Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Con sus más de 100 millones de habitantes, Filipinas es el segundo mayor mercado de la región, tras Indonesia.

La sociedad filipina está compuesta por dos grupos diferenciados. El primero lo forman una élite de gran poder adquisitivo y la emergente clase media, que representan aproximadamente el 20% de la población total, se concentran en las zonas urbanas de Metro Manila y presentan una clara influencia occidental en sus patrones de consumo. El segundo grupo, que incluye a la mayoría de la población, vive en condiciones precarias y su consumo se limita a bienes de primera necesidad.

El consumo se considera como una muestra de posición social y existe una notable influencia de la moda y de la publicidad. El mercado filipino es de los más occidentalizados de la región en sectores como la alimentación o la ropa, y sus consumidores responden al precio y la novedad como factores más influyentes.

El sector público, condicionado por sus escasos ingresos, no tiene gran capacidad de gasto (17% del PIB en 2015). En los últimos años la escasez presupuestaria se está intentando suplir con el lanzamiento de proyectos de infraestructuras bajo la modalidad de colaboraciones público-privadas (PPP).

La principal concentración de negocios del país se encuentra en la región de Metro Manila, donde destaca Makati, centro de la actividad financiera, parte de los organismos gubernamentales, la bolsa de valores, las embajadas y muchas de las empresas extranjeras instaladas en el país. Otras áreas de metro Manila que están adquiriendo importancia empresarial son Ortigas y Fort Bonifacio. Cebú es la segunda ciudad del país en importancia económica, y la tercera en habitantes después de Davao, aunque no son comparables con Manila ni por población ni por volumen comercial.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Metro Manila, es el centro de la actividad financiera, industrial y comercial. Gran parte de los importadores y distribuidores a nivel nacional se encuentran en la capital, principalmente en el distrito financiero y de negocios de Makati City. Fuera de Manila, otros centros comerciales de importancia son Cebu e Iloilo en la parte central del país, y Davao y Zamboanga en la isla de Mindanao.

Los canales de distribución y venta varían entre sectores. Existen mayoristas que importan bienes de consumo y los distribuyen entre los minoristas. En cambio, los importadores de bienes de capital normalmente compran a través de un agente o distribuidor, aunque también haya usuarios finales que importen de forma directa. En general, tener un agente o distribuidor local aumenta las probabilidades de tener éxito, ya que conocen el mercado en profundidad. Es conveniente tener un contacto frecuente con ellos, y si fuera necesario, darles formación y ayuda para hacer promociones. Las asociaciones del sector pueden servir de ayuda en los primeros momentos de la implantación en el país.

Los agentes y distribuidores locales generalmente exigen que las relaciones comerciales con los fabricantes extranjeros sean de forma exclusiva. Prefieren trabajar bajo comisión con el comprador/usuario final del equipo siendo también el importador directo. Las comisiones de venta se remiten separadamente y directamente al agente una vez ha finalizado la transacción comercial. En cambio, los distribuidores suelen importar un cierto nivel de inventario de equipos y sus recambios para venderlos directamente al usuario final. Los distribuidores suelen financiar sus propias importaciones y se encargan además del servicio posventa.

La Retail Trade Liberalization Act, Republic Act (RA) No. 8762, que entró en vigor el 26 de marzo del año 2000, supuso la apertura del comercio minorista, con ciertas condiciones, a la inversión extranjera. Mediante esta ley se pretendió promover la competencia en este sector para conseguir una mayor calidad de los servicios ofrecidos, así como una disminución de precios para los consumidores. Otro de los objetivos a su vez era proteger a los pequeños comerciantes a través de cuatro (actualmente tres) condiciones básicas para poder operar en el país que los inversores extranjeros deben cumplir. Éstas incluyen un mínimo de valor neto de la empresa matriz de entre 50 y 200 MUSD (dependiendo del tipo de negocio), poseer cinco sucursales o franquicias operativas en el mundo y tener una experiencia de cinco años en el comercio minorista.

Con respecto a negocios con el sector público, es necesario que la empresa extranjera esté representada por una empresa filipina si bien es aceptable que este acuerdo de representación sea solamente con respecto al proyecto en cuestión. Dicho requisito está estipulado en la mayoría de los términos de referencia de concursos y licitaciones públicas. Estar representado por una empresa filipina supone también una ventaja, ya que un representante bueno y efectivo puede aumentar las posibilidades de adjudicarse el contrato, dado que en Filipinas se considera que el representante filipino es el vínculo principal entre el gobierno y la empresa extranjera.

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Importancia económica del país en la región

Con 100 millones de habitantes, Filipinas es el segundo país en población de la ASEAN después de Indonesia (con 252 millones) y por delante de Vietnam (90 millones) o Tailandia (68 millones). No obstante, Filipinas ha perdido relevancia en la región en las últimas décadas desde que en los sesenta fuera la segunda economía asiática tras Japón.

Según el FMI en 2014 Filipinas representaba el 11% del PIB de la zona ASEAN, el 6% de las exportaciones, el 5% de las importaciones y el 5% de la inversión directa total (cuando representa el 16% de la población).

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Perspectivas de desarrollo económico

Durante 2009, el comportamiento de la economía fue más positivo de lo que auguraban los peores pronósticos, que apuntaban un estancamiento o un ligero decrecimiento del PIB (Entre 0% y -1%). Uno de los factores que más contribuyeron a ello fue el incremento de las remesas de los inmigrantes filipinos que, en un contexto de crisis global, aumentaron un 5,6% respecto a 2008. De esta forma, la economía filipina, mucho menos dependiente de la exportación que sus vecinos del sudeste asiático, sufrió en menor medida los efectos de la crisis.

La tasa de crecimiento de la economía en 2010 fue del 7,7%, la tasa más alta desde el año 1976. El sector industrial y el sector servicios contribuyeron en gran medida a ese crecimiento durante el primer trimestre del año; mientras que la agricultura contribuyó a que la tasa de crecimiento del PIB se situase en el 7,1% en el cuarto trimestre, dejando atrás los malos resultados provocados por el fenómeno “El Niño”.

Para 2011 el ritmo de crecimiento fue algo menor del 3.9%. A pesar de que el consumo se mantuvo estable a lo largo del año, fue la inversión – consecuencia de un clima inversor más favorable que la nueva administración filipina está propiciando – y el sector servicios los vectores de crecimiento económico de Filipinas durante el 2011.

El año 2012 inició un periodo de fuerte desarrollo, en el que se registró una tasa de crecimiento del 6,4%, posteriormente en 2013 la tasa aumentó al 7,2%. Las perspectivas son optimistas para el 2014, y se prevé un aumento del PIB que varía entre el 6,2 y el 7,5% según el organismo consultado, con una recuperación relevante de los sectores de la industria y la agricultura.

En cuanto a la inflación, esta se situó en el 3,2% en 2012 A falta de los datos oficiales, la inflación durante el 2013 se estima en torno al 4-5%. Según las estimaciones del FMI, la inflación durante el 2014 se mantendrá estable en el 4%.

En referencia al déficit público, el actual gobierno ha establecido como objetivo reducir el déficit presupuestario siguiendo una política de prudencia en el gasto público. Estableció un déficit del 2,6% para 2012 y 2% para 2013, a mantener hasta el año 2016. Esta política ha llevado a una reducción paulatina de la deuda pública, la cual ha pasado del 79.5% del PIB en 2005 al 40.1% del PIB en 2013.

 

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