Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

 El fuerte crecimiento económico que experimentó Panamá durante la primera mitad de la década pasada fue compatible con unos niveles de inflación moderados. Sin embargo desde 2016/2017 se viene observando una inflación decreciente que ya entró en terreno negativo a principios de 2019 y que desde entonces ha seguido adentrándose en terreno negativo hasta una tasa del -1,6% en 2020. En consecuencia, más allá de los efectos de la pandemia, la baja inflación/deflación anterior venía mostrando signos de la atonía de la demanda, ante un progresivo agotamiento del ciclo de construcción y una mayor austeridad del sector público para contener la deuda.  

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte terrestre: El territorio nacional de Panamá dispone de una red vial de aproximadamente 15. 137 km de los cuales 6.351 km estarían pavimentados y unos 81 km corresponden a vías concesionadas. La principal y casi única vía de transporte nacional es la carretera panamericana, ruta que vincula varios países del continente americano y que es el eje central del sistema de carreteras panameño. La carretera transcurre hasta el norte en la frontera con Costa Rica y hasta el sur, donde se interrumpe por la frondosidad de la selva de Darién, impidiendo la conexión terrestre a Colombia. La deficiente estructura vial y el escaso mantenimiento son los principales retos de infraestructura en Panamá. Otra de las vías principales es la autopista Panamá-Colón (Transístmica) que une los dos extremos del Canal de Panamá. También cuentan con tránsito importante las concesiones del Corredor Norte y Sur de Panamá y las vías transversales que dan acceso a los principales núcleos urbanos.


Transporte ferroviario: La Autoridad Marítima de Panamá es  la responsable de la única línea de tren activa que conecta las costas del Pacífico y Atlántico (75km entre la ciudad de Panamá y la de Colón) y que opera mediante concesión administrativa a la empresa norteamericana Kansas City Southern Railways. Su uso como canal es capaz de mover hasta 438.000 contenedores por año y complementa la actividad marítima de los puertos del Atlántico y del Pacífico. Por otro lado, en abril de 2014 se inauguró la Línea 1 del Metro de Panamá que tiene un trazo mayoritariamente en dirección norte-sur y que cuenta con una longitud de aproximadamente 16 km. En abril de 2019 se inauguró la línea 2 que cuenta con más de 21 km y une la ciudad de Este a Oeste. La Línea 3 de Metro, cuya construcción acaba de arrancar, contará con más de 34 km, y conectará la provincia de Panamá con Panamá Oeste, atravesando el Canal de Panamá a través de un túnel (en lugar de a través de un Cuarto Puente sobre el Canal como estaba diseñado en un principio). El Plan Maestro del Metro de Panamá contempla la construcción de otras cinco líneas de metro adicionales (aparte de la extensión de la línea 1 y 2) hasta 2040.


Transporte aéreo: Panamá cuenta con seis aeropuertos internacionales. No obstante el que aglutina la mayoría del tráfico  aéreo del país es el Aeropuerto Internacional de Tocumen, a 32 km de la ciudad de Panamá, que cuenta también con terminal de carga (con tráfico con EE.UU y Sudamérica) y administrado por la empresa estatal Aeropuerto de tocumen S.A. En 2019 se ha acometido la ampliación de este aeropuerto que ha permitido ampliar notablemente su capacidad hasta 20 millones de pasajeros. Los otros cinco aeropuertos que cuentan con el calificativo de internacional (Marcos Gelabert en Panama, el de la Zona Especial de Panamá Pacífico, Enrique Jiménez en Colón, Sacrlett Martínez en Rio Hato y Enrique Malek en David)  son casi exclusivamente utilizados para vuelos locales.


Transporte marítimo: Como es bien conocido Panamá destaca por su papel en el transporte marítimo, especialmente para carga pero también transporta pasajeros.Su importancia lógicamente deriva del Canal de Panamá, inaugurado en 1914, que es la infraestructura más importante del país y de la región pues es el punto convergente de muchas de las principales rutas marítimas de comercio internacional, como son las que tienen lugar entre la costa este de EEUU y Asia; entre la costa este de EEUU y la Costa Oeste de Sudamérica; entre la costa este de EEUU y la costa oeste de centroamérica y de EEUU; o entre Europa y la Costa oeste de América. Debido al incremento del tamaño de los buques, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) licitó su ampliación que fue inaugurada en 2016, y durante el año 2020 permitió el tránsito de 13.369 buques (reduciéndose respecto a 2019 cuando transitaron 13.875) con 474,9M de toneladas de carga (incremento de 1,2% respecto a 2019) que les permitió a la ACP ingresar $3.443M (un 2,29% más que en 2019).

El sistema portuario de Panamá, repartido por todo el territorio, consta de terminales concesionadas (20) y puertos estatales (25 administrados por la Autoridad Marítima de Panamá-AMP-) si bien los cinco principales complejos portuarios se sitúan en las salidas atlántica y pacífica del Canal. En el año 2020 los puertos panameños, si bien recibieron un total de 57.777 naves, lo que supuso una disminución del 40% respecto a 2019, por el contrario se cerró con un movimiento de contenedores de 7,7 millones de TEU, que supuso un crecimiento del 5,3%. Del total de carga que llega a los puertos panameños, el 90% es para transbordo con destino a otros países de la región y sólo el 10% es carga para el mercado local. CEPAL coloca al conglomerado de Colón (Manzanillo Internacional Terminal, Cristóbal y Colón Container Terminal) como el primero en la lista de los principales puertos de la región por cantidad de TEU movidos.

El mayor puerto es el de Manzanillo International Terminal (2,7 millones de TEU en 2020) que pertenece al grupo estadounidense SSA Marine. Los puertos de Balboa en la vertiente del pacífico (2,0 millones de TEU en 2020) y Cristóbal en la del atlántico (1,1 millones de TEU en 2020) son operados mediante concesión administrativa por la compañía Panama Ports Company SA del grupo Hutchison Whampoa de Hong Kong. El cuarto puerto en importancia es el de  PSA Panama International (1,2M de TEU) construido por una empresa pública del Gobierno de Singapur en el lado oeste de de la entrada pacífica del canal, que es la que viene experimentando un crecimiento más pronunciado en los últimos años, gracias al incremento de metros de muelle y al aumento del número de grúas, que ha permitido la entrada de las operaciones de la naviera Mediterranean Shipping. Co (MSC). En quinto lugar se posiciona el Colón Container Terminal (0,7 millones de TEU en 2020) en la vertiente atlántica y pertenece al grupo taiwanés Evergreen. Estos cinco puerto, junto con el de Bocas del Toro (0,1M de TEU) aglutinan la práctica totalidad del movimiento de carga y descarga del sistema portuario panameño. Entre los proyectos privados previstos destacaba la nueva terminal portacontenedores "Panama Colon Container Port" del grupo chino Shanghai Gorgeous en el sector de Margarita (provincia de Colón), cuya inversión asciende a 564 MUSD y cuyo contrato con la AMP se había alcanzado en 2013, pero en Junio de 2021 la AMP ha iniciado proceso de cancelación de concesión por incumplimiento de contrato aduciendo que hasta la fecha solo se había invertido el 16,6% de lo comprometido.  

En cuanto al transporte de pasajeros, Panamá cuenta con terminales de cruceros en Colón y la terminal del puerto Colón 2020 (inaugurada en 2016), y la terminal de Cruceros de Amador, en la ciudad de Panamá (inaugurada en 2019 a pesar de que aun no se han terminado las obras).

La importancia del transporte marítimo en Panamá ha facilitado que mantenga el registro naviero (abanderamiento) más importante del mundo desde que en 1925 la Marina Mercante de Panamá adoptara un sistema de registro abierto, permitiendo buques tanto nacionales como extranjeros (adicionalmente permite el registro paralelo).Entre los principales incentivos para el abanderamiento está la exención total de impuestos sobre la renta o derechos de aduana (por ingresos de barcos empleados en el comercio internacional), deducción de impuestos y honorarios para navieros y operarios que contraten oficiales de cubierta panameños.


