Sistema financiero

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Durante los últimos 25 años, Polonia viene disfrutando de un fortísimo ciclo de crecimiento económico fruto tanto de las reformas políticas e institucionales acometidas como del adecuado mix de política económica. Dicho crecimiento, acompañado además de políticas redistributivas adecuadas ha contribuido a la mejora del bienestar social y a la reducción de las desigualdades y de la pobreza. 

Desde 2017, diversos factores han acelerado el crecimiento, entre ellos (i) el ciclo económico de la zona euro, (ii) las políticas expansivas de gasto público en partidas sociales que han impulsado el consumo doméstico, (iii) una política monetaria acomodaticia; y (iv) la transferencia excepcionalmente elevada de fondos europeos (con EUR 82.500 millones en transferencias, durante el MFP 2014/20 – equivalente al 18% del PIB 2018-, Polonia es el mayor receptor de fondos UE). Una gran mayoría de estos se está absorbiendo al final del mencionado ciclo presupuestario). Respecto a este último punto, según el MFP 2021-2027, Polonia seguiría siendo el mayor beneficiario con un montante de entre 60.000-65.000 millones de euros. En la decisión final de reparto, se tendrán en cuenta distintos criterios como el PIB per cápita, el desempleo juvenil, el número de inmigrantes refugiados que el Estado miembro acoge y el cumplimiento con el Estado de Derecho.

Los motores de crecimiento del país son la demanda externa y, principalmente, la demanda interna, siendo el consumo privado y la inversión, fundamentalmente en infraestructura, los componentes más dinámicos. El consumo privado se ha beneficiado del incremento del poder adquisitivo de los agentes económicos gracias a las mejoras en el mercado laboral y a los programas sociales introducidos por el Gobierno (en especial el programa Family 500 Plus, que desde el 1 de julio de 2019 incluye al primer hijo; también la adición del decimotercer mes de pensión para los jubilados, en vigor desde febrero de 2020; y una reducción general del impuesto sobre la renta y la exención de este a los empleados de menos de 26 años de edad, en vigor desde octubre de 2019).

En comercio exterior, destaca la dependencia de Polonia respecto al resto de Estados de la UE, tanto en importaciones (69,3%, frente al 62,7% medio de la UE en 2018) como en exportaciones (80,3%, frente al 63,3% medio de la UE en 2018). Polonia fue el octavo Estado miembro en valor en exportaciones intracomunitarias y también octavo en importaciones intracomunitarias en 2018. El principal socio comercial de Polonia es Alemania y el principal socio extracomunitario en 2018, Rusia (aún continúa activo el embargo ruso impuesto a partir del 1 de agosto de 2014 a las exportaciones de la UE de productos cárnicos y de frutas y hortalizas, como respuesta a las sanciones de la UE por la anexión de la península ucraniana de Crimea; las medidas están prorrogadas por el momento hasta finales de 2020).

La senda del PIB (Eurostat) fue del 3,1% en 2016, del 4,8% en 2017 y alcanzó el 5,1% en 2018. En el cuarto trimestre de 2019, de acuerdo con GUS (la Oficina Central de Estadística por sus siglas en polaco) ha variado interanualmente un 3,2% (4,8% en el primer trimestre, 4,6% en el segundo y 3,9% en el tercero). Para todo el año 2019, GUS ha estimado un crecimiento del 4,1%, cifra ligeramente superior a la última revisión al alza del Gobierno (desde el 3,8% previsto en los PGE para 2019). El descenso a lo largo del año se ha debido a la ralentización de la demanda externa y a las rigideces en el lado de la oferta. La primera de las causas se explica principalmente por la disminución del crecimiento de las exportaciones ante la ralentización de la Zona Euro y el retraimiento de la economía mundial, que no llegará a compensarse con el ligero crecimiento previsto en las inversiones, sobre todo de carácter público (financiadas mayoritariamente con los fondos de la UE). Respecto de las rigideces por el lado de la oferta, la economía experimenta baja productividad, el déficit de mano de obra cualificada y de infraestructura que arrojan un modelo de producción trabajo intensivo de medio-bajo valor añadido. Las previsiones de crecimiento para 2020 son del 3,7% (borrador de PGE para 2020) por parte del Gobierno; 3,1% el FMI; 3,3% la CE; 3,5% el BERD; 3,6% el Banco Mundial y el Banco Nacional de Polonia; y 3,8% la OCDE. Se espera que el crecimiento siga estando impulsado, aunque en menor medida, por el consumo interno y por las transferencias de la UE.

A partir de 2020, distintos factores continuarán ralentizando el crecimiento, hasta llegar al 2,75% en 2023, entre ellos: (i) el posible deterioro en la competitividad de la economía a corto y medio plazo derivados tanto de las escasas ganancias de productividad, consecuencia de la atonía inversora de las empresas en capital fijo productivo durante los últimos años, como del incremento de los costes laborales unitarios que resulta de la escasez de mano de obra sobre todo cualificada; (ii) la moderación del consumo interno; (iii) los cuellos de botella por el lado de la oferta y el déficit de capacidad en la Administración Estatal para la absorción de las transferencias de la UE; (iv) una posible disminución de las transferencias de la UE en el próximo MFP 2021-2027; y (v) el envejecimiento progresivo de la población activa. La desaceleración podría ser incluso más rápida si se materializasen ciertos riesgos, entre ellos: (i) una eventual escalada de las tensiones negativas que actualmente afectan al Comercio Internacional; (ii) un acuerdo de Brexit incierto con fecha límite del 31 de diciembre de 2020; y (iii) una posible desviación del flujo de inmigración de trabajadores extracomunitarios hacia otras demarcaciones con salarios y políticas de inmigración más favorables que las existentes en Polonia.

En el mercado laboral, el crecimiento del PIB ha llevado la tasa de paro a mínimos históricos cercanos al pleno empleo. Según GUS, en diciembre de 2019 la tasa de paro se situó en el 5,2% (el mínimo histórico de los últimos 30 años del 5,0% se alcanzó en octubre de 2019), muy cercana a la tasa natural de paro, especialmente en las principales ciudades y para trabajadores cualificados. Por su parte, la tasa de paro ajustada estacionalmente calculada por Eurostat, fue del 3,9% en 2018 y repuntó al 3,3% en el mes de diciembre de 2019, según Eurostat (la diferencia entre la estadística de desempleo de GUS y de Eurostat se debe a que el primero la calcula en base a la fuerza laboral, mientras que el segundo lo hace en base a la población activa).

Por otra parte, con la entrada en vigor de la reducción de la edad de jubilación (octubre de 2017) a 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres, se espera que el desempleo siga bajo. Esta escasez de mano de obra en el mercado laboral ha fomentado una presión al alza de los salarios. Dichas rigideces en la oferta del mercado de trabajo han provocado un crecimiento del salario bruto en el sector empresarial, según GUS, del 6,2% interanual en diciembre de 2019 (llegando incluso a cifras del 7,7% interanual en noviembre de 2018, el mayor desde 2006), situándose en 5.604,25 zlotys (1.308,09 euros). El incremento de los salarios por encima del crecimiento de la productividad ha provocado un aumento de los costes laborales unitarios del 10,1% en 2018, según Eurostat.

El apalancamiento de la economía sigue siendo moderado. Por el lado de la demanda de préstamo, el crecimiento de la deuda tanto corporativa como de las economías domésticas continúa siendo inferior al crecimiento del PIB. Esta situación se explica gracias a (i) la incorporación de límites prudenciales sobre el loan to value (LTV) de los préstamos hipotecarios en moneda local, y (ii) a que la compra de vivienda continúa haciéndose en gran parte a través de ahorro gracias al incremento en la renta per cápita de las economías domésticas. Por su parte, los bancos tienen niveles adecuados de capitalización y liquidez y se financian fundamentalmente a través de depósitos. La morosidad continúa descendiendo y la rentabilidad del sector parece recuperarse del impacto de la tasa sectorial introducida en 2016.

Respecto a las cuentas públicas, en los últimos años, a pesar del aumento del gasto, se ha producido una fuerte consolidación fruto de reformas en la recaudación y de la posición cíclica de la economía. Polonia salió en el 2015 del procedimiento de déficit excesivo abierto por la Comisión Europea en el 2009. Según los últimos datos de Eurostat, el déficit ascendió al 1,5% PIB en 2017 y al 0,2% en 2018, los niveles más bajos desde 2007, frente al 2,3% del 2016. La deuda pública ascendió en 2017 al 50,6% del PIB y al 48,9% en 2018, de acuerdo con datos de Eurostat (es importante remarcar que la ley de deuda pública no permite superar el umbral prudencial del 60%). El FMI, estima que no existe riesgo de sostenibilidad. A pesar de estos datos, el país se enfrenta a desafíos fiscales. El gasto público tiene una elevada componente no discrecional, fundamentalmente en transferencias sociales, que ha ido ganando peso. A medio plazo, Polonia debe hacer frente a las partidas presupuestarias asociadas al rápido envejecimiento poblacional y a la necesidad de paliar el enorme déficit de infraestructuras que constriñe la capacidad de crecimiento de la economía polaca.

En cuanto a factores monetarios, tras un largo periodo de deflación, la inflación, a pesar de las tensiones salariales y del fortísimo crecimiento, parece haberse estabilizado en los últimos años por debajo del objetivo del 2%, siendo en 2018 del 1,6%. Sin embargo, en los últimos meses de 2019 ha repuntado ligeramente (en diciembre de 2019 fue del 3,4% interanual), de manera que el IPC anual en 2019 alcanzó el 2,3%. La estabilidad en la inflación ha venido de la mano de ciertos factores, entre ellos: (i) moderación de precios en los sectores de bienes comercializables incorporados a cadenas regionales de valor; (ii) caída de precios en ciertos sectores fruto de la mayor competencia, por ejemplo, en el de servicios financieros; y, sobre todo, (iii) la afluencia de trabajadores extranjeros que han quintuplicado su presencia en los últimos años pasando a representar del 1% al 5% de la población activa empleada. El impacto positivo de estos factores sobre el control de la inflación ha permitido que la política monetaria en los últimos años haya tenido carácter acomodaticio. Se han favorecido así tipos de interés históricamente bajos, situándose el de referencia, desde marzo de 2015, en el 1,5% (sin previsión de aumentarlo hasta 2020), e incluso negativos en términos reales impulsando con ello el crecimiento. A futuro, se prevé que se mantenga ligeramente por encima del mencionado objetivo del 2%, si bien la previsión es incierta ya que dependerá, entre otros factores, de la dinámica salarial y de márgenes, de la progresiva integración de los sectores comercializables en las cadenas de valor regionales o del posible incremento de la tarifa eléctrica tanto para las empresas como para las economías domésticas.

La moneda polaca, zloty, se encuentra en flotación sucia frente al euro dentro del Mecanismo de Tipos de Cambio II. El tipo de cambio medio en 2019 fue de 4,2980 zlotys (4,2623 en 2018). En enero de 2020 se ha situado en 4,2504 zlotys por euro

En conclusión, en los últimos años la economía polaca ha tenido un extraordinario desarrollo, se han corregido desequilibrios fundamentales y ha mejorado enormemente el bienestar y la equidad social. Todo lo anterior ha permitido que la economía polaca haya recuperado, a lo largo de los últimos 25 años, más de 25 puntos de renta per cápita en PPA respecto del promedio de la UE-28, pasando del 45% al 71% en 2018, según datos de Eurostat. Como referencia, España se sitúa en un 91% de dicha renta per cápita. Además, según el Plan para el desarrollo económico responsable aprobado por el Gobierno en febrero de 2017, en el 2020 el PIB per cápita debería situarse en el 75-78% de la media comunitaria. La continuidad de tan extraordinario desarrollo requerirá a corto plazo medidas que suavicen o eliminen las restricciones sobre la oferta de trabajo: participación de la mujer, política migratoria, incentivos al retorno de los polacos residentes en el extranjero, etc.

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Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

El gobierno de Argelia se ha mantenido prácticamente firme ante el hecho de no solicitar financiación externa ante las dificultades económicas que ha atravesado. Por el contrario, para corregir la problemática deficitaria ha tenido que recurrir a sus reservas de divisas y al Fondo de Regulación de Recursos de Hidrocarburos, el cual quedó casi agotado a principios de 2017. No obstante, el desequilibrio deficitario (público y exterior) continúa siendo uno de los retos de la política económica actual argelina.

Con el fin de hacer frente a la caída de recursos financieros de que dispone el Estado, en abril de 2016 el gobierno lanzó un empréstito de valores del Tesoro a 3 y 5 años. En 2017 se recurrió moderadamente a la financiación exterior del Estado. Hasta 2020, la financiación exterior para empresas se mantiene restringida.

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

Argelia es un país con control de cambios, por lo que la salida de divisas del país solo puede producirse en los casos tasados: importación de bienes y servicios, repatriación de dividendos, repatriación de sueldo por trabajadores extranjeros y el equivalente en euros de 15.000 dinares por ciudadano argelino y una vez al año cuando viajen al extranjero. Se declara prohibida la exportación tanto de la moneda nacional como de cualquier tipo de crédito, valor mobiliario, etc., en moneda nacional.

Los recursos en divisas procedentes de operaciones con el exterior deben ser tramitados obligatoriamente por el Banco de Argelia, correspondiendo la gestión de dichos recursos también al Banco Central. No obstante, el Banco de Argelia permite disponer a la empresa argelina de un porcentaje de las divisas obtenidas para otras operaciones internacionales.

Los residentes pueden adquirir activos en divisas sólo a través de los intermediarios financieros autorizados por el Banco de Argelia. Lo mismo se aplica para cambiar divisas en dinares.

Un viajero que entre en Argelia está autorizado a introducir billetes y cheques de viajero en moneda extranjera bajo reserva de una declaración en Aduanas para cualquier cantidad. Por otro lado, el viajero que sale de Argelia está autorizado a llevar billetes en moneda extranjera, así como cheques de viajero, siendo para el caso de no residentes igual o inferiores a la cantidad con la que entró en el país.

En Argelia por ley sólo existen dos formas de pago autorizadas:

  • Crédito documentario
  • Remesa documentaria

Además, para todas las operaciones es necesario realizar una pre domiciliación bancaria. De acuerdo con el reglamento nº5 de 25/10/2017 del Banco Central de Argelia, las operaciones de importación de productos destinados a su reventa en Argelia deben estar acompañadas de una cobertura financiera del 120% del montante total de la operación. Toda operación de exportación y de importación debe domiciliarse en un intermediario financiero autorizado por el Banco de Argelia, con anterioridad a cualquier transferencia o repatriación de fondos y antes de desaduanar la mercancía. Excepcionalmente, si se trata de un fabricante local argelino y la importación ayuda, incentiva a la producción local, ya sean máquinas o inputs, por ejemplo, existe la figura de la transferencia libre. Siempre y cuando no supere al año los 33.000 euros.

Es posible también la remesa documentaria a plazo, pero no es recomendable utilizar este método de pago, ya que no existen garantías ni fórmulas para asegurar el cobro.

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Repatriación de capital/control de cambios

Argelia es un país con control de cambios, de ahí que solo se autoriza la salida de divisas del país en los casos contemplados por la reglamentación.

Los inversores extranjeros pueden repatriar dividendos hasta el límite del capital aportado a la sociedad de derecho argelino (es decir, la inversión extranjera no puede tener nunca un saldo deficitario en divisas). Para transferir los dividendos correspondientes al inversor extranjero de la sociedad de derecho argelino, la empresa debe dirigir su demanda a los bancos comerciales, ya que el Banco de Argelia efectúa el control a través de dichos bancos.

El inversor extranjero debe presentar los siguientes documentos:

  • Copia del registro de comercio
  • Justificación de las aportaciones exteriores
  • Copia del balance certificado por el Comisario de Cuentas
  • Certificado de haber realizado las liquidaciones fiscales correspondientes al ejercicio correspondiente al pago de los dividendos.
  • La transferencia de dividendos al extranjero está sometida a una imposición del 15%.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex