Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

En 2018 la tasa de inflación media anual se situó en el 5,2%. Hay que señalar que el IPC de Filipinas está muy sesgado por el elevado peso de Alimentos y bebidas (casi un 40%, frente al 18% de España) y de Vivienda, agua, electricidad y gas (casi un 23%, frente al 12% de España), de modo que juntos absorben casi dos tercios del índice.

En 2019 continúa la desaceleración paulatina mes a mes de las tasas de inflación,  respecto a las altas cifras de 2018, provocadas por el repunte de los precios internacionales del petróleo y de los alimentos. En junio del 2019 alcanzó el 2,7%.

La fuerte divergencia que se observa entre precios mayoristas y precios al consumo refleja el mal funcionamiento de los mercados de distribución.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

La red de carreteras en Filipinas es extensa y representa la vía de transporte predominante, acaparando el 98% del transporte de viajeros y el 58% del transporte de mercancías. 

La red de carreteras y puentes de Filipinas depende del gobierno central, concretamente del Departamento de Obras Públicas y Carreteras (DPWH, Department of Public Works and Highways).

En carreteras, los proyectos son ofertados por DPWH y validados por la Autoridad Nacional de Economía y Desarrollo o NEDA (National Economic and Development Authority). En 2018, este departamento fue el segundo receptor con un total de 638,9 billones de pesos, representando un 16,96 % del total. En 2019, se mantiene como el segundo mayor presupuesto alcanzando los 555,7 billones de PHP, un 14,79% del total.

En 2018 se registran 32.932,71 km de red de carreteras nacionales, con un incremento del 0,19% respecto a las registradas en 2017. El 96,02% de dicha red corresponde a superficies pavimentadas (65,36% hormigón y 30,67% de asfalto). Solo el 3,98% corresponden a carreteras no pavimentadas, existiendo de grava (3,84%) y de tierra (0,14%).

Según datos del Departamento de Obras Públicas y Autopistas (DPWH) en 2017 sólo el 43,7% de la red viaria se encuentra en buenas condiciones.

El Gobierno tiene en curso numerosos proyectos de ampliación y mejora de la red. La administración actual ha impulsado el programa “Build, Build, Build” o BBB, que abarca más de 75 proyectos de infraestructura. Del presupuesto total propuesto para el programa, un 64% se destinará infraestructuras de transporte.

Ferrocarriles

La orografía del país limita severamente el desarrollo de una red ferroviaria eficaz. El sector ferroviario está gestionado por del Departamento de Transportes o Department of Transportation (DOTr). está compuesto por:

·         El Sistema de Tránsito de Metro o Metro Rail Transit (MRT). Línea MRT-3.

·         La Autoridad de Tren Ligero o Light Rail Transit Authority (LRTA). Líneas LRT 1 y LRT 2.

·         Ferrocarriles Nacionales Filipinos o la Philippine National Railways (PNR)

La línea cuenta actualmente (2018) con 77 kilómetros y pretende llegar a 220 en el año 2022.

Se pueden destacar los siguientes proyectos:

Nombre

del proyecto

Fase

Km.

Presupuesto (miles

de M PHP)

Presupuesto

(M EUR)

Fuente de Financiación

PNR NORTH 1

(North-South

Commuter Rail)

Desarrollo

38

105,3

1.815

Official

Development

Assistance (ODA) – JICA

PNR NORTH 2

Desarrollo

69,5

150

2.586

Official

Development

Assistance (ODA) – ADB and  JICA

PNR SOUTH

COMMUTER

Desarrollo

72

134

2.310

Official

Development

Assistance (ODA) – ADB and  JICA

PNR SOUTH

LONG HAUL

Desarrollo

581

151

2.603

Official

Development

Assistance-China (ODA-C)

MRT-7

Implementación

22

1,54

26,6

PPP-Unsolicited

Proposal

LRT-1 SOUTH

(CAVITE)

EXTENSION

PROJECT

Implementación

11,7

64,9

1.119

PPP-

Unsolicited

Proposal +

ODA

(JICA)

LRT-2 EAST

(MASINAG)

EXTENSION

PROJECT

Implementación

3,9

9,5

163,8

Official

Development

Assistance (ODA)

MRT-3

REHABILITATION

AND

MAINTENANCE

PROJECT

Implementación

16,9

18

310,3

Official Development

Assistance (ODA)

LRT-4 ORTIGAS

TO RIZAL

Desarrollo

11

49

844,8

Official Development

Assistance (ODA) – ADB

LRT -6

(extension de

LRT 1 South)

On-hold

19

65,09

1.122

BGTOM/BT + O&M

UNIFIED

COMMON

STATION

Implementación

N/A

2,8

48,3

General

Appropriations Act

(GAA)

MEGA MANILA

SUBWAY

Implementación

25

227

3.913

Official Development

Assistance

(ODA) –

JICA

MINDANAO

RAILWAY

 

Desarrollo

105

31.5

543,1

General

Appropriations Act (GAA)

SUBIC-CLARK

CARGO

RAILWAY

PROJECT

Desarrollo

71

50,03

862

GAA – ODA China

 

Puertos

Según datos de la Philippine Ports Authority (PPA), existen más de mil puertos en Filipinas (821 puertos comerciales y 429 puertos de pesca). Dada la naturaleza insular del país, el 98% de todo el comercio exterior de Filipinas se lleva a cabo por vía marítima, pese al insuficiente desarrollo de la infraestructura portuaria. Estas deficiencias suponen una barrera al comercio por los costes comparativamente más altos, lo que conlleva una pérdida de competitividad. Los principales puertos por tráfico de contenedores son los de Manila – Manila International Container Terminal-, Cebu y Subic Bay. También son importantes los de Iloilo, Zamboanga y General Santos. Es necesario destacar que el puerto de Manila se encuentra muy congestionado, por lo que los puertos de Súbic o Batangas son opciones a considerar.

El gobierno está fomentando la reconversión de algunos puertos y la creación de otros nuevos preparados para acoger buques “roll-on roll-off”, para mejorar las comunicaciones entre las distintas islas.

Existen varias compañías navieras internacionales que prestan servicios de línea regular de transporte de mercancías entre Filipinas y diversos puertos del mundo.

