Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Hong Kong es una ciudad moderna y cosmopolita y existe una gran base de consumidores que siguen de cerca las últimas tendencias de los mercados mundiales. En el sector de productos de consumo, y en especial de la moda, los productos que mejor encajan son los del segmento de lujo. Hong Kong posee una de las mayores concentraciones de millonarios del mundo, seguidores apasionados de las marcas occidentales, prescriptores de tendencias para China y gran parte de Asia y con pautas de consumo muy marquistas. Merced a su condición de hub comercial, ostenta la 3ª posición en la importación total de textil-confección del mundo y es el 2º exportador a escala mundial. China es el principal proveedor seguido de Italia y Francia. 

En cuanto al sector agroalimentario, el vino representa una de las mayores oportunidades ya que Hong Kong se está convirtiendo en un centro para el comercio de este producto, desde la decisión que tomo el Gobierno en 2008 de suprimir el impuesto a la importación de este producto. La demanda mundial de vino se está desplazando de los mercados tradicionales de consumo de vino, como Europa y los Estados Unidos a Asia. Todo ello se debe en buena parte al fuerte crecimiento económico, la creciente prosperidad y a los cambios en el estilo de vida de esta región, que han dado lugar a un importante aumento del consumo. 

Finalmente, el sector servicios representa el 92% del PIB de Hong Kong. En este aspecto destaca el sector de servicios financieros, ya que Hong Kong es la puerta de entrada para las empresas extranjeras que buscan acceso al mercado chino y al resto de la región. Además, la posición de Hong Kong en gestión de activos, formación de capital, banca, seguros y fintech se apoyan en un entorno de negocios, impuestos bajos y un sistema legal transparente, formando así uno de los principales centros financieros del mundo.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

En Hong Kong existen todos los canales de comercialización habituales, las figuras más destacadas son las del agente o representante de empresas extranjeras, importador, distribuidor especializado (mayorista y/o minorista), y cliente final en sus diferentes formas (mayorista y/o minorista, grandes superficies, etc.). Como se ha indicado, la tendencia es unir en una misma empresa la función de agente/importador, quien, según el producto, puede ser también distribuidor/cliente final.

Muchas de las grandes superficies y almacenes tienen sus propios departamentos de importación, y realizan las operaciones directamente con sus proveedores sin la intermediación de importadores o distribuidores. 

Existen tres tipos de grandes almacenes, que se encuentran organizados geográficamente en función del nivel de renta de la población. Así, se pueden diferenciar:

  • Renta alta y media-alta: Lane Crawford y Seibu, situados en las principales áreas comerciales;
  • Renta media: Sogo, con establecimientos en Causeway Bay y Tsim Sha Tsui; y
  • Renta media-baja y baja: Aeon y Citistore, dirigidos al segmento de renta media-baja y localizados principalmente en Kowloon.

Estos grandes almacenes llevan a cabo las operaciones de importación bien directamente a través de sus departamentos de importación, como decíamos anteriormente; o bien a través de agentes y proveedores, y en muchos casos utilizando ambos canales, según el sector.

Las principales cadenas de supermercados del país, que en conjunto cuentan con un 75% de la distribución alimentaria al por menor, son Wellcome y Park'n Shop. 

 

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Importancia económica del país en la región

La posición de Hong Kong frente a China, en la región y en el mundo ha cambiado sustancialmente desde que se produjo la devolución en 1997. En aquel entonces el PIB de Hong Kong representaba un 20% del PIB chino. Hoy día se sitúa en el 2,7%. Si bien Hong Kong ha seguido manteniendo una economía saludable y próspera durante este periodo, el ascenso imparable de la República Popular ha minimizado el peso relativo de Hong Kong. Otro factor importante es que la importancia de Hong Kong como puerta de entrada y salida para el comercio entre China y Occidente se ha visto reducida en gran medida por la creciente integración de la República Popular en las cadenas globales de suministro. 

Aun así, Hong Kong sigue resultando vital para China, al canalizar los flujos de capitales de entrada y salida y proporcionar el mercado financiero para las salidas a bolsa de sus empresas en busca de capital extranjero. A la inversa, Hong Kong necesita a China, tanto desde un punto de vista económico (el 80% de sus turistas proceden del continente, el sector financiero se nutre de actividad procedente de la República Popular...), como para abastecerse de suministros básicos.

El 93% del PIB hongkonés se genera en el sector servicios y en todos ellos el principal cliente es la República Popular. Descansa en cuatro sectores fundamentales ("The Four Key Industries") que representan conjuntamente el 46% del empleo y aportan el 57% a la generación del PIB hongkonés.

  • Comercio internacional y logistica: representan un 21,2% procede del PIB hongkonés y emplean al 18,6% de la población activa.
  • Servicios financieros: generan un 19,7% del PIB y dan empleo al 6,8% de la poblacion activa.
  • Servicios profesionales: generan el 12% del PIB y emplean a más del 14% de la población activa.
  • Turismo: es responsable del 4,5% del PIB. De  los 51 millones de visitantes recibidos en 2019 un 84% (43 millones) procedía de China continental.

 

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Perspectivas de desarrollo económico

Las perspectivas económicas de Hong Kong están afectadas por la enorme incertidumbre y volatilidad que caracterizan la situación global. En particular, la economía hongkonesa es enormemente dependiente del gran mercado continental chino en sus dos sectores fundamentales (los vinculados al turismo y los servicios financieros), de la región (comercio y logística) y del mercado global en su conjunto. La inestabilidad política y social que comenzó a mediados de 2019, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la crisis del Covid están cobrándose un peaje muy elevado en la economía local, quizá más acusado que en otros países con un mercado interno y una demanda doméstica más amplia y diversificada. En el corto plazo, el Gobierno ha revisado todas sus previsiones de crecimiento a la baja. Se espera una contracción de la economía entre el 4 y el 7% para 2020. Aún así, Hong Kong disfruta de unas finanzas muy saneadas que le permiten encarar el futuro con cierta comodidad. 

En el medio plazo, la economía hongkonesa hace descansar sus expectativas en grandes iniciativas como el proyecto “Belt and Road”, que permitirá a Hong Kong servir como plataforma de gestión financiera, comercial y logística, así como un trampolín de inversión. Por otro lado, Hong Kong forma parte del proyecto del Área de la Gran Bahía ("Greater Bay Area"), una zona de integración futura alrededor del delta del río Perla promovida por el Gobierno de la República Popular China, y que integrará a Macao y Hong Kong junto a nueve ciudades de la provincia de Cantón, entre las que se encuentran Guangzhou (Cantón) y Shenzhen. Su resultado será un espacio de 70 millones de personas de alto poder adquisitivo y con gran complementariedad.

A largo plazo, Hong Kong aun no ha resuelto el reto de la diversificación de su economía para reducir la exposición a sectores muy vulnerables y volátiles como son el turismo y las finanzas. Una apuesta más decidida por sectores e industrias con alto componente de innovación y sostenibilidad, así como integrar en la ecuación los desafíos derivados del envejecimiento de la población, y las desigualdades sociales son temas pendientes en la agenda de política económica del gobierno hongkonés.

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