Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La estructura de la economía turca es similar a la de un país desarrollado, con un peso fundamental del sector servicios, una importante base industrial y una decreciente participación de la agricultura en el PIB, si bien hay que destacar que en el caso turco la agricultura sigue teniendo una especial relevancia, sobre todo en términos de empleo ya que emplea a alrededor del 24% de la población activa.

Las últimas décadas han sido testigos de los cambios en esta estructura, el sector primario suponía casi el 40% del PIB a principios de los 70, el sector servicios tan sólo el 43% y el sector secundario el 17%, cifras muy distintas a las actuales. Los años posteriores a la crisis de 2001 han venido marcados por la constante disminución de la importancia del sector primario. Actualmente, Turquía cuenta con una importante base industrial, que en 2010 supuso el 25,8% (26,1% en 2009) del PIB; la agricultura mantiene todavía un peso importante con un 9,4% (10,1% en 2009); la construcción es responsable del 5,6% (5,2% en 2009) y el sector servicios es el más importante con un 59,2% del PIB (58,2% en 2009)

Las variables macroeconómicas fueron antiguamente reflejo de las características de la economía turca como mercado emergente, mostrando una considerable inestabilidad. La estructura débil e ineficiente del sistema financiero turco estuvo detrás de las crisis de noviembre de 2000 y febrero de 2001 que hicieron caer al país en una severa crisis, cerrando el 2001 con un descenso del 5,7% del PIB. En 2002 se inició claramente la recuperación, con un crecimiento del PIB del 6,2%, seguido de un 5,3% en 2003. 2004 marcó una cifra récord, al situarse el crecimiento del PIB en el 9,4%. El ejercicio 2005, aunque algo más moderado, fue también excelente con un crecimiento del 8,4%. En 2006 se produjo un enfriamiento menor de lo esperado en la economía, con un crecimiento del PIB del 6,9%. Se anticipaba un menor crecimiento en 2006 debido a que se produjo un limitado episodio de inestabilidad financiera a mediados de ese año, que dio lugar a una notable depreciación de la lira y al repunte de la inflación.

Tras experimentar en 2007 el crecimiento más bajo desde 2001, con una variación del 4,7% del PIB, en 2008 la economía turca creció tan sólo un 0,7%, tras un acelerado deterioro de la economía en el último trimestre del año (-6,2% en el último trimestre). En 2009, el PIB real de Turquía decreció un 4,7% en el cómputo general del año. A pesar de esta contracción, en el cuarto trimestre la economía turca experimentó un crecimiento del 6% rompiendo la tendencia de cuatro trimestres consecutivos de decrecimiento.

En 2010 el PIB real Turquía creció un 8,9%. Los dos primeros trimestres del año fueron especialmente positivos con crecimientos del 12% y el 10,2%. El tercer trimestre se caracterizó por una cierta ralentización en el crecimiento de la actividad (5,5%) pero en el cuarto trimestre volvió a aumentar con fuerza hasta el 9,2%. Esta tendencia de altas tasas de crecimiento se confirmó con el último dato oficial de crecimiento del PIB del 11% en el primer trimestre de 2011.

El dato más preocupante de la economía turca se encuentra en el desempleo (11,9% en 2010 y 10,8 en marzo de 2011), que muestra estructuralmente una gran resistencia a la baja, altos niveles de desempleo juvenil y de larga duración. Por otro lado, el déficit por cuenta corriente ha aumentado de manera significativa, representando el 6,7% del PIB en 2010 (2,3% del PIB en 2009) como consecuencia de la recuperación de la economía internacional tras la crisis financiera, ya que la economía turca tiende a aumentar su déficit por cuenta corriente en épocas de expansión. Se espera que pueda rondar el 9% en 2011.

La evolución de los precios ha sido positiva en los últimos años. Las abultadas cifras de inflación del año 2001 (68,5%) se han ido reduciendo paulatinamente en los años posteriores hasta que en 2004 la tasa de inflación se redujo a un solo dígito, tendencia confirmada en 2005 con una variación del IPC del 7,7%. Se situarían en niveles muy superiores a los objetivos del Banco Central durante los próximos años, recuperando los dos dígitos en 2008, hasta el 10,1% de crecimiento del IPC. En 2009, la inflación mantuvo la senda decreciente con la que finalizó 2008 por la desaceleración económica y alcanzó su mínimo en octubre (5,08%) como consecuencia de la disminución de la demanda tanto interna como externa, cerrando el año en el 6,5. En 2010, los precios han ido aumentando hasta marcar un máximo anual del 10,19% en abril de 2010. A partir de ese mes la tendencia de crecimiento se ralentizó cerrando 2010 con un IPC del 6,4%, ligeramente por debajo de las previsiones del BCT. En 2011 continuó su desaceleración, hasta que en marzo registró un 3,99%, el nivel más bajo en cuatro décadas, pero en mayo creció con fuerza hasta situarse en el 7,17% para volver a desacelerarse en junio hasta el 6,24%.

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Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación es uno de los problemas a los que se enfrenta la economía turca. En los últimos ejercicios el IPC ha seguido una senda creciente: 8,17% (2014); 8,81% (2015), 8,53% (2016); 11,92% en 2017 y 20,30% en 2018 en tasas interanuales (dic/dic).

En 2017 el mayor aumento se ha dado en Transporte, con un 18,24%, seguido de Alimentos y bebidas no alcohólicas con un 13,79%, mobiliario (12,74%), y ropa y calzado (11,48%). En 2018 fue el grupo de otros bienes y servicios el que registró un mayor incremento con un 28,80%; seguido de alimentos y bebidas no alcohólicas con un 25,11% y de ocio y cultura con un 20,86%.

Por regiones los mayores incrementos de precios en 2018 se han registrado en las regiones siguientes:

RegionesTasa de variación interanual (%)
TRA2 (Ağrı, Kars, Iğdır, Ardahan)23,53
TRC3 (Mardin, Batman, Şırnak, Siirt)23,32
TRC2 (Şanlıurfa, Diyarbakır)23,20
TRB2 (Van, Muş, Bitlis, Hakkari)22,90
TRC1 (Gaziantep, Adiyaman, Kilis)22,62
TR32 (Aydın, Denizli, Muğla)22,41
TR83 (Samsun, Tokat, Çorum, Amasya)22,34
TR90 (Trabzon, Ordu, Giresun, Rize, Artvin, Gümüşhane)22,20
TR63 (Hatay, Kahramanmaraş, Osmaniye)22,09
TR33 (Manisa, Afyonkarahisar, Kütahya, Uşak)21,95
TR62 (Adana, Mersin)21,94

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte

Turquía cuenta actualmente con una red de infraestructuras de transporte en desarrollo, pero notablemente desequilibrada. La red de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos es insuficiente para abastecer la demanda creciente del país y es desequilibrada porque la mayoría del transporte, tanto de mercancías como de pasajeros se hace por carretera, no existiendo una alternativa multimodal eficiente.

Para el desarrollo económico del país se hace imprescindible crear un modelo de transporte equilibrado, racional y eficiente, basado en un sistema multimodal integrado. Con este objetivo, se están llevando a cabo políticas de fortalecimiento del ferrocarril como medio de transporte de mercancías y para convertir a los puertos marítimos en verdaderos centros logísticos. En concordancia, los documentos que articulan las políticas del sector en Turquía inciden en la búsqueda de equilibrio entre los distintos modos de transporte y para alcanzarlo hacen especial hincapié en el ferrocarril como medio predominante.

El cambio del modelo de transporte se constata en el esfuerzo inversor que las instituciones están realizando. De acuerdo con la Organización de la Planificación Estatal (SPO), el sector Transporte viene recibiendo las mayores dotaciones presupuestarias en los últimos años. 

En 2016 los contratos públicos alcanzaron 8.000 MUSD y tras las revisiones de costes sumaron 10.000 MUSD. La participación de empresas internacionales en los contratos públicos en 2016 fue del 6,5%, lo que corresponde a 519 MUSD. Los contratos más importantes firmados por empresas internacionales en 2016 corresponden a la fabricación de vehículos de metro y equipos electromecánicos HEPP. De los proyectos ejecutados, 7.144 MUSD se destinaron al sector transportes, 540 MUSD al sector de la agricultura y 326 MUSD al de la energía.

En 2017 el Ministerio invirtió aproximadamente 8 mil MUSD, finalizando 123 proyectos por valor de 4,3 mil MUSD, y poniendo en marcha 126 proyectos por valor de 13 mil MUSD.

En 2018 se destinaron 88.053 millones de TRY (15 mil MUSD) a inversiones públicas y se licitaron 96 proyectos prioritarios.

En 2019 el Programa de Inversiones públicas de Turquía cuenta con un presupuesto de 65.388 millones de TRY (más de 11 mil MUSD). Durante 2019 está prevista la licitación de 2.964 proyectos, de los que 91 han sido calificados como prioritarios con un valor conjunto de 26,3 MUSD.

Aunque las infraestructuras han mejorado enormemente en los últimos años, el transporte es el sector con mayor necesidad de nuevas inversiones. Se calcula que requerirá inversiones por valor de 861.000 millones de EUR hasta 2040 para hacer frente a las crecientes necesidades del país.

Carreteras 

La carretera es el medio de transporte más utilizado tanto para pasajeros como para mercancías, debido a la escasez y obsolescencia de otros medios, en especial del ferrocarril. Como consecuencia del uso excesivo del vehículo por carretera y la inexistencia de circunvalaciones en los núcleos urbanos, las ciudades más importantes de Turquía sufren problemas circulatorios, contaminación y un alto nivel de siniestralidad. 

La red de carreteras es el segundo sector en orden de porcentaje de inversión en cuanto a infraestructuras de transporte. 

En 2016 el número de proyectos para construcción y mantenimiento de autopistas fue 17. Desde 2003 el número de kilómetros de las autopistas turcas aumentó 828 km, pasando de 1.714 a 2.542. De acuerdo con la Dirección General de Carreteras (KGM) se espera que de aquí a 2035 el número ascienda a 9.680 km. Cabe destacar también las labores realizadas referentes a los túneles en Turquía, que aumentaron de 49,9 km en 2003 a 345,8 km en 2016 y los puentes, de 250 km a 387,9 en el mismo periodo.

El presupuesto 2017 destinado a proyectos por la Dirección General de Carreteras (KGM) fue de 3.277 MUSD, algo inferior a la inversión realizada en 2016. La partida destinada a inversiones en autovías fue de 380 MUSD. Además, se aprobó que el capital del Fondo Soberano creado a principios de 2017, fuese invertido en proyectos de autovías.

En 2018 KGM invirtió 12 mil MTRY (más de 2 mil MUSD) para la construcción de carreteras. En 2019 el presupuesto se sitúa en 8.300 millones de TRY (aproximadamente 1.426 MUSD).

La prioridad del Gobierno respecto a la construcción de carreteras es el Partenariado-Público-Privado (PPP). Así se refleja en el dosier de la red de carreteras del gobierno que presenta más de 1.000 km de autopistas en régimen de BOT (Build-Operate-Transfer) para ser ejecutadas de aquí a 2023 (centenario de la fundación de la República). Y otros 2.000 km con vistas a ser ejecutados antes de 2035. 

En este marco de actuación, el gobierno ha preparado un nuevo marco legislativo sobre partenariado público-privado (PPP). La nueva legislación revisa las condiciones de los actuales modelos PPP Build-Operate-Transfer (BOT), Build-Operate (BO) o Build-Rent. Además, está previsto que incluirá nuevos modelos PPP como Restore-Transfer o Design-Rehabilitate.  

Algunos de los proyectos previstos más importantes que se espera su licitación en los próximos 2 años son:

  • Autopista Kınalı-Tekirdağ-Çanakkale-Savaştepe, utilizando el Puente Çanakkale (en construcción): Con un total de 244 km. El valor total del proyecto ronda los 2.700 MUSD y consta de dos partes: un tramo de 107 km entre Kınalı y Malkara y otro de 137 km entre Çanakkale y Savaştepe.
  • Autopista Ankara-Kırıkkale-Delice con 119 km, 3 carriles por sentido y un presupuesto de 383 MUSD. Cuenta con una garantía de tráfico de 50.000 vehículos diarios para el primer tramo (Ankara-Kırıkkale) y de 35.000 para el segundo (Kırıkkale-Delice).
  • Autopista Çeşmeli-Erdemli-Silifke-Taşucu: con 93 km y un coste estimado en 368 MUSD.

 Además, otros proyectos se han licitado recientemente y están en fase de construcción:

  • Autopista del Norte: este Proyecto cuenta con un presupuesto de 3.450 MUSD y consta de tres partes, 2 de ellas ya completadas: La construcción de la autopista Odayeri-Pasaköy con 116 km pasando por el tercer puente del Bósforo (completados en 2018), la construcción y operación de la autopista de 169 km Kurtköy-Akyazi (parte asiática) que se encuentra parcialmente completada y la construcción de la autopista 88 km Kinali-Odayeri (parte europea), que se encuentra también finalizada.
  • Autopista Aydın-Denizli, con 154 km y un coste de 905 MUSD, adjudicada en licitación en marzo de 2019 a una joint venture de empresas de China y Turquía.
  • Autopista Ankara-Nigde: la longitud total de esta autopista será de 330km y el coste total asciende a 4.050 MUSD. Se espera que el proyecto finalice en 2023 y se licitó en 2017.

Ferrocarriles 

En los últimos años se están destinando asignaciones presupuestarias muy importantes para las infraestructuras ferroviarias. El Gobierno turco ha seleccionado a este sector como prioritario. La Compañía Estatal de Ferrocarriles Turcos (TCDD) se ha embarcado en ambiciosos planes de renovación, mayoritariamente de electrificación, y de construcción de líneas de alta velocidad, así como las estaciones esas líneas de alta velocidad. Entre sus objetivos está electrificar toda la red antes de 2023 (en 2019 está electrificada el 25% de la red) así como que toda la red sea de doble vía.

 Aunque el país comenzó en 2003 a desarrollar su red de alta velocidad, inaugurando en 2009 su primer tramo. Actualmente la red ferroviaria turca cuenta con un total de 12.803 km, con 11.590 km de líneas convencionales y 1.213 km de línea de alta velocidad.

Según información de TCDD en 2019 hay 3.798 km líneas en construcción, 458 km en fase de licitación y 6.664 km en proyecto. En las líneas en construcción detacan las líneas de alta velocidad con un total de 1.889; las líneas de velocidad con 1.480 km y, por último las líneas convencionales con 429km. En total hay planeados hasta 2.500 km nuevos de alta velocidad hasta 2023, aunque este plazo resulta poco realista, el esfuerzo de Turquía por aumentar esta red es notable.

Las nuevas líneas de Ankara-Sivas, Ankara-Izmir y Bursa–Bozüyük, que suman en común más de 1.000 km nuevos, están en fase de construcción. Aun así, algunos tramos de estas líneas, como la sección Uşak-İzmir de la línea de alta velocidad Ankara-İzmir, están pendientes de licitar y se espera su licitación a corto plazo. También hay que mencionar las nuevas líneas férreas para mejorar la conexión del país con sus vecinos: líneas Kars-Tbilisi-Bakú.

El presupuesto total de TCDD para 2019 (incrementado en mayo en 378 MUSD) alcanza los 970 MUSD. Aun así es una cifra menor que en 2018 que contó con una inversión de 11.500 MUSD.

Los proyectos prioritarios de ferrocarril son:

-        La línea de alta velocidad Halkalı–Kapıkule, (apta para mercancía y tren convencional) que unirá la frontera turco-búlgara con Estambul y el resto de la red ferroviaria turca a través del nuevo tercer puente sobre el Bósforo. Su primer tramo, Çerkezköy-Kapıkule, se licitó en marzo de 2019 y está prevista su finalización en 4 años. En este proyecto participa una empresa española encargada de los servicios de ingeniería y consultoría. Es el proyecto más importante de Turquía en 2019 y cuenta con subvenciones y financiación de la UE.

-        Línea de alta velocidad Ankara-Sivas: con 393 km y capacidad para circular hasta 250 km/h, con un coste estimado en más de 920 MUSD. Las obras del proyecto estaban al 90% al comenzar el año 2019.

