Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

La tasa de inflación cerró el 2020 en el 2,2%, manteniéndose dentro del objetivo del Banco Central de Paraguay de "mantener la inflación interanual la mayor parte del tiempo en un rango de 4% +/- 2% (3,1% en 2015, 3,9 en 2016, 4,5% en 2017, 3,2% en 2018 y 2,8% en 2019).
 
PRECIOS2017201820192020
Bienes alimenticios8,4-0,63,63,3
Bienes alimenticios (sin frutas y verduras)6,10,63,63,4
Otros bienes1,55,52,72
Total Bienes5,22,73,12,5
Servicios3,53,92,61,6
Renta2,52,42,21,9
Total servicios y renta3,43,82,61,5
IPC4,53,22,82,2
Inflación subyacente13,63,62,82,2
Inflación subyacente XI23,92,53,13,4
Inflación bienes consumo producción nacional4,92,12,92,2
Inflación bienes consumo importados (sin frutas y verduras)1,46,431,8
1 – excluyendo frutas y verduras 
2 – excluyendo frutas y verduras, servicios tarifados y combustibles 
 Fuente: Banco Central de Paraguay           Ultima actualización: junio, 2021

Paraguay cuenta con un sistema de precios minoristas de libre mercado. En la medida en que una serie se servicios como la electricidad, el agua, la telefonía fija son de oferta por parte de monopolios públicos, sus precios están regulados y no sometidos a competencia. Es de destacar en particular el caso de la energía eléctrica y del suministro de agua, con precios administrados muy bajos, que inviabilizan prácticamente la posibilidad de privatizarlos o someterlos a un régimen de concesión, a la vez que comprometen la financiación sin recurso a fondos públicos de las inversiones imprescindibles para la modernización de ambos sectores.

La energía elécttrica, en concreto se ofrece a unos precios muy competitivos respecto de los imperantes en el resto de la región, tanto para empresas como para hogares, lo que por su parte constituye un incentivo importante a la localización de empresas en Paraguay. Como consecuencia del bajo precio relativo, el consumo doméstico de energía eléctrica en el país es uno de los más altos del entorno.

  
ENERGÍA ELÉCTRICA (PRECIOS EN USD/MWh)
   Industrial
País Media Tensión Residencial
  (USD/MWh)
Uruguay 115 248
Chile 129 193
Brasil 91 152
Argentina 53 65
Paraguay 41 59
 
Fuente: SEG Ingeniería (Uruguay), enero 2021  

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Infraestructura de transporte.  

La dotación de infraestructuras en Paraguay puede calificarse de muy deficiente. Según estudio Global Competitiveness Report 2019, del Foro Económico Mundial (WEF), a pesar de las ligeras mejoras año a año, Paraguay se encuentra aún en la zona baja de los países en términos de infraestructura, ocupando el puesto 99 (de 141 países analizados) en calidad de la infraestructura en general; con puesto 126 en calidad de las rutas, 119 en conectividad aeroportuaria (122 en eficiencia de servicios aéreos), 94 en eficiencia de servicios portuarios, 121 en calidad oferta de energía eléctrica, 89 en suscripciones a telefonía móvil y 91 en suscriptores a internet.

Transporte por carretera. El sistema de carreteras en Paraguay se clasifica en tres grupos de rutas, de acuerdo a su importancia y nivel de servicio: Rutas Nacionales, Rutas Departamentales y Rutas Vecinales. Según el tipo de superficie de rodadura, se cuenta con carreteras con pavimento asfáltico y pétreo, ripio y tierra.

Las rutas nacionales son 22 en total, y comunican las ciudades más importantes dentro del territorio nacional, entre las cuales se pueden citar: Rutas Nacionales Nº 2 y 7, que unen Asunción con Ciudad del Este y sirve para flujo de transporte con Brasil (actualmente se está completando su desdoblamiento por parte de un grupo liderado por la española Sacyr); Ruta Nacional Nº 1, que une Asunción y Encarnación y sirve para el flujo de transporte con Argentina;  y Ruta Nacional Nº 9 (Transchaco) y ramales, que atraviesan el Chaco para comunicarse con Bolivia. Esta ruta, actualmente también en curso de modernización, no está totalmente pavimentada y resulta difícil llegar a Bolivia con un vehículo convencional.

