Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Reino Unido está desarrollando un marco regulatorio cada vez más favorable para la actividad empresarial, de acuerdo con el índice de facilidad para hacer negocios (Doing Business 2020), que elabora el Banco Mundial y que evalúa la facilidad que tienen inversores y empresas para funcionar y hacer negocios en 190 países. Conforme a esta clasificación Reino Unido en 2019, con la incertidumbre del Brexit, ha obtenido un total de 83,5 puntos sobre 100, lo que implica que ha subido un puestos respecto a 2018 en el ranking de las economías que tienen mayor facilidad para hacer negocios, ocupando la octava posición en la clasificación, encuadrado entre Georgia y Noruega.

El informe “Doing Business 2020” del Banco Mundial analiza diez parámetros que permiten establecer la clasificación del ranking general. Entre las categorías se encuentran los trámites necesarios para abrir una empresa, la protección de los inversores, el tiempo necesario para lidiar con los impuestos o la facilidad para registrar una propiedad.

https://www.doingbusiness.org/en/reports/global-reports/doing-business-2020

Por otro lado, en Reino Unido se dan grandes desigualdades regionales en la distribución de la actividad económica. "Durante los últimos 10 años, 8 de cada diez empleos se crearon en el sureste del país, dominado por

Londres. La denominada "Square Mile" de la City de Londres se da la mayor concentración de entidades bancarias del mundo. Otras ciudades británicas como Manchester, Cardiff, Liverpool, Leeds, Edimburgo y Glasgow son también importantes centros financieros. Además de lo anterior, tanto en Londres como en ciudades cercanas, Cambridge, Birminghan, existen importantes núcleos de desarrollo industrial centrados en sectores tecnológicos.

Atendiendo a la clasificación del Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborada por la Organización de Naciones Unidas en 2019 (último disponible), Reino Unido ocupaba el puesto décimo quinto a nivel mundial encontrándose en el grupo de países de desarrollo muy alto. Comparativamente, España ocupa el lugar vigésimo quinto de la clasificación (http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2019_overview_-_spanish.pdf).
 

 

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

La distribución de los productos agroalimentarios en el Reino Unido sigue dos vías principales:

• comercialización directa minorista de productos a través de las grandes cadenas de supermercados. Con una cuota de mercado de venta "al detalle" de alrededor del 80%, son el principal canal de distribución del país.

En los últimos años se ha producido una expansión comercial de las grandes cadenas con la apertura o adquisición de cadenas de tiendas de formato reducido sitas en las áreas urbanas más pobladas, desplazando a los operadores más modestos del mercado y acrecentando la hegemonía en el mismo.

• comercialización a través de mayoristas de productos alimentarios, incluidos mayoristas del sector del "catering". Abastecen al sector minorista autónomo (pequeñas cadenas, tiendas independientes, mercadillos y puestos ambulantes), servicios de restauración (hoteles, restaurantes y pubs) y entidades e instituciones colectivas (escuelas, hospitales, residencias, etc.).

Pero una tercera vía que cobra cada vez más importancia es la venta por internet, un canal alternativo que gana terreno a gran velocidad. En esta vía se encuentran sobre todo productos de calidad y artesanales cuya clientela es un público de poder adquisitivo medio/alto, no sensible al precio.

Las características principales de la distribución de los productos agroalimentarios son:

1. Gran concentración del poder de compra en grandes cadenas de supermercados. La implantación, en general, por parte de la mayoría de las grandes cadenas detallistas de nuevos sistemas de gestión ("Category Management") ha dado como resultado una reducción significativa del número de proveedores con contacto directo con los responsables de compra de las cadenas. La búsqueda de nueva distribución en grandes cadenas de supermercado se hace a través de plataformas online habilitadas por cada cadena en sus páginas web, en las que el proveedor presenta su oferta de producto, sin contacto inicial alguno con los responsables de compras.

