Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

El Salvador presenta una economía marcadamente terciarizada. De acuerdo a los últimos datos disponibles (2020, BID) la agricultura alcanzó apenas el 5,8% del PIB (aunque emplea al 18,6 de la población activa) frente al 25% de la industria y el 64% de los servicios.

 

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Precios (minoristas y mayoristas)

En los años anteriores al estallido de la pandemia de covid-19 la tasa de inflación en El Salvador se caracterizó por su moderación, incluso hasta niveles considerados no deseables por su cercanía con la deflación. 

La última cifra disponible en mayo de 2021 es del -0,1% interanual, si bien hay expectativas de cerrar el año con un alza general de precios en torno al 3-4%.  

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Comunicaciones aéreas: Existen dos aeropuertos de uso comercial, el Aeropuerto de Ilopango en San Salvador (viejo y restringido en la actualidad a aviación privada) y el Aeropuerto Internacional de Moseñor Romero - Comalapa que está ubicado a 38 Kms (unos 45 minutos en coche). Este aeropuerto recibe 3,7 millones de pasajeros anuales. Está en estudio la posibilidad de construir un nuevo aeródromo en el oriente del país.

La pandemia de covid-19 ha golpeado de manera muy fuerte a las aerolíneas presentes en el país. Avianca ha suspendido buena parte de las rutas que enlazaban con Estados Unidos y Centroamérica e Iberia ha reducido su comunicación con Madrid a 3 vuelos a la semana. 

Red de carreteras: La red de carreteras de El Salvador supera una extensión de 9.000 Kms. de los que 2.300 están asfaltados y comunica las principales ciudades. Como regla general, las carreteras secundarias son transitables todo el año. Las principales adolecen de falta de mantenimiento y de muy pocos kilómetros con un sistema de 3 carriles o más.

El país cuenta con dos importantes vías de comunicación: la carretera Panamericana, de 306 Km. de longitud, que cruza el país de este a oeste, extendiéndose desde la frontera con Guatemala hasta la frontera con Honduras, uniendo las capitales de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como las principales ciudades salvadoreñas; la carretera del Litoral y la carretera Longitudinal del Norte

La empresa estatal Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL) es la institución encargada de administrar el sistema ferroviario. El Salvador contaba con una extensión de 549 Km de líneas ferroviarias, todas ellas están abandonadas en la actualidad. Hasta principios del año 2003, a pesar de encontrarse en estado muy deficiente, se utilizaba para el transporte de ciertas cargas desde Sonsonate a Armenia, ciudades localizadas al oeste de la capital del país. A partir de esa fecha, FENADESAL decidió anular el servicio ferroviario con el objetivo de prepararlo para proceder a su concesión, desde entonces CEPA es la institución encargada de la gestión del sistema ferroviario y ha lanzado un fuerte impulso para su revitalización dentro del gran esquema del Ferrocarril Centroamericano. 

Puertos: El Salvador no posee salida al Atlántico, sólo al Pacífico, por lo que las compañías de transporte internacional transportan a Europa a través del Canal de Panamá y de los puertos del Atlántico como el de Santo Tomás de Castilla en Guatemala y Puerto Cortés en Honduras. La Comisión Ejecutiva Aeroportuaria Autónoma (CEPA) es la institución autónoma del gobierno de El Salvador que administra los principales puertos del país: Acajutla y Cutuco (La Unión).

Acajutla, a 85 Km de San Salvador, es puerto de atraque directo, con equipo para carga, descarga, almacenamiento y manejo de productos a granel y carga líquida. Tiene ocho atraques distribuidos en tres muelles y acceso por carretera y ferrocarril para transporte de mercancía. Por ahora, y mientras el puerto La Unión no inicie operaciones, el de Acajutla constituye la principal vía de entrada y salida para materias primas y productos terminados con que cuenta El Salvador.

La Unión, situado en el Golfo de Fonseca y a 185 Km de San Salvador, todavía no está en funcionamiento,. El objetivo es convertirlo en uno de los principales puertos del Pacífico. Su diseño final contempla terminales para el manejo de contenedores y graneles y para el atraco de barcos de pasajeros, pero el puerto se especializará en manejo de contenedores, dejando la especialización de graneles a Acajutla.

No existe ningún río navegable en El Salvador.

Energía y Telecomunicaciones: El Salvador forma parte del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica (Proyecto Mesoamérica). Dentro de este proyecto se está trabajando, entre otras áreas, en el Sistema de Interconexión Eléctrica de los países de América Central (SIEPAC) y en la Autopista Mesoamericana de la Información (AMI). En los últimos años, el país ha vivido un gran auge de la energía solar fotovoltaica.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La tasa de desempleo de la población económicamente activa (PEA) de El Salvador se sitúa actualmente en el 9,5% sobre un censo laboral levemente por encima de los 3 millones de personas. Según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en torno al 60% de la PEA de El Salvador trabaja en el sector informal.