Paraguay tiene 80.127 km de caminos y rutas, de los cuales: 6.987 km pavimentadas, 10.670 km adoquinados, 1.433 km empedrados, 1.036 km empedrados ripio y 70.643 km de caminos de tierra. A pesar de que, según indicadores del WEF, un país de las características de Paraguay debería contar con unos 15.000 km de rutas asfaltadas y 45.000 km de caminos vecinales. 

Transporte aéreo. Existen 2 aeropuertos internacionales: El “Silvio Pettirossi”, en Asunción y el “Guaraní”, de Ciudad del Este. Cabe destacar reciente estudio de BBC Mundo en la que se situaba a Asunción como la 5ª capital latinoamericana con peor conectividad internacional, detrás de Puerto Príncipe, La Paz, Brasilia y Tegucigalpa. Antes de la pandemia de 2020, Asunción tenía conectividad internacional directa sólo con: Madrid, Argentina (Buenos Aires, Puerto Iguazú y Córdoba), Uruguay (Montevideo y Punta del Este), Brasil (Sao Paulo, Curitiba, Río de Janeiro y Florianópolis), Lima, Chile (Santiago e Iquique), Bolivia (Santa Cruz de la Sierra), Colombia (Bogotá) y Panamá. La mayoría de aquellas rutas están ya reabiertas después de las restricciones iniciales a vuelos con la pandemia. Las empresas españolas dominan hasta ahora los servicios aéreos paraguayos: Air Europa explota la única línea con conexión directa a Europa a través de Madrid, y Paranair, participada mayoritariamente por el grupo Air Nostrum, cubre buena parte de las rutas latinoamericanas. 

El tráfico aéreo de pasajeros no es intenso. Según datos de la DINAC (Dirección Nacional de Aeronáutica Civil) el total de pasajeros movilizados en 2019 a través del aeropuerto Silvio Pettirossi ascendió a 1.239.403, con un aumento del 2,3% frente al 2018. Se incrementaron los pasajeros internacionales (+3,25%, hasta un total de 1209.485), pero cayeron los nacionales (-25,5%, hasta los 29.918). El aeropuerto de ciudad del Este experimentó, sin embargo, caída del tránsito total (-21,53%, hasta los 32.573 pasajeros) y de nacionales (-21,89%, hasta los 32.156), pero con aumento de los internacionales (20,17%, hasta los 417). La pandemia ha llevado a esas cifras a aproximadamente 20% de lo que eran en el año 2020. Poco a poco se van recuperando las cifras de pasajeros a medida que se levantan restricciones en los diferentes países.

Transporte ferroviario. No existe actualmente línea de ferrocarril en funcionamiento en Paraguay, a excepción de un pequeño tramo de 6 Km en la frontera entre Encarnación (Paraguay) y Posadas (Argentina), que se usa para transporte tanto de mercancías como de pasajeros.

Transporte fluvial. La comunicación fluvial es sólo utilizada para el transporte de mercancías con origen o destino en los puertos de Buenos Aires y Montevideo. Los principales puertos de Paraguay son los de Villeta (próximo a Asunción) y Pilar, que constituyen la vía principal de entrada y salida de productos de importación y exportación, vía los ríos Paraguay y Paraná. Para atender al considerable tráfico, Paraguay cuenta con la tercera flota mundial de barcazas fluviales (tan solo por detrás de EE.UU. y China).

En el puerto de Asunción pueden operar buques de hasta 9 pies de calado en todas las épocas del año, salvo en periodos cíclicos de bajada de las aguas, como el que se está viviendo desde parte de 2020 hasta 2021. La Terminal Portuaria de Villeta se halla a 56 Km. al sur de Asunción y  el calado es de un mínimo de 10 pies para todo el año. 