2. Gran crecimiento del sector de alimentos preparados. Con carácter general, las nuevas circunstancias sociales (aumento de familias monoparentales, menos tiempo familiar disponible para tareas domésticas, etc.) han estimulado la demanda de nuevos productos más elaborados o precocinados. La industria alimentaria ha respondido a la nueva demanda con un desarrollo significativo de la oferta de productos preparados de mayor valor añadido. Otros segmentos que cobran cada vez más relevancia son los de los productos ecológicos, veganos, “free from”, y de los alimentos funcionales.  

3. Incremento de los requerimientos sobre seguridad y garantía de los productos alimentarios. Los requisitos exigidos a los proveedores del sector alimentación por parte de las grandes cadenas detallistas son cada vez más rigurosos, por lo que la trazabilidad de los productos cobra mucha importancia. Existe además una creciente preocupación por la sostenibilidad, el comercio justo/ético y el medioambiente.

En cuanto a bienes de consumo, en el segmento medio/alto, la distribución se realiza a través de agentes comisionistas o por contacto directo del fabricante, mientras que en el segmento medio/bajo y bajo puede realizarse por medio de importadores/distribuidores. En el segmento medio/alto, el escaso número de agentes comerciales supone un obstáculo para el acceso al mercado y está dando lugar a que cada vez más empresas se planteen el dirigirse directamente al cliente. En el segmento medio/bajo el principal obstáculo es la falta de competitividad en precio de los productos españoles dado que los importadores que operan en este segmento suelen abastecerse en países de bajos costes.

Respecto a la distribución minorista, los sectores de bienes de consumo participan de la tendencia general a la concentración comercial que se observa en el mercado del Reino Unido. Aunque las tiendas independientes están perdiendo cuota de mercado global, siguen dominando la distribución de artículos del segmento alto, mientras las grandes cadenas operan con preferencia en el segmento medio y bajo del mercado. En el sector de moda, unas pocas grandes cadenas en la high street, muy fuertes, dominan el mercado a costa de las tiendas independientes que ven mermada su participación. Además, existe una tendencia al alza de las ventas a través de las tiendas de descuento.

En los sectores de hábitat, la situación es menos homogénea. Así, el sector del mueble presenta dos rasgos distintivos: La popularidad de los "retail parks" (concentración de grandes superficies en el extrarradio de las ciudades) y el gran peso de la distribución "contract" o de muebles para proyectos comerciales. La venta por internet está claramente al alza en todos los sectores. 

Los productos industriales en el Reino Unido se distribuyen por diferentes canales, dependiendo del producto y sector del que se trate, y en algunos casos, de la elección del exportador.

La figura del importador-distribuidor es de especial importancia en el caso de productos que requieren un servicio post-venta o de mantenimiento, como suele ser el caso de la maquinaria y equipos. No obstante el exportador puede vender directamente al cliente cuando las ventas se producen en grandes volúmenes, se repiten con regularidad, o no requieren un servicio de post-venta; suele ser el caso de componentes de automoción y materias primas que se utilizan en los procesos de fabricación.

Materiales de construcción, accesorios de automoción o medicinas, se distribuyen cada vez más a través de grandes cadenas que tienden a la concentración en detrimento de las tiendas independientes. En el caso de los materiales de construcción, las grandes cadenas de bricolaje ("Do it yourself" o "DIY") se orientan a la venta al particular, mientras que los profesionales siguen recurriendo a los almacenes de materiales, al requerir servicios de transporte y financiación que las grandes cadenas de bricolaje no suelen ofrecer a los clientes.

Los agentes comerciales siguen siendo el canal preferido de intermediación para muchas empresas por los menores costes que suponen comparados con otros canales. Las comisiones de los agentes comerciales varían mucho en función del sector y tipo de producto, pueden tener exclusividad por zonas o cubrir el país con varios sub-agentes.

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Importancia económica del país en la región

De acuerdo con las últimas cifras disponibles del Banco Mundial correspondientes a 2018, Reino Unido es en la actualidad la sexta economía a nivel mundial atendiendo al tamaño del PIB, con un valor de 2.860 millones de dólares, el 3,3% de la economía mundial, por detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania e India.

El mercado británico es un mercado maduro, sofisticado y consolidado. Es un país que importa gran parte de sus productos básicos, lo cual hace que los distintos sectores sean muy competitivos tanto a nivel de precios como de calidad. Al tener una economía liberal y muy abierta a nuevos productos y tendencias, la demanda evoluciona bastante, así como la presencia de productos de orígenes muy distintos.

En materia de comercio exterior, Reino Unido mantiene un alto nivel de comercio a nivel intracomunitario. Los principales socios comerciales del Reino Unido son Alemania, Holanda, Francia, EE.UU., entre los más importantes. Sin embargo, su balanza comercial es deficitaria tanto en su comercio con los EEMM de la UE como con terceros países. Lo que demuestra que es un país netamente importador.

En sus previsiones publicadas en abril de 2020 el FMI (World Economic Outlook, April 2020: The Great Lockdown) vuelve a hacer hincapié, igual que en informes anteriores, en los efectos relacionados con el Brexit como factor determinante de la desaceleración del crecimiento desde el referéndum en junio de 2016. Igualmente, añade que que el Reino Unido y la UE no deberían "aumentar la incertidumbre" del Covid-19 negándose a extender el período para negociar un acuerdo comercial posterior al Brexit. A este respecto, la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva, señalaba ya en abril que con la "incertidumbre sin precedentes" derivada de la pandemia, sería "prudente ante una situación complicada que el problema no se avive y continúe creciendo”.

Las difíciles negociaciones (que ya se veían complicadas entre otras cosas por la amplitud de los temas a tratar y el escaso margen de tiempo para negociar) y un escenario sin acuerdo tendría consecuencias devastadoras para las empresas, que ya están luchando contra el impacto de la pandemia. El Covid-19 se ha convertido quizá en el mayor factor de riesgo para la economía británica en el corto plazo, incluso superando al Brexit. En este contexto tan complejo, el Gobierno se ha visto obligado a introducir una política fiscal expansiva y una política monetaria más laxa. La posibilidad de un Brexit duro todavía no es descartable, aunque muchos analistas no creen que el Gobierno pueda poner a sus ciudadanos a una situación más complicada y negativa que la que pueda derivarse del Covid-19.

Así las cosas, un estudio de la consultora PricewaterhouseCooper (The World in 2050) revela que Reino Unido podría quedar en el décimo lugar en 2050, mientras en la UE, Francia podría quedar fuera de los 10 primeros e Italia de los 20 primeros. Mientras que China ocupará el primer lugar para 2030, porque las economías emergentes seguirán creciendo más rápido que las avanzadas.
 

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Perspectivas de desarrollo económico

La economía británica ha perdido impulso desde el referéndum Brexit en junio 2016, antes del cual normalmente venía creciendo a más del 2% anual. En los tres meses hasta el 31 de enero de 2020, fecha de la salida de Reino Unido de la UE, el PIB británico tuvo un crecimiento plano del 0% y los efectos del Coronavirus (Covid-19) han debilitado aún más la actividad económica. Pese a que en primavera se atisbaban algunos signos que alentaban el optimismo; sin embargo, el PIB cerró el segundo trimestre (últimos datos disponibles) con una contracción del 19,8% en tasa trimestral.

El Primer Ministro anunció el 31 de octubre un nuevo período de confinamiento, con nuevas restricciones, desde el 5 de noviembre hasta el el 2 de diciembre en toda Inglaterra a fin de contener la propagación del virus.

No es de extrañar que en este contexto muchos analistas estimen que estas nuevas restricciones solo pueden retrasar la recuperación económica, especialmente en un momento en que algunos indicadores de actividad han sugerido que ya ha habido una pérdida de impulso (la demanda de consumo se ha aminorado en una serie de indicadores de alta frecuencia y la inversión empresarial se ha quedado atrás de otros componentes del gasto y las intenciones de inversión siguen siendo débiles) , lo que aumenta el riesgo de una doble recesión, pese a que el BoE, aunque reconoce que Reino Unido está en un momento complicado, ha descartado que vaya a caer otra vez en recesión aún cuando proyecta una caída del PIB del 2% en el último trimestre de 2020.

Por otro lado, la deuda pública en septiembre alcanzó el 103,5% del PIB, la cifra más elevada desde 1961. A lo que se añade el segundo confinamiento en Inglaterra que durará hasta el 2 de diciembre. Este nuevo confinamiento dañará aún más a la economía y se sumará a los ya masivos niveles de deuda pública. Además, todo indica que el desempleo en estos momentos situado en el 4,5%, aumentará sustancialmente.

El Banco de Inglaterra (BoE) por su parte, en su último informe de noviembre (Monetary Report) señala que espera que la economía se desacelere significativamente en respuesta a la segunda ola de Covid-19 y las negociaciones con la UE aún sin resolver, pero confía en que se recuperará nuevamente en el primer trimestre de 2021. No obstante, el gobernador del BoE, Andrew Bailey, reconoce que a largo plazo “el Brexit afectará a la productividad y el crecimiento en el rango de los tres próximos años estimados en su proyección”.

El BoE ahora baraja un escenario base en el que a pandemia provocará una caída de 11% del PIB en 2020, en vez de la contracción del 9,5% prevista en agosto. En este escenario más pesimista, la recuperación de la actividad económica en 2021 será del 7,25%, en lugar del 9% estimado anteriormente y del 6,25% en 2023 (3,5% en agosto). Estas proyecciones asumen que el impacto del Covid-19 en la economía se disipa gradualmente y que hay un movimiento inmediato hacia un acuerdo de libre comercio (ALC) con la UE en enero de 2021.

El Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda), Rishi Sunak, advertía en la Cámara Baja (5 noviembre) que Reino Unido se enfrenta a un “invierno difícil”, reconociendo que la recuperación económica “se ha desacelerado”. A lo que se une la incertidumbre, siempre presente, sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE y que podría condicionar la solidez de la recuperación de la actividad económica tras la pandemia.

En materia de política monetaria, el enfoque actual se centra en limitar la contracción de la economía provocada por el Coronavirus (Covid-19). Para hacer frente a la pandemia, además de rebajar los tipos de interés al mínimo histórico del 0,10%, en su reunión de noviembre, y en una acción coordinada con el Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda), el Banco de Inglaterra (BoE) aprobó el incremento de su flexibilización cuantitativa inyectando en la economía británica 150.000 millones de libras adicionales. Llevando así el importe total de su programa de Facilidad de Compra de Activos (Asset Purchase Facility) desde los 745.000 millones de libras presupuestados hasta finales de 2020 a un total de 895.000 millones (875.000 millones en deuda pública [gilts] y 20.000 millones de libras en bonos corporativos) para finales de 2021. Una vez que el programa de compra se complete, el BoE tendrá el 51% de la deuda estatal no vinculada a la inflación valorada en 1,7 trillones de libras .

El gobernador del BoE, Andrey Bailey, ha señalado que la economía británica puede que no recupere su nivel anterior a la pandemia hasta principios de 2022. Ya en su reunión de septiembre, el BoE resaltó que la recuperación económica de Reino Unido "dependería esencialmente de la evolución de la pandemia, de las medidas tomadas para proteger la salud pública y de cómo el Gobierno, los ciudadanos y las empresas responden a estos factores". Por ello, sigue revisando la evolución de la economía británica en estos momentos con una contracción del 19,8% (segundo trimestre) para ajustar su política monetaria.

Las últimas estimaciones del Banco de Inglaterra (BoE) señalan que el desempleo se ubicará en torno al 6,25% en 2020 para después situarse en el 6,75% en 2021 y 5% en 2023.

El mercado laboral se debilita, el desempleo ha subido al 4,8% en los tres meses hasta septiembre y la economía perdió en el período 314.000 empleos. En este escenario, y coincidiendo con el inicio del segundo confinamiento, el Chancellor of the Exchequer, Rishi Sunak, anunció en los Comunes la extensión del CJRS hasta marzo de 2021. El Sr. Sunak indicó en la Cámara Baja que los trabajadores que fueron despedidos antes de la finalización prevista de este programa (31 de octubre) podían volver a ser contratados de nuevo por las empresas y reintegrados al programa como trabajadores “suspendidos” (furloughed). Abandonando en la práctica el nuevo programa de ayudas Job Support Scheme (JSS) anunciado en septiembre, modalidad menos generosa y que debía haber entrado en vigor el 1 de noviembre.

Además, la incertidumbre sobre el escenario que se abrirá el día después del Brexit es uno de los factores que ha frenado la inversión empresarial. Con apenas 50 días antes del 31 de diciembre y tras otra ronda de intensas conversaciones que terminaron el 6 de noviembre, ambas partes no parecen lograr aunar posiciones. Según el responsable del equipo negociador británico Lord Frost “persisten grandes divergencias” en los temas centrales. Ahora, con un espacio de tiempo muy limitado, las conversaciones continuarán en la tercera semana de noviembre en Londres. La UE ha fijado el lunes 16 de noviembre como fecha límite para llegar a un acuerdo que le dé tiempo al Parlamento Europeo para ratificarlo antes de fin de año. Los negociadores británicos están menos convencidos de que esta fecha sea inamovible y la perciben como el resultado de presiones internas en el seno de la UE.

Así las cosas, La Oficina Nacional de Auditoria (NAO) ha publicado recientemente su cuarto informe evaluando el grado de preparación del Gobierno en frontera "The UK border: preparedness for the end of the transition period”, donde alerta de la existencia de trastornos significativos después del 31 de diciembre de 2020. Según la NAO, independientemente de que Reino Unido lograse un Acuerdo de Libre Comercio (ALC) con la UE, el país no está preparado para los controles que se implementarán a partir de enero. Igualmente, la NAO añade que también existen grandes riesgos para la implementación a tiempo del llamado Protocolo de Irlanda del Norte.
(https://www.nao.org.uk/wp-content/uploads/2020/11/The-UK-border-preparedness-for-the-end-of-the-transition-period.pdf).

Déficit público y deuda

Por otro lado, en un intento por proteger la economía tanto como sea posible, las medidas focalizadas del Gobierno en materia fiscal (apoyando a las empresas y los trabajadores para limitar las secuelas de la pandemia, unidas a la promesa de incrementar el gasto público) han aumentado exponencialmente la presión sobre las finanzas públicas. Este deterioro sin precedentes refleja en gran medida el impacto de la pandemia en las finanzas públicas, con los programas de medidas de protección a empresas y trabajadores (asalariados y autónomos). La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) se ha apresurado a comentar que en la actual coyuntura las estimaciones de endeudamiento están sujetas a una incertidumbre mayor de lo habitual.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) publicó el 14 de julio en su informe de sostenibilidad fiscal sus nuevas proyecciones macroeconómicas y fiscales. En lo que a déficit y deuda respecta, la OBR señala en su informe de julio que en su escenario central el déficit público subirá hasta el 16,4% del PIB en 2020 (322.000 millones de libras), incluso excluyendo las últimas medidas anunciadas por el Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda) el 8 de julio y septiembre. La OBR prevé un ratio de deuda/PIB por encima del 100% en 2020. La OBR estima que, a medida que la economía se recupera, los niveles de déficit bajaran, mientras que el nivel de deuda (en estos momentos situado en el 103,5% del PIB) se mantendrá elevado, incluso continuará subiendo.

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