Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La estructura de la economía turca es similar a la de un país desarrollado, con un peso fundamental del sector servicios, una importante base industrial y una decreciente participación de la agricultura en el PIB, si bien hay que destacar que en el caso turco la agricultura sigue teniendo una especial relevancia, sobre todo en términos de empleo ya que emplea a alrededor del 24% de la población activa.

Las últimas décadas han sido testigos de los cambios en esta estructura, el sector primario suponía casi el 40% del PIB a principios de los 70, el sector servicios tan sólo el 43% y el sector secundario el 17%, cifras muy distintas a las actuales. Los años posteriores a la crisis de 2001 han venido marcados por la constante disminución de la importancia del sector primario. Actualmente, Turquía cuenta con una importante base industrial, que en 2010 supuso el 25,8% (26,1% en 2009) del PIB; la agricultura mantiene todavía un peso importante con un 9,4% (10,1% en 2009); la construcción es responsable del 5,6% (5,2% en 2009) y el sector servicios es el más importante con un 59,2% del PIB (58,2% en 2009)

Las variables macroeconómicas fueron antiguamente reflejo de las características de la economía turca como mercado emergente, mostrando una considerable inestabilidad. La estructura débil e ineficiente del sistema financiero turco estuvo detrás de las crisis de noviembre de 2000 y febrero de 2001 que hicieron caer al país en una severa crisis, cerrando el 2001 con un descenso del 5,7% del PIB. En 2002 se inició claramente la recuperación, con un crecimiento del PIB del 6,2%, seguido de un 5,3% en 2003. 2004 marcó una cifra récord, al situarse el crecimiento del PIB en el 9,4%. El ejercicio 2005, aunque algo más moderado, fue también excelente con un crecimiento del 8,4%. En 2006 se produjo un enfriamiento menor de lo esperado en la economía, con un crecimiento del PIB del 6,9%. Se anticipaba un menor crecimiento en 2006 debido a que se produjo un limitado episodio de inestabilidad financiera a mediados de ese año, que dio lugar a una notable depreciación de la lira y al repunte de la inflación.

Tras experimentar en 2007 el crecimiento más bajo desde 2001, con una variación del 4,7% del PIB, en 2008 la economía turca creció tan sólo un 0,7%, tras un acelerado deterioro de la economía en el último trimestre del año (-6,2% en el último trimestre). En 2009, el PIB real de Turquía decreció un 4,7% en el cómputo general del año. A pesar de esta contracción, en el cuarto trimestre la economía turca experimentó un crecimiento del 6% rompiendo la tendencia de cuatro trimestres consecutivos de decrecimiento.

En 2010 el PIB real Turquía creció un 8,9%. Los dos primeros trimestres del año fueron especialmente positivos con crecimientos del 12% y el 10,2%. El tercer trimestre se caracterizó por una cierta ralentización en el crecimiento de la actividad (5,5%) pero en el cuarto trimestre volvió a aumentar con fuerza hasta el 9,2%. Esta tendencia de altas tasas de crecimiento se confirmó con el último dato oficial de crecimiento del PIB del 11% en el primer trimestre de 2011.

El dato más preocupante de la economía turca se encuentra en el desempleo (11,9% en 2010 y 10,8 en marzo de 2011), que muestra estructuralmente una gran resistencia a la baja, altos niveles de desempleo juvenil y de larga duración. Por otro lado, el déficit por cuenta corriente ha aumentado de manera significativa, representando el 6,7% del PIB en 2010 (2,3% del PIB en 2009) como consecuencia de la recuperación de la economía internacional tras la crisis financiera, ya que la economía turca tiende a aumentar su déficit por cuenta corriente en épocas de expansión. Se espera que pueda rondar el 9% en 2011.

La evolución de los precios ha sido positiva en los últimos años. Las abultadas cifras de inflación del año 2001 (68,5%) se han ido reduciendo paulatinamente en los años posteriores hasta que en 2004 la tasa de inflación se redujo a un solo dígito, tendencia confirmada en 2005 con una variación del IPC del 7,7%. Se situarían en niveles muy superiores a los objetivos del Banco Central durante los próximos años, recuperando los dos dígitos en 2008, hasta el 10,1% de crecimiento del IPC. En 2009, la inflación mantuvo la senda decreciente con la que finalizó 2008 por la desaceleración económica y alcanzó su mínimo en octubre (5,08%) como consecuencia de la disminución de la demanda tanto interna como externa, cerrando el año en el 6,5. En 2010, los precios han ido aumentando hasta marcar un máximo anual del 10,19% en abril de 2010. A partir de ese mes la tendencia de crecimiento se ralentizó cerrando 2010 con un IPC del 6,4%, ligeramente por debajo de las previsiones del BCT. En 2011 continuó su desaceleración, hasta que en marzo registró un 3,99%, el nivel más bajo en cuatro décadas, pero en mayo creció con fuerza hasta situarse en el 7,17% para volver a desacelerarse en junio hasta el 6,24%.

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Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación es uno de los problemas a los que se enfrenta la economía turca. En los últimos ejercicios el IPC ha seguido una senda creciente: 8,53% (2016); 11,92% en 2017; 20,30% en 2018 y 11,84% en 2019, expresados en tasas interanuales.

En 2018, el grupo de otros bienes y servicios fue el que registró un mayor incremento de los precios con un 28,80%; seguido de alimentos y bebidas no alcohólicas con un 25,11% y de ocio y cultura con un 20,86%. En 2019 el mayor aumento de precios lo han sufrido las bebidas alcohólicas y el tabaco con un 43,12%, seguido por el sector de la educación con un 14,46% y por el grupo de otros bienes y servicios con un 13,63%.

Por regiones los mayores incrementos de precios en 2019 se han registrado en las regiones siguientes:

Regiones Tasa de variación anual (%)
TRA1 (Erzurum, Erzincan, Bayburt) 13,65
TR22 (Balikesir, Çanakkale) 12,94
TR71 (Kirikkale, Aksaray, Nigde, Nevsehir, Kirsehir) 12,75
TR32 (Aydin, Denizli, Mugla) 12,74
TR62 (Adana, Mersin) 12,52
TR21 (Tekirdag, Edirne, Kirklareli) 12,46
TR31 (Izmir) 12,45
TR72 (Kayseri, Sivas, Yozgat) 12,42
TR61 (Antalya, Isparta, Burdur) 12,33
TR10 (Istanbul) 12,16
TR41 (Bursa, Eskisehir, Bilecik) 12,09

Fuente: TURKSTAT 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte

Turquía cuenta actualmente con una red de infraestructuras de transporte en desarrollo, pero notablemente desequilibrada. La red de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos es insuficiente para abastecer la demanda creciente del país y es desequilibrada porque la mayoría del transporte, tanto de mercancías como de pasajeros se hace por carretera, no existiendo una alternativa multimodal eficiente.