Agua y Saneamiento

Paraguay es uno de los países con mayor cantidad de agua dulce por habitante del mundo, pero al mismo tiempo la infraestructura de abastecimiento y saneamiento tiene enormes carencias. Según el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ERSSAN), en 2017 la cobertura de agua para consumo por redes a nivel nacional fue del 78% (71,7% en Latam), mientras que la cobertura de alcantarillado alcanzó el 11% (52% en Latam) y solo el 2% de las aguas cloacales fueron tratadas. En el año 2017 se estimó también que la necesidad de inversiones para cubrir la brecha de cobertura de servicios en agua potable y saneamiento hasta 2030 era de $6.000 millones

Energía.

Según el Balance Energético Nacional 2019, último publicado, la producción de energía primaria estuvo dominada por la hidráulica, 40%; seguida de la biomasa (leña, residuos, carbón vegetal y alcoholes), con un peso del 36%, y los derivados del petróleo, con 24% del total%. Los datos de ese año, con reducción importante del peso de la hidráulica se debe a las condiciones climáticas desfavorables, con menores lluvias ese año en la zona del río Paraná.

En cuanto al consumo final de energía, esta viene dominada por la biomasa (42,7%), seguida de combustibles fósiles (40,2%), principalmente petróleo, y electricidad (17,1%), esencialmente hidroeléctrica. Es destacable el fuerte peso de la biomasa, fundamentalmente madera, en la matriz energética, que se debe a que muchas pequeñas industrias (cerámica y ladrillos por ejemplo) y hogares (para cocción fundamentalmente) utilizan todavía la leña para hacer frente a sus necesidades.

Paraguay posee el mayor potencial de generación de energía hidroeléctrica per cápita del mundo. Dispone de dos grandes complejos hidroeléctricos: la Binacional de Itaipú (proyecto conjunto con Brasil, finalizada en 1987) y la Binacional de Yacyretá (proyecto conjunto con Argentina, finalizada en marzo de 1997), cuyo peso en el PIB en 2019 fue del 7,5% (conjuntamente agua y electricidad).  Existe una tercera central hidroeléctrica nacional, la de Acaray, cuya producción alcanza una cifra suficiente para cubrir la demanda doméstica. El reducido consumo interno de energía eléctrica da lugar a un superávit energético, ya que Paraguay exporta el 75% de la producción. En el año 2023 la central de Itaipú terminará de amortizar la deuda incurrida en su construcción (con Electrobrás de Brasil), y de acuerdo con el tratado binacional que rige la explotación se deben renegociar precios y cantidades de la producción eléctrica. Se abre así la posibilidad de una entrada de recursos importante en Paraguay en el futuro, pero no sin antes pasar por una ardua negociación con Brasil, dados los intereses antagónicos entre los dos países que comparten la propiedad de la central. El debate, y varias maniobras de posicionamiento, están ya en marcha, envueltas en una considerable carga emocional sobre todo del lado paraguayo, en donde la renegociación del tratado de Itaipú se presenta como una cuestión de soberanía y orgullo nacional.

Las energías renovables eólicas y solar están muy poco desarrollada en Paraguay, existiendo únicamente un proyecto piloto de energía solar fotovoltaica en Bahía Negra, con potencia inferior a los 500kv por parte de ANDE. La situación puede cambiar favorablemente con la puesta en producción de la planta de biocombustibles en proyecto en Villeta, y del nuevo plan estratégico de ANDE que prevé inversiones importantes en energías alternativas, así como el desarrollo normativo de un marco más favorable para la iniciativa privada en régimen de autoconsumo.

Telecomunicaciones.

La dotación de infraestructura en este ámbito es también muy deficitaria. Según datos de la CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones), en diciembre de 2020, había 249.231 abonados de línea fija; 7.865.050 abonados a línea móvil (109,2% de penetración respecto de la población total); y 491.979 abonados de internet fija, con bajo ancho de banda en casi su totalidad. En 2016 se llevó a cabo la primera licitación y adjudicación de telefonía 4G.

