Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La composición del PIB salvadoreño refleja la importancia de la industria manufacturera con una aportación de un 19,5% en 2015 y un crecimiento del sector de un 3,4% respecto al año anterior. Asimismo, la actividad agropecuaria aportó al PIB de 2015 (25.850,3$M a precios corrientes) un 12%. Por ramas agropecuarias, la actividad principal fue por parte del subsector agrícola con un 56,2% seguido del subsector ganadería con un 19,6%.

 

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Precios (minoristas y mayoristas)

En los últimos años la tasa de inflación en El Salvador se ha caracterizado por su moderación incluso hasta niveles considerados no deseables. 

Según la Dirección General de Estadísticas y Censos de El Salvador el promedio anual de la cesta básica urbana en 2017 fue de 200,39$ y 137,84$ la cesta rural.

Existen oligopolios en varios sectores como el de supermercados en el que el mercado se reparte entre la cadena de supermercados del GRUPO WALMART y los supermercados SELECTOS del GRUPO CALLEJA. Asimismo, en el transporte aéreo regional el mercado ha estado prácticamente reducido a la aerolínea TACA, ahora AVIANCA, si bien existen otras aerolíneas regionales como COPA y VOLARIS que también operan en el país.

Igualmente hay que tener en cuenta que al tratarse de un país y un mercado pequeño, el volumen de actores en los diferentes sectores es, por lo general, bastante limitado.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Comunicaciones aéreas: Existen dos aeropuertos de uso comercial, el Aeropuerto de Ilopango en San Salvador (viejo y prácticamente en desuso para la aviación civil) y el Aeropuerto Internacional de Moseñor Romero - Comalapa que está ubicado a 38 Kms (unos 45 minutos en coche). Este aeropuerto ha dejado de ser considerado como el más moderno de Centroamérica, en la actualidad se están realizando reformas parciales como parte de un plan de ampliación y modernización de este aeropuerto.

La compañía aérea salvadoreña TACA (Transportes Aéreos de Centroamérica, integrada en AVIANCA en 2010) es la hegemónica en la región, ejerciendo una posición casi monopolística en El Salvador. Avianca ofrece conexiones casi a diario con las siguientes ciudades: México, Santo Domingo, Nueva Orleáns, Houston, San Francisco, Los Ángeles, Chicago, Miami, Washington, Guatemala, Tegucigalpa, Managua, San Pedro Sula, San José y Panamá, con conexiones a múltiples destinos en Sudamérica.

Asimismo en 2014 una nueva compañía aérea salvadoreña de bajo coste, VECA, comenzó sus operaciones en el país. Operan también en El Salvador otras compañías extranjeras como: COPA, TAG, AMERICAN AIRLINES, UNITED AIRLINES, CONTINENTAL, DELTA AIRLINES, MEXICANA DE AVIACIÓN, US AIRWAYS e IBERIA.

IBERIA opera cuatro vuelos semanales directos San Salvador - Madrid (lunes, martes, jueves y sábado). Además, mantiene los vuelos, con frecuencia diaria, entre San Salvador y Madrid vía San José de Costa Rica. American Airlines cuenta también con vuelos diarios a España con escala en Miami.

Red de carreteras: La red de carreteras de El Salvador supera una extensión de 9.000 Kms. de los que 2.300 están asfaltados y comunica las principales ciudades. Como regla general, las carreteras secundarias son transitables todo el año.

El país cuenta con dos importantes vías de comunicación: la carretera Panamericana, de 306 Km. de longitud, que cruza el país de este a oeste, extendiéndose desde la frontera con Guatemala hasta la frontera con Honduras, uniendo las capitales de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como las principales ciudades salvadoreñas; la carretera del Litoral y la carretera Longitudinal del Norte

Los programas de Carreteras Troncales y Caminos Rurales han logrado mejoras en estos últimos años y han ampliado la red de carreteras y caminos en El Salvador. Su mantenimiento corre a cargo de empresas privadas a través del Ministerio de Obras Públicas (MOP/FOVIAL). Desde el MOP se está diseñado un ambicioso programa de mejora de la red vial del país, que contempla la mejora de las principales vías de comunicación.

La empresa estatal Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL) es la institución encargada de administrar el sistema ferroviario. El Salvador cuenta con una extensión de 549 Km de líneas ferroviarias. Hasta principios del año 2003, a pesar de encontrarse en estado muy deficiente, se utilizaba para el transporte de ciertas cargas desde Sonsonate a Armenia, ciudades localizadas al oeste de la capital del país. A partir de esa fecha, FENADESAL decidió anular el servicio ferroviario con el objetivo de prepararlo para proceder a su concesión, desde entonces CEPA es la institución encargada de la gestión del sistema ferroviario.