A fecha de abril de 2019 los siguientes son los principales proyectos portuarios en Filipinas:

Nombre del proyecto

Coste (miles de M PHP)

Coste (M EUR)

Philippine Global Gateway Project (Sangley Seaport Component)

800

13.114

Davao Coastline and Port Development Project

39

639

Desarrollo del Quezon Port Cluster

33,4

547

Desarrollo del Pagasinan Port Cluster

28,9

474

Expansión de la Terminal Internacional de Contenedores de Manila

15,7

269

Nueva terminal de contenedores y volúmenes del puerto internacional de Cebu

9,2

150

Desarrollo del puerto de Victoria

8,8

144

Desarrollo del puerto de P. Burgos

5,8

95

Modernización del sistema de transporte RORO de Filipinas

5,7

93

Programa de desarrollo turístico de Pasacao - Balatan (PBTCD)

4,7

77

Aeropuertos

La red aeroportuaria en Filipinas se compone de un total de 125 aeropuertos registrados en la Autoridad de Aviación Civil de Filipinas o Civil Aviation Authority of the Philippines (CAAP), de los que 85 son públicos, 26 son aeropuertos privados y 14 son aeropuertos militares. De los 85 aeropuertos públicos, solo tienen interés para empresas extranjeras los 10 aeropuertos internacionales y los aeropuertos nacionales de mayor capacidad.

El sector se encuentra en crecimiento en los últimos años debido al auge económico, turístico y demográfico de Filipinas. En 2018 el presupuesto nacional destinó 9,8 billones de pesos al programa de infraestructuras aeroportuarias del país.

En el año 2018 el transporte de pasajeros tuvo un crecimiento del 5%, alcanzando los 84 millones de pasajeros, tanto nacionales como internacionales, a pesar de que el principal aeropuerto filipino, el Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino (NAIA) está saturado, habiendo recibido 45 millones de pasajeros en 2018, 14 millones más de su capacidad.

De los 247 aeropuertos o aeródromos de los que consta el país, la Civil Aviation Authority of the Philippines (CAAP), encuadra dentro de su clasificación y bajo su control a 84 aeropuertos, dividiéndolos según sus características en:

·         Internacionales: actualmente, hay 13 aeropuertos en esta categoría.

·         Principales/domésticos:

o    Principales Clase 1: aeropuertos con capacidad para operar vuelos de al menos 100 pasajeros.

o    Principales Clase 2: aeropuertos con capacidad para operar vuelos de al menos 19 pasajeros.

·         Comunitarios: son aeropuertos dedicados a la aviación general pero que no suelen contar con servicio regular.

El resto de aeropuertos no están bajo su dominio al ser privados, pertenecientes a entidades civiles o a gobiernos locales. En general, estos aeropuertos están dedicados principalmente a la recepción de vuelos chárter con fines turísticos o a la operación de aeronaves destinadas a tareas de fumigación agrícola.

El aeropuerto internacional Ninoy Aquino es el principal aeropuerto del país. Está situado en Parañaque, Metro Manila, a unos 10 kilómetros de Makati, el centro financiero del país. Cuenta con tres terminales internacionales y una doméstica (NAIA 4), la más antigua. La mayoría de vuelos internacionales con destino a Filipinas entran en el país a través de la Terminal 3 (NAIA 3) que está construida desde 2004, entró en funcionamiento en 2008. La terminal tiene una capacidad para el tránsito de 33.000 pasajeros diarios. Las terminales 1 y 2 (NAIA 1 y 2) han perdido importancia desde la apertura de NAIA 3.

Los agentes públicos implicados en los procesos de licitación de aeropuertos son los siguientes:

·         DOTr o Departamento de Transportes: oferta y regula los procesos de licitación de los aeropuertos.

·         CAAP: se encarga de la normativa tarifaria y de la gestión de los aeropuertos a excepción del de Manila, Cebú y Clark, los cuales tienen organismos reguladores propios. También oferta licitaciones para la adjudicación de material aeroportuario.

Entre las inversiones que están en desarrollo o en proyecto, destacan:

·         Ampliación del Aeropuerto Internacional Clark: implica la construcción de una nueva terminal de pasajeros, con un presupuesto final de 12.500 millones de pesos. Ésta permitirá la recepción de 8 millones de viajeros anualmente, con el objetivo de descongestionar el principal aeropuerto del país (NAIA). El proyecto fue adjudicado al consorcio Megawide-GRM en diciembre de 2017, se encuentra en fase de implementación y su fecha prevista de finalización está fijada en Junio de 2020.

·         Operación, mantenimiento y desarrollo de 5 aeropuertos regionales (Aeropuerto Internacional Bacolod-Silay, Aeropuerto en Cabatuan, Aeropuerto Languindingan, Aeropuerto Nuevo Bohol y Aeropuerto de Davao), con un valor 1.800 M€. Recientemente, se ha rechazado la propuesta no solicitada realizada por Aboitiz  para la operación y mantenimiento de 4 de estos aeropuertos.

Por otra parte, hay diversas propuestas en un estado inicial o en fase de estudio con el mismo objetivo de conseguir descongestionar el principal aeropuerto del país como son:

·         Propuestas para la ampliación de NAIA: planteada por el Megaconsorcio  compuesto por 7 de las principales constructoras del país, que ha obtenido el estado de OPS a falta de la aprobación por parte de NEDA. Aumentaría la capacidad del aeropuerto a 65 millones de pasajeros anuales con un coste de 6500 millones de USD o la propuesta rival de GMR-Megawide  que tendría un coste aproximado de 3.000 millones de USD.

·         Construcción de un nuevo aeropuerto en la Bahía de Manila: valorado en 10.500 M€, el proyecto para el Aeropuerto Internacional Sangley Point es otra de las alternativas propuestas a la saturación del  Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino (NAIA) en Manila y tendrá una capacidad de 25 millones de pasajeros al año.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Filipinas cuenta con una población joven con más 72,5 millones de personas en edad de trabajar, de las cuales 43,7 millones son población activa. El desempleo en 2018 afectaba a 2,3 millones de personas, un 5,2% de la población activa, la tasa más baja de los últimos 20 años. Sin embargo, la tasa de subempleo alcanzaba el 15,6%, lo que evidencia el reducido nivel salarial de una parte de la población filipina.

Del total de la población ocupada de Filipinas, más de la mitad  trabaja  en  el  sector servicios (56,8%), un 24,1% en el sector agropecuario  (pese a  que el sector sólo  aporta el 9,7% del PIB, lo que refleja su  baja productividad) y el 19,1% restante  en  el sector industrial.

El sector de externalización de servicios empresariales (Business Processes Outsourcing o BPO), sobre todo los denominados call centers, supone uno de los mayores generadores de empleo en el país. En 2015  (último dato disponible según la Philippine Statistics Authority), el sector en su conjunto empleaba de forma directa a 1 millón de trabajadores, lo cual suponía en torno al 9% del PIB. A pesar de ello, la concentración en los servicios de voz lo hace muy vulnerable a posibles amenazas como la transformación digital y la incursión de la Inteligencia Artificial.

El trabajo infantil sigue siendo un problema en Filipinas. La Philippine Statistics Authority  calcula que hay 3,3 millones de niños entre 5 y 17 años que trabajan regularmente, un 12,4% del total de población en esa franja de edad. La región Norte de Mindanao tiene la tasa más alta de trabajo infantil, con una proporción en el mismo rango de edad del 22,1%, frente a la tasa más baja en la NCR, con una incidencia del 5,4%.