-        Línea de alta velocidad Ankara- İzmir: el primero de los tramos (Ankara-Uşak) se encuentra aproximadamente al 43% mientras que el segundo (Uşak-İzmir) está previsto se licite a lo largo de 2019. En total son 508 km con una velocidad máxima de 250 km/h.

-        Línea de alta velocidad Bandırma-Bursa-Ayazma-Osmaneli: Cuenta con un coste estimado de 1.790 MUSD. El primer tramo, Bandırma-Bursa, está en fase de estudio de viabilidad y se espera que se apruebe en el segundo semestre de 2019 y comience el proceso de licitación. La licitación del segundo tramo, Bursa-Osmaneli, se inició en 2018 pero fue aplazado por falta de financiación, su licitación a lo largo de 2019.

Material rodante

La compra de material rodante también es muy relevante para cubrir las nuevas necesidades de las nuevas líneas con la incorporación prevista de material rodante.

En concreto para 2019 está prevista la licitación de 64 locomotoras eléctricas, 36 trenes (convencional) y 106 trenes de alta velocidad con un coste total de más de 5.700 MUSD.

En este apartado es importante señalar que Turquía tiene el objetivo de desarrollar sus propios trenes, por lo que habitualmente incluye requisitos de contenido local en las licitaciones.

Transporte ferroviario urbano (metro, tren ligero,…)

Los ayuntamientos de las principales ciudades están apostando por el metro y los trenes ligeros para descongestionar el tráfico rodado en el centro urbano (nuevos sistemas de ferrocarril urbano y metro en Ankara, Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc).

El transporte ferroviario urbano es también un objetivo prioritario para el país. Todas las ciudades grandes y muchas medianas tienen proyectos para ampliaciones o nuevas líneas de metro o metro ligero. Entre los proyectos cabe mencionar:

-        El mayor proyecto es sin duda la nueva línea de alta velocidad conocida como New Gebze-Sabiha Gökçen Airport-Yavuz Sultan Selim Bridge-3rd Airport-Halkalı que tendrá un recorrido de más de 100 km, pasará por los 2 aeropuertos de Estambul y será la segunda línea de ferrocarril interurbana que conecte el lado asiático con el europeo de Estambul, en este caso a través del recién construido tercer puente del Bósforo. El coste estimado del proyecto es de 1.600 MUSD y se espera su licitación en 2019, condicionada a la financiación necesaria. Además está prevista la compra de 172 trenes para este proyecto.

-        Nueva línea del metro de Ankara, que conectará la actual estación Keçiören Kuyubaşı (M4) con el aeropuerto de la capital y Yıldırım Beyazıt Üniversitesi con un total de 26km y capacidad para viajar hasta 120 km/h. El proyecto incluye la construcción de 7 nuevas estaciones y tiene un coste estimado en 922 MUSD. Su licitación se espera para 2019. Además se contempla la compra de 102 trenes de metro para esta nueva línea.

-        Metro ligero de Konya: La nueva línea circular contará con 21 km, doble vía, 22 estaciones y un coste estimado en cerca de 1.200 MUSD. Se espera que sea licitado próximamente siempre que se consiga financiación internacional.

Otras ciudades como Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc. también tienen previstos nuevos sistemas de transporte ferroviario urbano.

 Puertos 

Turquía cuenta con 183 puertos, la mayoría de propiedad y gestión estatales aunque el sector privado está introduciéndose progresivamente. 

Hay importantes proyectos previstos en Izmir e Izmit para descongestionar el intenso tráfico del Bósforo. Los principales puertos son los 3 de Estambul (Haydarpasa, Ambarli y Sali Pazari), Derince (Golfo de Izmit), Alsancak, Aliaga (Egeo), Bandirma  Gemlik (Mármara) Iskenderun y Mersin (Mediterráneo) y Karadeniz Eregli y Zonguldak (Mar Negro). 

La mayoría de puertos son de propiedad y gestión estatales, aunque el sector privado está introduciéndose progresivamente. La Autoridad de Privatizaciones (www.oib.gov.tr) ha privatizado varios puertos en los últimos meses, –entre ellos el puerto de Mersin– y se espera que las privatizaciones continúen.

El servicio de transporte marítimo se mantiene como uno de los sistemas de transporte más importantes en Turquía. Las empresas privadas dominan el transporte de mercancías, mientras que el sector público domina el de pasajeros, incluyendo el transporte por ferry. 

Es un sector bastante desarrollado en Turquía y la actividad en cuanto a nuevos proyectos es baja. Entre los proyectos portuarios más importantes que se van a poner en marcha a corto plazo destaca la nueva área de regasificación y almacenamiento flotante que se va a construir en el puerto de Saros.

En este apartado es necesario mencionar el megaproyecto del Canal de Estambul, un canal marítimo paralelo al Bósforo (en la parte europea) uniendo el Mar Negro con el Mar Mediterráneo. Es un proyecto muy ambicioso y de una gran envergadura que está en fase de estudio. El Canal tendría una longitud de 43 km, 25 metros de profundidad, un ancho entre 150 y 400 metros. Su objetivo es aliviar el tráfico marítimo del Bósforo y permitir el paso de buques de mayor capacidad. El coste estimado del proyecto supera los 15 mil MUSD.

Aeropuertos 

Turquía cuenta con un total de 86 aeropuertos de los que 36 son internacionales, 22 domésticos y 25 militares

El sector está dominado por la empresa Turkish Airlines, de la que se ha privatizado el 51%. Pegasus Airlines, de bajo coste, es la segunda compañía más grande y ofrece vuelos a multitud de destinos tanto domésticos como de corto y medio alcance (Europa, Asia Central, Cáucaso y Oriente Medio). Desde la liberalización de tarifas, hace unos años, han entrado al sector varias compañías nuevas.

