Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Indonesia, país de renta media-baja según la clasificación del Banco Mundial, presenta una demanda con una estructura dual. Por un lado existe una importante parte de la población con un perfil más tradicional y conservador, con ingresos reducidos y menor influencia occidental o asiática. Por otra parte, existe una minoría significativa de ingresos medios-altos y patrones de consumo occidentalizados. Ambos sectores, además, se diferencian en los canales de distribución utilizados, los tradicionales y los modernos, aunque estos últimos han accedido en los últimos años a las rentas bajas mediante las tiendas de conveniencia.

A pesar de contar una mayoría musulmana que supone más del 80% de la población, existe una minoría indonesia de origen chino, mayoritariamente cristiana, con un elevado poder de adquisitivo y fuerte presencia en el sector privado de la economía.

Se ha producido un aumento del poder de compra y del gasto de las familias, y la clase media ha alcanzado un tamaño notable. Según el Banco Mundial, la población por bajo el umbral de la pobreza se ha reducido desde el 23,4% en el año 1999 hasta el 10,6% en 2017. Actualmente, la clase media del país alcanza los 52 millones de personas que representan el 43% del consumo de los hogares, y un 45% de la población pertenece a la «clase aspirante», potencial clase media que no es vulnerable de caer bajo el umbral de la pobreza.

Por edades, la distribución de la población refleja la existencia de una población joven, con una edad media de 29 años y un 42% de la población se encuentra por debajo de los 24 años. La distribución de la población es poco homogénea. La isla de Java, cuatro veces más pequeña que España, acumula una población de 141 millones de personas. También existe una fuerte concentración en las grandes ciudades, destacando Yakarta con 10,13 millones de habitantes.

Debido a la existente minoría de elevado poder adquisitivo existe un fuerte mercado de productos de lujo, pero en general se encuentra un mayor potencial de crecimiento en los segmentos de calidad media y media-alta. El consumidor es sensible al costo de los productos y servicios, buscando obtener una buena relación calidad-precio, por lo que se da una fuerte competitividad en precios incluso en los segmentos de calidad media-alta.

Los periodos de mayor demanda (y desarrollo de campañas de rebajas no reguladas en el sector del comercio) coinciden con las últimas semanas del Ramadán, con una importante caída de las cifras de ventas tras el final de mismo (con las fiestas de Idul-Fitri), seguido de las semanas previas a fin de año. Dependiendo del cliente objetivo de la industria o empresa, pueden existir campañas comerciales en otros periodos como el año nuevo chino.

El boom de la distribución ha estado principalmente ligado al centro de Yakarta, área de Gran Yakarta, y las nuevas zonas residenciales. En otros centros económicos también han surgido oportunidades y nuevos desarrollos en los últimos años, aunque en general de forma menos potente, en lugares como Surabaya, Bandung, Semarang, Medan, Balikpapan o Makassar.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Los canales de venta tradicionales y mercados locales siguen dominando el sector del comercio en Indonesia, el comercio moderno ha mostrado un importante dinamismo, con una cierta heterogeneidad según el tipo de segmento y población, dado el crecimiento de la demanda por el aumento del tamaño y la creciente sofisticación de la clase consumidora. Se ha indicado como los centros comerciales se están posicionando no sólo como puntos de compra sino como lugares de ocio, encuentro y signo de nuevos estilos de vida, destacando el exponencial crecimiento mostrado en la ciudad de Yakarta.

El aumento del poder adquisitivo en algunas regiones está alimentando un crecimiento del consumo similar al ya experimentado en Yakarta, con un creciente número de espacios de comercio moderno. 

El Gobierno regula mediante decreto presidencial la llamada la “lista negativa de inversiones” con los sectores cerrados y restringidos a la inversión extranjera. En el caso del sector de comercio se prohibe la participación directa de capital extranjero en la distribución minorista y desde 2014 se ha restringido sensiblemente en la distribución mayorista con almacenamiento limitándose la participación extranjera a un 33% del capital de la empresa, debiendo ser el resto capital local. Pese a que la última lista negativa de inversiones, publicada en 2016, ha liberalizado algunos aspectos, se han mantenido estas restricciones en el sector del comercio.