Para el desarrollo económico del país se hace imprescindible crear un modelo de transporte equilibrado, racional y eficiente, basado en un sistema multimodal integrado. Con este objetivo, se están llevando a cabo políticas de 1) fortalecimiento del ferrocarril como medio de transporte de mercancías y de 2) conversión de los puertos marítimos en verdaderos centros logísticos.

El cambio del modelo de transporte se constata en el esfuerzo inversor que las instituciones están realizando. De acuerdo con la Organización de la Planificación Estatal (SPO), el sector transporte ha recibido las mayores dotaciones presupuestarias en los últimos años. 

En 2019 se destinaron 65.400 MTL (aproximadamente 11.500 Meur) para financiar 2.964 proyectos de inversión pública. En 2020 el Programa de Inversiones públicas de Turquía cuenta con un presupuesto de 77.134 MTL (aproximadamente 13.600 Meur) y está prevista la licitación de 2.994 proyectos.

Aunque las infraestructuras han mejorado enormemente en los últimos años, el transporte es el sector con mayor necesidad de nuevas inversiones. Se calcula que requerirá inversiones por valor de 861.000 Meur hasta 2040 para hacer frente a las crecientes necesidades del país.

Carreteras

La carretera es el medio de transporte más utilizado tanto para pasajeros como para mercancías, debido a la escasez y obsolescencia de otros medios, en especial del ferrocarril. Como consecuencia del uso excesivo del vehículo por carretera y la inexistencia de circunvalaciones en los núcleos urbanos, las ciudades más importantes de Turquía sufren problemas circulatorios, contaminación y un alto nivel de siniestralidad. 

La Dirección General de Carreteras (KGM) es la entidad pública con financiación presupuestaria especial, auspiciada por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (UAB), responsable de la planificación, diseño, construcción, mantenimiento y operación de las autopistas, carreteras estatales y provinciales en cumplimiento de la ley número 6001. La longitud de la red de carreteras turcas alcanza los 68.231 km de los cuales 34.165 km (50%) corresponden a carreteras provinciales, 31.006 km (45%) corresponden a carreteras estatales y 3.060 km a autopistas. Desde 2002 las autopistas turcas aumentaron en 1.346 km, pasando de 1.714 km a 3.060 km. De acuerdo con la Dirección General de Carreteras (KGM) se espera que de aquí a 2035 la red de autopistas alcance una longitud de 9.680 km. Las carreteras estatales son las vías más frecuentadas. En 2019 se han transportado 267.579 ton/km de mercancía y 339.601 pasajeros/km.

Cabe destacar también las labores realizadas en cuanto a los túneles en Turquía, que aumentaron de 49,9 km en 2003 a 356,79 km en 2019 alcanzando un total de 317 túneles. Por otra parte, Turquía cuenta con 8.187 puentes, alcanzando una longitud total de 501,24 km en 2019. En 2019 se han construido 26 puentes con una longitud total de 43 km.

Con respecto a la inversión dedicada a infraestructuras de transporte, la red de carreteras es la segunda partida del KGM a la que se destina más recursos. En 2019 se asignó un presupuesto de 16.661 millones de TL, un 1,73% del presupuesto del gobierno central. Finalmente, se gastaron 35.579 millones de TL. En 2019 el número de proyectos para construcción y mantenimiento de autopistas fue 17, asignándose 7.736 millones de TL. En 2020 se ha asignado un presupuesto de 21.195 millones de TL  para la Dirección General de Carreteras, de los cuales 7.601 millones de TL se van a invertir en construcción de carreteras.

Hasta hace unos años, todas las inversiones en la red de carreteras se habían financiado exclusivamente mediante presupuesto estatal. Se ha empezado a utilizar el modelo BOT para construir carreteras mediante financiación privada.

La prioridad del Gobierno respecto al modelo de financiación para la construcción de carreteras es el Partenariado Público-Privado (PPP). Así se refleja en el dossier de la red de carreteras del Gobierno, documento en el que se presentan más de 1.000 km de autopistas en régimen BOT (Build-Operate-Transfer) para ser construidas hasta 2023, año en el que se celebra el centenario de la fundación de la República. Antes de 2035 se prevé la construcción de otros 2.000 km.

Ferrocarriles

La amplia extensión de Turquía junto con el crecimiento acelerado de la población deben ir acompañados de una red de infraestructuras adecuada. Turquía está aún por debajo de los estándares de otros países desarrollados, por esta razón, el gobierno turco ha nombrado al sector ferroviario como prioritario y busca realizar importantes inversiones para desarrollarlo en los próximos años.

Este sector está experimentando un gran desarrollo en los últimos años, y se espera que este crecimiento continúe durante los próximos años a un ritmo de entre el 10% y el 15%, debido al incremento del número de pasajeros, mercancías y nuevas rutas de transporte proyectadas a lo largo de todo el país.

Turquía comenzó en 2003 a desarrollar su red de alta velocidad, inaugurando en 2009 su primer tramo. Actualmente la red ferroviaria turca tiene una longitud de 12.803 km, con 11.590 km de líneas convencionales y 1.213 km de línea de alta velocidad, representando así el 90,53% y el 9,46% del total de la red ferroviaria respectivamente. En 2025 se quiere alcanzar una longitud de 18.000 km de línea ferroviaria, de los cuales 3.400 km pertenezcan a la línea de alta velocidad. En total hay planeados hasta 2.500 km nuevos de alta velocidad en 2023, aunque este plazo resulta poco realista, el esfuerzo de Turquía por aumentar esta red es notable.  

Por otra parte, desde 2003 hasta 2020 se ha realizado un gran esfuerzo en incrementar las actividades de señalización y electrificación, aumentando la longitud de kilómetros acondicionados en un 161% y un 176% respectivamente. Se han hecho importantes avances en la señalización y la electrificación de las líneas. Actualmente, la red ferroviaria cuenta con 6.526 km de red señalizada y 5.753 km de red electrificada, cubriendo un 50,97% y un 44,93% respectivamente de la red ferroviaria.