Existen 4 compañías que ofrecen servicios de telefonía móvil:

  • Tigo, con 45,4% del total del mercado a dic. 2020
  • Personal, con 27,9% del total
  • Claro, con 22,4% del total
  • Vox (Copaco), con 4,3% del total

 La Conatel presentó en mayo de 2016 el “plan Nacional de Telecomunicaciones Paraguay 2016 – 2020”, sin continuidad hasta el momento, entre cuyos objetivos podemos destacar:  

  • Expansión de la conectividad de banda ancha hasta el 40% de la población, desde el 10% actual; el 70% de las empresas; todas las instituciones administrativas y el 50% de las carreteras asfaltadas.
  • Reducción del precio de banda ancha para el usuario en un 80%.
  • Mayor cobertura de servicios de telefonía fija o móvil, hasta el 80% de la población con acceso a servicios de telefonía móvil.
  • Incremento del número de hogares con computadoras hasta el 60%, desde el 31% actual.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según el último boletín trimestral de empleo publicado por la Dirección General de Estadísticas, encuesta y Censos, correspondiente al cuarto trimestre de 2020 la denominada fuerza de trabajo (población con 15 y más años de edad) fue de 3.720.942 personas, y la tasa de población activa fue del 72,4%.
 
La tasa de desempleo fue del 7,2% en el cuarto trimestre de 2020, ligeramente superior a la del 2019 (6,5%) debido al impacto de la pandemia. Cabe destacar, como una de las características del mercado laboral en Paraguay, el alto porcentaje de subempleo. El subempleo visible se define como aquellos que trabajan menos de 30 horas a la semana, y desearían trabajar más y estaban disponibles para hacerlo. Así, la subocupación afecta al 6,6% de la población económicamente activa, tasa superior a los de 2018 (5,9%).
 
La proporción de actividad económica informal en Paraguay es alta, estimada para 2019 en el 38,9% del PIB. Según esos datos la informalidad laboral afecta de una u otra forma al 65,2% del total de las personas ocupadas. Este porcentaje se concentra principalmente en los jóvenes y la microempresa (entre uno y diez trabajadores). Una de las principales consecuencias de la informalidad laboral es la debilidad del sistema de pensiones del país, cuya cobertura se sostiene únicamente con el 21% de la fuerza laboral. 
 
Caracteriza también al mercado de trabajo paraguayo el predominio de las actividades que requieren menor cualificación de la fuerza laboral.
 
Se especifica, a continuación, la población ocupada por rama de actividad económica y categoría de ocupación
 
Población ocupada por rama de actividades económicas - (2019/2020)
  2019 2020
  Porcentaje
Sector primario 19,9 20,2
Sector secundario 19,1 19,1
Industria manufacturera 11,1 10,2
Construcción 7,9 8,9
Sector terciario 61,9 60,6
   Comercio, restaurantes y hoteles 26,7 26,7
   Servicios culturales, sociales 25,4 24,6
   Otros 9,8 9,3
 

 

Población ocupada según categoría de ocupación - (2019/2020)
  2019 2020
  Porcentaje
Asalariado 50,2 48,5
Empleado/obrero público 9,9 9,8
Empleado/obrero privado 40,3 38,7
Independiente 42,1 44,6
   Empleador o patrón 5,3 4,9
   Trabajador por cuenta propia 29,9 32,2
   Trabajador familiar no remunerado 6,9 7,5
Empleado doméstico 7,7 6,8

Fuente: INE - Instituto Nacional de Estadística (Boletín Trimestral empleo)
Última actialización: junio 2021 

El salario mínimo al inicio de 2021 es de 2.192.839 guaraníes (equivalente a unos 274 euros, al cambio actual). La normativa vigente establece anualmente un salario mínimo, revisable en el mes de julio. Según datos publicados por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el salario mínimo en Paraguay se sitúa como el sexto más elevado de América Latina (lo que explicaría, al menos en parte, la elevada informalidad). De hecho, si comparamos las cifras corregidas de acuerdo con la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), se puede concluir que el salario mínimo de Paraguay es el más alto de la región, seguido de Ecuador, Chile y Bolivia. Colombia se ubica en quinto lugar, mientras que Uruguay, que tiene el salario mínimo nominal más alto de América Latina, cae a sexta posición.