En 2018, la tasa de desempleo se encontraba en el 5,3%, inferior a la  del año anterior, siendo un 63,2% de los desempleados de sexo masculino. La  tasa  de subempleo se situaba en 2018 en el 16,4%. La NCR registró la segunda mayor tasa de desempleo, alcanzando el 6,6%, frente a la región del Valle de Cagayán, que registró solamente un 3,0%. El 44,7% de  los desempleados se sitúan en el grupo de población de entre  15 y 24 años y solo el 4,4% en el tramo de 55-64 años.

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PIB per capita y distribución de la renta

El PIB por habitante de Filipinas ascendía en 2018 a 3.109  USD  (a precios  corrientes). La renta nacional bruta por habitante es bastante superior, de 3.720 dólares, lo que refleja la importante contribución a la renta de las remesas de emigrantes, que alcanzaron en 2018 los 28.943 millones USD, el equivalente al 8,7% del PIB.

Las desigualdades son grandes, ya que el 10% más rico de la población absorbe el 33,4% de la renta,  mientras  que el 10% más pobre sólo dispone del 2,4%  de la renta (Banco Mundial, 2012). El coeficiente de Gini ascendía en 2015 (último dato  disponible) al 0,4439, muy superior al 0,3 europeo, y viene reduciéndose ligeramente  en  los últimos años. La renta del país está repartida de forma muy dispar, y este crecimiento no ha conseguido corregir el hecho de que exista una clase alta que se reparte el grueso de la riqueza, frente a una mayoría que apenas tiene lo suficiente para sobrevivir.

La sociedad filipina se puede dividir en cinco grupos. El primero, constituido por menos de 1% de la población, está constituido por una élite de gran poder adquisitivo. El segundo, que se puede considerar clase alta, un 3% de la población, tiene ingresos familiares mensuales entre 1.500 y 3.000 USD. Mientras tanto, el grupo de la clase media, un 16%, tiene unos ingresos familiares mensuales de entre 500 y 1.500 USD. Estos tres grupos, alrededor de un quinto de la población filipina, se concentran en las zonas urbanas de Metro Manila y presentan una clara influencia occidental en sus patrones de consumo.

Mientras tanto, el cuarto grupo, considerado clase baja, que constituye el 60% de la población, posee ingresos familiares entre 150 y 300 USD al mes. Un quinto grupo, aquellos que viven bajo el umbral de la pobreza (en torno a un quinto de la población), subsiste con menos de 150 USD mensuales por familia. Por lo tanto, alrededor del 80% de la población filipina vive en condiciones precarias y su consumo se limita a bienes de primera necesidad.

En la última encuesta de Ingresos y Gastos Familiares (2015) se recoge que los ingresos medios anuales de una familia filipina se sitúan en torno a 283.000 PHP (alrededor de 4.880€), siendo su gasto 240.000 PHP (alrededor de 4.140€). Esta encuesta indicó también que los ingresos per cápita en el 30% más pobre de la población aumentaron un 24,3% frente a los datos de 2012, lo cual implica un crecimiento mayor que el aumento del 12% en el 20% de población más rica del país. Así, la incidencia nacional de la pobreza se redujo del 25,2% en 2012 al 21,6% en 2015 (últimos datos disponibles), si bien sigue siendo elevada para un país de renta media-baja. A falta de conocer datos más actualizados, es de esperar que esta tendencia haya continuado. Filipinas es uno de los países del sudeste asiático con mayores desigualdades en los ingresos de los hogares.

En cuanto a la incidencia de la pobreza por sectores, las personas dedicadas a la pesca, aquellas dedicadas a la  agricultura, y los niños procedentes de familias cuyos ingresos están por debajo del umbral de la pobreza muestran las mayores tasas de pobreza del país. El primer grupo muestra una incidencia del 34,3%; el segundo, un 34%; y el tercero, un 31,4%.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Filipinas se situó en 2018 en 0,699, lo que le sitúa en el puesto número 113 mundial y supone una subida de dos puestos respecto a 2014. Es inferior a la media mundial (0,728) y está por encima de países como Vietnam, Camboya o Indonesia, pero por detrás de Tailandia o Malasia.

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Sector primario

El sector primario es fundamental para la economía de Filipinas, no ya solo en cuanto a valor de su producción, sino especialmente en lo referente al número de personas en él que trabajan. Además, en torno al 55% de la población del país se encuentra en áreas rurales y dos tercios de la población filipina dependen de la agricultura para subsistir. Del área total del país, un 51% es superficie cultivable, siendo Mindanao la región con mayor potencial para la producción agrícola. En 2018 el sector primario empleaba al 24% de la población activa, lo que supone unos 10,4 millones de empleos, y representaba en 2018 únicamente el 9,3% del PIB en términos reales. Es destacable la insuficiente mecanización de la agricultura, lo que se traduce en la obtención de escaso valor añadido y bajas tasas de productividad en el sector. Esta baja productividad y escasa aportación al PIB, a pesar de la elevada tasa de empleo, es únicamente entendible teniendo en cuenta que se trata de un sector de estabilización social, dándose aún en muchos casos una agricultura de subsistencia.

El siguiente cuadro recoge el valor de la producción del sector primario en millones de pesos y en toneladas.

El valor bruto de la producción de este sector ascendió en 2018 a 1,62 billones de pesos, esto supuso un incremento del 5,8% respecto al valor de producción del año 2017.

PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

M PHP constantes

2015

2016

2017

Variación 2017/16

Agricultura

398.016

385.091

410.870

6,69%

Ganadería

132.381

138.478

140.027

1,12%

Avicultura

121.755

123.501

129.206

4,62%

Pesca

136.547

131.576

129.374

-1,67%

TOTAL

788.699

778.645

809.477

3,96%

M Toneladas

2015

2016

2017

Variación 2017/16

Caña de azúcar

22,9

22,4

29,3

30,80%

Arroz

18,2

17,6

19,3

9,66%

Coco

14,8

13,8

14,0

1,45%

Plátano

9,1

8,9

9,2

3,37%

Maíz

7,5

7,2

7,9

9,72%

Otros (mandioca, piña, mango, camote y caucho)

7,1

7,1

7,2

1,29%

Ganadería

2,6

2,7

2,8

1,13%

Avicultura

2,2

2,2

2,3

4,62%

Pesca

4,6

4,4

4,3

-1,00%

Fuente: Philippines Statistics Authority (PSA), Bureau of Agricultural Statistics

Agricultura

El valor de la producción agrícola a 2018 fue de 1,01 billones de pesos en términos corrientes, un 4,74% más que el año anterior. El volumen de la producción del sector agrícola ha aumentado un 5,91% en 2018 con respecto al año anterior.

La caña de azúcar se cultiva principalmente en grandes haciendas y se destina en su mayor parte a la exportación. La caída de los precios mundiales del azúcar en el año 2002 y la falta de modernización y reestructuración del sector hicieron que la industria entrase en crisis, requiriendo una cierta diversificación para poder subsistir. El valor bruto de la producción de la caña de azúcar (en términos corrientes) sufrió un fuerte descenso entre 2011 y 2013, con una reducción del 28,7%. Esto fue debido a un descenso en el volumen de producción a consecuencia de las tardías operaciones de molienda ocurridas en el segundo semestre de 2013 en Batangas y Cebú. Además, el tifón Yolanda provocó paradas en las operaciones de molienda en Leyte, dificultades y retrasos en la cosecha en Capiz y North Cotabato y reducciones de producción en Iloilo. En 2017, el valor de la producción ascendió a 43.909 millones de pesos, habiéndose incrementado la producción en más de un 30%. La participación del cultivo de la caña de azúcar en el valor añadido total de la agricultura fue en la década de los años cincuenta del 19% y disminuyó de forma importante hasta el 4,6% del total de la producción agrícola en 2017. El principal mercado de destino es EE. UU. gracias al acceso y cuota preferencial que este país concedió a Filipinas. Otros mercados importantes son Holanda, Japón, Taiwán y Corea del Sur.

El arroz, al igual que ocurre en casi todo el sudeste asiático, es el alimento principal en la dieta filipina, por lo que tiene una gran importancia político-social y se asegura el apoyo de las inversiones públicas. Representó un 36,3% del valor total de la producción agrícola filipina en 2017. El volumen de la producción aumentó un 9,7% respecto al año anterior. A pesar de estar subvencionado por el Gobierno, el precio medio del kilogramo es el más alto del sudeste asiático, lo que pone de manifiesto la ineficiencia del sistema de distribución y comercialización. El arroz que se cultiva en Filipinas no llega a exportarse, siendo incluso necesario importar producción de otros países para cubrir las necesidades locales. Un 98% de la producción total de arroz es destinada al consumo directo por la población filipina, hecho que hace necesaria la compra de arroz a terceros países para mantener niveles adecuados de reservas, asegurar la replantación de los arrozales y satisfacer las necesidades del sector ganadero y de procesado de alimentos. En los últimos cinco años se han importado grandes cantidades, principalmente desde Tailandia y Vietnam.

El tercer cultivo más importante es el coco y además es el producto agrícola filipino más exportado; aproximadamente el 58% de las exportaciones mundiales de aceite de coco provienen de Filipinas. Se trata del segundo productor mundial, ligeramente por detrás de Indonesia según la FAO. En 2017, la producción de coco fue de 14 millones de toneladas. El valor productivo del cultivo del coco dentro del total de la agricultura ha ido disminuyendo a lo largo de los últimos años, situándose en un 12,47% en 2017. Teniendo en cuenta que en los años 80 fue del 19% y en 1996 del 14%, tal evolución podría atribuirse a distintas causas como por ejemplo la falta de inversiones o la erosión de la competitividad en el mercado mundial. Existen 3,6 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del coco, siendo el producto al que se dedica una mayor extensión de terreno (después del arroz), en concreto un cuarto de la tierra cultivable. Se estima que existen 3,5 millones de agricultores dedicados a su producción y que unos 25 millones de filipinos viven directa o indirectamente de la industria del coco. Se exporta aproximadamente el 47% de la producción, en forma de copra, aceite de coco, coco seco, y carbón de cáscara de coco. También se exportan productos derivados del coco que no son tradicionales, como la glicerina, el polvo de cáscara de coco, la nata de coco, la leche de coco, el agua de coco y el coco fresco. El principal país importador del aceite de coco son los Países Bajos, con un 42%; y del coco desecado fueron los EE. UU con un 27%.  

Existen alrededor de 100 refinerías de aceite de coco en el país, con una capacidad total de más de 17.500 toneladas métricas por día que se concentran en Mindanao, Laguna y Quezón. Hay unas 13 plantas para disecar coco y unas 10 plantas para la producción de carbón de cáscara de coco.

Cabe destacar el incremento en la producción de plátano a gran escala, que comenzó en los años 70 debido a la alta demanda internacional, así como el notable aumento de las tierras en producción a lo largo de todo el país. Se trata del segundo cultivo en cuanto al valor de la producción (147.646 millones de pesos en 2017). La mayor parte de las plantaciones se encuentran en Mindanao. El precio del plátano, que se ha visto incrementado a lo largo de los años, varía en función de la disponibilidad de otras frutas de carácter estacional como el mango, la sandía, la papaya, la piña y otros. El cultivo del plátano incluye distintas variedades (saba, cavendish, lakatan, latundan, bungulan, etc.), algunas de las cuales se consumen solamente en el mercado doméstico, mientras que otras son distribuidas en el mercado mundial, exportadas por empresas multinacionales como Dole, Del Monte, Chiquita y Sumitomo. La mayor parte de la producción se exporta como plátano fresco (98%). Los principales países clientes de Filipinas de este producto son Japón, con un 35%, China 37%, Corea del sur 16%, Emiratos Árabes Unidos 8% e Irán 7%.

El maíz es el quinto cultivo atendiendo al volumen de producción, que alcanzó 7,9 millones de toneladas en 2017. El valor de la producción alcanzó 94.296 millones de pesos en 2017 (un 10,51% más que en 2016). La actual participación del cultivo de maíz en el valor añadido total de la agricultura es del 6,52%. La oferta total de maíz está compuesta en un 90,2% por la producción propia, un 5,4% es importado, y el restante 4,3% es completado por las reservas de años anteriores. Aproximadamente el equivalente a un 35% de la producción se utiliza para el consumo humano y un 65% para la alimentación animal. El país se ve obligado a importar para satisfacer la demanda local. El consumo de maíz por personas ha aumentado ligeramente en los últimos años, sin embargo, su utilización en la cría de ganado, después de varios años experimentando incrementos positivos, se ha estabilizado. Los productores de maíz acostumbran a ser pequeños granjeros.

A lo largo de las últimas décadas se han producido muy pocos cambios estructurales en el subsector de los cultivos. Los cultivos tradicionales han dominado el crecimiento, al ocupar la mayor parte de las tierras cultivadas.

Hay que destacar el crecimiento de la participación de la producción agrícola de Mindanao en el valor añadido bruto de la agricultura en Filipinas. Los sucesivos gobiernos han apoyado a la región como “primera fuente de alimentación del país”. Se pretende incrementar las hectáreas dedicadas al cultivo del arroz y el maíz, doblar el número de hectáreas dedicadas al regadío e invertir en el sector pesquero.

Ganadería y avicultura

Históricamente el país había sido autosuficiente en carne de porcino y pollo, aunque recientes escaseces, debidas en parte al crecimiento de la población, han provocado un aumento de las importaciones y también la reducción de aranceles para determinados volúmenes. La producción de ganado bovino y productos lácteos es insuficiente para satisfacer la demanda del mercado. 

En 2018 el volumen de productos lácteos importados fue de 2,7 millones de toneladas métricas, un 8% mayor en comparación con el ejercicio anterior, y un 4,3% mayor en valor.

A continuación, se presenta la principal producción de carne del país en los últimos años:

PRODUCCIÓN DE CARNE

M Toneladas

2015

2016

2017

Variación

Porcino

2,1

2,2

2,2

2,95%

Pollo

1,7

1,7

1,7

4,10%

Bovino

0,3

0,2

0,2

-1,48%

Búfalo

0,1

0,1

0,1

-0,69%

Fuente: Philippines Statistics Authority (PSA), Bureau of Agricultural Statistics

La cría porcina continuó con su tendencia creciente, registrando un incremento de un 1,5% en 2017. La producción bovina aumentó un -1,4% en 2017. Y en cuanto a la producción de pollos, ésta también se incrementó de 2016 a 2017 en un 4,1%. El valor bruto de la producción ganadera se situó en 0,291 billones de pesos a precios corrientes, lo que indica un aumento del 12,7% respecto a 2016. Por otro lado, el valor de la producción avícola fue de 0,215 billones de pesos en 2017 (6% de incremento con respecto a 2016).

Pesca

Filipinas es un país de gran riqueza piscícola y exportador neto de pescado y marisco. Según la FAO, en 2016 Filipinas se posicionó como el décimo país productor a nivel mundial en el sector de la pesca, con una producción total de 2,82 millones de toneladas métricas. El sector contribuye con un 1,2% al PIB. Filipinas posee buenas plataformas marítimas de pesca y existen unas pocas empresas, incluso con capital extranjero, que llevan a cabo una eficiente explotación de los recursos. El resto del sector empresarial -la mayor parte- se circunscribe a pequeñas y medianas empresas con una dotación de capital muy elemental.. El sector pesquero está compuesto en términos de producción en un 51,9% por piscifactorías, en un 21% por pesca comercial y en otro 26,11% por pesca municipal, tanto fluvial como marina.

En lo que respecta a la producción y captura pesquera en los últimos años:

PRODUCCIÓN Y CAPTURAS PESQUERAS

M de Toneladas

2014

2016

2017

Variación

Acuicultura

2,3

2,2

2,2

1,68%

Pesca municipal

1,2

1,1

1,1

-1,05%

Armadores comerciales

1,1

1,0

0,9

-6,78%

TOTAL

4,7

4,4

4,3

-1,01%

Fuente: Bureau of Fisheries and Aquatic Resources (BFAR)

El subsector de la pesca muestra un ligero descenso del 1% en la producción con respecto a 2016, debido a las reducciones producidas en los armadores comerciales (-6,78%) y la pesca municipal (-1,05%). El valor bruto de la producción del subsector de la pesca fue 244 billones de pesos en 2017, un 6,55% más que en 2016.

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Sector secundario

Industria

El sector industrial supuso en 2018 un 30,7% del PIB, recuperándose de la ligera desaceleración sufrida en 2017 (30,5% del PIB), tras haberse mantenido constante, al mismo nivel que en 2018, durante los años 2015 y 2016. Este sector registró un crecimiento muy marcado en los años 60, siguiendo la política de la época de sustitución de importaciones por producción local. A pesar de ello, la producción siguió y sigue orientada a productos de consumo y al mercado interior, con ciertas excepciones tales como los componentes electrónicos y las prendas de vestir.

Aunque el gobierno ha intentado en los últimos años promover un plan de desarrollo de estructuras industriales básicas, las inversiones necesarias resultan excesivamente caras. Por lo tanto, al no disponer la administración de la capacidad financiera suficiente, la iniciativa debe descansar de nuevo en el sector privado, limitándose el sector público a otorgar diferentes incentivos fiscales y no fiscales que atraigan la inversión y capitales tanto nacionales como extranjeros. Por otra parte, habría que tener en cuenta que el gobierno filipino encuentra determinadas limitaciones debido a los compromisos adquiridos en el marco de los acuerdos derivados de la OMC, la ASEAN y demás acuerdos internacionales que exigen una liberalización progresiva del comercio, así como la eliminación de subvenciones. Otro aspecto que ha influido negativamente en el desarrollo de estos grandes proyectos han sido algunas polémicas de carácter político derivadas de la existencia de grupos de presión en las altas instituciones del país, provocando retrasos, costes desorbitados y excesiva burocracia que no han favorecido la inversión.

Manufacturas

Es la mayor partida del sector industrial, con un 19,1% del PIB en 2018, que supone un 62,21% del total de la industria en el mismo año. De 2017 a 2018 sufre un descenso de 1,7 puntos porcentuales. Excepto un repunte puntual en 2014, en el que alcanzó 20,6% del PIB, la tendencia hasta el día de hoy es de desaceleración.

Se trata de un sector prioritario para el Gobierno de Filipinas que podría tener un gran potencial. El mismo Gobierno ha implementado el Comprehensive National Industry Strategy (CNIS) con el fin de revitalizar el sector hasta que suponga un 30% del PIB en 2025. Destaca el hecho de que, del total de las exportaciones filipinas, que suponen 63,2 billones de USD, el 80,4% son manufacturas: componentes eléctricos (44,8% o 28,4 B$) y maquinaria (14,8% o 9,4 B$).

Además, existen incentivos para las Zonas Económicas Especiales (SEZs) destinadas a la industria.

Una limitación para este sector es el alto coste eléctrico, el mayor de la zona ASEAN y el 16º del mundo.

Destacan los subsectores de las cementeras, las plantas químicas, maquinaria eléctrica, y la industria tabacalera. En general, la industria filipina de manufacturas adolece de una falta de estructuración básica como consecuencia del proceso de transición - todavía inconcluso - desde una economía típicamente agrícola hacia una economía más industrializada en la que el sector servicios resulta el sector predominante. De hecho, la mayoría de los sectores de manufacturas más avanzados del país, como los sectores de alimentación, química, bebidas y tabaco, etc., siguen dependiendo del sector agrícola como cliente principal o como suministrador de sus materias primas. No existen en Filipinas, hasta el momento, unas estructuras industriales básicas tales como plantas siderúrgicas integradas, plantas petroquímicas integradas, industrias básicas de máquina-herramienta, etc. La carencia de estas estructuras básicas hace que el sector se vea obligado a importar un alto porcentaje de materia prima y productos intermedios. Las posibilidades de diversificación de la industria filipina se ven, en consecuencia, muy condicionadas por la falta de ellas.

