Régimen arancelario y reglamentación

Régimen de comercio exterior.Tramitación de las importaciones

En régimen de viajeros, pueden introducirse junto a los efectos personales, otros productos, cuyo valor no supere los 300 francos suizos (para alcohol, tabaco y productos de origen animal existen, junto al límite del valor, asimismo límites en las cantidades).
A partir de este valor será necesario hacer la declaración y pagar los derechos de aduana y el IVA correspondiente (2,5% ó 8%).
Con carácter general, los productos de origen animal procedentes de la UE y destinados al consumo privado pueden introducirse sin control alguno; para el resto de países está prohibido (Para más información consúltese la página web de la Administración Federal de Aduanas: http://www.ezv.admin.ch)
Los profesionales/empresas españolas que en el ejercicio de su actividad económica hayan soportado el IVA en Suiza por servicios recibidos, pueden solicitar la devolución del mismo. Existe también esta posibilidad, bajo determinados requisitos, para el impuesto a la importación de bienes soportado en frontera.
Para ejercer este derecho, las empresas deberán cumplir los siguientes requisitos:
1.    Que tengan domicilio o sede social en el extranjero, y no dispongan de un número IVA suizo.
  1. Que no presten servicios en Suiza
  2. Que justifiquen su condición de empresario en el país de su domicilio/sede social (España), mediante la pertinente Certificación extendida por la Administración Fiscal española
  3. Que exista una factura completa y definitiva.
5.    Que exista un acuerdo de reconocimiento mutuo sobre el IVA entre Suiza y el Estado donde la empresa tiene su sede
6.    Que el importe mínimo de solicitud a devolver sea de 500 CHF.
Quedan excluidas de devolución de IVA las prestaciones de orden médico, hospitalario, religioso, educativo, cultural y filantrópico, asistencia social, de carácter deportivo, etc., así como las operaciones de seguros y reaseguros y una amplia gama de servicios financieros y monetarios.
No dan tampoco derecho a restitución del IVA los gastos generados en diversiones (p.ej. en excursiones del personal, frecuentación de salas de espectáculos con clientes, respectivamente fiestas aniversario de la empresa, así como tampoco la tributación devengada en la adquisición y mantenimiento de motocicletas superiores a 125 ccm, lanchas a motor y a vela y avionetas deportivas). Concretamente, queda excluida la devolución del IVA en todos los supuestos que no cumplan disposiciones relativas a la justificación de la prestación y pago del servicio.

La solicitud tiene que ser presentada obligatoriamente a las autoridades fiscales suizas a través de un "representante fiscal" con domicilio o razón social en Suiza. El empresario solicitante de la devolución deberá designar el mismo. Además, la solicitud debe ser presentada dentro del plazo de los 6 meses siguientes al año natural en el que tuvo lugar la adquisición de mercancías o la percepción de servicios en Suiza, es decir, del 1º de enero al 30 de junio del siguiente año (fecha del timbre postal).

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Aranceles y otros pagos en frontera. Regímenes económicos aduaneros

La clasificación arancelaria suiza TARES (www.tares.ch), coincide hasta las 6 primeras cifras (subpartida arancelaria)  con el sistema de la UE, TARIC, mientras que la séptima y octava son una subdivisión propia.
 
Contrariamente a la mayor parte de los países, que aplican un sistema de gravamen sobre el valor (derechos de aduana ad valorem), Suiza aplica los derechos de aduana sobre el peso bruto, que incluye el peso propio de la mercancía y el peso del envase y embalaje “habitual”. En caso de envase/embalaje insuficiente, o sin paletizar, se aplicará un coeficiente corrector (sobrecarga estimada por la propia aduana) y el arancel concreto se calcula sobre ese peso bruto corregido.
 
 Una estructura arancelaria específica como la que aplica Suiza repercute con mayor fuerza en los productos de menor valora añadido (puesto que el mismo es generalmente indirectamente proporcional al peso). Este es el caso de los productos agrícolas. Como consecuencia, la protección que sufren productos agrícolas incluidos los PATS (trasformados) en Suiza es muy superior a otros países. Así, frente a un arancel medio equivalente del 9% y un arancel medio equivalente para  productos industriales del 2,5%, los productos agrícolas tienen una protección media superior a un 35%, existiendo algunos productos concretos con una protección superior al 100%. 
 
En el caso de la UE la protección media es de un 6% y en el caso de los productos agrarios apenas supera el 20%, de lo que se deduce que en general los aranceles en Suiza son superiores a los que aplica la UE.
 
La UE, en virtud de lo acuerdos de libre comercio firmados con Suiza, sólo está sometida a aranceles para los productos agrarios.
 
Precisamente y para los productos agrarios mayoritariamente Suiza prevé un sistema de cuotas arancelarias. Dichas cuotas se asignan a los importadores mediantes sistemas muy complejos entre los que se distingue la subasta. Estos sistemas terminan encareciendo todavía más el producto, puesto que el importador debe hacer frente a un coste pocas veces despreciable, limitando la competitividad del producto en el mercado. Este problema lo sufre por ejemplo el jamón curado.
 
Asimismo y dependiendo de la producción nacional existes cuotas estacionales. Esto aplica especialmente en el caso de la fruto y las hortalizas.
 
También es preciso  señalar que Suiza carga ade4más con motivo de la importación de algunos productos agrarios tasas adicionales para cubrir la reservas de ese producto en el mercado.

 

Por lo que al IVA se refiere, el tipo general aplicado con la importación es del 8 % y el reducido, aplicado básicamente en la alimentación, del 2,4%.
 
Tanto el tráfico de perfeccionamiento activo como pasivo están contemplados en la Ley Federal de Aduanas que entró en vigor el 1 de mayo de 2007 y el Reglamento  que la desarrolla. Para la importación temporal de mercancía procedente de España, se requiere el cuaderno ATA que emiten en España las Cámaras de Comercio.

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Normas y requisitos técnicos. Homologación, certificación y etiquetado

La normativa suiza no está homologada con la de la UE, aunque se acerca paulatinamente y desde el 1 de Julio de 2010 se aplica el principio del “Cassis de Dijon”, aunque con restricciones, para productos UE.

El  importador, que asume la responsabilidad de la mercancía importada, suele estar muy bien informado sobre la situación legal referente a un producto que se trate.

Con carácter general las normas de etiquetado Suizas obligan a que figure muy visible el país de fabricación del producto.

 

 

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Barreras comerciales a bienes y servicios españoles

Sin resultar una exageración puede afirmarse que Suiza, siendo un país muy abierto al exterior, es al mismo tiempo un país muy proteccionista. Siendo un país con multitud de acuerdos comerciales y que cumple sus compromisos internacionales ha sabido también instrumentar un complejo entramado de medidas y normas que actúan como barreras no arancelarias dificultando la entrada de todos aquellos productos y servicios extranjeros cuando estos pueden competir o desplazar al producto nacional. Se trata por tanto siempre de barreras legales, pero que dificultan mucho el comercio. Estas barreras se concentran en los productos agrarios, con especial referencia a los productos agrarios con producción local, así como en la prestación de servicios.

Proliferan continuamente iniciativas legislativas, que no son barreras comerciales propiamente dichas, pero que priorizan el producto nacional y buscan la sustitución de las importaciones, con especial referencia al sector agroalimentario. Entre las medidas propuestas están aquellas que amparadas en objetivos medioambientales o de regulación del origen en el etiquetado (marca "suiza") que limitan en la fabricación de productos suizos los inputs extranjeros.

Por lo que se refiere al comercio de bienes, Suiza aplica desde el 1 de julio de 2010 el denominado “Principio de Cassis-de-Dijon”, que se refiere a la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo de 20 de febrero de 1979, por la cual “todo producto legalmente fabricado y comercializado en un Estado miembro, de conformidad con la reglamentación y los procedimientos de fabricación leales y tradicionales de este país, debe ser admitido en el mercado de cualquier otro Estado miembro”. El comienzo de la aplicación de este principio por parte de Suiza en 2010, supuso un hito importante en la abolición de las barreras arancelarias entre Suiza y los países de la UE y del EEE. Ahora bien, el principio no se aplica a los productos agrarios y transformados que tienen normas cada vez más armonizadas con las de la UE pero con persistentes diferencias que también se refieren a las normas de etiquetado. En junio 2015 el Parlamento suizo rechazó una propuesta para incluir los alimentos en la aplicación del principio.

En el comercio de bienes entre España y Suiza, la principal barrera que afecta a nuestras exportaciones se refiere a los contingentes que aplica Suiza a la importación de productos cárnicos y, más concretamente, a los jamones y charcutería. El método utilizado por Suiza para la asignación de estos contingentes arancelarios de productos cárnicos y, en particular para el contingente de 1.000 toneladas de jamón curado (el que más afecta a España), es el de la subasta. El precio alcanzado en la subasta se equipara en ocasiones al arancel. Este asunto se ha suscitado en anteriores ocasiones en las reuniones de la comisión mixta UE Suiza, sin que este país haya cambiado el sistema de gestión de contingentes. Con la liberalización total del comercio agrario entre las partes, este problema quedaría resuelto, si bien las negociaciones no parecen avanzar.

España defiende que la Comisión debería pedir a Suiza que elimine el sistema de subasta y que establezca un sistema de reparto similar a los utilizados en la UE. El sistema de reparto por subasta de un supuesto “contingente LIBRE DE DERECHOS” encarece de tal modo la mercancía que deja sin sentido la propia concesión comercial. El acuerdo UE - Suiza de 2002 establecía “La Comunidad Europea y Suiza declaran su intención de revisar conjuntamente, teniendo en cuenta las disposiciones de la OMC, el método de gestión, por parte de Suiza, de sus contingentes arancelarios en el sector cárnico, con vistas a implantar un método que ponga menos obstáculos al comercio”.

Ahora bien, por lo que al comercio de servicios se refiere, Suiza mantiene una larga lista de barreras al comercio. Con motivo de la firma y entrada en vigor del ALCP, Suiza ha introducido nuevos requisitos administrativos para la prestación de servicios de empresas UE en su territorio mediante el desplazamiento de trabajadores. Se trata de todo un sistema que requisitos de notificación, autorización, etc. (“Swiss Flanking Measures”) que ha sido denunciado por la UE, en el último examen de política comercial realizado en el marco de la OMC a Suiza.

Estas medidas son:

1. Requisito de pre-notificación
Las empresas UE que presten servicios en Suiza o cuenten con trabajadores desplazados en el país, deben notificarlo en cada cantón, con 8 días de antelación, con un coste de 25CHF por notificación. Las empresas deben esperar a recibir la confirmación. En caso de incumplimiento, se aplican sanciones que pueden alcanzar hasta los 30.000 CHF y en caso de impago, las autoridades suizas pueden prohibir la actividad durante cinco años.

2. Aplicación universal de acuerdos colectivos
Las empresas de la UE deben aplicar a sus trabajadores desplazados las condiciones establecidas en los acuerdos colectivos de una región, área y/o sector (p.ej. cantones suizos), en cuanto a salarios, horarios, etc. La administración suiza ejerce periódicos controles y aplica cuantiosas sanciones, especialmente en empresas de servicios.

3. Depósito exigido para las empresas de servicios
Gran parte de los acuerdos colectivos suizos exigen la creación de un depósito de alrededor 10.000€ como garantía operativa, que no depende del periodo de prestación del servicio y que debe abonarse en efectivo o con aval bancario. Se trata de una carga financiera frecuentemente inasumible para las PYMEs comunitarias, por lo que desalienta la prestación de servicios.

4. Requisitos de documentación para trabajadores autónomos
Los trabajadores autónomos están obligados a llevar consigo la documentación que demuestre su estatus de trabajadores por cuenta propia (documento A1, confirmación de la notificación de entrada en Suiza para prestación de servicios y el contrato de obra). La mayoría de empresas opinan que esto supone una fuerte carga burocrática, especialmente para las empresas que vienen a realizar pequeños trabajos. En caso de no llevar consigo la documentación y no presentarse ésta en el plazo de dos días, pueden llegar a prohibir que realice la prestación.

5. Blacklisting
Suiza elabora dos "listas negras" de empresas extranjeras sancionadas. Puede ser consultada, de manera gratuita, dado que incluye información particular (i.e. nombres y direcciones). Esta información permanece en la lista, incluso varios años después de que las empresas hayan sido multadas. No existe una lista equivalente sobre empresas/negocios suizos objeto de sanciones. En esta lista figuran más de una decena de empresas españolas, si bien, las más afectadas son las empresas de países limítrofes: Alemania, Austria, Francia e Italia. Los tres primeros negocian actualmente de forma bilateral soluciones al respecto. En mayo de 2015, más de 3.000 empresas de la UE figuraban en la lista. España ha constituido un grupo de trabajo para analizar los casos de las empresas españolas.

6. Mecanismos de control
Suiza ha establecido un complicado sistema para controlar el cumplimiento de todas estas medidas de acompañamiento (Flanking Measures), tanto a nivel federal como cantonal. Si bien parte de estos requisitos se aplican también a las empresas suizas, las europeas se encuentran en el punto de mira. Así, en el caso de los trabajadores desplazados, Suiza establece un objetivo de control del 50%, frente al 2% de las empresas locales.

Respecto a las barreras de entrada a la inversión, existe una escasa liberalización en sectores sensibles como son el trasporte y la energía, dominados por grandes conglomerados públicos. Más allá de esta circunstancia común en muchos mercados, perjudican a la inversión, en concreto a las relaciones matrices-filiales, todas las medidas ya señaladas en los párrafos anteriores, referidas las restricciones a la libre movilidad de trabajadores (Flanking Measures).
 

 

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Barreras no arancelarias. Contingentes y licencias de importación

Existen importantes  barreras no arancelarias cuando nos referimos a los productos agrícolas, así como cuando nos referimos a la prestación de servicios.

En el caso de los productos agrarios, podemos referirnos a normas específicas de etiquetado, las excepciones para los productos agrarios al principio  del Cassis de Dijon, así como muy especialmente el sistema de asignación de cuotas arancelarias. Otras barreras menores son la discriminación de la tasa postal para paquetes de compras  on line y que afectan a países de la UE no fronterizos.

En el caso de los servicios las barreras vienen marcadas por las denominadas Flanking measures, en virtud de las cuales se imponen unas normas de obligado cumplimiento en caso de traslado de trabajadores y profesionales a territorio suizo para la prestación del servicio que sitúan a las empresas de la UE en una posición menos competitiva que las propias empresas suizas. Las sanciones en caso de incumplimiento comportan sanciones muy elevadas y la posible inclusión de la empresa en una lista negra, que imposibilita poder operar en el país durante al menos 5 años.

Por lo que a los trámites normales de importación se refiere, la empresa importadora debe tener su domicilio en Suiza y estar en posesión del permiso de importación general (PIG). Para determinados tipos de productos será necesario contar con otros permisos o autorizaciones (productos cárnicos, armas, etc.).

Para que la importación se haga bajo el régimen privilegiado de los Acuerdos de Libre Comercio UE-Suiza, el producto debe ser de origen UE, esto es, debe haber sido producido o sometido a transformación suficiente en la UE. El formulario EUR1 certifica el origen UE.
 
Las mercancías con origen en la UE deben ir acompañadas de la factura comercial, el packing list y el documento único aduanero (DUA) y el EUR 1.
En los envíos inferiores a 6.000 euros, el EUR 1 es sustituible por declaración en factura del origen de mercancías.
 
Tal y como ha sido señalado, la normativa suiza no está homologada con la de la UE, aunque se acerca paulatinamente y desde el 1 de Julio de 2010 se aplica el principio del “Cassis de Dijon” (excepto para productos agrarios), aunque con restricciones, para productos UE.
El  importador, que asume la responsabilidad de la mercancía importada, suele estar muy bien informado sobre la situación legal referente al producto de que se trate.

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