Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

El 2015 la tasa de inflación media anual se situó en el 1,4% (un 1,5% de diciembre a diciembre), por debajo del rango previsto por el Gobierno (2%-4%). Hay que señalar que el IPC de Filipinas está muy sesgado por el elevado peso de Alimentos y bebidas (casi un 40%, frente al 18% de España) y de Vivienda, agua, electricidad y gas (casi un 23%, frente al 12% de España), de modo que juntos absorben casi dos tercios del índice.

La baja inflación en 2014 se debe principalmente a los bajos precios del crudo y al buen comportamiento de los precios de los alimentos.

Las fuertes divergencias que se observa entre precios mayoristas y precios al consumo reflejan el mal funcionamiento de los mercados de distribución.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

La red viaria, con algo más de 32.000 Km. de carreteras, resulta insuficiente para las necesidades del país. Sólo el 30,12% de las carreteras están asfaltadas, y tan sólo una minoría del total son practicables todo el año. Las demás carreteras están compuestas por hormigón (55,41%) y grava (14,32%). Según datos del Departamento de Obras Públicas y Autopistas sólo el 65,45% de la red viaria se encuentra en buenas o aceptables condiciones. El 58% del tráfico interior de mercancías y el 98% del de pasajeros se realizan por carretera.

El Gobierno tiene en curso numerosos proyectos de ampliación y mejora de la red. En 2015, DPWH (Department of Public Works and Highways) destinó 4.637 millones de dólares del presupuesto para la construcción, rehabilitación y mantenimiento de las carreteras. En el presupuesto de 2016, se incrementará dicha partida en un 20,5%, hasta alcanzar los 5.590 millones de dólares.

Entre los planes del Gobierno cabe destacar los proyectos bajo la modalidad de colaboración público-privada (PPP) que la Administración de Aquino ha promovido desde el año 2010. Entre 1998 a 2015 se han adjudicado en concesión la construcción y gestión de relevantes autopistas como NLEX, SLEX, STAR, SCTEX, CAVITEX, TPLEX, Daang Hari-SLEX, las cuales han dado un buen resultado tanto al usuario por la calidad del servicio como a la concesionaria por la rentabilidad obtenida. Los proyectos NAIAX, CALAX y MMS han sido licitaciones PPP que actualmente están en fase de construcción. También se encuentran en construcción la terminal sur y la terminal suroeste del sistema integrado de transporte. Otro proyecto que está actualmente en pleno proceso de licitación pública es el enlace de las autopistas NLEX y SLEX.

Ferrocarriles

La orografía del país limita severamente el desarrollo de una red ferroviaria eficaz. El sector ferroviario está compuesto por el Sistema de Tránsito de Metro Ligero o Metro Rail Transit (MRT 3), la Autoridad de Tren Ligero o Light Rail Transit Authority (LRTA) y Ferrocarriles Nacionales Filipinos o la Philippine National Railways (PNR) todos ellos bajo mandato del Departamento de Transportes o Department of Transportation (DOTr).

Actualmente, toda la red existente se encuentra en la isla de Luzón y se puede dividir en tres secciones: área metropolitana de Manila (26km), tramo Manila-Legazpi (478km) y Northrail (sin servicio desde 1988 cuando el Gobierno de Corazón Aquino se vio forzado a su cierre por el mal estado de la vía). Existen dos tramos más en las islas de Panay y Negros, los cuales no están operativos. Está en curso un programa de modernización de la red.

Actualmente, el Departamento de Transportes cuenta con diversos proyectos PPP ya adjudicados en el sector ferroviario entre los cuales se incluyen la extensión sur de LRT 1, la ampliación al este de LRT 2, la nueva línea de metro ligero MRT 7, y la aplicación del sistema automático de billetes (operativo desde diciembre de 2015). Cabe destacar dos proyectos que se encuentran actualmente en fase de licitación: Línea Sur del North-South Railway Project, proyecto de 3.790 millones de dólares que conectará Manila con Legazpi (653 km de ferrocarril), y la línea LRT 6, que unirá Bacoor con Dasmariñas.

Puertos

Según datos de la Philippine Ports Authority (PPA), existen más de mil puertos en Filipinas (821 puertos comerciales y 429 puertos de pesca). Dada la naturaleza insular del país, el 98% de todo el comercio exterior de Filipinas se lleva a cabo por vía marítima, pese al insuficiente desarrollo de la infraestructura portuaria. Estas deficiencias suponen una barrera al comercio por los costes comparativamente más altos, lo que conlleva una pérdida de competitividad. Los principales puertos por tráfico de contenedores son los de Manila – Manila International Container Terminal-, Cebu y Subic Bay. También son importantes los de Iloilo, Zamboanga y General Santos.

El gobierno está fomentando la reconversión de algunos puertos y la creación de otros nuevos preparados para acoger buques “roll-on roll-off”, para mejorar las comunicaciones entre las distintas islas.

Existen varias compañías navieras internacionales que prestan servicios de línea regular de transporte de mercancías entre Filipinas y diversos puertos del mundo.

A fecha de julio de 2016, está en fase de licitación el proyecto para la ampliación y mejora del puerto de Sasa (Davao) de mercancías, presupuestado en 422 millones de dólares. El proyecto incluye la concesión del puerto por un periodo de 30 años.

Aeropuertos

La red aeroportuaria en Filipinas se compone de un total de 125 aeropuertos registrados en la Autoridad de Aviación Civil de Filipinas o Civil Aviation Authority of the Philippines (CAAP), de los que 85 son públicos, 26 son aeropuertos privados y 14 son aeropuertos militares. De los 85 aeropuertos públicos, solo tienen interés para empresas extranjeras los 10 aeropuertos internacionales y los aeropuertos nacionales de mayor capacidad. La red aérea dio servicio a 61,03 millones de pasajeros en 2014, los cuales utilizaron los aeropuertos de Manila, Mactan-Cebu y Davao en un 73% de los casos, con un tráfico de más de 34, 6 y 3 millones de pasajeros respectivamente. El sector se encuentra en crecimiento en los últimos años debido al auge económico, turístico y demográfico.

El aeropuerto internacional Ninoy Aquino es el principal aeropuerto del país. Está situado en Parañaque, Metro Manila, a unos 10 kilómetros de Makati, el centro financiero del país. Casi todos los vuelos internacionales con destino a Filipinas entran en el país a través de la Terminal 1 de este aeropuerto (NAIA 1), salvo todos los de Philippine Airlines (PAL), que tiene una terminal propia (NAIA 2, muy cerca de la 1 pero no conectadas). La gran Terminal 3 del aeropuerto internacional Ninoy Aquino (NAIA 3) de Manila, que está construida desde 2004, entró en funcionamiento en 2008 para los vuelos de la compañía Cebu Pacific, si bien actualmente ya operan Philippine Airlines y otras compañías. La terminal tiene una capacidad para el tránsito de 33.000 pasajeros diarios. Existe otra pequeña terminal (NAIA 4) para vuelos domésticos, aunque desde la apertura de la Terminal 3 ha perdido importancia.

Los agentes públicos implicados los procesos de licitación de aeropuertos son los siguientes:

  • DOTr o Departamento de Transportes: oferta y regula los procesos de licitación de los aeropuertos.
  • CAAP: se encarga de la normativa tarifaria y de la gestión de los aeropuertos a excepción del de Manila, Cebú y Clark, los cuales tienen organismos reguladores propios. También oferta licitaciones para la adjudicación de material aeroportuario.

Algunos de los proyectos que se están llevando a cabo, a fecha de julio de 2016, son la construcción de la nueva terminal internacional del aeropuerto de Mactan-Cebu, y el aeropuerto de Panglao. La privatización de la gestión de los aeropuertos regionales de Panglao, Iloilo, Languindingan, Davao y Bacolod está en fase de licitación bajo dos lotes en modalidad de proyectos PPP. Otros proyectos en fase de estudio son la mejora de las instalaciones del aeropuerto de San Fernando, construcción del aeropuerto de Clark, y la modernización de las estaciones de control y mejora de los sistemas de comunicaciones y control del tráfico del aeropuerto de Puerto Princesa.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Filipinas es una población joven con más 67 millones de personas en edad de trabajar, de las cuales 42,5 millones son población activa. El desempleo en 2015 afectaba a 2,5 millones de personas, un 5,8% de la población activa, dato que hay que sumar al de la tasa de subempleo del 19,7%. Aunque la tasa de desempleo es la más baja de los últimos 20 años, el elevado subempleo es el que presiona a la baja los salarios e impide una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de menores ingresos.

Del total de la población ocupada de Filipinas, poco más de la mitad trabaja en el sector servicios, un tercio en el sector agropecuario (pese a que el sector sólo aporta el 10,3% del PIB, lo que refleja su baja productividad) y el 15% restante en el sector industrial. El sector de externalización de servicios empresariales (BPO), sobre todo "call centers" es uno de los mayores generadores de empleo en el país (empleaba de forma directa a 800.000 trabajadores en 2015), pero la concentración en los servicios de voz lo hace muy vulnerable a posibles países competidores en el futuro.

El trabajo infantil sigue siendo un problema en Filipinas. La Oficina Nacional Estadística filipina calcula que hay 5,5 millones de niños entre 5 y 17 años que trabajan regularmente (un 19% del total en esa franja de edad), de los cuales un 58% (unos 3,1 millones) pueden ser considerados trabajo infantil.

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PIB per capita y distribución de la renta

El PIB por habitante de Filipinas ascendía en 2015 a 2.857 dólares (a precios corrientes). La renta nacional bruta por habitante es bastante superior, de 3.454 dólares, lo que refleja la importante contribución a la renta de las remesas de emigrantes (no computadas en el PIB, que sigue un criterio de territorialidad). Las desigualdades son grandes, ya que el 10% más rico de la población absorbe el 33,6% de la renta, mientras que el 10% más pobre sólo dispone del 2,6% de la renta (Banco Mundial, 2009). El coeficiente de Gini ascendía en 2009 (último dato disponible) al 0,4484, muy superior al 0,3 europeo, y viene reduciéndose ligeramente en los últimos años.

En 2012 una familia filipina de cinco miembros necesitaba unos 5.513 PHP al mes para cubrir sus necesidades básicas de alimentos, y alrededor de 7.890 PHP para cubrir sus necesidades básicas totales. Estas cifras representan respecto a 2009 un aumento de alrededor del 12,3 por ciento de los umbrales de comida y de pobreza (para una inflación media anual del 4,1%). En este contexto, en 2012 el 7,5% de las familias filipinas se encontraban en situación de extrema pobreza (sin ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas de alimentos), cifra prácticamente igual a la de 2009 (aunque significativamente inferior al 8,8% del 2006).

Por lo que respecta a la incidencia de la pobreza, en 2012 una de cada cinco familias filipinas era pobre (19,7 por ciento), cifra prácticamente igual a la de 2009 (20,5%). Como la población ha crecido, el número de familias pobres ha pasado de 3,8 millones en 2006 a 4,2 millones en 2012 (aunque el número estimado de familias extremadamente pobres se ha mantenido estable en torno a 1,6 millones).

Todo ello demuestra que en los años  de fuerte crecimiento la situación de pobreza en Filipinas ha permanecido "prácticamente inalterada", en palabras del propio NSCB.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Filipinas se situó en 2014 en 0,668, lo que le sitúa en el puesto número 115 mundial y supone una subida de siete puestos respecto a 2013. Es inferior a la media mundial (0,711) y a la media regional de Asia Oriental-Pacífico (0,710), y está por encima de países como Vietnam o Camboya pero por debajo de Indonesia, Tailandia o Malasia.

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Sector primario

El sector primario es fundamental para la economía de Filipinas, no ya solo en cuanto a valor de su producción, sino especialmente en lo referente al número de personas en él que trabajan. Además, en torno al 70% de la población del país se encuentra en áreas rurales y dos tercios de la población filipina dependen de la agricultura para subsistir. Del área total del país, un 51% es superficie cultivable, siendo Mindanao la región con mayor potencial para la producción agrícola. En 2015 el sector primario empleaba al 29,5% de la población activa, lo que supone unos 11,5 millones de empleos, y representaba en 2015 únicamente el 10,3% del PIB en términos reales. Es destacable la insuficiente mecanización de la agricultura, lo que se traduce en la obtención de escaso valor añadido y bajas tasas de productividad en el sector. Esta baja productividad y escasa aportación al PIB, a pesar de la elevada tasa de empleo, es únicamente entendible teniendo en cuenta que se trata de un sector de estabilización social, dándose aún en muchos casos una agricultura de subsistencia.

El siguiente cuadro recoge el valor de la producción del sector primario en millones de pesos y en toneladas.

A precios constantes del 2000, el valor bruto de la producción de este sector ascendió en 2015 a 788.699 millones de pesos, esto supuso un incremento del 0,11% respecto al valor de producción del año 2014.

PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
M PHP constantes 2013 2014 2015 Variación 2015/14
Agricultura 396.047 405.918 398.016 -1,9%
Ganadería 126.216 127.495 132.381 3,8%
Avicultura 114.833 115.143 121.755 5,7%
Pesca 139.912 139.279 136.547 -1,9%
TOTAL 777.009 787.836 788.699 0,1%
M Toneladas 2013 2014 2015 Variación 2015/14
Caña de azúcar 24,6 25,0 22,9 -8,41%
Arroz 18,4 19,0 18,2 -4,31%
Coco 15,4 14,7 14,8 0,80%
Plátano 8,6 8,9 9,1 2,23%
Maíz 7,4 7,8 7,5 -3,24%
Otros (mandioca, piña, mango, camote y caucho) 6,6 6,9 7,1 3,32%
Ganadería 2,5 2,5 2,6 3,71%
Avicultura 2,1 2,1 2,2 5,72%
Pesca 4,7 4,7 4,6 -1,22%

Fuente: Philippines Statistics Authority (PSA), Bureau of Agricultural Statistics

Agricultura

El valor de la producción agrícola para 2015 fue de 852.162 millones de pesos en términos corrientes, un 8,1% menos que el año anterior. El volumen de la producción del sector agrícola a términos constantes se ha reducido un 1,95 % en 2015 con respecto al año anterior. Esta reducción rompe la línea de crecimiento iniciada en 2011.

La caña de azúcar se cultiva principalmente en grandes haciendas y se destina en su mayor parte a la exportación. La caída de los precios mundiales del azúcar en el año 2002 y la falta de modernización y reestructuración del sector hicieron que la industria entrase en crisis, requiriendo una cierta diversificación para poder subsistir. El valor bruto de la producción de la caña de azúcar (en términos corrientes) sufrió un fuerte descenso entre 2011 y 2013, con una reducción del 28,7%. Esto fue debido a un descenso en el volumen de producción a consecuencia de las tardías operaciones de molienda ocurridas en el segundo semestre de 2013 en Batangas y Cebú. Además, el tifón Yolanda provocó paradas en las operaciones de molienda en Leyte, dificultades y retrasos en la cosecha en Capiz y North Cotabato y reducciones de producción en Iloilo. En 2015, el valor de la producción equivale a 42.414 millones de pesos. No obstante, el volumen de la producción se ha reducido un 8,4% con respecto al año anterior, por lo que la tendencia ascendente en el valor de la producción se debe a un incremento en el precio por kilogramo (12,1%). La participación del cultivo de la caña de azúcar en el valor añadido total de la agricultura fue en la década de los años cincuenta del 19% y disminuyó de forma importante hasta el 2,99% del total de la producción agrícola en 2015. El principal mercado de destino es EE.UU. gracias al acceso y cuota preferencial que este país concedió a Filipinas. Otros mercados importantes son Holanda, Japón, Taiwán y Corea del Sur.

El arroz, al igual que ocurre en casi todo el sudeste asiático, es el alimento principal en la dieta filipina, por lo que tiene una gran importancia político-social y se asegura el apoyo de las inversiones públicas. Representó un 22% del valor total de la producción agrícola filipina en 2015, pese a que el volumen de la producción se redujo un 4,3% respecto al año anterior, debido al periodo de sequía y al tifón Lando. A pesar de estar subvencionado por el Gobierno, el precio medio del kilogramo es el más alto del sudeste asiático, lo que pone de manifiesto la ineficiencia del sistema de distribución y comercialización. No obstante, los precios en 2015 cayeron un 13,9%, como consecuencia de la pérdida de calidad de los granos. El arroz que se cultiva en Filipinas no llega a exportarse, siendo incluso necesario importar producción de otros países para cubrir las necesidades locales. Un 98% de la producción total de arroz es destinada al consumo directo por la población filipina, hecho que hace necesaria la compra de arroz a terceros países para mantener niveles adecuados de reservas, asegurar la replantación de los arrozales y satisfacer las necesidades del sector ganadero y de procesado de alimentos. En los últimos cinco años se han importado grandes cantidades, principalmente desde Tailandia y Vietnam.

El tercer cultivo más producido es el coco y además es el producto agrícola filipino más exportado; aproximadamente el 59% de las exportaciones mundiales de coco provienen de Filipinas. Se trata del segundo productor mundial, ligeramente por detrás de Indonesia según la FAO. En 2015, la producción de coco fue de 14,8 millones de toneladas. El valor productivo del cultivo del coco dentro del total de la agricultura ha ido disminuyendo a lo largo de los últimos años, situándose en un 6,77% en 2015. Teniendo en cuenta que en los años 80 fue del 19% y en 1996 del 14%, tal evolución podría atribuirse a distintas causas como por ejemplo la falta de inversiones o la erosión de la competitividad en el mercado mundial. Existen 3,5 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del coco, siendo el producto al que se dedica una mayor extensión de terreno, en concreto un tercio de la tierra cultivable. Se estima que existen 3,5 millones de granjeros dedicados a su producción y que unos 25 millones de filipinos viven directa o indirectamente de la industria del coco. Se exporta aproximadamente el 67% de la producción, en forma de copra, aceite de coco, coco seco, y carbón de cáscara de coco. También se exportan productos derivados del coco que no son tradicionales, como la glicerina, el polvo de cáscara de coco, la nata de coco, la leche de coco, el agua de coco y el coco fresco. El principal país importador de estos productos es EE.UU., con un 27%, aunque la Unión Europea en su conjunto importa un 29%.

