Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación acumulada a 12 meses ha sido a diciembre de 2021 un 7,96% (datos INE), un porcentaje ligeramente por encima del objetivo del Banco Central que es de entre el 3 y el 7%. Hoy día, y en línea con una tendencia de aceleración de la inflación mundial, la inflación acumulada a 12 meses en abril en Uruguay es de 9,37%. El Gobierno anunció una serie de medidas para aliviar la presión inflacionaria surgida a raíz de la guerra en Europa, entre las que destacan una subida de los salarios públicos -del 2%- y de las jubilaciones -del 3%-. También se aplicó una deducción al IVA en productos alimenticios como al asado de tira, los panificados y otros alimentos básicos. Tras un pico del 11% en 2016, en 2017 se moderó la inflación, cerrando en un 6,5% y entrando en la banda. Después se ha producido un aumento sostenido desde 2018 a 2020 con cifras anuales de 7,96%, 8,8% y 9,4% respectivamente. Entre otros factores han influido el aumento de precios de alimentos y educación y la depreciación del peso frente al dólar que afecta a los precios de las importaciones.

El Índice de Precios al por Mayor (denominado Índice de Precios al Productor de Productos Nacionales) acumulado a 12 meses ha aumentado a diciembre de 2021 un 20,7%, una de los mayores incrementos de los últimos años, como consecuencia del sector alimentos así como por el industrial. El acumulado a 12 meses en abril de 2022 se sitúa en un 22,74%.

El Índice del Coste de la Construcción (ICC) acumulado a 12 meses ha aumentado a diciembre de 2021 un 8,71%. En marzo de 2022 se ha situado en un 7,35% frente al 8,52% de marzo del 2021.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte

En el sector del transporte, en 2015, se había constatado que el crecimiento económico experimentado en los últimos diez años había generado necesidades de una mejor infraestructura vial, ferroviaria y portuaria para cubrir la demanda del sector productivo, principalmente por el aumento de la actividad industrial relacionada con el transporte de celulosa. El gobierno de Tabaré Vazquez, que tomó posesión en 2015, anunció un Plan Nacional de Infraestructuras 2015 – 2019 por 12.370 MUSD, el más ambicioso en la historia del país, con líneas de trabajo específicas en diferentes áreas con valor estratégico para el desarrollo: energías renovables, vialidad, infraestructura social, telecomunicaciones, saneamiento y agua potable, puertos y líneas ferroviarias.

Un 26% del presupuesto correspondía a las infraestructuras de transportes (72% a la vial, 17% a la portuaria y 11% a la ferroviaria). Se previó que aproximadamente el 35% de estos recursos procederían del sector privado, canalizados a través de proyectos de participación público-privada (PPP).

A partir de 2018, la situación económica empeoró y el crecimiento se moderó y con ello la necesidad de reducir el gasto y la paralización de algunas inversiones. A finales de este año se había ejecutado el 72% de las inversiones previstas, por un valor de US$ 8.911 millones, y a lo largo del 2019 se han aprobado proyectos por la totalidad del tramo PPP, pero sin acabar el resto debido a falta de financiación por las restricciones presupuestarias.

En 2020, con la llegada del nuevo Gobierno se preveía finalizar las licitaciones por vía de las PPP e iniciar un nuevo plan de inversiones con contratos crema más pequeños. La llegada del covid y los cambios acaecidos en el ministerio del transporte, han hecho que a mitad casi de 2022 aún no haya tantos proyectos definidos salvo varias renovaciones de viales.

a) Transporte marítimo y fluvial

El sistema portuario es la pieza clave del sistema logístico uruguayo, concentrando más del 70% del transporte de carga, y está siendo uno de los principales sectores de inversión pública y privada. Se encuentra bajo la órbita de la Administración Nacional de Puertos, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que dentro de su Programa Marco 2018-2035 prevé la reforma del puerto de Montevideo (actualmente se está aumentando el calado del mismo a 14 metros), la creación de nuevas terminales, así como el traslado del puerto del puerto pesquero de Montevideo a Puerto Capurro, y la mejora de los puertos fluviales, que permiten la salida de las mercancías producidas de parte de Paraguay, Norte de Argentina y Sur de Brasil, que utilizan las hidrovías del río Paraná y del río Uruguay.

El principal puerto es el de Montevideo, que acapara más del 85% de la carga marítima y opera en régimen de “Puerto Libre”. En la región ocupa el cuarto puesto en contenedores (después de Santos, Buenos Aires y Río Grande), y cuenta con una de las terminales más eficientes de Sudamérica (operada por Katoe Natie). Es el principal centro de concentración regional de contenedores refrigerados.

Del resto de puertos, destaca el de Nueva Palmira, que encabeza el punto clave de la hidrovía Paraná-Uruguay, de 3.343 kilómetros de largo, una de las zonas más importantes de conexión de la región con el resto del mundo. La hidrovía es una importante vía de transporte para Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Los máximos órganos administrativos del sector son el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), a nivel estatal, y la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (CPTCP) a nivel privado.

b) Transporte por carretera

El modelo actual de transporte por carretera es de estructura radial a partir de la capital, con 8.783 kilómetros totales de red. 328 Km. son de pavimento de hormigón, 3.297 Km. de carpeta asfáltica, 4.219 kilómetros de tratamiento bituminoso, y 939 kilómetros de caminos rurales vecinales de gravilla.

La infraestructura actual era claramente insuficiente para absorber el tráfico derivado del crecimiento de las actividades maderera y granelera por lo que fue uno de los sectores que recibió mayor financiación en el plan de infraestructuras. Una parte importante de los viales fueron construidos con capital español.

c) Transporte ferroviario

La red ferroviaria está estructurada en tres líneas troncales que confluyen en la Estación Central, contigua al Puerto de Montevideo. Tiene una extensión total de 3.002 Km. aunque actualmente solo están poco operativos 1.690 Km., que por su mal estado, solo permiten la circulación a velocidades promedio de entre 20 y 25 Km/hora. Está a cargo de la empresa pública Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE). Restan solo algunos servicios de cercanías muy limitados.

La obra del ferrocarril central, que supone la construcción de una nueva vía ferroviaria entre el puerto de Montevideo y Ciudad de Paso de los Toros, para dar servicio a la nueva planta de celulosa de UPM marca un punto de inflexión. Con 273Km. de longitud, comenzó en 2019, y ha potenciado un relanzamiento del ferrocarril, y se espera que haya otras licitaciones en un futuro cercano.

d) Transporte aéreo

El transporte aéreo uruguayo tiene escasez de frecuencias y conexiones, en buena parte lógica por el escaso tamaño de la población de Uruguay. Tras la pandemia el único aeropuerto que ha permanecido abierto ha sido el aeropuerto internacional de Carrasco (Canelones, limítrofe a Montevideo). Su gestión está privatizada. En 2021, se han producido constantes fallos en el radar que provocan que los vuelos no puedan tener una frecuencia muy alta pero ha quedado solventado con un nuevo radar. La otra terminal aérea de importancia es la de Punta del Este, operado por el mismo consorcio que el de Carrasco. Otros aeropuertos internacionales, pero con escaso movimiento son los de Salto, Colonia, Artigas, Rivera y Melo.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El mercado de trabajo se ha venido deteriorando en los últimos años, cerrando el año 2021 con una tasa de desempleo del 7%, mejorando notablemente respecto del 2020.

La tasa de actividad, que suele rondar el 60%, ascendió al 62% al cierre de 2021. La tasa de empleo ha sido en 2021 del 57,7%.

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PIB per capita y distribución de la renta

El PIB nominal de Uruguay en 2020 (Banco Mundial) fue de 53.629 millones de dólares, como consecuencia de una contracción del 5,9% de la economía uruguaya por el impacto de la pandemia de la COVID-19, y el PIB per cápita se situó en 15.438 dólares.

El índice de Gini está en el 0,385, lo que implica una de las mejores distribuciones de la renta de toda América Latina. 

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Sector primario

El sector primario representó un 7,1% del VAB en 2021, un porcentaje elevado (en España es menos de un 3%). En el año 2020, fue incluso superior, un 7,6%, por la pandemia, mientras que, en 2019, la aportación fue del 6,7% (todos los datos de aportaciones al VAB están reflejados en el cuadro 2 de este informe). El sector agropecuario sigue siendo muy relevante para ser una economía avanzada, lo que provoca que la economía dependa en cierta medida de las condiciones internacionales y climáticas, lo que otorga cierta vulnerabilidad. En 2020, hubo un cambio de base a 2016 por lo que la aportación de todos los sectores al PIB ha cambiado respecto a años anteriores. No hay aún datos disponibles que permitan un mayor desglose dentro de cada rama de actividad.

En 2021, el sector aumentó un 5% y en 2020 cayó en términos reales un 0,4% y en 2019 un 0,3%. El crecimiento de 2021 viene impulsado sobre todo por agricultura y ganadería.

En agricultura, la principal cosecha es la soja (más de 1M de ha, aunque en retroceso). Seguida del trigo, cebada, maíz, arroz y mucho más marginalmente la colza, el girasol, el sorgo y la avena. Otros productos relevantes son los cítricos y la uva, destinada a producción de vino.

La producción ganadera (fundamentalmente vacuna, pero también ovina) continúa siendo un elemento muy relevante en la economía del país. Las ventas al exterior han venido aumentando debido principalmente al mayor consumo de China y a la apertura de nuevos mercados, (ie. Rusia, Argelia,...). El total de bovinos quedó en 2020 en 11,8M (anuario del INAC). La producción lechera es también reseñable: los principales productos derivados de la leche en Uruguay son los quesos y la leche en polvo, que Uruguay exporta.

En el sector forestal, la celulosa es uno de los principales productos de exportación.

Los recursos pesqueros que explota Uruguay provienen fundamentalmente de la Zona Común de Pesca que se creó por el Tratado del Río de la Plata entre Argentina y Uruguay. También del Frente Marítimo en el Océano Atlántico Sudoriental, y por tanto área de aguas frías. Las capturas han venido disminuyendo casi constantemente en los últimos años, acompañando también una reducción en el número de barcos que faenan.

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Sector secundario

En 2021, el sector secundario aportó el 18,7% al VAB. Concretamente, la industria manufacturera un 10,7%, el sector energético un 3% y la construcción un 5%. En 2020, el sector aportó un punto menos, un 17,7%, siendo inferiores todos los subsectores con un reparto de 10,4%, 2,6% y 4,6%.

Manufacturas y construcción crecieron por encima de la media, con avances muy considerables del 6,7% y 6% respectivamente mientras que en 2020 manufacturas tuvo una importante caída (5,6%). En el caso de manufacturas, el crecimiento ha venido impulsado por la recuperación de la demanda externa y en cuanto a sectores, destacó el frigorífico. El aumento de construcción en 2021 viene explicado fundamentalmente por la continuación de las obras de infraestructura de ferrocarril y viales y recuperación de vivienda.

En 2021, el sector energético generó más energía por la mayor demanda de Brasil. El crecimiento fue del 3,5%.

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Sector terciario

En su conjunto, es el sector más importante de la economía uruguaya, representando casi dos tercios de su VAB, un 62,1%. En 2020, el porcentaje fue algo superior el año anterior, un 63,1%. Dentro del mismo, en 2021, destaca el sector de Salud, Educación, Actividades inmobiliarias y Otros servicios con una aportación al VAB del 23,6% (un 26% el año anterior). Este sector cae en participación ya que su crecimiento ha sido menor a la media, un 1,9%.

También tienen relevancia en cuanto a su aportación tanto el sector de comercio, alojamiento y suministro de bebidas que representó en 2021 el 13,9% del PIB (con un considerable aumento desde el 12,3% del año anterior). Al sector comercio, le sigue el de transporte y almacenamiento, Información y Comunicaciones con un 8,1% (8,2% el año precedente).

Estos dos sectores crecieron considerablemente en 2021, tras registrar importantes caídas en 2020. Concretamente, el comercio aumentó un 7% y el transporte un 4,1%, al estar muy relacionados con el sector turístico. En ambos casos, se ha producido un efecto rebote tras la pandemia, que provocó una caída del 9,1 y 6,5% respectivamente.

Aunque para 2020 aún no hay datos y sería muy negativos por el cierre de fronteras por la pandemia, hay que destacar que, de acuerdo con el Anuario Estadístico de turismo 2019, el turismo generó aproximadamente el 7,1% del PIB uruguayo en 2019 (8,1% en 2018) y un 7,2% del empleo (127.000 puestos de trabajo). Uruguay es el primer país de América del Sur en número de turistas recibidos en función de su población, en torno al 100%. El mercado turístico tuvo un pico relevante en el año 2017, ya que es un mercado muy influido por el mercado argentino. En consecuencia, tanto en 2018 como 2019 se produjeron descensos en visitantes y en gasto, como consecuencia de la crisis en el país vecino. La actividad turística descendió un 5,8% en 2018 y un 13,2% adicional en 2019. Los principales destinos turísticos se encuentran en la costa atlántica, especialmente Punta del Este, y la histórica ciudad de Colonia y en cierta medida Montevideo.

Los otros sectores que completan el terciario son el de actividades profesionales y Arrendamiento con una aportación del 7,3% (mismo porcentaje que en 2020) y los de servicios financieros 4,5% (4,7% en 2020) y actividades de administración pública 4,7% (5,1% el año anterior).

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Privatizaciones

Uruguay es un país muy estatista con una sociedad en general muy orgullosas de sus empresas públicas que considera efectivamente como suyas. Lo cual se explica también por qué en muchos sectores el pequeño tamaño del país hace que haya una clara tendencia a situaciones cercanas al monopolio, algo que el sentir uruguayo prefiere que se mantenga en el sector público.

Por tanto, no ha habido grandes tentaciones privatizadoras, y, de hecho, cuando se procedió a privatizar el servicio de suministro de agua potable en uno de los 19 Departamentos del país, hubo una reacción social inmediata contraria a la misma, que provocó un referéndum, en el que se decidió revertir aquella privatización.        

 

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