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PIB per capita y distribución de la renta

El PIB per cápita en 2020 se situó en $4.970. Paraguay es un país con bajos niveles de renta respecto a la mayor parte de los países latinoamericanos, si bien en la última década ha experimentado un fuerte crecimiento económico, que se traduce, también, en un importante aumento de la renta per-cápita, que era de tan solo $1.866 en el año 2005. En 2020, con una caída del PIB del 0,6% producto de la pandemia del COVID, también se contrajo lógicamente la Renta per cápita, desde los 5.416 USD del año anterior.
 
Desde el punto de vista de la distribución de la riqueza, Paraguay se caracteriza aún por un alto nivel de desigualdad. Según el último dato del Grupo del Banco Mundial, correspondiente a 2019, el índice de Gini del país pasó del 0,461 en 2018 al 0,457 en 2019, manteniendo una tendencia hacia una más igualitaria distribución de la renta manifestada en los últimas dos décadas, logrando así una reducción desde el 0,573 en 2002. A pesar de ello se mantienen aún altos índices de pobreza.
 
Según el último informe presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), publicado en 2019, Paraguay se mantiene en el puesto 103 entre 189 países. En los últimos 15 años Paraguay se ha ubicado entre el puesto 102 y el 106, si bien su índice no ha dejado de crecer en este periodo, hasta situarse en el 0,728 en ese último año, frente al 0,670 correspondiente a 2005.  En consecuencia, en la región Paraguay solo se sitúa por delante de la vecina Bolivia, que se mantiene en el puesto 118, y muy por debajo de sus socios de Mercosur, Argentina, Uruguay y Brasil, que ocupan los puestos 47, 55 y 79, respectivamente, en el IDH. 
 
Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística, INE, publicado en el primer trimestre de 2021, la tasa de pobreza aumentó más de 3 puntos en el último año, pasando del 23,5% en 2019 al 26,9% en 2020. Este fuerte incremento invierte la tendencia anterior (en 2019 se había reducido la tasa de pobreza en 0,7 puntos) y es consecuencia de los efectos de la pandemia sobre la actividad económica general. La tasa es especialmente elevada en las zonas rurales, donde asciende al 34%. Sin embargo en estas zonas el incremento en 2020 ha sido menor, de tan solo 0,6 puntos. El mayor incremento se ha producido en las zonas urbanas, donde se ha pasado del 17,5% en 2019 al 22,7% en 2020.
 
En cambio, la tasa de pobreza extrema apenas aumentó en 2020, pasando del 3,9% de 2019 al 4% de 2020. En 2018 había sido del 4,8%. 
 
En 2016 se introdujeron cambios metodológicos, incorporando actualizaciones de la canasta básica de alimentos y consumo, a partir de encuesta sobre ingresos y gastos de 2011-12; y proyección de crecimiento poblacional y aumento el tamaño de la muestras, incluyendo a la población indígena. Con todo ello, la situación de pobreza se definió como población sin acceso a compra de la canasta básica de consumo (para 2020: Gs 712.618 en  el área urbana y Gs. 506.201 en el campo). 
 
Para la línea de pobreza extrema el costo de la canasta básica de alimentos en 2020 es, en el área urbana, de Gs. 272.067 y de Gs. 248.461 para la población del campo. Todo en términos mensuales. 

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Sector primario

La economía de Paraguay se caracteriza por el importante peso en el PIB de su sector primario (11,8% en 2020), especialmente agricultura (8,7%), y ganadería (2,2%), aunque el peso del sector en el empleo es todavía mayor, elevándose al 20,2% de la población ocupada en 2020. Junto a la electricidad generada en las 2 entidades binacionales, el sector primario es la mayor fuente de exportación del país. Con excepción de las partes más remotas de la región del Chaco, la tierra en Paraguay es fértil y muy apta para el cultivo, aunque está relativamente poco explotada. El sector agropecuario genera entorno al 60% de los ingresos por exportación.

