Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Eslovaquia es un mercado pequeño, ya que la población no alcanza los 5,5 millones de personas y su poder adquisitivo es inferior al de los habitantes de Europa occidental, con un pronunciado desequilibrio regional entre el área metropolitana de Bratislava y el resto del país. Además, es un mercado muy saturado por la oferta proveniente de otros países, especialmente los circundantes. Sin embargo, su localización en el centro de Europa le confiere una ventaja importante desde el punto de vista logístico, al configurarse como puerta de acceso al mercado de Europa Oriental.

La agencia COFACE otorga a Eslovaquia en la actualidad una calificación de A3, en cuanto a riesgo país, y en cuanto a clima de negocios la segunda mejor calificación posible, A2. Las mayores ventajas del país en cuanto al clima de negocios son la pertenencia a la Unión Europea, el alto grado de desarrollo de industrias como la del automóvil y la financiera, y el bajo coste de la mano de obra poco cualificada. Sin embargo, la importancia del sector automovilístico en la economía eslovaca hace que esta sea muy dependiente de dicho sector, actualmente lleno de incertidumbres. Además, las desigualdades regionales entre las grandes ciudades y las áreas rurales, que constituyen la mayor parte del país, están aumentando. Por otro lado, dos problemas del tejido empresarial eslovaco son la escasez de personal altamente cualificado y la insuficiente inversión en innovación y desarrollo.

La baja tasa de desempleo, que apenas supera el 5 %, ha hecho que tanto el salario mínimo (580 €) como el salario medio (1.101 €) hayan aumentado tanto en 2018 como en 2019. Eslovaquia se mantiene como país receptor de grandes cantidades de inversión extranjera directa (IED), y las inversiones en el sector público continúan en crecimiento, sobre todo en el área de infraestructuras de transporte por carretera y ferroviario.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

El comercio mayorista se caracteriza por una fuerte atomización y existencia de cadenas con unos modelos de funcionamiento semejantes a los del comercio minorista. De entre estas cadenas mayoristas destacan Metro e Inter-Fruit. Otra peculiaridad del comercio mayorista es la dependencia de las pequeñas empresas de un gran proveedor que actúa, de facto, como una central de compras. Dicha atomización es mayor en las zonas menos pobladas del centro y este del país. En Bratislava, Košice y otras grandes ciudades existen establecimientos de venta business to business como Metro Cash & Carry que acumulan un gran porcentaje de las compras en su área de acción. 

En lo que respecta a la distribución comercial minorista, esta ha experimentado una rápida transformación en la que se han consolidado las nuevas fórmulas de venta: supermercados, hipermercados, multicentros y tiendas outlet. Estos establecimientos han desplazado las estructuras tradicionales de venta -pequeños comercios de alimentación y tiendas generalistas-, cambiando igualmente la fisonomía urbana con construcciones funcionales que disponen de amplias zonas de aparcamiento y lugares anexos de ocio. La irrupción de estos nuevos establecimientos ha ido acompañada de cambios en los hábitos de compra de los consumidores: compra con coche, con frecuencia semanal, con participación de toda la familia y, a poder ser, en un centro comercial que acumule más servicios y comercios. 

La cadena británica Tesco es la líder de retail en el país, con 153 supermercados, empleando a más de 10.000 personas y con un 18 % de la cuota de mercado. El desglose incluye los grandes almacenes Tesco, hipermercados, supermercados y una serie de tiendas minoristas llamadas Tesco Express. Opera estaciones de gasolina y ofrece telefonía móvil y servicios financieros. En 2018, sus ventas alcanzaron los 1,43 mil millones de euros. Le siguen Lidl y Kaufland, ambas pertenecientes al Grupo empresarial alemán Schwarz, entre las dos cuentan con alrededor del 20 % del volumen total de ventas minoristas de alimentos de Eslovaquia. Lidl obtuvo unas ventas de 1,23 mil millones de euros en 2018. Opera alrededor de 144 tiendas, con más de 5.000 empleados. Como en casi todos los mercados en los que actúa, lo hace como supermercado hard-discount, ofreciendo gamas y precios medios y bajos. Kaufland, la tercera cadena minorista más grande, opera 67 tiendas principalmente por medio de hipermercados situados a las afueras de capitales regionales y comarcales, empleando a unas 6.100 personas. En 2018, las ventas de Kaufland alcanzaron los 1,1 mil millones de euros. Las ventas de 2018 del cuarto minorista más grande, Billa, que forma parte de la cadena minorista alemana Rewe, alcanzaron los 607 millones de euros; con 150 tiendas y alrededor de 4.500 empleados. Billa opera supermercados e hipermercados más pequeños en centros comerciales y áreas del centro. Metro Cash & Carry es el quinto minorista más grande de Eslovaquia. En 2019, la compañía tuvo unas ventas de 444 millones de euros. La empresa tiene cerca de 1.250 empleados. Otros supermercados relevantes son los locales Terno y COOP Jednota. Además, están presentes en Eslovaquia grandes establecimientos especializados como IKEA, Bauhaus, Kiks, Drogerie Markt (DM) y KIKA.

Debido al libre comercio intraeuropeo y a la extendida presencia de comercios minoristas extranjeros, la entrada de productos desde el exterior es cada vez mayor, aunque, al igual que en el resto de Europa, está resurgiendo el interés por el consumo local y de proximidad. De igual manera, se ha producido un incremento del consumo de las marcas propias de cada establecimiento y un aumento de la demanda de productos especializados. 

Por último, el comercio electrónico tiene cada vez más volumen y usuarios. La compañía de análisis de mercados a nivel mundial, Statista, estima que el número de personas que compran por internet es de 2,6 millones (2020). Esta cifra ha ido creciendo en los últimos años (en 2017 eran 2 millones) y se espera que en 2024 alcance los 3 millones de usuarios. Los productos más populares de venta online son los aparatos electrónicos, seguidos de juguetes, deportes y ropa.  

Según el Índice DESI de 2020 (Digital Economy and Society Index), Eslovaquia está menos desarrollado en economía digital que la media de la Unión Europea. Actualmente se encuentra en la posición 22º, pero en 2019 alcanzó el puesto 21º y en 2018, el 20º. A pesar de ello, el país ha mejorado notablemente su puntuación en rendimiento en conectividad, uso de servicios de internet y servicios públicos digitales. 

Actualmente hay 3,2 millones de usuarios de comercio electrónico y se espera que para el 2021 compren en línea 400.000 eslovacos más. Estos 3,6 millones de usuarios de comercio electrónico representarán el 78 % de la población total. El usuario promedio gasta 200 euros y hace unas 34 compras en línea anualmente, cifra casi un 10 % inferior a la media europea. Las tendencias de este mercado incluyen un aumento del consumo, del número de e-shoppers y del gasto publicitario. Por tanto, puede ser, sin duda, un mercado interesante de cara al futuro, y más si cabe para empresas que pretendan expandirse a otros países vecinos como República Checa, Hungría o Polonia. 

La ley de comercio eslovaca se caracteriza por su flexibilidad y carácter abierto, sobre todo en lo que se refiere a horarios de apertura, regulación de rebajas y ofertas de venta. No obstante, por norma general, los comercios deben permanecer cerrados en días festivos nacionales. Para el levantamiento de un centro comercial se exige una única licencia. La ley de cadenas comerciales que aprobó el Parlamento Eslovaco a finales de 2003 y que muchos consideran restrictiva, pretendía, principalmente, reducir la posición dominante de las grandes cadenas comerciales sobre los fabricantes y proveedores locales, además de no limitar la libertad de actuación comercial de las empresas.  

Para la mayoría de los compradores, el precio es el factor determinante cuando se considera la compra de productos y servicios. Por tanto, los eslovacos utilizan un gran número de comparadores de precios, aunque hay un gran dominador: Heureka.sk. 

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Importancia económica del país en la región

Con una población próxima a los 5,5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 16.689 € (2020), el mercado eslovaco se considera de tamaño reducido. Por ello, el país se encuentra muy altamente integrado con sus países limítrofes como miembro de la UE desde 2004, de la Zona Euro desde 2009 y del Grupo de Visegrado desde 1993.

En relación con el Grupo de Visegrado, estos países cada vez van teniendo mayor capacidad e influencia en asuntos de interés común. El PIB de los cuatro países que forma el Grupo de Visegrado (Hungría, Eslovaquia, República Checa y Polonia) les convertiría en la 12ª economía del mundo y en la 5ª de la UE.

Respecto a la UE, los casi cinco millones y medio de eslovacos suponen el 1,22 % de todos los habitantes de la comunidad europea (447,319 millones). La economía eslovaca (91.555 millones de euros), por su parte, solo supone el 0,68 % del total de la UE (13.314.436 millones de euros).

La localización del país, en Europa Central, le confiere una ventaja importante desde el punto de vista logístico, al configurarse como puerta de acceso al mercado de Europa del Este. Eslovaquia presenta asimismo una economía dinámica y abierta, cuyo modelo de crecimiento se ha basado en el incremento de su capacidad exportadora a través de proyectos de inversión llevados a cabo por inversores extranjeros, atraídos por la estabilidad del país, su localización y los bajos costes de establecimiento y de mano de obra.

La modernización de la red de infraestructuras de los países del V4 ha sido objeto de una fuerte inversión durante el periodo 2014-2020, destinándose a dicho propósito en torno al 40 % de los fondos de cohesión de la UE.

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Perspectivas de desarrollo económico

La economía eslovaca no paró de crecer desde el comienzo del siglo hasta el año 2020, cuando el PIB se contrajo en un 4,8 %, pasando de 93.901 millones a 91.555 millones de euros por el impacto del COVID-19.

Según las previsiones de los expertos financieros, la economía experimentará un crecimiento del PIB del 4,5 % durante 2021, y de un 5,5 % en 2022. Tras un estricto bloqueo a principios de 2021, la demanda interna repuntará a partir de la segunda mitad del año a medida que se sigan suministrando vacunas y levanten la mayoría de las medidas restrictivas, aunque el gobierno empezó a flexibilizar algunas restricciones desde abril. Los comercios no esenciales han sido reabiertos y se han levantado las prohibiciones de viajar entre distritos.  

En 2022, se espera un incremento en la inversión gracias a la ayuda de los fondos estructurales de la UE y su nuevo Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Se pronostica una disminución gradual del desempleo, aunque se seguirá manteniendo por encima de los niveles anteriores a la crisis hasta finales de 2022. 

A pesar de que la inversión se contrajo un 11,9 %, el consumo de los hogares y del gobierno resultó relativamente constante, reduciéndose únicamente un 0,6 % y 0,5 % respectivamente. 

En cuanto a la política fiscal, se han adoptado medidas de apoyo económico hasta que la recuperación sea efectiva. Los fondos de la UE ofrecen la oportunidad de aplicar ambiciosas reformas estructurales, necesarias para mejorar la adaptación a las tecnologías digitales, el acceso a la educación infantil y la participación en el mercado laboral de las mujeres y trabajadores desfavorecidos.  

En 2020, Eslovaquia registró un superávit en su balanza comercial de 1.349,4 millones de euros -equivalente al 1,47 % del PIB-, lo que supone un cambio importante respecto al año anterior, en el que la balanza comercial fue negativa y registró un déficit de 445,4 millones de euros. Así, en 2020, el país obtuvo una disminución del saldo comercial positivo con unas exportaciones de bienes y servicios por valor de 75.113,5 millones de euros y en importaciones 73.764,1 millones de euros. Esta variación de la balanza comercial se debe al descenso de las exportaciones donde la disminución de la demanda interna ha provocado también una reducción de las importaciones. 

La tasa de desempleo sobre el total de la población bajó en mayo de 2019 a su mínimo histórico de 4,88 %. En 2020, el desempleo registrado comenzó a aumentar gradualmente en diciembre debido a las medidas de restricción adoptadas por el gobierno. Los últimos datos disponibles para junio de 2021, esta cifra asciende al 7,3 %. Hay que recalcar que tiene una alta tasa de desempleados de larga duración respecto a la media europea lo que denota un problema estructural en cuanto a formación y educación.

La inflación ha seguido una tendencia similar a la de la Zona Euro. Los años 2018, 2019 y 2020 rompieron con la tendencia bajista que se había establecido en el ámbito comunitario. Así, las cifras de la Oficina de Estadística de la República Eslovaca para estos tres últimos años han sido 2,5 %, 2,8 % y 2 % respectivamente. 

La incertidumbre domina las perspectivas a largo plazo de las finanzas públicas debido a los cambios en los impuestos, las pensiones, la asistencia sanitaria y el marco fiscal. Sin embargo, las ineficiencias en la recaudación de impuestos y en la Administración Tributaria continúan siendo un lastre para el futuro. La reciente reforma del sistema de pensiones ha aliviado la presión sobre las finanzas públicas, pero el sector sanitario sigue siendo muy costoso para el presupuesto público, más aun tras la crisis provocada por el COVID-19.

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