Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

La demanda pública se centra en los posibles pedidos de la extensa red de empresas controladas por el estado que existe en Noruega. Estas adjudicaciones suelen ser públicas y cuentan con la máxima transparencia. Hay que tener en cuenta que el sistema de compras de empresas públicas es diferente al de organismos públicos, las empresas públicas como Equinor, Statkraft, Statnett y Telenor siguen un sistema de licitaciones por "invitación", basado en empresas acreditadas en el sistema de compras de Archilles.

El gobierno noruego está llevando a cabo un ambicioso plan de renovación de infraestructuras públicas, con la participación de numerosas empresas españolas líderes en el sector. Por ejemplo, con empresas como Aldesa, que está construyendo un túnel urbano en Harstad (zona norte de Noruega) o CAF, que está renovando la flota de trenes y tranvías de Oslo.

El consumidor noruego se caracteriza por ser muy exigente, y está dispuesto a pagar un precio un poco más elevado por los productos a cambio de mayor calidad. Entre los principales productos demandados están:

-          Vehículos de motor, principalmente coches y motocicletas.

-          Artículos manufacturados

-          Aparatos eléctricos

-          Productos agroalimentarios 

Además, hay que tener en cuenta que Noruega cuenta con una de las mayores rentas per cápita del mundo, a la vez que con una distribución equitativa de la riqueza. Este dato tiene como consecuencia que Noruega es uno de los países con mayor nivel de precios internos del mundo. Esto no impide que sea un mercado competitivo, pero el número de distribuidores e importadores suele ser escaso y poseen un gran poder de negociación.

A continuación, detallamos las características de los principales centros geográficos de negocio en Noruega:

Oslo es la capital y la mayor ciudad del país (673.469 habitantes el 27 de marzo de 2020), concentrando los negocios del sector marítimo. Son aproximadamente 980 las compañías navieras instaladas en Oslo, contando también con las principales dependencias del sector público y del sector financiero. En total casi el 16,80% del PIB noruego proviene de la región de Oslo. La ciudad de Oslo se encuentra rodeada, formando un anillo a su alrededor, por la comuna de Akershus que tiene una población de 615.936 habitantes.

Bergen (280.216 habitantes) posee el mayor puerto de Noruega y alguna de las mejores y más publicitadas atracciones turísticas del país. Es la segunda ciudad por número de habitantes.

Trondheim (194.128 habitantes) es la tercera ciudad noruega y es conocida como centro universitario y de investigación, por lo que es un centro frecuente de reuniones y congresos científicos. Trondheim fue la primera capital del país.

Stavanger (133.309 habitantes) es la cuarta ciudad de Noruega, pero concentra gran parte de su sector petrolífero. El gigante Equinor tiene su sede en esta ciudad.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Tres cuartas partes de la población total de Noruega se concentran en el sur del país. Esto hace que la mayoría de las sedes y los almacenes de los importadores y distribuidores se concentren en la región de Oslo, complementando la red de distribución los subagentes en otras ciudades importantes del país.

Si exceptuamos estos centros de población, Noruega es un país que presenta la dificultad de que el resto de sus habitantes se encuentran muy dispersos geográficamente, a lo que hay que añadir las grandes distancias y la complicada orografía debido a montañas y fiordos, con lo que los costes de transporte de las mercancías son elevados.

La concentración de la distribución no es sólo geográfica, la población es escasa para el tamaño de su geografía, por lo que el número de distribuidores e importadores en la mayoría de los sectores es muy limitado, lo cual dificulta en ocasiones el acceso al mercado y lo hace si acaso menos competitivo, por el elevado poder de negociación que concentran estos pocos distribuidores.

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Importancia económica del país en la región

Noruega se encuentra encuadrada en la región de Escandinavia, de la que forma parte junto con Suecia y Dinamarca. Sin embargo, se suele encuadrar más ampliamente en el conjunto de países nórdicos, donde se incluye también a Islandia y Finlandia. Esta región, una de las más avanzadas del mundo, presenta unas características sociales y económicas bastante homogéneas, con importantes sectores públicos y alta protección social.

La importancia de Noruega es relativa; si bien tiene la renta por habitante más alta de la región, el tamaño de su economía es menor que el de Suecia o Dinamarca. Aunque la característica más predominante de Noruega es su abundancia en recursos naturales (pesca, madera, agua, energía...), siendo la autosuficiencia en energía renovable y el petróleo el principal elemento distintivo en la actualidad de Noruega en la región, se puede afirmar que ningún domina la zona nórdica-escandinava.

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Perspectivas de desarrollo económico

 Noruega afrontaba el inicio del año 2020 en una situación de estabilidad económica, con un crecimiento moderado en los años anteriores. El crecimiento del PIB fue del 2,3 % en 2017, 1,3 % en 2018 y 1,2 % en 2019. La crisis del coronavirus ha afectado fuertemente a la economía, con un descenso del PIB del 5,1 % en el primer semestre de 2020 con respecto al periodo anterior. El último informe de la OCDE calcula una reducción del PIB mainland de entre el 7 y el 8,7%, dependiendo de si hay una nueva ola de COVID en el otoño o no. En cualquier caso, las últimas previsiones de los analistas del DNB, principal banco noruego, consideran que la economía noruega ya ha tocado fondo y se recuperará relativamente pronto, si se sigue abriendo la economía y se refuerza con un mayor gasto público.

