Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

La economía venezolana cuenta con unos 30 millones de habitantes, pasó de ser en 1962 el tercer país de la región con la renta per cápita más elevada ha pasado a ser de los  países más pobres de América Latina debido principalmente a un colapso en su capacidad de producir bienes y servicios.  Siendo un país petrolero al contar con las mayores reservas comprobadas de crudo del mundo, ha estado directamente ligada a la de los precios del petróleo. Además, Venezuela cuenta con importantísimas reservas de gas (las octavas del mundo), abundantes recursos minerales (hierro, bauxita/alúmina, carbón, coltán, oro y diamantes), y una industria (materiales de construcción, acero o automoción) y una agricultura (maíz, soja, caña de azúcar, arroz, café, cacao, frutas y vegetales…) con cierto potencial pero prácticamente anuladas en muchos casos como consecuencia de la acción política y la marcada intervención estatal en todos los sectores considerados como estratégicos para la nación, desde el energético hasta la agricultura.

En 2019 el PIB de la economía venezolana se redujo por sexto año consecutivo, un 25,5%, lo que supone una contracción acumulada del 60% respecto al PIB de 2013. Por otra parte, desde noviembre de 2017 esta economía presenta tasas de inflación mensuales mayores al 50%, es decir padece hiperinflación. En 2019 se introdujeron modificaciones al sistema cambiario y el tipo de cambio oficial del bolívar respecto al dólar se depreció por quinto año consecutivo a tasas que superan el 200% anual. Además, las reservas internacionales registraron una caída por quinto año seguido. Asimismo, 2019 representa el quinto año sucesivo en que disminuyó la producción petrolera. Esto ha provocado queel sector público venezolano siga dependiendo de las transferencias de recursos provenientes del banco central. Para 2020, de mantenerse la severa restricción externa que enfrenta el país, se espera una nueva caída del PIB (- 10,0%), una inflación creciente, un cuantioso aumento de los agregados monetarios y una depreciación significativa de la moneda. En 2017 el Gobierno venezolano dio a conocer un proceso de reestructuración de la deuda externa, que permitió al Poder Ejecutivo alcanzar un acuerdo con su contraparte rusa para reestructurar la deuda, que ascendía a 3.500 millones de dólares. No obstante, las dificultades financieras de la República Bolivariana de Venezuela se han mantenido desde 2018, y diversas obligaciones del sector público entraron en una situación de cese de pagos (bonos emitidos por la Corporación Eléctrica Nacional o Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), y bonos de la República) o han experimentado retrasos en ellos (deuda con la Corporación Andina de Fomento y el Banco Interamericano de Desarrollo).

Los llamados Bodegones, locales comerciales donde se expenden artículos importados, han surgido como respuesta a la escasez de productos alimenticios, de aseo personal, limpieza, etc. que no se consiguen fácilmente en los supermercados. Proliferando desde 2018 en principio en zonas del este de Caracas pero que en la actualidad se encuentran en todo el país.

Volver a índice de Información del mercado

Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Los contratos de distribución, agencia y franquicia no tienen una regulación específica por lo que se rigen por las normas generales de los contratos de agencia y mandato regulados en el Código Civil y el Código Mercantil.

El sector del comercio tiene una participación en torno al 3,3% del PIB al III T 2018. 

El área metropolitana de Caracas constituye el principal foco de actividad económica del país concentrando a una quinta parte de la población. También es importante Maracaibo, la segunda ciudad del país y principal centro de la industria petrolera. La zona de Valencia, antaño el principal centro manufacturero del país, se ha deteriorado por razones de seguridad y por la falta de materias primas que no permiten a las industrias trabajar a plena capacidad.

A consecuencia de la imperfección de los canales de distribución y de la fuerte dependencia de las importaciones, el comercio venezolano opera con amplios márgenes de beneficio, resultando más rentable que la producción. Desde la publicación de la Ley Orgánica de Precios Justos (2014) en la que los márgenes de ganancia máximos se establecen en el 30% dichos márgenes se han reducido sustancialmente y los comercios son objeto de inspecciones frecuentes con penas por incumplimiento muy fuertes.

La distribución de alimentos está altamente intervenida por el Gobierno. Atendiendo a intereses de soberanía alimentaria, incrementando  por los episodios de desabastecimiento de ciertos productos, el Estado tomó la decisión de crear su propio sistema de distribución en el año 2003. Su intención es controlar toda la cadena de valor desde la producción a la venta última al cliente. A través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAPel Ministerio para la Alimentación distribuye alimentos, bajo precio regulado, a los comités de distribución de alimentos, creados para su fin, en las propias comunidades abastecen y distribuyen los alimentos prioritarios a través de una modalidad de entrega de productos casa por casa. Además la empresa petrolera del país PDVSA apoya estas medidas con la Distribuidora Venezolana de Alimentos (PDVAL). Ambas redes están enfocadas hacia las capas de la sociedad con menor poder adquisitivo. Paralelamente a estas redes públicas toda la distribución de alimentos está controlada por el Sistema Integrado de Control Agroalimentario –SICA- dependiente del Ministerio de Alimentación que emite las guías obligatorias para todas las unidades de transporte de alimentos en el país.

El sector de distribución ha cambiado radicalmente en los últimos años, debido  a que se ha incrementado la insuficiencia de suministro en algunas partidas de alimentación (básicamente en unos 21 productos de la cesta básica que tienen precios regulados), productos de limpieza, higiene personal y  medicinas. El último índice de escasez publicado en abril de 2014 fue de 29%, actualmente se estima que el índice se sitúa alrededor del 58% en Caracas y en el interior del país oscila entre 70 y 90%.

Era habitual que los consumidores venezolanos se aprovisionaran en bodegas y abastos cercanos a sus residencias. Se consideraba que el consumidor venezolano era profundamente fiel a las marcas de alimentos, y acudía al supermercado semanalmente, sobre todo coincidiendo con el día de pago. Pero hoy en día tanto las capas de mayor poder adquisitivo como las de menor poder adquisitivo, que generalmente compraban sólo en la red PDVAL, ahora  visitan las cadenas privadas en busca de productos de primera necesidad. El consumidor no encuentra la diversidad de marcas para escoger su favorita, sino que por lo general encontrará una sola.

En abril 2016 se crearon los Comités Locales de Abastecimiento y Producción CLAP, bajo la coordinación del Estado por medio de la Misión Abastecimiento Soberano, GMAS. Se estableció que los CLAP conjuntamente con las cadenas públicas de comercialización, sean los encargados de la distribución de alimentos en un 70%, del 30% restante se encargan de la distribución las cadenas privadas. De acuerdo con cifras oficiales los CLAP atienden unas 2.000.000 familias.

Volver a índice de Información del mercado

Importancia económica del país en la región

La importancia política y económica de Venezuela le ha llevado a jugar un papel protagonista en los procesos de integración y desarrollo de la región de Latinoamérica y el Caribe.

En São Paulo, 5 de agosto de 2017, se decidió suspender a la República Bolivariana de Venezuela en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado Parte del MERCOSUR, de conformidad con lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 5° del Protocolo de Ushuaia.

La suspensión a la que se refiere el párrafo anterior tendrá efectos a partir de la fecha de la comunicación de la presente Decisión a la República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo a lo previsto en el artículo 6° del Protocolo de Ushuaia.

2) Los Estados Partes definirán medidas con vistas a minimizar los impactos negativos de esta suspensión sobre el pueblo venezolano.

3) La suspensión cesará cuando, de acuerdo a lo establecido en el artículo 7° del Protocolo de Ushuaia, se verifique el pleno restablecimiento del orden democrático en la República Bolivariana de Venezuela.

4) Mientras dure la suspensión, lo previsto en el inciso iii) del artículo 40 del Protocolo de Ouro Preto se producirá con la incorporación que realicen Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en los términos del inciso ii) de dicho artículo.

El Acuerdo de Cooperación Energética regional Petrocaribe, suscrito en 2005, está  integrado por Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Venezuela; Bolivia y Ecuador participan en representación de ALBA…El Acuerdo marco se configura como una alternativa para sus miembros, fundamentalmente países en desarrollo, para procurarse un acceso seguro y confiable a las fuentes de energía suministradas prácticamente en su totalidad por Venezuela.

En el plano interno, los Acuerdos Petrocaribe son en ocasiones muy criticados por contemplar exportaciones de petróleo venezolano del orden de 110.000 b/d en condiciones muy concesionales: financiadas a largo plazo (hasta a 25 años), con 1 o 2 años de carencia, tipos de interés muy bajos (al 1%) y posibilidades de pago en especie.

La relevancia del objeto de los Acuerdos Petrocaribe y la reducida dimensión de muchos los países que los han suscrito hace que estos estén expuestos a importantes riesgos ante las dificultades económicas que atraviesa Venezuela y la hipotética posibilidad de que el gobierno de Caracas reduzca o elimine el apoyo financiero que reciben. Según algunos observadores los países más vulnerables podrían ser Cuba, Nicaragua y Jamaica y los menos  Bahamas, Guatemala y Honduras. Según estimaciones del FMI, las exportaciones venezolanas de petróleo en términos concesionales a países Petrocaribe suponen a Venezuela renunciar a ingresos por un importe equivalente al 2% de su PIB y para algunos países receptores como Belice, Cuba, Granada, Guyana, Haití y Nicaragua una financiación próxima al 3% de sus respectivos PIB.

 

Volver a índice de Información del mercado

Perspectivas de desarrollo económico

De acuerdo a las cifras presentadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe de Perspectivas Económicas para América Latina y el Caribe de julio 2019, prevé que la región crezca a un ritmo de 0,6% en 2019 y que repunte a 2,3% en 2020. América Latina enfrentará un año más de "crecimiento mediocre", en un escenario marcado por un dramático desplome de 35% del PIB de Venezuela y una revisión generalizada a la baja en la región.

Para los técnicos del FMI, la situación venezolana obedece fundamentalmente a la situación de retroceso en los precios del petróleo.  "Cada disminución de 10 dólares en los precios del petróleo acarrea un deterioro de la balanza comercial de Venezuela del orden de 3,5% del PIB, un impacto muchísimo mayor que para cualquier país de la región". El Fondo prevé una contracción de 35% para 2019, con lo cual la contracción acumulada desde 2013 superaría el 60%. Se espera asimismo que la hiperinflación continúe, en este aspecto, el FMI prevé que este indicador alcanzará un 10.000.000% al cierre de 2019.

 

Volver a índice de Información del mercado

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex