Sectores de oportunidad

Sectores más interesantes para nuestra inversión

 

Los sectores más atractivos para la IED las dos últimas décadas han sido el turístico-hotelero de costa y de la capital. Las cadenas españolas lo lideran unas 45.000 habitaciones. Tasas anuales de ocupación próximas a 80% el crecimiento sostenido de  visitantes, la entrada de grupos internacionales nuevos (Sheraton, Ramada, Radisson, Ganservoort), las 5.000 habitaciones anuales de nueva planta, y la previsión de 45.000 habitaciones para acoger los 10M de turistas que se pretenden en 2025 mantienen al sector como atracción puntera incluidos los apartamentos turísticos. Las leyes Nº 158/01 y  Nº 195/13 brindan notables ventajas fiscales a las iniciativas en el sector. 

La inversión en energías renovables promovida mediante ley en 2007 perdió fuelle ante la reducción ulterior de beneficios fiscales  y la congelación de los PPA. Pero en 2017 el objetivo de alcanzar el 20% de la matriz generadora empezó a mover las cosas y en 2019 se habla de pasar a un sistema de subastas de potencia abierto a todas las modalidades, incluida la cogeneración de biocombustible agrícola y de basuras. También la generación autónoma privada va creciendo y su capacidad instalada roza 90 Mw. En cuanto a la generación térmica, la conversión a gas de centrales de fuel y la posibilidad de mayor uso del gas tanto en domicilios como en transporte, está promoviendo inversiones en terminales, regasificación y gaseoductos.

Las 70 Zonas Francas y Especiales -particularmente en zona fronteriza con Haití, con sueldos inferiores a los asiáticos-, son una opción a considerar para fabricación de cosméticos, bisutería, confección, material de embalaje, material médico desechable, o procesado de productos agrícolas, aprovechando el acceso que brindan los acuerdos de libre comercio con Europa, EEUU y Caricom.  La presencia inversora española en ellas es mínima al contrario que la de otros países que ya se aprovechan de las ventajas que confieren de cara a exportar a otros países como USA o Centro-América con los que RD tiene ALCs.

La provisión de bienes de consumo, incluidos los alimenticios envasados, despierta atención ante el despliegue de grandes y medianas superficies comerciales y la urbanización que roza 75%.  

El Estado desea inversión en concesiones viales y de servicios públicos. Aquí, sin embargo, las malas experiencias sufridas por firmas españolas en varios capítulos (electricidad, azúcar, basuras, autovías, aguas), mueven a aconsejar una cautela extrema para con ésta fórmula, en tanto no disponga de una ley ad-hoc con mecanismos eficaces para solución de diferencias.

Por último, en cuanto a las privatizaciones como posible vía de I.E.D., las oportunidades son ya escasas: porque los principales activos pasaron a manos privadas hace tiempo. Quedan activos públicos en generación eléctrica, donde la presión empresarial y la necesidad de recursos abocarán al Estado a deshacerse de participaciones, comenzando por sus nuevas centrales a carbón. En cambio, la distribución y transporte en alta, pensamos que no se privatizará. En 2017 se decretó el desmantelamiento del CORDE, cuyos elementos productivos restantes (Tabacalera, Seguros, Molinos, Salinas.... )  serán liquidados.  Restan igualmente una veintena de hoteles en manos de CORPHOTEL en diversos puntos de la geografía y tierras del Consejo Nacional del Azúcar. Y, por último, la Refinería REFIDOMSA (en copropiedad con Venezuela al 51%), y el mayor banco comercial de la nación, Banreservas; pero no esperamos que el Estado decida ceder participación a socios privados.

 

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