Sectores de oportunidad

Sectores más interesantes para nuestro comercio

A pesar de la crisis económica y sanitaria que afecta a Brasil y al resto del mundo, siguen detectándose fuentes de oportunidad, recogidas en el PASE de Brasil, entre las que destacan:


Infraestructuras de transporte.
Con la creación en 2016 del Programa de Parcerias de Investimentos (PPI) el gobierno brasileño marcó un nuevo rumbo para el desarrollo de las infraestructuras, basado en la creación de lazos entre el sector público y privado para acelerar las inversiones y mejorar la competitividad del país.
Han sido muchos los avances en infraestructuras desde el lanzamiento del programa. Las subastas realizadas por el gobierno son una muestra de la capacidad de atracción de activos y de cómo la economía brasileña puede superar obstáculos a través de la asociación con el sector privado. En concreto, desde la creación del PPI, se han concluido 201 proyectos o subastas en los sectores de transmisión, distribución y generación de energía, carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos, concesiones en el sector de óleo y gas y la liberalización de la Companhia de Armazéns e Silos do Estado de Minas Gerais (CASEMG). Así, se estima que las inversiones asociadas alcanzan los 741.500 millones de reales (116,07 millones de euros aproximadamente), mientras que las tasas de concesión han alcanzado los 144.500 millones de reales (22.698 millones de euros, aproximadamente)
Además, el 20 de octubre de 2020 se publicó el Decreto 10.526/2020 mediante el cual se instituyó el Comité Interministerial de Planificación de Infraestructura y el Plan Integrado de Largo Plazo de Infraestructura en el ámbito del gobierno federal, que estará formado por representantes de 10 ministerios, para que quede alineado con otros planes y programas sectoriales. Dicho Plan tendrá una actualización bienal, una inversión prevista para 30 años, con la publicación del primer plan programada para, como máximo, el 31 de diciembre de 2021.
Los planes de concesión actuales incluyen proyectos de mejora y desarrollo del transporte por carretera, una fuerte expansión de la red ferroviaria e importantes concesiones en la red de aeropuertos y puertos del país.
En concreto, en cuanto a las infraestructuras de transporte, en 2021 se prevé la aprobación de las condiciones para la desestatalización del ferrocarril FIOL (un ferrocarril de integración Este-Oeste), así como de varias carreteras, arrendamientos portuarios y concesiones de 16 aeropuertos. Además, el pasado 12 de marzo, el president Jair Bolsonaro firmó un decreto para crear la Política Federal de Modernización de la Infraestructura del Transporte Vial, denominada Inov@BR. Se trata de una política que prevé estrategias para aumentar el nivel de seguridad y de fluidez de las carreteras federales, además de aumentar el nivel de tecnología empleada y la elaboración de estudios para la mejora regulatoria del sector.

Energía.
En febrero de 2020, el Ministerio de Minas y Energía (MME) lanzó el Plan Decenal de Expansión de Energía (PDE 2029). Según el documento, las inversiones en infraestructura energética para abastecer la expansión necesaria hasta 2029 pueden alcanzar los 2,3 billones de reales (unos 360 mil millones de euros). Del total de inversiones, el 77,4% será absorbido por el sector de petróleo y gas. El área de generación y transmisión de energía eléctrica representará el 19,6%, incluida la generación distribuida. El 3% se utilizará para aumentar la oferta de biocombustibles.
Además, Brasil posee una de las matrices energéticas más limpias del mundo. El consumo de la energía proveniente de fuentes de energía renovables alcanzó el 46,1% de participación en la matriz energética de 2019, aumentando 0,6 puntos porcentuales con relación al indicador energético de 2018. Destaca un aumento en la generación de energía solar del 92% y de la eólica en un 15,5%, fuentes renovables que en conjunto contribuyeron con el 50% del incremento de la participación de las renovables en la Matriz energética.


Energía eólica.
En 2011, Brasil alcanzó su primer GW eólico instalado. Después de 7 años, Brasil se ha convertido en el octavo país del mundo con mayor capacidad instalada en plantas eólicas con 18 GW instalados, suponiendo el 10,3% de la matriz eléctrica del país. El crecimiento de la generación eólica en Brasil ha sido impulsado por el gran interés de los inversores atraídos por las características de los vientos del país, principalmente de la región nordeste, visto por muchos expertos como uno de las mejores del mundo para la producción de electricidad a través de energía eólica offshore (costa afuera), tecnología que utiliza turbinas fijas o flotantes instaladas en el mar. Según un estudio producido por el Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético (ESMAP) y la Corporación Financiera Internacional (CFI), Brasil tiene un potencial eólico offshore medido en 200 km de costa, de 1,228 TW (a modo de referencia, la potencia total usada por los humanos a nivel mundial en 2005 fue de 16 TW). Además, según Oliver Knight, experto en energía de ESMAP, aunque aún existe mucho potencial onshore, el gobierno brasileño ha expresado un gran interés en el desarrollo offshore.
En Brasil, existen 695 parques eólicos y más de 8.300 aerogeneradores. Los estados que cuentan con el mayor número de parques son, en el siguiente orden: Rio Grande do Norte, Bahía, Rio Grande do Sul, Ceará, Piauí y Pernambuco. El Plan de Expansión de Energía a Diez Años (PDE 2029), elaborado por la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), estima que la participación de la energía eólica en la capacidad instalada total de generación en Brasil pasará del 15% en el 2019 a 39,5% en el 2029, lo que supondría la instalación anual de 3GW hasta 2029.
Brasil es actualmente un referente para la energía eólica en Latinoamérica, y es el séptimo mayor mercado de energía eólica del mundo, según el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), con más de 17 GW de capacidad instalada.


Petróleo y Gas.
Es reseñable la inversión prevista en el sector petrolífero en los próximos años para explotar el presal (capa de gran profundidad y de difícil acceso), la cual se extiende en más de 800 kilómetros entre los estados de Espírito Santo y Santa Catarina. Destaca además la estrategia de desinversiones de Petrobras para reducir sus niveles de endeudamiento, las cuales hacen que el sector se abra a posibles adquisiciones y fusiones.
En cuanto a cambios en el marco regulatorio, es destacable que en Octubre de 2020, el Senado aprobó el proyecto de ley 4.476, denominado Nueva Ley del Gas. El texto tiene como objetivo hacer más competitivo el mercado del gas y abrir la entrada a nuevos competidores privados a lo largo de toda su cadena de valor. Para ello, se facilita la entrada a empresas del sector a través de cambios en la forma de contratación (de concesión a autorización). Por tanto, se incentivará la infraestructura de gasoductos y la demanda de gas natural. Destacar que Brasil solo cuenta con 9,4 mil kilómetros de gasoductos, mientras que países como Argentina o EE.UU cuentan con 16.000 mil kilómetros y 497 mil kilómetros, respectivamente.


Electricidad.
En relación con la electricidad, el principal objetivo del gobierno es aumentar la eficiencia y la cobertura eléctrica a la población. Así, dentro de la generación, distribución y trasmisión en el país, Eletrobras supone un tercio de dicha capacidad. Para ello el gobierno ha desarrollado programas enfocados en eficiencia energética (Procel), la universalización del acceso a la electricidad (Programa de Electrificación Rural) y el fomento de fuentes alternativas de energía (Proinfa).
En el sector, destaca el evento de la privatización de las 6 distribuidoras de Eletrobras que operan en el norte y nordeste del país. Eletrobras es la mayor compañía de electricidad de América Latina, con más de 70.000 kilómetros de líneas, y responsable del 44% del total del país. Dicha desestatización será llevada a cabo bajo la gestión del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y con la coordinación del Ministerio de Minas y Energía (MME). Se espera que en 2021 se apruebe el Proyecto de Ley (PL) 5877/2019 para su privatización.


Energía solar fotovoltaica.
El uso de la energía solar corresponde al 1,7% de la matriz energética brasileña. Brasil posee un gran potencial de irradiación solar (estimado en 10.000 MW), sobre todo en el Nordeste. Decir también, que el mercado de la energía solar en Brasil es aún incipiente, a pesar de las interesantes posibilidades que presenta. En concreto, según un estudio reciente elaborado por Morgan Stanley, Brasil se encuentra entre los 6 países del mundo con mayor potencial para el desarrollo de la energía solar.
En 2020 Brasil ha superado la marca de 5 GW de potencia fotovoltaica operativa instalada en grandes plantas y sistemas pequeños y medianos, de acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (Absolar), además, el sector de la generación centralizada de Brasil cuenta con 2,68 GW de potencia instalada en plantas solares fotovoltaicas, el equivalente al 1,5% de la matriz eléctrica del país. Finalmente, es destacable que el total de inversiones previstas hasta 2025 en relación con los proyectos ya contratados en las subastas de energía supera los 25.800 millones de reales (4.069 millones de euros, aproximadamente).


Infraestructuras de saneamiento básico.
Según los últimos datos del Sistema Nacional de Información sobre Saneamiento (SNIS) de Brasil, en 2019, en torno a 33 millones de brasileños no tenían acceso a agua potable y 100 millones no disponían de recogida de aguas residuales. En 2019, el índice de abastecimiento de agua en todo el territorio era del 83,7%; el de alcantarillado sanitario se situó en 54,1% y únicamente el 49,1% de las aguas residuales eran tratadas. Asimismo, el porcentaje de pérdidas de agua potable era del 39,2%. Estas cifras revelan la situación alarmante y el retraso del sector para lograr la universalización del servicio en el año 2033, meta que establece el Plano Nacional de Saneamiento Básico (Plansab) y para la que se prevé una necesidad de inversión de 753 mil millones de reales (unos 118,91 mil millones de euros).
El pasado 15 de julio el presidente Bolsonaro aprobó la Ley Nº 14.206, que altera la Ley Nº 9.984 de 17 de julio de 2000 que regulaba hasta el año 2020 el sector. Este nuevo marco regulatorio facilita la participación de las empresas privadas en el sector (que se sitúa en apenas el 6%). Entre otros factores, hace obligatoria la existencia de un proceso licitatorio que permita la concurrencia de empresas privadas y públicas, permite la creación de bloques de municipios y otorga competencias a la Agencia Nacional de Aguas (ANA) para crear normas de referencia en el sector.
Además, en materia de comercio, destacarían los siguientes sectores incluidos en la estrategia PASE:
• Productos agroalimentarios: Hay demanda de productos de calidad, como aceite de oliva o vino. Hay buenas oportunidades de exportación de frutas y verduras por la complementariedad de estaciones. la exportación a Brasil de productos transformados, como jamón, embutidos y quesos, está aumentando poco a poco aunque continúan sujetos a mucha burocracia y barreras no arancelarias.
• Máquinas herramienta y bienes de equipo: los programas de inversión en infraestructuras ofrecen oportunidades, especialmente en maquinaria de alto contenido tecnológico, a cuya demanda no pueden dar respuesta los productores nacionales. Sin ir más lejos, existen beneficios fiscales para la importación de productos sin producción equivalente nacional.
• Sector de automoción: Brasil se encuentra en los puestos de cabeza mundiales como consumidor y fabricante de automóviles, lo que genera importantes oportunidades. No obstante, las medidas de protección de la industria nacional son considerables. En 2018 se aprobó el Programa Rota 2030 – Movilidad y Logística, que ofrece beneficios fiscales para las empresas del sector de automoción con inversión en I+D como contrapartida.
• Sector agrícola: Hay oportunidades en maquinaria agrícola, sistemas de riego y fertilizantes, siempre que no se encuentren disponibles en Brasil.
• Defensa, seguridad y material de doble uso: sistemas de protección de fronteras (SISFRON) y sistemas satelitales.
Debido a la pandemia del Coronavirus (Covid-19), el Banco Central de Brasil ha ajustado las previsiones de crecimiento al alza, con una disminución del PIB proyectada de 4,40% (frente a un incremento inicialmente planeado de 2,40%). La previsión de inflación medida por el IPCA (Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio) para 2021, a mes de marzo, es del 3,87%. De acuerdo con la previsión, el índice se mantendría dentro del objetivo del 4% con margen de 0,13 puntos porcentuales.
A estos elementos, habría que incluir las potenciales oportunidades derivadas de la digitalización en el sector hospitalario, así como la adquisición de material sanitario relacionado con la lucha contra el Covid. No obstante, hay que señalar que estas nuevas necesidades en Brasil no han implicado una facilitación de la entrada de materiales o facilitación en los procesos de compras desde el exterior.
 

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