Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Brasil ha sido durante años el paradigma de las economías duales, caracterizadas por la coexistencia de la extrema riqueza con la extrema pobreza.


Gracias a las políticas sociales del gobierno de Lula, desde 2002 hasta la crisis de 2015, la clase media brasileña, la clase C, que hace referencia a familias con ingresos comprendidos en la horquilla de 4 a 10 salarios mínimos, es decir, entre 4.180 y 10.450 reales al mes (aproximadamente 643-1.607 euros al mes) pasó a representar el 55,3% de la población en 2018. Se trataba de millones de consumidores que consiguieron acceder al sistema financiero, adquiriendo viviendas, bienes de consumo duradero y viajando en avión; protagonistas, en definitiva, de la expansión de la economía brasileña hasta la crisis de 2015 y la pandemia del covid-19.


No obstante, el periodo de recesión que afectó a la economía brasileña entre 2014 y 2016 provocó un descenso en el número de familias pertenecientes a las clases A, B y C. Así, los índices de desigualdad del país vienen incrementándose continuamente desde el cuarto trimestre de 2015, como consecuencia de los efectos de la mencionada recesión económica y de la reciente crisis del COVID-19. En concreto, el índice de Gini ha pasado de situarse en 2015 en un 0,491 (según el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas), a un 0,553 (primer trimestre de 2020). La desigualdad sigue siendo muy elevada en el país, siendo Brasil uno de los países con mayor concentración de riqueza en la clase alta: actualmente el 10% de la población recibe el 52% de la renta nacional. En concreto, de acuerdo con los últimos datos publicados por el IBGE en su Síntesis de Indicadores Sociales de 2019, en base a datos del Banco Mundial, Brasil es el noveno país más desigual de entre los 164 países seleccionados para el estudio. 


Estudios recientes elaborados por consultorías especializadas y el Centro de Políticas Sociales del país de la Fundación Getulio Vargas (FGV Social), manifiestan un descenso crítico del número de personas pertenecientes a la clase C hacia las clases D y E, como consecuencia de la pandemia y la gestión gubernamental de la misma. En concreto, más de 30 millones de personas han descendido en la clasificación y, mientras que las clases más favorecidas comienzan a estabilizar sus rentas o a obtener beneficios, se espera que en 2021 las clases D y E, cada vez más numerosas, sufran una caída de casi el 15% de sus ingresos. Este hecho sólo aumentará la desigualdad social brasileña y retrasará la recuperación económica.


La clase E, con una renta domiciliar de hasta 1.205 reales al mes, de acuerdo con los criterios de la FGV Social, ha sido la que más ha aumentado en 2020, creciendo en 24,4 millones de personas. Por su parte, la clase D (personas que obtienen una renta de entre 1.205 y 1.926 reales) ha aumentado en 8,9 millones.


En 2019, antes de la pandemia, Brasil tenía cerca de 24 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza extrema. El 11% de la población estaba viviendo con menos de 246 reales al mes. A día de hoy, como consecuencia de la pandemia, esa cifra ha ascendido a 35 millones de personas (el 16% del total de la población). Se trata de un aumento significativo en comparación con el segundo semestre de 2020, cuando el pago de ayuda de emergencia a los más afectados por la crisis del COVID-19 (alrededor de 55 millones de brasileños) llegó a reducir la pobreza extrema, en agosto, al 4,5% (9,4 millones de personas), el nivel más bajo en la serie histórica.



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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Debido a las peculiaridades del mercado brasileño, resulta muy aconsejable iniciar operaciones en él mediante un agente o distribuidor. La orientación regional de la economía sigue siendo determinante en un país de dimensiones continentales, por lo que, en función de los objetivos de la empresa, sería preferible que el agente o distribuidor tuviera capacidad y autonomía para contratar agentes locales. En la mayoría de los casos, estos distribuidores se ubican en São Paulo. 

 

Los canales de distribución son distintos en función del tipo de bien que se comercialice, diferenciándose entre bienes de equipo y bienes de consumo. 