Existen alrededor de 100 refinerías de aceite de coco en el país, con una capacidad total de más de 17.500 toneladas métricas por día que se concentran en Mindanao, Laguna y Quezón. Hay unas 13 plantas para disecar coco y unas 10 plantas para la producción de carbón de cáscara de coco.

Cabe destacar el incremento en la producción de plátano a gran escala, que comenzó en los años 70 debido a la alta demanda internacional, así como el notable aumento de las tierras en producción a lo largo de todo el país. Se trata del segundo cultivo en cuanto al valor de la producción (136.797 millones de pesos en 2015). La mayor parte de las plantaciones se encuentran en Mindanao. El precio del plátano, que se ha visto incrementado a lo largo de los años, varía en función de la disponibilidad de otras frutas de carácter estacional como el mango, la sandía, la papaya, la piña y otros. El cultivo del plátano incluye distintas variedades (saba, cavendish, lakatan, latundan, bungulan, etc.), algunas de las cuales se consumen solamente en el mercado doméstico, mientras que otras son distribuidas en el mercado mundial, exportadas por empresas multinacionales como Dole, Del Monte, Chiquita y Sumitomo. La mayor parte de la producción se exporta como plátano fresco (98%). Los principales países clientes de Filipinas de este producto son Japón, con más de un 35% de la producción filipina exportada, China, Corea del sur, Nueva Zelanda, Irán, y Emiratos Árabes Unidos.

El maíz es el quinto cultivo atendiendo al volumen de producción, que alcanzó 7,5 millones de toneladas en 2015. El valor de la producción alcanzó 92.406 millones de pesos en 2015 (un 8,17% menos que en 2014). La actual participación del cultivo de maíz en el valor añadido total de la agricultura es del 6,52%. La oferta total de maíz está compuesta en un 90,7% por la producción propia, un 5,8% es importado, y el restante 3,5% es completado por las reservas de años anteriores. Aproximadamente el equivalente a un 35% de la producción se utiliza para el consumo humano y un 65% para la alimentación animal. El país se ve obligado a importar para satisfacer la demanda local. El consumo de maíz por personas ha aumentado ligeramente en los últimos años, sin embargo su utilización en la cría de ganado, después de varios años experimentando incrementos positivos, se ha estabilizado. Los productores de maíz acostumbran a ser pequeños granjeros. Existen más de 1,1 millón de granjas de aproximadamente 2 hectáreas.

A lo largo de las últimas décadas se han producido muy pocos cambios estructurales en el subsector de los cultivos. Los cultivos tradicionales han dominado el crecimiento, al ocupar la mayor parte de las tierras cultivadas.

Hay que destacar el crecimiento de la participación de la producción agrícola de Mindanao en el valor añadido bruto de la agricultura en Filipinas. Los sucesivos gobiernos han apoyado a la región como “primera fuente de alimentación del país”. Se pretende incrementar las hectáreas dedicadas al cultivo del arroz y el maíz, doblar el número de hectáreas dedicadas al regadío e invertir en el sector pesquero.

Ganadería y avicultura

Históricamente el país había sido autosuficiente en carne de porcino y pollo, aunque recientes escaseces debidas en parte al crecimiento de la población han provocado un aumento de las importaciones y también la reducción de aranceles para determinados volúmenes. La producción de ganado bovino y productos lácteos es insuficiente para satisfacer la demanda del mercado. 

Filipinas tiene una pequeña cabaña de ganado destinada a la producción de lácteos, que era de 41.781 cabezas a 1 de enero de 2015, lo que supuso un incremento del 3,6% con respecto a 2014. El 53,85% se debe a bovino, el 4,75% a ovino y el 41,4% a búfalo.

En 2014 el volumen de productos lácteos importados fue de 1,74 millones de toneladas métricas, un 10,57% menor en comparación con el ejercicio anterior, pero un 2,2% mayor en valor.

A continuación se presenta la principal producción de carne del país en los últimos años:

PRODUCCIÓN DE CARNE
M Toneladas 2013 2014 2015 Variación 2015/14
Porcino 2,0 2,0 2,1 4,33%
Pollo 1,6 1,6 1,7 5,66%
Bovino 0,3 0,3 0,3 2,3%
Búfalo 0,1 0,1 0,1 -0,7%

Fuente: Philippines Statistics Authority (PSA), Bureau of Agricultural Statistics

Los subsectores ganadero y avícola contribuyeron un 12,4% y un 9% respectivamente en el valor añadido bruto agrícola. La cría porcina continuó con su tendencia creciente, registrando un incremento de un 4,3% en 2015. La producción bovina aumentó un 2,3% en 2015. Y en cuanto a la producción de pollos, ésta también se incrementó de 2014 a 2015 en un 5,7%. El valor bruto de la producción ganadera se situó en 252 billones de pesos a precios corrientes, lo que indica un aumento del 1,76% respecto a 2014. Por otro lado, el valor de la producción avícola fue de 194 billones de pesos en 2015 (2,37% de incremento con respecto a 2014).

Pesca

Filipinas es un país de gran riqueza piscícola y exportador neto de pescado y marisco. Según la FAO, en 2013 Filipinas se posicionó como el séptimo país productor a nivel mundial en el sector de la pesca, con una producción total de 4,87 millones de toneladas métricas. El sector contribuye con un 1,8% al PIB y emplea de forma directa a más de 1,5 millones de personas. Filipinas posee buenas plataformas marítimas de pesca y existen unas pocas empresas, incluso con capital extranjero, que llevan a cabo una eficiente explotación de los recursos. El resto del sector empresarial -la mayor parte- se circunscribe a pequeñas y medianas empresas con una dotación de capital muy elemental. La participación del sector pesquero en el valor añadido bruto agrícola fue del 13,8% en términos corrientes en 2014. El sector pesquero está compuesto en términos de producción en un 40,54% por piscifactorías, en un 33,05% por pesca comercial y en otro 26,41% por pesca municipal, tanto fluvial como marina.

