Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Brasil ha sido durante años el paradigma de las economías duales, caracterizadas por la coexistencia de la extrema riqueza con la extrema pobreza. Con todo, probablemente el mayor acontecimiento producido en la economía brasileña en los últimos años haya sido la incorporación de millones de brasileños al mercado de trabajo.

Desde 2002 hasta la actualidad, la clase media brasileña - la llamada clase C, que hace referencia a familias con ingresos comprendidos en la horquilla 660-1.600 euros al mes (entre 2.166 y 5.233 reales al mes, aproximadamente)- ha pasado de representar el 38,8% de la población al 51% en 2018 (54,6% en 2016), mostrando una cierta recuperación después de años de retroceso debido a la crisis económica Se trata de millones de consumidores que consiguen acceder de manera muy reciente al sistema financiero, adquiriendo viviendas, bienes de consumo duradero, viajando en avión, protagonistas, en definitiva, del ciclo virtuoso en el que se movió la economía brasileña hasta la crisis. Se espera que la renta disponible para este sector de la población aumente en torno a un 3,5% en el ejercicio de 2019, lo que según algunas proyecciones, impulsaría un 3% el consumo interno.

El periodo de recesión que  afectó a la economía brasileña y del que todavía no se ha recuperado del todo ha provocado  un descenso en el número de familias pertenecientes a las clases A, B y C. No obstante, el país experimentó un descenso ininterrumpido del índice de GINI durante los últimos 15 años, los índices de desigualdad vienen incrementándose continuamente desde el cuarto trimestre de 2015 como consecuencia de los efectos de la crisis de 2014. Así, ha pasado de situarse en 2015 en 0,491 (según el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas), al 0,6257 (primer trimestre de 2019). La desigualdad sigue siendo elevada en el país, siendo Brasil uno de los países con mayor concentración de riqueza en la clase alta, actualmente el 10% de la población recibe el 52% de la renta nacional (los datos reflejan que desde el inicio de la crisis, este colectivo ha visto aumentado en un 3,3% sus rentas acumuladas), debido principalmente a la exención de impuestos sobre los dividendos de las empresas.  

Según el Centro Integral de Políticas para el Crecimiento Inclusivo del PNUD, entre 2004 y 2013 los índices de pobreza en Brasil se redujeron: del 20% al 9% de la población y del 7% al 4% en el caso de pobreza extrema, Sin embargo, las principales características siguen siendo las mismas: está más presente en el medio rural y se concentra en las regiones del norte y nordeste de Brasil.

Dada la baja incidencia de la pobreza extrema en Latinoamérica y Caribe, al igual que en muchos otros países clasificados como de ingreso medio alto, un umbral más informativo y comúnmente elegido es el de 5,50 dólares por persona al día. El reciente aumento de la pobreza en Brasil (el cual, a datos de 2017, se situaría en torno al 20% según el Banco Mundial en mazo de 2019) como resultado de la recesión resalta el hecho importante de que el ciclo económico puede tener fuertes repercusiones en la pobreza. Por otro lado y de acuerdo con un estudio de la Fundación Getulio Vargas 'Social', a partir de datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la pobreza pasó a crecer a partir de 2015, cuando la crisis arremetió contra el empleo y la renta. Desde principios de ese año hasta 2017, la crisis produjo 6,27 millones de nuevos pobres. Con ello, Brasil tenía 23,3 millones de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza a finales de 2017, el 11,2% de la población. Sin embargo, a partir de 2017, esa tendencia se ha revertido. En 2018, la pobreza registrara una ligera reducción, la primera desde 2014, con la contribución del ciclo electoral. El país acabará el año con 22,83 millones de personas por debajo del umbral de pobreza, 470.000 personas menos que las registradas a finales del 2017 y el equivalente al 10,95% de la población del país.