El proyecto más relevante en este sector es el nuevo aeropuerto de Estambul, inaugurado en octubre de 2018 y que entró en plena actividad en abril de 2019 con el cierre a vuelos comerciales del aeropuerto Ataturk, hasta ese momento el más importante del país. Una vez acabada esta primera fase, que ha supuesto una inversión de 37.000 MUSD, el aeropuerto cuenta con 4 pistas y la mayor terminal de pasajeros del mundo, con capacidad para 90 millones de pasajeros anuales.

Están previstas hasta 3 fases más hasta 2027 que añadirían 4 nuevas pistas y 2 terminales –una de ellas satélite– con capacidad para otros 110 millones de pasajeros anuales, además de otras instalaciones aeroportuarias. Una vez acabado será uno de los aeropuertos más grandes del mundo.

Aunque hay más proyectos aeroportuarios planeados, el programa de inversiones públicas de 2019 únicamente contempla inversiones en el mencionado nuevo aeropuerto de Estambul y en la construcción de la tercera pista del aeropuerto de Ankara con una inversión de 67 MUSD, ya que es uno de los proyectos de mayor prioridad en este sector.

Otros proyectos que están planeados y que se esperan próximamente (aunque de momento no cuentan con presupuesto) son:

-        Nuevo aeropuerto doméstico de Bitlis-Tatvan, con un coste de 72 MUSD que está recientemente ha concluido la fase de estudio.

-        Nueva terminal del aeropuerto de Samusn

-        Nueva terminal del aeropuerto Nevşehir Kapadokya

-        Nueva terminal del aeropuerto Amasya Merzifon

Energía

La creciente tasa de urbanización, la creciente tendencia demográfica y la expansión económica son los principales vectores que impulsan el aumento de la demanda energética año tras año en Turquía, que se prevé aumente un 5,5% al año de media hasta 2023, cuando se estima alcanzar un consumo de 375.400 millones de kWh respecto a los 296.600 millones registrados en 2017. Entre 2023 y 2040 el Ministerio de Energía turco estima que la demanda continúe aumentando entre un 2,9% y un 3,84% anual.

Debido a su posición geoestratégica, Turquía está considerado como un hub energético regional, tiene el objetivo de reducir todo lo posible su dependencia energética de otros países y además tiene condiciones muy favorables para la producción de energía renovable. Por todo ello, el Gobierno ha establecido políticas favorables a la producción de energías renovables (principalmente hidráulica, eólica, solar y geotermal).

A pesar de que el país comenzó relativamente tarde su proyecto de energías renovables, en 2018 Turquía generó el 33,43% de su electricidad mediante fuentes renovables (hidroeléctrica 22,4%, eólica el 6,3%, geotérmica el 2,3% y solar el 2,4%) y tiene el objetivo de seguir desarrollándolo, con la incorporación de 7.500 MW nuevos de energía eólica y 4.000 MW de solar hasta 2023 con una inversión total de 29.000 millones de USD.

 En el país no se consume ni produce energía nucleara la fecha, si bien se encuentra en construcción la que será la primera central nuclear del país; la segunda está en fase de diseño y hay previsiones para construir una tercera central nuclear.

 En 2018 se han producido algunas cancelaciones y retrasos en licitaciones de energías renovables debido a los requisitos de contenido local, al gran tamaño de los proyectos y las dificultades financieras. Sin embargo, parece que el Gobierno finalmente está relajando las exigencias de componente local y disminuyendo el tamaño de los proyectos y en la licitación de energía eólica (YEKA 2 onshore wind, celebrada) en mayo de 2019 hubo gran interés y nivel de competitividad.

 Para 2019 se prevé que salgan las 2 licitaciones canceladas anteriormente, previsiblemente divididas en proyectos de menor tamaño:

·         YEKA 2 solar, con un total de 1.000 MW de energía solar

·         YEKA 1 wind offshore, con 1.200 MW de eólica offshore

 La distribución energética se encuentra en la actualidad totalmente en manos privadas, gracias al éxito del programa de privatización que comenzó en 2002. Sin embargo, la privatización de los recursos de generación de energía aún está en proceso, pasando de un 32% en manos privadas en 2002 al 75% en 2017.

 Se estima que la inversión requerida para alcanzar los objetivos del Plan de Energía 2023 está en torno a los 110 mil MUSD, más del doble de todo lo invertido en la década pasada. De este plan destaca, a parte del aumento de capacidad energética de 80 a 120 GW y el aumento de la cuota de energía renovables, la maximización en el uso de la energía hidráulica, el aumento de la capacidad instalada de energía eólica a 20.000 MW, la instalación de plantas energéticas que provean 1.000 MW de energía geotermal y 5.000 de solar, alcanzar una capacidad de almacenamiento de gas natural de más de 11.000 millones de m3, aumentar la capacidad de las instalaciones de carbón del actual 17,3 GW a 90 GW, y el encargo de tres plantas de energía nuclear.

 Los contratos vigentes de gas natural con Nigeria y Rusia finalizan en 2021, y con Argelia en 2024. Turquía es muy dependiente de las importaciones de petróleo y gas, ya que apenas cubre un 25% de sus necesidades energéticas con su producción doméstica.

 Defensa

Desde mediados de los años ochenta, Turquía ha emprendido un amplio programa para desarrollar una industria de defensa moderna basada en la cooperación con empresas de otros países.