La práctica habitual es la firma de acuerdos de importación/distribución con empresas indonesias, pudiendo tener la empresa extranjera una presencia directa en el país para apoyar la prospección y marketing. Para poder importar, las empresas deben contar con licencias de importación que incluyen diferentes categorías de productos. La concesión no es automática y para obtener la licencia deben probar la existencia de relación comercial (visado de acuerdos de distribución) por cada categoría de productos y es necesario remitir a las autoridades de informes semestrales de actividad para poder mantener la titularidad de las licencias de importación.

Además, las empresas indonesias deben registrar en el Ministerio de Comercio indonesio de los acuerdos de nombramiento por parte de los exportadores extranjeros como importadores/distribuidores, tras su legalización en la Embajada de Indonesia en el país de origen, después de su visado por el Ministerio de Asuntos Exteriores (al no ser Indonesia firmante de la Convención de la Apostilla de la Haya para el reconocimiento de documentos legales notarizados).

Por otro lado, las empresas de titularidad extranjera que realicen importaciones de productos deben en teoría actuar como proveedores de su distribuidor nacional (aunque teniendo más flexibilidad si la empresa de capital extranjero además de importar también fabrica en el país). Por su parte, las empresas extranjeras del sector comercial suelen operar mediante franquicias, licencias y acuerdos de servicio técnico y de otro tipo.

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Importancia económica del país en la región

Indonesia es el país más poblado y con la economía de mayor tamaño del Sudeste Asiático. Su población equivale al 40,7% de los 635,9 millones de habitantes de ASEAN, y su economía equivale al 37% del PIB total en términos nominales (2,76 billones de dólares en 2017) y al 33% en términos del paridad del poder adquisitivo.  Con 3.846,8 USD el PIB per cápita en Indonesia se encuentra muy por debajo del de Brunei, Singapur, Malasia y Tailandia; y por encima del de Filipinas, Vietnam, Camboya, Laos y Myammar.

En términos de flujos comerciales, dado su tamaño elevado el país sólo se ve superado por Singapur, importante centro económico y logístico de la región, aunque su tasa de apertura comercial es inferior a la media regional. Aunque las tasas de crecimiento del país son muy positivas, se sitúan por debajo de las de Myanmar, Vietnam, Laos, Camboya y Filipinas. 

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Perspectivas de desarrollo económico

En los últimos años el crecimiento económico en Indonesia se ha ido moderando desde tasas superiores al 6% hasta el 4,8% en 2015 y el 5% 2016, por la contracción de las exportaciones, el efecto de la caída de los precios de las materias primas y dependencia de estos mercados, y la desaceleración de la economía china, que es un importante socio comercial. El crecimiento previsto por el Banco Mundial en 2017 es del 5,2%. 

Existen factores positivos que apuntan hacia la continuidad del crecimiento económico en el medio plazo, como el tamaño del mercado interno y del país en la región, el crecimiento de la clase media y consumidora y del poder de compra, la existencia de diferente tipo de recursos naturales y las necesidades de inversión en infraestructuras para reducir los cuellos de botella existentes.  

No obstante, en el contexto actual el sector no está exento de desafíos. Ha tenido lugar un cierto deterioro de los datos macroeconómicos con una desaceleración del crecimiento y peores indicadores de distribución de la riqueza, deterioro de la competitividad, déficit comercial y de la cuenta corriente con un efecto depreciador sobre el tipo de cambio hasta el año 2015, siendo necesaria una reorientación del gasto público hacia partidas más productivas, lo que se ha iniciado en 2015 con la reducción de las subvenciones a combustibles y electricidad.

Desde organismos internacionales como el Banco Mundial se señala la conveniencia impulsar mejoras en capital humano y sector educativo, capital tecnológico e infraestructuras, mejoras de eficiencia en los sectores productivos, reducción de riesgos y concentración en los sectores extractivos y mejoras en transparencia que impulsen las medidas anti-corrupción existentes. El objetivo es reforzar las bases de un crecimiento económico sólido que permita mayor dinamismo con aumentos del PIB superiores al 7% para acercarse al crecimiento potencial y evitando las trampas en que pueden incurrir los países de renta media por el importante crecimiento de su población.

Para ello es deseable que se materialicen los planes de inversiones en los necesarios proyectos de infraestructuras planeados, y contar con una mayor capacidad recaudatoria que permita mayor programación de proyectos, con los que el país podría alcanzar un crecimiento superior al 6,5% en los próximos años. Es necesario por tanto canalizar la inversión hacia el desarrollo de proyectos de infraestructuras.

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