En lo que respecta a la producción y captura pesquera en los últimos años:

PRODUCCIÓN Y CAPTURAS PESQUERAS
M de Toneladas 2012 2013 2014 Variación 2014/13
Acuicultura 2,5 2,4 2,3 -1,47%
Pesca municipal 1,3 1,3 1,2 -1,58%
Armadores comerciales 1,0 1,1 1,1 3,65%
TOTAL 4,9 4,7 4,7 -0,35%

Fuente: Bureau of Fisheries and Aquatic Resources (BFAR)

El subsector de la pesca muestra un ligero descenso del 0,35% en la producción con respecto a 2014, debido a las reducciones producidas en acuicultura (-1,47%) y la pesca municipal (-1,58%). El valor bruto de la producción del subsector de la pesca fue 242 billones de pesos en 2014, un 1,06% menos que en 2013.

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Sector secundario

Industria

El National Statistical Coordination Board incluye dentro del sector industrial, a efectos estadísticos, a la minería, las manufacturas, la construcción, la electricidad, la energía y el agua; la industria así definida emplea a casi 6,5 millones de personas (el 15,9% de la población activa) y genera el 30,9% del PIB. El sector industrial registró un crecimiento espectacular en los años 60, siguiendo la política de la época de sustitución de importaciones por producción local. A pesar de ello, la producción siguió y sigue orientada a productos de consumo y al mercado interior, con ciertas excepciones tales como los componentes electrónicos y las prendas de vestir.

Aunque el gobierno ha intentado en los últimos años promover un plan de desarrollo de estructuras industriales básicas, las inversiones necesarias resultan excesivamente caras. Por lo tanto, al no disponer la administración de la capacidad financiera suficiente, la iniciativa debe descansar de nuevo en el sector privado, limitándose el sector público a otorgar diferentes incentivos fiscales y no fiscales que atraigan la inversión y capitales tanto nacionales como extranjeros. Por otra parte, habría que tener en cuenta que el gobierno filipino encuentra determinadas limitaciones con motivo de los compromisos adquiridos en el marco de los acuerdos derivados de la OMC, la ASEAN y demás acuerdos internacionales que exigen una liberalización progresiva del comercio, así como la eliminación de subvenciones. Otro aspecto que ha influido negativamente en el desarrollo de estos grandes proyectos han sido algunas polémicas de carácter político derivadas de la existencia de grupos de presión en las altas instituciones del país, provocando retrasos, costes desorbitados y excesiva burocracia que no han favorecido la inversión.

En la actualidad, el sector industrial de Filipinas, continúa con la tendencia positiva de desarrollo que se inició en 2009. Una cierta estabilidad política, el buen comportamiento de la economía y los distintos incentivos económicos implementados por el gobierno parecen ser los factores favorables para la atracción de inversión extranjera.

Manufacturas

Es sin duda la principal aportación al sector industrial. Supone el 69,4% del total de la industria en 2015. El valor generado por las manufacturas en 2015 ha sido un 5,74% mayor que en 2014 (a precios constantes del 2000). Destacan los subsectores de las cementeras, las plantas químicas, maquinaria eléctrica, y la industria tabacalera. En general, la industria filipina de manufacturas adolece de una falta de estructuración básica como consecuencia del proceso de transición - todavía inconcluso - desde una economía típicamente agrícola hacia una economía más industrializada en la que el sector servicios resulta el sector predominante. De hecho, la mayoría de los sectores de manufacturas más avanzados del país, como los sectores de alimentación, química, bebidas y tabaco, etc., siguen dependiendo del sector agrícola como cliente principal o como suministrador de sus materias primas. No existen en Filipinas, hasta el momento, unas estructuras industriales básicas tales como plantas siderúrgicas integradas, plantas petroquímicas integradas, industrias básicas de máquina-herramienta, etc. La carencia de estas estructuras básicas hace que el sector se vea obligado a importar un alto porcentaje de materia prima y productos intermedios. Las posibilidades de diversificación de la industria filipina se ven, en consecuencia, muy condicionadas por la falta de ellas.

Minería

Los recursos minerales son abundantes (níquel, cobre y oro, especialmente), si bien se encuentran repartidos a lo largo y ancho de una difícil orografía con infraestructuras insuficientes, lo cual no facilita su explotación, que es llevada a cabo por empresas privadas con licencias de concesión. Filipinas es el quinto país a nivel mundial en términos de recursos minerales con 9 millones de hectáreas; no obstante, solo un 7,9% de las mismas contaron en 2014 con los permisos necesarios para su exploración.

La participación extranjera estaba limitada por ley al tratarse de recursos nacionales, no obstante, esto cambió con la aprobación de la Ley de Minería de 1995, mediante la cual el gobierno permitió la participación extranjera en el 100% de la actividad de exploración minera, aunque impuso límites en las actividades de explotación y producción. Un posterior fallo del Tribunal Constitucional, declarando inconstitucional la mencionada ley, permite la explotación integral de recursos mineros por parte de compañías participadas en su totalidad por capital extranjero. Ello ha permitido cierta recuperación del sector, gracias a las cuantiosas inversiones recibidas, sobre todo extranjeras.

La industria minera del país se encuentra actualmente en una tendencia decreciente en su valor de producción, debido particularmente a la evolución de los precios de metales preciosos en los mercados internacionales. Las compañías mineras, entre las que se encuentran ya tras varios procesos de privatización empresas extranjeras y de capital mixto filipino-extranjero, proporcionan empleo directo a aproximadamente 255.000 personas a fecha del 2015.