El país es autosuficiente en la mayor parte de los productos alimenticios básicos, si bien resulta  deficitario en frutas y hortalizas. En ocasiones la oferta de productos hortícolas nacionales de ciertos artículos es escasa y estacional, siendo necesario que la oferta doméstica se complete con productos importados (principalmente desde Argentina y Brasil). Según datos del Ministerio de Agricultura (producción agrícola 2019-20, último disponible), los principales cultivos, ordenados por volumen de producción (Tn), fueron: soja, caña de azúcar, maíz, mandioca, trigo, arroz, yerba mate, habas, canola, girasol, algodón, sésamo, maní, tabaco, tártago y estevia. 

La soja (con producción de 11 millones de Tn en 2019-20, en 3,6 millones Ha) se cultiva principalmente en los departamentos orientales del Alto Paraná e Itapúa. La producción aumentó significativamente en las décadas de los años 70 y 80, debido a la colonización y deforestación de la región oriental y al uso de tecnologías de punta. Esto ha convertido a Paraguay en un referente mundial en la producción (6º productor) y exportación de este cultivo (4º exportador). Los cultivos de soja provienen de grandes latifundios muy mecanizados. La producción aumentó un 29,4% en la cosecha 2019-20 respecto de la zafra anterior 2018-19, al recuperarse el régimen de lluvias después de un año de fuerte sequía. Desde finales de 2020, además, el sector de la soja se ha beneficiado de un repunte importante en los mercados internacionales de los precios en dólares del cereal. 

En los últimos años ha crecido considerablemente la producción de nuevos tipos de cultivos, respondiendo a una demanda creciente en los países desarrollados. Paraguay se ha convertido así en el primer productor y exportador mundial de chía, y está aumentando también la producción de sésamo, quinoa y otros. 

Por lo que se refiere al sector ganadero, destaca la importancia del ganado vacuno, con 13,8 millones de cabezas (aumentando un 2,23% en 2019, último año disponible), que contribuye tanto al consumo interno como a la exportación. La mayor parte del país está habilitada como pastizal, para una ganadería explotada en régimen extensivo, enfocada sobre todo a la producción de carne. Las zonas ganaderas por excelencia se encuentran al noroeste del país (departamentos de Presidente Hayes, Alto Paraguay y Boquerón) y al nordeste (departamentos de San Pedro y Concepción). La propiedad está muy desigualmente distribuida entre los ganaderos: el 70% de los rebaños posee menos de 10 animales y el 58% de la cabaña nacional es propiedad del 1% de los ganaderos. Estos poseen enormes fincas de hasta 40 mil hectáreas, ocupadas por millares de cabezas de ganado, destacando las explotaciones comandadas por los descendientes de comunidades menonitas de ascendencia alemana que se establecieron en la región del Chaco paraguayo a partir de 1920. 

La exportación de carne vacuna y sus despojos se ha consolidado en los últimos años como la tercera partida en importancia exportadora después de la electricidad y la soja, con  exportaciones en 2020 por $1.183 millones. Paraguay ha conseguido conquistar nuevos mercados para la carne bovina en varios continentes del mundo, siendo sus principales cliente Chile y Rusia.  

La explotación forestal es muy activa, aprovechándose numerosas especies tropicales de madera dura. Destaca la explotación del quebracho en el Chaco oriental, del que se extrae el tanino, y el Ilex paraguaiensis, del que se obtiene la hierba mate. Paraguay es muy rico en especies vegetales, aunque la deforestación ha sido excesiva en las últimas décadas, lo que limita hoy esta actividad y obliga a importar madera de países vecinos. Sigue produciéndose una tala indiscriminada e ilegal de especies en peligro de extinción, a pesar de que la política de “deforestación cero” ha dado algunos frutos, dado que la biomasa sigue siendo una de las principales fuentes de generación primaria de energía (en muchas pequeñas industrias y hogares se recurre utiliza todavía predominantemente a la quema de madera para fundir o cocinar).  

