omán como hub logístico en toda la región.

 

Principales operadoras navieras entre España y Omán:

Empresa Puertos de salida Puertas de destino Agente en España 
MSC Barcelona, Bilbao y Valencia (cubre la mayoría de líneas desde otros puertos alternativos) Sohar - Salalah MSC España
MAERSK LINE Barcelona, Bilbao, Valencia y Algeciras (cubre gran parte de las líneas desde otros puertos alternativos) Sohar - Salalah MAERS Spain
HAPAG LLOYD Alicante, Bilbao, La Coruña y Vigo Sohar - Salalah Belize Estate Co., Compañía Sud Americana, Cia Transportadora
UASC Barcelona, Valencia y Algeciras Sohar Uasac Iberia
CMA CGM Barcelona, Valencia y Algeciras Sohar - Salalah CMA CGM Iberica S.A.

Fuente: Elaboración propia.

El precio del envío de un contenedor entre España y Omán oscila entre 1.500 y 2.000 dólares dependiendo de la ruta y la compañía.

Omán dispone de dos aeropuertos comerciales internacionales: el nuevo aeropuerto ampliado de Mascate, operativo desde marzo de 2018, con una capacidad para 20 millones de pasajeros, y el de Salalah, inaugurado en junio de 2015, con capacidad para un millón de pasajeros. Por otra parte, se está acometiendo la construcción de otros cuatro aeropuertos regionales, en Duqm, Sohar, Ras al-Hadd y Adam, este último de uso militar. Ya existen vuelos regulares a Duqm y Sohar.

Omán carece de red de ferrocarril. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones había planificado un ambicioso desarrollo ferroviario de 2.244 kilómetros que atravesaría el país de norte a sur, pero en 2016 quedó suspendido. Por otra parte, se encuentra en fase de estudio de viabilidad un proyecto de ferrocarril para el transporte de minerales desde Shweimiyah (Dhofar) al puerto de Duqm.

La iniciativa para la construcción de una red ferroviaria común de transporte de mercancías y pasajeros con los demás países del CCG fue cancelada y no se ha vuelto a replantear después del bloqueo declarado a Qatar por algunos de los estados miembros de dicho Consejo.

Telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones ha experimentado un cambio rápido en los últimos años con la introducción de nuevas y avanzadas tecnologías, principalmente en la capital Mascate y en los núcleos urbanos de cierto tamaño y zonas industriales. En Omán operan dos grandes empresas de telecomunicaciones: la compañía nacional Oman Telecomunication Company (Omantel), que mantuvo su monopolio en telefonía móvil hasta 2005, cuando la autoridad reguladora responsable del sector anunció la entrada de la segunda empresa operadora de telefonía, Nawras, que en 2014 cambió su nombre por Ooredoo. Actualmente Ooredoo ofrece también servicios de banda ancha y telefonía fija. Asimismo, existen otras dos empresas operadoras de móviles virtuales, Friendi y Renna. También en el campo de las telecomunicaciones, hay que señalar en mayo de 2019, la británica Vodafone firmó un Memorandum of Understanding (MOU), con una empresa omaní participada por fondos de inversión locales, para preparar el concurso de adjudicación de la tercera licencia de teléfono móvil en el sultanato.

 

En el sector de la banda ancha e internet, AWASR participada por Omantel y Ooredoo, es la única compañía que dispone de licencia. La tasa de penetración del ancho de banda es del 69,8 % (por encima del 32% mundial, pero por debajo del 84% de los países desarrollados) y solo el 2,7% de los suscriptores tienen acceso a velocidades de 10Mbps o más. La velocidad media es de 2 Mbps frente a los 22 Mbps en Corea (país con mayor velocidad), los 12 Mbps en Japón, los 4,2 Mbps en Emiratos Árabes Unidos o los 3 Mbps en Kuwait. Con la implementación de la Estrategia Nacional de Banda Ancha (National Broadband Strategy), aprobada en agosto de 2016, se espera aumentar la conectividad y alcance de la banda ancha en el país.

 

Además, Omán se encuentra conectado con una red de fibra óptica con Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Pakistán.

Energía

Omán dispone de dos refinerías: Mina Al Fahal, en Mascate, y Sohar Refinery, en Sohar. Las dos están controladas por la empresa estatal Oman Oil Refineries and Petroleum Industries (ORPIC). Además, en Duqm ya se ha iniciado la construcción de la tercera refinería en la cual participa como EPCista una empresa española.

 

La compañía estatal Oman Gas Company, junto con Petroleum Development Oman (PDO), son las titulares de la red de gasoductos del país. Ésta cubre una superficie de 2.300 kilómetros: en el norte desde Fahud, Mascate y Sohar y en el sur desde Saih-Rawl a Salalah. Omán cuenta con tres trenes de licuefacción de gas natural en Sur, dos pertenecen a Oman LNG y el tercero a Qalhat LNG, empresas que se fusionaron en 2016.

 

Por otra parte, ORPIC Logistic Company, Joint Venture entre la estatal ORPIC y la española CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos) gestionan el oleoducto Muscat Sohar Product Pipeline (MSPP) y la terminal en Al Jefnain. La inversión, de 336 millones de dólares, es un importante proyecto logístico que permite el suministro de más del 50% del petróleo que se consume en el mercado de Omán.

Electricidad

Omán se divide en dos zonas electrificadas aisladas entre sí. En primer lugar, la red eléctrica principal (el 88% de la generación) que cubre las gobernaciones de Mascate y de Buraimi, la mayor parte del sur y el norte de las regiones de Batinah, Dakhilayah, Sharqiya y Dhahirah, suministrando electricidad a 864.500 clientes. En 2017 la capacidad instalada de esta red es de 6.897 MW provista a través de 13 plantas que usan el gas básicamente como fuente. Asimismo, existe una interconexión de 220kW con la red energética de Abu Dabi y otra interconexión de 132kW con la red de la empresa semipública local PDO de petróleo.

En segundo lugar, la región de Dhofar, al sur del país, dispone de una red que proporciona electricidad a casi 101.449 clientes, a través de dos plantas que operan con gas, con una capacidad instalada de 1.163 MW, un 10% del total de electricidad suministrada en Omán. Está en proceso de construcción una planta de generación eólica y hay un acuerdo para compartir reservas con PDO a través de la conexión de transmisión de 132 kV.

 

El resto del país se cubre mediante generadores de fuel estando en construcción varios proyectos con energías renovables, eólica y solar para suministrar electricidad a zonas rurales.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según datos del Centro Nacional de Estadísticas la población ocupada supera los 2,2 millones de personas. Un total de 2.021.848 están empleados en el sector privado y el 19,1% (429.806) es omaní (frente a un 80,9% en el sector público). Por nivel de estudios, un 81% de los omanís y un 90% de los expatriados empleados en el sector privado carecen de estudios o son estudios básicos. El 36,4% de los expatriados está empleado en el sector de la construcción, seguido a distancia del sector de comercio (13,7%), de las manufacturas (12,22%) y del servicio doméstico (10,9%).

Según el Centro Nacional de Estadísticas, en 2018 la tasa de desempleo se sitúa en el 1,8%. Sin embargo, el desempleo juvenil es más elevado, del 5% entre 15 y 24 años y del 4,1% entre 25 y 29 años. Según la Organización Internacional del Trabajo, la tasa estaría en el 3,1%. La estimación del FMI es del 8,4%.

Desde la Primavera Árabe se han ido aprobando diferentes disposiciones proteccionistas favorables al empleo de los omaníes. Y en la actualidad sin duda uno de los retos, si no el mayor, a los que se enfrenta Omán en los próximos años es el de proporcionar trabajo a los 50.000 omaníes que anualmente se incorporan al mercado laboral. Los jóvenes menores de 30 años representan aproximadamente el 68% y sólo un 20% va a la Universidad. Por este motivo el Gobierno está muy comprometido en implementar la política de omanización es decir, nacionalizar, mediante legislación, la fuerza de trabajo en el sector privado. 

Una de las medidas pretendía sustituir a 100.000 trabajadores expatriados por mano de obra local y limitar la mano de obra extranjera al 33% de la población ocupada. En enero de 2018, el Ministerio de Trabajo en su Resolución Ministerial no. 38/2018 anunció la suspensión temporal por 6 meses, prorrogables, de la emisión de visados a trabajadores extranjeros. Esta decisión afecta a 87 profesiones del sector privado entre las que se incluyen las siguientes categorías: tecnologías de la información, finanzas, recursos humanos y administración, marketing, seguros, medios de comunicación, sanidad, aeronáutica, ingeniería y áreas técnicas. La disposición se está renovando una vez finaliza el periodo de 6 meses de validez.

