Marco Político

Sistema de gobierno, partidos políticos y división de poderes

Cumpliendo lo prescrito en la recientemente modificada Constitución, el 10 de octubre de 2019 Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Salvador Valdés Mesa fueron elegidos Presidente y Vicepresidente, respectivamente, de la República de Cuba por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP). Este órgano, que representa la voluntad popular, con potestad constituyente y legislativa, había elegido ya a Díaz- Canel el 19 de abril de 2018 como Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, en sustitución de Raúl Castro, que se retiró de este puesto tras diez años al frente del país. El nuevo Presidente, nacido en 1960, parecería encarnar el relevo generacional después de 60 años de gobierno de los Castro.

Raúl Castro ha estado al frente del Estado cubano desde 2008 y aunque se retiró en abril de 2018, sigue al frente del Partido Comunista hasta 2021.

En diciembre de 2018 la ANPP había aprobado una nueva Constitución cubana, que fue respaldada por amplia mayoría en un referéndum popular el 24 de febrero de 2019.

La nueva Constitución incluye algunas novedades entre las que destacan la mención de algún supuesto de propiedad privada, tanto de bienes personales como de medios de producción, que antes era ignorada en la Ley Fundamental, y el nombramiento de un Primer Ministro, distinto del Presidente de la República. Para éste establece un límite de dos mandatos de cinco años y una edad máxima de acceso de 60 años. Pese a estos cambios, el Partido Comunista sigue siendo el único partido autorizado y Cuba sigue siendo una economía socialista de planificación central.

Esta nueva Constitución continúa la línea reformista que comenzó Raúl Castro con el "Proyecto de lineamientos de la política económica y social" aprobado por el VI Congreso del Partido Comunista de 2011 y ratificado por el VII Congreso celebrado en 2016, que contemplaba una serie de medidas liberalizadoras en materia económica como el "cuentapropismo", -posibilidad de trabajar de forma autónoma,la búsqueda de la unificación monetaria o la reducción de la dependencia energética. En líneas generales hay que calificar la época de Raúl Castro al frente del gobierno como una etapa en la que se ha tratado de hacer frente a la anquilosada estructura económica de Cuba. Y aunque son muchas las cosas en las que apenas se ha avanzado, sería injusto negar progresos como la reactivación de las actividades privadas (cuentapropistas), el acceso a la propiedad inmobiliaria por parte de ciudadanos cubanos, la ley de inversión extranjera, etc. Como mínimo, se constató el reconocimiento de la necesidad de poner al día la economía de la isla. La presidencia de Díaz-Canel sigue una línea continuista con lo hecho previamente.

En diciembre de 2019 se ha renovado el Consejo de Ministros, órgano ejecutivo gubernamental. Lo constituye actualmente el primer ministro, seis viceprimeros ministros, un secretario y 26 miembros. De los 26 miembros, 20 son los mismos del anterior Consejo de Ministros y hay 6 nuevas incorporaciones (los ministros de Industria Alimentaria, de Turismo, de Energía y Minas, del Banco Central, de Industrias y de Trabajo y Seguridad Social.

Primer Ministro,

  • Manuel Marrero Cruz (1963)

Viceprimeros Ministros:

  • Ramiro Valdés Menéndez (1932),
  • Roberto Morales Ojeda (1967),
  • Inés María Chapman Waugh (1965),
  • Jorge Luis Tapia Fonseca (1964),
  • Ricardo Cabrisas Ruiz (1937) 
  • Alejandro Gil Fernández (1961) que a su vez sigue siendo Ministro de Economía y Planificación.
  • Secretario, General de Brigada José Amado Ricardo Guerra. (1952)
  • Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), Leopoldo Cintra Frías. (1941)
  • Ministra de Finanzas y Precios (MFP), Meisi Bolaños Weiss.
  • Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), Rodrigo Malmierca Díaz. (1956)
  • Ministra de Comercio Interior (MINCIN), Betsy Díaz Velázquez.
  • Ministro de la Construcción (MICONS), René Mesa Villafaña. (1958)
  • Ministro de Economía y Planificación (MEP), Alejandro Gil Fernández. (1961)
  • Ministro de Energía y Minas (MINEM), Liván Nicolás Arronte. (1968)
  • Ministro de Industrias, Eloy Alvarez Martínez. 
  • Ministro del Transporte (MITRANS), Eduardo Rodríguez Dávila.
  • Ministro de la Agricultura (MINAG), Gustavo Rodríguez Rollero. (1963)
  • Ministro de la Industria Alimentaria (MINAL), Manuel Sobrino Martínez. 
  • Ministro de Turismo (MINTUR), Juan Carlos García Granda.
  • Ministro de Salud Pública (MINSAP), José Angel Portal Miranda. (1968)
  • Ministra de Educación (MINED), Ena Elsa Velázquez Cobiella. (1956)
  • Ministro de Educación Superior (MES), José R. Saborido Loidi. (1950)
  • Ministra de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA), Elba Rosa Montoya.(1960)
  • Ministro de Comunicaciones, Jorge Luis Perdomo Di Lella. (1962)
  • Ministro de Cultura (MINCULT), Alpidio Alonso Grau. (1963)
  • Ministro de Justicia (MINJUS), Oscar Manuel Silveira Molina. 
  • Ministra de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Marta Elena Feitó Cabrera.
  • Ministro de Relaciones Exteriores (MINREX), Bruno Rodríguez Parrilla. (1958)
  • Ministro del Interior (MININT), General de Brigada Lázaro Alberto Alvarez Casas. (1963)
  • Ministra Presidente del Banco Central de Cuba, Marta Sabina Wilson González. (1965)
  • Presidente Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT): Alfonso Noya Martínez. (1965)
  • Presidente Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER), Osvaldo Vento Montiller. (1963)
  • Presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez. 

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Organización administrativa y territorial del Estado

Administrativa y territorialmente Cuba estuvo organizada desde 1976 hasta 2010 en 14 provincias y 169 municipios incluyendo el municipio especial de la Isla de la Juventud. En 2010 se separó la provincia Habana en dos nuevas provincias, Artemisa y Mayabeque; se traspasaron tres municipios del occidente de Artemisa a Pinar del Río; y se eliminó el municipio de Varadero en Matanzas.

Tras estos cambios Cuba está dividida en 15 provincias (Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spiritus, Ciego de Avila, Camagüey, Las Tunas, Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo), 168 municipios y el municipio especial de la Isla de la Juventud, gobernados por Asambleas y Consejos del Poder Popular (ayuntamientos). A los órganos del Poder Popular se vinculan empresas y cooperativas que atienden algunas actividades económicas en provincias y municipios: producción de alimentos, producciones industriales, reparación de inmuebles, comercio, gastronomía y transporte.

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La administración económica y su distribución de competencias

La administración económica y comercial de Cuba está controlada por el Estado, que es el principal y casi único propietario de los medios de producción y es quien se responsabiliza de decidir qué producir, a qué precio y las rentas del trabajo y los subsidios percibidos por la población, lo que determina la capacidad de consumir de los hogares. Las familias son las destinatarias de unos Subsidios por Diferencia de Precios, que se han reducido durante los últimos años, cuyo objetivo es abaratar y garantizar el consumo de ciertos bienes y servicios esenciales.

En la práctica, el Gobierno y los órganos de dirección del Partido Comunista Cubano son quienes diseñan la política económica, si bien, como en toda economía de planificación central, los órganos colegiados refrendan las decisiones del presidente del Gobierno.

Durante un tiempo se reforzó mucho la posición del Banco Central, con atribuciones relacionadas no solo con las finanzas sino también con la política económica del país. Posteriormente, el Ministerio de Economía y Planificación recuperó su papel como principal rector de la actividad económica. En la práctica hay una comisión conjunta de ambos organismos para controlar la distribución de divisas a los diferentes sectores de la economía cubana cuyas decisiones, secretas, son de importancia trascendental.

La cubana es una economía dirigida en la que las empresas estatales dependen del presupuesto y de las decisiones de las autoridades. El papel de los agentes económicos es muy distinto del que sus homónimos cumplen en una economía de mercado. Se trata de una estructura muy jerarquizada y disciplinada en la que todos deben cunplir las normas establecidas y las directrices («orientaciones») que las inspiran. Desde hace unos años se ha permitido la aparición de cooperativas no estatales y también de trabajadores por cuenta propia que operan con otras premisas aunque tienen muchas limitaciones en cuanto a su operatividad.

La política económica vigente en ningún momento se ha propuesto cambiar el modelo, sino que simplemente propone «actualizarlo» de forma gradual y programada, para resolver los grandes problemas socio-económicos existentes. La planificación central continúa como instrumento primordial de dirección económica. No obstante muestra transformaciones y tiene algo en cuenta el mercado y la gestión privada. De momento ambos mecanismos quedan bajo la influencia del Plan y están sujetos a controles financieros y administrativos así como a una estricta regulación.

Aunque la empresa estatal es la regla, se mantienen las formas de gestión privada preexistentes y las introducidas por las reformas de Raúl Castro. La gestión de las empresas estatales deberá ser más descentralizada y realizarse mediante el autofinanciamiento y sin subsidios fiscales y, en el caso que dichas empresas o las cooperativas agrarias tengan pérdidas, podrán ser cerradas o transferidas a la gestión privada. Además, con los recursos generados, las empresas podrán crear fondos para realizar nuevas inversiones o subidas de salarios, a la vez que gozarán de una mayor flexibilidad en la fijación de precios. Se recapitalizarán las empresas que tengan condiciones para responder a ese estímulo con incrementos de producción y como parte de un proceso de ordenamiento empresarial. Existen también cooperativas fuera del sector agrícola.

La administración comercial exterior y de inversión extranjera la dirige el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX). Durante los años 90 la descentralización del comercio exterior y el peso del Banco Central en el manejo de las finanzas externas debilitaron el poder del MINCEX que, posteriormente, volvió a recuperar su papel y mantiene el control de aspectos fundamentales del comercio exterior mediante la regulación de importaciones y exportaciones; siendo responsable del establecimiento de sucursales comerciales de empresas extranjeras. Del MINCEX también dependen importantes empresas intermediarias importadoras. En 2013 se creó un grupo empresarial, GECOMEX, que las agrupa a todas ellas.

En la década de los 90, casi 500 empresas estatales cubanas consiguieron licencia para importar (una lista de productos concretos, su "nomenclador"). Desde comienzos de la década del 2000 se revisaron estas autorizaciones en lo que se consideró una racionalización del comercio exterior y actualmente poco más de 100 tienen esta potestad.

En un intento de racionalizar compras y rebajar su coste, la contratación de las empresas cubanas se realiza cada vez más mediante licitaciones. Estas no suelen ser públicas, sino que se comunican exclusivamente a aquellas empresas que están en la Cartera de Proveedores de la importadora en cuestión. También hay una tendencia creciente a intentar comprar directamente a fabricantes para evitar intermediarios y distribuidores.

En 2009 el extinto Ministerio de Inversión Extranjera y Colaboración Económica (MINVEC) se fusionó con el MINCEX. Desde entonces éste es el órgano que coordina las negociaciones de proyectos de inversión con empresas extranjeras. Aunque la primera instancia de tutela de empresas mixtas y demás formas de inversión extranjera corresponde a los ministerios sectoriales de quienes dependen en función de la actividad concreta que desarrollen, el MINCEX es el organismo que controla la operativa de la inversión extranjera en el país.

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Relaciones políticas internacionales

Si la década de los 90 estuvo marcada por las dificultades derivadas del colapso del bloque socialista europeo, de quien Cuba dependía enormemente, la situación actual se caracteriza por la caída de la ayuda venezolana de la que la economía cubana depende decisivamente, aunque economistas cubanos entienden que la dependencia no alcanza la magnitud que tuvo con la Unión Soviética. En todo caso, la imposibilidad práctica de que se mantengan todas o buena parte de las ayudas pone a Cuba en una situación límite que sólo muchos años y una apuesta fuerte por el turismo y la inversión extranjera podrán mitigar. Es improbable que otro país ocupe la generosa posición que en su momento ocuparon la Unión Soviética y Venezuela, por lo que Cuba está abocada a hacer profundas reformas económicas.

En cuanto a la Unión Europea, las relaciones desde 1996 estuvieron marcadas por la "Posición Común" auspiciada por España y que condicionaba cualquier colaboración económica a la evolución de los derechos humanos en la isla. En 2014 se inició un periodo mas pragmático que culminó con la firma del 2016 de un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, que no incluyó un apartado comercial pero contribuyó a normalizar las relaciones cubano-comunitarias.

Con España, las relaciones son cordiales con visitas de miembros del gobierno, la firma de un Acuerdo de Cooperación, las ayudas para daños causados por huracanes, la mediación en su momento para el diálogo entre Iglesia Católica y gobierno cubano, el excarcelamiento de disidentes y, sobre todo a partir del 2013, con el impulso de las relaciones económicas y comerciales que culminaron a partir de 2015 en la renegociación de la deuda, la constitución de un Programa de Conversión de Deuda, la revisión por Banco de España de los criterios de constitución de provisiones por riesgo país, la apertura de Cesce (cerrado a marzo 2020 por impagos) y el inicio de operaciones de Cofides.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex