Marco Político

Sistema de gobierno, partidos políticos y división de poderes

El sistema político suizo tiene grandes particularidades.  A continuación, se describen sus características más notables: 

1)  El Consejo Federal, poder ejecutivo, está constituido por un colectivo de siete consejeros. Cada uno de ellos es el máximo dirigente de su Departamento Federal (ministerio). Los miembros del Consejo Federal son elegidos por la Asamblea Federal (Parlamento).  El Consejo Federal es por lo tanto un consejo de gobierno, con la particularidad de que todos sus miembros tienen un mismo peso (primus inter pares) y que provienen de distintos partidos políticos, en atención al peso que tiene cada partido en la cámara de representantes elegida por sufragio. Se trata por tanto de un gobierno de coalición, que no responde nunca a un único partido del arco parlamentario, sino que pretende ser un reflejo de la composición de dicho parlamento.

2)  La Jefatura del Estado corresponde al Consejo Federal, en su conjunto. La Presidencia de la Confederación es asumida, anualmente y por rotación, por uno de los siete consejeros federales. El presidente continúa, al mismo tiempo, desempeñando su cargo al frente de su departamento. El pasado 1 de enero de 2020 rotó la Presidencia de la Confederación al Consejero Federal, Simonetta Sommaruga, que ocupaba el puesto de vicepresidenta de la Confederación en 2019, sucediendo al consejero y responsable del Departamento de Finanzas, Ueli Maurer.

3)  El poder legislativo corresponde a la Asamblea Federal, parlamento bicameral, formado por el Consejo Nacional (200 miembros, elegidos por sufragio directo por los ciudadanos) y el Consejo de Estados (46 miembros que representan a los cantones).

4)  El sistema de democracia directa suizo se sustenta en la capacidad de que se convoquen referéndums por mandato popular, así como en la previsión constitucional de que estos sean obligatorios para cambios sustanciales del acervo suizo. Una decisión política tomada por el Consejo Federal (plasmada en una ley o desarrollo reglamentario) puede ser objeto de referéndum si se reúnen un total de 50.000 firmas que así lo soliciten.  Asimismo, pueden promoverse referéndums cuyo propósito sea refrendar cambios constitucionales sumando 100.000 firmas. Ello garantiza una participación muy activa de la sociedad civil en la vida política.

5)  Las elecciones legislativas tienen lugar cada cuatro años.  El 20 de octubre de 2019 se celebraron las últimas elecciones legislativas, en las que los partidos ecologistas obtuvieron unos resultados históricos. Los principales partidos y resultados se resumen a continuación:

o    Unión Demócrata de Centro (UDC/SVP), 53 escaños (-12)

o    Partido Socialista (PS/SP), 39 escaños (-4)

o    Partido Liberal Radical (PLR/FDP), 29 escaños (-4)

o    Partido de los Verdes (GRÜNE/LES VERTS), 28 escaños (+17)

o    Partido Demócrata Cristiano (PDC/CVP), 25 escaños (-2) y

o    Partido Verde Liberal, 16 escaños (+9)

La coyuntura política en Suiza viene dominada desde hace años por un intenso debate entre los defensores de un mayor proteccionismo y distanciamiento de la UE y aquellos que apuestan por la continuidad de unas relaciones estrechas con su principal socio comercial y, en particular, por el cumplimiento de los tratados y el fortalecimiento de los mismos.

Los elevados sueldos del mercado suizo y la plena ocupación han favorecido siempre la inmigración en Suiza, con especial intensidad además durante la última crisis económica internacional.

El elevado peso alcanzado por los extranjeros en la población activa del país (33%), así como la subida de las tasas de paro durante la crisis financiera de 2008, favorecieron el rebrote de corrientes nacionalistas a favor de una derogación del acuerdo de libre circulación de personas (en adelante ALCP), suscrito con la UE en 1991.

Estas corrientes impulsaron en 2014 un referéndum para proponer límites constitucionales a la inmigración, y la población suiza, por una pequeña mayoría, votó a favor de dichos límites.

El referéndum, el inevitable cambio constitucional derivado del mismo y la posterior redacción de una nueva Ley de migración marcaron una etapa que supuso un frío revés en las relaciones Suiza-UE. El gobierno suizo quiso renegociar y enmendar el ALCP, pero la UE advirtió que el ALCP había sido una condición para favorecer el acceso de Suiza al mercado interior de la UE y que enmendarlo suponía la ruptura del resto de acuerdos vinculados al mismo.

Finalmente, el ejecutivo suizo supo redactar una norma sobre inmigración, aprobada en 2016, que ponía límites sin ponerlos y que salvaguardaba suficientemente los derechos de los trabajadores comunitarios. Esta ley dispone que en aquellos sectores con problemas de ocupación (con tasas de paro superiores al 8%), las vacantes deben ser reportadas a las agencias cantonales de empleo, teniendo el empleador que entrevistar a los candidatos (nacionales o extranjeros inscritos en el paro) propuestos por las agencias. 

Ambos textos fueron valorados positivamente por la UE, en un esfuerzo de elevado pragmatismo de la Unión destinado a cerrar la crisis en las relaciones bilaterales abierta con el referéndum de 2014.

La aceptación de la solución suiza al problema migratorio sólo quedó aparcada transitoriamente para los nacionalistas del SVP (partido suizo más votado), pero permitió que la UE pasara página. El objetivo de perfeccionar las relaciones bilaterales UE-Suiza pasó a primer plano. Y para ello se recuperó una antigua aspiración y un nuevo hito: la negociación de un nuevo Acuerdo Marco Institucional (en adelante AMI) con Suiza que permitiera, entre otras cosas, reordenar el entramado de acuerdos bilaterales firmados, así como instrumentar un mecanismo único de solución de disputas. 

Aunque el cierre de la normativa sobre migración supuso un acercamiento entre Suiza y la UE, propiciando el relanzamiento de las negociaciones del AMI, hubo dificultades para avanzar en la negociación. Finalmente, la UE fijó diciembre de 2018 como la fecha límite para la consecución de un acuerdo, pues Bruselas quería cerrarlo antes de encarar el Brexit.

En noviembre de 2018, la UE emplazó a Suiza a pronunciarse antes de finalizar el año sobre la última versión del texto, pues a juicio de la UE era el mejor acuerdo posible para Suiza. Como fórmula de presión, la Comisión de la UE condicionó obtener la prórroga de la equivalencia de los mercados financieros suizos, en el marco de MIFID II, a la firma del AMI. El texto dividió al ejecutivo suizo, que, en diciembre de 2018, elevó el texto a un procedimiento de consultas interno, implicando a todas las fuerzas políticas y agentes sociales.

En consecuencia, la UE decidió prorrogar la equivalencia financiera de los mercados suizos por 6 meses adicionales e hibernar otros expedientes de elevado interés para Suiza. Entre ellos, el acceso de Suiza al mercado eléctrico de la UE. Suiza, como contrapartida, decidió dormir su contribución al Fondo de Cohesión de la UE.

Tras intensas consultas con las partes interesadas en Suiza, el Consejo Federal decidió, el 7 de junio de 2019, posponer la ratificación del texto del AMI negociado, habida cuenta de la fuerte división constatada con las consultas. El ejecuto solicitó por ello a la UE aclarar aquellos aspectos más polémicos del texto y que hacían inviable el necesario consenso interno suizo.  

Esta decisión supuso un jarro de agua fría para la Comisión europea. En consecuencia, el 1 de julio de 2019 los mercados financieros suizos perdieron su equivalencia en el marco de MIFID II, y como reacción automática, Suiza prohibió la compraventa de acciones suizas en los mercados de valores de la UE.

Las elecciones legislativas suizas, el 20 de octubre de 2019, no derivaron en grandes cambios en la composición del parlamento suizo, más allá del auge de los partidos ecologistas frente a los partidos tradicionales.

La convocatoria de un referéndum sobre la continuidad o derogación del vigente ALCP, impulsado por los nacionalistas en Suiza y que tendrá lugar el 27 de Septiembre de 2020, y la crisis del COVID durante la primavera de 2020 han imposibilitado que este año se haya podido producir ningún avance en el capítulo del AMI. Superada hoy la primera ola del COVID 19 en Suiza, el futuro resultado del referéndum sobre la continuidad o denuncia suiza del ALCP, será, sin ningún género de duda, determinante decidirá cuál es el camino que tomarán las relaciones bilaterales UE-Suiza. Sólo un rechazo de la propuesta de derogación del acuerdo, permite confiar en que se retome el diálogo para la firma del AMI destinado al fortalecimiento de la relación Suiza-UE.

Al margen del desarrollo normativo de la migración y la negociación con la UE de un AMI, existen otras cuestiones de interés político que han suscitado en Suiza un elevado interés los últimos años. Entre ellas destaca, la apuesta por la digitalización de su economía y la decisión de liderar el sector mundial de las criptomonedas, la reforma de su imposición societaria para posicionar a Suiza en los estándares internacionales de transparencia y cooperación tributaria, así como la reforma de su sistema de pensiones.  

La reforma del impuesto de sociedades, para adaptar dicho impuesto en Suiza a los estándares de la OCDE y evitar la inclusión del país en las listas de paraísos fiscales, fue aprobada por el parlamento en 2018. No obstante, el texto aprobado tuvo que ser sometido a referéndum en mayo de 2019, al reunirse tras su aprobación por el legislativo, más de 50 mil firmas en su contra, a iniciativa del partido nacionalista. En dicho referéndum, la Ley Federal sobre Reforma Tributaria y Financiación del AHV/AVS (RTFA) logró el apoyo de más del 66% del electorado suizo, permitiendo su implementación. Esta circunstancia ha eximido a Suiza de estar en las listas de paraísos fiscales y abandonar la lista gris de la UE. 

 

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Organización administrativa y territorial del Estado

La organización territorial del Estado es propia de una estructura federal: dividida en tres niveles políticos: federal, cantonal y municipal.
  1. El gobierno federal es responsable, de acuerdo con la Constitución suiza, de la política exterior y de seguridad, aduanas e impuestos especiales, el sistema monetario, la legislación y la defensa nacional
  2. Los Cantones: está dividido en 26 cantones. Hay cantones germano-hablantes, francófonos, de habla italiana, bilingües y multilingües. Nuenburg, Friburgo y el Valais, por ejemplo, son cantones bilingües: en ellos se habla alemán y francés. Hay cantones pequeños cuyos territorios coinciden con las demarcaciones jurisdiccionales de su capital, como las ciudades-cantón de Ginebra o Basilea-Ciudad, y hay cantones que son casi exclusivamente configurados por zonas rurales, como Uri. En el Cantón de Basilea-Ciudad, cuya superficie es de sólo unos 37 km2, vive casi tanta gente como en el Cantón de los Grisones (7.105 km2), en el que la población está repartida entre 150 valles. El Cantón de Zúrich tiene 1.373.068 habitantes, otros cantones), sin embargo, como el Cantón de Appenzell Rodas Interiores (15.688 habitantes ni siquiera llegan a llenar un estadio de fútbol con su población residente.  Hay cantones con un pasado largo y cantones recién fundados, como el Cantón del Jura, que alcanzó su autonomía cantonal en 1979, independizándose del Cantón de Berna. Las competencias de los gobiernos cantonales son muy amplias. La autonomía cantonal es tanta que cada cantón dispone de su propia constitución, de un gobierno autónomo, un parlamento y tribunales judiciales propios. Uno de los poderes más importantes es la autonomía fiscal: los cantones son soberanos en cuestiones fiscales y, además de eso, poseen su propia autoridad policial.
  3. Comunas: Los cantones están divididos en comunas o concejos, cada uno de ellos con un margen extenso de competencias «estatales». Actualmente, Suiza cuenta con  cerca de 2.900 concejos o comunas, de extensión geográfica  muy variable: entre 0,3 km2 y 282 km2. Los municipios suizos tienen –al igual que los cantones– sus propias autoridades elegidas. Los concejales municipales son los encargados de hacer cumplir las órdenes del gobierno cantonal o federal, pero al mismo tiempo poseen también amplias competencias propias. El margen de competencias es muy amplio: los concejos son responsables del control de habitantes dentro del territorio municipal, la seguridad vecinal, la escuela y la enseñanza pública, sanidad, el servicio de transportes y comunicaciones y la recaudación de los impuestos federales, cantonales y comunales.   

  

 

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La administración económica y su distribución de competencias

Los asuntos económicos se reparten entre dos Departamentos Federales, equiparables a ministerios: el Departamento Federal para Economía, Formación e Investigación y el Departamento Federal de Finanzas.

Al frente del Departamento Federal para Economía, Formación e Investigación se encuentra, desde el 1 de enero de 2019, el Consejero Federal Guy Parmelin. Además, ocupó el cargo de consejero de defensa, protección civil y deporte durante 2016, 2017 y 2018. El ministerio o departamento, se estructura en 6 órganos del mismo nivel: dos Secretarías de Estado y cuatro Oficinas Federales;

- Secretaría de Estado de Economía, SECO: Se encarga de la política económica interior y exterior, integración económica, comercio exterior, cooperación al desarrollo económico, mercado de trabajo, seguro de desempleo, seguridad en el trabajo, política regional y promoción económica. Al frente de la SECO está la Secretaria de Estado, Sra. Gabrielle Ineichen-Fleisch.

- Secretaría de Estado para Formación, Investigación e Innovación.

- Oficina Federal de Agricultura (coordina la política agrícola).

- Oficina Federal para el Abastecimiento Económico del País (encargada de los aprovisionamientos básicos utilizables en caso de escasez).

- Oficina Federal de la Vivienda (temas relacionados con la vivienda)

Dependientes del Departamento Federal para Economía, Formación e Investigación, se encuentran otros organismos entre los que destacan:

- La Oficina Federal del Consumo (encargada de defender a los consumidores).

- Instituto Federal de Estudios para la Formación Profesional.

- Comisión para la Tecnología y la Innovación.

Al frente del Departamento Federal de Finanzas, se encuentra Ueli Maurer, también presidente de la Confederación en 2019. Absorbe las competencias relativas a finanzas públicas (política fiscal y presupuestaria) y control de mercancías y personas en las fronteras. Asimismo, ofrece servicio al resto de la Administración Federal en materia de infraestructura, informática y personal. Este Ministerio abarca las siguientes instituciones:

- Secretariado General, incluyendo la Unidad de Estrategia Federal para TI.

- Secretaría de Estado de Finanzas Internacionales.

- Administración Federal de Finanzas.

- Administración Federal de Aduanas.

- Oficina Federal de Personal.

- Administración Federal de Contribuciones.

- Oficina Federal de Informática y Telecomunicaciones.

- Oficina Federal de construcción y logística.

- Unidad de pilotaje informática de la Confederación.

De este Departamento depende la FINMA (Swiss Financial Market Supervisory Authority), la autoridad supervisora del mercado financiero. En 2014, el Consejo Federal eligió al británico Mark Branson como nuevo director de la entidad. Branson es el primer extranjero al frente de dicha institución.

El Banco Nacional Suizo es responsable de la política monetaria. El presidente actual, en el cargo desde el 2012, es Thomas Jordan.

 

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Relaciones políticas internacionales

Suiza es miembro activo de numerosas instituciones internacionales y asociaciones regionales (ver anexo 11.3). Su tradicional neutralidad le ha permitido mantener un equidistancia en los principales conflictos y  relación política amigable con todos sus aliados, entre los que destaca el grupo de países del núcleo duro de la OCDE y más recientemente países emergentes como China.

Pertenece a la asociación comercial regional de la EFTA. En numerosas ocasiones ha renunciado a pertenecer a la UE, aunque tiene múltiples acuerdos bilaterales con la Unión Europea, su principal socio comercial. El referéndum de 2002 determinó su no pertenencia a la UE por última vez. 14 años más tarde, en julio de 2016, retiró su solicitud formal de adhesión.

ONU: Desde la adhesión de Suiza a la ONU en 2002, la Confederación forma parte de los países donantes más importantes y participa de forma activa en la toma de decisiones tanto de la ONU como de las demás organizaciones miembro. Suiza apoya activamente el proceso de reforma de Naciones Unidas y ha formulado propuestas propias en los temas siguientes: autorización de empleo de la fuerza, respeto del Derecho Internacional y del Estado de Derecho, mejora de los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad y propuestas sobre una Comisión de Consolidación de la Paz, así como en la creación y puesta en marcha del Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra. Sobre este último tema, Suiza asumió un papel protagonista con la creación del denominado Grupo de Lausana, que se reunió por primera vez el 2 de mayo de 2005, y en el que participan estados miembros, ONGs y representantes del mundo académico.  Suiza ha mostrado su intención de entrar a formar parte del Consejo de Seguridad de la ONU. La candidatura es para 2023-2024.

En el marco de la convención sobre el cambio climático, Suiza se comprometió a implementar una reforma institucional con el fin de movilizar recursos financieros para el nuevo Fondo Verde para el Clima (Green Clima Fund). De hecho, la Confederación desempeño un papel importante en la creación de dicho Fondo, al que en la primera capitalización aportó 90 millones de EUR, contribución que pagará hasta finales de 2017. En concreto, hasta finales de 2016 se han destinado 1400 millones de EUR a programas y proyectos.
En septiembre de 2015, la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, un plan de acción para erradicar la pobreza en el mundo. A lo largo del 2016 se han sucedido las negociaciones entre los bancos multilaterales de desarrollo, para plantear diferentes estrategias. Suiza juega un papel fundamental en cuanto a la financiación de los proyectos, ya que ayuda a asegurar aspectos determinantes como la deuda sostenible. En las negociaciones más recientes, Suiza adoptó una posición de crítica constructiva enfocada en impulsar la eficiencia de la cooperación y en mejorar las condiciones del sector privado, el cual considera es el motor del desarrollo en países en desarrollo. 

 

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