En mayo de 2019 por primera vez el Ministerio de Trabajo ha publicado una norma prohibiendo a los expatriados del sector privado ocupar puestos de gestión y dirección, así como los de secretaría y administración. Aunque el número de omanís empleados en estos puestos en particular ha aumentado hasta los 29.000 en abril de 2019, el número de expatriados sigue siendo superior, hasta 38.000.  El objetivo que persigue la medida es que por esta vía incrementará el empleo de los nacionales en las empresas.

Según The Economist, la política de omanización está teniendo un éxito limitado. El número de trabajadores omanís en el sector privado habría pasado de 175.000 en 2011 a 258.000 en abril de 2019. Es decir, la participación habría aumentado solo marginalmente del 14,7% al 15,4% en ese periodo. Por otra parte, es muy interesante mencionar el resultado de la encuesta que acaba de publicar en junio de 2019 el Centro Nacional de Estadísticas sobre la preferencia de los jóvenes omaníes por trabajar en el sector público (87%), alegando razones de estatus social y otras prebendas, se piensa que esta actitud y disposición de los jóvenes va a restar eficacia a la política de omanización. La encuesta también revela que los jóvenes creen que es responsabilidad del gobierno facilitarles un puesto de trabajo adecuado a sus preferencias. De los 5.000 omaníes con titulación equivalente al master o PhD 2/3 prefieren trabajar para la Administración en lugar del sector privado. En el estado actual de las finanzas es difícil, por no decir imposible, que el gobierno pueda aumentar la oferta pública de empleo para dar satisfacción a los jóvenes omaníes. 

Por su parte el FMI sigue con su recomendación de extremar el control del empleo público y mejorar la calidad en la educación para elevar la competitividad de los trabajadores nacionales.

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PIB per capita y distribución de la renta

Según el FMI en 2017 el PIB por habitante fue de 17.406 dólares y la renta per cápita, según paridad de compra, alcanzó los 45.464 dólares. Según el Centro Nacional de Estadísticas el índice de Gin sería del 0,31 en 2015.

 

 

Omán ocupa el 52º puesto, de un total de 188 países, en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Hay que destacar que en 2010 el PNUD había señalado que Omán era el país con mayor avance en sus indicadores de desarrollo en las anteriores cuatro décadas.

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Sector primario

Aunque con anterioridad a los años 70 la agricultura y la pesca habían sido las dos formas tradicionales de sustento económico en Omán, representando el 90% del PIB, hoy día en conjunto apenas suman el 2% del PIB.

Se estima que hay 249.120 acres destinadas a la agricultura y 8,11 acres destinadas a la acuicultura. Según el Centro Nacional de Estadísticas, en 2017 la producción agrícola se elevó a 2,6 millones de toneladas, 347.500 toneladas de pescado (un 24,3% más que en 2016) y más de 3,5 millones de animales (sin incluir la avícola), lo cual supone un aumento del 39% en la última década. La cabaña ovina se elevó a 593.000, la bovina a 389.000, la de camellos a 263.000, la caprina a 2.257.000 y la avícola a 4.450.000. Asimismo, se estima una producción anual de 19.000 toneladas de cereales, 45.819 toneladas de fruta (incluidas 360.917 toneladas de dátiles) y 814.600 toneladas de vegetales. Asimismo, Omán dispone de 7,56 millones de palmeras. Entre la población omaní, 323.000 son propietarios de granjas y 18.523 trabajadores asalariados. El número de pescadores es de 44.521. En 2014 se constituyó la empresa pública Oman Aquaculture Development Company (OADC), filial del Oman Investment Fund, para el desarrollo de la industria de la pesca y la acuicultura (gamba, pez espada, moluscos.) a lo largo del litoral del país.

 

El gobierno se ha planteado como objetivo desarrollar y modernizar el sector pesquero y agrícola aumentando su participación en el PIB hasta el 2% y el 3,1%, respectivamente, en 2020. De este modo se podría reducir la gran dependencia del exterior en bienes alimenticios a la vez que mitigar el éxodo de la población rural a núcleos urbanos y absorber una parte de la creciente población juvenil en búsqueda de empleo.

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Sector secundario

En los últimos 5 años el sector secundario ha representado anualmente entre el 48% y el 70% del PIB. Dado que el sector industrial se mantiene estable en el entorno del 20%, la fluctuación obedece a las variaciones en el peso de la industria extractiva, en particular del petróleo y del gas, que es la principal actividad económica en Omán.

 

El sector de hidrocarburos representó el 27,1% del PIB en 2016, el 30,1% en 2017, lejos aún del 19% fijado como objetivo en el documento Vision 2020. En los últimos datos publicados por el Banco Central de Omán, en 2018 el sector de hidrocarburos representa en torno al 36% del PIB, principalmente por: 1) el aumento del precio del petróleo cuya media estuvo en 51,3 dólares el barril en 2017 y en 69,7 dólares el barril en 2018; 2) un aumento de la producción diaria, y 3) el incremento de la producción de gas de Khazzan que supuso un incremento del 12,3% del total.

 

En cuanto a las reservas de crudo estimadas, según datos publicados por el Banco Central de Omán, en 2017 se disponía de unas reservas de 4.740,3 millones de barriles (5.242,5 millones de barriles en 2016). Este descenso del 10% se debe a una modificación en el método de cálculo. Así pues, las reservas de crudo son relativamente menores que las de otros países de la región y por las características geológicas, de más costosa extracción, en el entorno de los 25 dólares por barril, frente a los 3 o 5 dólares en otros países de la región. Omán está lejos de los 25.240 millones de barriles de Qatar, los 11.500 millones de Kuwait o los 97.800 millones de Emiratos Árabes Unidos. Hasta 2007 la producción del sector se fue reduciendo gradualmente y luego empezó a incrementarse gracias al esfuerzo inversor del gobierno en técnicas de recuperación de petróleo Enhanced oil Recovery” (EOR). En 2017 la extracción fue de 354,3 millones de barriles, un 3,6% menos que en 2016 debido a los acuerdos sobre cuotas alcanzados en la OPEP. En cuanto al gas natural, Omán dispone de unos 651.300 millones de metros cúbicos de reservas estimadas. La producción en 2017 fue de 40.903 millones de metros cúbicos, con un 17% asociado a la extracción de petróleo.

 

En relación con el sector industrial no hidrocarburos, en los últimos años su contribución se mantiene estable en el entorno del 20% y también su composición en los 4 siguientes capítulos: minería, manufacturas, construcción y electricidad y agua.

 

Así, en cuanto a la industria minera al igual que en años anteriores, en 2017 ha representado una cifra del 0,5% del PIB, por un importe de 151,5 millones de riales, (393,5 millones de dólares), un 15,7% superior a la de 2016 y creciendo a una tasa media que supera el 8% en los últimos cinco años. En 2018 este sector tuvo el crecimiento más elevado, del 16%, si bien su aportación al valor añadido se limitó al 4% del total de la industria de no hidrocarburos. Sin duda este es uno de los sectores que el gobierno ha identificado con mayor potencial de crecimiento dentro del plan de diversificación de la economía y todo ello gracias a los nuevos desarrollos y al impulso mediante regulación e inversiones en nuevas infraestructuras. Los recursos mineros del país son abundantes destacando la potasa, el fosfato, el mármol, el cuarzo, la cromita, la dolomita, el zinc, la piedra caliza, el yeso, la sílice, el cobre, el oro, el cobalto y el hierro.

 

En cuanto a la industria manufacturera, en 2018 se ha registrado una contribución del 9,9% del PIB (9,6% en 2017; 8,5% en 2016 y 9,7& en 2015). Según el banco Central de Omán la media en los últimos años habría estado en el 10,2% y el objetivo contemplado en el IX Plan Quinquenal se situaría en el 10%.del PIB. Hay que señalar que los ingresos procedentes de la explotación de hidrocarburos han proporcionado a Omán recursos para potenciar los sectores industriales y de servicios. Y por otra parte, el descubrimiento de reservas de gas no sólo ha impulsado la propia industria del gas natural licuado, sino que ha permitido el suministro a las empresas domésticas de un input industrial energético básico a un precio competitivo, fomentando el crecimiento del sector manufacturero (principalmente en aquellas ramas más intensivas en uso de energía como son la metalurgia y la petroquímica) y estimulando la inversión extranjera directa en el país. En la actualidad, el sector petroquímico está muy centrado en Sohar y Salalah y, próximamente, en Duqm.

 

Sin duda el sector de la construcción ha sido uno de los motores de la economía de Omán en los últimos diez años. Sin embargo, debido a la sobreoferta existente en todos los segmentos del mercado, desde 2017 ya se ha observado un menor dinamismo, cuando registró una contracción del 7,7% y que se ha confirmado en 2018, con una caída del 6,1%. Todos los datos indican que en 2019 tendrá una evolución similar, que se acentuará con la salida de expatriados de todos los niveles de renta consecuencia de la política de omanización.

 

 

El desarrollo de los sectores de electricidad y agua para hacer frente a las necesidades crecientes de industrialización y aumento de la población sigue representando anualmente un porcentaje en el entorno del 2% del PIB.

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Sector terciario

En los últimos años el sector servicios representa alrededor del 50 % del PIB. En concreto, en 2018 ha sido del 47,4%. La media en los dos años anteriores se situaba en el 52,6% del PIB y suponía un 69,3% del total no hidrocarburos. El sector da empleo a más del 50% de la población ocupada. La rama de la administración pública y defensa aportan un 13,1% del PIB, seguida de Otros servicios (12,6%); Comercio (8,3%); Transportes y comunicaciones (5,8%) al igual que Finanzas (5,8%); Inmobiliario (5,1%) y, por último, Hoteles y restaurantes (1,0%). Asimismo, cabe mencionar la apuesta del gobierno en desarrollar el sector turístico como fuente de ingresos y empleos.

 

 

Según el Ministerio de Turismo, en 2018 la contribución del turismo al PIB ha sido del 2,9% frente a un 2,6% en 2017.

 

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Privatizaciones

Omán se ha desarrollado gracias a las inversiones del gobierno y de las empresas públicas en todos los sectores de la economía y, en las utilities, en particular. Desde hace varias décadas, muy tímidamente, se han tomado iniciativas para reducir el tamaño sector público. Y más recientemente, la política de privatizaciones se ha planteado como una prioridad. Por una parte, obedecería a la presión de organismos internacionales como el FMI por la urgencia de generar ingresos para cubrir los déficits presupuestarios. Por otra parte, por la necesidad de que el motor de la diversificación, al margen de los hidrocarburos, venga del impulso del sector privado. Esta nueva etapa es la que se contempla en el documento Vision 2040 ya aprobada y pendiente de su publicación.

Si bien este periodo de discusión, adopción de decisiones e implementación de la normativa está siendo extraordinariamente lento, es previsible que en los próximos años asistamos a una aceleración en el proceso de privatizaciones. En el documento recientemente publicado por el Comité creado en 2017 para hacer el seguimiento y acelerar el proceso de diversificación de la economía en el sultanato, el Implementation Support and Follow-up Unit (ISFU) se hace mención al conjunto de las 70 empresas públicas existentes y al Comité que está supervisando y facilitando su privatización. Así, el Ministerio de Finanzas habría desarrollado un nuevo plan con un horizonte de cinco años (2017-2021), que reportaría al gobierno un total de 700 millones de riales fruto de la venta de sus participaciones al sector privado. Se incluyen las siguientes  compañías: Oman Tourism Development Company (Omran); Oman Food Investment Holding Company, Electricity Holding Company (EHC), Oman Global Logistics Group (ASYAD) y Oman Oil Company (OOC).

A continuación se describen las distintas iniciativas adoptadas hasta la fecha en los sectores más relevantes:

·         El sector eléctrico. La primera data de diciembre del 1999, cuando el Consejo de Ministros aprobó la privatización del sector energético y de agua del Sultanato mediante la separación de los procesos de generación, transmisión y distribución, además de la creación de un marco independiente de organismos eficaces en materia de toma de decisiones, supervisión y control del sector. Esta reestructuración se promulgó bajo Decreto Real No. 78/2004 y se hizo efectiva el 1 de mayo del 2005 cuando el Ministerio de Vivienda, Medio Ambiental y Agua (MHEW) transfirió sus competencias en energía y agua, sus activos y personal. Desde entonces cualquier proyecto de planta de generación eléctrica y de desalinización de agua tiene que acometerla el sector privado.

El Gobierno ha ido vendiendo su participación en prácticamente todas las plantas de generación eléctrica y tiene la intención de reducir el capital social en todas las empresas públicas de distribución: Así, de las 11 empresas del Grupo NAMA, se ha comenzado por las 5 siguientes: Dhofar Power Company SAOC, Mazoon Electricity DistributionMajan Electricity Distribution, y Muscat Electricity Distribution Company-para la cual ya se inició el proceso de privatización del 49% en 2016 y en la transmisora Oman Electricity Transmission Company. Más recientemente en noviembre de 2018 el Grupo NAMA anunció la venta del 49% de su participación en Oman Electricity Transmission (OETC) y de hasta el 70% en las compañías de distribución: Muscat Electricity Distribution (MEDC), Majan Electricity Distribution (MJEC), Mazoon Electricity Distribution (MZEC), y Dhofar Power (DPC). Así, en una primera etapa la privatización se ha planteado únicamente para las dos primeras compañías y se ha invitado a las entidades elegibles a presentar, bien individualmente o en consorcio, una Expresión de Interés. En marzo de 2019 se publicó que se habían presentado un total de 25 peticiones de 23 inversores internacionales para las dos filiales.