Las nuevas líneas de alta velocidad de Ankara-Sivas, Ankara-Izmir y Bursa–Bozüyük, que suman en común más de 1.000 km nuevos, están en fase de construcción. Aun así, algunos tramos de estas líneas, como la sección Usak-Izmir de la línea de alta velocidad Ankara-Izmir, están pendientes de licitar y se espera su licitación a corto plazo. También hay que mencionar las nuevas líneas férreas para mejorar la conexión del país con sus países vecinos: líneas Kars-Tbilisi-Bakú.

El presupuesto estatal para la empresa que opera el sistema ferroviario en Turquía, Ferrocarriles Estatales de la República de Turquía (TCDD), es de 8.452 millones de TL para 2020 y se prevé que sea de 9.154 millones de TL para 2021 y 9.836 millones de TL para 2022.

En los últimos años se están destinando asignaciones presupuestarias muy importantes para las infraestructuras ferroviarias. El Gobierno turco ha seleccionado a este sector como prioritario, por lo que se prevén grandes inversiones en ferrocarril, metro, trenes de alta velocidad y operaciones de modernización. La Compañía Estatal de Ferrocarriles Turcos (TCDD) se ha embarcado en ambiciosos planes de renovación, mayoritariamente de electrificación, y de construcción de líneas de alta velocidad, así como las estaciones esas líneas de alta velocidad. Se pretende incrementar el peso del transporte en ferrocarril del 4-5% al 15% para 2030-2035. Entre los objetivos para 2023 se encuentran: electrificar el 77% de la red (en 2019 está electrificada el 45% de la red), señalizar el 79% de la red ferroviaria, así como que toda la red sea de doble vía. Por esta razón se pretende incrementar el peso de la financiación asignada al sector, pasando de tener un peso del 47% en 2020 al 60% en 2023.

Por otra parte, actualmente se están construyendo 3.944 km de nuevas líneas ferroviarias, de los cuales 1.889 km son líneas de alta velocidad, 1.626 km de líneas rápidas y 429 km de líneas convencionales. Además, continúan los esfuerzos por poner en marcha las líneas de alta velocidad Ankara-Sivas y Ankara-Izmir.

Material rodante

La compra de material rodante también es muy relevante para cubrir las necesidades de las nuevas líneas ferroviarias. En este apartado es importante señalar que Turquía tiene el objetivo de desarrollar sus propios trenes, por lo que habitualmente incluye requisitos de contenido local en las licitaciones.

Como TCDD tiene como objetivo extender la longitud de la línea ferroviaria en los próximos años, se han establecido las siguientes necesidades a cubrir en 2035:

  • Tren de alta velocidad: 190 piezas
  • Locomotora eléctrica: 1.400 piezas
  • Locomotora eléctrica diésel: 100 piezas
  • Locomotora de maniobra: 155 piezas
  • Conjunto de tren eléctrico: 116 piezas
  • Conjunto de tren diésel: 75 piezas
  • Vagón de mercancías: 33.000 piezas
  • Vehículo de metro: 3.300 piezas
  • Tranvía: 650 piezas

Según los costes aproximados de cada tipo de elemento, el monto total de inversión a realizar en vehículos del sistema ferroviario hasta 2035 rondará los 19.000 millones de euros.

Transporte ferroviario urbano (metro, tren ligero, …)

Los ayuntamientos de las principales ciudades están apostando por el metro y los trenes ligeros para descongestionar el tráfico rodado en el centro urbano (nuevos sistemas de ferrocarril urbano y metro en Ankara, Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc.).

El transporte ferroviario urbano es también un objetivo prioritario para el país. Todas las ciudades grandes y muchas medianas tienen proyectos para ampliaciones o nuevas líneas de metro o metro ligero. Entre los proyectos cabe mencionar el mayor proyecto de la nueva línea de alta velocidad conocida como New Gebze--Aeropuerto Sabiha Gökçen—Puente del Sultan Selim I—Aeropuerto internacional de Halkali (en Estambul) que tendrá un recorrido de 118 km, pasará por los 2 aeropuertos de Estambul y será la segunda línea de ferrocarril interurbana que conecte el lado asiático con el europeo de Estambul, en este caso a través del recién construido tercer puente del Bósforo.

Otras ciudades como Antalya, Bursa, Estambul, Gaziantep, Izmir, Samsun, etc. también tienen previstos nuevos sistemas de transporte ferroviario urbano.

Puertos

Turquía cuenta con 180 puertos, la mayoría de propiedad y gestión estatal.

Hay importantes proyectos previstos en Izmir e Izmit para descongestionar el intenso tráfico del Bósforo. Los principales puertos son los 3 de Estambul (Haydarpasa, Ambarli y Sali Pazari), Derince (Golfo de Izmit), Alsancak, Aliaga (Egeo), Bandirma Gemlik (Mármara) Iskenderun y Mersin (Mediterráneo) y Karadeniz Eregli y Zonguldak (Mar Negro). 

La mayoría de los puertos son de propiedad del Estado a pesar de que el sector privado está introduciéndose progresivamente. La Autoridad de Privatizaciones (www.oib.gov.tr) ha privatizado varios puertos en los últimos meses, –entre ellos el puerto de Mersin– y se espera que las privatizaciones continúen.

El servicio de transporte marítimo se mantiene como uno de los sistemas de transporte más importantes en Turquía. Las empresas privadas dominan el transporte de mercancías, mientras que el sector público domina el de pasajeros, incluyendo el transporte por ferry. 

Es un sector bastante desarrollado en Turquía y la actividad en cuanto a nuevos proyectos es baja. Entre los proyectos portuarios más importantes que se van a poner en marcha a corto plazo destaca la nueva área de regasificación y almacenamiento flotante que se va a construir en el puerto de Saros.

En 2020 se espera que la cantidad total de manipulación de contenedores sea de 11,4 TEU con una disminución de 1,7% y la cantidad total de manipulación de carga sea de 497,7 millones de toneladas con un aumento de 2,8%.

Continúa la construcción del puerto de Filyos, mediante una inversión de 267 millones de TL, el cual se ha completado al 90%.

Actualmente, hay planeados tres proyectos a gran escala como inversiones estatales amparados bajo el proyecto Uç Denizde Uç Buyuk Liman, en español, “tres grandes puertos en tres mares”. Los proyectos se van a clasificar en dos bloques: proyectos en fase de construcción y proyectos en fase de planificación. En construcción se encuentra el Puerto Çandarli en el Norte del Mar Egeo mientras que en planificación se encuentran el Puerto de Mersin, el Puerto de Filyos y el Puerto de Derince (fuera del programa “Uç Denizde Uç Buyuk Liman”).

