Sistema financiero

Sistema financiero

El CBI tiene dificultades para poner en práctica una política monetaria efectiva debido al tamaño del sector bancario y la economía basada en dinero efectivo. Desde el 31 de diciembre de 2015, en Iraq operan 56 bancos: 7 estatales (1 de ellos islámico); 32 bancos privados iraquís (6 de ellos islámicos); y 17 filiales extranjeras (5 de ellos islámicos). Los bancos estatales controlan el sistema financiero y particularmente tres de ellos, Rafidain Bank, Rasheed Bank and Trade Bank cuentan con alrededor el 90% de los activos bancarios del sistema financiero. Tanto el Rafidain Bank, Rasheed Bank está previsto se proceda aplicarles un reestructuración en base a las auditorias encargadas por el Ministerio de Finanzas a auditoras internacionales que se está llevando a cabo en el primer semestre de 2017.

En 2020 se ha lanzado un nuevo plan finaciero para hacer frente a los desajustes incentivados por la bajada del precio del petroleo en Octubre de 2020 y la situción sanitaria mundial frente el COVID-19. Tal y como aparece en el nuevo plan de financiación (White Paper), los puntos principales para reforzar la economía iraquí y lograr una estabilidad financiera son:

  • Reducir el déficit del 20% al 3% del PIB y el gasto en salarios del 25% al 12,5% del presupuesto federal
  • Reforma de los sistemas de gestión financiera
  • Revisión del tipo de cambio actual del dólar frente al dinar

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Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

La presencia e implicación del Banco Mundial en la reconstrucción de Iraq es de las más notables actualmente. Desde abril de 2015, el Banco Mundial ha vuelto a enfocar su estrategia para ayudar al Gobierno de Iraq a gestionar los shocks fiscales y de seguridad, al tiempo que mejora la prestación de servicios y aumenta la inclusión de grupos vulnerables.

Su actuación en Iraq apoya los esfuerzos del gobierno para restablecer la confianza de los ciudadanos a través del crecimiento económico inclusivo, la provisión de servicios básicos y la creación de empleos. La institución promueve la participación del sector privado, la protección social, la reconstrucción y la recuperación. Con una estrategia que apunta a restablecer la confianza entre el Estado y sus ciudadanos, el Banco Mundial no es solo responsable de ayudar en la creación del Marco de Reconstrucción y Desarrollo, sino que está también activo en el Desarrollo del Marco de Asociación País (CPF por sus siglas en inglés), definido para el período 2018-2022 y el nuevo CPF para el período de 2019-2023. Ambos están basados en las necesidades actuales de Iraq, especialmente en el contexto del aumento de los precios del petróleo y los esfuerzos en curso para la reconstrucción y el desarrollo de las áreas liberadas y en todo Iraq.

La respuesta de la Organización de las Naciones Unidas en colaboración con el Gobierno iraquí a la crisis provocada por el Estado islámico llega a mediados del 2015 con tres programas que se desarrollan en estrecha colaboración: Mediante el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, ambos actores acuerdan centrarse en la rehabilitación y reconstrucción de las áreas afectadas por la ocupación terrorista. Mediante la introducción de Servicio de Financiación para la Estabilización Inmediata en junio de 2015, las acciones de las Naciones Unidas se verán enfocadas en la infraestructura pública, el empleo ciudadano y promover la reconciliación. A finales de 2018, alrededor de 350 proyectos por un valor superior a los 300 millones de dólares reconstruyeron infraestructura en estado crítico, restituyeron el funcionamiento de servicios públicos y estimularon la economía local.

Con una aportación de 500 millones de dólares en préstamos, el Banco Islámico de Desarrollo (BID) participó en la Conferencia de Kuwait como uno de los mayores colaboradores del evento. Ya en 2016, el BID había colaborado en la reconstrucción de Iraq con 200 millones de dólares para la rehabilitación de infraestructuras, servicios básicos e impulso comercial del país. Sumada a esta cantidad, se destinaron en marzo de 2016 otros 300 millones de dólares para el lanzamiento de cínicas móviles que otorgasen de servicios básicos a la población de las áreas más afectadas en plena guerra contra el Estado Islámico, la reconstrucción de la zona de Kurdistán, la crisis de los refugiados, servicios de agua y saneamiento y energía. En mayo de ese mismo año, el gobierno de ira y la dirección del BID acordaron una suma de 3 mil millones de dólares en préstamos, destinados al desarrollo y a acabar con la dependencia del país en el sector del petróleo. En 2020 se acordó la aportación de 4 millones de dólares para hacer frente a la crisis económica y sanitaria que vive el país.

La actuación en Iraq del Banco Islámico se lleva a cabo en colaboración con el Grupo de Coordinación Árabe, las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Agencia de Cooperación Internacional de Japón y el Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional, todo con el objetivo de brindar asistencia a los ciudadanos iraquíes y desarrollo al país.

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

Los empleados iraquíes están sujetos a impuestos sobre los ingresos que surgen dentro o fuera de Iraq, independientemente de dónde se efectúe el pago del salario. El pago del salario está sujeto a una retención del 15%, que debe ser retenido por el empleador y pagado directamente a la Comisión General de Tributación. Este requisito está establecido por la Ley del Impuesto sobre la Renta (113/1982, según enmendada) y la Instrucción de Deducción Directa de Impuestos (DDT) (1/2007).

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Repatriación de capital/control de cambios

En Iraq

De acuerdo con la Ley de Inversiones (modificada en 2010), la repatriación de capital y ganancias está permitida para los inversores extranjeros y la capacidad de abrir cuentas en moneda iraquí o extranjera en un banco dentro o fuera de Iraq para proyectos con licencia.

En Kurdistán

El inversor puede transferir las ganancias e intereses de su capital invertido al exterior; los miembros del personal no iraquíes del proyecto, y sus agentes fuera de la Región, pueden transferir sus cuotas y salarios en el extranjero, Además puede repatriar su capital tras la liquidación o disposición del proyecto; el inversor extranjero puede abrir cuentas bancarias en moneda nacional, moneda extranjera o ambas, con bancos ubicados dentro o fuera de la Región.

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