Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Turquía se encuentra entre las veinte mayores economías del mundo y tiene como objetivo posicionarse entre las diez primeras economías en 2050. Con ese escenario, Turquía trabaja en la mejora de sus infraestructuras y en estrechar lazos con mercados estratégicos, en primer lugar, con Europa, donde España es uno de sus principales socios comerciales. Turquía es uno de los principales destinos para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la Unión Europea; en 2019 Turquía fue el cuarto mercado fuera de la UE para las exportaciones españolas (por detrás de Estados Unidos, Marruecos y China), y tercer proveedor, descartando los países de la UE (por detrás de China y Estados Unidos).

El comercio entre los dos países se ve favorecido por el Tratado de Unión Aduanera existente entre Turquía y la UE desde 1995, en el que se enmarcan las relaciones comerciales bilaterales, y por el proceso de adhesión de Turquía desde 2005. Además, hay que contar con los diferentes programas que las Instituciones Financieras Internacionales mantienen en el país.

Turquía está abierta a inversores extranjeros y cuenta con factores que son atractivos para la inversión como son: papel de liderazgo en la región; sistema político estable; país de tránsito entre Europa, Cáucaso, Asia Central, Oriente Medio y Norte de África; Sector privado maduro y dinámico; gran y creciente mercado nacional; mano de obra joven y cualificada; entorno de inversión liberal y seguro; destino atractivo para IED; Unión aduanera con los estados miembros de la UE; miembro del G-20, Convenios de Doble Imposición con 86 países; Infraestructura pendiente de desarrollar (carreteras, red ferroviaria con servicios, trenes de alta velocidad, aeropuertos; infraestructura de telecomunicaciones, etc.); Sistema tributario competitivo; Importante destino turístico (45 millones de turistas en 2019 y 12,7 millones en 2020, en plena pandemia de COVID-19); y estabilidad macroeconómica relativa.

Turquía es un mercado grande, en crecimiento, joven y urbano. Según los datos publicados por TUIK el país tenía en 2020 una población de 83.614.362 personas, y una población activa de 31,4 millones de personas, Turquía ofrece a los inversores un gran mercado interno y una población joven, cualificada y trabajadora.

La economía turca ha mantenido una tasa media de crecimiento del PIB real del 4,1% entre 2015-2019. Tras mantener un discreto crecimiento durante los años 2018 y 2019, con unas tasas del 2,8% y del 0,9% respectivamente, en 2020 la economía turca se ha visto afectada, al igual que el resto del mundo, por la crisis producida a causa del COVID-19. Sin embargo, la publicación reciente de los datos indican que el PIB en Turquía ha crecido un 1,8% en 2020, siendo una de las pocas economías que presentan crecimiento positivo. Se prevé un ritmo de crecimiento del PIB del 5,8% en 2021 y del 5% para 2022 y 2023. En la misma línea se pronuncian otros organismos internacionales como el Banco Mundial o la OCDE, que hablan de un crecimiento de la economía de entre un 2 y un 4,5% durante los próximos dos años.

El sector público es importante en la economía turca, aunque existe un sector privado pujante en el que destaca la convivencia de multitud de pymes con grandes holdings industriales y de servicios. Además, en los últimos años se están produciendo importantes privatizaciones, como las realizadas en el sector ferroviario (actualmente se está completando el proceso del Gobierno turco para permitir que compañías privadas operen en el sector del transporte ferroviario). También se está iniciando un proceso de privatización de activos energéticos (centrales de energía hidráulica, entre otros).

Los principales centros de negocio se sitúan en la mitad occidental, que es, en general, mucho más rica que la oriental. Las áreas más desarrolladas de Turquía son: la zona alrededor del Mármara, que comprende las ciudades de Estambul, Izmit, y Bursa; Ankara, en el centro; Izmir en el Egeo; Antalya y Adana en el Mediterráneo. En el este del país, el principal centro de negocios es Gaziantep.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Turquía cuenta con un gran número de empresas distribuidoras e importadoras con vocación en el comercio exterior. La legislación básica está recogida en el Código de Comercio de 2011, con entrada en vigor en julio de 2012. El sector de la distribución se caracteriza por su elevada fragmentación, de hecho, casi el 50% del mercado pertenece a las denominadas tiendas tradicionales. La gran importancia del pequeño establecimiento minorista se explica por la extensión del país y la dificultad de acceso a algunas zonas.

Sin embargo, los cambios demográficos de las últimas décadas han impulsado un proceso de cambio, con la aparición en las mayores ciudades de grandes distribuidores (supermercados e hipermercados), la apertura de centros comerciales, etc. Las grandes superficies son cada vez más importantes en la distribución de los bienes de consumo y prefieren importar directamente la mayor parte de los productos sin intermediarios.

Pese a estas transformaciones, el sistema de distribución sigue siendo muy complejo, con numerosos intermediarios. La venta minorista de productos de consumo corriente (alimentación, limpieza, higiene personal) sigue concentrada por lo esencial en pequeños establecimientos de carácter familiar. Se espera que el sector minorista, siendo uno de los mayores motores de la economía, con más de 1,9 millones de personas empleadas en él, continúe creciendo en el país.

Las tres principales tendencias que podemos destacar con respecto a los canales de distribución en el país son:

1- Distribución de productos de marca blanca (prívate label).

Son aquellos productos vendidos por minoristas, pero bajo su propia etiqueta. Las tiendas de descuento, cada vez más populares en el país, son los establecimientos que más están comercializando este tipo de productos. Esta estrategia, ha colocado a las tiendas de descuento como los minoristas con mayores ingresos en 2019.

2- El Comercio Electrónico

El comercio electrónico en Turquía ha experimentado uno de los mayores crecimientos de Europa, con un incremento medio del 30% a lo largo de los últimos años. Las marcas en Turquía se han adaptado rápidamente a esta nueva tendencia a través de actividades de venta multicanal. Hay que destacar el gran crecimiento del comercio electrónico omnicanal, tratándose de un enfoque de ventas y marketing más unificado que ofrece a los clientes una experiencia completa. Para hacerlo más simple, todas las ofertas, métodos de pago, opciones de descuento y puntos de fidelidad estarían disponibles en cada uno de los canales de venta. Además, la aparición de la pandemia de COVID-19 ha dado un gran impulso a esta modalidad de venta. El volumen de comercio electrónico en Turquía alcanzó los 190.000 millones de liras turcas (24.680 millones de dólares) a finales de 2019, y se estima un crecimiento del 65%, con un volumen de 250.000 millones de liras turcas (unos 32.500 millones de dólares) para 2020. Esta cifra podría superar los 400.000 millones de liras turcas (unos 52.000 millones de dólares) en 2021.

3- Automatización del proceso de distribución (E-commerce)

Este nuevo fenómeno se considera como una de las mayores tendencias en el sector, y puede moldear profundamente al comportamiento del consumidor. La automatización del comercio permite a las marcas ofrecer productos y servicios completamente personalizados y exclusivos usando la información del Big Data. Además, a través de este tipo de comercio los consumidores pueden encontrar precios más bajos u opciones de compra más convenientes.

Estambul y la gran región del Mármara, son el centro de la mayor parte de la distribución del comercio en Turquía. El puerto de Estambul es el puerto más grande de productos importados. La mayoría de los canales de distribución y oficinas centrales se hallan en Estambul. Sin embargo, hay ciertos distribuidores en otras ciudades con capacidad suficiente para abastecer al resto del país. Para algunos sectores como el de las tecnologías médicas, las ciudades de Ankara e Izmir son cada vez más importantes, contando con sus propios canales de distribución que llegan al resto del país. Dependiendo de la localización de los consumidores finales, la mayoría de los distribuidores cuentan con una red de socios donde los productos se venden más.

Para las empresas que quieran comercializar sus productos en Turquía es aconsejable: 1) o bien abrir sus propias oficinas en Turquía, 2) o bien trabajar con un distribuidor que importe, comercialice y distribuya sus productos en Turquía. En la elección de un distribuidor es importante prestar atención a la especialización del interlocutor y a los años de experiencia en el sector, ya que frecuentemente las empresas se dedican a diversas actividades a pesar de su escaso tamaño y se cambia con frecuencia de sector de actividad. Para las PYMEs, puede ser más aconsejable trabajar con un distribuidor inicialmente antes de abrir sus propias oficinas, ya que esto les dará la oportunidad de entender la dinámica del mercado.

Turquía tiene un acuerdo de unión aduanera con la Unión Europea desde 1995. Debido a esto, ha adaptado la mayor parte de sus estándares de calidad a los de la UE mediante el uso de certificación CE. Esto implica que probablemente cualquier productor español cumplirá los requisitos para exportar sus productos a Turquía. No obstante, se recomienda comprobarlo a través del portal web sobre comercio de la UE: https://trade.ec.europa.eu/access-to-markets/.

Es recomendable validar ante notario cualquier contrato de representación o distribución y reforzarlo con la Apostilla de la Haya. También puede resultar útil la inclusión de una cláusula de arbitraje en los contratos. Habrá que tener especial cuidado con las formas de pago y las garantías. No existe una legislación específica sobre la representación comercial o los agentes comerciales o importadores, siendo aplicable el Código de Comercio. Es aconsejable dejar claro en los contratos de representación la cláusula de exclusividad y prever las condiciones o compensaciones en caso de que el representante/distribuidor/importador deje de trabajar en la empresa, para evitar conflictos en el momento de romper la relación.

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Importancia económica del país en la región

Turquía se sitúa en una encrucijada estratégica en la que no sólo se encuentran dos continentes, Europa y Asia, sino también una serie de culturas y civilizaciones. Esta situación geográfica ha ejercido una gran influencia sobre su política exterior. Las oportunidades no solo existen en un mercado doméstico de naturaleza dinámica, sino también por toda la región.

Con respecto a los aspectos energéticos, el país cuenta con una posición privilegiada para actuar como eje en la distribución de gas y petróleo entre los productores de Oriente Medio y Mar Caspio y los consumidores europeos. Para aprovechar esta situación, se siguen desarrollando oleoductos y gaseoductos que permitan transportar el petróleo y el gas a través de Turquía, entre los que destacan el TAN, el TANAP o el Turkish South Stream.

Al margen de la energía, la cooperación con empresas turcas puede facilitar de manera importante la penetración de los mercados de las repúblicas exsoviéticas ubicadas en el centro de Asia, al norte de Irán, Afganistán y del sub-continente indio, principalmente en proyectos de infraestructuras, ingeniería civil, compras públicas, etc. Entre estos mercados destacan Georgia o Azerbaiyán. Los constructores turcos tienen una amplia experiencia en esos países. Adicionalmente, las zonas del sur de Turquía ofrecen posibilidades de negocio con Irak, país que cuando se estabilice podría volver a ser un socio comercial importante de Turquía.

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Perspectivas de desarrollo económico

Las líneas maestras de la política económica de Turquía han venido marcadas recientemente por el proceso de acercamiento a la UE. En los últimos años los mayores esfuerzos del Banco Central de la República de Turquía se han centrado en la estabilización de precios y la reducción de la inflación, uno de los mayores y más persistentes problemas de la economía turca. Tanto es así que el banco Central de Turquía (BCT) aumenta el tipo de interés de referencia al 17% a finales de 2020. En declaraciones de su Director, Naci Agbal, se mantendrá una política monetaria restrictiva hasta 2023 con el fin de reducir la inflación hasta alcanzar el objetivo del 5%.

Los principales objetivos de política económica de Turquía se recogen en los siguientes planes o programas:

1. 11º Plan de Desarrollo 2019-2023

El 11º Plan de Desarrollo (2019-2023) publicado 18.7.2019, establece los objetivos sectoriales de la economía, así como las medidas gubernamentales necesarias para alcanzar dichos objetivos. Ver más detalles en https://www.sbb.gov.tr/kalkinma-planlari/

2. Programa a Medio Plazo–OPV 2021-2023

Los Programas a Medio Plazo (OPV) marcan la política económica y fiscal del gobierno turco. El nuevo programa Económico a Medio Plazo OPV 2021-2023, publicado el 29.9.2020, fue elaborado de acuerdo con el 11º Plan de Desarrollo y bajo 3 lemas: Nuevo Balance, Nuevo Normal y Nueva Economía. Este programa se elabora teniendo en cuenta las circunstancias generadas por el coronavirus e incluye las medidas ya tomadas para mitigar el impacto negativo de la pandemia en la economía turca. El gobierno turco se ha centrado en este periodo en apoyar el mercado de trabajo, suministrar liquidez a las familias y a las empresas más afectadas por la crisis y ayudar a las actividades de los sectores más importantes para no cortar la cadena de suministro. Para ello el gobierno aprobó un Paquete Financiero de aproximadamente 56.700 MEUR que representa el 10% del PIB.

Según este nuevo programa, las previsiones de crecimiento para 2020 estarán entre +0,3 y -1,5% del PIB y contempla un crecimiento positivo del 3,7% en 2021.

El gobierno fomentará la inversión en sectores con media y alto contenido tecnológico para aumentar la capacidad de producción de los sectores con mayor valor añadido. Se pone énfasis en reducir la dependencia del exterior, promover la localización y adoptar un enfoque para fomentar la exportación. Las inversiones públicas se centrarán en los siguientes sectores: químico, farmacéutico, electrónico, maquinaria, vehículos de automoción y sistemas ferroviarios. El Programa también otorga especial atención al impulso del sector turístico, mediante la mejora de la calidad del servicio y la promoción del turismo de salud, turismo de tercera edad, turismo termal y turismo digital.

En cuanto a la financiación, el Programa subraya que el Fondo Soberano de Riqueza (TWF) invertirá en proyectos petroquímicos, mineros y de generación de energía nacional en cooperación con el sector privado. Además, el banco de crédito a la exportación del país (Eximbank), el Banco de Desarrollo e Inversión de Turquía (TKYB) y el Fondo de Garantía de Crédito (KGF) desempeñarán un papel crucial en la prestación de financiación a las pymes.

El objetivo principal del gobierno sigue siendo la lucha contra la inflación y que esta baja de los 2 dígitos. El Gobierno hace también hincapié en el saldo de la cuenta corriente, el nivel de desempleo, déficit público, clima de negocios e inversión extranjera con el establecimiento de una Estrategia de IDE y la modernización de la UA con la UE.

El Programa también presenta iniciativas para apoyar la estabilidad financiera, las cuales se centran en aumentar el ahorro interno, reducir la dependencia del dólar, promover la inversión extranjera, extender el uso de tecnologías financieras, y aumentar la inclusión financiera.

Ver más detalles en https://www.sbb.gov.tr/orta-vadeli-programlar/

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