La distribución de los bienes de equipo es muy similar a la española. El canal de distribución es distinto en función del tamaño de la máquina o el equipo. Las máquinas pequeñas se comercializan en tiendas especializadas, mientras que las grandes fábricas tienen su propia red de concesionarios que son sus propios puntos de venta, en los que además se presta asistencia técnica. 

 

Lo más extendido en Brasil es el sistema de distribución mediante representantes, que funciona mediante pedidos evitándose así los stocks de maquinaria. 

En la distribución de bienes de consumo hay que distinguir entre el sector atacadista (venta al por mayor) y el sector varejista (venta al por menor). 

 

El mayorista o distribuidor es el principal canal de venta entre la industria y los pequeños y medios supermercados. Su actuación es esencial debido a la enorme extensión geográfica de Brasil, que hace casi imposible para la industria atender todas las regiones. En la actualidad estas empresas están diversificando su oferta, realizando también labores de operador logístico y de “broker” (auxiliar para la distribución y comercialización de los productos, colocando los productos en los puntos de venta y facturando directamente a la industria). Estas empresas abastecen tanto a supermercados y tiendas de ultramarinos (mercearias) como a hoteles, bares y tiendas de conveniencia. 

 

De acuerdo con las cifras proporcionadas por la Asociación Brasileña de Mayoristas y Distribuidores (ABAD), el sector mayorista cerró 2019 con ingresos de casi 273.500 millones de reales, un crecimiento del 4,5% respecto al año anterior (261.800 millones de reales). 

 

Las empresas del sector se concentran en el Estado de São Paulo, seguido en importancia por Minas Gerais, Paraná y Santa Catarina. En cuanto a facturación, la región del Sudeste concentra el 44% de la facturación del sector mayorista, por delante del Nordeste (28%), Sur (13%), Centro-Oeste (8%) y Norte (7%). 

 

Las ventas on-line, esto es, vía Internet, están alcanzando cifras récord, debido a un aumento en el consumo y al hábito creciente de realizar compras por Internet. Sin embargo, pocas empresas concentran casi el total de facturación de este sector, lo que ofrece una gran oportunidad de crecimiento para las empresas mayoristas, que pueden ganar con esta expansión, posicionándose de manera estratégica y ofreciendo servicios adecuados a esta nueva modalidad de venta. 

 

Caracteriza al sector de venta al por menor en Brasil, el hecho de que las empresas han descubierto en los servicios financieros como tarjetas de crédito, títulos de capitalización, seguros, o pago de cuentas de consumo en las tiendas (para atender principalmente al público que no tiene acceso a la red bancaria) una buena alternativa para ganarse la fidelidad de los clientes, por lo que este tipo de productos están ampliamente extendidos.  

 

Según el Ranking de Facturación de 2019, elaborado por el Instituto Brasileño de Ejecutivos del Mercado Minorista y de Consumo (IBEVAR), Carrefour ocupó el primer lugar, con ingresos de 56.300 millones de reales en 2018, seguido del Grupo Pão de Açúcar (53.600 millones de reales), Via Varejo (30.000 millones de reales) y Walmart (23.000 millones de reales). 

 

Cabe destacar que las 120 mayores empresas minoristas ganan juntas 345.000 millones de reales, lo que equivale al 29,5% del PIB brasileño. De todas ellas, 100 poseen el 27% de las ventas minoristas. Entre las categorías evaluadas en el mercado, destacan Hipermercados y Supermercados, Bebidas y Tabaco (33,8%), Vehículos, Motocicletas, Repuestos y Piezas (25,9%), y Telas, Vestuario y Calzado (9,5%). 

 

Según los datos publicados en agosto de 2020 en el Estudio Mensual del Comercio (PMC) elaborado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el comercio minorista nacional tuvo un aumento del 8% intermensual en junio de 2020 en la serie con ajuste estacional, después de un crecimiento del 14,4% en mayo, además mostró una recuperación del 0,9% en el segundo trimestre del año, tras la disminución registrada en el trimestre enero-marzo (-2,6%). En el primer semestre del año 2020 como consecuencia de la pandemia de coronavirus, el comercio minorista nacional registró un retroceso del 3,1% con respecto al mismo periodo del año anterior. 

 

En cuanto al comercio minorista ampliado[1], el volumen de ventas aumentó un 12,6% intermensual, lo que presenta el segundo avance (19,2% en mayo) tras los dos meses consecutivos con records negativos en serie histórica (-17,5% y -14% en marzo y abril respectivamente). En el acumulado del año 2020 con respecto al mismo periodo del año anterior el comercio minorista ampliado registró un retroceso del 7,4%. 

 

Con respecto al volumen de ventas, en la comparación interanual, tanto el comercio minorista nacional como el comercio minorista ampliado registraron fuertes descensos en el primer semestre de 2020 (-16,3% y -15,8% respectivamente). 

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Importancia económica del país en la región

Brasil es, sin duda, el gigante iberoamericano por excelencia. Es el primer país de América Latina, en términos de población, con 213 millones de habitantes según la última estimación del censo; en términos de PIB: 1.346.997 millones de dólares en 2020, el 35,57% del PIB de toda América Latina; y en volumen de exportaciones, con 209.817 millones de dólares en 2020. A escala mundial, en 2020 Brasil fue la duodécima economía del mundo, tras Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido, India, Francia, Italia, Canadá, Corea del Sur y Rusia (datos del Fondo Monetario Internacional). Con el crecimiento en 2019 de la economía brasileña del 1,1%, aunque tímidamente, se esperaba que el país fuera dejando atrás la fase recesiva de años anteriores, recuperando su papel como motor de la región junto a Argentina. No obstante, debido a la incidencia de la pandemia del Coronavirus (Covid-19), el PIB del país ha sufrido un descenso del 4,1% en 2020. En 2021, de acuerdo con un estudio publicado por la agencia de clasificación de riesgos Austin Rating, se prevé que Brasil descienda dos posiciones más en el ranking de mayores economías del mundo en 2021.


A pesar del descenso en la clasificación, Brasil sigue siendo una de las economías más grandes del mundo. La importancia económica de Brasil en la región se observa tanto en los flujos comerciales como en la inversión. En el ámbito comercial, América Latina y Caribe concentran casi la cuarta parte de la exportación brasileña. Además, constituyen el principal mercado de destino de los productos manufacturados brasileños (casi el 80% de lo exportado a la región), siendo el mercado natural de la industria brasileña. En 2020, el país registró un superávit en la balanza comercial, alcanzando los 43.230 millones de dólares, un 6,81% más que en 2019 (40.473 millones de dólares).


Este incremento del superávit es debido a que las exportaciones por valor de 210,7 mil millones de dólares (reducción del 6,7% respecto a 2019), han supuesto un descenso menor al de las importaciones (reducción del 9,66% respecto a 2020). Los principales destinos de las exportaciones brasileñas fueron China, Estados Unidos, Holanda y Argentina; aglutinando entre los cuatro países el 50,05%% de las exportaciones; mientras que los principales mercados de los que ha importado Brasil a lo largo de 2020 han sido China, Estados Unidos, Alemania y Argentina, representando el origen del 46,90% de los productos importados.


 

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Perspectivas de desarrollo económico

En gobierno Bolsonaro ha presentado una ambiciosa agenda económica que tiene como objetivo relanzar la economía brasileña sobre la base de una mayor liberalización de la economía, una mayor apertura internacional, una reducción de las trabas burocráticas a la actividad económica junto con una reorganización tributaria, que podría contribuir reducir ellos efectos del denominado “coste Brasil”, y un ambicioso programa de infraestructuras para atraer la inversión extranjera como motor del crecimiento económico del país. 

 

Entre los principales problemas para el desarrollo de esta agenda se encuentran las fricciones políticas del gobierno con el Congreso y el Senado, que obligan a continuas negociaciones y revisiones de las políticas a desarrollar, pero desde un punto de vista de política económica, parece que la actual administración está muy comprometida con sentar las bases de un crecimiento económico sólido, sostenido y saneado. 

 

El siguiente cuadro resume la evolución de las principales variables económicas: 

 

Datos básicos 

2017 

2018 

2019 

Crecimiento PIB 

1,30% 

1,30% 

1,10% 

Índice de precios al consumidor ampliado (IPCA) 

2,95% 

3,75% 

4,31% 

Tasa Selic 

7,00% 

6,50% 

4,50% 

Tipo cambio a fin de periodo (R$/USD) 

3,19 

3,65 

4,01 

Saldo Balanza Comercial (millones US$) 

66.989 

58.659 

48.036 

IED (millones US$) 

70.332 

78.163 

78.559 

Saldo cuenta corriente (millones US$) 

-9.762 

-14.511 

-49.452 

 

A finales de abril de 2020 la Secretaria de Política Económica (SPE) pronosticaba un crecimiento del PIB negativo en 2020 del 4,70%, la tasa Selic en abril de 2020 se situaba en el 3%, el índice de precios al consumidor hasta abril de 2020 era del 0,22% y el tipo de cambio medio en el periodo ya se situaba en 4,89 reales por dólar. Indicativos de la coyuntura económica por la atravesaba Brasil debido a la pandemia de coronavirus. Además, la inversión extrajera directa alcanzó los 18.043 millones de dólares, mientras que el saldo de la cuenta corriente fue de -11.877 en el mismo periodo. Por su parte el Saldo de la Balanza Comercial hasta mayo alcanzó los 15.571 millones de dólares. 

 

Después de la fuerte revisión al alza de las previsiones de crecimiento realizada por prácticamente todos los organismos de previsión (nacionales e internacionales) tras los resultados de las elecciones de octubre 2018, en  2019 se sucedieron las revisiones a la baja de la tasa de crecimiento del PIB brasileño, manteniéndose sin embargo relativamente optimista la previsión para 2020. No obstante, en 2020 el shock inicial provocado por la nueva pandemia de coronavirus provocó la caída sistemática de las previsiones en el primer cuatrimestre de 2020; previsiones negativas que se han mantenido por parte de diversas instituciones. 

 

Entre las revisiones realizadas por, entre otros, el BM, el FMI y el propio Banco Central de Brasil, destacan la oficial, publicada por la Secretaría Política Económica (SPE), que en el mejor de los escenarios prevé un resultado negativo del 4,7%; la del Banco Central de Brasil (-6,40%) así como la del FMI (-9,1%) o del Banco Mundial (-8%), agencias de crédito como S&P (-4,6%), o Moody’s (-5,2%), o las de grandes empresas financieras, como Goldman Sachs (-7,4%).  

A continuación, se resume en el siguiente cuadro la situación a cierre del mes de junio de 2020: 

 

Previsiones crecimiento PIB 

2020 

2021 

SPE[1] 

-4,70% 

- 

BCB 

-6,40% 

3,50% 

IBGE[2] 

-5,40% 

- 

FMI 

-9,10% 

2,90% 

OCDE 

-7,40% 

4,20% 

BM 

-8,00% 

2,50% 

CEPAL 

-9,20% 

- 

BBVA 

1,90% 

2,00% 

Banco Itaú 

-4,50% 

3,50% 

CNI Brasil 

-4,20% 

- 

ONU (Unctad) 

1,00% 

- 

Santander Brasil 

-6,38% 

4,35% 

Credit Suisse 

-6,50% 

4,60% 

UBS 

-7,50% 

3,00% 

Morgan Stanley 

-5,10% 

- 

JP Morgan 

-7,00% 

- 

S&P 

-4,60% 

3,30% 

Moody’s 

-6,20% 

3,60% 

Goldman Sachs 

-7,40% 

4,00% 

Fuente: elaboración propia 

 
 
 

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