La producción de mineral se ha caracterizado, en general, por un comportamiento desigual en el que el sector privado no ha logrado una consolidación de la producción de forma que le permita competir en mercados internacionales. Los altos costes de explotación, la inadecuada infraestructura y la falta de capital nacional junto con las antiguas limitaciones a la propiedad del capital extranjero, han impedido a lo largo de los pasados años una cierta consolidación y desarrollo del sector minero, que en 2015 aportó sólo el 0,8% al PIB filipino (0,2% menos que en el año anterior).

Construcción

El sector de la construcción estaba prácticamente hundido desde el estallido de la crisis asiática en 1997. No se recuperó hasta 2003, año en el que logró crecer un 5,9%, y desde entonces ha seguido una senda continuada de crecimiento. En 2015, el sector se apuntó un incremento del 8,84%, hasta llegar a suponer un 6,1% del PIB (a precios constantes del 2000). Es actualmente uno de los sectores más dinámicos de la economía filipina.

La actividad del sector se caracteriza por su gran concentración en un número reducido de ciudades o regiones urbanas (Cebú, Davao y Cagayan de Oro por un lado, y Metro Manila por otro, respectivamente). La intervención del sector público mediante la financiación de políticas sectoriales - infraestructuras, viviendas etc. - es muy reducida debido a las limitaciones presupuestarias del gobierno. Del mismo modo, una gran parte de la obra civil realizada descansa sobre la iniciativa privada. Si bien dichas afirmaciones son ciertas, desde el 2009 la determinación del gobierno por potenciar el sector dentro del plan de estímulo de la economía (presupuestado por valor de 4.500 millones de euros) mediante la apuesta de desarrollo de infraestructuras, ha dotado a la obra púbica de notable importancia en el sector.

También destaca el aumento de la demanda de viviendas de calidad media-alta, que procede especialmente de los trabajadores filipinos en el extranjero, de expatriados residentes en Filipinas y de la demanda de espacios para oficinas comerciales donde establecer call centers y otras oficinas dedicadas a la externalización de procesos productivos, así como establecimientos hosteleros para acomodar a los turistas. Los precios finales se han visto influidos por la subida de los precios de los materiales de construcción como el cemento, que prácticamente ha visto doblado su valor en los últimos años.

Energía, Electricidad y Agua

En relación a los recursos energéticos, la política sectorial del gobierno en los últimos tiempos se ha visto condicionada por la necesidad de hacer frente al déficit de energía eléctrica que ha existido en algunas épocas.

Según las últimas cifras oficiales del Ministerio de Energía, Filipinas alcanzó un grado de autosuficiencia energética del 56,1% en 2014 en energía primaria y un 53,47% de autosuficiencia energética en generación de electricidad. La generación total de energía eléctrica en 2014 fue de 77.261 GWh, la cual se obtuvo de: 42,8% de carbón, 24,2% de gas natural, 13,3% geotérmica (Filipinas es el segundo productor mundial tras los EE.UU.), 11,8% hidroeléctrica, 7,4% de petróleo, 0,25% de biomasa, y 0,2% de energía eólica. La aportación de la energía solar es aún poco significativa (0,02%). Existen proyectos para realizar nuevos parques eólicos y solares de mayor potencia en el futuro, impulsados por la nueva ley de energías renovables aprobada en 2008.

Actualmente, existe un déficit de energía eléctrica en algunas zonas del país, sobre todo en la isla de Mindanao y en Visayas, dado que un 73,8% de energía se genera en Luzón. Con el objetivo de fijar políticas en dicha materia, el gobierno elaboró un Plan Energético 2004-2013. Fundamentalmente, dicho plan fijaba como prioritario por un lado, la privatización en la generación y distribución ya existentes, y por otro lado, potenciar la generación de energía mediante el aumento de la base de energías renovables de cara a reducir la factura energética exterior y aprovechar las numerosas fuentes con las que cuenta el país.

Como continuación de dicho plan se elaboró el Plan Energético 2012 – 2030, orientado a desarrollar los recursos energéticos en áreas rurales, promover el uso de energías renovables y gas natural, reducir el impacto medioambiental, y conseguir una mejora en la eficiencia productiva mediante incentivos en el marco inversor para atraer tanto capital como tecnología extranjera. El objetivo es alcanzar en 2030 una generación total de energía eléctrica de 147.111 GWh, aumentando el porcentaje procedente de gas natural y energías renovables (34,3% y 30,5% respectivamente), en detrimento del carbón (31,7%).

En cuanto a las privatizaciones, NAPOCOR comenzó el proceso de privatización en 2002 y sus activos están siendo vendidos en generación por un lado y en transmisión – proceso que ya concluyó − por otro. PSALM (Power Sector Assets and Liabilities Management Corporation) es responsable de la venta de los activos restantes de NAPOCOR al sector privado. A finales de 2015, aún queda el 26,7% pendiente de privatizar. En transmisión, la gestión y explotación de TRANSCO, la empresa propietaria de la red de transmisión de energía eléctrica, fue adjudicada mediante una concesión de 25 años a un consorcio filipino-chino (National Grid Corporation of the Philippines) a finales de 2007, aunque empezó a operar en enero de 2009.

Aunque ha mejorado en los últimos años, el sector de la distribución de agua en Filipinas ofrece, hoy día, una infraestructura que sigue siendo insuficiente para las necesidades de la población. En la actualidad, según datos del National Water Resources Board, más de 15,5 millones de filipinos no tienen acceso a agua corriente. Sin embargo, el Banco Mundial reduce la cifra a 8,2 millones. Una complicación añadida para el desarrollo del sector es la fragmentación en términos de estructuras, políticas y programas, así como la inexistencia de un marco regulatorio bien definido. En este sentido, existen hasta 30 agencias involucradas en el sector, con funciones no del todo establecidas.

El servicio de suministro de agua en centros urbanos está regulado por tres agencias gubernamentales. En el área de Metro Manila, el Metropolitan Waterworks and Sewerage System (MWSS) se encarga de regular el suministro de agua y el tratamiento de residuos. Por otra parte, el suministro de agua en aproximadamente 500 grandes centros urbanos fuera de Metro Manila es responsabilidad de las cooperativas locales de agua -Local Water Districts-, con apoyo técnico y financiero del Local Water Utilities Administration (LWUA). En cuanto a las poblaciones rurales, la responsabilidad de este servicio compete a los gobiernos locales.

Siguiendo el programa de privatizaciones de los servicios públicos del gobierno, se llevó a cabo la privatización de la agencia de aguas MWSS en febrero de 1997. Su privatización se basó en la modalidad de “Rehabilitar-Operar-Transferir”, y se adjudicó a dos consorcios compuestos por grupos locales (grupos Ayala y López) asociados a sendos grupos internacionales, que se hicieron cargo de la rehabilitación, modernización, administración y mantenimiento de sus respectivas zonas geográficas. Los concesionarios tenían originalmente un contrato de 25 años, pero en 2009 se extendió por otros 15 años, hasta mayo de 2037. Además y se calcula que invertirán unos 5.000 millones de dólares para mejorar la eficiencia productiva de la MWSS. El consorcio liderado por el grupo Ayala Corp. (Manila Water Company Inc. MWCI) obtuvo la adjudicación de la zona este de la ciudad, y actualmente ha extendido su actividad al recibir las concesiones de Clark, Laguna, Boracay y Cebú, a través de sus subsidiarias. Por otra parte, la zona oeste fue adjudicada al consorcio liderado por el grupo López (Maynilad Water Services Inc., MWSI).

El primer consorcio mencionado está funcionando bien e incluso ha llegado a obtener beneficios recientemente, mientras que el segundo, MWSI, que tuvo problemas con su socio francés Vivendi, no realizó las obras previstas, provocando la suspensión de pagos y la toma del control por parte del Estado. En enero de 2007, se adjudicó la mayoría del capital en manos del Estado al consorcio formado por DMCI Holdings y Metro Pacific Investments Corporation. Por otra parte, algunos de los gobiernos locales más importantes han llegado a acuerdos de “joint-venture” y BOT con empresas privadas para la construcción o rehabilitación y administración de la infraestructura de distribución de agua en sus respectivas provincias.

En los siguientes cuadros se muestra la aportación al Producto Nacional Bruto de los diferentes subsectores industriales en los últimos años:

VAB INDUSTRIAL
M PHP corrientes201320142015Variación 2015/14
Manufacturas2.355.4162.603.6442.669.6222,53%
Construcción727.378828.161913.76110,34%
Electricidad, Gas y Agua397.466411.702416.5791,18%
Minería115.460125.390103.826-17,2%
TOTAL3.595.7203.968.8974.103.7893,4%
M PHP constantes201320142015Variación 2015/14
Manufacturas1.538.9121.666.5141.762.1035,74%
Construcción384.108422.150459.5868,87%
Electricidad, Gas y Agua223.209229.555240.6254,82%
Minería72.89576.47475.444-1,35%
TOTAL2.219.1242.394.6942.537.7595.97%

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Sector terciario

Servicios

Según el Banco Mundial, el sector servicios emplea a 21,2 millones de personas (el 54,6% de la población activa). Según la Autoridad Estadística Filipina el sector generó el 58,8% del PIB durante el año 2015, aún lejos de las economías más desarrolladas (España, 75,1%), pero en crecimiento. Es el sector que más contribuye al PIB de la economía filipina y el que más ha aportado a las altas tasas de crecimiento del país. Es además el sector que más se ha beneficiado de las inversiones y de la aplicación de avances tecnológicos, especialmente en los subsectores bancario, de telecomunicaciones, transporte, distribución y comercio.

En el aporte al sector genérico de servicios, se clasifican los siguientes subsectores por orden de importancia: el comercio lidera el sector de los servicios con casi un tercio del aporte (30,7%); destaca a continuación el sector inmobiliario (21,9%) que ha venido aumentando considerablemente en los últimos años; luego encontraríamos al sector financiero (13,6%), al sector del transporte (10,9%) y a los servicios realizados por la Administración Pública (6,5%).

El sector servicios ha venido aumentando su aporte al PIB en los últimos años, impulsado sobre todo por el desarrollo del sector inmobiliario en los últimos años, y el auge sostenido del comercio y del transporte. Debido a las especificaciones propias de Filipinas: su carácter intrínsecamente periférico por el hecho de ser un archipiélago, sus barreras físicas, su desigual distribución de población etc., los servicios derivados del comercio y del transporte resultan vitales para el aprovisionamiento de bienes y productos agrícolas e industriales.

El anterior gobierno de Gloria Macapagal-Arroyo fijó como uno de sus objetivos a medio plazo convertir a Filipinas en el centro regional de outsourcing para servicios de telecomunicaciones, atención al cliente (call centers), diseño, programación, mantenimiento de software, etc… El bajo coste de la mano de obra y el alto índice de uso del idioma inglés con acento y expresiones americanas, junto con una política de incentivos fiscales y no fiscales marcan una ventaja competitiva para la exitosa consecución de dicha meta.

El número de puestos de trabajo en call-centers y similares está creciendo más en Filipinas que en la India, incluso superándolo como líder mundial de este sector.

El país se ha beneficiado de la gran expansión y diversificación de productos que han llevado a cabo las principales compañías de telecomunicaciones. El notable incremento de las suscripciones a Internet así como la mejor accesibilidad de los servicios de cable ha contribuido en gran medida al buen rendimiento del sector.

El turismo, capaz en principio de realizar un cierto efecto transformador y reestructurador de la economía en general, se encuentra muy condicionado por la falta de infraestructuras. Según el Departamento de Turismo, en el año 2015 Filipinas recibió 5,3 millones de turistas internacionales (ingresos estimados de 4.909 millones de dólares), cifra no muy alta dado el potencial del país y en comparación con otros países de la región. Sin embargo, esto supone más de un 100% de incremento en tan solo 6 años (2.432 millones en 2010). El objetivo marcado por el actual gobierno se sitúa en 6 millones de visitantes internacionales y unos ingresos de 5.382 millones de dólares para el año 2016.

El sector bancario ha ido creciendo en número de activos y sus ratios de deuda se han reducido permitiendo un impulso al crecimiento del sector financiero, ayudado además por la estabilidad de los tipos de interés. Además, en 2015, las diversas agencias de calificación crediticia otorgaron el grado de inversión con perspectivas estables (riesgo crediticio moderado y capacidad de pago adecuada) a la economía filipina. 

El siguiente cuadro muestra el valor añadido de los diferentes subsectores de servicios en los últimos años:

VAB SECTOR SERVICIOS
M PHP corrientes201320142015Variación 2015/14
Comercio2.069.6402.243.2702.401.7777,1%
Otros servicios1.106.3191.173.5551.280.3079,1%
Administración pública y Defensa486.005503.110506.6000,7%
Transporte, Comunicaciones y Almacenaje727.912783.492854.2599,0%
Financieros885.136988.8941.060.4717,2%
Inmobiliario y alquileres1.374.4031.553.3871.714.10210,3%
TOTAL6.649.4157.245.7087.817.5167,9%
M PHP constantes201320142015Variación 2015/14
Comercio1.121.1021.184.9941.266.6566,9%
Otros servicios696.058718.777776.2638,0%
Administración pública y Defensa282.323292.441294.2290,6%
Transporte, Comunicaciones y Almacenaje505.415536.562579.0547,9%
Financieros480.683515.484545.0765,7%
Inmobiliario y alquileres738.788803.241861.5817,3%
TOTAL3.824.3694.051.4994.322.8596,7%

Fuente: Banco Central de Filipinas

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Privatizaciones

Servicios

Según el Banco Mundial, el sector servicios emplea a 21,2 millones de personas (el 54,6% de la población activa). Según la Autoridad Estadística Filipina el sector generó el 58,8% del PIB durante el año 2015, aún lejos de las economías más desarrolladas (España, 75,1%), pero en crecimiento. Es el sector que más contribuye al PIB de la economía filipina y el que más ha aportado a las altas tasas de crecimiento del país. Es además el sector que más se ha beneficiado de las inversiones y de la aplicación de avances tecnológicos, especialmente en los subsectores bancario, de telecomunicaciones, transporte, distribución y comercio.

En el aporte al sector genérico de servicios, se clasifican los siguientes subsectores por orden de importancia: el comercio lidera el sector de los servicios con casi un tercio del aporte (30,7%); destaca a continuación el sector inmobiliario (21,9%) que ha venido aumentando considerablemente en los últimos años; luego encontraríamos al sector financiero (13,6%), al sector del transporte (10,9%) y a los servicios realizados por la Administración Pública (6,5%).

El sector servicios ha venido aumentando su aporte al PIB en los últimos años, impulsado sobre todo por el desarrollo del sector inmobiliario en los últimos años, y el auge sostenido del comercio y del transporte. Debido a las especificaciones propias de Filipinas: su carácter intrínsecamente periférico por el hecho de ser un archipiélago, sus barreras físicas, su desigual distribución de población etc., los servicios derivados del comercio y del transporte resultan vitales para el aprovisionamiento de bienes y productos agrícolas e industriales.

El anterior gobierno de Gloria Macapagal-Arroyo fijó como uno de sus objetivos a medio plazo convertir a Filipinas en el centro regional de outsourcing para servicios de telecomunicaciones, atención al cliente (call centers), diseño, programación, mantenimiento de software, etc… El bajo coste de la mano de obra y el alto índice de uso del idioma inglés con acento y expresiones americanas, junto con una política de incentivos fiscales y no fiscales marcan una ventaja competitiva para la exitosa consecución de dicha meta.

El número de puestos de trabajo en call-centers y similares está creciendo más en Filipinas que en la India, incluso superándolo como líder mundial de este sector.

El país se ha beneficiado de la gran expansión y diversificación de productos que han llevado a cabo las principales compañías de telecomunicaciones. El notable incremento de las suscripciones a Internet así como la mejor accesibilidad de los servicios de cable ha contribuido en gran medida al buen rendimiento del sector.

El turismo, capaz en principio de realizar un cierto efecto transformador y reestructurador de la economía en general, se encuentra muy condicionado por la falta de infraestructuras. Según el Departamento de Turismo, en el año 2015 Filipinas recibió 5,3 millones de turistas internacionales (ingresos estimados de 4.909 millones de dólares), cifra no muy alta dado el potencial del país y en comparación con otros países de la región. Sin embargo, esto supone más de un 100% de incremento en tan solo 6 años (2.432 millones en 2010). El objetivo marcado por el actual gobierno se sitúa en 6 millones de visitantes internacionales y unos ingresos de 5.382 millones de dólares para el año 2016.

El sector bancario ha ido creciendo en número de activos y sus ratios de deuda se han reducido permitiendo un impulso al crecimiento del sector financiero, ayudado además por la estabilidad de los tipos de interés. Además, en 2015, las diversas agencias de calificación crediticia otorgaron el grado de inversión con perspectivas estables (riesgo crediticio moderado y capacidad de pago adecuada) a la economía filipina. 

El siguiente cuadro muestra el valor añadido de los diferentes subsectores de servicios en los últimos años:

VAB SECTOR SERVICIOS
M PHP corrientes201320142015Variación 2015/14
Comercio2.069.6402.243.2702.401.7777,1%
Otros servicios1.106.3191.173.5551.280.3079,1%
Administración pública y Defensa486.005503.110506.6000,7%
Transporte, Comunicaciones y Almacenaje727.912783.492854.2599,0%
Financieros885.136988.8941.060.4717,2%
Inmobiliario y alquileres1.374.4031.553.3871.714.10210,3%
TOTAL6.649.4157.245.7087.817.5167,9%
M PHP constantes201320142015Variación 2015/14
Comercio1.121.1021.184.9941.266.6566,9%
Otros servicios696.058718.777776.2638,0%
Administración pública y Defensa282.323292.441294.2290,6%
Transporte, Comunicaciones y Almacenaje505.415536.562579.0547,9%
Financieros480.683515.484545.0765,7%
Inmobiliario y alquileres738.788803.241861.5817,3%
TOTAL3.824.3694.051.4994.322.8596,7%

Fuente: Banco Central de Filipinas

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