En este apartado es necesario mencionar el megaproyecto del Canal de Estambul, un canal marítimo paralelo al Bósforo (en la parte europea) uniendo el Mar Negro con el Mar Mediterráneo. Es un proyecto muy ambicioso y de una gran envergadura que está en fase de estudio. Se obtuvo la aprobación presidencial para licitar el Proyecto Canal Istanbul, de una inversión aproximada de 75.000 MTL (más de 15.000 MUSD), en BOT, y se completaron las autorizaciones burocráticas en agosto de 2020. El canal tendrá una longitud de 45 km, y su objetivo será aliviar el tráfico marítimo del Bósforo y permitir el paso de buques de mayor capacidad.

En 2021 está previsto que las obras de infraestructura se completen en el puerto de Filyos, además de la finalización de los estudios preliminares y los trabajos de diseño en el principal puerto de contenedores que se prevé construir en la Región del Mediterráneo Oriental. También se prevé la realización de estudios preliminares sobre la planificación del puerto marítimo de Çandarli, la realización de una empresa comercial dirigida por el sector privado tras la preparación de un Plan de Acción del Corredor Caspio y la suscripción de acuerdos multilaterales.

Aeropuertos

Turquía cuenta con un total de 56 aeropuertos civiles de los cuales 39 son internacionales. De ellos 13 son militares/civiles.

La normalización de la Industria Aeroportuaria, la más afectada por la pandemia Covid-19, es relativamente lenta y se espera que las cifras de pasajeros de 2019 se alcancen de nuevo en 2023-2025. Se espera que el tráfico de pasajeros en 2020 sea un 63% menor que el año anterior.

El sector está dominado por la empresa Turkish Airlines, privatizada al 51%. Pegasus Airlines, de bajo coste, es la segunda compañía más grande y ofrece vuelos a multitud de destinos tanto nacionales como de corto y medio alcance (Europa, Asia Central, Cáucaso y Oriente Medio). Desde la liberalización de tarifas, hace unos años, han entrado al sector varias compañías nuevas.

El proyecto más relevante en este sector es el nuevo aeropuerto de Estambul, inaugurado en octubre de 2018 y que entró en plena actividad en abril de 2019 con el cierre a vuelos comerciales del aeropuerto Atatürk, hasta ese momento el más importante del país. La tercera pista se puso en funcionamiento el 14 de junio de 2020. Una vez acabada esta primera fase, que ha supuesto una inversión de 37.000 MUSD, el aeropuerto cuenta con 4 pistas y la mayor terminal de pasajeros del mundo, con capacidad para 90 millones de pasajeros anuales.

Están previstas  3 fases más hasta 2027 que añadirían 4 nuevas pistas y 2 terminales –una de ellas satélite– con capacidad para otros 110 millones de pasajeros anuales, además de otras instalaciones aeroportuarias. Una vez acabado será uno de los aeropuertos más grandes del mundo.

Según datos del Ministerio de Transporte e Infraestructura, el Gobierno ha tomado medidas para desarrollar el sector de la aviación, uno de los elementos más importantes en el sistema de transporte. Actualmente, el 90% de los ciudadanos turcos y turistas extranjeros que viajan en avión pueden acceder a un aeropuerto turco cada 100 km. El objetivo es proporcionar a todos en Turquía acceso a un aeropuerto para 2023. Dentro del proyecto “un aeropuerto cada 100 kilómetros”, Turquía planea construir los siete nuevos aeropuertos siguientes: Rize-Artvin, Çukurova, Bayburt Gümüshane, Yozgat, Tokat, Karaman y Çesme-Alaçati. De este modo, continúa la construcción de los aeropuertos regional de Çukurova, Rize-Artvin, Bayburt-Gümüshane, Tokat y Yozgat. Otro proyecto planeado que se espera próximamente es el nuevo aeropuerto Bati-Antalya. 

Para 2021 se espera que las obras de infraestructura se completen en el aeropuerto de Çukurova licitando las instalaciones de superestructura con el modelo PPP, además de la finalización de la segunda pista en el aeropuerto de Sabiha Gökçen. Además, existen planes de desarrollo de nuevas terminales en los aeropuertos de Gaziantep, Samsun, Kapadodya y Kayseri.

Energía

La posición geográfica de Turquía, ubicada cerca de más del 75% de las reservas probadas de petróleo y gas del mundo, hace que el país tenga la localización ideal para convertirse en un centro energético clave. Como parte de su estrategia, el país apunta a fortalecer su posición entre los corredores de energía Este-Oeste y Sur-Norte.

El subsector energético del petróleo y del gas en Turquía se caracteriza por la dependencia de las importaciones, que complementan a la producción nacional debido a la gran demanda doméstica.

El mercado de petróleo turco es un mercado liberalizado pero altamente regulado, mientras que no se han tomado medidas para liberalizar el mercado de gas natural. TPAO es la empresa estatal que realiza actividades de exploración, perforación, producción, refinería y comercialización de hidrocarburos en nombre de la República de Turquía.   BOTAS controla el suministro y el comercio de gas natural. Si bien, el sector privado tiene un efecto limitado sobre el suministro, las empresas privadas de comercio y distribución de gas natural desempeñan un papel activo en el mercado. Los proyectos de exploración y producción de gas siguen siendo atractivos para el sector privado.

Los proyectos de gaseoductos “Este-Oeste” previstos para llevar gas desde el Mar Caspio y Oriente Medio a Europa a través de Turquía se agrupan en el Corredor de Gas del Sur (South Gas Corridor, SGC). El gaseoducto de 1.850 km y 8.000 millones de dólares tendrá capacidad para abastecer el 10% de las importaciones de gas de Turquía, además de convertir al país en un centro de distribución de gas natural.

En el sector actúan un gran número de empresas locales, pero también existe una alta participación de empresas extranjeras como la empresa estatal azerbaiyana SOCAR o el gran productor estadounidense energético TransAtlantic Petroleum. Para poder llevar a cabo su actividad, estas empresas tienen que obtener las licencias correspondientes a su actividad, que, dependiendo de la naturaleza de esta, serán otorgadas por la Autoridad Reguladora del Mercado Energético de Turquía (EMRA) o por el Directorio General de Asuntos del Petróleo (GDPA). Dado que uno de los objetivos del país en esta materia es propulsar la producción nacional, existen ciertas barreras legislativas para las empresas extranjeras a la hora de acceder a estos procesos de licitaciones, ya que se prioriza la actuación de las empresas locales del sector.

Tanto el consumo de petróleo como el consumo de gas se espera que aumenten en los próximos años, impulsado por el aumento demográfico, el impulso del sector de la construcción, los nuevos proyectos de aeropuertos, así como la demanda industrial cuya capacidad ha aumentado gracias a la construcción de la nueva refinería STAR. Actualmente, el país, cuenta con un total de cinco refinerías con una capacidad conjunta aproximada de 778.500 b/d (barriles por día).

El Ministerio de Recursos Naturales y Energía ha publicado el último Plan Estratégico 2019-2023, en el que se establece varios objetivos, incluido el fortalecimiento de la infraestructura de gas natural, la aceleración de las actividades de exploración y producción de petróleo y gas natural, los esfuerzos continuos para transformar Turquía en un centro de comercio de energía y la implementación de estrategias para mejorar las oportunidades de cooperación e inversión.

La generación de gas en Turquía crecerá de forma constante hasta 2028, recuperándose del desplome provocado por la recesión económica de 2019 y por la pandemia del COVID-19. La inversión en curso dedicada a la expansión de la infraestructura de gas natural en Turquía impulsará el suministro de materia prima para respaldar el crecimiento de la generación de energía a partir de gas natural durante la próxima década. Se están realizando más inversiones en unidades flotantes de almacenamiento y regasificación (FSRU) e instalaciones de almacenamiento subterráneo para alcanzar el 20% del consumo total.

La dependencia de Turquía del gas natural importado deja su economía expuesta a las fluctuaciones de precios internacionales del gas. El MERN (Ministerio de Energía y Recursos Naturales) prevé promover la seguridad del suministro de gas natural aumentando la capacidad total de almacenamiento de gas natural del país a 10 bcm.

Energías renovables

Turquía tiene potencial en cuanto a las energías renovables y la utilización de este potencial ha aumentado durante la última década.

Como parte de los esfuerzos en curso para promover la localización, el gobierno turco ha convertido en una prioridad aumentar la proporción de energías renovables al 30%, con una capacidad instalada solar de y eólica de 16GW para 2027 y de 3 GW de capacidad instalada para la energía geotérmica en 2023. Con el fin de crear un entorno de inversión favorable para fortalecer la posición de las energías renovables en el mercado más allá de la década de 2020, el gobierno ha diseñado varios modelos de inversión, como sin licencia (pequeña escala), con licencia (mediana escala) y YEKA (gran escala), modelos que se dirigen a tipos de inversores diferentes.

Según el informe de energía renovable publicado por la Agencia Internacional de Energía (IEA), la capacidad de energía renovable alcanzó 44,6 GW a finales de 2019. En el informe se indica que a finales de 2020 se espera que se alcancen 47,3 GW; aumentando en 1,1 GW la energía hidroeléctrica; 720 MW de energía eólica; 680 MW de energía solar. Mientras tanto se pondrán en marcha 100 MW de biomasa y 70 MW de capacidad geotérmica.

Según la Agencia de Inversiones de la República de Turquía, a corto plazo, se han fijado los siguientes objetivos a cumplir en 2023:

  • Aumentar la capacidad de potencia total instalada a 120 GW
  • Aumentar la proporción de energías renovables al 30%
  • Instalación de 1,5 GW geotérmico
  • Capacidad instalada 1 GW biomasa
  • Ampliar el uso de redes inteligentes 

A medio plazo, se espera que la capacidad instalada de energía renovable en Turquía aumente un 50% en 2025 respecto a finales de 2019 alcanzando 66,8 GW aproximadamente. Turquía será el quinto país de Europa y el duodécimo del mundo que aumente más la capacidad de energía renovable.

Se ha publicado la prórroga del YEKDEM (acrónimo en turco de Plan de Apoyo a los Recursos de Energía Renovable). Este incentivo se creó para fomentar la producción de energía renovable. Existen incentivos adicionales si los componentes mecánicos y / o electromecánicos de la planta se fabrican en el país. El esquema YEKDEM proporciona la aplicación del precio mínimo y la compra garantizada de la electricidad generada sobre la base de un precio fijo durante un período de diez años. En la actualidad, hay 818 plantas que se benefician del esquema YEKDEM, con una capacidad total de generación de electricidad de aproximadamente 82.500 GWh. En consecuencia, de esta prórroga los productores de electricidad pueden beneficiarse del esquema YEKDEM si la planta de energía renovable correspondiente entra en servicio antes del 30 de junio de 2021.

El Ministro de Energía y Recursos Naturales (MERN) ha anunciado varias licitaciones en el área de la energía solar englobadas en el proyecto YEKA (acrónimo en turco de mini áreas de Fuente de Energía Renovable Solar) para enero de 2021. En concreto se construirán 74 plantas solares nuevas en 36 ciudades diferentes de Turquía. Las plantas tendrán capacidades de entre 10 MW, 15 MW y 20 MW. En virtud de estos proyectos se generará 1 GW de capacidad. Las 36 ciudades se han distribuido en 5 grupos y se han asignado fechas de vencimiento diferentes a cada uno de los grupos. El periodo de licitación comprende las fechas del 18 al 22 de enero de 2021.

Defensa

Desde mediados de los años ochenta, Turquía ha emprendido un amplio programa para desarrollar una industria de defensa moderna basada en la cooperación con empresas de otros países.

La situación geoestratégica de Turquía ha forzado a su gobierno a desarrollar sus capacidades de defensa. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo informó que el nivel de gasto militar en 2014 en Turquía se situó en el 15º lugar del mundo, (justo por delante de España), con 22.088 MUSD. Según esta fuente en 2018 el gasto militar del gobierno alcanzó el 2,5% del PIB con 19.648 MUSD; en 2019 este porcentaje aumentó al 2,7% con 20.447 MUSD. Sin embargo, según la OTAN el gasto de Turquía en defensa representa el 1,89% del PIB en 2019 con 13.919 MUSD. Según el borrador de los presupuestos generales del estado, el gasto presupuestado en defensa para 2021 representaría el 1,93% del PIB (53.000 MTL) y para 2021 la previsión es del 1,43% del PIB (61.485 MTL), con un aumento del 14%. 

