Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Eslovaquia es un mercado pequeño, ya que la población no alcanza los 5,5 millones de personas y su poder adquisitivo es significativamente inferior al de los habitantes de Europa occidental, con un pronunciado desequilibrio regional entre el área metropolitana de Bratislava y el resto del país. Además, es un mercado muy saturado por la oferta proveniente de otros países, especialmente los circundantes. Sin embargo, su localización en el centro de Europa le confiere una ventaja importante desde el punto de vista logístico, al configurarse como puerta de acceso al mercado de Europa Oriental.

La agencia COFACE otorga a Eslovaquia en la actualidad la segunda mejor calificación posible, A2, en cuanto a riesgo país. Las mayores ventajas del país en cuanto al clima de negocios son la pertenencia a la Unión Europea, el alto grado de desarrollo de industrias como la del automóvil y la financiera, y el bajo coste de la mano de obra poco cualificada. Sin embargo, la importancia del sector automovilístico en la economía eslovaca hace que esta sea muy dependiente de dicho sector, actualmente lleno de incertidumbres. Además, las desigualdades regionales entre las grandes ciudades y las áreas rurales, que constituyen la mayor parte del país, están aumentando. Por otro lado, dos problemas del tejido empresarial eslovaco son la escasez de personal altamente cualificado y la insuficiente inversión en innovación y desarrollo.

El principal motor de la economía ha sido durante los últimos años la demanda interna. La baja tasa de desempleo, que apenas supera el 5%, ha hecho que tanto el salario mínimo (520 €) como el salario medio (1.013 €) hayan aumentado tanto en 2017 como en 2018. Eslovaquia se mantiene como país receptor de grandes cantidades de inversión extranjera directa (IED), y las inversiones en el sector público continúan en crecimiento, sobre todo en el área de infraestructuras de transporte por carretera y ferroviario.

 

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

El comercio mayorista eslovaco se caracteriza por una fuerte atomización y existencia de cadenas con unos modelos de funcionamiento semejantes a los del comercio minorista. De entre estas cadenas mayoristas destacan Metro e Inter-Fruit. Otra peculiaridad del comercio mayorista eslovaco es la dependencia de las pequeñas empresas de un gran proveedor que actúa, de facto, como una central de compras. Dicha atomización es mayor en las zonas menos pobladas del centro y este del país. En Bratislava, Košice y otras grandes ciudades existen establecimientos de venta business to business como Metro Cash & Carry que acumulan un gran porcentaje de las compras en su área de acción.

En lo que respecta a la distribución comercial minorista en Eslovaquia, ésta ha experimentado una rápida transformación en la que se han consolidado las nuevas fórmulas de venta minorista: supermercados, hipermercados, multicentros y tiendas outlet. Estos establecimientos han desplazado las estructuras tradicionales de venta (pequeños comercios de alimentación, “potraviny” y tiendas generalistas), cambiando igualmente la fisonomía urbana con construcciones funcionales que disponen de amplias zonas de aparcamiento y lugares anexos de ocio. La irrupción de estos nuevos establecimientos ha ido acompañada de cambios en los hábitos de compra de los consumidores: compra con coche, con frecuencia semanal, con participación de toda la familia y, a poder ser, en un centro comercial que acumule más servicios y comercios.

Según datos de 2016, la cadena británica Tesco es la líder del retailing en Eslovaquia, con más de 150 supermercados, hipermercados y grandes almacenes en el país, empleando a más de 10.000 personas. Le siguen Lidl y Kaufland, ambas pertenecientes al Grupo empresarial alemán Schwarz, que cuentan con alrededor del 20% del volumen total de ventas minoristas de alimentos y commodities de Eslovaquia. Lidl, como en casi todos los mercados en los que actúa, lo hace como supermercado hard-discount, ofreciendo precios y gamas medios y bajos, por lo general, a través de sus más de 130 establecimientos en suelo eslovaco. Kaufland vende principalmente por medio de hipermercados (65 en total) situados a las afueras de capitales regionales y comarcales. La cuarta cadena minorista, en volumen de ventas, es la originalmente austriaca Billa, hoy parte del grupo alemán Rewe, que opera con supermercados en centros comerciales, barrios y centros urbanos. Otros supermercados relevantes son los locales Terno y COOP Jednota. Por otro lado, están presentes en Eslovaquia grandes establecimientos especializados como IKEA, Bauhaus, Kiks, Drogerie Markt (DM) y KIKA.

El Gráfico 1 muestra la tendencia de la importancia de cada tipo de establecimiento desde 2010. Además de la estabilidad, es patente la pérdida de importancia de los pequeños establecimientos en favor, entre otros, de las cadenas de descuento (hard-discount).

Gráfico 1: Distribución minorista en Eslovaquia por establecimientos (en %)

Distribución minorista en Eslovaquia por establecimientos (en %)

Fuente: https://consumerindex.europanel.com/slovakia.html

Debido al libre comercio intraeuropeo y a la gran presencia de comercios minoristas extranjeros, la introducción de productos extranjeros es cada vez mayor, aunque, al igual que en el resto de Europa, está resurgiendo el interés por el consumo local y de proximidad en Eslovaquia. De igual manera, se ha producido un incremento del consumo de las marcas propias de cada establecimiento y un aumento de la demanda de productos especializados (aún poco importante).

Por último, el comercio electrónico tiene cada vez más volumen y usuarios en Eslovaquia. La compañía de análisis de mercados a nivel mundial Statista estima que el número de personas que compran por internet en Eslovaquia es de 3,4 millones (2019), lo que supone el 63% de la población. Este número viene creciendo en 100.000 nuevos consumidores al año desde 2016 y Statista apunta a que seguirá siendo así hasta 2022. Los productos más populares de venta online son los aparatos electrónicos, seguidos de juguetes, deportes y hobbies, y ropa.

La ley de comercio eslovaca se caracteriza por su flexibilidad y carácter abierto, sobre todo en lo que se refiere a horarios de apertura, regulación de rebajas y ofertas de venta. No obstante, por norma general, los comercios deben permanecer cerrados en días festivos nacionales. Para la instalación de un centro comercial se exige una única licencia. La ley de cadenas comerciales que aprobó el Parlamento Eslovaco a finales de 2003 y que muchos consideran restrictiva, pretendía, principalmente, reducir la posición dominante de las grandes cadenas comerciales sobre los fabricantes y proveedores locales, además de no limitar la libertad de actuación comercial de las empresas.
 

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Importancia económica del país en la región

Con una población próxima a los 5,5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 15.600 € (PPP) en 2017, el mercado eslovaco presenta un reducido tamaño. Por ello, el país se encuentra muy altamente integrado con sus países limítrofes, como miembro de la Unión Europea desde 2004, de la Zona Euro desde 2009 y del Grupo de Visegrad desde 1993.

En relación con el Grupo de Visegrad, estos países cada vez van teniendo mayor capacidad e influencia en asuntos de interés común. El PIB de los cuatro países que forma el Grupo de Visegrád (Hungría, Eslovaquia, República Checa y Polonia) les convertiría en la 15ª economía del mundo (924.204 millones de € en 2018) y en la 6ª de la UE28, por detrás de España y por delante de los Países Bajos. Eslovaquia es el país de menor peso del Grupo en PIB y en población, siendo estos un 9,5% y un 8,6%, respectivamente.

Respecto a la Unión Europea, los casi cinco millones y medio de eslovacos suponen el 1,1% de todos los habitantes de la UE28 (515,6 millones). La economía eslovaca, por su parte, solo supone el 0,6% del total de la UE.

La localización del país, en Europa Central, le confiere una ventaja importante desde el punto de vista logístico, al configurarse como puerta de acceso al mercado de Europa del Este. Eslovaquia presenta asimismo una economía dinámica y abierta, cuyo modelo de crecimiento se ha basado en el incremento de su capacidad exportadora a través de proyectos de inversión llevados a cabo por inversores extranjeros, atraídos por la estabilidad del país, su localización y los bajos costes de establecimiento y de mano de obra.

Los problemas relacionados con la conectividad interna y transfronteriza y las infraestructuras son dos de los más grandes del país. Señal de ello y de que se está trabajando en solventarlo es que el 40% de todos los fondos de cohesión de la UE para el periodo 2014-2020 se destinan a los países del V4.

En definitiva, desde su incorporación a la Unión Europea el 1 de mayo de 2004, Eslovaquia tiene una economía creciente y estable. Gracias a los bajos costes salariales, alta cualificación de la mano de obra, un sector bancario saludable y una, cada vez menor, deuda pública y privada, se espera que la economía eslovaca continúe creciendo más rápidamente que los países de Europa Occidental.
 

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Perspectivas de desarrollo económico

La economía eslovaca no ha parado de crecer desde los años 2000. El crecimiento del PIB en términos reales en 2017 fue de un 3,2 %, casi un 1% superior a la media de los países de la Eurozona, que fue de un 2,4 %. Sin datos oficiales definitivos, tanto la Unión Europea como la OCDE estiman que, en 2018, 2019 y 2020, Eslovaquia seguirá creciendo a un ritmo de alrededor de un 3,5% anual. La OCDE, en febrero de 2019, estimaba que la República Eslovaca será el país del grupo de los desarrollados que más crezca en el período 2018-2020, a una ratio de casi el 4% anual.

Como en años anteriores, la demanda interna fue en 2017 el motor de la economía eslovaca, continuando la iniciada en el año 2015 gracias al incremento en el consumo privado y la inversión. Esto es señal de unas perspectivas económicas más positivas que las que hubo entre 2009 y 2015. La demanda externa, por otro lado, continúa en crecimiento también desde 2015 después de dos años bajando. Así, en 2017, con unas exportaciones de bienes y servicios de más de 82 M. € y unas importaciones de 79,5 M. €, las exportaciones netas fueron de 2,63 M. €, una cifra un 0,7% superior a la de 2016.

La tasa de desempleo sobre el total de la población bajó en diciembre de 2018 a su mínimo histórico de 5,06% sobre el total de la población. Con los últimos datos de enero de 2019, esta cifra es del 5,24%, con menos de 200.000 desempleados en Eslovaquia. Si bien una tasa de desempleo tan baja es algo positivo, Eslovaquia tiene un problema a resolver en cuanto a desempleados de larga duración, que suponían, según datos de la Comisión Europea para el tercer trimestre de 2018, el 4% de su población activa, frente a la media europea del 2,9%. Esto denota un problema estructural en cuanto a habilidades y educación de parte de los eslovacos.

La inflación en Eslovaquia sigue una tendencia similar a de la Zona Euro. Cayó desde el 3,6 % de 2012 al -0,1 % en 2014, manteniéndose negativa hasta 2016 (-0,5 %). Los años 2017 y 2018 han roto con esta tendencia bajista. Así, las cifras de la Oficina de Estadística de la República Eslovaca para estos dos años son de 1,3 % y 2,5 %, respectivamente.

Las perspectivas a largo plazo de las finanzas públicas han mejorado gracias a los cambios en los impuestos, las pensiones, la asistencia sanitaria y el marco fiscal. Sin embargo, las ineficiencias en la recaudación de impuestos y en la Administración Tributaria continúan siendo un lastre para el futuro de Eslovaquia. La reciente reforma del sistema de pensiones ha aliviado la presión sobre las finanzas públicas en el futuro, pero el sector sanitario sigue siendo muy costoso para el presupuesto público.
 

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