Los principales centros de negocio, así como las zonas de mayor índice de consumo, están localizados en el sudeste del país, al que pertenecen los Estados más desarrollados económicamente y con un mayor nivel de renta per cápita. Son, por este orden: Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais

A pesar del final de la recesión económica y del inicio de recuperación del empleo, miles de brasileños dejaron de pertenecer a las clases sociales A y B en 2017, considerado el criterio de ingreso, muestran estimaciones del Departamento de Investigaciones y Estudios Económicos del banco Bradesco y la consultoría LCA. Según los cálculos de Bradesco, basados ​​en investigaciones domiciliarias del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), 900 mil personas dejaron de integrar las clases A y B el año pasado. Sólo en la clase A -compuesta por familias con ingresos mensuales de R $ 11.001 o más- fueron 500 mil menos. Esta elite pasó a ser formada por 10,3 millones de individuos en 2017, lo que representaba el 4,9% de la población. Un cálculo paralelo de la LCA Consultores identificó la misma tendencia, aunque con declinación menos acentuada. Para la consultoría, 441 mil personas dejaron las clases A y B en 2017. El retroceso fue mayor en la clase A -por el criterio de la consultoría, ingreso familiar per cápita superior a R $ 3.566-. El contingente de ese top social retrocedió de 13,1 millones a 12,8 millones de personas, una baja del 2,3%. En general, el declive de los brasileños para las capas menos favorecidas reflejó la crisis aún presente en el mercado de trabajo el año pasado. A pesar del inicio de la recuperación del empleo, esta mejora se dio por puestos de trabajo informales, generalmente de baja calidad y menores salarios. Al mismo tiempo, el sector privado siguió disminuyendo vacantes con contrato firmada.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Debido a las peculiaridades del mercado brasileño, resulta muy aconsejable iniciar operaciones en él mediante un agente o distribuidor. La orientación regional de la economía sigue siendo determinante en un país de dimensiones continentales, por lo que, en función de los objetivos de la empresa, sería preferible que el agente o distribuidor tuviera capacidad y autonomía para contratar agentes locales. En la mayoría de los casos, estos distribuidores se ubican en São Paulo.

Los canales de distribución son distintos en función del tipo de bien que se comercialice, diferenciándose entre bienes de equipo y bienes de consumo.

La distribución de los bienes de equipo es muy similar a la española. El canal de distribución es distinto en función del tamaño de la máquina o el equipo. Las máquinas pequeñas se comercializan en tiendas especializadas, mientras que las grandes fábricas tienen su propia red de concesionarios que son sus propios puntos de venta, en los que además se presta asistencia técnica.

Lo más extendido en Brasil es el sistema de distribución mediante representantes, que funciona mediante pedidos evitándose así los stocks de maquinaria.

En la distribución de bienes de consumo hay que distinguir entre el sector atacadista (venta al por mayor) y el sector varejista (venta al por menor).

El mayorista o distribuidor es el principal canal de venta entre la industria y los pequeños y medios supermercados. Su actuación es esencial debido a la enorme extensión geográfica de Brasil, que hace casi imposible para la industria atender todas las regiones. En la actualidad estas empresas están diversificando su oferta, realizando también labores de operador logístico y de “broker” (auxiliar para la distribución y comercialización de los productos, colocando los productos en los puntos de venta y facturando directamente a la industria). Estas empresas abastecen tanto a supermercados y tiendas de ultramarinos (mercearias) como a hoteles, bares y tiendas de conveniencia.

De acuerdo con las cifras proporcionadas por la Asociación Brasileña de Mayoristas y Distribuidores (ABAD), el sector mayorista cerró 2018 con ingresos de casi 261.800 millones de reales, un crecimiento del 0,8% respecto al año anterior.

Las empresas del sector se concentran en el Estado de São Paulo, seguido en importancia por Minas Gerais, Paraná y Santa Catarina. En cuanto a facturación, la región del Sudeste concentra el 44% de la facturación del sector mayorista, por delante del Nordeste (28%), Sur (13%), Centro-Oeste (8%) y Norte (7%).

Las ventas on-line, esto es, vía Internet, están alcanzando cifras récord, debido a un aumento en el consumo y al hábito creciente de realizar compras por Internet. Sin embargo, pocas empresas concentran casi el total de facturación de este sector, lo que ofrece una gran oportunidad de crecimiento para las empresas mayoristas, que pueden ganar con esta expansión, posicionándose de manera estratégica y ofreciendo servicios adecuados a esta nueva modalidad de venta.

Según la Pesquisa Mensal de Comércio (PMC), el volumen de ventas al por menor (varejista) creció en mayo de 2019 un 1% interanual, acumulando un crecimiento en los 5 primeros meses del 0,7%. En términos de ingreso, el crecimiento interanual fue más marcado, un 5,8% mientras que en el acumulado del año hasta mayo, el avance es del 5%. Por Estados, destaca tanto en volumen como en ingreso, Amapá (en el acumulado del año).

Caracteriza al sector de venta al por menor en Brasil el hecho de que las empresas han descubierto en los servicios financieros como tarjetas de crédito, títulos de capitalización, seguros, o pago de cuentas de consumo en las tiendas (para atender principalmente al público que no tiene acceso a la red bancaria) una buena alternativa para ganarse la fidelidad de los clientes, por lo que este tipo de productos están ampliamente extendidos. Según un estudio de PwC, publicado en 2013, las empresas minoristas que lideran el ranking del sector por volumen de facturación son: Grupo Pão de Açúcar, Grupo Carrefour, Grupo Wal-Mart, Lojas Americanas y Máquina de Vendas. Todos los grandes grupos internacionales de distribución están hoy día presentes en Brasil. Esta tendencia se repite según el ranking IBEVAR 2018: 1º Grupo Pão de Açúcar (facturación de 48.400 millones de reales); 2º Via Varejo (29.100 millones de reales); 3º Walmart (28.100 millones de reales); 4º Grupo Carrefour (25.300 millones de reales); y 5º Lojas Americanas (20.000 millones de reales).

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Importancia económica del país en la región

Brasil es, sin duda, el gigante iberoamericano por excelencia.  Es el primer país de América Latina,  en términos de población, con 209,5 millones de habitantes según la última estimación del censo; en términos de PIB: 1.789.783,37 millones de dólares en 2018,  en torno al 35% del PIB de la región; y en volumen de exportaciones, con 239.889 millones de dólares en 2018.  A escala mundial, en  2018 Brasil fue la novena economía del mundo, tras Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, India e Italia (datos del Fondo Monetario Internacional). Con el crecimiento en 2018 de la economía brasileña del 1,1%, y unas últimas previsiones de crecimiento del 0,81% para 2019 (Ministerio de Economía brasileño a datos de julio de 2019), aunque tímidamente, se espera que el país vaya dejando atrás la fase recesiva de años anteriores, recuperando su papel como motor de la región junto a Argentina.

La importancia económica de Brasil en la región se observa tanto en los flujos comerciales como en la inversión. En el ámbito comercial, América Latina y Caribe no sólo concentran casi la cuarta parte de la exportación brasileña. Además, constituye el principal mercado de destino de los productos manufacturados brasileños (casi el 80% de lo exportado a la región), siendo el mercado natural de la industria brasileña. En 2017, el país registró un record de superávit en la balanza comercial, alcanzando los 66.989 millones de dólares. Este superávit es fruto de un mayor incremento de las exportaciones  que de las importaciones, que también aumentaron. Los principales destinos de las exportaciones brasileñas fueron China, Estados Unidos, Argentina y Holanda; aglutinando entre los cuatro países el 46,49% de las exportaciones; mientras que los principales mercados de los que ha importado Brasil a lo largo de 2017 han sido China, Estados Unidos, Argentina y Alemania, representando el origen del  47% de los productos importados. En el ejercicio 2018,  el país registró un superávit en la balanza comercial, alcanzando los 58.658 millones de dólares. Este superávit es menor que el del ejercicio de 2017 ya que las exportaciones no aumentaron tanto como lo hicieron las importaciones. Los principales destinos de las exportaciones brasileñas fueron China, Estados Unidos, Argentina y Holanda; aglutinando entre los cuatro países el 50,5% de las exportaciones; mientras que los principales mercados de los que ha importado Brasil a lo largo de 2017 han sido China, Estados Unidos, Argentina y Alemania, representando el origen del  47,3% de los productos importados. Durante el primer semestre de 2019 se puede observar una tendencia similar, registrándose un superávit de 27.130 millones de dólares. Pese a la caída de un 9,6% respecto al primer semestre de 2018, la balanza comercial del primer semestre de 2019 se sitúa como la tercera con mayor superávit de la historia. El descenso respecto a los dos últimos ejercicios. Según cifras del Informe Focus, se prevé un superávit para el conjunto de 2019 de 50.800 millones de dólares, saldo similar al reflejado por las previsiones del Ministerio de Economía (50.100 millones). Esta tendecia a la baja desde 2017 se vería implulsada por el menor precio en los mercados de commodities exportadas por Brasil, unido a un aumento de las importaciones.

En el ámbito de las inversiones, en su momento destacó la presencia de las grandes empresas constructoras brasileñas en la región sudamericana, especialmente, las grandes constructoras: Odebrecht, Camargo correa o Andrade Gutierrez, las cuales desarrollaron importantes proyectos de infraestructuras de transporte y energéticas. La nota negativa viene, de nuevo, de los diversos procesos de corrupción abiertos (en especial la operación Lava Jato) que ha afectado a la cúpula política y empresarial brasileña. Precisamente estas grandes empresas están siendo investigadas en el marco de la operación y se está descubriendo el pago de sobornos a políticos en la región (incluyendo los Estados Unidos) para hacerse con proyectos. En los últimos años se ha procedido a una minuciosa revisión de esos contratos y es muy probable que pierdan varios de los proyectos de su cartera. Aún no se ha realizado una evaluación del impacto económico que esto puede tener no sólo en Brasil, sino en la región.

La presencia de grandes compañías brasileñas en Sudamérica no se limita al sector de la construcción. También están muy presentes en sectores como el bancario, el mineral, el químico y petroquímico, el mecánico o el cárnico.

 

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Perspectivas de desarrollo económico

Las perspectivas de desarrollo económico a corto plazo de Brasil son positivas, a pesar del leve descenso registrado en los tres primeros meses de 2019 (-0,2% intertrimestral) y el menor crecimiento del esperado para 2018. En el lado positivo, se ha confirmado que Brasil ha dejado atrás una de sus peores crisis económicas (en 2015 y 2016, el PIB cayó más de un 3,5% respectivamente).

En gobierno Bolsonaro ha presentado una ambiciosa agenda económica que tiene como objetivo relanzar la economía brasileña sobre la base de una mayor liberalización de la economía, una mayor apertura internacional y una reducción de las trabas burocráticas a la actividad económica.

Entre los principales problemas para el desarrollo de esta agenda se encuentran las fricciones políticas del gobierno con el Congreso y el Senado, que obligan a continuas negociaciones y revisiones de las políticas a desarrollar, pero desde un punto de vista de política económica, parece que la actual administración está muy comprometida con sentar las bases de un crecimiento económico sólido, sostenido y saneado.

El siguiente cuadro resume la evolución de las principales variables:

Datos básicos 2017 2018
Crecimiento PIB 1,10% 1,10%
Índice de precios al consumidor ampliado (IPCA) 2,95% 3,75%
Tasa Selic 7,00% 6,50%
Tipo cambio a fin de periodo (R$/USD) 3,19 3,65
Saldo Balanza Comercial (millones US$) 66.989 58.659
IED (millones US$) 70.332 86.728
Saldo cuenta corriente (millones US$) -9.762 -14.511

Después de la fuerte revisión al alza de las previsiones de crecimiento realizada por prácticamente todos los organismos de previsión (nacionales e internacionales) tras los resultados deaals elecciones de octubre 2018, en lo que va de 2019 se han sucedido las revisiones a la baja de la tasa de crecimiento del PIB brasileño para 2019, manteniéndose sin embargo relativamente optimista la previsión para 2020. El siguiente cuadro resume la situación tras la última rebaja llevada a cabo por el FMI:

Perspectivas crecimiento PIB 2019 2020  
BCB 0,8% 2,1%  
FMI 0,8% 2,4%  
OCDE 1,4% 2,4%  
BM 1,5% 2,5%  
CEPAL 1,8%    
BBVA 1,8% 1,8%  
Santander Brasil 1,3% 2,5%   
Banco Itaú 1,0% 2,0%  
Fuente: Elaboración propia. Actualizado a 29/07/2019.  

 

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