Minería

Los recursos minerales son abundantes (níquel, cobre y oro, especialmente), si bien se encuentran repartidos a lo largo y ancho de una difícil orografía con infraestructuras insuficientes, lo cual no facilita su explotación, que es llevada a cabo por empresas privadas con licencias de concesión. Filipinas es el quinto país más rico del mundo en oro, níquel, cobre y cromo. En 2016 fue el 21º productor de oro del mundo con 40,2 toneladas; teniendo 196,34 en reserva. Además, cuenta con el mayor depósito de oro y cobre del mundo. En total, 30 millones de hectáreas de Filipinas albergan minerales metálicos.

La participación extranjera estaba limitada por ley al tratarse de recursos nacionales, no obstante, esto cambió con la aprobación de la Ley de Minería de 1995, mediante la cual el gobierno permitió la participación extranjera en el 100% de la actividad de exploración minera, aunque impuso límites en las actividades de explotación y producción. Un posterior fallo del Tribunal Constitucional, declarando inconstitucional la mencionada ley, permite la explotación integral de recursos mineros por parte de compañías participadas en su totalidad por capital extranjero. Ello ha permitido cierta recuperación del sector, gracias a las cuantiosas inversiones recibidas, sobre todo extranjeras.

Desde 2011, cuando el sector minero alcanzó un pico de 1,5% del PIB, su tendencia es decreciente hasta alcanzar un 0,8% en 2018, similar a lo obtenido en los años 2016 y 2017.

La industria minera del país se encuentra actualmente en una tendencia decreciente en su valor de producción, debido particularmente a la evolución de los precios de metales preciosos en los mercados internacionales. Las compañías mineras, entre las que se encuentran ya tras varios procesos de privatización empresas extranjeras y de capital mixto filipino-extranjero, proporcionan empleo directo a aproximadamente 206.000 personas a fecha del 2018.

La producción de mineral se ha caracterizado, en general, por un comportamiento desigual en el que el sector privado no ha logrado una consolidación de la producción de forma que le permita competir en mercados internacionales. Los altos costes de explotación, la inadecuada infraestructura y la falta de capital nacional junto con las antiguas limitaciones a la propiedad del capital extranjero, han impedido a lo largo de los pasados años una consolidación y desarrollo del sector minero.

Construcción

El sector de la construcción estaba prácticamente hundido desde el estallido de la crisis asiática en 1997. No se recuperó hasta 2003, año en el que alcanzó un 5% del PIB. Desde entonces ha seguido una senda continuada de crecimiento hasta suponer 7,7 % del PIB en 2018, mayor que en los años 2016 y 2017 con 7,1% y 7% respectivamente.

Se trata de un sector protegido en el que las empresas españolas únicamente pueden participar hasta un máximo del 40% en consorcio o joint venture con una empresa local que ostente un mínimo del 60%. Son los grandes conglomerados filipinos que tienen su actividad muy diversificada los que acaparan la mayoría de los proyectos.

La actividad del sector se caracteriza por su gran concentración en un número reducido de ciudades o regiones urbanas. En 2017 el 24,7% del total de las construcciones (152.012, frente a 147.998 en 2016, un 2,71% más) se localizaron en Calabarzón (Región IVA), seguida por un 10,7% en Central Luzón (Región III) y de Central Visayas (Región VII) con un 10,2 del total. La mayoría de las construcciones, un 72,98%, corresponden al sector residencial, seguidas por las no residenciales que acaparan un 14,04% del total. Sin embargo, en términos de valor, las residenciales suponen el 53,38% mientras que las no residenciales suponen un 46,61% lo que indica el alto valor unitario de las mismas. El precio medio por m2 de construcciones residencial es de 10.070 php, un 5,6% menos que en 2016; mientras que el m2 de no residencial es de 9.532 php, un 15,4% menor que en el año 2016.

También destaca el aumento de la demanda de viviendas de calidad media-alta, que procede especialmente de los trabajadores filipinos en el extranjero, de expatriados residentes en Filipinas y de la demanda de espacios para oficinas comerciales donde establecer call centers y otras oficinas dedicadas a la externalización de procesos productivos, así como establecimientos hoteleros para acomodar a los turistas. Además, en los últimos años la presencia china ha ejercido presión alcista en esta demanda, principalmente a través de dos vías: las inversiones inmobiliarias realizadas por grandes grupos, y la instalación en Filipinas de un gran número de operadores de juegos del azar offshore (POGO, Philippine Offshore Gaming Operators), al encontrarse esta industria prohibida en China.

Los precios finales se han visto influidos por la subida de los precios de los materiales de construcción como el cemento, que prácticamente ha visto doblado su valor en los últimos años.

Energía, Electricidad y Agua

En relación a los recursos energéticos, la política sectorial del gobierno en los últimos años se ha visto condicionada por la necesidad de hacer frente al déficit de energía eléctrica.

En 2018 Filipinas presentó unos datos de capacidad energética instalada de 23.815 MW, un 4,8% más que en el año 2017, alcanzando la energía garantizada los 21.241 MW. El pico en la demanda durante 2018 fue 14.782 MW, un 7,2% más que el pico de 2017.

De la capacidad instalada en 2018 en Filipinas el 30,35% corresponde a energías renovables, un 37,14% a carbón, un 14,49% a gas natural y un 18,02% al petróleo.

En cuanto a generación, un 23,38% fue de energías renovables, un 52,05% de carbón, un 21,38% de gas natural y un 3,19% del petróleo en el año 2018.

Con respecto al mix energético de las EERR en 2018, el 44,73% corresponde a energía geotérmica, seguida de un 40,23% de energía hidráulica, un 5,35% solar, un 4,95% eólica y un 4,74% biomasa.

El Plan Energético de 2012 – 2030 está orientado a desarrollar los recursos energéticos en áreas rurales, promover el uso de energías renovables y gas natural, reducir el impacto medioambiental, y conseguir una mejora en la eficiencia productiva mediante incentivos en el marco inversor para atraer tanto capital como tecnología extranjera. El objetivo es alcanzar en 2030 una generación total de energía eléctrica de 147.111 GWh, aumentando el porcentaje procedente de gas natural y energías renovables (34,3% y 30,5% respectivamente), en detrimento del carbón (31,7%).

La empresa de servicios públicos Napocor (NPC) comenzó en 2001 su proceso de privatización, dividiéndose en diferentes unidades: generación, transmisión y distribución. La práctica totalidad de la transmisión pasó a la recién creada empresa pública National Tramsmission Corporation (TransCo); mientras que la generación pasó a Power Sector Assets and Liabilities Management Corporation (PSALM).