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PIB per capita y distribución de la renta

Los últimos datos disponible del Banco Mundial reflejan que El Salvador es el segundo país de América Latina con menor desigualdad, sólo superado por Uruguay. Su coeficiente de Gini en el año 2019 fue de 0,38. De acuerdo a la misma fuente, la pobreza (medida con un umbral de 5,5 USD/día) se sitúa en un 22,8% de la población, mientras que la pobreza extrema (3,2 USD/día) se situó en el 2,7%. 

El PIB per cápita nominal se situó en 4.497 USD anuales en 2019 según el FMI.

 

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Sector primario

El Salvador produce principalmente maíz, café, caña de azúcar, granos básicos, oleaginosas, lácteos, productos avícolas y pesqueros.

El sector agropecuario, durante muchos años impulsor del crecimiento económico del país, es muy vulnerable frente a factores climatológicos y poco competitivo a escala global o regional. Actualmente se están introduciendo cultivos de hortalizas y frutas en un intento de diversificar la producción, así como de frenar la dependencia de terceros países . La innovación tecnológica es vital para garantizar los rendimientos del sector con el uso de semillas transgénicas, especialmente en el maíz amarillo y el maíz blanco, El Salvador demanda cultivos agrícolas que produzcan más, sean más resistentes a enfermedades, insectos, calor, sequía, y tengan una absorción más eficiente de nutrientes. El maíz por ejemplo, ya sea como alimento humano, alimento para animal de granja, o materia prima para la industria, es el cultivo más importante del país. Según los datos del Banco Central de la República (BCR), el sector agropecuario representa aproximadamente un 6% del PIB.

En toda la región centroamericana los factores climáticos y desastres naturales son un factor a tener en cuenta, así como los periodos secos a causa del fenómeno El Niño o las recurrentes epidemias de roya. Además, la mayor parte de la producción de granos básicos salvadoreña depende de las precipitaciones durante los seis meses que dura la temporada de lluvias. Cabe destacar que la agricultura es responsable de más del 60 % del consumo del agua en El Salvador, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

El sector pesquero tradicional se ha visto deprimido en la última década a consecuencia de diversos factores, tales como el aumento del precio de los combustibles, el contrabando de productos, la contaminación de las cuencas hidrológicas y la falta de trabajadores. Esta realidad de la pesca de bajura contrasta con el hecho de que Calvo tenga en El Salvador una de sus plantas principales a escala mundial para procesar los atunes que pescan en aguas internacionales en el Pacífico.

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Sector secundario

La participación de la industria en el PIB se ha reducido significativamente desde finales de los años 90. Los motivos de este declive son la apreciación del tipo de cambio motivada por la dolarización y la creciente competencia de Asia en el rubro textil, que conquista con tesón mercados antes ocupados por México y Centroamérica. No obstante, la maquila de productos textiles sigue siendo la segunda fuerte de ingresos del país y aporta unos 4.000 mUSD anuales al PIB. 

El Salvadorha intentado afrontar esta situación mediante medidas como especializarse en industrias alternativas, como la de los microprocesadores electrónicos o el mantenimiento aeronáutico y naval. Si bien existen algunas historias de éxito en estos sectores, su aportación agregada no ha logrado convertirse en un pilar económico de las dimensiones que anteriormente tuvo la maquila. La crónica inseguridad del país ha dificultado esta transición por las reticencias que existen a la hora de invertir.

Otras industrias locales moderadamente prósperas son: el envasado de bebidas y alimentos, la elaboración de cajas y bolsas, así como la producción de utensilios a base de minerales, textiles, cueros y plásticos. Dentro del sector habría que señalar que existen algunas industrias como las de bebidas gaseosas, cerveza y cemento que se benefician de condiciones de monopolio u oligopolio.

Por lo que respecta al sector de la construcción, se trata de un sector boyante y dinámico -sobre todo en el ámbito residencial- que aspira a crecer entre un 5 y un 10% en 2021 luego del parón motivado por el covid, de acuerdo a los datos de su patronal Casalco.

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Sector terciario

El sector terciario representa aproximadamente un 60% del PIB . Los subsectores comercio, transportes y comunicaciones y servicios financieros han experimentado una evolución de crecimiento sostenido que, con altibajos, se mantiene en la actualidad.  

El modelo de comercio de bienes de consumo sigue dominado por las pequeñas cadenas de grandes almacenes y supermercados. Desde mediados de la década pasada, se ha permitido la entrada de empresas extranjeras estimulándose así la competencia. Con las privatizaciones, el sector de servicios se ha modernizado y ha crecido rápidamente en capítulos como telecomunicaciones y energía eléctrica.

La contribución del sector de servicios financieros mantiene crecimientos anuales estables entre el 2 y el 3%. Está conformado por 22 instituciones autorizadas para captar depósitos: once bancos privados; dos bancos estatales; cinco bancos cooperativos; y cuatro sociedades de ahorro y crédito. Este número, muy alto para un país de las dimensiones de El Salvador, se explica por la dolarización. Se estima que más de un 90% de los activos totales están en manos de bancos de capital extranjero.


 

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