Régimen fiscal

Estructura general del sistema fiscal

La legislación fiscal en Malasia es relativamente similar a la existente en los países industrializados, a causa de la formación británica de sus contables y fiscalistas.


El sistema persigue la creación de un entorno de baja fiscalidad que favorezca la inversión productiva y el desarrollo económico. La buena situación hasta fechas recientes de las finanzas públicas y la cuantiosa aportación de la industria del petróleo a los ingresos del Gobierno, han permitido una gradual reducción de la presión fiscal directa sobre individuos y sociedades, especialmente notable en los últimos años.


El texto legal básico en la materia es el Income Tax Act de 1967, complementado por el Investment Incentives Act de 1986. Anualmente se introducen modificaciones puntuales en la Ley de Presupuestos.
 

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Sistema impositivo (estatal, regional y local)

El sistema tributario se basa en el principio de territotialidad, por lo que los impuestos directos gravan la renta generada en Malasia.


Las rentas obtenidas en el extranjero sólo tributaban, hasta 1994, si eran remitidas a Malasia en favor de personas físicas o jurídicas residentes. A partir de enero de 1995, la renta generada en el extranjero por una compañía residente (en actividades distintas de las bancarias y transporte) y remitida a Malasia está exenta de impuestos, como medida de impulso de inversiones en el extranjero y reinversión en Malasia.


Se considera residente aquel que permanece en Malasia por un período igual o superior a 182 días por año -sin necesidad de ser consecutivos- aunque existen otros criterios para definir la residencia, sin que el periodo de estancia deba superar los citados 182 días
 

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Resumen de la imposición sobre la renta de las personas físicas

En Malasia, el impuesto sobre la renta es la principal fuente de ingresos del gobierno, aproximadamente el 50% del total. Según las últimas cifras, los ingresos fiscales de Malasia, incluidos los impuestos sobre las ventas, ascienden a 10.833 millones de US $. La mayor parte del dinero de los impuestos de Malasia se utiliza para financiar la educación, la seguridad del hogar y defensa.


La ley primaria que rige el impuesto sobre la renta en Malasia es la Ley del Impuesto sobre la Renta. La Ley del impuesto sobre la renta se promulgó en 1967. La única entidad legalmente autorizada para imponer impuestos en Malasia es la Inland Revenue Board (IRB). El IRB se estableció con la promulgación de la Ley de la Junta de Ingresos Internos de Malasia (1995). El IRB está a cargo de diversas políticas relacionadas con los impuestos, como las relacionadas con el impuesto a la renta, el impuesto a la propiedad real, el impuesto de timbre y el impuesto a la renta petrolera.


Cada párrafo relevante en una resolución pública está acompañado por una fecha efectiva. La fecha de vigencia sigue a la fecha de vigencia de cualquier disposición relacionada en la Ley del Impuesto sobre la Renta de 1967, las Órdenes de exención del impuesto sobre la renta o las Reglas del impuesto sobre la renta. Ocasionalmente, se pueden otorgar concesiones, y cuando esto ocurre, la fecha o período efectivo de la concesión se menciona en el párrafo respectivo cuando sea necesario. En 2018, se emitieron 12 fallos públicos, que cubrieron temas que van desde la tributación de los residentes a la asignación de capital acelerada hasta la retención de impuestos sobre clases especiales de ingresos.


Las tasas de impuesto a la renta individuales de Malasia impuestas a los residentes se basan en el sistema tributario progresivo. Un impuesto progresivo es un impuesto que obliga a que cuanto mayor sea el ingreso de una persona, mayor sea el porcentaje de ganancias que la persona debe pagar. Los primeros RM5,000 por año ganados por un contribuyente no está sujeto a impuestos. La tasa impositiva progresiva aumenta luego a la tasa impositiva del residente que puede ser como máximo del 28%, que se aplica a los residentes que ganan un mínimo de RM1 millón por año. Por lo tanto, la tasa impositiva promedio y la tasa impositiva marginal de un contribuyente también aumentan a medida que aumentan los ingresos. Los no residentes deben pagar impuestos a una tasa impositiva fija del 28%. Otras tasas se aplican a otras formas de ingresos, como intereses o regalías.


La tasa impositiva estándar sobre los ingresos corporativos de Malasia ha disminuido constantemente a lo largo de los años. La tasa impositiva corporativa estándar actual en Malasia es del 24%, muy por debajo del máximo histórico del 30% establecido en 1997. Sin embargo, para los ejercicios fiscales de 2017 y 2018, las empresas cuyos ingresos imponibles aumentaron en al menos el 5% de el año anterior fueron elegibles para una deducción de entre el 1% y el 4%. Esta deducción se aplicaría a la parte de los ingresos que representa el aumento. Las empresas residentes, las empresas no residentes y las filiales de empresas extranjeras pagan impuestos de la misma manera. Las ganancias de capital provenientes de la venta de inversiones o activos de capital, además de las relacionadas con terrenos y edificios, no están sujetas a impuestos.
 

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Resumen de la imposición sobre sociedades

La imposición aplicable a las empresas puede variar notablemente en función de los numerosos incentivos a los que puedan acogerse. Su concesión es competencia del MIDA, que goza de gran discrecionalidad y, de hecho, decide caso por caso según las características generales de cada proyecto de inversión.


La mayoría de las empresas que son residentes fiscales en Malasia pagan impuestos sobre una base anual a una tasa del 24%. Una compañía es considerada como residente fiscal en Malasia si su administración y control se ejercitan en Malasia. La ubicación de la administración y el control de una compañía se define como la ubicación donde los directores de la compañía se reúnen para discutir los asuntos comerciales de la compañía. La tasa impositiva del 24% representa una disminución en la tasa impositiva en comparación con las tasas de años anteriores. La tasa impositiva corporativa para las empresas con impuestos residentes se redujo del 25% al 24% en 2015.


Las empresas residentes que son pequeñas y medianas empresas (PYME) pagan impuestos corporativos a diferentes tasas. Las PYME residentes se definen como empresas que tienen un capital pagado de RM2.5 millones o menos cuando comienza el período de referencia de un año de evaluación (YA). El período de base de YA se solapa con un año calendario; por ejemplo, NOW 2018 se realizó desde el 1 de enero de 2018 hasta el 31 de diciembre de 2018. Estas compañías también deben cumplir al menos uno de los siguientes criterios: no más del 50% del capital pagado en acciones ordinarias de la compañía es propiedad por parte de una compañía relacionada, no más del 50% del capital pagado en acciones ordinarias de la compañía relacionada es propiedad de la compañía mencionada anteriormente, o no más del 50% del capital pagado en acciones ordinarias de las acciones anteriores. La compañía mencionada y la compañía relacionada son propiedad directa o indirecta de otra compañía. Las compañías relacionadas tienen un capital pagado en acciones ordinarias de más de RM2.5 millones al comienzo del período base de YA.


La primera RM500,000 de los ingresos imputables de una PYME se grava a una tasa del 18%. Cualquier ingreso imputable más allá de esto tendrá un impuesto del 24% impuesto en su contra. Finalmente, las empresas y sucursales no residentes están gravadas con un impuesto a las ganancias corporativas del 24%.
 

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Resumen de la imposición sobre el consumo

La ley de los impuestos sobre la venta y consumo de bienes y servicios en Malasia ha sufrido varias modificaciones últimamente. El intento de aproximación hacia un sistema más transparente resultó fallido (en vigor desde 2016 a 2018) y el nuevo gobierno deicidió volver al sistema precedente.

El impuesto actual, en vigor desde septiembre de 2018, es denominado SST (Sales and Services Tax). Grava de manera dispar por un lado la prestación de servicios al consumidor final y por otro lado la venta de bienes a nivel del productor o importador.

La primera versión del SST (Sales and Service Tax), popularmente conocido como SST 1.0 fue introducido por primera vez en la década de los setenta. En 2015 el GST (Goods and Sales Tax) remplazó el SST 1.0 con el objetivo de modernizar el sistema fiscal. Sin embargo, tres meses después de la elección del nuevo gobierno de Pakatan Harapan, en septiembre de 2018, la segunda versión del SST fue aplicado de nuevo.

El SST es un impuesto formado por dos impuestos diferentes: impuesto sobre ventas e impuesto sobre servicios.

El impuesto sobre servicios grava la prestación de servicios al consumidor final, por lo que las empresas que ofrezcan dichos servicios y, además, cumplan con los requisitos deben recaudar el impuesto. Tiene un valor de 6%.

El impuesto sobre ventas grava la venta de productos imponibles que vendan los productores o importadores. Tiene un valor de entre 5 y 10% (0 en algunos casos).

 

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Otros impuestos y tasas

Las autoridades de Malasia tienen un enfoque muy práctico, basado en unas directrices, sobre los pagos en especie y otros beneficios especiales para empleados de alto nivel, muy comunes en los contratos de directivos expatriados, residentes en el país durante un período de tiempo que suele oscilar entre 3 y 5 años.


El expatriado residente en Malasia en estas condiciones debe tener en cuenta la territorialidad del impuesto antes mencionada: la renta obtenida en el extranjero sólo tributa cuando es remitida en Malasia. A partir de 2004, la renta obtenida en el extranjero y remitida a Malasia por un residente extranjero no residente, está exenta de pago del impuesto.


Para los extranjeros residentes o no residentes, serán objeto del pago del impuesto únicamente las rentas obtenidas dentro del territorio.
 

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Tratamiento fiscal de la inversión extranjera

Las rentas devengadas en Malasia por sociedades no residentes son gravadas a través de retenciones definitivas del impuesto (withholding taxes). Con independencia de las provisiones más favorables que puedan recogerse en los tratados de Doble Imposición, los tipos generales de retención aplicables son los siguientes:


Intereses: 15%


Royalties: 10%


Consultoría o Asistencia Técnica: 10%


Servicios relacionados con el uso, la instalación o la operación de maquinaria adquirida a un no residente: 10%


Además de estas retenciones, en 1983 se introdujo una retención a cuenta del 20% en origen sobre los pagos a empresas no residentes adeudados por los servicios incorporados en un contrato con un cliente malasio.


Las retenciones deben ser realizadas por el cliente local y se desglosan de la siguiente manera:


15% por concepto de Impuesto de Sociedades.


5% de Impuesto sobre la Renta. Sirve de garantía al Director of Inland Revenue (DIR) de que los expatriados que prestan servicios en Malasia en relación con el proyecto cumplen con sus obligaciones fiscales en el país. Debe notarse que el DIR aplica unos baremos mínimos como salario de expatriados y nunca aceptará salarios declarados por debajo de esas cantidades.
El sistema aumenta en 10 puntos la retención aplicada a la prestación de servicios técnicos, con el argumento de mejorar el control de las rentas devengadas por los expertos desplazados por empresas no residentes para prestar servicios en Malasia. En última instancia, se incrementa la protección a las empresas de servicios locales y, en cierta medida, se fomenta el establecimiento, siquiera temporal, de las empresas extranjeras del sector en Malasia.


De hecho, cuando un suministrador extranjero resulta adjudicatario de un contrato que incorpora una cantidad importante de servicios técnicos, o cuando es necesario, por exigencia del cliente, subcontratar en Malasia ciertos servicios o adquirir ciertos equipos, puede ser conveniente crear en el país una oficina de proyecto (Branch Office).


Las ventajas de esta clase de oficinas en relación con otro tipo de empresas son varias. Se pueden crear rápidamente, con la sola autorización del MITI, que se encarga, además, de los trámites ante el "Register of Companies". Las exigencias de capital mínimo son menores que en otros casos. No existen límites a la participación extranjera. La duración de estas "Branch Offices" es temporal, pues deben liquidarse a la finalización del contrato.


Fiscalmente, estas oficinas tributan al 25% por impuesto de sociedades; en contrapartida, no sufren retenciones por ser residentes y pueden compensar los ingresos recibidos con los gastos incurridos para ejecutar el proyecto (coste de personal desplazado y otros gastos locales, además de pagos por servicios contratados en el exterior, que continuarían pagando las retenciones antes mencionadas, aplicadas en este caso por la oficina de proyecto). La llevanza de cuentas relativas al proyecto requiere la participación de un ¨controller¨ fiscal debidamente registrado en Malasia.


Por otra parte, es posible obtener un tratamiento favorable en concepto de "representante regional", aplicable cuando el patrono es una empresa extranjera (caso de oficinas regionales o de representación) y la función del expatriado requiere viajar con frecuencia fuera de Malasia.
 

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