Régimen arancelario y reglamentación

Régimen de comercio exterior.Tramitación de las importaciones

Suiza es miembro y signataria de los acuerdos de la OMC, cuya sede está en Ginebra. En virtud de lo anterior puede afirmarse que el país aplica como norma general un régimen de libre comercio, sometiendo sus importaciones a aranceles y a la restitución del IVA e impuestos indirectos al consumo, así como también a regulaciones y normas no arancelarias, que oscilan normalmente por debajo de los niveles acordados en la OMC, en aplicación de los acuerdos preferenciales firmados por el país helvético con otras áreas geográficas.  

 

Suiza es un país tremendamente abierto al comercio exterior y con un modelo económico tremendamente dependiente del mismo, pues sólo así se explica el tamaño de su producción, en relación a su población y territorio. Suiza acumula anualmente superávits corrientes superiores al 10% del PIB y aunque debe ser calificada como economía muy abierta al exterior, podemos calificarla paralelamente de ser una economía moderadamente proteccionista.  

 

El país forma parte de la EFTA y aunque decidió en 1991 no formar parte de la UE, su principal socio comercial, mantiene un entramado de acuerdos comerciales con la UE, que en la práctica suponen formar parte del mercado único, aunque de una forma sólo parcial, al existir libre circulación con la UE de bienes no agrícolas y libertad de movimiento de capitales. Los productos agrícolas sí están sometidos a aranceles y contingentes y la prestación de servicios a numerosas medidas proteccionistas que limitan significativamente el traslado de trabajadores y profesionales al mercado suizo por parte de las empresas comunitarias para la prestación de un servicio. Estas medidas conocidas como Flanking-Measures, pretenden preservar los niveles de salarios en el mercado suizo evitando el dumping social y concentran la máxima atención de las relaciones diplomáticas comerciales entre Bruselas y Berna.

 

Suiza tiene además otros importantes acuerdos comerciales suscritos con terceros países, incluida China.

 

La clasificación arancelaria suiza TARES (www.tares.ch), coincide hasta las 6 primeras cifras (subpartida arancelaria)  con el sistema de la UE, TARIC, mientras que la séptima y octava son una subdivisión propia.   

 

Contrariamente a la mayor parte de los países, que aplican un sistema de gravamen sobre el valor (derechos de aduana ad-valorem), Suiza aplica los derechos de aduana sobre el peso bruto, que incluye el peso propio de la mercancía y el peso del envase y embalaje “habitual”. En caso de envase/embalaje insuficiente, o sin paletizar, se aplicará un coeficiente corrector (sobrecarga estimada por la propia aduana) y el arancel concreto se calcula sobre ese peso bruto corregido.  

 

Una estructura arancelaria específica como la que aplica Suiza repercute con mayor fuerza en los productos de menor valor añadido (puesto que el mismo es generalmente indirectamente proporcional al peso). Este es el caso de los productos agrícolas. Como consecuencia, la protección que sufren productos agrícolas incluidos los PATS (trasformados) en Suiza es muy superior a otros países. Así, frente a un arancel medio equivalente del 9% y un arancel medio equivalente para los productos industriales del 2,5%, los productos agrícolas tienen una protección media superior a un 35%, existiendo algunos productos concretos con una protección superior al 100%.  En el caso de la UE la protección media es de un 6% y en el caso de los productos agrarios apenas supera el 20%, de lo que se deduce que en general los aranceles en Suiza son superiores a los que aplica la UE.

 

 La UE, en virtud de los acuerdos de libre comercio firmados con Suiza, sólo está sometida a aranceles para los productos agrarios. Precisamente y para los productos agrarios mayoritariamente Suiza prevé un sistema de cuotas arancelarias. Dichas cuotas se asignan a los importadores mediante sistemas muy complejos entre los que se distingue la subasta. Estos sistemas terminan encareciendo todavía más el producto, puesto que el importador debe hacer frente a un coste pocas veces despreciable, limitando la competitividad del producto en el mercado. Este problema lo sufre por ejemplo el jamón curado.  Así mismo, y dependiendo de la producción nacional existen cuotas estacionales. Esto aplica especialmente en el caso de la fruta y las hortalizas. También es oportuno  señalar, que Suiza carga además con motivo de la importación de algunos productos agrarios tasas adicionales para cubrir la reservas de ese producto en el mercado.