Puertos: El Salvador no posee salida al Atlántico, sólo al Pacífico, por lo que las compañías de transporte internacional transportan a Europa a través del Canal de Panamá y de los puertos del Atlántico como el de Santo Tomás de Castilla en Guatemala y Puerto Cortés en Honduras.

La Comisión Ejecutiva Aeroportuaria Autónoma (CEPA) es la institución autónoma del gobierno de El Salvador que administra los principales puertos del país: Acajutla y Cutuco (La Unión).

ACAJUTLA, a 85 Km de San Salvador, es puerto de atraque directo, con equipo para carga, descarga, almacenamiento y manejo de productos a granel y carga líquida. Tiene ocho atraques distribuidos en tres muelles y acceso por carretera y ferrocarril para transporte de mercancía. Por ahora, y mientras el puerto La Unión no inicie operaciones, el de Acajutla constituye la principal vía de entrada y salida para materias primas y productos terminados con que cuenta El Salvador.

La Unión, situado en el Golfo de Fonseca y a 185 Km de San Salvador, todavía no está en funcionamiento, la licitación para la concesión de esté quedó desierta en el mes de junio de 2015. El objetivo es convertirlo en uno de los principales puertos del Pacífico. Su diseño final contempla terminales para el manejo de contenedores y graneles y para el atraco de barcos de pasajeros, pero el puerto se especializará en manejo de contenedores, dejando la especialización de graneles a Acajutla.

No existe ningún río navegable en El Salvador.

Energía y Telecomunicaciones: El Salvador forma parte del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica (Proyecto Mesoamérica). Dentro de este proyecto se está trabajando, entre otras áreas, en el Sistema de Interconexión Eléctrica de los países de América Central (SIEPAC) y en la Autopista Mesoamericana de la Información (AMI).

Se espera que con el SIEPAC se llegue a la integración de los sistemas eléctricos de Centroamérica mejorando el suministro eléctrico así como favoreciendo la reducción de sus costes. El Salvador cuenta con 4 tramos de un total de 20, esto es, unos 286km de tendido eléctrico de un total de cerca de 1.800Km.

Asimismo, los objetivos de la AMI son mejorar la oferta de servicios digitales así como la reducción los costes. Esta autopista de fibra óptica tiene como base de su infraestructura la anterior red eléctrica del SIEPAC.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La tasa de desempleo de la población económicamente activa (PEA) de El Salvador en 2016 se situó en el 7%. Por sexo, el desempleo es mayor en hombres, con un 6,8% frente al 4,7% en mujeres. Por edades, el desempleo es mayor en jóvenes de 16 a 29 años, con  una tasa de un 10,4% frente al grupo de edades comprendidas entre los 30 y 44 años con una tasa de desempleo un 3,5%.

Según la Dirección General de Estadísticas y Censos de El Salvador, la población activa en 2016 era de 2,9 millones. Asimismo, según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en torno al 60% de la PEA de El Salvador trabaja en el sector informal.

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PIB per capita y distribución de la renta

El Salvador es uno de los países con mayor desigualdad de América Latina. Según los últimos datos disponibles publicados por el Banco Mundial, en 2014 el coeficiente de Gini para El Salvador fue de 41,8. De acuerdo con las últimas cifras ofrecidas por el Ministerio de Economía, la pobreza se redujo notablemente, hasta el 34,5% en 2012 y el 28,9% en 2013, si bien el último informe disponible de Naciones Unidas la tasa de pobreza en 2014 alcanzó el 31,8%. 

Según el último informe del Banco Mundial "Los Olvidados: pobreza crónica en América Latina y el Caribe 2015", alrededor del 25% de la población de El Salvador se encuentra en estado de pobreza crónica, esto es, el 25% de la población no superará el estado de pobreza en el que nació.

De acuerdo con los datos del Banco Central de la Reserva de El Salvador el PIB corriente per cápita se incrementa progresivamente, situándose en 3.914,0$ en 2014, 4.001,4$ en 2015 y 4.623,4$ en 2016.

 

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Sector primario

El Salvador produce principalmente maíz, café, caña de azúcar, granos básicos, oleaginosas, lácteos, productos avícolas y pesqueros.

El sector agropecuario, durante muchos años impulsor del crecimiento económico del país, es muy vulnerable frente a factores climatológicos y a las fluctuaciones de los precios, (en año y medio las materias primas han disminuido su precio en un 55%, principalmente los combustibles, con una bajada de aproximadamente el 70%, cifras proporcionadas por el BCR) y sufrió además, los efectos del conflicto armado y de experimentos reformistas que le condujeron a la compleja situación actual.

Actualmente se están introduciendo cultivos de hortalizas y frutas en un intento de diversificar la producción del país así como de frenar su dependencia de terceros países productores. En este sentido, la innovación tecnológica es vital para garantizar los rendimientos del sector con el uso de semillas transgénicas, especialmente en el maíz amarillo y el maíz blanco, El Salvador demanda cultivos agrícolas que produzcan más, sean más resistentes a enfermedades, insectos, calor, sequía, y tengan una absorción más eficiente de nutrientes. El maíz por ejemplo, ya sea como alimento humano, alimento para animal de granja, o materia prima para la industria, es el cultivo más importante del país, con 283.000 hectáreas y 15.629.779 quintales producidos en 2016.Según el Plan de Cosecha 2017-2018 del Ministerio de Agricultura y Ganadería, El Salvador produjo 26,5 millones de quintales de granos básicos en 2017 y se espera para el cierre de 2018 que la cosecha de maíz alcance los 20,5 millones de quintales, 2,7 millones de quintales la de frijol, misma cantidad para la de sorgo y 563.649 quintales de arroz.

Según los datos del Banco Central de la República (BCR), el sector agropecuario representó un 11,9% del total de PIB en 2016, ligeramente  superior al 11,7% registrado en 2015. Este sector creció en 2016 un 4,5%  recuperándose de la ligera caída de 2015 y donde destaca el aumento en la producción de café (+2,5%) tras 6 años de descenso. La mayor subida del sector es la experimentada por los granos básicos (+13,3%), pese a que aún no es suficiente para recuperarse de la caída del 15,4% experimentada en 2015.

En cuanto a la caña de azúcar, esta ha multiplicado por 5 el crecimiento de 2015, alcanzado en 2015 el +4,3%.  

En toda la región centroamericana los factores climáticos y desastres naturales son un factor a tener en cuenta, como los cuatro periodos secos a causa del fenómeno El Niño. Asimismo, desde 2012 las cosechas  se han visto fuertemente afectada por el hongo de la Roya (Roya del Cafeto). A finales del 2015, el Ministerio de Agricultura indicó que se perdieron 4,7 millones de quintales de maíz y 60 mil quintales de frijol. Además, la mayor parte de la producción de granos básicos salvadoreña depende de la estación lluviosa, específicamente de la cantidad de agua que cae durante esos seis meses. Cabe destacar que la agricultura es responsable del 66% del consumo del agua en El Salvador, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

El IV Censo Agropecuario fue oficializado en diciembre de 2009, después de pasar  38 años desde el último realizado en 1971. Fueron censadas 395.588 personas dedicadas a la agricultura primaria, equivalente al 6,8% de la población.

El sector pesquero del país se ha visto deprimido en los últimos años (2008-2017) a consecuencia de diversos factores, tales como el aumento del precio de los combustibles, el contrabando de productos, la contaminación de las cuencas hidrológicas y la falta de trabajadores. Durante estos años se ha pescado en promedio 500.000 toneladas métricas de producto/año en Centroamérica.  El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de este Centro, entregó al sector pesquero y acuícola de El Salvador el pasado año la versión oficial de la nueva Política Nacional de Pesca y Acuicultura (2015-2030). Según los últimos datos disponibles (2015) estimados por CENDEPESCA solamente en El Salvador se alcanzaron las 39.800 toneladas de pescado en producción total anual, un incremento total superior al 9% en los últimos 3 años.

De éstas, el 92% del total anual de producción proviene de la pesca marina y continental, y el 8% restante del total anual de la producción proviene de la acuicultura. Además, en el país este sector genera 34.919 puestos de trabajo y existen cerca de 13.078 pescadores artesanales.

En 2016 los productos derivados de la caza y la pesca han experimentado un crecimiento del 2% respecto al año 2015, pero siguen siendo una partida menor dentro del sector agropecuario, pues sólo representan el 2,6%.

Por otro lado, y según la misma fuente en El Salvador se consumen 8,62 kilogramos de pescado por persona y año, mientras que el consumo promedio mundial es de 19,2 kilogramos. Esto implica que el potencial de crecimiento en El Salvador se encuentra en torno al 122%. Los volúmenes de pesca en el Pacífico y Caribe Centroamericano se han reducido en cerca de un 25% en 2015 por el fenómeno El Niño, según el análisis de la Organización del Sector Pesquero del Istmo Centroamericano (Ospesca).

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Sector secundario

La participación de la industria en el PIB se ha reducido significativamente desde finales de los años 90 por la apreciación del tipo de cambio real experimentada en aquella década, incentivando la terciarización de la economía salvadoreña.

La crisis del sector ha venido motivada por el declive de la maquila, principal subsector de la actividad manufacturera. La maquila de productos textiles y de confección es la segunda mayor fuente de ingresos del país. Desde 2003 se observa una paulatina reducción del sector maquilero que se enfrenta a la competencia de países como China, así como a los menores costes en la mano de obra de otros países de la región, razón por la que se ha producido un fenómeno de deslocalización de estas actividades hacia países como Nicaragua y Honduras.

El país ha intentado afrontar esta situación, emprendiendo diferentes medidas. El Salvador está tratando de atraer la implantación de actividades que comporten la incorporación de mayor valor añadido local, aunque estas iniciativas no se han traducido por el momento en grandes inversiones. Esta crisis del sector ha obligado a un replanteamiento del modelo de desarrollo industrial así como la búsqueda de otras actividades que permitan un mejor aprovechamiento de las ventajas comparativas de El Salvador. En el último año, el sector secundario ha representado un 23,3% del total del PIB, según el Banco Central de la Reserva (BCR). Las ramas de mayor peso en el Valor Agregado Industrial en 2016 fueron la Construcción (9,6%), Química de base y elaborados (9,4%), Productos de molinería y panadería (8,56%), y Servicios industriales de maquila. (7,3%).

El país ha tenido una importante renovación de su parque industrial acompañada de significativas inversiones en industrias locales que están exportando a países del Caribe, EE.UU y México. El envasado de bebidas y alimentos, la elaboración de cajas y bolsas, así como la producción de utensilios a base de minerales, textiles, cueros y plásticos, son algunas de las industrias más prósperas en El Salvador. Dentro del sector habría que señalar que existen algunas industrias como las de bebidas gaseosas, cerveza y cemento que se benefician de condiciones de monopolio u oligopolio.

El desempeño de las distintas ramas que conforman el sector industrial ha sido bastante heterogéneo en materia de crecimiento. Así por ejemplo, la rama de productos alimenticios destaca por sus altas tasas de crecimiento, inclusive en períodos de desaceleración económica, propiciados por la demanda interna. Esta dinámica en el sector alimentario ha sido favorecida por el incremento en las remesas familiares, la existencia de una red de distribución bien estructurada a nivel nacional, el aumento del poder de compra experimentado en los países de la región Centroamericana, y los esfuerzos por incrementar la competitividad.

 

Por lo que respecta al sector de la construcción, en 2016 representó un 2,6% del PIB, durante el cual se realizaron importantes proyectos de inversión. La variación anual ha sido positiva, con un incremento del 2,3% con respecto a 2015.

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Sector terciario

El sector terciario en El Salvador es el principal sector por su peso dentro del PIB. Dentro este sector,  los subsectores de comercio, transportes y comunicaciones, y servicios financieros son los que tradicionalmente han experimentado un crecimiento sostenido y en algún caso acelerado, aunque se frenó drásticamente durante los años 2008 y 2009. Sin embargo, durante el 2010, aunque con pequeños crecimientos, se alcanzaron tasas positivas, si bien inferiores a las registradas en la etapa pre-crisis, tendencia que ha continuado hasta el presente. 

La contribución del sector de servicios se cifró en el 63,8% del total, en 2016, según los datos de Banco Central de la Reserva (BCR).

En 2016 el PIB del subsector "Comercio, restaurantes y hoteles" creció un 2,3% con relación a 2015, y representa el 32% de la aportación al PIB de este sector. Asimismo, "Transporte, almacenamiento y comunicaciones" creció un 1,1% en 2016 y un 3,5% en 2015, con una participación del 14,8% "Servicios financieros y seguros" creció en 2016 un 2% y un 1%en 2015, con una aportación del 5,7% y por último el subsector "Servicios a empresas" un 4,3%  en 2016 y un  3,7% en 2015, representando el 5,8% de la composición del PIB en este sector.

El origen de este crecimiento se encuentra en el desarrollo de un amplio proceso de privatizaciones, uno de los más ambiciosos que se ha llevado a cabo en América Latina. Se inició en 1990 con el saneamiento y posterior venta de los bancos comerciales a inversionistas privados, así como con la venta de otros activos (zonas francas, ingenios, hoteles, empresas de cementos y otros), y la liquidación de las empresas que monopolizaban el comercio exterior de café y azúcar. Este proceso de privatizaciones continuó con la venta de las empresas de telecomunicaciones y la transformación del sistema de pensiones.

El modelo de comercio de bienes de consumo sigue dominado por las cadenas de grandes almacenes y supermercados. Desde mediados de la década pasada se ha permitido la entrada de empresas extranjeras estimulándose así la competencia. Con las privatizaciones, el sector servicios se ha modernizado y ha crecido rápidamente en capítulos como el de las telecomunicaciones y el de la energía eléctrica.

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