La situación geoestratégica de Turquía ha forzado a su gobierno a desarrollar sus capacidades de defensa. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo informó que el nivel de gasto militar en 2014 en Turquía se situó en el 15º lugar del mundo, (justo por delante de España), con 22.088 MUSD y 2,1% en 2017 y 18.967 MUSD y un 2,5% del PIB en 2018. Según datos del Banco Mundial, se estima que el gasto turco militar en 2017 del 2,17% del PIB. Sin embargo, según datos de la OTAN, el gasto turco en Defensa en 2018 fue del 1,68% del PIB, o 15.219 MUSD y de 12.972 MUSD en 2017.

En lo últimos años se vienen anunciando importantes planes de inversión en defensa: primero por el ex Primer Ministro Ahmet Davutoglu en marzo de 2016 con una inversión de 5,9 MUSD de los cuales 1,4 de producción internacional y después por el Primer Ministro Binali Yildirim, a finales del año 2016, 26 proyectos por valor de 4.100 MUSD.

El 29 de diciembre de 2017 Turquía y Rusia firmaron un acuerdo para la compra del sistema de defensa aéreo S-400, que tendrá un coste de 2.500 MUSD en total y cuya entrega será en el plazo 2019-2020. Turquía pagará por este sistema el 45% de la cantidad total, y el 55% restante se financiará por un préstamo que Rusia extenderá a Turquía. La venta incluye cuatro batallones S-400 con una capacidad de 144 misiles que podrán lanzarse una vez su posicionamiento se complete.

Además en 2019 se anunció un presupuesto de más de 1.300 MUSD en proyectos de defensa entre los que destaca la construcción de una planta de TUSAŞ (Turkish Aviation and Space Industries) para desarrollar y construir un avión de combate turco. También se incluye la fabricación de diversos vehículos blindados, vehículos autónomos y el desarrollo de un nuevo motor diésel.

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El fuerte crecimiento económico y la creación de empleo, en los últimos años, no han sido suficientes para absorber el acusado aumento de la población activa turca.

La población activa en 2018 alcanzó los 32,3 millones de personas, con un aumento del 2% respecto al año anterior, alcanzando un 53,2% de la población total en edad de trabajar (15-64 años) en Turquía, con un 72,7% de hombres y un 34,2% mujeres. Por sectores, la agricultura, ganadería y pesca en 2018 ocupó al 18,4% de la población activa frente al 19,4% en 2017; la industria dio empleo al 26,7% manteniéndose muy similar al año anterior con  26,5% en la industria y el sector servicios empleó al 54,9% frente al 54,1% en 2017.

La población en edad de trabajar (a partir de 15 años) viene aumentando a un ritmo cercano al millón de personas cada año. Se calcula que la economía turca debe crecer por encima de un 5% anual para reducir la tasa de desempleo. El problema se complica por la emigración masiva a las ciudades. Sin embargo, la prolongación de la formación educativa está conteniendo el aumento de la población activa.

El desempleo se ha caracterizado por mostrar una gran resistencia a la baja: en 2015 registró una tasa del 10,3%, en 2016 del 10,9%, en 2017 un 10,9% y en 2018 registró un 11%.

En 2018 la región del SE que abarca Mardin, Batman, Sirnak y Siirt (TRC3) volvió a ser la de mayor tasa de desempleo, alcanzando el 25,0%, y la más baja tasa de población empleada (28,2%), y la más baja de población activa (40,7%) del país. Por otro lado, la región del Norte que agrupa Kastamonu, Cankırı, Sinop (TR82) la que presentó la tasa de desempleo más baja del país: 5,1%, mientras la mayor tasa de población empleada (59,7%) correspondió a la región del NO TR21 que agrupa Tekirdag, Edirne y Kirklareli.

REGIONES MÁS AFECTADAS POR EL DESEMPLEO 2017-2018 

 Regiones
Población activa(miles personas)
Tasa de actividad (%)
Tasa de desempleo(%)
 
2018
2017
2018
2017
2018
2017
Anatolia Central
1463
1459
49,3
49,9
12,2
11,7
Anatolia Centroeste
1346
1307
50,4
49,5
14,8
9,9
Anatolia Noroeste
738
756
49,2
50
6,4
5,5
Anatolia Oeste
3125
3089
52
52,6
8,9
9,8
Anatolia Sudeste
2563
504
45,7
45,3
18,1
17
Egeo
4552
4439
55,8
54,6
9,8
9,8
Estambul
6738
6578
57,4
57,4
12,5
13,9
Mar Negro Este
1113
1112
54,6
54,1
6,2
3,6
Mar Negro Oeste
1911
1851
54,2
52,7
6,5
6,4
Marmara Este
3252
3164
53,9
53,2
9,6
10,3
Marmara Oeste
1513
1483
54,4
54,5
6,7
7,3
Mediterráneo
3958
3901
52
51,4
12,2
11,4
Turquía - Total
32274
31643
53,2
52,8
11
10,9

Fuente: Instituto Turco de Estadísticas. Última actualización: mayo 2019

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PIB per capita y distribución de la renta

La renta per cápita en Turquía en los últimos años ha seguido una senda descendente, en dólares, pasando de los 12.022 USD en 2014; 10.915 USD en 2015; 10.817 USD en 2016; 10.537 MUSD en 2017 y 9.346 MUSD en 2018, lo que lo sitúa es un país de renta media alta, para el Banco Mundial. La distribución de la riqueza entre la población es muy desigual sin que, de momento, se encuentren indicios de que se puedan aminorar las diferencias. Esta característica es todavía más acentuada si se comparan las zonas urbanas con las rurales. Sin embargo, la trayectoria en la moneda local de la renta per cápita en Turquía en los últimos años ha seguido una senda ascendente aumentando un 17,4% en 2018 respecto al año anterior.

El índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso entre individuos u hogares dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa. De ese modo, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta, mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta. Según datos del Banco Mundial en 2016 Turquía se situó con un índice del 41,9%, con un índice cercano al de países como EEUU (41,5); Argentina (40,6); Costa de marfil (41,5); Dji¡bouti (41,6); Filipinas (40,1); Malasia (41); Turkmenistán (40,8); Kenya (40,8); Irán (40).

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Sector primario

El sector primario ha sido tradicionalmente el sector más importante, si bien a medida que se desarrolla la economía turca, pierde peso en el PIB. La agricultura, pesca y silvicultura representan un 5,8% del PIB en 2018 y ocupan al 18,4% de la población activa; puesto que se basa principalmente en pequeñas explotaciones, el sector presenta una baja productividad.

El total de área agrícola en 2018 fue de 37,8 millones de hectáreas, consolidándose un descenso año tras años desde 2005 que contaba con 41,2 millones de hectáreas en las que el cultivo de cereales es el predominante. El 50,1% del total de las tierras cultivadas están destinadas al cereal (el 9,3% de las mismas son tierra en barbecho); el cultivo de verduras, frutas y especias alcanza el 9,2%; el de plantas de jardinería y ornamentales el 2,1%, y el 38,7% restante se dedica a pastos.

En lo que refiere a la producción de cereales y otros cultivos importantes, en 2018 el total fue del 53,4 % de la producción agraria turca con 64MT, donde el trigo ocupó la primera posición, con 20 millones de toneladas (MT) registrando un descenso del 7% respecto a 2017; le sigue la remolacha azucarera con 18,9 MT con una disminución del 10,6% respecto al periodo anterior; la cebada con 7MT y un descenso de 1,4%; el maíz con 5,7MT con variación respecto al ejercicio anterior del -3,4%; la producción de patatas disminuyó un 5,2% con 4,5MT y el algodón con 2,6 MT aumentó un 4,9%.

En el ámbito de hortalizas, frutas y té, en 2018 con un total de 30 MT destacó la producción de tomates el 40% del total con de 12,2MT y un descenso de 2,9% respecto a 2017; la de sandía con 4MT y una variación del 0,5%; la cebolla con 1,9MT y un descenso del 9,4%; el pepino con 1,8MT y 1,1% de incremento. La producción de uva fue de 3,9% experimentando un descenso del 6,4% respecto a 2017;  destaca la evolución de los cítricos con un incremento en la producción del 2,8% y un total de 4,9MT y la producción de manzanas con 3,6MT experimentó un incremento del 19,6%. La producción orgánica, en 2018 totalizó 2,4MT con 0,6 millones de hectáreas, decreció un 1,5%.

Hay que destacar la importancia del proyecto GAP (http://www.gap.gov.tr), que ha aumentado la superficie de regadío en el sudeste del país. El proyecto GAP ha recibido financiación de la Unión Europea y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, constituyendo un programa de desarrollo que comprende distintas áreas (educación, agricultura, salud, infraestructuras) con el objetivo de elevar los estándares de vida de la región, tradicionalmente más atrasada que el resto del país. El Plan de Acción 2014-2018 se destinó a mejoras en el desarrollo social, la habitabilidad en los centros urbanos, las infraestructuras existentes, y el refuerzo institucional del gobierno local, universidades, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil. Todo ello como continuidad del Plan de Acción 2008-2012 que llevó a cabo inversiones en infraestructuras de regadío y energía. La inversión acumulada del Plan es de 10 mil MUSD: 2,2 mil MUSD de la irrigación; 4 mil MUSD en energía y 410 mil MUSD de agua potable. Además, el proyecto dará empleo a un millón de personas y se espera que las exportaciones de la región alcancen los 22 mil MUSD como resultado del Plan.

El sector agrario turco se enfrenta a la necesidad de mejora tecnológica y de reestructuración. Estas carencias han tenido tradicionalmente origen en los problemas de eficiencia de los cultivos por minifundismo, utilización de métodos rudimentarios y la poco desarrollada política de regadío o la escasa incorporación de maquinaria agrícola a los cultivos. Las mejoras técnicas son apreciables en las zonas del Mediterráneo y el Egeo. La producción y exportación de los productos de estas zonas (cítricos, aceite, hortalizas...) y la exportación de frutos secos, han permitido a Turquía mantener un saldo positivo de intercambios con la UE en productos agrarios, a pesar de que la Unión Aduanera no se extiende a estos productos. Turquía se presenta como un serio competidor con los demás países mediterráneos, en la medida que sea capaz de acometer una modernización más profunda de sus explotaciones.

El sector ganadero se centra en el ganado ovino, caprino y vacuno. La amplitud de la cabaña ganadera turca contrasta con su escasa productividad, que hace necesaria la importación de productos ganaderos.

El suministro de carne sigue siendo un problema importante en Turquía, más aún cuando el consumo de carne por habitante está torno a los 14kg anuales y el 90% del mismo es de carne roja. El Ministerio de Alimentos, Agricultura y Ganado de Turquía fomenta el consumo de carne de cordero, pero la tendencia de los ciudadanos turcos sigue siendo la carne roja, lo que no ha ayudado a reducir sus precios.