Energía: Según la Autoridad Nacional de Servicios Públicos (ASEP), la capacidad de generación eléctrica instalada en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) es de 3.703 MW. El sistema energético de Panamá se caracteriza por su fuerte dependencia del régimen de lluvias para el buen funcionamiento de sus centrales hidroeléctricas, que suponen el 48% (1.791 MW) del total de la capacidad de generación instalada en 2020, seguida de las plantas térmicas, con el 39% (1.439 MW). Las energías renovables no hidráulicas fueron impulsadas por el Gobierno de Panamá durante la última década, siendo su capacidad instalada en 2020 de 270 MW de eólica (7% del total), 194 MW de solar (5% del total) y 8,1 MW  de biogás; (0,2% del total).  Se encuentra en construcción una planta de ciclo combinado de 640MW promovido por Internergy y AES. Asimismo, Panamá aspira a convertirse en el hub del gas natural para Centroamérica.


Panamá viene sufriendo cortes de suministro eléctrico durante los últimos años, debido al fuerte crecimiento de la demanda de energía eléctrica, la insuficiente capacidad de transmisión entre los centros de generación y de consumo (las centrales hidroeléctricas están en la zona occidental del país y el mayor consumo se registra en la capital y el eje canalero Panamá – Colón) y la escasez de lluvias, afectadas por el fenómeno de El Niño. Para abordar este problema, el Gobierno propuso tres medidas: la ampliación de la Línea 3 de transmisión eléctrica (ya concluida en 2017); el estudio de la Línea 4 de transmisión eléctrica (trazado por el Atlántico), que tras varias dificultades se adjudicó finalmente a ETESA; y continuar avanzando en la integración energética regional tanto con Centroamérica (SIEPAC) como con Colombia (Pacto Andino).
 

Comunicaciones El sector de las telecomunicaciones comenzó su privatización en 1997 cuando se privatizó parcialmente INTEL (el Instituto Nacional de Telecomunicaciones), que fue parcialmente adquirida por la empresa nortemaricanaCable&Wirelless. La apertura de la red fija se produjo en 2003 y hoy existen más de 15 empresas que ofrecen servicios de llamadas internacionales y de larga distancia; mientras que la telefonía móvil es provista por 4 operadores: Cable&Wireless (EEUU), Tigo (Luxemburgo), Digicel (Irlanda), y Claro (México). El sector de las telecomunicaciones en Panamá se encuentra en una buena posición al compararlo con los países de la región. El Índice de Banda Ancha del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sitúa a Panamá como el segundo país con la mejor infraestructura de red, tras Costa Rica, en toda Centroamérica y solo por debajo de cinco países de la región de Latinoamérica y el Caribe. Sin embargo, a 2021 la penetración de internet en la población se situó en el 64,8%, lejos del objetivo planteado en el Plan Estratégico de Banda Ancha Panamá 2022 que esperaba alcanzar el 83,5% en 2022. En cuanto a la velocidad media de internet en el país se debe subrayar la importancia de Panamá como punto neurálgico de varios cables submarinos de fibra óptica que favorece que el ancho de banda por habitante alcance los 44,11 Kbps frente a los 18,31 Kbps de media en los países OCDE. Por último, el Observatorio de las TIC de Panamá estimó que en 2019 se encontraban en este país 5,8 millones de conexiones móviles (más de una línea por persona).

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Los últimos datos de empleo disponibles muestran que en 2020 la población económicamente activa ascendió a 2.003.264, siendo 1.631.691 la población ocupada, lo que supone un fuerte descenso respecto a 2019, cuando la población ocupada alcanzó 1.920.642 personas, todo ello como consecuencia de la pandemia del COVID que provocó que la tasa de paro se disparase desde el 7,1% al 18,5% con especial incidencia en los sectores de comercio (unas 86.932 personas vieron su contrato suspendido),  construcción (44.391 personas) y hostelería (43.026).

Constituye un grave problema para la economía panameña ya que el fuerte crecimiento económico había permitido a Panamá alcanzar niveles prácticamente de pleno empleo en 2013, cuando su tasa de paro fue del 3,7%. Sin embargo, desde aquel año, la desaceleración económica había conllevado un progresivo aumento del desempleo. Asimismo preocupa la composición del empleo en Panamá pues 92% de los empleos generados en la última década (2010-2020) fueron informales (la tasa de informalidad de la economía fue del 52,8% en 2020 vs 44,9% en 2019), y el otro 8% fue el resultado de incrementos en la plantilla estatal, de tal forma que casi el 70% de los trabajadores del país actualmente son informales o funcionarios. Y es que aproximadamente dos de cada tres empleos generados en los últimos 15 años vinieron de siete sectores con altos y crecientes niveles de informalidad, incluyendo el Comercio (47.2% de informalidad), Construcción (58.9%), Industria (60.4%), Logística (59.5%), Turismo (52.1%), Servicios Administrativos (52.4%) y Agricultura (74.5%).

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PIB per capita y distribución de la renta

 Cuando se anunció el primer caso del Covid-19, Panamá era el país con el mayor nivel de ingreso por habitante en paridad de poder adquisitivo de la América Latina, al mismo tiempo que uno de los tres países con la más alta desigualdad en la región y uno de los nueve con la peor distribución del ingreso en el mundo. El nivel de desigualdad de Panamá (50,4), medido por el coeficiente de Gini según CEPAL, solo la superan Brasil (51,3) y Colombia (50,8) en América y algunos países en el África.
Desde principios de este siglo, la economía panameña ha sido una de las más dinámicas del mundo. Entre 2004 y 2018 el país tuvo un crecimiento promedio anual del 7.0%, frente al 3.3% de América Latina. Como consecuencia de este dinamismo, el producto interno bruto (PIB) per cápita de Panamá, en paridad de poder adquisitivo, había recortado en ese tiempo más de 20 puntos su distancia con el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y se había convertido, junto con Chile, en el país de mayor ingreso per cápita de la región. Todo ello supuso que Panamá pasara a ser considerado un país de ingreso alto (si bien la caída del PIB per cápita desde 15.830 dólares en 2019 a 12.373 dólares en 2020 ha supuesto que pierda ese status temporalmente).
Sin embargo, este notable progreso económico no se ha reflejado en la misma medida en avances en la distribución de los ingresos. Panamá sigue siendo hoy uno de los países más desiguales de América Latina. El índice de Gini muestra un valor de 50,4 en Panamá frente a 46,2 en la región, según CEPAL. Además, pese al mayor crecimiento económico de Panamá, la desigualdad se ha reducido menos que en la región: 2.4 puntos desde el año 2007 frente a 4.5 en América Latina. Por cada punto de crecimiento del PIB, la desigualdad ha disminuido a un ritmo dos veces y media inferior en Panamá que en América Latina. Por lo que la desigualdad no solo es comparativamente superior en Panamá, sino además mucho más resistente a reducirse.
Parte de la explicación pudiera encontrarse en la elevada pobreza que existe en las comarcas indígenas, con tasas superiores al 80%, pero la desigualdad en Panamá y su resistencia a bajar se encuentran más estrechamente relacionada con los fuertes desequilibrios territoriales que existen en el país. La fuerte concentración del producto nacional en la provincia de Panamá, que ya existía antes del período de expansión, se ha intensificado aún más desde entonces, acompañada, más recientemente, de Colón, debido a la mina de cobre. En términos de producto per cápita, las provincias de Panamá y Colón están muy por encima del resto, las cuales ni siquiera llegan al 35% del promedio del país. 

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Sector primario

Panamá es una economía eminente y crecientemente terciaria, y en consecuencia, la aportación del sector primario al PIB es muy reducida y decreciente, alcanzando apenas el 2,2% en 2019, del cual más del 85% se corresponde con las actividades agropecuarias, mientras que la pesca apenas aporta un 0,3% del PIB. No obstante el sector primario empleaba antes de la pandemia más de 275.000 personas, es decir 14,4% de la población ocupada. Por el contrario en 2020 el peso sector primario ha aumentado notablemente hasta representar 2,7% del PIB  pues, por un lado ambas ramas de actividad han aumentado su producción, la agropecuaria un 3%, y la pesca un 12,2%, pero sobre todo porque dicho crecimiento se produce en un entorno de desplome de la actividad económica generalizada y del resto de sectores que llevaron a una caída del PIB de casi el 18%.

Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: representa 2,4% del PIB en 2020 y 1,9% del PIB  2019 vs 2,2% del PIB en 2014. La producción nacional principal es de cereales/granos como el arroz, maíz o frijol y no cubre la demanda interna, por lo que hay que importar la diferencia. Estos rubros tienen la característica que una parte significativa de la producción se realiza empleando técnicas de producción rudimentarias realizados en forma manual. Las frutas como el banano, la piña, el plátano, el melón, la sandía y el café son productos agrícolas cultivados  que además de cubrir la demanda local, generan excedentes para exportar. Existe otro grupo de productos que generan productos derivados como en el caso del tomate, caña de azúcar y la palma africana por citar los más importantes, en donde existe una industria nacional que procesa algunos de sus derivados que tienen participación en el comercio exterior, tanto en las exportaciones como en las importaciones. En la ganadería predomina el ganado vacuno, y el porcino en menor medida pero la producción es claramente insuficiente para atender mercado doméstico.

Pesca: Representa el 0,4% del PIB en 2020 y 0,3% del PIB en 2019 vs 0,7% del PIB en 2014. Como principales actividades de este subsector destacan las exportaciones de pescado fresco y refrigerado, camarones y otros productos el mar. Los productos pesqueros y crustáceos han sido los principales capítulos de exportación de Panamá a España hasta la entrada en funcionamiento de la mina de cobre en 2019.

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Sector secundario

El sector secundario representó un 27,9% del PIB en 2019, si bien en 2020 su peso se desplomó hasta el 22,6% del PIB como consecuencia de la fuerte caída de la construcción durante la pandemia (-52%), que representaba dos terceras partes de la producción y la mitad del empleo del sector secundario. 

Industria Manufacturera: En los últimos años el sector ha perdido importancia relativa (del 6,3% del PIB en 2011 al 5,7% en 2019 y 2020), sobre todo por la pérdida de competitividad del sector frente a las importaciones (carne, pescado, lácteos, azúcar...), y por la reducción en la producción de materiales para la construcción (cemento, cal, yeso, hormigón) ante la significativa caída del sector, pasando a representar un porcentaje muy pequeño dentro del sector secundario. Con todo, esta industria emplea aun a más de 145.000 trabajadores (7,5% de la población ocupada).

Electricidad, gas y agua: En 2019 esta categoría representó el 1,9% del PIB, aumentando hasta el 2,3% del PIB en 2020 ya que los consumos cayeron en menor medida (-5,8%) que el resto de la economía. Se trata de sectores intensivos en capital físico por lo que apenas emplean al 0,5% de la población ocupada (entorno a 10.000 personas).

Construcción:  es la actividad más importante del sector secundario en Panamá y uno de los principales motores económicos de Panamá en la segunda década de este siglo, llegando a representar más del 18,3% del PIB en 2018. En 2019 su peso se venía reduciendo al 17,9% del PIB, pero como consecuencia de una caída del 52% en la pandemia en 2020  su importancia se redujo hasta el 10,9% del PIB. Paralelamente esta rama de actividad que en 2019 empleaba a 172.877 personas (9% de la población ocupada) tuvo que suspender de trabajo a más de 44.000 trabajadores.

Minería: este sector aumentó su peso en el PIB desde el 1,9% en 2018 al 2,4% en 2019 y 3,6% en 2020 como consecuencia de la entrada en funcionamiento, y las exportaciones, de la Mina de Cobre de Panamá en Donoso, que ha permitido que en 2020 este sector sea, junto con el sector primario y los servicios públicos, los únicos que han aumentado su producción (34%). Este sector intensivo en capital apenas emplea unos 7.000 trabajadores.

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Sector terciario

El principal sector de la economía panameña es, con diferencia, el terciario, ya que aporta aproximadamente el 68,3% del empleo y cerca del 69,6% del PIB (68,7% en 2020 por la fuerte caída de los sectores de comercio y hostelería). Panamá aprovecha las ventajas comparativas que tiene para diferenciarse estructuralmente del resto de las economías iberoamericanas, basándose, junto con la construcción e inmobiliario, en una economía de servicios. El sector terciario tiene tres pilares: a) la actividad comercial , gracias en parte a la Zona Libre de Colón (que aporta entorno al 5% del PIB), b) el sector marítimo y logístico, catapultado por el Canal, y c) el sector financiero con su Centro Bancario Internacional.

Comercio al por mayor y al por menor, representó el 18,4% del PIB en 2019, y el 18,3% del PIB en 2020, siendo no solo la rama de actividad de mayor peso sino la que mayor población emplea (casi 350.000 personas o 18,2% de la población ocupada en 2019 previo a la pandemia, si bien durante la pandemia más de 86.000 trabajadores vieron su trabajo suspendido). La relevancia de este sector, como se ha mencionado, viene asistida por la existencia de la Zona Libre de Colón (ZLC), creada en 1948, que opera como una institución autónoma desde 1953, y que se erige como la zona franca más grande del continente americano (y la segunda en el mundo tras Hong Kong). Las principales mercancías importadas y rexportadas en la ZLC son teléfonos móviles, calzados, medicamentos, neumáticos, perfumes, cigarrillos, textiles, joyería, portátiles, televisores, licores, etc..., que  se importan de todo el mundo (aunque los principales orígenes son China, EE.UU, y Vietnam), para ser luego reexportado  al resto de América Latina. En 2019, el valor de sus reexportaciones alcanzó los 9.814 millones de dólares (9,2% menos que en 2018) y sus importaciones sumaron 8.655 millones de dólares (1.117 millones de dólares menos que el año anterior). En el año 2020, principalmente como consecuencia de la pandemia las reexportaciones se redujeron un 22% y las importaciones un 23%.  No obstante, en los últimos años se venía ya observando una disminución notable del comercio debido especialmente a los problemas económicos que atraviesan sus principales clientes en Latinoamérica, y a una pérdida de competitividad (su infraestructura está desactualizada).

Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones, representó en 2019 el 11,8% del PIB, y 13,9% en 2020, empleando a casi 145.000 trabajadores en 2019 (7,5% de la población ocupada) pero de los cuales 16.250 personas vieron su trabajo suspendido en 2020. Obviamente, este sector viene plenamente influenciado por la existencia del Canal de Panamá, pero también por la actividad que genera las Zona Libre de Colón y zonas libres de otros usos (como las de petróleo y la de gas), la ampliación de los puertos, y el incremento del tráfico aéreo a través del aeropuerto internacional de Tocumen. El Canal de Panamá, inaugurado en 1914, es la infraestructura más importante del país y punto convergente de muchas de las principales rutas de comercio internacional, y desde 2016, año en que se completó su ampliación, permite el paso de los buques neopanamax de mayor capacidad, incrementando notablemente el tonelaje que cruza el canal cada año. Así en el año fiscal de 2020 transitaron por el Canal 13.369 buques con 475 millones de toneladas. Los ingresos del Canal en el año fiscal de 2020 sumaron $3.443M. La contribución directa e indirecta del Canal a la economía panameña se estima en 5,2%PIB y aportó $1.824M al Estado en 2020.

Actividades Financieras y de Seguro, aportó en 2019 el 6,1% del PIB, aumentando en 2020 al 7,5%, al reducirse su actividad (-1,5%) de forma notablemente menor que el resto de la economía. Empleó a 46.500 trabajadores en 2019, de los cuales unos 1.800 vieron su contrato suspendido por mor de la pandemia. El Centro bancario Internacional ha sido uno de lo más dinámicos del continente, si bien los problemas de reputación y su inclusión en las listas de paraísos fiscales de GAFI y de la UE ha provocado la salida de varios bancos internacionales.

