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La implementación de la primera fase del PSE durante el período 2014-2018 ha impulsado una nueva dinámica de crecimiento económico y ha contribuido a la consolidación del marco macroeconómico. La tasa de crecimiento del PIB se situó en el 6.6% durante este período, comparado con el 3% entre 2009 y 2013. Esta tasa se crecimiento se sitúa además en un contexto de control de la inflación y reducción del déficit presupuestario. La segunda fase del PSE (2019-2023) se basa en los mismos ejes.

El Plan de Acciones Prioritarias 2019-2023 (PAP-II) es el documento que da forma al PSE en los próximos años. Identifica más de 500 acciones, incluyendo 20 en PPP y 92 puramente privadas. Según el informe estratégico de la fase II del Plan Senegal emergente, el PAP alcanza un monto total de 14 098 mil millones FCFA.

El financiamiento adquirido de forma previa al Grupo Consultivo de París ascendía a 9 414 mil millones FCFA, provenientes del Estado por valor de 4 248 mil millones, y de los socios técnicos y financieros (PTF) por valor de 5 166 mil millones. En estas circunstancias, en diciembre de 2018, tuvo lugar el Grupo Consultivo (GC) de París, donde se pretendía obtener financiación por valor de los 4 684 mil millones de FCFA restantes para llevar a cabo el PAP-II. Los anuncios de contribuciones de la comunidad internacional efectuados en el GC superaron ampliamente las expectativas, pues se alcanzaron los 7 356 mil millones de FCFA, sumando donaciones y ofertas de créditos.

Entre los financiadores más destacados de la segunda fase del PSE se encuentran: el BM, que anunció un plan de acción para el periodo 2019-2023 por valor de 3 500 M USD; Francia, que lo hizo por 1 500 M USD; el Banco Africano de Desarrollo, por valor 2 000 M EUR; el Banco Islámico de Desarrollo, por valor de 1 250 M USD; y la Unión Europea, a través del Fondo Europeo para el Desarrollo, por valor de 137 M EUR.

El PAP 2019-2023 (Plan de Acciones Prioritarias) identifica un total de 20 proyectos a llevar a cabo en formato PPP:

(1) Proyecto para la nivelación de obras hidráulicas en la zona norte; (2) Infraestructuras y servicios básicos de 3 Agropolos (Sur, Centro y Norte) de Senegal; (3) Puerto de Ndayane; (4) Punto de procesamiento industrial de los productos del mar; (5) Segundo parque industrial; (6) Instalación de estructuras de almacenamiento para terminales de petróleo y gas; (7) Refuerzo de la producción local de aceite de cacahuete; (8) Proyecto de cultivo de 12.000ha de terreno agrícola en Medina Yero Foula (Agri-beta); (9) Parque de negocios; (10) Parque industrial integrado; (11) Tubería de gas; (12) Proyecto de desarrollo urbano privado (Daga Kholpa); (13) Proyecto de desarrollo de infraestructuras comerciales; (14) Proyecto de creación de centros de desarrollo de la artesanía; (15) Proyecto regional de centro minero; (16) Proyecto de creación de centros de servicios compartidos; (17) Scaling Solar (Fase 2) (central solar); (18) Almacenamiento de energía y extensión del soporte de frecuencia Senelec; (19) Solarys; (20) Estabilización del parque solar OMVS.

La agricultura fuera de temporada, dirigida a la exportación, es un sector que cuenta con potencial debido a las excelentes condiciones climáticas, y que ya está siendo explotado, sobre todo por empresas senegalo-libanesas, inglesas, francesas, y en menor medida, españolas. El sector arrocero es uno de los más interesantes desde el punto de vista de su potencial, y donde se están materializando importantes inversiones extranjeras. El gobierno ha desarrollado planes de modernización del sector, incentivando la inversión en el sector a través de subvenciones en equipamiento e insumos. La plantación de jatropha y otras oleaginosas para la producción de biodiesel ha suscitado un considerable interés empresarial.

La pesca, por su parte, no parece tanto un sector para nueva inversión, por la sobreexplotación del caladero, sino más bien para mantener la presencia actual, o invertir en industria transformadora. El sector de la minería presenta también oportunidades interesantes (tanto por el lado de la inversión como por el del suministro de equipamiento) en los subsectores de los fosfatos, atapulgita, oro, hierro, mercurio, mármol, áridos o circonio (aunque sin que por el momento se hayan concretado fuera del subsector de los fosfatos y la atapulgita). Ambos sectores siguen concentrando el grueso de la IED española en Senegal. El turismo tiene potencial, tanto por su clima y cercanía como por la experiencia de las empresas españolas; pero presenta interrogantes relacionados con la precariedad de las infraestructuras y, en general, la relación calidad/precio del destino Senegal. Si bien se han producido avances, como la eliminación del visado de entrada para los viajeros europeos; otros factores como el mantenimiento de las tasas aeroportuarias más altas de África, siguen afectando a la viabilidad del sector.

En energía, la nueva regulación del sector eléctrico ofrece posibilidades de inversión a empresas privadas en dos sentidos: (1) La implantación de centrales de producción de electricidad (carbón, renovables, ciclo combinado) y firma de contratos de compra de energía con la compañía eléctrica nacional (SENELEC); y (2) explotación de alguna de las áreas de electrificación rural en las que se ha dividido el país (4 zonas disponibles de las 10 totales).

En hidrocarburos también se abre una ventana de oportunidad directa e indirectamente. Por el lado directo, sólo el yacimiento de gas Grand-Tortue ha sido adjudicado. En consecuencia, quedan por adjudicar todos los de petróleo. Por el lado indirecto, toda la industria de refino, transporte, extracción y reparación de plantas aparte de centrales eléctricas debería despegar.

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