El anuncio del plan de la empresa Paracel (joint-venture de la sueca Girindus Investments y del grupo Zapag paraguayo) para la construcción de una planta de celulosa en la región de Concepción, con hasta $ 3.500 millones de inversión prevista, ha reforzado el interés de la iniciativa privadas dirigido a la reforestación de bosques especialmente con eucalipto.

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Sector secundario

El sector secundario de Paraguay es de tamaño reducido y ha venido creciendo muy lentamente en los últimos años. Su participación en el PIB alcanzo el 33,4% en 2020. Si excluimos construcción, minería, electricidad y agua, la producción industrial supone el 19,2% del PIB. El empleo total del sector supone un 19, 1% del total de la población ocupada. 

La industria está tradicionalmente dominada por empresas de pequeño tamaño que producen para el mercado interno (alimentación, jabón, ladrillos, calzado y muebles principalmente). También es significativa por el lado del consumo la producción de bebidas y tabaco, la producción de aceites de textiles y prendas de vestir. 

Al margen de éstas, existe también una industria de tamaño significativo en términos relativos, en los sectores farmacéuticos, cemento y equipamiento eléctrico. Las reformas políticas, económicas y legislativas, y el ingreso de Paraguay en el Mercosur favorecieron un aumento de la inversión extranjera de carácter industrial vinculada con la maquila. Así, se ha observado un importante desarrollo de la industria de autopartes, plásticos y confección, con destino a los países vecinos, y especialmente a Brasil. 

Paraguay posee el mayor potencial de generación de energía hidroeléctrica per cápita del mundo. Dispone de dos grandes complejos hidroeléctricos: la Binacional de Itaipú (proyecto conjunto con Brasil, finalizada en 1987) y la Binacional de Yacyretá (proyecto conjunto con Argentina, finalizada en marzo de 1997), cuyo peso en el PIB en 2020 fue del 7,1% (conjuntamente agua y electricidad).  Existe una tercera central hidroeléctrica nacional, la de Acaray, cuya producción alcanza una cifra suficiente para cubrir la demanda doméstica. El reducido consumo interno de energía eléctrica da lugar a un superávit energético, ya que Paraguay exporta el 75% de la producción. En el año 2023 la central de Itaipú terminará de amortizar la deuda incurrida en su construcción (con Eletrobrás de Brasil), y de acuerdo con el tratado binacional que rige la explotación se deben renegociar precios y cantidades de la producción eléctrica. Se abre así la posibilidad de una entrada de recursos importante en Paraguay en el futuro, pero no sin antes pasar por una ardua negociación con Brasil, con intereses opuestos entre los dos países propietarios de la central. El debate, y varias maniobras de posicionamiento, están ya en marcha, envueltas en una considerable carga emocional sobre todo del lado paraguayo, en donde se considera que los términos actuales del tratado favorecen excesivamente a la parte brasileña. La renegociación del tratado de Itaipú aparece como una cuestión de soberanía y orgullo nacional. 

Por lo que se refiere a la minería, es un sector poco representativo (0,1% del PIB). Paraguay presenta un suelo pobre en minerales. La mayor parte de los depósitos minerales se encuentran situados en la zona occidental del río Paraguay.  Es cierto que en el sur del país se está empezando a explotar uranio y tradicionalmente se explota oro, pero en pequeñas cantidades. En el Chaco se están poniendo en marcha varios proyectos de prospección de petróleo y gas natural. 

El sector de la construcción pública y privada, representó un 7% en el PIB de 2019. Con ambiciosos planes por parte del gobierno actual, mantiene su dinamismo gracias a los proyectos en materia de construcción civil financiados en gran parte por los bancos multilaterales y a la construcción residencial con financiación privada. Durante la pandemia el sector se manifestó como especialmente resiliente, habiendo crecido un 9,8% y contribuyendo a un desempeño general de la economía paraguaya en el año considerablemente mejor al de los países del entorno.  

