Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La estructura de la economía turca es similar a la de un país desarrollado, con un peso fundamental del sector servicios, una importante base industrial y una decreciente participación de la agricultura en el PIB, si bien hay que destacar que en el caso turco la agricultura sigue teniendo una especial relevancia, sobre todo en términos de empleo ya que emplea a alrededor del 24% de la población activa.

Las últimas décadas han sido testigos de los cambios en esta estructura, el sector primario suponía casi el 40% del PIB a principios de los 70, el sector servicios tan sólo el 43% y el sector secundario el 17%, cifras muy distintas a las actuales. Los años posteriores a la crisis de 2001 han venido marcados por la constante disminución de la importancia del sector primario. Actualmente, Turquía cuenta con una importante base industrial, que en 2010 supuso el 25,8% (26,1% en 2009) del PIB; la agricultura mantiene todavía un peso importante con un 9,4% (10,1% en 2009); la construcción es responsable del 5,6% (5,2% en 2009) y el sector servicios es el más importante con un 59,2% del PIB (58,2% en 2009)

Las variables macroeconómicas fueron antiguamente reflejo de las características de la economía turca como mercado emergente, mostrando una considerable inestabilidad. La estructura débil e ineficiente del sistema financiero turco estuvo detrás de las crisis de noviembre de 2000 y febrero de 2001 que hicieron caer al país en una severa crisis, cerrando el 2001 con un descenso del 5,7% del PIB. En 2002 se inició claramente la recuperación, con un crecimiento del PIB del 6,2%, seguido de un 5,3% en 2003. 2004 marcó una cifra récord, al situarse el crecimiento del PIB en el 9,4%. El ejercicio 2005, aunque algo más moderado, fue también excelente con un crecimiento del 8,4%. En 2006 se produjo un enfriamiento menor de lo esperado en la economía, con un crecimiento del PIB del 6,9%. Se anticipaba un menor crecimiento en 2006 debido a que se produjo un limitado episodio de inestabilidad financiera a mediados de ese año, que dio lugar a una notable depreciación de la lira y al repunte de la inflación.

Tras experimentar en 2007 el crecimiento más bajo desde 2001, con una variación del 4,7% del PIB, en 2008 la economía turca creció tan sólo un 0,7%, tras un acelerado deterioro de la economía en el último trimestre del año (-6,2% en el último trimestre). En 2009, el PIB real de Turquía decreció un 4,7% en el cómputo general del año. A pesar de esta contracción, en el cuarto trimestre la economía turca experimentó un crecimiento del 6% rompiendo la tendencia de cuatro trimestres consecutivos de decrecimiento.

En 2010 el PIB real Turquía creció un 8,9%. Los dos primeros trimestres del año fueron especialmente positivos con crecimientos del 12% y el 10,2%. El tercer trimestre se caracterizó por una cierta ralentización en el crecimiento de la actividad (5,5%) pero en el cuarto trimestre volvió a aumentar con fuerza hasta el 9,2%. Esta tendencia de altas tasas de crecimiento se confirmó con el último dato oficial de crecimiento del PIB del 11% en el primer trimestre de 2011.

El dato más preocupante de la economía turca se encuentra en el desempleo (11,9% en 2010 y 10,8 en marzo de 2011), que muestra estructuralmente una gran resistencia a la baja, altos niveles de desempleo juvenil y de larga duración. Por otro lado, el déficit por cuenta corriente ha aumentado de manera significativa, representando el 6,7% del PIB en 2010 (2,3% del PIB en 2009) como consecuencia de la recuperación de la economía internacional tras la crisis financiera, ya que la economía turca tiende a aumentar su déficit por cuenta corriente en épocas de expansión. Se espera que pueda rondar el 9% en 2011.

La evolución de los precios ha sido positiva en los últimos años. Las abultadas cifras de inflación del año 2001 (68,5%) se han ido reduciendo paulatinamente en los años posteriores hasta que en 2004 la tasa de inflación se redujo a un solo dígito, tendencia confirmada en 2005 con una variación del IPC del 7,7%. Se situarían en niveles muy superiores a los objetivos del Banco Central durante los próximos años, recuperando los dos dígitos en 2008, hasta el 10,1% de crecimiento del IPC. En 2009, la inflación mantuvo la senda decreciente con la que finalizó 2008 por la desaceleración económica y alcanzó su mínimo en octubre (5,08%) como consecuencia de la disminución de la demanda tanto interna como externa, cerrando el año en el 6,5. En 2010, los precios han ido aumentando hasta marcar un máximo anual del 10,19% en abril de 2010. A partir de ese mes la tendencia de crecimiento se ralentizó cerrando 2010 con un IPC del 6,4%, ligeramente por debajo de las previsiones del BCT. En 2011 continuó su desaceleración, hasta que en marzo registró un 3,99%, el nivel más bajo en cuatro décadas, pero en mayo creció con fuerza hasta situarse en el 7,17% para volver a desacelerarse en junio hasta el 6,24%.

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Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación es uno de los problemas a los que se enfrenta la economía turca. En los últimos ejercicios el IPC ha seguido una senda creciente: 11,92% en 2017; 20,30% en 2018, 11,84% en 2019 y 14,60% en 2020, expresados en tasas interanuales. En 2021 la inflación se ha disparado hasta alcanzar el 19,58% en septiembre, según los últimos datos oficiales.

En 2020 el mayor aumento de precios lo han sufrido el grupo de otros bienes y servicios con un incremento del 22,5%, seguido del grupo de bebidas alcohólicas y tabaco (16,36%) y salud (14,38%). 

Por regiones los mayores incrementos de precios en 2020 se han registrado en las regiones siguientes:

Regiones Tasa de variación anual (%)
TRA1 (Erzurum, Erzincan, Bayburt) 13,25
TR31 (Izmir) 12,74
TR10 (Istanbul) 12,44
TR19 (Samsun, Tokat, Corum, Amasya) 12,83
TR41 (Bursa, Eskisehir, Bilecik) 12,95
TR09 (Kocaeli, Sakarya, Duzce, Bolu) 12,71

 Fuente: TUIK

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte

Turquía cuenta actualmente con una red de infraestructuras de transporte en desarrollo, pero notablemente desequilibrada. La red de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos es insuficiente para abastecer la demanda creciente del país. La mayoría del transporte, tanto de mercancías como de pasajeros, se realiza por carretera, no existiendo una alternativa multimodal eficiente.

Para el desarrollo económico del país se hace imprescindible crear un modelo de transporte equilibrado, racional y eficiente, basado en un sistema multimodal integrado. Con este objetivo, se están llevando a cabo políticas de 1) fortalecimiento del ferrocarril como medio de transporte de mercancías y de 2) conversión de los puertos marítimos en verdaderos centros logísticos.