En los últimos años se vienen anunciando importantes planes de inversión en defensa: primero por el ex Primer Ministro Ahmet Davutoglu en marzo de 2016 con una inversión de 5,9 MUSD y más tarde por el Primer Ministro Binali Yildirim, a finales del año 2016, 26 proyectos por valor de 4.100 MUSD. 

El 29 de diciembre de 2017 Turquía y Rusia firmaron un acuerdo para la compra del sistema de defensa aéreo S-400, con un coste de 2.500 MUSD en total y cuya entrega se ha realizado en 2019. La venta incluye cuatro batallones S-400 con una capacidad de 144 misiles que podrán lanzarse una vez que se complete su posicionamiento. Las primeras pruebas de este sistema de defensa se han realizado en octubre de 2020.

Además, en 2019 se anunció un presupuesto de más de 1.300 MUSD en proyectos de defensa entre los que destaca la construcción de una planta de TUSAS (Turkish Aviation and Space Industries) para desarrollar y construir un avión de combate turco. También se incluye la fabricación de diversos vehículos blindados, vehículos autónomos y el desarrollo de un nuevo motor diésel. Todos estos objetivos quedan recogidos en el Plan Estratégico de Defensa (2019-2023) donde también se establece la intención de aumentar las exportaciones aeroespaciales y de defensa hasta los 10.200 MUSD para el año 2023 e incrementar la producción local de la industria hasta cubrir un 75% de la demanda de la industria militar y de defensa.

Medio ambiente

Turquía tiene un estatus geopolítico influyente ya que su ubicación sirve como puente natural entre Europa y Asia. Está rodeado por el mar Negro en el norte, el mar Mediterráneo en el sur y el mar Egeo en el oeste. El principal recurso estratégico de la región es el agua, gestionada a través de numerosos planes de regadío y las grandes presas del proyecto GAP destinadas a controlar el flujo de los ríos Tigris y Éufrates.

El Proyecto de Anatolia Suroriental (GAP) en la década de los 70 se consideró como un programa orientado al desarrollo de los recursos hídricos y terrestres de la región y se planificó el lanzamiento de 22 presas, 19 centrales hidráulicas e inversiones en riego que cubrían 1,8 millones de hectáreas de tierra en la cuenca del Éufrates-Tigris.

Actualmente, el suministro y saneamiento de aguas en Turquía junto con la gestión de residuos y la protección medioambiental son algunas de las prioridades de varias municipalidades de Turquía. 

La cooperación externa ha jugado y sigue jugando un papel importante para el agua y el saneamiento en Turquía. Alemania, Francia, la Unión Europea y el Banco Mundial son los principales socios externos.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El fuerte crecimiento económico y la creación de empleo, en los últimos años, no han sido suficientes para absorber el acusado aumento de la población activa turca.

La población activa en 2018 alcanzó los 32,3 millones de personas, con un aumento del 2% respecto al año anterior. El 72,7% de la población activa son hombres y 34,2% mujeres. Por sectores, la agricultura, ganadería y pesca en 2018 ocupó al 18,4% de la población activa frente al 19,4% en 2017; la industria dio empleo al 26,7% manteniéndose muy similar al año anterior; la industria y el sector servicios empleó al 54,9% frente al 54,1% en 2017.

La población activa en 2019 fue de 32,5 millones de personas (53% de la población total) representando un aumento del 0,85% con respecto a 2018. El 72% de la población activa son hombres y el 34,4% mujeres. Durante 2019, el sector servicios ha sido el sector con mayor tasa de empleo con un 56,5% del total de personas empleadas, seguido por la industria con un 19,8%, la agricultura con un 18,2% y la construcción con un 5,5%.

La población en edad de trabajar (a partir de 15 años) viene aumentando a un ritmo cercano al millón de personas cada año. Se calcula que la economía turca debe crecer por encima de un 5% anual para reducir la tasa de desempleo. El problema se complica por la emigración masiva a las ciudades. Sin embargo, la prolongación de la formación educativa está conteniendo el aumento de la población activa.

El desempleo se ha caracterizado por mostrar una gran resistencia a la baja. La tasa de desempleo en los últimos años ha sido en 2017 del 10,9%, en 2018 el 11% y en 2019 ascendió hasta el 13,7%.

En 2019 la región del sudeste del país que abarca Mardin, Batman, Sirnak y Siirt volvió a tener la tasa de desempleo más alta con un 22,4%. La región con menor tasa de desempleo en 2019 fue la zona oeste del Mar Negro con un 8,4% y una tasa de empleo del 48,6%.

REGIONES MÁS AFECTADAS POR EL DESEMPLEO 2018-2019

 Regiones Población activa (miles personas) Tasa de actividad (%) Tasa de desempleo(%)
  2018 2019 2018 2019 2018 2019
Anatolia Central 1463 1478 49,3 49,0 12,2 14,0
Anatolia Centroeste 1346 1371 50,4 51,3 14,8 18,0
Anatolia Noreste 738 707 49,2 47,7 6,4 10,5
Anatolia Oeste 3125 3184 52 52,2 8,9 12,4
Anatolia Sudeste 2563 2618 45,7 46,1 18,1 22,4
Egeo 4552 4563 55,8 55,2 9,8 12,2
Estambul 6738 6788 57,4 57,5 12,5 14,9
Mar Negro Este 1113 1181 54,6 56,3 6,2 9,9
Mar Negro Oeste 1911 1892 54,2 53,1 6,5 8,4
Marmara Este 3252 3256 53,9 52,6 9,6 12,3
Marmara Oeste 1513 1535 54,4 54,0 6,7 9,8
Mediterráneo 3958 3976 52 51,3 12,2 14,2
Total 32274 32549 53,2 53,0 11 13,7

Fuente: Instituto Turco de Estadísticas.
Última actualización: octubre 2020

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PIB per capita y distribución de la renta

La renta per cápita de Turquía en los últimos años ha seguido una senda descendente, en dólares, pasando de los 10.820 USD en 2016; 10.513 USD en 2017; 9.370 USD en 2018y 9.042 USD en 2019 lo que lo sitúa como un país de renta media alta, según el Banco Mundial. La distribución de la riqueza entre la población es muy desigual sin que, de momento, se encuentren indicios de que se puedan aminorar las diferencias. Esta característica es todavía más acentuada si se comparan las zonas urbanas con las rurales. Sin embargo, el PIB per cápita expresado en moneda local, ha presentado un ritmo ascendente en los últimos años con la excepción de 2019 que ha descendido ligeramente hasta los 20.721,4 TL (Lira Turca).

El índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso entre individuos u hogares dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa. De ese modo, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta, mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta. Según datos del Banco Mundial en 2018 Turquía se situó con un índice del 41,9%, con un índice cercano al de países como EEUU (41,5); Argentina (40,6); Costa de marfil (41,5); Dji¡bouti (41,6); Filipinas (40,1); Malasia (41); Turkmenistán (40,8); Kenya (40,8); Irán (40).

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Sector primario

Visión general  

A partir de 2001 la economía turca empezó a crecer a un ritmo elevado consiguiendo triplicar el PIB real en 2008. Hasta la fecha la economía ha experimentado signos de crecimiento contínuo con algún periodo de debilidad. En 2019 el PIB real ascendía a 1.757 trillones de liras turcas con un crecimiento del 0,9% del PIB con respecto a 2018. En 2020 se prevé un crecimiento menor del PIB debido a los efectos negativos del COVID-19, aunque las previsiones del BM vuelven a ser de crecimiento positivo para 2021.

Con respecto al PIB por sectores y según los datos de la Agencia de Estadísticas turca (en adelante TUIK o TURKSTAT según las siglas en turco) el sector servicios es el más importante en el conjunto de la economía de Turquía ya que aporta el 62,6% del PIB y da trabajo a más de la mitad del empleo total. El peso del sector primario se mantiene a lo largo de los años y el sector secundario disminuye a favor del sector terciario o de servicio.

Distribución de la actividad económica
por sectores económicos
2016 2017 2018 2019
PIB por sectores (en %)
Agricultura 7,0% 6,8% 6,4% 7,1%
Industria 32,4% 32,5% 32,4% 30,2%
Servicios 60,3% 59,7% 60,2% 62,7%
Valor añadido (crecimiento anual en %)
Agricultura -0,1% 17,2% 14,5% 27,8%
Industria 12,7% 23,6% 45,5% -11,1%
Servicios 32,29% 0,6% 23,4% 19,2%
Empleo por sectores (en % sobre empleo total) 
Agricultura 19,5% 19,4% 18,4% 18,2%
Industria 26,8% 26,5% 26,7% 25,3%
Servicios 53,7% 54,1% 54,9% 56,5%

Fuente: Agencia de Estadísticas turca (TUIK o TURKSTAT) 

Sector primario

El sector primario en Turquía ha sido tradicionalmente el sector más importante en la economía turca, si bien a medida que se desarrolla la economía, pierde peso en el PIB. La agricultura, pesca y silvicultura representan un 7,1% del PIB en 2019 y ocupa al 18,2% de la población activa.  

Turquía ocupa el 11º lugar como productor agrícola en el mundo. Actualmente el PIB agrícola se calcula en 48.500 millones de dólares, con una superficie agrícola total de 37,7 millones de hectáreas de las cuales el 53%, es decir, 19,7 millones de hectáreas son  tierras cultivables (área efectivamente utilizada para el cultivo). Se consolida el descenso progresivo desde 2005 que contaba con 41,2 millones de hectáreas. El tamaño medio de la empresa es de 6 hectáreas, por lo tanto, se trata de un sector en crecimiento, pero con una gran fragmentación.  

Históricamente, este sector ha sido el mayor empleador de Turquía y uno de los principales contribuyentes al PIB, a las exportaciones y al desarrollo rural del país. Aunque el peso del sector primario se ha reducido drásticamente de un 16,85% en 1996 a 6,43% del PIB en 2019, sigue desempeñando un papel fundamental en la sociedad turca. Emplea alrededor de una quinta parte de la fuerza laboral del país, y genera la mayor parte de los ingresos en las zonas rurales. El sector presenta una baja productividad debido al pequeño tamaño de las explotaciones

Dentro de la producción del sector agrícola destacan los cereales, que ocupan un 50% del total de las tierras cultivadas. El cultivo de futas, verduras y especias ocupa el 10% de las tierras; mientras que el 38% se destina a pastos.  

En lo que refiere a la producción agraria total por productos, el cereales alcanza los 63,9 millones de toneladas (MT) en 2019, y representa el 54,4 % de la producción agraria total, siendo el trigo el primer producto con 19 MT, y un descenso del 5% respecto a 2018; le sigue la remolacha azucarera con 18,1 MT y un aumento del 3,6%; la cebada con 7,6 MT y un aumento de 8,6%; el maíz con 6 MT y un aumento del 5,3 %; la producción de patatas aumenta a 4,9MT con un aumento del 9,5% y el algodón con 2,2 MT disminuye un 14,4%.

En el ámbito de hortalizas, frutas y té, en 2019 con un total de 31,1 MT destacó la producción de tomates con un 41,3% del total, 12,8 MT y un aumento de 5,6% respecto a 2019; la de sandía con 3,9 MT y una variación del -4%; la cebolla con 2,2MT y un aumento del 14%; el pepino con 1,9 MT y 3,7% de incremento; la uva de 4,1 MT con un incremento del 4,2%. Destaca la evolución de los cítricos con un descenso en la producción del 12,2% y un total de 4,3 MT y la producción de manzanas de 3,6 MT con un descenso del 0,2%. La producción orgánica, en 2019 totalizó 2,0 MT con 0,5 millones de hectáreas, decreció un 14,4%.

La mecanización del sector agrícola ha mejorado paulatinamente en los últimos años. Según datos del Ministerio de Agricultura y Silvicultura, en el periodo comprendido entre 1996 y 2011 el número total de tractores se incrementó en un 28,5%. Esta tendencia se mantiene con un aumento del 20,4% hasta 2019. El uso de fertilizantes químicos ha permanecido constante. Es necesario una mayor inversión en mecanización para poder aumentar la productividad y la competitividad del sector. La escasa inversión en maquinaria agrícola es en parte reflejo de la pequeña extensión de las explotaciones, caracterizadas por ser principalmente minifundios. 