En 2019, Napocor tiene como función principal la distribución eléctrica a lugares remotos del país (275 pequeñas centrales eléctricas), la gestión de cuencas y diques en apoyo a la generación de energía, el el mantenimiento de la central hidroeléctrica de Agus y Pulangi y compartir su experiencia y conocimiento con otras agencias públicas, y en especial, con el Departamento de Energía.

Con respecto al sector de la distribución de agua, aunque ha mejorado en los últimos años, ofrece todavía una infraestructura que sigue siendo insuficiente para las necesidades de la población. Filipinas cuenta con abundantes recursos naturales relacionados con el agua: ríos, lagos, arroyos y fuentes de agua subterránea. Sin embargo, muchos hogares no tienen acceso a agua potable, para quienes la alternativa radica en el autoabastecimiento. Además, el uso ineficiente de recursos y la contaminación, suponen grandes desafíos para el sector del agua y de los residuos en el país.

En la actualidad, según datos del National Water Resources Board, más de 15,5 millones de filipinos no tienen acceso a agua corriente. Sin embargo, el Banco Mundial reduce la cifra a 8,2 millones. Una complicación añadida para el desarrollo del sector es la fragmentación en términos de estructuras, políticas y programas, así como la inexistencia de un marco regulatorio bien definido. En este sentido, existen hasta 30 agencias involucradas en el sector, con funciones no del todo establecidas.

El servicio de suministro de agua en centros urbanos está regulado por tres agencias gubernamentales. En el área de Metro Manila, el Metropolitan Waterworks and Sewerage System (MWSS) se encarga de regular el suministro de agua y el tratamiento de residuos. Por otra parte, el suministro de agua en aproximadamente 500 grandes centros urbanos fuera de Metro Manila es responsabilidad de las cooperativas locales de agua -Local Water Districts-, con apoyo técnico y financiero del Local Water Utilities Administration (LWUA). En cuanto a las poblaciones rurales, la responsabilidad de este servicio compete a los gobiernos locales.

Siguiendo el programa de privatizaciones de los servicios públicos del gobierno, se llevó a cabo la privatización de la agencia de aguas MWSS en febrero de 1997. Su privatización se basó en la modalidad de “Rehabilitar-Operar-Transferir”, y se adjudicó a dos consorcios compuestos por grupos locales (grupos Ayala y López) asociados a sendos grupos internacionales, que se hicieron cargo de la rehabilitación, modernización, administración y mantenimiento de sus respectivas zonas geográficas. Los concesionarios tenían originalmente un contrato de 25 años, pero en 2009 se extendió por otros 15 años, hasta mayo de 2037. El consorcio liderado por el grupo Ayala Corp. (Manila Water Company Inc. MWCI) obtuvo la adjudicación de la zona este de la ciudad, y actualmente ha extendido su actividad al recibir las concesiones de Clark, Laguna, Boracay y Cebú, a través de sus subsidiarias. Por otra parte, la zona oeste fue adjudicada al consorcio liderado por el grupo Metro Pacific Investment Corp. (Maynilad Water Services Inc., MWSI).

Finalmente, en los siguientes cuadros se muestra la aportación al Producto Nacional Bruto de los diferentes subsectores industriales en los últimos años en porcentaje del PIB:

VAB INDUSTRIAL

M PHP corrientes

2016

2017

2018

Variación 2017/18

Minería

114.685

133.955

146.185

9,13%

Manufacturera

2.847.597

3.075.374

3.320.346

7,97%

Construcción

1.794.018

1.938.944

2.326.341

19,98%

Electricidad, agua y gas

   455.901

   487.908

   543.958

11,49%

TOTAL

5.212.201

5.636.181

6.336.830

-

M PHP constantes

2016

2017

2018

Variación 2017/18

Minería

83.665

84.795

85.864

1,26%

Manufacturera

1.885.514

2.044.189

2.145.011

4,93%

Construcción

793.470

839.234

953.219

13,58%

Electricidad, agua y gas

   269.301

   278.447

   293.677

5,47%

TOTAL

3.031.950

3.246.665

3.477.771

-

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Sector terciario

Servicios

Según el Banco Mundial, el sector servicios emplea a 23,8 millones de personas (el 56% de la población activa). Según la Autoridad Estadística Filipina el sector generó el 59,9% del PIB durante el año 2018, aún lejos de las economías más desarrolladas (España, 75,1%), pero en crecimiento. Es el sector que más contribuye al PIB de la economía filipina y el que más ha aportado a las altas tasas de crecimiento del país. Es además el sector que más se ha beneficiado de las inversiones y de la aplicación de avances tecnológicos, especialmente en los subsectores bancario, de telecomunicaciones, transporte, distribución y comercio.

En sector genérico de servicios se clasifican los siguientes subsectores por orden de importancia: el comercio lidera el sector de los servicios con casi un tercio del aporte (30,88%); destaca a continuación el sector inmobiliario (21,37%) que ha venido aumentando considerablemente en los últimos años; luego encontraríamos al sector financiero (14,02%), al sector del transporte (9,85%) y a los servicios realizados por la Administración Pública (7,51%). El restante se incluiría en la partida Otros servicios (16,36%).

El sector servicios ha venido aumentando su aportación al PIB en los últimos años, impulsado sobre todo por el desarrollo del sector inmobiliario y el auge sostenido del comercio y el sector financiero. Debido a las especificaciones propias de Filipinas: su carácter intrínsecamente periférico por el hecho de ser un archipiélago, sus barreras físicas, su desigual distribución de población etc., los servicios derivados del comercio y del transporte resultan vitales para el aprovisionamiento de bienes y productos agrícolas e industriales.

Los gobiernos precedentes fijaron como uno de sus objetivos a medio plazo convertir a Filipinas en el centro regional de outsourcing para servicios de telecomunicaciones, atención al cliente (call centers), diseño, programación, mantenimiento de software, etc. El bajo coste de la mano de obra y el alto índice de uso del idioma inglés con acento y expresiones americanas, junto con una política de incentivos fiscales y no fiscales marcan una ventaja competitiva para la exitosa consecución de dicha meta.

El número de puestos de trabajo en call-centers y similares está creciendo más en Filipinas que en la India, incluso superándolo como líder mundial de este sector.

El país se ha beneficiado de la gran expansión y diversificación de productos que han llevado a cabo las principales compañías de telecomunicaciones. El notable incremento de las suscripciones a Internet así como la mejor accesibilidad de los servicios de cable ha contribuido en gran medida al buen rendimiento del sector.

El turismo, capaz en principio de realizar un cierto efecto transformador y reestructurador de la economía en general, se encuentra muy condicionado por la falta de infraestructuras. Según el Departamento de Turismo, en el año 2018 Filipinas recibió 7,1 millones de turistas internacionales (ingresos estimados de 6.258 millones de dólares), cifra no muy alta dado el potencial del país y en comparación con otros países de la región. Sin embargo, esto supone más de un 52% de incremento en el último lustro y un aumento del 7,5% respecto al año pasado.

El sector bancario ha ido creciendo en número de activos y sus ratios de deuda se han reducido permitiendo un impulso al crecimiento del sector financiero, ayudado además por la estabilidad de los tipos de interés. La buena situación de la economía filipina terminó por llevar a las agencias de calificación a ascender a Filipinas a lo largo de 2013 al grado  de  inversión. En abril de 2019 Filipinas tenía una calificación de Baa2 de Moody’s, BBB+ de S&P y BBB de Fitch.

El siguiente cuadro muestra el valor añadido de los diferentes subsectores de servicios en los últimos años:

VAB SECTOR SERVICIOS

M PHP corrientes

2016

2017

2018

Variación 2017/2018

Comercio

2.652.835

2.917.900

3.229.363

10,67%

Otros servicios

1.425.023

1.552.792

1.714.800

10,43%

Administración pública y Defensa

575.043

654.038

787.464

20,4%

Transporte, Comunicaciones y Almacenaje

909.269

962.574

1.030.521

7,06%

Financieros

1.168.611

1.297.583

1.461.025

12,6%

Inmobiliario y alquileres

1.898.993

2.084.296

2.227.075

6,85%

TOTAL

8.629.774

9.469.183

10.450.248

10,36%

M PHP constantes

2016

2017

2018

Variación

2017/2018

Comercio

1.367.438

1.467.006

1.554.868

6%

Otros servicios

843.105

896.674

966.034

7,74%

Administración pública y Defensa

318.540

346.234

398.859

15,2%

Transporte, Comunicaciones y Almacenaje

611.902

636.612

670.803

5,37%

Financieros

590.112

635.139

681.005

7,22%

Inmobiliario y alquileres

930.685

999.420

1.046.693

4,73%

TOTAL

4.661.782

4.981.085

5.318.262

6,77%

Fuente: Banco Central de Filipinas

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Privatizaciones

Servicios

Según el Banco Mundial, el sector servicios emplea a 23,8 millones de personas (el 56% de la población activa). Según la Autoridad Estadística Filipina el sector generó el 59,9% del PIB durante el año 2018, aún lejos de las economías más desarrolladas (España, 75,1%), pero en crecimiento. Es el sector que más contribuye al PIB de la economía filipina y el que más ha aportado a las altas tasas de crecimiento del país. Es además el sector que más se ha beneficiado de las inversiones y de la aplicación de avances tecnológicos, especialmente en los subsectores bancario, de telecomunicaciones, transporte, distribución y comercio.

En sector genérico de servicios se clasifican los siguientes subsectores por orden de importancia: el comercio lidera el sector de los servicios con casi un tercio del aporte (30,88%); destaca a continuación el sector inmobiliario (21,37%) que ha venido aumentando considerablemente en los últimos años; luego encontraríamos al sector financiero (14,02%), al sector del transporte (9,85%) y a los servicios realizados por la Administración Pública (7,51%). El restante se incluiría en la partida Otros servicios (16,36%).

El sector servicios ha venido aumentando su aportación al PIB en los últimos años, impulsado sobre todo por el desarrollo del sector inmobiliario y el auge sostenido del comercio y el sector financiero. Debido a las especificaciones propias de Filipinas: su carácter intrínsecamente periférico por el hecho de ser un archipiélago, sus barreras físicas, su desigual distribución de población etc., los servicios derivados del comercio y del transporte resultan vitales para el aprovisionamiento de bienes y productos agrícolas e industriales.

Los gobiernos precedentes fijaron como uno de sus objetivos a medio plazo convertir a Filipinas en el centro regional de outsourcing para servicios de telecomunicaciones, atención al cliente (call centers), diseño, programación, mantenimiento de software, etc. El bajo coste de la mano de obra y el alto índice de uso del idioma inglés con acento y expresiones americanas, junto con una política de incentivos fiscales y no fiscales marcan una ventaja competitiva para la exitosa consecución de dicha meta.

El número de puestos de trabajo en call-centers y similares está creciendo más en Filipinas que en la India, incluso superándolo como líder mundial de este sector.

El país se ha beneficiado de la gran expansión y diversificación de productos que han llevado a cabo las principales compañías de telecomunicaciones. El notable incremento de las suscripciones a Internet así como la mejor accesibilidad de los servicios de cable ha contribuido en gran medida al buen rendimiento del sector.

El turismo, capaz en principio de realizar un cierto efecto transformador y reestructurador de la economía en general, se encuentra muy condicionado por la falta de infraestructuras. Según el Departamento de Turismo, en el año 2018 Filipinas recibió 7,1 millones de turistas internacionales (ingresos estimados de 6.258 millones de dólares), cifra no muy alta dado el potencial del país y en comparación con otros países de la región. Sin embargo, esto supone más de un 52% de incremento en el último lustro y un aumento del 7,5% respecto al año pasado.

El sector bancario ha ido creciendo en número de activos y sus ratios de deuda se han reducido permitiendo un impulso al crecimiento del sector financiero, ayudado además por la estabilidad de los tipos de interés. La buena situación de la economía filipina terminó por llevar a las agencias de calificación a ascender a Filipinas a lo largo de 2013 al grado  de  inversión. En abril de 2019 Filipinas tenía una calificación de Baa2 de Moody’s, BBB+ de S&P y BBB de Fitch.

El siguiente cuadro muestra el valor añadido de los diferentes subsectores de servicios en los últimos años:

VAB SECTOR SERVICIOS

M PHP corrientes

2016

2017

2018

Variación 2017/2018

Comercio

2.652.835

2.917.900

3.229.363

10,67%

Otros servicios

1.425.023

1.552.792

1.714.800

10,43%

Administración pública y Defensa

575.043

654.038

787.464

20,4%

Transporte, Comunicaciones y Almacenaje

909.269

962.574

1.030.521

7,06%

Financieros

1.168.611

1.297.583

1.461.025

12,6%

Inmobiliario y alquileres

1.898.993

2.084.296

2.227.075

6,85%

TOTAL

8.629.774

9.469.183

10.450.248

10,36%

M PHP constantes

2016

2017

2018

Variación

2017/2018

Comercio

1.367.438

1.467.006

1.554.868

6%

Otros servicios

843.105

896.674

966.034

7,74%

Administración pública y Defensa

318.540

346.234

398.859

15,2%

Transporte, Comunicaciones y Almacenaje

611.902

636.612

670.803

5,37%

Financieros

590.112

635.139

681.005

7,22%

Inmobiliario y alquileres

930.685

999.420

1.046.693

4,73%

TOTAL

4.661.782

4.981.085

5.318.262

6,77%

Fuente: Banco Central de Filipinas

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