El cambio de modelo de transporte se constata en el esfuerzo inversor que las instituciones están realizando. De acuerdo con la Organización de la Planificación Estatal (SPO), el sector transporte ha recibido las mayores dotaciones presupuestarias en los últimos años. 

En 2019 se destinaron 65.400 MTL (aproximadamente 11.500 Meur) para financiar 2.964 proyectos de inversión pública. En 2020 el Programa de Inversiones públicas de Turquía contaba con un presupuesto de 77.134 MTL (aproximadamente 13.600 Meur). En 2021 se destinaron 138.300 MTL (aproximadamente, 12.220 Meur), para financiar 3.091 proyectos. Con respecto a 2022 se espera que la inversión pública ascienda a 256.3000 MTL (22.640 Meur aprox.); el 32.7% de este presupuesto está asignado al sector de transportes.

Aunque las infraestructuras han mejorado enormemente en los últimos años, el transporte es el sector con mayor necesidad de nuevas inversiones. Se calcula que requerirá inversiones por valor de 861.000 Meur hasta 2040 para hacer frente a las crecientes necesidades del país.

Carreteras

La carretera es el medio de transporte más utilizado tanto para pasajeros como para mercancías, debido a la escasez y obsolescencia de otros medios, en especial del ferrocarril. Como consecuencia del uso excesivo del vehículo por carretera y la inexistencia de circunvalaciones en los núcleos urbanos, las ciudades más importantes de Turquía sufren problemas circulatorios, contaminación y un alto nivel de siniestralidad.

La Dirección General de Carreteras (KGM) es la entidad pública con financiación presupuestaria especial, auspiciada por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (UAB), responsable de la planificación, diseño, construcción, mantenimiento y operación de las autopistas, carreteras estatales y secundarias en cumplimiento de la ley número 6001. La longitud de la red de carreteras turcas alcanza los 68.633 km de los cuales 34.136 km (50%) corresponden a carreteras provinciales, 30.974 km (45%) corresponden a carreteras nacionales y 3.523 km a autopistas. Desde 2002 las autopistas turcas aumentaron en 1.849 km, pasando de 1.674 km a 3.523 km. De acuerdo con la Dirección General de Carreteras (KGM) se espera que de aquí a 2035 la red de autopistas alcance una longitud de 9.680 km. En 2020 se han transportado 272.913 ton/km de mercancía y 288.992 pasajeros/km.

Cabe destacar también las labores realizadas en cuanto a los túneles en Turquía, que aumentaron de 49,9 km en 2003 a 403 km en 2020 alcanzando un total de 346 túneles. Por otra parte, Turquía cuenta con 8.387 puentes, alcanzando una longitud total de 508,81 km en 2020.

Analizando la inversión dedicada a infraestructuras de transporte, la red de carreteras es la segunda partida del KGM a la que se destina más recursos. En 2020 se asignó un presupuesto de 21.195 millones de TL (aprox. 2.636 Meur), un 1,93% del presupuesto del gobierno central a la Dirección General de Carreteras, de los cuales 7.601 millones de TL se van a invertir en construcción de carreteras. Para 2021 se ha asignado un presupuesto de 34.559 millones de TL a la Dirección General de Carreteras, de los cuales 14.000 millones de TL se van a invertir en construcción de carreteras.

Hasta hace unos años, todas las inversiones en la red de carreteras se habían financiado exclusivamente mediante presupuesto estatal. Actualmente, la prioridad del Gobierno respecto al modelo de financiación para la construcción de carreteras es el Partenariado Público-Privado (PPP). Así se refleja en el dossier de la red de carreteras del Gobierno, documento en el que se presentan más de 1.000 km de autopistas en régimen BOT (Build-Operate-Transfer) para ser construidas hasta 2023, año en el que se celebra el centenario de la fundación de la República. Antes de 2035 se prevé la construcción de otros 2.000 km.

Cabe mencionar Entre los proyectos en construcción cae mencionar: 1) el megaproyecto del puente de Çanakkale-1915 (cuya longitud es de 4.608 metros), está previsto que entre en funcionamiento en marzo de 2022; y 2) la autopista Malkara-Çanakkale, uno de los proyectos de autopista bajo el modelo Build-Operate-Transfer (BOT) del Ministerio de Transporte e Infraestructura

Ferrocarriles

La gran extensión de Turquía junto con el crecimiento acelerado de la población debe ir acompañado de una red de infraestructuras adecuada. Turquía está aún por debajo de los estándares de otros países desarrollados, por esta razón, el gobierno turco ha nombrado al sector ferroviario como prioritario y busca realizar importantes inversiones para desarrollarlo en los próximos años.

Este sector está experimentando un gran desarrollo en los últimos años, y se espera que este crecimiento continúe durante los próximos años a un ritmo de entre el 10% y el 15%, debido al incremento del número de pasajeros, mercancías y nuevas rutas de transporte proyectadas a lo largo de todo el país.

Turquía comenzó en 2003 a desarrollar su red de alta velocidad, inaugurando en 2009 su primer tramo. A finales de 2020, la red ferroviaria turca tenía una longitud de 12.803 km, incluyendo 9.194 km de líneas principales convencionales, 2.396 km de líneas auxiliares y 1.213km de líneas ferroviarias de alta velocidad, representando así el 71,81%, 18,71% y 9,47% del total de la red ferroviaria respectivamente. En 2025 se quiere alcanzar una longitud de 18.000 km de línea ferroviaria, de los cuales 3.400 km pertenezcan a la línea de alta velocidad. En total hay planeados 2.500 km nuevos de alta velocidad en 2023, aunque este plazo resulta poco realista, el esfuerzo de Turquía por aumentar esta red es notable. Teniendo en cuenta que en 2021 la longitud de las líneas de alta velocidad asciende a 1.455 km, para cumplir el objetivo de 2023, se deberían construir aproximadamente 1.500 km adicionales.

Por otra parte, desde 2003 se está realizando un gran esfuerzo en incrementar las actividades de señalización y electrificación, aumentando la longitud de kilómetros acondicionados en un 161% y un 176% respectivamente. Se han hecho importantes avances en la señalización y la electrificación de las líneas. Actualmente, la red ferroviaria cuenta con 6.526 km de red señalizada y 5.753 km de red electrificada, cubriendo un 50,97% y un 44,93% respectivamente de la red ferroviaria. TCDD tiene como objetivo electrificar toda la red en 2023.

Las nuevas líneas de alta velocidad de Ankara-Sivas, Ankara-Izmir y Bursa–Bozüyük, que suman en total más de 1.000 km nuevos, están en fase de construcción. También hay que mencionar las nuevas líneas férreas para mejorar la conexión del país con sus países vecinos: líneas Kars-Tbilisi-Bakú.

El presupuesto estatal para la empresa que opera el sistema ferroviario en Turquía, Ferrocarriles Estatales de la República de Turquía (TCDD), es de 14.000 millones de TL (aprox. 1.741 Meur) para 2021 y se prevé que sea de 14.600 millones de TL (aprox. 1.818 Meur) para 2022 y 15.700 millones de TL (aprox. 1.950 Meur) para 2023.