En este sector también hay que hacer mencionar la obligación que tienen las empresas Independent Power Plants (IPP) de lanzar a bolsa un porcentaje de su participación después de cuatro años de operación de la planta. Recientemente, además de Gubrah,, en noviembre de 2018 salió a bolsa muy exitosamente el 40% del capital de Dhofar Generating Company (DGC) SAOG. Los accionistas fundadores, un consorcio formado por Mitsui, ACWA Power y Dhofar International Development and Investment Holding Company, conservarán su participación del 60%

·         En el sector de las telecomunicaciones. La primera fue Oman Telecommunication Company, Omantel. La participación del Gobierno en la empresa era del 71% del accionariado, y en marzo de 2014 se inició una venta de acciones que representaba el 19% de la propiedad del Gobierno.

·         El sector petróleo y gas. En 2015 se anunció la intención de privatizar entre el 15 y el 20% de Oman Oil Refineries and Petroleum Industries Company (Orpic) en los tres años siguientes.  Las operaciones de esta compañía representan en torno al 6% del PIB de Omán. Sus exportaciones suponen el 30% de su producción. En cuanto a Oman Oil y PDO, estas entidades prevén el anuncio de la privatización de varias de sus áreas de negocio distintas de las de su función principal. Asimismo, según el Ministerio de Asuntos Financieros, la privatización se centrará en aquellas empresas en que la participación del Gobierno sea del 60% o superior y obtengan beneficios. Dentro de esta definición se encuentran empresas como Al Suwaidi Power Co. (electricidad), Al Batinah Power Co. (electricidad) y Al Maha Ceramics (productor de cerámica), de las cuales se espera que a lo largo del año lleven a cabo procesos de privatización parcial.

Más recientemente, Oman Oil Company ha confirmado su intención de desinvertir el 10% de su participación (40%) en el bloque 61 relativo a los yacimientos de gas de Khazzan y Ghazeer. El otro 60% está participado por BP. La producción actual es de alrededor mil millones de pies cúbicos al día. También se ha planteado la privatización de la filial de servicios Abraj Energy Services, propiedad 100% de OOC. En cartera hay otras compañías listas para su privatización.

·         El sector logístico. En junio de 2019 la empresa pública de logística ASYAD, ha desvelado su intención de privatizar algunas líneas del transporte público en la ciudad de Mascate (Mwasalat) y de las rutas marítimas gestionadas por la National Ferries Company, como por ejemplo el 75% de la ruta Masirah-Shannah.

·         El sector transporte aéreo. En 2013 se anunció que la compañía Oman Air estaba lista para su privatización y 5 años después el plan sigue en suspensión, entre otras razones porque la empresa está registrando pérdidas anuales, cifradas en unos 180 millones de riales en 2017 t 129 millones de riales en 2016.

·         El sector financiero. Se ha anunciado la intención de sacar a bolsa una parte de la participación pública en la Muscat Securities Market.  Todavía se desconoce el calendario y las condiciones en que se realizará la privatización.

Por último, señalar que en julio de 2019 se han aprobado unas disposiciones clave para la mejora del clima empresarial, entre las que se encuentran la Ley de Inversión Extranjera, la Ley de Privatizaciones y la Ley del Partenariado Público y Privado (PPP). En los próximos meses se desarrollarán los reglamentos correspondientes para que estas puedan entrar en vigor en enero de 2020.

Según medios oficiales los PPPs se podrían aplicar a los sectores de sanidad, educación, transporte e infraestructuras y también se podría extender el régimen de concesiones a nuevas actividades, como el turismo, la gestión de parques o reservas naturales como en Al Saleel Wildlife Reserve en Al Sharqiyah y Rock Garden en Duqm. No obstante, en algunos de estos servicios el usuario no podrá pagar el coste en su totalidad por lo cual se requerirá una subvención que, en estos momentos, no sería asumible por las finanzas públicas.

Por último, señalar que uno de los asuntos clave que hay que clarificar, y que se espera quede resuelto cuando entren en vigor estas disposiciones, se refiere a las garantías que aportará el gobierno en el proceso.

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