Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Panamá es un mercado pequeño de 4,2 millones de habitantes, que registra el segundo PIB per cápita más alto de todo Latinoamérica (15.731 en 2019 según Banco Mundial), sólo por detrás de Uruguay, y que de acuerdo con la definición del Banco Mundial es un país de ingresos altos. 

El principal centro de negocios es la capital, que concentra el 80% del PIB y centraliza la actividad industrial y la prestación de servicios. Otras zonas económicas de importancia son el eje canalero (la conexión entre Panamá y Colón), donde se sitúan los principales puertos del país y el groso del sector logístico. 

Una de las características socioeconómicas más relevantes en este país es la profunda desigualdad social, lo que afecta indudablemente al potencial de venta de los bienes de consumo y agroalimentarios. Estas disparidades se manifiestan especialmente en las áreas rurales, siendo particularmente grave la situación en las comarcas indígenas y las áreas más remotas del país. 

Panamá es un país abierto al comercio internacional y a la inversión extranjera. Aunque no existen grandes restricciones al comercio, pues la industria local es muy escasa y poco desarrollada, sí existen algunas medidas proteccionistas que se materializan en el establecimiento de aranceles y cuotas de importación para productos sensibles, que en la mayor parte de los casos recaen sobre productos agropecuarios. 

Los aranceles se imponen en la mayoría de los casos sobre el valor CIF de la mercancía, si bien existen también ocasiones en los que se imponen por cantidad, peso, tamaño o volumen. Las tarifas arancelarias pueden variar desde 0% para los productos no protegidos al 33%. No obstante, debe destacarse que los productos provenientes de España pueden acogerse al Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Panamá, que ofrece ventajas arancelarias para un amplio rango de productos. Las importaciones también están sujetas al impuesto sobre la transferencia de bienes y servicios (ITBMS), que grava la transferencia de bienes muebles y la prestación y se asemeja al IVA español. Existen ciertos productos exentos: alimentos, medicamentos, bienes inmuebles, compra/venta de valores, servicios de salud, transporte público y las exportaciones desde Zona Libre de Colón. 

El tamaño empresarial general en Panamá es pequeño, pues son muy pocas las empresas de más de 500 trabajadores, y todas ellas suelen ser del sector servicios. La empresa española interesada en hacer negocios con importadores de Panamá debe tener en cuenta que el empresario panameño suele preferir trabajar con contratos de exclusividad. 

Resulta de interés comentar que en Panamá hay una baja especialización de los importadores, debido al limitado tamaño del mercado, que les impide dedicarse a un solo producto, y a que la cadena de comercialización es corta. Igualmente, existe una alta concentración de la distribución en muchos sectores (en moda, alimentos, maquinaria para la construcción y productos farmacéuticos), lo que de alguna manera limita las posibilidades de entrada para nuevos productos. El importador es distribuidor y mayorista a la vez, y, en algunos casos, hasta llega a la venta al por menor. Por ello, es crucial elegir bien al importador de confianza, quien se encargará posiblemente de suplir todas las tareas de la cadena comercial. 

El principal interés para España en Panamá ha sido hasta la fecha los proyectos de infraestructuras. A este respecto, se observa un agotamiento del crecimiento económico basado en la inversión pública en infraestructuras, así como una caída del 28,7% del sector de la construcción en 2020 como consecuencia del dilatado confinamiento durante ese año a causa de la pandemia. Aunque las previsiones de Fitch son que el sector crezca un 23,6% en 2021, no será hasta 2023 cuando pueda recuperarse niveles similares a los de antes de la pandemia, Igualmente, debe destacarse que el gobierno de Cortizo, incluso antes de la llegada del Covid-19, se mostraba inmerso en un proceso de ajuste fiscal, que incluía además la revaluación de los proyectos planificados a futuro por los gobiernos anteriores. Este proceso de reajuste y revaluación de proyectos se hace aún más necesario a raíz de los efectos del Covid-19 en el déficit fiscal y nivel de duda pública, minorando así los proyectos de infraestructuras (tanto en número como en monto) en los próximos años y obligando a la oferta española a adaptarse a un mercado diferente en un estado de menor crecimiento.
 

 

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Existen los canales y figuras habituales: importadores, distribuidores, mayoristas y minoristas. En términos generales, se otorga más importancia al precio sobre la marca, lo que explica el gran número de importaciones procedentes de Asia. Actualmente comienza a observarse una tendencia creciente hacia la calidad y marca de los productos, motivada principalmente por los extranjeros y clase media emergente. 

En general, la distribución comercial en Panamá se caracteriza por:
• Alta concentración empresarial, predominando los grupos o holdings de tipo familiar (Motta, Varela, Galindo, Arias, Melo, etc.).
• Alta concentración geográfica (>80%) en la región metropolitana (Colón y Panamá).
• Especialización geográfica tanto de la industria como de los servicios en tres zonas: Panamá (industria y servicios); Colón, en el Caribe (Zona Libre, perdiendo importancia); David, provincia de Chiriquí (agroindustria).
• Reducido tamaño de las empresas - muy pocas tienen más de 500 trabajadores, todas ellas del sector servicios. En consecuencia, es rara la importación de contenedores completos y la unidad de compra habitual es el pallet. Los importadores suelen consolidar cargas de diferentes proveedores.
• Comercialización a través de exclusivas. El empresario panameño normalmente negocia la exclusividad del producto por 5 años.
• Mayor importancia del precio frente a la marca o la calidad de los productos, dominando las importaciones asiáticas.
• Cadena de comercialización muy corta y baja especialización de los importadores (importan un amplio surtido de productos) motivada por el reducido tamaño del mercado que les impide dedicarse a una sola línea de producto.
• Aunque existen los canales y figuras habituales (importadores, distribuidores, mayoristas y minoristas) es habitual que el propio importador sea también distribuidor y mayorista, y en algunos casos, llega a efectuar incluso la venta al por menor al consumidor final.
• La Zona Libre de Colón funciona como un gran centro de almacenamiento y manejo de inventarios para el mercado panameño, sobre todos en productos no perecederos procedentes de Asia. La ZLC está perdiendo competitividad por las deficiencias de sus instalaciones y gestión.

La empresa española interesada en exportar a Panamá debe tener en cuenta que en Panamá se valora mucho la relación personal y la cordialidad. Los negocios suelen alargarse ya que es necesario construir la relación personal y la confianza antes de poder cerrar un contrato. Las relaciones en el contexto empresarial son jerárquicas. Si bien las decisiones se toman en el nivel más alto, deben cultivarse las relaciones en todos los niveles porque la calidad de las relaciones, independientemente del nivel, condiciona sustancialmente el éxito de un negocio.

La proximidad cultural entre España y Panamá supone una indudable ventaja a la hora de hacer negocios en Panamá porque España es un país de referencia en muchos sectores, los lazos culturales son estrechos y en Panamá existe una clara preferencia por realizar negocios en el mismo idioma.
 

 

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Importancia económica del país en la región

Según datos del Banco Mundial en 2019, Panamá es el país de Centroamérica con mayor renta per cápita y en términos de PIB, Panamá se encuentra en el segundo puesto de los países de Centroamérica en 2019, por detrás de Costa Rica, y por delante de Guatemala.

Panamá es el país de la región centroamericana que está más integrado en el comercio mundial y el mayor receptor de IED. Esto lo hace mucho más vulnerable a los shocks externos que el resto de países de su región. De hecho según el Banco Mundial durante 2020 el PIB de Panamá se redujo un 17,9% el de Costa Rica se contrajo un 4,5%; un -1,5% el PIB de Guatemala; un 2% en Nicaragua; y un 8,5% en Honduras. No obstante, la fortaleza estructural de la economía panameña (especialmente los ingresos estables que suponen los aportes del Canal, el sector logístico, la mina de cobre y la sostenibilidad de sus bancos) permitirá a Panamá recuperarse a un ritmo de crecimiento más acelerado que los países de la zona.

Panamá es un país que, si bien geográficamente se ubica en Centroamérica, se aleja del modelo centroamericano, no sólo por sus lazos históricos y culturales sino también por su situación económica. En cuanto al primer punto, ha de destacarse que Panamá fue una provincia de Colombia hasta 1903 por lo que nunca fue parte del proyecto de independencia de los estados centroamericanos. Tras su independencia de Colombia, EE.UU se asentó en su territorio para ejecutar y controlar el Canal de Panamá, proyecto que consolidó al país como punto clave en el comercio mundial e impulsó que las relaciones de Panamá estuvieran más centradas en sus socios comerciales internacionales que en sus vecinos.

Actualmente, su posicionamiento como hub logístico y también sus zonas francas hacen que las relaciones comerciales de Panamá sean más intensas con otros países de la región latinoamericana (Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, República Dominicana) que con los países con los que comparte geografía.

Igualmente, Panamá es económicamente muy distinto a los países centroamericanos. Panamá es con diferencia la economía más dinámica de la región y además mantiene un PIB per cápita muy superior.
Aunque Panamá es parte de iniciativas de integración regionales (es país fundador del Sistema de Integración Centroamericano y parte del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica), en la práctica su nivel de integración con la región centroamericana es, en términos generales, limitado.
 

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Perspectivas de desarrollo económico

Panamá es una economía pequeña (4,2 millones de habitantes y un PIB nominal de 52.938 MUSD en 2020) y de renta media (PIB per cápita de 12.373 USD en 2020) que experimentó un crecimiento muy intenso en las dos anteriores décadas (6% anual en promedio, la mayor tasa de toda Latinoamérica), lo que le permitió alcanzar un virtual pleno empleo durante varios años de la década pasada. Desde 2012, momento de máximo crecimiento económico, la economía panameña ha ido mostrando una clara senda de desaceleración.

Desde el año 2019, en el que Presidente Cortizo comienza su mandato apostando por la restricción presupuestaria y la austeridad, se viene observando síntomas de agotamiento del modelo de crecimiento. A la ralentización mencionada (3% en 2019, visualizada sobre todo en el sector de Construcción, y en el de Finanzas en menor medida) se ha venido a sumar los efectos del Covid-19, pues el año 2020 culminó con una fuerte caída del PIB (-17,9%) por los efectos de la estricta estrategia de lucha contra la pandemia, la cuarta tasa más alta de caída del PIB en 2020 en el mundo.

En todo caso, la economía panameña mantiene unos motores económicos que, al margen de contribuir a su resiliencia, también le permite posicionarse como la más competitiva de Centroamérica, y un actor de peso en Latinoamérica. Son cuatro los principales motores de desarrollo: Distribución Comercial (18,4% del PIB), Sector Logístico (13,9% del PIB), Construcción (10,9%) y Centro bancario internacional (6-7% del PIB).

Los dos primeros están estrechamente relacionados y catapultados por la presencia del Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón. Mientras que la Zona Libre de Colón hace frente a serios problemas de competitividad, las aportaciones del Canal de Panamá y el desarrollo de servicios conexos, se mantienen como la principal fuerza económica del país, habiendo además mostrado su resiliencia incluso en situaciones de estrés como la surgida a raíz del Covid.

El peso del sector de la Construcción ha ido disminuyendo, impactando de forma muy grave la estrategia de paralización de las actividades durante la pandemia en 2020 y a causa del agotamiento de los recursos para llevar a cabo planes de infraestructuras de envergadura. Incluso antes de la llegada de la pandemia, Panamá estaba inmerso de un periodo de reajuste fiscal y contención del gasto. Por su parte, el centro bancario internacional también registra una aportación al PIB decreciente a lo largo de los años, posiblemente por los problemas de reputación.

A estos motores tradicionales de crecimiento, desde 2019 se ha unido el sector minero. La apertura de la mina Cobre Panamá, ha aumentado el peso de este sector en la economía de forma notable y ha modificado la estructura exportadora, así como la configuración de los principales socios comerciales del país. De este modo, la actividad minera, según los análisis, supondrá también una sólida base para la recuperación económica en 2021 y 2022.

Con todo, las previsiones para 2021 coinciden en apuntar un significativo crecimiento del PIB (8-10% según Ministerio de Economía, 12% según FMI, 13% según EIU, 12% según CEPAL, 9,9%según Banco Mundial o 9% según Fitch) como rebote parcial ante la fuerte caída del 17,9% del PIB en 2020, confiando en que los elementos de incertidumbre (asociados a la pandemia del COVID y sus efectos económicos regionales y mundiales) se vayan despejando. Tras este rebote se espera una convergencia hacia una tasa de crecimiento anual entre el 3%(EIU) y el 5% (FMI).

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