En los últimos años se están destinando asignaciones presupuestarias muy importantes para las infraestructuras ferroviarias. El Gobierno turco ha seleccionado a este sector como prioritario, por lo que se prevén grandes inversiones en ferrocarril, metro, trenes de alta velocidad y operaciones de modernización. La Compañía Estatal de Ferrocarriles Turcos (TCDD) se ha embarcado en ambiciosos planes de renovación, mayoritariamente de electrificación, y de construcción de líneas de alta velocidad, así como las estaciones esas líneas de alta velocidad. Se pretende incrementar el peso del transporte en ferrocarril del 4-5% al 15% para 2030-2035. Entre los objetivos para 2023 se encuentran: electrificar el 77% de la red, señalizar el 79% de la red ferroviaria, así como que toda la red sea de doble vía. Por esta razón se pretende incrementar el peso de la financiación asignada al sector, pasando de tener un peso del 47% en 2020 al 60% en 2023.

Por otra parte, actualmente se están construyendo 3.944 km de nuevas líneas ferroviarias, de los cuales 1.889 km son líneas de alta velocidad, 1.626 km de líneas rápidas y 429 km de líneas convencionales. Además, continúan los esfuerzos por poner en marcha las líneas de alta velocidad Ankara-Sivas y Ankara-Izmir

Material rodante

La compra de material rodante también es muy relevante para cubrir las necesidades de las nuevas líneas ferroviarias. En este apartado es importante señalar que Turquía tiene el objetivo de desarrollar sus propios trenes, por lo que habitualmente incluye requisitos de contenido local en las licitaciones.

De acuerdo con los objetivos de 2023 a 2035, se llevarán a cabo proyectos de ferrocarril de alta velocidad y convencional, se modernizarán las vías, la flota y las estaciones existentes, se conectará la red ferroviaria con los centros de producción y los puertos, y se desarrollará la industria ferroviaria avanzada con el sector privado.

TCDD tiene como objetivo extender la longitud de la línea ferroviaria en los próximos años, se han establecido las siguientes necesidades a cubrir en 2035:

  • Tren de alta velocidad: 190 piezas
  • Locomotora eléctrica: 1.400 piezas
  • Locomotora eléctrica diésel: 100 piezas
  • Locomotora de maniobra: 155 piezas
  • Conjunto de tren eléctrico: 116 piezas
  • Conjunto de tren diésel: 75 piezas
  • Vagón de mercancías: 33.000 piezas
  • Vehículo de metro: 3.300 piezas
  • Tranvía: 650 piezas

Según los costes aproximados de cada tipo de elemento, el monto total de inversión a realizar en vehículos del sistema ferroviario hasta 2035 rondará los 19.000 Meur.

Entre 2023-2035, se incluirán nuevos kilómetros en la infraestructura de red. En este periodo se construirán 6.000 kilómetros adicionales de ferrocarril de alta velocidad y la red ferroviaria será de 31.000 kilómetros. Se desarrollarán infraestructuras y sistemas de transporte inteligentes que permitan la integración de la red ferroviaria con otros sistemas de transporte.

Transporte ferroviario urbano (metro, tren ligero, …)

Los ayuntamientos de las principales ciudades están apostando por el metro y los trenes ligeros para descongestionar el tráfico rodado en el centro urbano (nuevos sistemas de ferrocarril urbano y metro en Ankara, Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc.).

El transporte ferroviario urbano es también un objetivo prioritario para el país. Todas las ciudades grandes y muchas medianas tienen proyectos para ampliaciones o nuevas líneas de metro o metro ligero. Entre los proyectos cabe mencionar el mayor proyecto de la nueva línea de alta velocidad conocida como New Gebze--Aeropuerto Sabiha Gökçen—Puente del Sultan Selim I—Aeropuerto internacional de Halkali (en Estambul) que tendrá un recorrido de 118 km, pasará por los 2 aeropuertos de Estambul y será la segunda línea de ferrocarril interurbana que conecte el lado asiático con el europeo de Estambul, en este caso a través del recién construido tercer puente del Bósforo.

Otras ciudades como Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc. también tienen previstos nuevos sistemas de transporte ferroviario urbano.

Puertos

Turquía cuenta con 180 puertos, la mayoría de propiedad y gestión estatal.

Hay importantes proyectos previstos en Izmir e Izmit para descongestionar el intenso tráfico del Bósforo. Los principales puertos son los 3 de Estambul (Haydarpasa, Ambarli y Sali Pazari), Derince (Golfo de Izmit), Alsancak, Aliaga (Egeo), Bandirma Gemlik (Mármara) Iskenderun y Mersin (Mediterráneo) y Karadeniz Eregli y Zonguldak (Mar Negro). 

La mayoría de los puertos son de propiedad del Estado a pesar de que el sector privado está introduciéndose progresivamente. La Autoridad de Privatizaciones (www.oib.gov.tr) ha privatizado varios puertos en los últimos meses, (entre ellos los puertos de Mersin, Samsun y Bandirma) y se espera que las privatizaciones continúen.

El servicio de transporte marítimo se mantiene como uno de los sistemas de transporte más importantes en Turquía. Las empresas privadas dominan el transporte de mercancías, mientras que el sector público domina el de pasajeros, incluyendo el transporte por ferry.

Es un sector bastante desarrollado en Turquía y la actividad en cuanto a nuevos proyectos es baja. Entre los proyectos portuarios más importantes que se van a poner en marcha a corto plazo destaca la nueva área de regasificación y almacenamiento flotante que se va a construir en el puerto de Saros, la rehabilitación del puerto de Ekmar y el incremento de la capacidad de los puertos de Mersin y Martas.

Actualmente, hay previstos tres proyectos a gran escala como inversiones estatales amparados bajo el proyecto Uç Denizde Uç Buyuk Liman, en español, “tres grandes puertos en tres mares”. Los proyectos se van a clasificar en dos bloques: proyectos en fase de construcción y proyectos en fase de planificación. En construcción se encuentra el Puerto Çandarli en el Norte del Mar Egeo y el Puerto de Filyos, mientras que en planificación se encuentra el Puerto de Mersin y el Puerto de Derince (fuera del programa “Uç Denizde Uç Buyuk Liman”).

Es necesario mencionar el megaproyecto del Canal de Estambul, un canal marítimo paralelo al Bósforo (en la parte europea) uniendo el Mar Negro con el Mar Mediterráneo. Es un proyecto muy ambicioso y de una gran envergadura que está en fase de estudio. Se obtuvo la aprobación presidencial para licitar el Proyecto Canal Istanbul, de una inversión aproximada de 75.000 MTL (más de 15.000 MUSD) en BOT, y se completaron las autorizaciones burocráticas en agosto de 2020. El canal tendrá una longitud de 45 km, y su objetivo será aliviar el tráfico marítimo del Bósforo y permitir el paso de buques de mayor capacidad.