En este aspecto, la economía noruega cuenta con un amplio margen para realizar estímulos fiscales, ya que la deuda pública se situaba en el 40.3% del PIB en el año 2020. Hasta el momento, el estímulo aprobado es de aproximadamente 160 mil millones de coronas noruegas, en torno a un 5,5 % del PIB mainland . El país cuenta además con el mayor fondo soberano del mundo, cuyo valor es de alrededor del 250% del PIB noruego. A mediados de mayo de 2020 se presentó un presupuesto que proponía la utilización de un 4,2 % del Fondo Global de Pensiones, realizando una excepción a la regla que no permite utilizar mas del 3 % del mismo en un año fiscal.

En el terreno de la política monetaria, el tipo de interés se situaba a finales del año 2017 en 0,5 %. Durante los años 2018 y 2019, se realizaron subidas paulatinas con dos objetivos: contar con mayor capacidad de reacción monetaria ante una posible depresión de la demanda y la reducción de la depreciación de la corona noruega. A finales del año 2019, el tipo de interés era del 1,15 %. Durante el mes de marzo de 2020, el tipo de interés se redujo hasta el 0,25 %, y el Norges Bank decidió reducirlo nuevamente en mayo hasta el 0 %. Se espera que el tipo de interés se mantenga en este nivel mientras perdure la crisis económica.

Una de las debilidades de la economía noruega es su alta dependencia del sector de los hidrocarburos y su exposición, por lo tanto, a la alta volatilidad de sus precios. El Barril de Brent estuvo cotizando alrededor de los 60-65 USD a finales del 2019, pero la situación de pandemia creada por la COVID-19 y la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudí provocaron la caída del precio a 22 USD por barril en el mes de marzo, su precio más bajo desde 2002. Desde ese momento, el precio del petróleo se ha recuperado, cotizando alrededor de los 45 dólares por barril en agosto de 2020. Estos precios son todavía muy bajos y hacen peligrar la viabilidad económica de muchas de las explotaciones offshore del país, poniendo en riesgo las inversiones. Por este motivo, el gobierno aprobó un paquete de ayuda para las empresas del sector, que tiene como objetivo el mantenimiento del nivel de inversión en 2020. No obstante, los precios de los futuros de petróleo parecen indicar que los inversores no esperan una recuperación de los precios previos a la crisis de la COVID-19 en muchos meses. La rápida caída de los precios y de la demanda globalmente, llevó al gobierno a imponer techos en la producción de petróleo para coordinarse con otros productores en la reducción de la oferta. Inicialmente la corona noruega llegó a bajar hasta un 17% en el mes de marzo y la bolsa de Oslo cayó un 30%.

La crisis causada por la COVID-19 también tuvo un fuerte efecto sobre el empleo. Según las cifras de SSB  (Statistics Norway) el desempleo se situaba en junio de 2020 en un 5,2 %. A finales de 2019, dicha cifra se situaba en el 3,9 %. Durante el mes de marzo, la tasa de paro ofrecida por NAV (instituto nacional de empleo) fue del 10,6 %. El empleo se ha protegido por medio de la aplicación del sistema Permittering (el equivalente a los ERTE), por el cual el gobierno paga alrededor de un 60 % del salario de los trabajadores. Durante el mes de abril, el porcentaje de trabajadores en Permittering era del 9,6 %, cifra que se ha reducido hasta el 3,8 % en el mes de julio.

En resumen, Noruega gozaba de un buen crecimiento relativo hasta el primer trimestre de 2020, apoyado por unos precios del petróleo algo más altos, una corona débil y un robusto mercado laboral, pero esto se ha visto afectado por la COVID-19. El país se enfrenta a una seria crisis económica debido, no sólo a la paralización de la actividad como el resto de las economías mundiales, sino también a la gran dependencia de su economía en el gas y el petróleo. Las presiones comerciales externas del entorno internacional y las incertidumbres del mercado inmobiliario, a pesar de las medidas tomadas para su contención, pueden presentar riesgos a medio y largo plazo. No obstante, el margen con el que contaba el país para la aplicación de política fiscal y monetaria expansiva ha reducido el impacto de la crisis en la economía, lo que ha permitido que la recesión en el primer semestre del año sea una de las menores entre los países OCDE.

Noruega estaba embarcada en una serie de reformas pendientes, en lo que se refiere al mercado laboral, en especial, a los sistemas de cobertura de enfermedad y discapacidad, mucho más altos y costosos que en cualquier otro país del mundo. Siguiendo las recomendaciones de la OCDE, las reformas serían: 1) la necesidad de estabilidad macroeconómica y gestionar los riesgos del mercado inmobiliario. 2) Mayor diversificación de la economía hacia actividades ajenas a la economía del petróleo y 3) Incremento de los niveles de empleo y de formación del capital humano.              

Sin embargo, por el momento, las prioridades del Gobierno son lógicamente la emergencia sanitaria y rescatar a todas las empresas que se va a llevar esta crisis, para mantener su tejido productivo y el nivel de empleo. Como ellos mismos reconocen, Noruega está en mucha mejor situación que la mayoría de los países, gracias a su alto ahorro y saneadas cuentas públicas, y espera una fuerte recuperación, relativamente simétrica a la caída de este año, en los siguientes periodos (recuperación en V).

 

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