 

Por lo que al IVA se refiere, el tipo general aplicado con la importación es del 7,7 % y el reducido, aplicado básicamente en la alimentación, del 2,4%. 

 

Tanto el tráfico de perfeccionamiento activo como pasivo están contemplados en la Ley Federal de Aduanas que entró en vigor el 1 de mayo de 2007 y el Reglamento  que la desarrolla.

 

Para la importación temporal de mercancía procedente de España, se requiere el cuaderno ATA que emiten en España las Cámaras de Comercio.     Con carácter general, los productos de origen animal procedentes de la UE y destinados al consumo privado pueden introducirse sin control alguno; para el resto de países está prohibido (Para más información consúltese la página web de la Administración Federal de Aduanas: http://www.ezv.admin.ch).

 

Los profesionales/empresas españolas que en el ejercicio de su actividad económica hayan soportado el IVA en Suiza por servicios recibidos, pueden solicitar la devolución del mismo. Existe también esta posibilidad, bajo determinados requisitos, para el impuesto a la importación de bienes soportado en frontera. Para ejercer este derecho, las empresas deberán cumplir los siguientes requisitos: 

 

·         Que tengan domicilio o sede social en el extranjero, y no dispongan de un número IVA suizo.

·         Que no presten servicios en Suiza.

·         Que justifiquen su condición de empresario en el país de su domicilio/sede social (España), mediante la pertinente Certificación extendida por la Administración Fiscal española.

·         Que exista una factura completa y definitiva.

·         Que exista un acuerdo de reconocimiento mutuo sobre el IVA entre Suiza y el Estado donde la empresa tiene su sede

·         Que el importe mínimo de solicitud a devolver sea de 500 CHF. 

 

Quedan excluidas de devolución de IVA las prestaciones de orden médico, hospitalario, religioso, educativo, cultural y filantrópico, asistencia social, de carácter deportivo, etc., así como las operaciones de seguros y reaseguros y una amplia gama de servicios financieros y monetarios. No dan tampoco derecho a restitución del IVA los gastos generados en diversiones (p.ej. en excursiones del personal, frecuentación de salas de espectáculos con clientes, respectivamente fiestas aniversario de la empresa, así como tampoco la tributación devengada en la adquisición y mantenimiento de motocicletas superiores a 125 cm3 , lanchas a motor y a vela y avionetas deportivas. Concretamente, queda excluida la devolución del IVA en todos los supuestos que no cumplan disposiciones relativas a la justificación de la prestación y pago del servicio.

 

La solicitud tiene que ser presentada obligatoriamente a las autoridades fiscales suizas a través de un "representante fiscal" con domicilio o razón social en Suiza. El empresario solicitante de la devolución deberá designar el mismo. Además, la solicitud debe ser presentada dentro del plazo de los 6 meses siguientes al año natural en el que tuvo lugar la adquisición de mercancías o la percepción de servicios en Suiza, es decir, del 1º de enero al 30 de junio del siguiente año (fecha del timbre postal).   

 

 

 

 

 

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Aranceles y otros pagos en frontera. Regímenes económicos aduaneros

La clasificación arancelaria suiza TARES (www.tares.ch), coincide hasta las 6 primeras cifras (subpartida arancelaria)  con el sistema de la UE, TARIC, mientras que la séptima y octava son una subdivisión propia.
 
Contrariamente a la mayor parte de los países, que aplican un sistema de gravamen sobre el valor (derechos de aduana ad valorem), Suiza aplica los derechos de aduana sobre el peso bruto, que incluye el peso propio de la mercancía y el peso del envase y embalaje “habitual”. En caso de envase/embalaje insuficiente, o sin paletizar, se aplicará un coeficiente corrector (sobrecarga estimada por la propia aduana) y el arancel concreto se calcula sobre ese peso bruto corregido.
 
 Una estructura arancelaria específica como la que aplica Suiza repercute con mayor fuerza en los productos de menor valora añadido (puesto que el mismo es generalmente indirectamente proporcional al peso). Este es el caso de los productos agrícolas. Como consecuencia, la protección que sufren productos agrícolas incluidos los PATS (trasformados) en Suiza es muy superior a otros países. Así, frente a un arancel medio equivalente del 9% y un arancel medio equivalente para  productos industriales del 2,5%, los productos agrícolas tienen una protección media superior a un 35%, existiendo algunos productos concretos con una protección superior al 100%. 
 