En junio de 2021 se completaron las obras de infraestructura en el puerto de Filyos, además de la finalización de los estudios preliminares y los trabajos de diseño en el principal puerto de contenedores que se prevé construir en la Región del Mediterráneo Oriental. También se prevé la realización de estudios preliminares sobre la planificación del puerto marítimo de Çandarli, la realización de una empresa comercial dirigida por el sector privado tras la preparación de un Plan de Acción del Corredor Caspio y la suscripción de acuerdos multilaterales.

Aeropuertos

Turquía cuenta con un total de 56 aeropuertos civiles de los cuales 39 son internacionales.

La normalización de la Industria Aeroportuaria, la más afectada por la pandemia Covid-19, es relativamente lenta y se espera que las cifras de pasajeros de 2019 se alcancen de nuevo en 2023-2025. El tráfico de pasajeros en Turquía se redujo en un 65% en 2020. En el período enero-agosto de 2021, más de 14 millones de visitantes extranjeros llegaron al país, un aumento del 94% respecto al mismo período del año pasado y una disminución del 55% respecto a 2019.

El sector está dominado por la empresa Turkish Airlines, privatizada al 51%. Pegasus Airlines, de bajo coste, es la segunda compañía más grande y ofrece vuelos a multitud de destinos tanto nacionales como de corto y medio alcance (Europa, Asia Central, Cáucaso y Oriente Medio). Desde la liberalización de tarifas, hace unos años, han entrado al sector varias compañías nuevas.

El proyecto más relevante en este sector es el nuevo aeropuerto de Estambul, inaugurado en octubre de 2018 y que entró en plena actividad en abril de 2019 con el cierre a vuelos comerciales del aeropuerto Atatürk, hasta ese momento el más importante del país. La tercera pista se puso en funcionamiento el 14 de junio de 2020. Una vez acabada esta primera fase, que ha supuesto una inversión de 37.000 MUSD, el aeropuerto cuenta con 4 pistas y la mayor terminal de pasajeros del mundo, con capacidad para 90 millones de pasajeros anuales.

Están previstas 3 fases más hasta 2027 que añadirían 4 nuevas pistas y 2 terminales –una de ellas satélite– con capacidad para otros 110 millones de pasajeros anuales, además de otras instalaciones aeroportuarias. Una vez acabado será uno de los aeropuertos más grandes del mundo.

Según datos del Ministerio de Transporte e Infraestructura, el Gobierno ha tomado medidas para desarrollar el sector de la aviación, uno de los elementos más importantes en el sistema de transporte. Actualmente, el 90% de los ciudadanos turcos y turistas extranjeros que viajan en avión pueden acceder a un aeropuerto turco cada 100 km. El objetivo es proporcionar a todos en Turquía acceso a un aeropuerto para 2023. Dentro del proyecto “un aeropuerto cada 100 kilómetros”, Turquía planea construir los siete nuevos aeropuertos siguientes: Rize-Artvin, Çukurova, Bayburt Gümüshane, Yozgat, Tokat, Karaman y Çesme-Alaçati. De este modo, continúa la construcción de los aeropuertos regional de Çukurova, Rize-Artvin, Bayburt-Gümüshane, Tokat y Yozgat. Otro proyecto previsto que se espera próximamente es el nuevo aeropuerto Bati-Antalya.

Para 2022 está prevista la licitación sobre un aumento de capacidad y la transferencia de derechos operativos de explotación del aeropuerto de Antalya, así como la ampliación de dos pistas de aterrizaje y la ampliación del aeropuerto de Trabzon. Asimismo, se espera se completen las obras de infraestructura en el aeropuerto de Çukurova. Además, existen planes de desarrollo de nuevas terminales en los aeropuertos de Gaziantep, Samsun, Kapadokya y Kayseri

Energía

La posición geográfica de Turquía, ubicada cerca de más del 75% de las reservas de petróleo y gas en el mundo, hace que el país tenga la localización ideal para convertirse en un centro energético clave de tránsito. Como parte de su estrategia, el país apunta a fortalecer su posición entre los corredores de energía Este-Oeste y Sur-Norte.

El subsector energético del petróleo y del gas en Turquía se caracteriza por la dependencia de las importaciones, que complementan la limitada producción nacional para hacer frente a la gran demanda interna.

El mercado de petróleo turco es un mercado liberalizado, pero altamente regulado, mientras que no se han tomado medidas para liberalizar el mercado de gas natural. TPAO es la empresa estatal que realiza actividades de exploración, perforación, producción, refinería y comercialización de hidrocarburos en nombre de la República de Turquía. BOTAS controla el suministro y el comercio de gas natural. Si bien, el sector privado tiene un efecto limitado sobre el suministro, las empresas privadas de comercio y distribución de gas natural desempeñan un papel activo en el mercado. Los proyectos de exploración y producción de gas siguen siendo atractivos para el sector privado.

Turquía ha estado ampliando su infraestructura de importación de gas. Dos gasoductos recientemente terminados -TANAP y TurkStream- transportarán enormes volúmenes de gas a Turquía y potencialmente a Europa desde Azerbaiyán y Rusia, respectivamente. Las inversiones permitirán al país mitigar el efecto de posibles interrupciones del suministro y asegurar la posición del país como centro de distribución de gas natural.

Según fuentes de IEA, la capacidad de importación a Turquía pasó de 190 mcm/día a finales de 2015 a 318 mcm/día a finales de 2019. Además, según los planes de BOTAS, se ampliarán aún más y se pretende superar los 400 mcm/día en 2021. Se están construyendo nuevas terminales FSRU (Floating Storage & Regasification Unit), y se están conectando nuevos puntos de entrada a la red para garantizar la diversificación del suministro. Se prevé que la ampliación de las instalaciones de almacenamiento subterráneo con el fin de aumentar la capacidad total de almacenamiento de 3,4 bcm en 2019 a 10 bcm en 2023, lo que corresponderá aproximadamente al 20% de la demanda total anual de gas.

En el sector actúan un gran número de empresas locales, pero también existe una alta participación de empresas extranjeras como la empresa estatal azerbaiyana SOCAR o el gran productor estadounidense energético TransAtlantic Petroleum. Para poder llevar a cabo su actividad, estas empresas tienen que obtener las licencias correspondientes a su actividad, que, dependiendo de la naturaleza de esta, serán otorgadas por la Autoridad Reguladora del Mercado Energético de Turquía (EMRA) o por la Dirección General de Asuntos del Petróleo (GDPA). Dado que uno de los objetivos del país en esta materia es propulsar la producción nacional, existen ciertas barreras legislativas para las empresas extranjeras a la hora de acceder a estos procesos de licitaciones, ya que se prioriza la actuación de las empresas locales del sector.

Tanto el consumo de petróleo como el consumo de gas se espera que aumenten en los próximos años, impulsado por el aumento demográfico, el impulso del sector de la construcción, los nuevos proyectos de aeropuertos, así como la demanda industrial cuya capacidad ha aumentado gracias a la construcción de la nueva refinería STAR. Actualmente, el país, cuenta con un total de cinco refinerías con una capacidad conjunta aproximada de 778.500 b/d (barriles por día).

El Ministerio de Recursos Naturales y Energía (en adelante MERN) ha publicado el último Plan Estratégico 2019-2023, en el que se establece varios objetivos, incluido el fortalecimiento de la infraestructura de gas natural, la aceleración de las actividades de exploración y producción de petróleo y gas natural, los esfuerzos continuos para transformar Turquía en un centro de comercio de energía y la implementación de estrategias para mejorar las oportunidades de cooperación e inversión.

La generación de gas en Turquía crecerá de forma constante hasta 2028, recuperándose del desplome provocado por la recesión económica de 2019 y por la pandemia del COVID-19. La inversión en curso dedicada a la expansión de la infraestructura de gas natural en Turquía impulsará el suministro de materia prima para respaldar el crecimiento de la generación de energía a partir de gas natural durante la próxima década. Se están realizando más inversiones en unidades flotantes de almacenamiento y regasificación (FSRU) e instalaciones de almacenamiento subterráneo para alcanzar el 20% del consumo total.

La dependencia de Turquía del gas natural importado deja su economía expuesta a las fluctuaciones de precios internacionales del gas. El MERN prevé promover la seguridad del suministro de gas natural aumentando la capacidad total de almacenamiento de gas natural del país a 10 bcm.

Energías renovables

Turquía tiene potencial en cuanto a las energías renovables y la utilización de este potencial ha aumentado durante la última década.

Como parte de los esfuerzos en curso para promover la localización, el gobierno turco ha convertido en una prioridad aumentar la proporción de energías renovables al 30%, con una capacidad instalada solar y eólica de 16 GW para 2027 y de 3 GW de capacidad instalada para la energía geotérmica en 2023. Con el fin de crear un entorno de inversión favorable para fortalecer la posición de las energías renovables en el mercado más allá de la década de 2020, el gobierno ha diseñado varios modelos de inversión: a) sin licencia (pequeña escala), b) con licencia (mediana escala) y c) YEKA (gran escala), modelos que se dirigen a tipos de inversores diferentes.

Según el informe de energía renovable publicado por la Agencia Internacional de Energía (IEA), la capacidad de energía renovable alcanzó 50,9 GW a mediados de 2021. La energía hidráulica se situó en 31.280 MW, la eólica en 9.543 MW, la solar en 7.070 MW y la geotérmica en 1.595 MW.

Según la Agencia de Inversiones de la República de Turquía, a corto plazo, se han fijado los siguientes objetivos a cumplir en 2023:

  • Aumentar la capacidad de potencia total instalada a 120 GW
  • Aumentar la proporción de energías renovables al 30%
  • Instalación de 1,5 GW geotérmico
  • Capacidad instalada 1 GW biomasa
  • Ampliar el uso de redes inteligentes 

A medio plazo, se espera que la capacidad instalada de energía renovable en Turquía aumente un 50% en 2025 respecto a finales de 2019 alcanzando 66,8 GW aproximadamente. Turquía será el quinto país de Europa y el duodécimo del mundo que aumente más la capacidad de energía renovable.  

En enero de 2021 se publicó la prórroga del Mecanismo de Apoyo a las Energías Renovables (YEKDEM), incentivo que se creó para fomentar la producción de energía renovable. Turquía ofrece tarifas de alimentación (Feed-in Tariff, FiT) para las plantas de energía renovable, incluyendo eólica, solar, biomasa, hidroeléctrica y geotérmica. El esquema YEKDEM proporciona la aplicación del precio mínimo y la compra garantizada de la electricidad generada sobre la base de un precio fijo durante un período de diez años. Estas tarifas oscilan entre 0,32 – 0,54 TL/kWh dependiendo del tipo de plantas de energía renovable. 

FEED-IN TARIFFS 1 JULIO 2021– 31 DICIEMBRE 2025
Precio fijo de compra (TL/kWh) Tipo de plantas
0,54 Plantas de generación basadas en energía geotérmica
0,40 Plantas de generación basadas en energía hidroeléctrica
0,32 Plantas de generación basadas en energía eólica y solar
0,32 Para los residuos obtenidos a partir de gas de vertedero o subproductos del procesamiento de neumáticos usados Plantas de generación basadas en biomasa
0,50 Para la eliminación térmica en instalaciones de generación basadas en la biomasa
0,54 Para la biometanización

Fuente: Decisión presidencial N.º 3453

Asimismo, existen incentivos adicionales al contenido local sobre la generación de electricidad a través de fuentes renovables. El requisito indispensable para la obtención de estos incentivos adicionales (que pueden ser por región o contenido local) es que como mínimo el 65% del contenido debe ser de material local. Así por ejemplo, el incentivo al componente local consistiría en el pago de 0,08 TL/kWh, durante un período de cinco años.

Las perspectivas del sector son alentadoras, según los últimos datos publicados por la Autoridad Reguladora del Mercado de la Energía (EMRA), un total de 910 plantas autorizadas con una potencia instalada de 21.530 megavatios recibirán incentivos en el marco del YEKDEM en 2021. Así, en 2021 se beneficiarán del YEKDEM 447 centrales hidroeléctricas, 198 parques eólicos, 52 centrales geotérmicas, 183 centrales de biomasa y 30 centrales solares con licencia.

En 2016, el Gobierno introdujo las Zonas de Recursos de Energía Renovable (YEKA), un proceso de licitación para proyectos de energía renovable a mayor escala (proyectos de 1.000 MW), en zonas que se consideran más adecuadas para la generación de energía renovable. Hasta la fecha, los planes de apoyo hanconseguido impulsar nuevas inversiones y proyectos para garantizar el interés de los inversores en proyectos de energía solar y eólica.

En mayo de 2021, bajo el modelo Mini YEKA se subastaron capacidades más pequeñas de energía solar. En concreto se construirán 74 plantas solares nuevas en 36 ciudades diferentes de Turquía. Las plantas tendrán capacidades de entre 10 MW, 15 MW y 20 MW. En virtud de estos proyectos se generará 1 GW de capacidad. Las 36 ciudades se han distribuido en cinco grupos y se han asignado fechas de vencimiento diferentes a cada uno de los grupos. El periodo de licitación comprendió las fechas del 18 al 22 de enero de 2021.

Defensa

Desde mediados de los años ochenta, Turquía ha emprendido un amplio programa para desarrollar una industria de defensa moderna basada en la cooperación con empresas de otros países.

La situación geoestratégica de Turquía ha forzado a su gobierno a desarrollar sus capacidades de defensa. Sin embargo, un informe recientemente publicado por la Asociación de Fabricantes de la Industria Aeroespacial y de Defensa (SASAD) muestra que el crecimiento de la industria sigue siendo propenso a riesgos políticos y dificultades externas.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el nivel de gasto militar en Turquía fue de 17.700 MUSD en 2020 ocupando el 16º lugar del mundo, justo por delante de España. Según esta fuente, el gasto militar del gobierno en 2020 disminuyó un 5% con respecto al año anterior y alcanzó el 2,8% del PIB. La caída fue una excepción en una década marcada por una continua tendencia al alza en el gasto militar de Turquía, y un aumento del 77% entre 2011 y 2020. El crecimiento se hizo más pronunciado a partir de 2015, con una facturación alrededor de 5.000 MUSD. Esto, además, coincidía con una política exterior turca cada vez más asertiva. En 2019 el sector duplicó su facturación, sin embargo, en 2020 las cifras volvieron a los niveles de 2018.

Las principales razones de esta disminución del gasto militar son:

  • La eliminación de Turquía por parte de Estados Unidos del programa de combate conjunto F-35 en julio de 2019.
  • Las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19.
  • Las sanciones que Estados Unidos impuso a Turquía por su compra de sistemas de defensa aérea S-400 a Rusia en diciembre de 2020.

Medio ambiente

Turquía tiene un estatus geopolítico influyente ya que su ubicación sirve como puente natural entre Europa y Asia. Está rodeado por el mar Negro en el norte, el mar Mediterráneo en el sur y el mar Egeo en el oeste. El principal recurso estratégico de la región es el agua, gestionada a través de numerosos planes de regadío y las grandes presas del proyectoGAP destinadas a controlar el flujo de los ríos Tigris y Éufrates.

El Proyecto de Anatolia Suroriental (GAP) en la década de los 70 se consideró como un programa orientado al desarrollo de los recursos hídricos y terrestres de la región y se planificó el lanzamiento de 22 presas, 19 centrales hidráulicas e inversiones en riego que cubrían 1,8 millones de hectáreas de tierra en la cuenca del Éufrates-Tigris.

Actualmente, el suministro y saneamiento de aguas en Turquía junto con la gestión de residuos y la protección medioambiental son algunas de las prioridades de varias municipalidades de Turquía. 

La cooperación externa sigue jugando un papel importante para el agua y el saneamiento en Turquía. Alemania, Francia, la Unión Europea y el Banco Mundial son los principales socios externos. 

A lo largo de 2020, se produjeron una serie de hechos de carácter medioambiental en Turquía. Algunos ejemplos son: a) el cierre de cinco plantas de energía térmica por no cumplir con los requisitos legales de instalación de filtros, b) programas para plantar árboles, c) establecimiento de la Agencia de Medio Ambiente de Turquía en diciembre de 2020 y d) la modificación de determinadas leyes. La Agencia, que llevará a cabo actividades para la mejora del medio ambiente, contribuirá al establecimiento e implementación del sistema de gestión cero residuos.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población total de Turquía en 2020 ascendía a 83,6 millones de habitantes. La población masculina representa el 50,1% con 41,9 millones de personas y la femenina el 49,9 %. 

La población activa en 2020 fue de 30,7 millones de personas (49% de la población mayor de 15 años) representando un descenso del 4% respecto a 2019. El 68,2% de la población activa son hombres y el 30,8% mujeres. Durante 2020 el sector servicios ha sido el sector con mayor tasa de empleo con un 56,2% del total de personas empleadas, seguido por la industria (20,5%), el sector primario (17,6%) y la construcción con un 5,7%.

La población en edad de trabajar (población con más de 15 añosLink) alcanza los 62,6 millones en 2020 y viene aumentando a un ritmo cercano al millón de personas por año. Se calcula que la economía turca debe crecer por encima de un 5% anual para reducir la tasa de desempleo. En 2020 la creación de empleo se ha visto afectada por la pandemia del COVID-19. A este problema coyuntural hay que añadir la ineficiencia del mercado de trabajo turco para absorber el aumento de población activa provocado por el crecimiento de la población de un millón de personas anual y el crecimiento económico.

El desempleo se ha caracterizado por mostrar una gran resistencia a la baja. La tasa de desempleo en los últimos años ha sido en 2018 el 11% y en 2019 ascendió hasta el 13,7%. La tasa de desempleo en 2020 ha sido de 13,2%, que representa 4.061.000 habitantes, suponiendo un descenso de un 0,5% respecto al año anterior. La tasa de desempleo juvenil sigue siendo elevada, situándose en el 25,3%. El número de personas empleadas fue de 26,8 millones.

El fuerte crecimiento económico y la creación de empleo, en los últimos años, no han sido suficientes para absorber el acusado aumento de la población activa turca.

La región con mayor desempleo sigue siendo la zona sureste del país (Mardin, Batman, Sirnak, Siirt) con un 33,5% y Anatolia sudeste con 20,7%. La región con menor tasa de desempleo en 2020 fue la zona del Mar Negro y Mármara con cifras por debajo de los dos dígitos. La región con mayor tasa de generación de empleo se encuentra en Tracia (Tekirdag, Edirne, Kirklareli) con una tasa de empleo del 50,9%. 

REGIONES MÁS AFECTADAS POR EL DESEMPLEO 2019-2020

 Regiones Población activa (miles personas) Tasa de actividad (%) Tasa de desempleo(%)
  2019 2020 2019 2020 2019 2020
Anatolia Central 1478 1404 49,0 45,9 14,0 12,4
Anatolia Centroeste 1371 1290 51,3 47,2 18,0 17,4
Anatolia Noreste 707 700 47,7 45,8 10,5 10,8
Anatolia Oeste 3184 3099 52,2 49,8 12,4 12,8
Anatolia Sudeste 2618 2413 46,1 41,7 22,4 20,7
Egeo 4563 4296 55,2 51,2 12,2 12,4
Estambul 6788 6289 57,5 52,6 14,9 14,7
Mar Negro Este 1181 1102 56,3 52,6 9,9 8,8
Mar Negro Oeste 1892 1804 53,1 49,5 8,4 8,2
Mármara Este 6256 3144 52,6 49,9 12,3 10,9
Mármara Oeste 1535 1493 54,0 51,9 9,8 8,5
Mediterráneo 3976 3839 51,3 48,2 14,2 13,5
Total 32.549 30.873 53,0 49,3 13,7 13,2

Fuente: TUIK.
Última actualización: octubre 2021

Regiones TR IECTR2021

Según los datos publicados por TUIK en septiembre de 2021, la población activa aumenta a 33 millones de personas, la población en edad de trabajar aumenta a 63,9 millones de personas, la población ocupada aumenta a 29,3 millones de personas (tasa de ocupación del 45,8%), y por tanto el desempleo se reduce a 3,8 millones de personas (tasa de desempleo del 11,5%). Hay una mejora generalizada del mercado de trabajo.

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PIB per capita y distribución de la renta

La renta per cápita de Turquía en los últimos años ha seguido una senda descendente, en dólares, pasando de los 10.696 USD en 2017; 9.793 USD en 2018; 9.208 USD en 2019 y 8.597 USD en 2020, lo que lo sitúa como un país de renta media alta, según el Banco Mundial. La distribución de la riqueza entre la población es muy desigual sin que, de momento, se encuentren indicios de que se puedan aminorar las diferencias. Esta característica es todavía más acentuada si se comparan las zonas urbanas con las rurales. Sin embargo, el PIB per cápita expresado en moneda local, ha presentado un ritmo ascendente en los últimos años alcanzando los 60.525 TL en 2020 (Lira Turca). Según datos del Banco Mundial, Turquía ocupa el decimotercer puesto en 2020 según las cifras del PIB expresado en PPP. 

El índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso entre individuos u hogares dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa. De ese modo, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta, mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta. Según datos del Banco Mundial en 2019 Turquía se situó con un índice del 41,9%, con un índice cercano al de países como EEUU (41,5); Argentina (40,6); Costa de marfil (41,5); Dji¡bouti (41,6); Filipinas (40,1); Malasia (41); Turkmenistán (40,8); Kenia (40,8); Irán (40).

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Sector primario

Visión general

A partir de 2001 la economía turca empezó a crecer a un ritmo elevado consiguiendo triplicar el PIB real en 2008. Hasta la fecha la economía ha experimentado signos de crecimiento continuo con algún periodo de debilidad. En 2020 el PIB real ascendía a 717.049 millones de dólares (5.047.909 millones de liras turcas, en adelante TL). Pese a los efectos de la pandemia provocada por la COVID-19, Turquía es uno de los pocos países que ha registrado un crecimiento positivo de su economía en 2020 (1,8%). Según las previsiones del gobierno la economía turca crecerá un 9% en 2021 y un 5% en 2022.

Con respecto al PIB por sectores y según los datos de la Agencia de Estadísticas turca (en adelante TUIK o TURKSTAT según las siglas en turco) en 2020 el sector servicios es el más dinámico en el conjunto de la economía de Turquía ya que aporta el 61% del PIB y da trabajo a más de la mitad del empleo total. El peso del sector primario se mantiene a lo largo de los años y el sector secundario disminuye a favor del sector terciario o de servicios.

Distribución de la actividad económica por sectores económicos 2016 2017 2018 2019 2020
PIB por sectores (en %)  
Agricultura 7,0% 6,8% 6,4% 7,1% 7,5%
Industria 32,4% 32,5% 32,4% 30,2% 31,5%
Servicios 60,3% 59,7% 60,2% 62,7% 61,0%
Valor añadido (crecimiento anual en %)  
Agricultura -0,1% 17,2% 14,5% 27,8% 21,5%
Industria 12,7% 23,6% 45,5% -11,1% 20,4%
Servicios 32,29% 0,6% 23,4% 19,2% 12,1%
Empleo por sectores (en % sobre empleo total)   
Agricultura 19,5% 19,4% 18,4% 18,2% 17,6%
Industria 26,8% 26,5% 26,7% 25,3% 26,2%
Servicios 53,7% 54,1% 54,9% 56,5% 56,2%

Fuente: Agencia de Estadísticas turca (TUIK o TURKSTAT)

Sector primario

El sector primario en Turquía ha sido tradicionalmente el sector más importante en la economía turca, si bien a medida que se ha ido desarrollando la economía, ha perdido peso en el PIB. La agricultura, pesca y silvicultura representan un 7,5% del PIB en 2020 y ocupa al 17,6% de la población activa.

Según la FAO, Turquía ocupa el 7º lugar como productor agrícola en el mundo. Actualmente el PIB agrícola se calcula en 53.700 millones de dólares, con una superficie agrícola total de 37,7 millones de hectáreas de las cuales el 53%, es decir, 19,7 millones de hectáreas son tierras cultivables (área efectivamente utilizada para el cultivo). Se consolida el descenso progresivo desde 2005 que contaba con 41,2 millones de hectáreas. El tamaño medio de las explotaciones agrícolas es de 6 hectáreas, por lo tanto, nos encontramos ante un sector en crecimiento, pero con una gran fragmentación.

Dentro de la producción del sector agrícola destacan los cereales, que ocupan un 50% del total de las tierras cultivadas. El cultivo de frutas, verduras y especias ocupa el 10% de las tierras; mientras que el 38% se destina a pastos.
En lo que refiere a la producción agraria total por productos, los cereales aumentan un 87% alcanzando los 69,3 millones de toneladas (Mt) en 2020, y representa el 53,9% de la producción agraria total, siendo el trigo el primer producto con 20,5 Mt; le sigue la patata (9,4 Mt), el maíz (9,4 Mt) y la cebada (7,6 Mt).

En el ámbito de vegetales la producción en 2020 alcanzó los 31,1 millones de toneladas. Por su parte, el cultivo de hortalizas, frutas y té, en 2020 contó con un total de 23,6 Mt. Entre los vegetales destaca la producción de tomates con 13,2 Mt (42,3% del total) y la cebolla con 2,3 Mt (7,3% del total). Dentro del cultivo de frutas y hortalizas destacó la producción de cítricos con 4,3 Mt (18,4% del total) y la uva con 4,2 Mt (17,8% del total).

La mecanización del sector agrícola ha mejorado paulatinamente en los últimos años. Según datos del Ministerio de Agricultura y Silvicultura, en el periodo comprendido entre 1996 y 2011 el número total de tractores se incrementó en un 28,5%. Esta tendencia se mantiene con un aumento del 20,4% hasta 2019. El uso de fertilizantes químicos ha permanecido constante. Es necesario una mayor inversión en mecanización para poder aumentar la productividad y la competitividad del sector. La escasa inversión en maquinaria agrícola es en parte reflejo de la pequeña extensión de las explotaciones, caracterizadas por ser principalmente minifundios.

Hay que destacar la importancia del proyecto GAP (Southeastern Anatolia Project) (http://www.gap.gov.tr). Se crea en los años 70 para elevar los estándares de una región formada por 9 provincias (Adiyaman, Batman, Diyarbakir, Gaziantep, Kilis, Mardin, Siirt, Sanliurfa and Sirnak), que ha sido tradicionalmente la más atrasada del país. Recibe financiación de la UE y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El Plan de Acción ha alcanzado una inversión acumulada en 2018 de 10.000 MUSD, abarcando los sectores de regadío, energía hidráulica, agricultura, infraestructuras rurales y urbanas, gestión forestal y mejoras de los centros urbanos. El proyecto emplea a un millón de personas y se espera que las exportaciones de la región alcancen los 22.000 MUSD en un futuro. En 2021 se celebra el 32 aniversario del establecimiento de esta iniciativa. El Programa de Desarrollo Regional vigente (2021-2023) para la región GAP entró en vigor el 19 de febrero de 2021 y cuenta con un presupuesto de 400 millones de liras turcas (aprox. 40 Meur).

Mapa Proyecto GAP peq. IECTR 2021

El proyecto GAP cubre el área de 9 provincias (Adiyaman, Batman, Diyarbakir, Gaziantep, Kilis, Mardin, Siirt, Sanliurfa and Sirnak) situadas en la cuenca del rio Éufrates-Tigris y alta Mesopotamia. Esta zona representa el 10,7% tanto en términos de población como geográficos de Turquía.

El sector ganadero en Turquía se centra en el ganado ovino, caprino y vacuno. La amplitud de la cabaña ganadera turca contrasta con su escasa productividad, que hace necesaria la importación de productos ganaderos. El suministro de carne sigue siendo un problema importante en Turquía, más aún cuando el consumo de carne roja por habitante está torno a los 12 kg anuales y el consumo de la misma representa casi el 90% del consumo total de carne. La cabaña de bovino cuenta con 18 millones de cabezas en 2020 y registra un aumento del 1,5% con respecto al año anterior. La cabaña ovina cuenta con 54 millones de cabezas en 2020 y registra un aumento del 11,6% con respecto al año anterior.

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Sector secundario

La industria turca representa el 31,5% del PIB y ocupa a más del 26% de la mano de obra, con 7 millones de trabajadores en 2020. La base industrial turca es amplia, con gran potencial de atracción de la inversión extranjera.

La industria manufacturera es la principal rama de la actividad industrial del país, con un peso del 19,1% del PIB. La producción industrial se centra en bienes de consumo y bienes intermedios con un uso de tecnología media y baja. Según los últimos datos publicados por TUIK, en 2020 los bienes intermedios representan el 46,4%; los bienes no duraderos un 24,8%; los bienes duraderos un 5,1%; los bienes de equipo un 19,5% y energía un 4,3%. Por sectores en 2020 destacó la producción de la industria alimentaria (14,2%), seguida de los metales básicos (11,3%), la industria auxiliar sector automovilístico (9,4%), la industria textil (8,2%), la industria química (6,3%); la producción de productos de metal excepto maquinaria y equipos (6,2%); la industria del cuero y del plástico (5,4%); la industria de equipos eléctricos (5,1%); y la fabricación de prendas de vestir (4,4%).

La industria minera ha experimentado un notable aumento desde el comienzo del año 2000. Tras años de estancamiento, en los últimos 10 años registra un gran crecimiento alcanzando los 8.600 millones de TL (aprox. 1.069 Meur) en 2020. Dicha dinámica responde al Plan Quinquenal del Gobierno para fomentar el sector energético y de minas. Los recursos minerales son abundantes en Turquía y presentan oportunidades para la industria. En el campo de la minería podemos mencionar las considerables reservas de bauxita, cromo, cobre, boro, hierro, magnesio, azufre, mármol y zinc; alguno de ellos no está, sin embargo, suficientemente explotados. Destacan por la importancia de sus exportaciones el boro y el mármol (35% de las reservas mundiales de mármol). La minería ha atraído a importantes empresas extranjeras del sector.

Con respecto al suministro de electricidad y gas continua una senda expansiva muy notable en la última década. En 2020 esta senda se vio afectada por los efectos de la pandemia. El sector de la construcción tiene un peso importante en el PIB con un 5,2% en 2020, si bien en 2018 y 2019 fue del 7,1% y 5,4% respectivamente. El sector privado está liderado por una serie de grandes holdings, de estructura familiar y muy diversificados sectorialmente, que dominan la actividad económica y entre los que cabe citar a KOÇ, SABANCI, DOGUS, ÇUKUROVA, ENKA, YASAR, ECZACIBASI, AKKOK, PROFILO, ALARKO, RUMELI, OYAK y STFA. Junto a estos grandes holdings, se encuentra una numerosa participación en la actividad económica de las Pymes y el pequeño negocio familiar.

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Sector terciario

El sector terciario o de servicios es el de mayor peso y el más dinámico de la economía turca, está en pleno desarrollo, aporta el 61% del PIB y emplea al 56,2% de la población ocupada en 2020. El sector servicios es heterogéneo, abarca desde el pequeño comercio privado hasta las grandes compañías de transportes, telecomunicaciones y finanzas pertenecientes a los holdings privados.

Destaca el turismo como subsector clave, en el que se han producido inversiones de considerable magnitud. Rusia ocupa el primer lugar como país origen de los turistas que recibe Turquía. La contribución del turismo al PIB turco es relevante no solo por el volumen de ingresos aportados al PIB (aproximadamente el 5%) si no por la importancia que tiene al suministrar divisas al país. Por esta razón, en el verano de 2020, las restricciones impuestas al movimiento de personas durante la crisis del COVID-19, se han relajado permitiendo la entrada al país de los turistas sin ningún requisito al objeto de recaudar divisas. A septiembre de 2021 la cifras de turistas ya ha superado a la de 2020.

El sistema financiero es sólido y está en fase de restructuración y fortalecimiento. En 2020, el sector financiero y de seguros representó un 3,7% del PIB. A finales de 2018 existían un total de 218 empresas dedicadas directamente a los servicios financieros (bancos) y un total de 17.573 empresas dedicadas a actividades financieras auxiliares. En 2018 los cinco mayores bancos en el país (Ziraat Bankasi, Türkiye Is Bankasi, HalkBank, Garantibank y Yapikredi) acumulaban el 52,01% de los activos totales en el sector. Según fuentes oficiales, a finales de 2018, el 39% de los activos bancarios eran propiedad de bancos públicos, el 34% de bancos privados, y el 27% de bancos extranjeros.

Entre los principales bancos extranjeros que operan en Turquía, el mayor de ellos es el Garanti Bank (participado mayoritariamente por el banco español BBVA), seguido por el Denizbank (propiedad del Sberbank de Rusia) y Finans Banks (comprado por el Banco Nacional de Qatar en 2015). Por otra parte, se ha podido apreciar un fuerte crecimiento de las entidades de finanzas islámicas desde el año 2017. 

Respecto al sector de los seguros, hay unas 62 empresas dedicadas a los seguros y planes de pensiones en el país, y se espera que juegue un gran papel en los servicios financieros en Turquía en el plazo 2017-2021, teniendo en cuenta que el crecimiento tendrá un punto inicial bastante bajo, ya que el país tiene uno de los niveles más bajos en gasto en aseguradoras del mundo industrializado.

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  • Movilidad Internacional
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