Hay que destacar la importancia del proyecto GAP (Southeastern Anatolia Project) (http://www.gap.gov.tr), gracias al cual se ha aumentado la superficie de regadío en el sudeste del país. El proyecto GAP ha recibido financiación de la Unión Europea y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, constituyendo un programa de desarrollo que comprende distintas áreas (educación, agricultura, salud, infraestructuras) con el objetivo de elevar los estándares de vida de la región, tradicionalmente más atrasada que el resto del país. El Plan de Acción 2014-2018 se destinó a mejoras en el desarrollo social, la habitabilidad en los centros urbanos, las infraestructuras existentes, y el refuerzo institucional del gobierno local, universidades, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil. Todo ello como continuidad del Plan de Acción 2008-2012 que llevó a cabo inversiones en infraestructuras de regadío y energía. La inversión acumulada del Plan es de 10.000 MUSD: 2.200 MUSD de la irrigación; 4.000 MUSD en energía y 3.800 MUSD en agua potable. Además, el proyecto emplea a un millón de personas y se espera que las exportaciones de la región alcancen los 22.000 MUSD en un futuro. 

El sector ganadero se centra en el ganado ovino, caprino y vacuno. La amplitud de la cabaña ganadera turca contrasta con su escasa productividad, que hace necesaria la importación de productos ganaderos. El suministro de carne sigue siendo un problema importante en Turquía, más aún cuando el consumo de carne por habitante está torno a los 14 kg anuales y el 90% del mismo es de carne roja. 

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Sector secundario

La base industrial turca es amplia, con gran potencial de atracción de la inversión extranjera. La industria turca representa el 30,2% del PIB y ocupa a más del 25,3% de la mano de obra, con 7,1 millones de trabajadores en 2019.

La industria manufacturera es la principal rama de la actividad industrial del país, con un peso del 18,3% del PIB. La producción industrial se centra en bienes de consumo y bienes intermedios con un uso de tecnología media y baja. Según los últimos datos publicados por TUIK en diciembre de 2019, los bienes intermedios representan el 45,1%; los bienes no duraderos un 24,2%; los bienes duraderos un 5,1%; los bienes de equipo un 19,3% y energía un 6,3%. Por sectores destaca la industria de la alimentación (13,6%); los metales básicos (12,%); la de la automoción (,9,6%); la industria textil (8,%), la industria química (5,7%); la producción de productos de metal excepto maquinaria y equipos (5,5%); la industria del cuero y del plástico (5,1%); la fabricación de prendas de vestir (4,8%); la industria de equipos eléctricos (4,6%); la industria de maquinaria y equipos (4,6%) y hormigón preparado.

La industria minera ha experimentado un notable aumento desde el comienzo de los años 2000. Tras años de estancamiento, en los últimos 10 años registra un gran crecimiento pasando de 8.700 millones de TL en 2007 a 46.700 millones de TL en 2019 con un crecimiento del 22,6% con respecto a 2018. Dicha dinámica responde al Plan Quinquenal del Gobierno para fomentar el sector energético y de minas. Los recursos minerales son abundantes en Turquía y presentan oportunidades para la industria.

En el campo de la minería podemos mencionar las considerables reservas de bauxita, cromo, cobre, boro, hierro, magnesio, azufre, mármol y zinc; alguno de ellos no están, sin embargo, suficientemente explotados. Destacan por la importancia de sus exportaciones el boro y el mármol (35% de las reservas mundiales de mármol). La minería ha atraído a importantes empresas extranjeras del sector.

Por otra parte, el suministro de electricidad y gas ha experimentado un incremento del 41,2% en 2019 respecto al año anterior, siguiendo una senda expansiva muy notable en la última década, así como la gestión del agua que en 2019 ha incrementado en un 1,9%.

El sector de la construcción tiene un peso importante en el PIB con un 5,4% en 2019, si bien en 2018 fue del 7,1%. El sector privado está liderado por una serie de grandes holdings, de estructura familiar y muy diversificados sectorialmente, que dominan la actividad económica y entre los que cabe citar a KOÇ, SABANCI, DOGUS, ÇUKUROVA, ENKA, YASAR, ECZACIBASI, AKKOK, PROFILO, ALARKO, RUMELI, OYAK y STFA. Junto a estos grandes holdings, se encuentra una numerosa participación en la actividad económica de las Pymes y el pequeño negocio familiar.

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Sector terciario

El sector terciario o de servicios es el de mayor peso y el más dinámico de la economía turca, está en pleno desarrollo, aporta el 62,7% del PIB y emplea al 56,5% de la población activa en 2019. El sector servicios es heterogéneo, abarca desde el pequeño comercio privado hasta las grandes compañías de transportes, telecomunicaciones y finanzas pertenecientes a los holdings privados.

Destaca el turismo como subsector clave, en el que se han producido inversiones de considerable magnitud. Rusia ocupa el primer lugar como país origen de los turistas que recibe Turquía. La contribución del turismo al PIB turco es relevante no solo por el volumen de ingresos aportados al PIB (aproximadamente el 5%) si no por la importancia que tiene al suministrar divisas al país. De hecho, en el verano de 2020, las restricciones impuestas al movimiento de personas durante la crisis del COVID-19, se han relajado permitiendo la entrada al país de los turistas sin ningún requisito.

El sistema financiero es sólido y está en fase de restructuración y fortalecimiento. En 2019, el sector financiero y de seguros representó un 3,2% del PIB. A finales de 2018 existían un total de 218 empresas dedicadas directamente a los servicios financieros (bancos) y un total de 17.573 empresas dedicadas a actividades financieras auxiliares. En 2018 los cinco mayores bancos en el país (Ziraat Bankasi, Türkiye Is Bankasi, HalkBank, Garantibank y Yapikredi) acumulaban el 52,01% de los activos totales en el sector. Según fuentes oficiales, a finales de 2018, el 39% de los activos bancarios eran propiedad de bancos públicos, el 34% de bancos privados, y el 27% de bancos extranjeros.

Entre los principales bancos extranjeros que operan en Turquía, el mayor de ellos es el Garanti Bank (participado mayoritariamente por el banco español BBVA), seguido por el Denizbank (propiedad del Sberbank de Rusia) y Finans Banks (comprado por el Banco Nacional de Qatar en 2015). Por otra parte, se ha podido apreciar un fuerte crecimiento de las entidades de finanzas islámicas desde el año 2017.

Respecto al sector de los seguros, hay unas 62 empresas dedicadas a los seguros y planes de pensiones en el país, y se espera que juegue un gran papel en los servicios financieros en Turquía en el plazo 2017-2021, teniendo en cuenta que el crecimiento tendrá un punto inicial bastante bajo, ya que el país tiene uno de los niveles más bajos en gasto en aseguradoras del mundo industrializado.

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  • Movilidad Internacional
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