Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Con sus más de 107 millones de habitantes, Filipinas es el segundo mayor mercado de la región, tras Indonesia.

La élite de gran poder adquisitivo y la emergente clase media, que representan aproximadamente el 20% de la población total, se concentran en las zonas urbanas de Metro Manila y presentan una clara influencia occidental en sus patrones de consumo. El resto de la población (un 80%), vive en condiciones precarias y su consumo se limita a bienes de primera necesidad.

El consumo se considera como una muestra de posición social y existe una notable influencia de la moda y de la publicidad. El mercado filipino es de los más occidentalizados de la región en sectores como la alimentación o la ropa, y sus consumidores responden al precio y la novedad como factores más influyentes.

El sector público, condicionado por sus escasos ingresos, no tiene gran capacidad de  gasto, aunque ha aumentado notablemente hasta el 19,6% del PIB en 2018.  El gobierno de  Duterte se ha marcado como objetivo aumentar  el gasto en infraestructuras hasta el 7% del PIB en 2022 (6,1% en 2018, con una previsión del 6,8% en el año 2019). Para ello actualmente se están agilizando los procesos de contratación pública, así como reactivando el recurso a la Ayuda Oficial al Desarrollo, principalmente por parte de Japón y China, así como del Banco Asiático de Desarrollo, que se muestra favorable a incrementar su inversión en el país con varios proyectos previstos que contarán con financiación sustancial por parte de éste.

La principal concentración de negocios del país se encuentra en la región de Metro Manila, donde destaca Makati, centro de la actividad financiera, parte de los organismos gubernamentales, la bolsa de valores, las embajadas y muchas de las empresas extranjeras instaladas en el país. Otras áreas de metro Manila que están adquiriendo importancia empresarial son Ortigas y Fort Bonifacio. Cebú es la segunda ciudad del país en importancia económica, y la tercera en habitantes después de Davao, aunque no son comparables con Manila ni por población ni por volumen comercial.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Metro Manila, es el centro de la actividad financiera, industrial y comercial. Gran parte de los importadores y distribuidores a nivel nacional se encuentran en la capital, principalmente en el distrito financiero y de negocios de Makati City. Fuera de Manila, otros centros comerciales de importancia son Cebu e Iloilo en Visayas, y Davao y Zamboanga en la isla de Mindanao.

Los canales de distribución y venta varían entre sectores. Existen mayoristas que importan bienes de consumo y los distribuyen entre los minoristas. En cambio, los importadores de bienes de capital normalmente compran a través de un agente o distribuidor, aunque también haya usuarios finales que importen de forma directa. En general, tener un agente o distribuidor local aumenta las probabilidades de tener éxito, ya que conocen el mercado en profundidad. Es conveniente tener un contacto frecuente con ellos, y si fuera necesario, darles formación y ayuda para hacer promociones. Las asociaciones del sector pueden servir de ayuda en los primeros momentos de la implantación en el país.

Los agentes y distribuidores locales generalmente exigen que las relaciones comerciales con los fabricantes extranjeros sean de forma exclusiva. Prefieren trabajar bajo comisión con el comprador/usuario final del equipo siendo también el importador directo. Las comisiones de venta se remiten separadamente y directamente al agente una vez ha finalizado la transacción comercial. En cambio, los distribuidores suelen importar un cierto nivel de inventario de equipos y sus recambios para venderlos directamente al usuario final. Los distribuidores suelen financiar sus propias importaciones y se encargan además del servicio posventa.

La Retail Trade Liberalization Act, Republic Act (RA) No. 8762, que entró en vigor el 26 de marzo del año 2000, supuso la apertura del comercio minorista, con ciertas condiciones, a la inversión extranjera. Mediante esta ley se pretendió promover la competencia en este sector, aunque las restricciones al capital extranjero seguían siendo elevadas. Por esta razón, una reforma (House Bill No. 9057) a dicha ley ha sido aprobada por el Senado en 2019. Con la implantación de esta reforma se reduciría la inversión mínima un 75%, estableciéndose en 200.000 USD.  

Con respecto a negocios con el sector público, es necesario que la empresa extranjera esté representada por una empresa filipina si bien es aceptable que este acuerdo de representación sea solamente con respecto al proyecto en cuestión. Dicho requisito está estipulado en la mayoría de los términos de referencia de concursos y licitaciones públicas. Estar representado por una empresa filipina supone también una ventaja, ya que un representante bueno y efectivo puede aumentar las posibilidades de adjudicarse el contrato, dado que en Filipinas se considera que el representante filipino es el vínculo principal entre el gobierno y la empresa extranjera.

 

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Importancia económica del país en la región

Con 107 millones de habitantes, Filipinas es el segundo país en población de la ASEAN después de Indonesia (con 252 millones) y por delante de Vietnam (90 millones) o Tailandia (68 millones). No obstante, Filipinas ha perdido relevancia en la región en las últimas décadas desde que en los sesenta fuera la segunda economía asiática tras Japón.

Según el Banco Mundial, en 2017 Filipinas representaba el 13,5% del PIB de la zona ASEAN-5, el 8,3% de las exportaciones, el 12,2% de las importaciones y el 15,9% de la inversión directa total (cuando representa el 18,55% de la población).

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Perspectivas de desarrollo económico

Filipinas es uno de los países en la región con mayor crecimiento: una media del 5,7% anual en la última década, con tasas esperadas del 7% en el futuro, y ni un solo trimestre en negativo en los últimos 20 años.

Existe una cierta estabilidad macroeconómica: un crecimiento sostenido del PIB (en torno al 6,5%), déficit controlado (-3,2%), deuda pública en descenso (41,9%), baja deuda externa (23,9%), etc. Por otro lado, la inflación alcanzó tasas del 5,2% en 2018, aunque en los primeros meses de 2019 ha conseguido reducirse a niveles en torno al 3%.

El PIB real creció un 6,2% en 2018, frente al 6,7% de 2017, y se prevé que lo siga haciendo por encima del 6,5% hasta 2024. En concreto el FMI prevé un crecimiento del 6,5% y 6,6% para 2019 y 2020 respectivamente, cifras similares a las que proyectó el BAsD para dichos ejercicios.

A nivel global, el país se encontraba en 2017 en el puesto 40 del ranking de Banco Mundial en términos de PIB (USD corrientes), pero el 166 en términos de PIB per cápita.

Este crecimiento se fundamenta en el fuerte consumo privado, que representa el 73,8% del PIB. Hay muchos factores que influyen en este alto valor: la población filipina es muy joven, existe una fuerte cultura consumista, el paro se encuentra en mínimos históricos, las remesas internacionales equivalen a un 8,7% del PIB, etc. El consumo privado ha experimentado un crecimiento del 5,6% y del 5,9% y en 2018 y 2017, respectivamente.

Las exportaciones españolas a Filipinas se han multiplicado por 3,7 en la última década. Tras detenerse la tendencia positiva en el año 2014, desde 2017 el total de las mismas ha vuelto a crecer a tasas de alrededor del 14% anual. La maquinaria, los componentes de automóvil, los productos farmacéuticos, los productos alimentarios gourmet, la carne, las bebidas y vinos de calidad, además de la moda especializada son las principales exportaciones españolas.

El sector de deslocalización de procesos (BPO) es uno de los de mayor potencial en Filipinas, junto con el sector agroalimentario, financiero y turístico.

El nuevo gobierno ha marcado como objetivo aumentar el gasto en infraestructuras hasta el 7% del PIB en 2022 bajo el programa Build, build, build. En este ambicioso programa se prevé el desarrollo de 75 proyectos bandera con un presupuesto estimado de 30.000 millones de € en los próximos años. Además, el gobierno está desarrollando un plan de esquemas PPP para infraestructuras de transporte (metro y tren ligero, aeropuertos), energía, agua y gestión de residuos.

El fuerte crecimiento requerirá una capacidad energética acorde. Se prevé que en 2027 haya una capacidad neta de 33,7 MW, un 30% más que en 2018.

El potencial de crecimiento de Filipinas es, en todo caso, muy elevado. Con sus más de 107 millones de habitantes, jóvenes en su inmensa mayoría, debería convertirse en una economía emergente en los próximos años. Ello requerirá, sin embargo, tasas de crecimiento elevadas (de por lo menos un 7%), que no podrán mantenerse de forma sostenida si Filipinas no acomete las numerosas reformas estructurales pendientes, entre otras, aquellas que permitan una mayor apertura económica, posibilitando la llegada de mayor inversión extranjera.

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