Se ha anunciado recientemente el lanzamiento de tres proyectos industriales de peso, todavía en sus primeros pasos pero que, de llegar a buen puerto, cambiarán completamente el escenario industrial paraguayo y significarán el nacimiento de una gran industria hasta ahora inexistente: 

- Una planta de celulosa en la región de Concepción, con inversión de hasta $3.500 millones por una joint-venture del grupo sueco Girindus Investments y del grupo Zapag paraguayo.

- Una planta de producción de biocombustibles a partir de aceite de soja y otros biomas, con inversión del grupo ECB brasileño de más de $800 millones (proyecto Omega Green), en régimen de zona franca en Villeta, próxima a Asunción. La división Oil and Gas de la española Acciona firmó en 2019 un contrato de suministro llave en mano de la fábrica.

- La construcción de una planta de producción de cemento y derivados de alta capacidad, CECON, en Concepción, que una vez en producción acabará con el déficit persistente de cemento en el país, en un momento de crecimiento de la actividad constructora como se refirió.

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Sector terciario

Por lo que se refiere a las características estructurales, habría que señalar que se trata de un sector muy atomizado, formado por un gran número de negocios de pequeño tamaño. El Banco Interamericano de Desarrollo - BID, estimaba en 2020 que la tasa de empleo informal en Paraguay alcanzó el 34,16 sobre el total de trabajadores, y la mayoría se concentra en el sector de pequeños servicios. Destaca, por otra parte, la expansión y modernización en los últimos años del sector de la distribución comercial y servicios financieros.

Una buena parte de los servicios públicos son suministrados por monopolios públicos de servicios básicos (Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Petróleos Paraguayos (PETROPAR), Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (ESSAP), Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO)). Las empresas privadas de telecomunicaciones (telefonía móvil e internet), la banca extranjera, las cadenas de supermercados y, en menor medida, las empresas de transporte por carretera han adquirido relativo tamaño. En este sector cabe destacar la importancia que tiene aún la venta informal en el comercio minorista.

El peso del sector de los servicios en el PIB en 2020 fue del 47,6%, dominando dentro de los mismos por el comercio y la administración pública, con pesos totales en el PIB del 9,7% cada uno; seguidos de servicios inmobiliarios (6,4%), intermediación financiera (6%), servicios a los hogares (4,8%), transporte (3,8%), telecomunicaciones (3,6%), hoteles y restaurantes (2,8%) y servicios a las empresas (2,4%).

El sector bancario paraguayo se encuentra bien capitalizado (Tier 1 ratio de capital sobre activos en el 13,4%, muy superior al mínimo exigido por el Banco Central de Paraguay del 8%), y presenta una rentabilidad media del 23%, muy por encima de los otros países de la región, gracias sobre todo al alto nivel de comisiones. La morosidad, por su parte, es baja, del 2,95% del total de préstamos en mayo de 2021. Los organismos internacionales vienen alertando desde hace tiempo sobre la proliferación de intermediarios no bancarios, como por ejemplo cooperativas y casas de crédito al consumo, que cuentan con escasa supervisión y presentan un potencial desestabilizador para el sistema financiero en su conjunto. En contraste con la baja morosidad del sistema bancario, la tasa de impagos de las financieras se situó en el 6,94% en 2020.

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Privatizaciones

No existe en Paraguay ningún programa en curso de privatizaciones.
 
De los servicios públicos básicos, solo las telecomunicaciones están en su mayor parte en manos privadas.
 
Cualquier iniciativa de privatización en sectores como energía eléctrica, agua y saneamiento, aeropuertos, etc., enfrenta grandes reticencias a nivel político y de medios de comunicación. Hay un interés repetidamente manifestado de abrir varios sectores (carreteras e hidrovías) a las iniciativas público-privadas, pero hasta el momento la única experiencia, hasta ahora exitosa, de APP en el país es el proyecto de desdoblamiento y mejora de la ruta 02, entre Asunción y Ciudad del Este, ejecutada por un consorcio liderado por la española. Sacyr.
 
Hay interés por parte de varias empresas españolas en un nuevo marco para Concesiones Públicas, en sectores como carreteras y agua, pero la nueva ley no se acaba de concretizar, a pesar de que siempre se señala como prioritaria por parte del gobierno paraguayo.

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