La rama Inmobiliaria, muy vinculada a la construcción, aportó en 2019 el 6,9% del PIB, si bien con la pandemia se redujo hasta el 5,9% en 2020, y emplea unos 14.000 trabajadores. 

Aparte de estas ramas de actividad, llama notablemente la atención el fuerte ascenso del peso de la administración pública en la economía, ya que venía sistemáticamente aumentando desde el 7,7% del PIB en 2019 al 8,9% en 2019, para dispararse al 12,3% del PIB en 2020, al ser el sector no solo más protegido en la pandemia, sino que tuvo que aumentar su actividad en la parte sanitaria lógicamente. La administración emplea unos 300.000 trabajadores.

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Privatizaciones

Panamá tiene una larga experiencia en privatizaciones desde los años 90, comenzando con la disolución en 1991 de la empresa estatal Corporación Bananera del Atlántico. El proceso privatizador continuó con la actividad portuaria, ya que en 1996 se privatizó el puerto Colon Container Terminal CCT (actualmente gestionado por la empresa taiwanesa Evergreen) y en 1997 el puerto Balboa y Cristóbal (ambos de la compañía Panama Ports Company SA del grupo chino Hutchison Whampoa). En  2008, se otorgó en concesión el desarrollo de la terminal Panamá International Terminal, que fue construida por una empresa pública del Gobierno de Singapur y que hoy gestiona la singapurense PSA International.

En el sector de las telecomunicaciones, en 1997 fue privatizado Intel (la británica Cable & Wireless adquirió el 49% de las acciones). En el sector eléctrico, en 1998 se completó la reestructuración del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación IRHE. Se privatizó la generación y la distribución de energía, mientras que la transmisión se reservó el Estado (empresa pública Etesa), monopolio que mantiene hasta ahora.

Así mismo, en 1998 se otorgó la concesión del ferrocarril Panamá Canal Railway Co (PCRC) que actualmente pertenece a las estadounidenses LANCO International y Kansas City Southern Railway,

El país también tiene dilatada experiencia en concesiones administrativas en carreteas: Corredor Norte y la Autopista Panamá-Colón (ambas de la empresa mexicana Proyectos y Construcciones, S.A.) y el Corredor Sur (mexicana Ingenieros Civiles Asociados S.A.). En este sentido, el Gobierno panameño en 2020 aprobó una Ley de Asociaciones Público-Privadas para poner en marcha proyectos en este esquema de colaboración con el sector privado, entre los que se incluye la construcción y operación de una carretera de vital importancia para el país, la Vía Costanera, que discurriría por la costa Pacífica y lograría aliviar el peso del tráfico que soporta la Vía Interamericana, la artera principal del país y por la que discurre el 80% del tráfico nacional .

Otros organismos de los que se ha comentado que podrían privatizarse próximamente son el centro de convenciones de ATLAPA (que actualmente pertenece y gestiona la Autoridad de Turismo de Panama), el Aeropuerto de Tocumen, Correos y Telégrafos, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y la Caja del Seguro Social (CSS).

La privatización del IDAAN tomó fuerza en 2019, pero la idea se enfrentó al rechazo popular, a pesar de que el organismo debe ser reformado sustancialmente para mejorar la calidad de las inversiones existentes, la reparación de las fugas (que suponen el 40% de las pérdidas de agua potable de acuerdo a las cifras del propio IDAAN) y la capacitación del personal. Por otra parte, la CSS (responsable de la cobertura del 75% de la población panameña en 81 instalaciones de salud) presenta una situación de desequilibrio, y de no tomarse las medidas correspondientes, las reservas para los pagos de pensiones podrían agotarse en 2023.

El Presidente actual de Panamá, Laurentino Cortizo, rechazó en 2020 la posibilidad de privatizar ambos organismos pese a las iniciativas surgidas y la situación de los dos entes, aprobando en su lugar un plan de reforma y modernización del IDAAN y un plan de rescate de las cuentas de la CSS, tras solicitar para esta última estados financieros auditados por la Contraloría, los primeros que cumplen esta condición desde 2012.  

 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex