Marco Geográfico

Resumen del marco geográfico y demográfico

La población de la República de Irlanda habrá alcanzado los 5 millones de habitantes a finales de 2021 (comparable a Finlandia o Escocia con 5,5 millones, o Dinamarca con 5,8). Irlanda del Norte, completa el territorio de la isla de Irlanda, con una población de algo más de 1,8 millones. Toda la isla tiene 6,8 millones de habitantes, que es aproximadamente la población de la Comunidad de Madrid. Ambas partes de la Isla siguen constituyendo una unión aduanera dentro de la UE, a pesar de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) en 2021. 

Históricamente la isla de Irlanda está dividida en cuatro provincias: Leinster, Munster, Connacht y Ulster. En la provincia del Ulster, seis de los nueve condados que la forman, se mantienen bajo la soberanía británica (Irlanda del Norte) desde la partición de la isla en 1921. En ese año, los británicos conceden, finalmente, la autonomía (home rule), al resto de la isla, que pasa a denominarse Estado Libre de Irlanda (Irish Free State). El movimiento independentista irlandés, que se constituyó años antes en 1916, con motivo de la Insurrección  de Pascua (Eastern Rising) se hizo fuerte, ante la brutal represión británica de la insurrección. El año 1921, es un año agridulce para los irlandeses. Aunque se crea un estado con sus poderes clásicos propios, la partición y la tutela británica es clara (el rey de Inglaterra seguía siendo reconocido). Una parte significativa de irlandeses, en el norte y sur de la isla, no aceptan esta solución, pidiendo la independencia total de toda la isla. Se inicia una guerra civil entre ellos (1922-23). Irlanda se mantiene neutral en la segunda guerra mundial. En 1948 abandona la Commonwealth y en 1949 se proclama la república. 

La República de Irlanda entra a formar parte de la Comunidad Europea en 1973, a la vez que el Reino Unido y Dinamarca, lo que no es óbice para que los atentados terroristas entre católicos y protestantes se mantengan hasta 1998, casi treinta años de conflicto y más de 3.500 muertos, desde que se iniciaron en 1968. El Acuerdo de Paz del Viernes Santo de 1998, pone fin a este conflicto entre las "dos irlandas". Su espíritu y contenido se ha tratado de preservar con el  Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte (IN), parte integrante del Acuerdo de Salida del Reino Unido de la UE, el llamado Brexit. La solución para llegar a ello  ha sido evitar reinstaurar una frontera entre Irlanda e IN  de manera que toda la isla sigue constituyendo un mercado económico único, a la vez que se mantiene a Irlanda del Norte como parte del territorio aduanero del Reino Unido, aunque la implementación de esta solución económico-comercial habrá de resolver numerosas dificultades técnicas, con la cooperación de las partes involucradas.

Hasta 1979, en que Irlanda entra en el sistema monetario europeo (SME), Irlanda no había tenido una política monetaria y una moneda propia. Incluso su participación inicial en el mecanismo de cambios del SME se hace tratando de mantener la paridad de la libra irlandesa con la esterlina. Sin embargo, las fuertes tendencias apreciatorias de la libra esterlina, por una política de altos tipos de interés del Banco de Inglaterra y por los fuertes ingresos británicos con  los yacimientos de petróleo del Mar del Norte, hace que la libra irlandesa (punt) rompa su paridad con la esterlina. Casi 20 años después, la independencia del Banco Central de Irlanda vuelve a desaparecer, al incorporarse  la libra irlandesa a la zona monetaria del euro, el uno de enero de 1999.  

A partir de 2021, después de un año de pandemia por el covid-19, Irlanda inicia una nueva etapa en su historia con la salida definitiva del Reino Unido de la UE. Las trabas y dificultades del comercio de bienes con el resto de la UE-27 a través de la Gran Bretaña está dando lugar a un incremento muy importante de las conexiones directas marítimas con el continente, tanto con Francia como con España, si bien a partir de volúmenes aún muy bajos. En cuanto al comercio de servicios, el acuerdo del Brexit deja en el limbo estas relaciones entre el Reino Unido y la UE, por lo que, Irlanda, y la ciudad de Dublín, en particular, está bien posicionadas para atraer empresas financieras y de servicios profesionales, como puente entre la UE-27 y el mundo anglosajón. Además es conocida la atracción de Irlanda como sede de las grandes empresas multinacionales tecnológicas y farmacéuticas, además de un importante centro internacional de empresas financieras radicadas en Dublín.

Como resultado de esta atracción de empresas multinacionales (EM) a Irlanda, se ha generado una economía dual en el país, entre el sector multinacional, centrado en el sector farmacéutico-químico y los servicios informáticos y tecnológicos, y el resto de sectores y otros servicios nacionales, no relacionados con las EM. La actividad internacional de las EM radicadas en Irlanda en los últimos 10 años ha incrementado de manera importante el coste de la vida, los alquileres y el precio de las viviendas, a pesar de que el empleo de nacionales irlandeses generado por dichas empresas es pequeño. La actividad neta exportadora de estas EM ha disparado el PIB y la renta per cápita de Irlanda en los últimos años a niveles muy superiores al  nivel medio de vida del irlandés corriente. Aún así los sectores tradicionales, los más afectados negativamente por el Brexit, pero menos por la pandemia, han crecido también de manera intensa desde 2014 hasta los inicios de 2020.

Aunque Irlanda es un mercado pequeño e insular, conviene destacar dos aspectos que resaltan su atractivo comercial: en primer lugar, se trata de un país con un alta renta percçapita, y, en segundo lugar, hay que reseñar el gran dinamismo de su economía, muy abierta al comercio exterior, y sede de las principales multinacionales de los sectores TIC , biomédico y farmacéutico (las más importantes de origen estadounidense, debido a su beneficioso impuesto de sociedades y otros incentivos fiscales, y a que se trata del único país de la  UE y la eurozona de habla inglesa). El fuerte impacto de la crisis económica abocó a Irlanda a una intervención de su economía por la 'Troika' que finalizó al término de 2013, pero la estricta aplicación del programa de ajuste ha contribuido a una recuperación espectacular: Irlanda es el país de la UE que más ha crecido en los últimos años.

 

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Cuadro de Datos básicos del país

DATOS BÁSICOS
Superficie 70.282km2.
Situación Océano Atlántico, paralelo 53. Al oeste de R.U.
Capital Dublín
Otras ciudades principales Cork, Galway, Limerick, Waterford.
Clima Marítimo: inviernos suaves, veranos frescos.
Población 5,0 millones de personas en 2020, 4,74 en 2016
Densidad de población 71,14  habitantes/km2.
Crecimiento de la población 5,1% (2016-2026), 5,2 millones en 2026 
Esperanza de vida 2018 84,1 mujeres; 80,5 hombres
Grado de alfabetización 99%
Tasa bruta de natalidad (1/1000) 2019 12,10
Tasa bruta de mortalidad (1/1000) 2019 6,3
Idioma oficial Gaélico e inglés
Religión Católica (78,3%), anglicana-protestante (2,8%), sin religión (10%), censo 2016
Moneda Euro
Peso y medida Sistema métrico es el oficial, con alguna excepción histórica.
Diferencia horaria con España 1 hora menos

Fuente: CSO, última actualización febrero 2021.

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Situación, superficie, superficie cultivable, relieve y clima

Las superficie total de la isla de Irlanda es de 84.421 km2, repartidos entre los 70.282 km2 de la República y los 14.139 km2 de Irlanda del Norte. En general, el país es poco montañoso. Predomina una llanura central con numerosos lagos y un tipo de colinas de pendiente suave y de formación muy antigua. No obstante, existen algunas cadenas montañosas situadas de manera discontinua a lo largo de la costa.Los ríos no son demasiado caudalosos, a excepción del río Shannon que recorre la isla a lo largo de más de 250 km, desde el noroeste hasta su desembocadura en el suroeste, en la ciudad de Limerick. En su recorrido, el río Shannon forma algunos grandes lagos (Allen, Ree, Derg). La tierra de cultivo supone el 71,6% del total; los bosques y superficie arbolada representan el 11%.

El clima irlandés se caracteriza por sus frecuentes lluvias y tiempo notablemente cambiante a lo largo del día. Las temperaturas medias son de 4 a 9 grados centígrados en los meses de enero-febrero y de 14 a 20 grados en julio-agosto, pudiéndose alcanzar algún día, excepcionalmente, los 22º. Si bien las temperaturas no suelen descender bajo cero en los meses más fríos, la sensación térmica puede ser en ocasiones inferior debido a la combinación de humedad y fuertes vientos. Sin embargo, a pesar de la latitud en la que se sitúa Irlanda, la influencia de la cálida corriente del Golfo deriva en unas temperaturas bastante más moderadas de lo que cabría esperar. Más allá de ser tema habitual de conversación, los irlandeses no permiten que el clima afecte a sus actividades. En cualquier caso, debe tenerse bien presente que el verano, tal y como se entiende en buena parte de España, no existe en Irlanda, y que la temperatura del agua del mar que la circunda es baja, a penas llega a 15 grados en agosto, de ahí que el turismo a España alcance cifras muy altas. Aún así, la primavera de 2020 fue excepcionalmente seca y calurosa, habiendo sido el mes de febrero, en ese mismo año, el más lluviosos en muchos años. Irlanda es un país muy expuesto, también, al cambio climático.

 

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Demografía y sociedad

Según el último censo,de 2016, de la oficina central estadística de Irlanda (CSO), Irlanda contaba con 4,8 millones de habitantes, lo que representaba un aumento del 3,8% respecto a 2011. Durante el periodo de fuerte crecimiento que precedió a la crisis del 2008, se registró una inmigración neta positiva, que se ha retomado, a partir de 2016, aunque con menos intensidad. A diciembre de 2020,  la CSO estima que la República de Irlanda ha alcanzado casi los 5 millones. La diversidad étnica es escasa, con más del 90% de la población blanca. 

Desde el censo previo, de 2011, y hasta 2016, el número residentes no nacionales irlandeses, se ha incrementado en más de 43.000 personas, situándose en 810.406 residentes nacidos fuera de Irlanda, un 17,3% de la población. La población de no nacionales más numerosa es la procedente de Polonia (122.515) y Reino Unido (103.113), seguido por Rumanía con 29.186, siendo los rumanos los que más crecieron en porcentaje de todos los extranjeros. También hay una pequeña población de origen asiático , chinos e indios,  y africana, con origen de Nigeria. Sin embargo, no hay apenas residentes de países hispanohablante. El censo registró 17 mil estadounidenses residentes en la república.

Al igual que en muchos países desarrollados, la distribución de la población en Irlanda ha pasado de ser en gran medida rural a predominantemente urbana. Así, el número de habitantes residentes en áreas urbanas se ha incrementado en cada censo desde la creación de la República. En 2016, 2,99 millones de habitantes residían en áreas urbanas en Irlanda, incrementándose la población urbana un 4,9% respecto al anterior censo de población (2011). En contraste, la población rural se vio incrementada tan solo en un 2%, llegando a los 1,78 millones de habitantes. Las principales ciudades son, por este orden, Dublín (con 1,3 millones de habitantes en su área urbana), Cork (542.000 habitantes), Galway (con 258.000 habitantes), Limerick y Waterford. La población aumentó con respecto al 2011 en todas las ciudades, registrándose el mayor crecimiento en Dublín, donde los problemas de congestión de tráfico son notorios. Sin embargo, aunque aún se mantienen costumbres tradicionales, en los últimos años se observan importantes cambios. En el año 2016, el 62% de los residentes nacidos en Irlanda vivía en el condado en el que nacieron, frente al 83% registrado en 2011.

La edad media de la población en el año 2016 era de 37,4 años. El 33% de la población tenía menos de 25 años, lo que hace de Irlanda uno de países de Europa con población más joven. Diferenciando por sexos, el número de mujeres en el país era superior al de varones en más de 53.000 personas en 2016. Esta diferencia se hace patente en todos los grupos de edad y se agudiza a partir de los 65 años, dado que pese a que nacen más varones que mujeres en Irlanda, la esperanza de vida es más elevada para las mujeres.

La secularizaciòn de la sociedad irlandesa, abrumadoramente católica hasta finales del siglo XX, cuando la población se declaraba en los censos en más del 90 % como católica, se ha acelerado en el siglo XXI, y en especial en los últimos años. Sólo un 78,3% de los irlandeses se declaraban católicos en 2016, habiéndose incrementado el porcentaje de sin religión hasta casi el 10%, frente al 6% en 2011. El porcentaje de anglicanos (y otros protestantes) también se ha reducido en 2016 hasta el 2,8% de la población. Recuérdese que la historia de Irlanda está repleta de incidentes entre la minoría anglicana-protestante y los católicos. La "rebeldía irlandesa" ha sido históricamente dirigida contra la Britania anglicano-protestante, que ha tratado de subyugar a la mayoría de la población de Irlanda, fiel al papado de Roma.
 
El inglés y el gaélico son lenguas oficiales. En el año 2016, el 39,8% de la población se declaraba capaz de hablar gaélico (aunque no lo hable a diario). No obstante, dicha población se concentra en los denominados "Gaeltacht", áreas situadas principalmente en la zona oeste, noroeste y suroeste, cuyo número de habitantes se va reduciendo con el tiempo. 
 

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