Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Turquía está entre las veinte mayores economías del mundo y se presume que en 2050 podría posicionarse entre las diez primeras. Con ese escenario, Turquía trabaja en la mejora de sus infraestructuras y en estrechar lazos con mercados estratégicos, en primer lugar con Europa, donde España es uno de sus principales socios comerciales. Turquía es uno de los principales destinos para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la Unión Europea, en 2018 fue el cuarto mercado fuera de la UE para las exportaciones españolas (por detrás de Estados Unidos, Marruecos y China), y tercer proveedor mundial, descartando los países de la UE (por detrás de China y Estados Unidos).

El comercio entre los dos países se ve favorecido por el Tratado de Unión Aduanera existente entre Turquía y la UE desde 1996, en el que se enmarcan las relaciones comerciales bilaterales, y por el proceso de adhesión de Turquía desde 2005. Además, hay que contar con los diferentes programas que las Instituciones Financieras Internacionales mantienen en el país.

Turquía está abierta a inversores extranjeros y cuenta con factores que son atractivos para la inversión como son:: papel de liderazgo en la región; sistema político estable; país de tránsito entre Europa, Cáucaso, Asia Central, Oriente Medio y Norte de África; Sector privado maduro y dinámico; gran y creciente mercado nacional; mano de obra joven y cualificada; entorno de inversión liberal y seguro; destino atractivo para IED; Unión aduanera con los estados miembros de la UE; miembro del G-20, Convenios de Doble Imposición con 73 países; Infraestructura pendiente por desarrollar  (carreteras, red ferroviaria con servicios, trenes de alta velocidad, aeropuertos; infraestructura de telecomunicaciones, etc); Sistema tributario competitivo; destino de turismo (46 millones de turistas en 2018); y estabilidad macroeconómica.

Turquía es un mercado grande, en crecimiento, joven y urbano. Según los datos publicados por TUIK el país tenía en 2018 una población de 82.003.882 personas, y una población activa de 32,3 millones de personas, Turquía ofrece a los inversores un gran mercado interno y una población joven, cualificada y trabajadora.

Según los datos del FMI, la economía ha mantenido una tasa media de crecimiento del PNB real del 6,7% entre 2010-2016. En 2016 el PIB creció un 3,2% y alcanzó los 862.744 MUSD, en 2017 se registró un crecimiento del 7,5%, y en 2018 del 2,8%, si bien fue el dato más bajo desde 2009. Las previsiones de crecimiento para 2019 y 2020, según la misma fuente, son del 0,2% y del 3% respectivamente.

El sector público es importante en la economía turca, aunque existe un sector privado pujante en el que destaca la convivencia de multitud de pymes con grandes holdings industriales y de servicios. Además, en los últimos años se están produciendo importantes privatizaciones, como las realizadas en el sector ferroviario (actualmente se está completando el proceso del Gobierno turco para permitir que compañías privadas operen en el sector del transporte ferroviario). También se está iniciando un proceso de privatización en activos energéticos (centrales de energía hidráulica, entre otros).

Los principales centros de negocio se sitúan en la mitad occidental, que es, en general, mucho más rica que la oriental. Las áreas más desarrolladas de Turquía son: la zona alrededor del Mármara, que comprende las ciudades de Estambul, Izmit, y Bursa; Ankara, en el centro; Izmir en el Egeo; Antalya y Adana en el Mediterráneo. En el este del país, el principal centro de negocios es Gaziantep.

Según fuentes oficiales se prevé un ligero crecimiento del +0,25% del PIB en 2019 gracias a impulso de una política fiscal expansiva y el incremento del crédito. La lira se ha estabilizado y la inflación ha caído hasta el 14%. El saldo de la balanza por cuenta corriente ha experimentado un fuerte ajuste y proyecta un ligero déficit del -0,1% en 2019, el desempleo ha crecido hasta el 14%, especialmente en el sector de la construcción y agricultura. En 2020 se prevé un crecimiento del +3% y una deuda publica creciente que alcanzaría el 34% del PIB.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Turquía cuenta con un gran número de empresas distribuidoras e importadoras con una gran vocación en el comercio exterior. La legislación básica está recogida en el nuevo Código de comercio de 2011, con entrada en vigor en julio de 2012. El sector de la distribución se caracteriza por su elevada fragmentación y escasa diversificación. Sin embargo, el descenso de confianza y del poder de mercado de los consumidores que se viene dando en los últimos años, impulsa al cambio de estructura de la distribución en Turquía.  En la actualidad, se halla inmersa en un profundo proceso de cambio, con la aparición en las mayores ciudades de grandes distribuidores (supermercados e hipermercados), la apertura de centros comerciales, etc. Las grandes superficies son cada vez más importantes en la distribución de los bienes de consumo, pero prefieren importar directamente la mayor parte de los productos sin intermediarios.