En el caso de la UE la protección media es de un 6% y en el caso de los productos agrarios apenas supera el 20%, de lo que se deduce que en general los aranceles en Suiza son superiores a los que aplica la UE.
 
La UE, en virtud de lo acuerdos de libre comercio firmados con Suiza, sólo está sometida a aranceles para los productos agrarios.
 
Precisamente y para los productos agrarios mayoritariamente Suiza prevé un sistema de cuotas arancelarias. Dichas cuotas se asignan a los importadores mediantes sistemas muy complejos entre los que se distingue la subasta. Estos sistemas terminan encareciendo todavía más el producto, puesto que el importador debe hacer frente a un coste pocas veces despreciable, limitando la competitividad del producto en el mercado. Este problema lo sufre por ejemplo el jamón curado.
 
Asimismo y dependiendo de la producción nacional existes cuotas estacionales. Esto aplica especialmente en el caso de la fruto y las hortalizas.
 
También es preciso  señalar que Suiza carga ade4más con motivo de la importación de algunos productos agrarios tasas adicionales para cubrir la reservas de ese producto en el mercado.

 

Por lo que al IVA se refiere, el tipo general aplicado con la importación es del 8 % y el reducido, aplicado básicamente en la alimentación, del 2,4%.
 
Tanto el tráfico de perfeccionamiento activo como pasivo están contemplados en la Ley Federal de Aduanas que entró en vigor el 1 de mayo de 2007 y el Reglamento  que la desarrolla. Para la importación temporal de mercancía procedente de España, se requiere el cuaderno ATA que emiten en España las Cámaras de Comercio.

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Normas y requisitos técnicos. Homologación, certificación y etiquetado

La normativa suiza no está homologada con la de la UE, aunque se acerca paulatinamente y desde el 1 de Julio de 2010 se aplica el principio del “Cassis de Dijon”, aunque con restricciones, para productos UE.

El  importador, que asume la responsabilidad de la mercancía importada, suele estar muy bien informado sobre la situación legal referente a un producto que se trate.

Con carácter general las normas de etiquetado Suizas obligan a que figure muy visible el país de fabricación del producto.

 

 

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Barreras comerciales a bienes y servicios españoles

  • Barreras a la Libre Circulación de Trabajadores y Profesionales. Con vistas a mantener los altos niveles salariales en el país, Suiza ha venido estableciendo limitaciones a la prestación de servicios por trabajadores de la UE en su territorio, entre las que destacan: (i) requisito de prenotificación a las autoridades del cantón de destino; (ii) aplicación de las condiciones laborales suizas (salario, horario, etc); (iii) depósito previo como garantía, cuya devolución para las empresas extranjeras lleva más tiempo que para las empresas suizas; (iv) mayor intensidad de inspecciones sobre empresas extranjeras que sobre nacionales;

  • Reconocimiento de Cualificaciones Profesionales. A efectos del reconocimiento de títulos extranjeros en Suiza para el ejercicio profesional en Suiza, se imponen procedimientos muy complejos y costosos.

  • Costes Discriminatorios en Envíos Postales. Los gastos de gestión de paquetes postales aplicados por la sociedad mercantil estatal Swiss Post son menores para aquellos procedentes de países fronterizos, lo que genera dentro de la propia UE un tratamiento más favorable para Alemania, Austria, Francia e Italia que para España y otros países que no comparten fronteria con Suiza.

  • Prohibición del Uso de Trabajadores Temporales y de Actividades Transfronterizas de Agencia de Empleo. Los proveedores de servicios establecidos en la UE no pueden contratar trabajadores temporales para su prestación de servicios en Suiza, de modo que han de colaborar con una agencia suiza o bien establecer su sede en Suiza.

  • Contingentes Arancelarios para Derivados Cárnicos. Estos contingentes son adjudicados en Suiza mediante el procedimiento de subasta, el cual conduce a unos precios de importación tan elevados que resultan más oneroros de lo que habría resultado la aplicación del arancel.

  • Procedimientos del IVA. Depósito de Garantía y Domicilio Postal. Desde el 1 de enero de 2018 el umbral de 100.000 CHF para la imposición de la obligación de registro en Suiza (y por consiguiente obligación de nombrar a un representante) a efectos del IVA ha sido redefinido de “volumen de facturación en Suiza” a “volumen de facturación global”. Esa misma nueva definición del umbral se aplica también desde el 1 de enero de 2019 para la exención del IVA para envíos de bajo valor (IVA debido igual o inferior a 5 CHF). Así, con esta nueva definición mucho más amplia ha aumentado notablemente el porcentaje de empresas de la UE sujetas a estas obligaciones.

  • Principio de Reconocimiento Mutuo a determinados productos. Desde el 1 de julio de 2010 rige de forma parcial este principio (también denominado “Cassis de Dijon”) en Suiza para las importaciones desde la UE, lo que supone que algunas las mismas pueden ser comercializadas en la UE aunque no cumplan con los reglamentos técnicos suizos. No obstante, son tantas las excepciones (especialmente para alimentos, productos industriales y bienes de equipo) y tan inconcreta la lista de excepciones, que la libre comercialización directa es más bien la excepción e incierta jurídicamente.

  • Preferencia local en Contratación Pública. Aunque la contratación pública se rige en Suiza por acuerdos internacionales que prohíben la discriminación por el país de origen del licitador, la realidad es que existe un sesgo favorable a la concesión de contratos públicos a empresas suizas por los siguientes motivos: (i) las licitaciones por debajo de los umbrales internacionales puede incluir cláusulas que perjudiquen/discriminen a las empresas de la UE; (ii) el control judicial es limitado, en especial por centrarse exclusivamente en aspectos procedimentales y no de fondo; (iii) la introducción en 2020 de criterios de sostenibilidad (medioambiental y social) y de la consideración del nivel de precios en el país de origen para la adjudicación incrementa el riesgo de recurso a los mismos para favorecer de manera encubierta a las empresas nacionales.
     

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Barreras no arancelarias. Contingentes y licencias de importación

Existen importantes  barreras no arancelarias cuando nos referimos a los productos agrícolas, así como cuando nos referimos a la prestación de servicios.

En el caso de los productos agrarios, podemos referirnos a normas específicas de etiquetado, las excepciones para los productos agrarios al principio  del Cassis de Dijon, así como muy especialmente el sistema de asignación de cuotas arancelarias. Otras barreras menores son la discriminación de la tasa postal para paquetes de compras  on line y que afectan a países de la UE no fronterizos.

En el caso de los servicios las barreras vienen marcadas por las denominadas Flanking measures, en virtud de las cuales se imponen unas normas de obligado cumplimiento en caso de traslado de trabajadores y profesionales a territorio suizo para la prestación del servicio que sitúan a las empresas de la UE en una posición menos competitiva que las propias empresas suizas. Las sanciones en caso de incumplimiento comportan sanciones muy elevadas y la posible inclusión de la empresa en una lista negra, que imposibilita poder operar en el país durante al menos 5 años.

Por lo que a los trámites normales de importación se refiere, la empresa importadora debe tener su domicilio en Suiza y estar en posesión del permiso de importación general (PIG). Para determinados tipos de productos será necesario contar con otros permisos o autorizaciones (productos cárnicos, armas, etc.).

Para que la importación se haga bajo el régimen privilegiado de los Acuerdos de Libre Comercio UE-Suiza, el producto debe ser de origen UE, esto es, debe haber sido producido o sometido a transformación suficiente en la UE. El formulario EUR1 certifica el origen UE.
 
Las mercancías con origen en la UE deben ir acompañadas de la factura comercial, el packing list y el documento único aduanero (DUA) y el EUR 1.
En los envíos inferiores a 6.000 euros, el EUR 1 es sustituible por declaración en factura del origen de mercancías.
 
Tal y como ha sido señalado, la normativa suiza no está homologada con la de la UE, aunque se acerca paulatinamente y desde el 1 de Julio de 2010 se aplica el principio del “Cassis de Dijon” (excepto para productos agrarios), aunque con restricciones, para productos UE.
El  importador, que asume la responsabilidad de la mercancía importada, suele estar muy bien informado sobre la situación legal referente al producto de que se trate.

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