Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Debido a su población y a su ubicación geográfica, Uzbekistán es una pieza clave de la integración económica de Asia Central. El país se perfila como uno de los eslabones principales de la llamada “Nueva Ruta de la Seda”, la iniciativa china de inversiones estratégicas en el ámbito de las infraestructuras para impulsar el comercio internacional. Además, el país tiene la posibilidad de convertirse en un país de renta media-alta en una generación en parte gracias al momento de excepcionalidad demográfica que atraviesa: medio millón de personas ingresan en el mercado laboral cada año. Si esta transformación llegase a producirse, Uzbekistán presentaría interesantes oportunidades en los sectores de consumo.

El nuevo gobierno, que goza del respaldo de las instituciones financieras internacionales (IFIs), desarrolla con determinación reformas para potenciar el comercio exterior y la inversión extranjera. Destaca la adopción del tipo de cambio flotante y la sustancial liberalización del régimen cambiario, así como la nueva legislación sobre aduanas y obras públicas, destinada a simplificar procesos y a aumentar la transparencia. Con todo esto, se pretende revitalizar el desarrollo de una verdadera economía de mercado en el país y asemejar su modelo económico al de Kazajistán, que posee la economía más consolidada de la región. 

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

La falta de salida a mar dificulta el acceso a Uzbekistán, pero una vez que las mercancías llegan al país la distribución es relativamente sencilla debido a la concentración de la población y a la relativamente buena infraestructura de transporte.

Casi la mitad de la población uzbeka se concentra en Taskent, la capital, y en el valle de Ferganá. Por ello, las empresas del sector consumo deberían considerar estas dos ubicaciones como puntos de acceso al mercado uzbeko. Los residentes de Taskent tienen la mayor capacidad adquisitiva del país. También cabe destacar las ciudades de Samarcanda y Bujará, ya que ambas ciudades se benefician de la actividad turística, así como Navoi, el núcleo de la minería de oro.

Tradicionalmente, solo los importadores tenían acceso a divisas, y este acceso se concedía tras abrir una tienda. Como resultado, los pocos importadores existentes se conviertieron en distribuidores, bien a través de su propia tienda, bien vendiendo en los espacios mayoristas a los comerciantes de zocos. Aunque este esquema de distribución se mantiene, el paso a la total convertibilidad de la moneda conducirá progresivamente a modelos de distribución más flexibles.

La distribución de productos alimenticios se corresponde con la práctica diaria de los uzbekos. Los zocos y los pequeños supermercados concentran la distribución de estos productos. Los supermercados están ubicados en intersecciones, mientras que los zocos se establecen en puntos pensados para atraer a los compradores de una determinada área. La venta callejera por parte de pequeños agricultores es un fenómeno corriente. En cualquier caso, la cadena de distribución suele ser bastante corta.

No hay presencia de cadenas de supermercados. No hay presencia de marcas blancas o de distribuidor. Los puntos de venta minoristas se dirigen o bien a un segmento de ingresos bajos o segmentos de ingresos altos; no parecen existir puntos orientados a clases medias. Cabe destacar que muchos espacios de venta son propiedad de empresas turcas.
 

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Importancia económica del país en la región

Pese al limitado crecimiento registrado en 2020 por la COVID-19, Uzbekistán es, tras Turkmenistán, la segunda economía de la región centroasiática en perspectivas de crecimiento en el corto plazo. No obstante, las previsiones del FMI arrojan que a partir de 2021 se colocaría en primer lugar. El alto nivel de inflación también debe entenderse desde este punto de vista. Interpretados en su conjunto y teniendo en cuenta factores sociodemográficos, geográficos y relativos a recursos naturales, estos datos apuntan a la creciente importancia económica del país en la región. En este sentido, Uzbekistán podría aspirar a replicar el éxito de Kazajistán en la última década.

Cabe destacar que la interdependencia regional en materia energética e hídrica conceden a Uzbekistán un papel fundamental en el desarrollo regional. Si bien la falta de cooperación del anterior gobierno supuso un lastre en este aspecto, el espíritu constructivo del nuevo gobierno permite hacer una valoración optimista del futuro de la región y de la posición de Uzbekistán en la misma.

No obstante lo anterior, cabe subrayar que los flujos comerciales de Uzbekistán se orientan hacia el exterior de la región. En 2020 las exportaciones en Uzbekistán cayeron un 7,18% respecto al año anterior, con una cifra de 11.627,2 millones de euros. Las ventas al exterior representan el 24,29% de su PIB. En 2020 los principales destinos de exportación del país fueron China (18,4 %) y Rusia (16,2 %) y Turquía (13,7 %). En la región solo destaca como destino exportador Kazajistán, país que ocupa la cuarta posición (10,6 %). En cuanto a importaciones, los principales socios de Uzbekistán son China (22,2 %), Rusia (20,4 %) y Kazajistán (10,5 %). Kazajistán avanzó una posición este año superando a Corea del Sur (4ª con 9,7 %). El resto de países centroasiáticos ocupan una posición marginal como origen de las importaciones (solamente Turkmenistán destaca por encima del resto). 

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Perspectivas de desarrollo económico

Las perspectivas de Uzbekistán dependerán en gran medida de la adecuada implementación de la agenda de reformas. La continuación de la política reformista contribuirá a eliminar distorsiones en el mercado y a atraer inversión. Sin embargo, la política fiscal y monetaria serán contractivas, al contrario que en los últimos años, para intentar contener la inflación generada por la depreciación de la moneda. Esta coyuntura fiscal y monetaria negativa se verá parcialmente compensada por el repunte de los precios de las principales commodities exportadas por Uzbekistán que, junto con la mejora del ingreso por remesas, permitirán mantener el superávit por cuenta corriente. Por todo ello, el corto plazo plantea unas perspectivas de desarrollo moderado, pero sentando las bases para una sólida mejoría en el largo plazo. Las perspectivas positivas en largo plazo pueden verse reforzadas por el desarrollo de la “nueva Ruta de la Seda” (la iniciativa china One Belt, One Road) y la inversión asociada, la cual, si las reformas siguen el curso esperado, se beneficiarán de un entorno legal más predecible y de la materialización de los esfuerzos frente a la corrupción. Igualmente, también hay que destacar el renovado interés de las instituciones financieras multilaterales en apoyar el desarrollo de Uzbekistán.

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