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Sector secundario

La base industrial turca es considerable, con gran potencial de atracción de la inversión extranjera. La industria turca representa el 29,4% del PIB y ocupa a más del 26,7% de la mano de obra, con 7,6 millones de trabajadores en 2018.

La industria manufacturera, principal rama de la actividad industrial del país, con un peso del 19,1% del PIB  (17,6% del PIB en 2017). La producción industrial se centra en bienes de consumo y bienes intermedios con un uso de tecnología media y baja, según los últimos datos publicados por el Instituto de Estadísticas turco en diciembre de 2018, los bienes intermedios representan el 46,7%; los bienes no duraderos un 24,1%; los bienes de equipo un 19,2% y energía un 5%. Destaca la industria de la alimentación (13,8%); la de la automoción (10,1%); electrodomésticos y la de la maquinaria y metales (12,2%); industria textil (8,1%) y hormigón preparado.

La industria minera ha experimentado un notable aumento desde el comienzo de los años 2000, tras años de estancamiento. En los últimos 10 años registra un crecimiento del 212%, pasando de 8,7 mil millones de TL en 2007 a 27,7 mil millones de TL en 2017. Dicha dinámica responde al Plan quinquenal del Gobierno para fomentar el sector energético y de minas. Los recursos minerales son abundantes en Turquía y presentan oportunidades para la industria.

En el campo de la minería podemos mencionar las considerables reservas de bauxita, cromo, cobre, boro, hierro, magnesio, azufre, mármol y zinc, que no están, sin embargo, no suficientemente explotadas. Destacan por la importancia de sus exportaciones el boro y el mármol (35% de las reservas mundiales de mármol). La minería ha atraído a importantes empresas extranjeras del sector.

Por otra parte, el suministro de electricidad y gas que ha experimentado un incremento del 10,8% en 2018 respecto al año anterior, siguiendo una senda expansiva muy notable en la última década, así como la gestión del agua que en 2018 ha incrementado en un 26,6%.   

El sector de la construcción tiene un peso importante en el PIB con un 7,2% en 2018, si bien en 2017 fue del 8,6%.

El sector privado está liderado por una serie de grandes holdings, de estructura familiar y muy diversificados sectorialmente, que dominan la actividad económica y entre los que cabe citar a KOÇ, SABANCI, DOGUS, ÇUKUROVA, ENKA, YASAR, ECZACIBASI, AKKOK, PROFILO, ALARKO, RUMELI, OYAK y STFA. Junto a estos grandes holdings, se encuentra una numerosa participación en la actividad económica de las Pymes y el pequeño negocio familiar.

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Sector terciario

El sector de los servicios es el de mayor peso y el más dinámico de la economía turca, está en pleno desarrollo y aporta el 54,3% del PIB y emplea al 54,9% de la población activa en 2018.

El sector servicios es heterogéneo, abarca desde el pequeño comercio privado hasta las grandes compañías de transportes, telecomunicaciones y finanzas pertenecientes a los holdings privados. Destaca el turismo como subsector clave, en el que se han producido inversiones de considerable magnitud y que en el corto plazo se enfrenta a la tesitura de cómo subsanar la importante pérdida del turismo ruso; en caída libre desde que las relaciones entre ambos países se enfriaran en noviembre de 2015. En el cuarto trimestre de ese mismo año, los ingresos del turismo ya habían registrado un descenso del 14,3%.

En 2017 los ingresos por turismo fueron 26,3 mil MUSD que representa un incremento del casi 19% respecto al año anterior y el número de visitantes extranjeros en 2017 fue de 32,4 millones con un incremento anual del 27,8 %, Rusia fue el primer país de origen de los turistas que visitaron Turquía con 4,7 millones de turistas, seguido de Alemania con 3,6 millones e Irán con 2,5 millones.

En 2018 los ingresos por turismo se incrementaron en un 12,3% con 29.513 MUSD, y el número de visitantes extranjeros fue de 39 millones con un incremento anual del 21,4%. Los principales países de origen de los turistas fueron Rusia (6 millones); Alemania (4,5 millones); Bulgaria (2,4 millones) y Reino Unido (2,3 millones). En el primer trimestre de 2019, los ingresos por turismo se incrementaron un 4,6% con 4,6 MUSD y el número de turistas se incrementó en un 11% con un total de 5,5 millones.

El sistema financiero es sólido y está en fase de restructuración y fortalecimiento. En junio de 2017 los cinco mayores bancos en el país acumulaban el 57% de los activos totales en el sector, y la competitividad por cuota de mercado persiste. Según fuentes oficiales, a finales de 2016, el 34% de los activos bancarios eran propiedad de bancos públicos, un 37% de bancos privados, y un 29% de bancos extranjeros. De los principales bancos extranjeros que operan en Turquía tienen el mayor de ellos es el Garanti Bank (participada mayoritariamente por el banco español BBVA), seguido por el Denizbank (propiedad del Sberbank de Rusia) y Finans Banks (comprado por el Banco Nacional de Qatar en 2015). Por otra parte, se ha podido apreciar en 2017 un fuerte crecimiento de las entidades de finanzas islámicas.

Respecto al sector de los seguros, hay unas 62 empresas dedicadas a los seguros y planes de pensiones en el país, y se espera que juegue un gran papel en los servicios financieros en Turquía en el plazo 2017-2021, teniendo en cuanta que el crecimiento tendrá un punto inicial bastante bajo, ya que el país tiene uno de los niveles más bajos en gasto en aseguradoras del mundo industrializado.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex