Sistema financiero

Sistema financiero

Con la llegada al poder de Khomeini en 1979 y la instauración de la República Islámica, todos los bancos fueron nacionalizados. Las 37 instituciones financieras existentes entonces fueron consolidadas en seis bancos públicos, aunque con el tiempo se han ido privatizando. Actualmente, quedan tres bancos públicos y otros sectoriales también públicos:
 
·         Bank Melli. Es el mayor banco de Irán, con activos en torno a los US$ 25.000 millones. Ya era estatal antes de la Revolución. Es muy activo en las operaciones financieras del Estado y desde luego del sector exterior de la economía.
·         Bank Sepah. Considerado como el banco de las Fuerzas Armadas, y por ello incluido
·         Post Bank of Irán. Fundado en el 2006.
 
En la actualidad, la estructura institucional del sector financiero iraní se completa con:
  • Bancos privados
  • Otras instituciones financieras no bancarias
  • Tehran Stock Exchange
Bancos privados:
 
A partir de 1994 el BCI otorgó varias licencias a inversores privados iraníes para crear los primeros bancos de propiedad privada después de la Revolución. Estos bancos se han desarrollado con relativa rapidez y sus productos han tenido gran aceptación. Han jugado un papel casi pionero en actividades tales como la banca de inversiones o la emisión de tarjetas de crédito, buscando sobre todo una clientela corporativa y haciendo banca personal para un segmento de la población de alto poder adquisitivo. Actualmente este sector se ha visto incrementado, tanto por nuevos bancos como por la privatización de entidades públicas y son dieciséis los bancos privados actualmente en Irán:
 
•        Mellat Bank (Antiguo banco público – 2007)
•        Refah Bank (Antiguo banco público – 2007)
•        Bank Saderat Iran (Antiguo banco público – 2007)
•        Tejarat Bank (Antiguo banco público – 2007) 
•        Saman Bank 
•        Sarmayeh Bank 
•        Sina Bank 
•        Shahr Bank 
•        Day bank 
•        Ansar Bank (sancionado por la UE)
•        Hekmat Iranian Bank 
•        Gardeshgari Bank 
•        Ghavamin Bank 
•        Khavarmianeh Bank 
•        Iran Zamin Bank 
•        Ayandeh Bank 
•        Eghtesad Novin Bank
•        Karafarin Bank
•        Parsian Bank
•        Pasargad Bank
 
Nota: A partir de noviembre de 2018, la mayor parte de los bancos iranís han vuelto a la lista de entidades sancionadas  SDN (Specially Designated Nationals) del Tesoro americano, salvo algunos que quedan para temas humanitarios.
 
Oficinas de Representación y Sucursales
 
Aunque ha llegado a haber en Teherán hasta 40 Oficinas de Representación de bancos extranjeros, tres de ellas españolas, en la actualidad casi la totalidad de las mismas desaparecieron  en el contexto de las sanciones económicas a Irán por el contencioso nuclear. Básicamente, cualquier entidad bancaria europea con intereses en EEUU, como casi todas las de cierto tamaño, sigue absolutamente cerradas a acometer operaciones con entidades iraníes 
 
Otras instituciones financieras no bancarias
 
Existen, en primer lugar, una serie de entidades crediticias que se diferencian de los bancos, entre otras cosas, en que por un lado no pueden desarrollar servicios de cuenta corriente y, por otro, están autorizadas a pagar un tipo de interés un 2% mayor que el de la banca a las cuentas de inversión. Algunos de los bancos privados recientemente autorizados estaban constituidos previamente como entidades de crédito.
 
Existen también compañías de seguros, reguladas por la Ley de Seguros y supervisadas por Bimeh Markazi, la autoridad del sector. El sector está muy poco desarrollado y se halla dominado por cinco compañías públicas. La participación de empresas privadas fue aprobada a principios de la década y hay ya diez operadores privados en activo, algunos de ellos vinculados con otras entidades bancarias o financieras. La tasa de penetración en el ramo de seguros de vida es muy baja, el 7% contra el 60% en países desarrollados.
 
Los sistemas de pensiones gravitan en torno a la Social Security Organization y la Civil Servants Retirement Organization, si bien existen además numerosas empresas públicas y grandes instituciones (desde el Banco Central a las Fuerzas Armadas, pasando por la Municipalidad de Teherán o las industrias de petróleo o acero) que gestionan sus propios Fondos de Pensiones, todos ellos de tipo contributivo. Estos fondos y algunas sociedades de inversión son los inversores dominantes en el Mercado de Valores de Teherán.
 
Si el sector bancario está poco desarrollado, las carencias en el resto del sector financiero son aún más importantes. La falta de sofisticación del mercado, derivada de la rígida regulación a la que está sometido, ha impedido la aparición de las empresas financieras altamente especializadas que caracterizan al mercado financiero en otros países. No existen agencias de información crediticia, la banca de inversión está en sus inicios, no hay compañías de leasing o factoring, apenas hay fondos de inversiones abiertos, etc.
 
La Bolsa de Teherán (TSE)
 
Existe un mercado de valores activo, la Bolsa de Teherán, en el que cotizan, actualmente, 420 compañías. El mercado estuvo al borde de la desaparición después de la Revolución y sólo comenzó a recuperarse a principios de los años 90.
 
El TSE ha crecido en dimensión debido a la entrada de grandes empresas públicas. A principios de 2018, su capitalización ascendía a 1,148,578 millardos de ríales, un crecimiento del 16,96% respecto al año anterior.
 
Casi todas las firmas de mayor capitalización están controladas por accionistas mayoritarios, casi siempre empresas públicas. Existe también un alto grado de concentración de los principales inversores. Las compañías de inversión de los bancos públicos, los grandes holdings industriales, los grandes fondos de pensiones y los Bonyads(Fundaciones de deseamparados) no son sólo los principales propietarios de las empresas cotizadas sino también los responsables del casi la mitad de las transacciones diarias del mercado. Esta situación desanima a los pequeños inversores.
 
A pesar de ello, el TSE fue extraordinariamente rentable en los primeros años de la década. El TEPIX, índice de rentabilidad que acumula ganancias de capital y distribución de dividendos alcanzó su máximo en agosto 2004, cuando llegó a los 13.882 puntos; la consolidación iniciada entonces fue seguida de una fuerte caída, causada por la incertidumbre política existente desde la llegada del nuevo Gobierno. El índice que estuvo cayendo hasta los 8.974 puntos a finales del 2008, rompiendo el suelo de los 9.000 puntos, volvió a repuntar a lo largo de 2009 y en 2010, y se sitúa en 25.000 puntos a finales de julio de 2012. La fuerte caída, que se venía arrastrando desde 2004, se debió en parte a que la mayoría de las compañías que cotizaban en Bolsa eran del sector siderúrgico y químico, sectores cuyas materias primas sufrieron una fuerte caída de precios. La privatización de grandes conglomerados ha dado un empuje positivo a la Bolsa de Teherán. A lo largo de los años 2012, 2013 y 2014 el TEPIX se incrementó en un 240% hasta llegar a situarse por encima de los 88,500 puntos. Desde entonces se ha mantenido por encima de los 60,000 puntos. A principios de 2017 la cotización se situaba en torno a los 77,900 puntos.
 
Políticas aplicadas en el sector bancario
 
La Ley Bancaria contra la Usura aprobada en 1983 impuso en Irán las normas de la Banca Islámica, que prohíbe la utilización de tipos de interés. Esto ha generado la utilización de diversos instrumentos específicos de Banca Islámica. Por ejemplo la remuneración de los depósitos bancarios se considera un dividendo de la rentabilidad del banco. Estos “dividendos” se han convertido en tasas fijas de rendimiento pues los depositantes nunca han recibido una remuneración distinta de la tasa de rendimiento definida ex ante. Por otra parte, los intereses de los préstamos se consideran tasas.
 
En los últimos años, la falta de un auténtico control de la liquidez por parte del Banco Central ha contribuido a la desmedida tasa de inflación mencionada. Ciertamente la eliminación del Comité de Supervisión Monetaria, por parte del primer Gobierno del Presidente Ahmadinejad tampoco ayudó al control de la inflación.
 
Por otra parte, el dominio público del sistema impone a la banca la obligación de realizar funciones quasi-fiscales, entre las que destacan la obligación de dar financiación a las empresas públicas y los Bonyads.
 
Los mecanismos de supervisión bancaria del BCI están poco desarrollados. Se ha practicado una política complaciente, en parte por el carácter público del sistema bancario, en parte por las peculiaridades de la banca islámica. El sistema opera con la absoluta convicción de que las quiebras bancarias no tienen cabida en Irán, en el sobreentendido de que el Estado acudirá al rescate de cualquier banco público en problemas. Se persigue asegurar el cumplimiento de las normas de banca islámica más que la evaluación y contención del riesgo bancario. Con la aparición de la banca privada – y tal vez la constatación de la mala salud financiera de muchos bancos públicos- se va abriendo camino un sistema de supervisión más convencional, basado en la medición del riesgo. El FMI ha estado prestando asistencia técnica a Irán en esta materia.
 
El país está poco bancarizado y su sistema de pagos no está suficientemente desarrollado. El billete de mayor valor es de 1.000.000 riales (aproximadamente 9 €) y el uso de tarjetas de crédito nacionales está relativamente extendido y en cualquier caso se trata de tarjetas iraníes. Las tarjetas de crédito internacionales no funcionan en Irán.
 
Debido a la mala balanza de unos 14 bancos iraníes, el CBI está convencido de la necesidad de una reforma en profundidad de sistema bancario iraní, tema del que se ha estado hablando desde 2016 hasta ahora.
 
Instrumentos de Política Monetaria
 
En general, la actividad del CBI se ve afectada por la persecución de demasiados objetivos a la vez, a menudo incompatibles entre sí y por su escasa independencia operativa.
 
El gran problema de la política monetaria de Irán se deriva del predominio de la política fiscal causado por la financiación con cargo a los ingresos del petróleo del enorme déficit primario (excluidos los ingresos de petróleo) que caracteriza al sistema económico iraní. El CBI tiene serias dificultades para contrarrestar los grandes cambios de liquidez producidos por la utilización por parte del Gobierno de los ingresos del petróleo, que operan como un shock externo en la economía. El control de la oferta monetaria en estas circunstancias no ha sido posible, debido a la falta de instrumentos de intervención y a la propia magnitud de estos shocks. Baste recordar que el petróleo iraní ha cotizado hasta 147$/barril en el pico del 2008 y llevaron tres años cotizando más de 100 dólares el barril. El precio del petróleo a lo largo de los últimos años ha ido variando fuertemente. Tras una fuerte caída a mediados del año 2008 en el que se llegó a un mínimo de 38,6$/barril, nuevamente se recuperó hasta situarse por encima de los 100$ a principios de 2011. Se mantuvo ese precio aproximado hasta mediados de 2014, tras seis meses de caída el precio del barril se situó en 44,4$. A principios de 2017 el precio del barril de crudo se situó en 51,68$. Con la escalada de conflictos en Oriente Medio y, especialmente, después del anuncio de Donald Trump de reimponer las sanciones a Irán, el precio del petróleo ha subido por encima de los 70$ por barril
 
La política fiscal iraní presenta el agravante de su carácter sistemáticamente pro-cíclico, ya que el gasto público ha tendido a aumentar en las coyunturas de alta actividad asociadas a altos precios del petróleo. Los efectos de la alta variabilidad de los ingresos públicos trataron de atenuarse con la creación del Oil Stabilization Fund (OSF) en diciembre de 2000. El OSF habría de servir para neutralizar los ingresos del petróleo por encima de un determinado precio de venta, de modo que el presupuesto anual se ajustaría a los ingresos obtenidos con ese precio de referencia en torno ahora a los 85$/barril.
 
A finales del 2007 el GAFI (grupo de acción financiera) consideró que al no haber legislación iraní en materia de antiblanqueo de capitales y contra la financiación del terrorismo, todo su sistema financiero, y no solo los bancos sancionados por las Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el contexto del contencioso nuclear, carecían de los estándares internacionales en cuanto a buenas prácticas financieras. En consecuencia,  la práctica totalidad de la banca europea, y gran parte de los bancos de los cuarenta y seis miembros del GAFI, decidieron retirarse de la operativa financiera con este país. La legislación antiblanqueo precipitadamente aprobada a comienzos del 2008, aunque supuso una medida importante, tras ser examinada por el GAFI fue considerada como insuficiente para los estándares internacionales en la materia y en la actualidad se sigue negociando, aunque muy lentamente, para su mejora. A efectos prácticos, el resultado ha sido que muy pocos bancos –en general de pequeño tamaño- han seguido  respaldando las transacciones financieras con Irán, sea a través de cartas de crédito o por medio de transferencias, hasta la reimposición de sanciones por EE.UU.
 
En 2017, Irán se encontraba desarrollando el llamado “Plan de Acción” que firmó con el GAFI y que debería situar a este país en la categoría de país “colaborador”. Aun así, las reformas no están llegando y el GAFI ha otorgado exenciones en diversas ocasiones, de forma que Irá estaba en una especie de “lista gris”; la última fue concedida en julio de 2018 .Si este año no ha logrado implementar las reformas (como es de prever), Irán volverá a la lista negra del GAFI, como país no colaborador.
 
BANCOS SANCIONADOS POR LA UE
 
Se adjunta la lista de entidades bancarias iraníes que siguen sancionadas de acuerdo con el reglamento 267/2012 Consolidado:
 
-      Bank Refah
-      Bank Saderat Irán y filiales
-      Post Bank

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Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

Tradicionalmente, las operaciones financiadas por las IFIs generaban un escaso mercado de compras públicas de equipos porque su presencia en Irán no es muy activa. La financiación en divisa y a largo plazo de fuentes locales es muy escasa. En Irán era más frecuente la financiación bilateral ligada al suministro extranjero, sin embargo el establecimiento de sanciones por el contencioso nuclear – que se ha mencionado en el apartado del sistema financiero - ha desembocado en la práctica desaparición de financiación internacional para el país desde finales del 2007, y ciertamente en la inactividad de las Instituciones Financieras Multilaterales con excepción del Banco islámico de Desarrollo.

Recientemente han sido firmados acuerdos de financiación entre Bancos iraníes y de distintos países como Corea del Sur, China, Austria, Dinamarca y el que parece estar próximo con Italia.

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

 
Hasta el levantamiento de las sanciones en enero de 2016, el Reglamento 267/2012 de la Comisión Europea, sancionaba a  los bancos iraníes y no se les  permitía utilizar el sistema de mensajería bancaria SWIFT.
 
A partir de esa fecha y durante 2 años, hasta la retirada de EE.UU. del Acuerdo en mayo de 2018, con efectos hasta el 4 de noviembre, las condiciones de cobro por las exportaciones mejoraron enormemente, pero siguieron teniendo sus complicaciones, porque la mayor parte de los grandes bancos europeos, con intereses en EE.UU., no deseaban complicar, por razones reputacionales, su negocio en este país por un negocio mucho menor en Irán , y ello a pesar de que, tras la firma del Acuerdo, la mayor parte del comercio estaba liberalizado y era comercio legítimo.
 
La mayor parte de los bancos iraníes, salvo algunos que siguieron sancionados, se reconectaron al sistema SWIFT tras esa fecha con sus bancos corresponsales en Europa y, en España, básicamente con el ARESBANK. El problema de muchas entidades bancarias españolas a la hora de trabajar con Irán en estos dos pasados año, ha sido  el temor a no poder realizar el correcto due diligence y “manchar” su imagen trabajando con un país sometido a sanciones, pese a ser operaciones de comercio legítimo, además del riesgo potencial de llegar a ser excluidos del sistema financiero estadounidense.
 
Tras este tiempo, a partir del 4 de noviembre de 2018, plazo dado al sector bancario por la OFAC tras el anuncio de retirada del Acuerdo por EE.UU., los bancos iraníes han vuelto a ser sancionados y, como consecuencia, todos los bancos europeos, incluido el ARESBANK, ha dejado de operar con Irán (Hay algunos pocos bancos autorizados para el llamado comercio humanitario). En los demás casos, se aconseja contactar con la Oficina Económica y Comercial que  informará sobre las posibilidades existentes. 
 
 CONTROL DE CAMBIOS
 
 Hasta la salida de EE.UU. del Acuerdo nuclear, Irán aplicaba  todavía un cierto  sistema de control de cambios que imponía algunas restricciones cambiarias y de transferibilidad sobre diversas transacciones:
  • Los pagos por servicios a empresas y los relacionados con la propiedad intelectual están sujetos a la aprobación del BCI.
  • La repatriación de dividendos y capital requiere la aprobación de los organismos responsables de la regulación y supervisión de las inversiones extranjeras.
  • No está autorizada la apertura por no residentes de cuentas en divisas en la banca iraní.
Posteriormente en 2018, como consecuencia de ciertas medidas de las autoridades monetarias (imposición de tipos de interés a la baja por depósitos bancarios; unificación del tipo de cambio oficial y de mercado; cierre de cambistas autorizados) se produjeron   operaciones especulativas y defensivas  contra el Rial por parte de agentes económicos internos. Esto condujo al establecimiento de un sistema muy complejo de control de cambios, basado en la importancia que las autoridades daban a  cada grupo de productos a importar: productos preferentes 50.000 Riales /€; los productos menos prioritarios en torno a 90.000 Riales/€ y los no esenciales se prohibió sencillamente su importación (1.165 partidas arancelarias). En paralelo, los bancos comerciales han tenido un menor acceso a disponibilidades de divisas que ha repercutido en sus cliente y , lógicamente , a los importadores.
 
Tras esta medida y la salida de EE.UU. del Acuerdo, que produjo gran incertidumbre en los operadores económicos y ahorradores, en muy pocos meses , de junio a septiembre, el Rial sufrió un desplome sin precedentes pasando de 49.00 Riales/€ (diciembre 2017) a 80.000 Riales/ € (abril 2018) y a 250.00 Riales/€ (septiembre 2018) y siendo incapaz el Gobierno de parar la caída del Rial y la aparición del mercado negro.
 
Posteriormente las autoridades han rectificado, dando poderes al Banco Central para intervenir en el mercado de divisas y volviendo a autorizar a las casas de cambio, lo que ha hecho que el mercado se estabilice en torno a los 135.00 Riales /€ (Febrero de 2019).    
 

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Repatriación de capital/control de cambios

La FIPPA declara, en principio, transferibles, no sólo los capitales y beneficios del inversor extranjero, sino también el principal y los intereses de los préstamos, así como los derechos derivados de la cesión de patentes, asistencia técnica, etc. realizados en el marco de la inversión extranjera. En todos los casos, además de la autorización del FIB, debe producirse una confirmación del Ministro de Economía. El FIB debe aprobar las cantidades a percibir por el inversor, tanto si se obtienen en el mercado de divisas local, como si se trata de divisas generadas por exportaciones y no repatriadas.

Según el art 22 del reglamento, las solicitudes de remuneración del inversor deben estar fundamentadas en un informe emitido por una firma auditora miembro de la Asociación de Auditores de Irán (Iran Association ot Certified Accountants). Los montos estarán limitados a la cantidad establecida por el auditor, después de descontar todos los impuestos y otras obligaciones legales del inversor.

El inversor dispone de un plazo de seis meses desde la aprobación del FIB para transferir los fondos desde el sistema bancario iraní.

Se prevé la utilización de beneficios para realizar nuevas inversiones en Irán, siguiendo el procedimiento general de obtención de nuevas licencias.

 

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