Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

El mercado de importación dominicano se aproxima a 20.000 M$. Una proporción relevante la constituyen inputs y bienes intermedios para las Zonas Francas y ha crecido con lentitud estos últimos años. Entre las compras dominan bienes de consumo, alimenticios y agrícolas básicos, seguidos por el equipamiento y materias primas. Para los primeros, la fuerte desigualdad en materia de ingresos y de riqueza que acusa la población, obliga a descartar la idea de un mercado de 10 millones de consumidores regulares para el productor extranjero: a efectos de esta demanda cabe  más bien pensar en un 10-20% de la población.

Por otro lado, y debido en parte a lo anterior , el precio aquí es factor más determinante para las decisiones de consumo que en otros mercados. Los aranceles a los productos europeos son bajos o inexistentes gracias al acuerdo EPA cuyo desarme prosigue con carácter bienal.

A nuestro entender, el consumidor dominicano no es muy marquista; salvo, quizás, en el ámbito del automóvil, ciertos productos electrónicos y telefonía móvil.

En un amplio abanico de sectores existe concentración en una o dos firmas dominantes, lo que altera la formación de precios y el propio acceso al mercado. Según estudios de la DGII, el Índice de Herfindahl-Hirshman supera 3.000 puntos en sectores como Refino de Petróleo, Fabricación de cerveza, Seguros, Banca, Aceites y grasas alimenticias, Minería y canteras, Ron, Azúcar, Lácteos, Hierro, Acero y Detergentes; otros 20 subsectores lo tienen muy alto también. El nombramiento en 2017 de presidenta en Pro-Competencia - vacante desde la Ley de 2008-, permite por fin incoar expedientes sancionadores de prácticas restrictivas; no obstante, la titular adelantó que si una empresa aporta valor añadido interesante a la economía, no será sancionada aunque ejerza valor añadido.

Al sopesar el mercado dominicano ha de prestarse atención al reparto geográfico de los destinatarios finales. En lo referente a bienes, la actividad comercial se concentra en el entorno de Santo Domingo que absorbe la mitad del total. Santiago, La Vega y la zona norte toman el 30%, y el resto 20%. En Servicios y proyectos, la concentración en la capital es casi completa al radicarse en ella las instancias oficiales y la mayoría de los grupos económicos.

La publicidad es ampliamente utilizada: tanto en prensa, radio y TV, como en grandes vallas que abundan en plena zona urbana y a lo largo de las carreteras. La recomendación de los allegados por vía oral o mediante redes sociales son clave en muchas de las decisiones de compra de los dominicanos.

En bienes de capital, equipamiento y proyectos para el sector público es frecuente que el vendedor deba buscar la financiación y la cobertura aseguradora del crédito comercial aparejado.

El cobro de lo ejecutado o entregado constituye una preocupación superlativa y su aseguramiento debe cuidarse de forma eminente; sobre todo en contratos con el sector público, el cual retrasa con frecuencia el inicio de lo contratado, o el pago de lo certificado, o entregado. Sucede por ello que las aseguradoras de crédito a la exportación requieren garantía soberana para cubrir créditos bancarios a entes públicos. Es de esperar que el Decreto Nº 15/17, que obliga a tener conformidad del Mº de Hacienda antes de lanzar concursos, reduzca estas incidencias. En caso de cliente privado, es bastante común exigir el pago por adelantado ex-Factory para una buena porción del suministro o proyecto: bien en metálico, bien por transferencia o crédito documentario.

No existen ferias relevantes de porte internacional, salvo quizá la pequeña pero creciente de ASONAHORES orientada a proveedores de bienes y servicios para el sector Turismo y hoteles. Los certámenes suelen ser pequeños y dirigidos a fomentar el producto doméstico, predominando entre los visitantes el público general. Para los productos locales, la muestra más relevante es quizá "RD Exporta", que se celebra anualmente en junio; y, en menor medida, la Feria Agrícola y la Feria Alimentaria.

Digamos por último que, en el caso español, la limitada capacidad importadora dominicana se ve algo compensada por el buen conocimiento y aprecio a la oferta española (no solo la de alimenticios y vinos donde el gusto formado ayuda de forma natural, sino también la de bienes industriales o proyectos), que en ocasiones otorga ventaja o preferencia de mayor peso que el factor precio.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

La economía dominicana es, por necesidad, bastante abierta y con tradición de intercambio exterior.  Buena parte del comercio de importación gira en torno a productos terminados, jugando un papel secundario los inputs intermedios. Excepción a ello son las Zonas Francas, que utilizan materias primas y semitransformadas que se importan en elevada proporción. Para ciertos renglones destacados como el azúcar, combustibles líquidos, o GNL, los importadores autorizados coinciden en ser a la vez mayoristas exclusivos o dominantes, e incluso productores de algunas gamas. 

Los sistemas de venta mediante distribuidor, agente y sociedades filiales son usuales y de amplia utilización por el principal extranjero.  Por su desmedida protección al agente local, conviene advertir aquí del riesgo que entraña la Ley Nº 173-66 reguladora de la distribución.  En caso de plantearse rescisión del contrato de representación/distribución, se han dado bloqueos a la mercancía nueva en los puertos, a instancia de la contraparte local que busca compensaciones abusivas.  Esta ley impone asimismo propiedad doméstica para el 66% del capital en las empresas distribuidoras, aunque hay interpretaciones que entienden derogado este requisito de forma implícita a través de la ley de Inversiones Extranjeras, que es más liberal.  Una buena asesoría legal y cuidadosa elección del representante resultan esenciales.

La distribución ha experimentado cambios notables en los últimos año, cobrando los supermercados y grandes superficies mayor importancia frente al sistema tradicional de los colmados. Las principales ciudades disponen de instalaciones comerciales de cierta envergadura, con presencia de las principales marcas internacionales de moda, perfumería y accesorios. Cadenas extranjeras como Carrefour, Price Smart o IKEA tienen presencia en Santo Domingo y Santiago. En la capital destacan seis complejos inaugurados en ésta década y que trabajan los siete días de la semana en horario corrido: Downtown Center con 80.000 m2 y 1.000 aparcamientos; Blue Mall, del Grupo venezolano Vellutini; Agora Mall que contiene buena parte de las grandes marcas de ropa y complementos; Sambil, con 350 tiendas y 2.300 estacionamientos; Galería 360, que integra ferretería, supermercado, muebles y entidades de servicios bancarios, entre otros; Novo Centro, con 26.200 m2 en 18 pisos, incorporando centros de negocios, de diversión y áreas comerciales. Se suman a ellos algunos hipermercados. Ante estas implantaciones, el comercio internacional y los supermercados locales buscan estrategias para competir, tales como asociarse para acceder al proveedor directamente ahorrando intermediarios para reducir costes y tener un mejor control del negocio.  Son característicos grandes centros de ferretería y menaje, que incluyen a veces secciones de alimentación, casi todos propiedad de familias españolas inmigradas.

Con todo, la mayoría de la población todavía provee en tiendas pequeñas y  colmados de esquina, más el abundante mercado informal.  Ello complica y encarece la distribución del producto hasta el consumidor final, pero es fuente de un importante porcentaje del empleo nacional.

El comercio electrónico, regulado por la ley 162/02, sigue creciendo con rapidez superando  1.500 M$ anuales, según estimaciones. El hecho de que el 80% de la población con mayor disponibilidad económica sea usuaria de internet es revelador a estos efectos. Por el momento, la casi totalidad de los envíos se sirven desde Estados Unidos

La franquicia se ha extendido mucho en el mercado dominicano y numerosas marcas la utilizan, para introducirse; especialmente las estadounidenses en Servicios (25%), restauración o retail.

En varios bienes y servicios se da escasez de oferentes e incluso monopolio de poderosos grupos económicos locales que detentan los permisos y cupos de importación, así como la capacidad distribuidora y las superficies comerciales e imponen exclusión de marca a los puntos de venta que acepten simultáneamente otra mercancía competidora. Los esfuerzos de Pro Competencia tiene pocos visos de eliminar las barreras de entrada que encaran las empresas o importadores nuevos para introducir bienes o servicios en ámbitos que se hallan sometidos a posiciones dominantes.

Para consolidar presencia, el fabricante extranjero debe establecer un servicio post-venta porque en múltiples ámbitos falta infraestructura adecuada para reparaciones, mantenimiento capacitado, o stock de recambios; y el comprador sopesa también ya este elemento.

En productos frescos y perecederos las pérdidas por transporte y almacenamiento encarecen el precio final.  Existe un único mercado mayorista de abastos (MERCA Santo Domingo), situado a 23 kilómetros de la capital. Sin embargo, actúa todavía como asentamiento de pequeños puestos minoristas, resistiéndose a mudarse a él los vendedores al por mayor que siguen radicados en la capital (Mercado de la calle Duarte). La capital dispone de dos mercados minoristas sin estrenar. 

Proyectos bloqueados de mataderos y mercados en varias ciudades, incluido el Merca a crear en Santiago, más el deficit de recintos frigoríficos y equipamiento, son indicio de el cambio pendiente en la distribución comercial y de las oportunidades que surgirán para satisfacerlo.

 

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Importancia económica del país en la región

La economía dominicana supone prácticamente la mitad del producto bruto de la cuenca caribeña. Además, presenta estabilidad político-social desde hace varias décadas y su PIB ha estado creciendo varios años en torno a 6% como media, es decir bastante por encima de sus vecinos.  Empero, su influencia económica en la región dista de ser relevante (salvo en el caso de Haití, del cual es el segundo suministrador) por cuanto la inmensa mayoría de sus intercambios -sean de mercancías, servicios o inversión- tienen lugar con América del Norte, Europa y China. Así resulta que, durante 2018, de una importación caribeña superior a 27.000 M$ República Dominicana solo abasteció 1.655 M$ ( más del 90% de ello a Haití, y Puerto Rico) e importó 612 M$.

Como mercado de destino de las ventas europeas en cambio, la R. D. absorbe el 26% de la exportación UE al Caribe (5.000 €); le siguen Bahamas (24%) y Trinidad Tobago (14%).

La integración con otras islas o con Centro América resulta, pues, muy débil, a pesar del conjunto de acuerdos vigentes. El no haber ingresado siquiera en el CARICOM es una manifestación más de ello. En 2017 el Banco Mundial emitió un informe llamando a esforzarse para propiciar la integración del área. El acento puesto por el Acuerdo EPA en la integración regional y las ayudas financieras de la UE reiteran este objetivo, pero no cabe esperar resultados espectaculares. La exportación al CARICOM fueron de apenas 146 M$,  importando 35 M$  dentro de los acuerdos comerciales (con Trinidad & Tobago el intercambio de hidrocarburos se eleva a 351 M$)

Con Haití, los recelos y animadversión que históricamente vienen presidiendo la relación entre ambos vecinos han vuelto a exacerbarse: los problemas migratorios y jurídicos sobre retirada de nacionalidad han desembocado desde 2015 en un éxodo de más de 200.000 haitianos, cierres temporales del comercio fronterizo, tensiones diplomáticas y diatribas. Así, los visos de un ALC bilateral (que desde varios puntos de vista sería lógico negociar por razones no solo geográficas sino de volumen del flujo comercial y de potencial inversor) son todavía nulos. Con todo, hay interés por desarrollar la franja fronteriza y el presidente haitiano actual ha hecho gestos que pudieran facilitar el acercamiento.

En cuanto a Centroamérica, la exportación dominicana apenas supera 107 M$ y 30 M$ a Panamá. En resumen, unos montos pequeñísimos que denotan un peso comercial irrelevante del país en su Región salvo en Haití.

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Perspectivas de desarrollo económico

 

República Dominicana se encuentra en la franja de países de nivel de renta y desarrollo intermedios y la Estrategia gubernamental de horizonte 2030 traza líneas prioritarias para mejorar el estado de cosas.

El análisis de la evolución dominicana y las indicaciones de la última misión del FMI sobre la política económica y perspectivas prevén un medio plazo optimista para el producto interno y evolución de las variables: aunque el PIB se frenó en 2017, recuperó ritmo en 2018 y quizá pueda mantenerse al 4,5 / 5% hasta 2020, con la inflación dentro de la banda de 3-5% prevista por el Banco Central.

Este crecimiento ha servido para la generación de empleos y pudieran lograrse 500.000 durante la actual legislatura, manteniendo la tasa de paro ampliada por debajo de 14%.

Entre los principales determinantes del buen desempeño económico hasta 2019 destacan: la mejoría en la demanda internacional (sobre todo de EEUU principal importador y  proveedor clave de la inversión, turistas y remesas de emigrantes); la caída de los precios de los crudos ahorrando al país más de 1.000 M$ por año; la estabilidad política y social, y la reducción del déficit corriente por obra de las sub-balanzas de Servicios y de Renta Secundaria (remesas de emigrantes).  Según pronósticos, durante 2018 - 2020 la exportación dominicana aumentará al 5% anual, manteniendo saldos corrientes en torno a -2% del PIB. 

En el ámbito fiscal, sucesivos retoques (incluidas subidas del ITBIS en 2015-2017) están evitando un mayor déficit público consolidado, que seguirá en torno a -4,5%.  No obstante, la creciente carga del servicio de la deuda, la subida internacional de los combustibles y de los tipos de interés, y la necesidad de revigorizar la inversión pública que ha caído a niveles muy bajos, pueden complicar la tarea.

Son retos para el Gobierno dominicano a medio plazo la mejora del sector eléctrico, deficitario y plagado de ineficiencias; aumentar los ingresos públicos y la carga tributaria reduciendo la evasión y adaptando la estructura impositiva a mejores prácticas; reducir exenciones y subsidios y racionalizar el gasto público.  Se busca, asimismo llegar a 10 M de turistas y fortalecer el sector manufacturero de las zonas francas, además de las exportaciones y la IED. Pero quizá el reto más importante y difícil es hacer que el desarrollo y la mejoría de nivel de vida y los beneficios del crecimiento económico lleguen a mayores capas de la población; en particular el acceso a los servicios básicos (saneamiento, agua potable, fluido eléctrico continuado, alojamientos dignos, mejoría de nivel educativo y sanitario) que es todavía muy precario. Y que, además de una reducción de la pobreza se vaya consolidando una clase media que propicie una consolidación democrática e institucional adecuadas.

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