Pese a estas transformaciones, el sistema de distribución sigue siendo muy complejo, con numerosos intermediarios. La venta minorista de productos de consumo corriente (alimentación, limpieza, higiene personal) sigue concentrada por lo esencial en pequeños establecimientos de carácter familiar. Se espera que el sector minorista, siendo uno de los mayores motores de la economía y del empleo con más de 1,9 millones de personas, continúe creciendo en el país. La gran importancia del pequeño establecimiento minorista se explica por la extensión del país y la dificultad de acceso a algunas zonas.

Las tres principales tendencias que podemos destacar con respecto a los canales de distribución en el país son:

1- Distribución de productos de marca blanca (private label).

Son aquellos productos vendidos por minoristas, pero bajo su propia etiqueta. Las tiendas de descuento, cada vez más populares en el país, son los establecimientos que más están comercializando este tipo de productos. Esta estrategia, ha colocado a las tiendas de descuento dentro del top 5 de minoristas con mayores ingresos en 2018.

2- El comercio electrónico sigue creciendo rápidamente y ha alcanzado una gran cuota de mercado en la distribución en los últimos 6 años. Las marcas en Turquía se han adaptado rápidamente a esta nueva tendencia a través de actividades de venta multicanal.  Hay que destacar el gran crecimiento del comercio electrónico omnicanal, tratándose de un enfoque de ventas y marketing más unificado que ofrece a los clientes una experiencia perfecta. Para hacerlo más simple, todas las ofertas, métodos de pago, opciones de descuento y puntos de fidelidad estarían disponibles en cada uno de los canales de venta. 

3- Automatización del proceso de distribución (A-commerce)

Este nuevo fenómeno se considera como una de las mayores tendencias en el sector, y puede moldear profundamente al comportamiento del consumidor. La automatización del comercio permite a las marcas ofrecer productos y servicios completamente personalizados y exclusivos usando la información del Big Data. Además, a través de este tipo de comercio los consumidores pueden encontrar precios más bajos u opciones de compra más convenientes.

Estambul y la gran región del Mármara, son el centro de la mayor parte de la distribución del comercio en Turquía. El puerto de Estambul es el puerto más grande de productos importados. La mayoría de los canales de distribución y oficinas centrales se hallan en Estambul. Sim embargo, hay ciertos distribuidores en otras ciudades con capacidad suficiente para abastecer al resto del país. Para algunos sectores como el de las tecnologías médicas, las ciudades de Ankara e Izmir son cada vez más importantes, contando con sus propios canales de distribución que llegan al resto del país. Dependiendo de la localización de los consumidores finales, la mayoría de los distribuidores cuentan con una red de socios donde los productos se venden más.

Para las empresas que quieran comercializar sus productos en Turquía es aconsejable: 1) o bien abrir sus propias oficinas en Turquía, 2) o bien trabajar con un distribuidor que importe, comercialice y distribuya sus productos en Turquía. En la elección de un distribuidor es importante prestar atención a la especialización del interlocutor y a los años de experiencia en el sector, ya que frecuentemente las empresas se dedican a diversas actividades a pesar de su escaso tamaño y se cambia con frecuencia de sector de actividad. Para las PYMEs, puede ser más aconsejable trabajar con un distribuidor inicialmente antes de abrir sus propias oficinas, ya que esto les dará la oportunidad de entender la dinámica del mercado.

Turquía tiene un acuerdo de unión aduanera con la Unión Europea desde 1995. Debido a esto, ha adaptado la mayor parte de sus estándares de calidad a los de la UE mediante el uso de certificación CE. Esto implica que probablemente cualquier productor español cumplirá los requisitos para exportar sus productos a Turquía.

Es recomendable validar ante notario cualquier contrato de representación o distribución y reforzarlo con la Apostilla de la Haya. También puede resultar útil la inclusión de una cláusula de arbitraje en los contratos. Habrá que tener especial cuidado con las formas de pago y las garantías. No existe una legislación específica sobre la representación comercial o los agentes comerciales o importadores, siendo aplicable el Código de Comercio. Es aconsejable dejar claro en los contratos de representación la cláusula de exclusividad y prever las condiciones o compensaciones en caso de que el representante/distribuidor/importador deje de trabajar en la empresa, para evitar conflictos en el momento de romper la relación.

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Importancia económica del país en la región

Turquía se sitúa en una encrucijada estratégica en la que no sólo se encuentran dos continentes, Europa y Asia, sino también una serie de culturas y civilizaciones. Esta situación geográfica ha ejercido una gran influencia sobre su política exterior. Las oportunidades no solo existen en el mercado doméstico dinámico, sino también por toda la región. La ubicación estratégica de Turquía permite a los inversores acceder a un mercado potencial de 1.500 millones de personas, un PIB combinado de 25.000 MUSD y un volumen de comercio exterior de 8.000 MUSD

En temas energéticos Turquía cuenta con una posición de privilegio para actuar como eje en la distribución de gas y petróleo entre los productores de Oriente Medio y Mar Caspio y los consumidores europeos. Para aprovechar esta situación, se están construyendo oleoductos y gaseoductos que permitirán transportar el petróleo y el gas a través de Turquía. Recientemente se ha inaugurado el

Al margen de la energía, la cooperación con empresas turcas puede facilitar de manera importante la penetración de los mercados de las repúblicas exsoviéticas ubicadas en el centro de Asia, al norte de Irán, Afganistán y del sub-continente indio, principalmente en proyectos de infraestructuras, ingeniería civil, compras públicas, etc. Los constructores turcos tienen una amplia experiencia en esos países. Adicionalmente, las zonas del sur de Turquía ofrecen posibilidades de negocio con Irak, país que cuando se estabilice podría volver a ser un socio comercial importante de Turquía.

Entre 2016 y 2017 la economía turca ha dado pruebas de resistencia ante los elementos adversos que le han afectado tanto internos como geopolíticos de la región, manteniendo unas tasas de crecimiento por encima de las previsiones y ofreciendo un enorme potencial de posibilidades de inversión.

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Perspectivas de desarrollo económico

Las líneas maestras de la política económica de Turquía han venido marcadas por el proceso de acercamiento a la UE y los sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A estos factores han venido a sumarse, desde finales de 2008, las medidas del Gobierno turco para contrarrestar los efectos de la crisis financiera internacional mediante una política expansiva tanto en materia fiscal como monetaria.

Los sucesivos acuerdos con el FMI supusieron para Turquía una mayor disciplina fiscal y mayor transparencia respecto al gasto público. Asimismo, Turquía se comprometía a hacer reformas que permitieran rebajar el gasto público (seguridad social y mayor eficiencia en el sistema sanitario público) e incrementar la recaudación de impuestos aumentando la base fiscal y persiguiendo el fraude. El último acuerdo stand-by con el FMI se aprobó en mayo de 2005 y tuvo una duración de tres años y un importe de 10.000 millones de dólares.

El Programa de Nueva Economía (NEP) 2020, sucede al anterior Programa a Medio Plazo 2017-2019 y anteriores desde 2006 que han venido marcando la política económica y fiscal del gobierno turco. El nuevo programa tiene como principales objetivos: restablecer la estabilidad financiera y de precios; asegurar el equilibrio económico y disciplina fiscal, para lograr una trasformación económica hacia un crecimiento sostenible y equitativo.

Se marcan 12 prioridades entre las que destacan:

 

1- el IPC en 6% para 2020;

2- déficit presupuestario al 2% en tres años;

3- suspender los proyectos de inversión que no se han adjudicado o iniciado;

4- reforzar la estructura del sector financiero y banca;

5- crear el Financial Services Board para la regulación y supervisión financiera;

6- impulsar la economía basada en las exportaciones, turismo y producción de la industria nacional;

7- crear la Public Finance Transformation Office dependiente del Ministerio del Tesoro y Hacienda para garantizar el uso eficiente de los recursos públicos.

 

Para llevar a cabo el NEP, se ha preparado un Action Plan que integrará a varios ministerios y e instituciones bajo la coordinación del Ministerio del Tesoro y Hacienda.

El NEP establece como uno de sus principales objetivos reducir la inflación, y reducir el déficit por cuenta corriente. Para ello el Banco Central de Turquía aplicará la política monetaria y el Ministerio de Tesoro la política fiscal tomando las medidas encauzadas a la estabilidad de precios. Se crea el comité FIKKO (Financial Stabiltity and Development Committee) para garantizar la estabilidad financiera. La disciplina fiscal recae sobre la nueva oficina The Public Finance Transformation Office que llevará a cabo reformas estructurales para recortar los gastos.

Para reducir el déficit por cuenta corriente a un nivel sostenible se apoyará la producción nacional y el empleo, a través de programas de apoyo a la exportación y al turismo. Se han definido determinados sectores como prioritarios, entre los que cabe mencionar el químico, farmacéutico, energía, maquinaria y software.

Las previsiones del NEP del crecimiento de la economía se sitúan en un 2,3% en 2019, 3,5% en 2020 y un 5% en 2021. Las previsiones del desempleo en 12,1% en 2019, 11,9% en 2020 y 18,8% en 2021y las del déficit por cuenta corriente en una 3,3% para 2019, 2, 7% en 2020 del 2,7% y 2,6% en 2021. 

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